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Cicloturismo

Microaventuras: Bikepacking por la ruta mendocina de los diques

Una nueva microaventura de la gente de La Vida de Viaje, en este caso con partida y llegada en San Rafael, Mendoza, con toda la información técnica para poder realizar el viaje con éxito, incluyendo el link al mapa y al pronóstico del tiempo del recorrido

Texto y fotos: lavidadeviaje.com

Son casi 300 kilómetros. ¿Es mucho o poco? Según la calculadora, en una semana son casi 43 kilómetros por día. Según mis gustos, el tiempo justo para una linda aventura en bicicleta. La ruta empieza y termina en San Rafael, y cinco grandes diques (Valle Grande, El Nihuil, Agua de Toro, Reyunos, El Tigre y Galileo) serán las fotos obligadas de este recorrido por un desierto tan lindo como intenso.
Con esta guía te vas a dar cuenta que Mendoza no solo es la Cordillera. Con este viaje te vas a alejar de ese cordón para conocer otra cara de la naturaleza.
Aclaración: si bien esta aventura la hicimos a modo bikepacking, si tenés alforjas también la podés hacer. Al fin y al cabo todo se trata de viajar en bicicleta. (Eso sí: ¡cuanto más liviano viajes, mejor!)


Ficha de ruta

Kilómetros: 298 (137 de asfalto / 161 de ripio y tierra).
– Provincia: Mendoza, Argentina.
– Tipo de recorrido: circular.
– Rutas: RN 143, RP 173, RP 180, RN 144, RN 40, RP 150.
– Itinerario: San Rafael, Valle Grande, Cañón del Atuel, El Nihuil, Parador El Desvío, Dique Agua de Toro, Dique El Tigre, Los Reyunos, Bajo Rosado, San Rafael.

Alturas

– Inicio: 720 msnm.
– Punto más alto: 1788 msnm.
– Fin: 720 msnm.
– Desnivel acumulado: +3282 m. / -3284 m.

Destacados

– Los 56 kilómetros de El Cañón del Atuel son espectaculares. Con una profundidad promedio de 256 metros sobre nuestras cabezas, pedalear entre estos paredones estrechos a veces se convierte en una experiencia claustrofóbica (estoy exagerando un poco, sí, pero para que sepas lo que vivimos en carne propia).
– En toda la zona de San Rafael hay cualquier cantidad de bodegas con visitas guiadas, así que si querés probar algunos (o varios) vinos es una buena oportunidad para hacerlo.
– Si te da el tiempo y el clima es bueno, sumale la experiencia del sendero a Bajo Rosado*, porque si de aventuras y lugares alternativos se trata, este sendero se lleva todos los premios. Casi llegando a la zona del Club de Pesca los Reyunos arranca este camino de unos 20 kilómetros ida y 20 kilómetros vuelta que no solo va a poner a prueba tus reflejos sino también tus sentidos y capacidad de asombro.
*Importante: si vas a hacer este sendero, por favor tené muy en cuenta el factor clima y lluvias. Hay que pedalear con muchísima atención, es una zona aislada, donde casi no transita gente y sufrir alguna caída por mínima que sea puede ser un verdadero problema. Recomendamos no hacer este sendero en solitario.

A tener en cuenta

– Es importante revisar los perfiles de desnivel para calcular los tiempos y kilómetros que vas a pedalear. Sugerimos usar la función “bicicleta” de Google Maps.
– Si bien el recorrido es circular, nosotros recomendamos hacerlo en el sentido marcado por pendientes, estado de los caminos, el cansancio acumulado y la logística para el agua y la comida.

Comida y agua

– Comida: en la primera parte del recorrido entre San Rafael y El Nihuil, la comida no es un problema y sobran las opciones donde comprar. Ahora bien, una vez que dejás atrás El Nihuil, la única opción para volver a comprar comida es en el parador El Desvío, que está en el cruce de la RN 144 y la RP 180. Desde este punto hasta el pueblo 25 de Mayo son 125 kilómetros sin mercados (en el dique Agua de Toro hay un cuidador que tiene una pequeño kiosco donde se pueden conseguir algunas provisiones).
– Agua: Mendoza es árida por naturaleza. Los ríos potables no abundan, así que asegurate de cargar siempre que puedas las caramañolas. Calculá bien las distancias y por las dudas llevá algunos litros de más por si no llegás a tu objetivo del día. Al igual que con la comida, la etapa compleja para conseguir agua es la que se pedalea entre el Parador El Desvío, Dique Agua de Toro y 25 de Mayo.

Tip antigourmet

– Hay unos terribles sánguches al entrar a San Rafael por la Ruta Provincial 143. El lugar se llama La Tana. Después de varios días pedaleando, para nosotros fue como llegar al final de una carrera, pero en vez de alzar una copa levantamos un lomito completo de esos que cuestan terminar. La dirección exacta es Avenida Deán Funes 10 (sí, diez como el puntaje de los sánguches).
– Las torta fritas que se hacen en el pueblito 25 de Mayo son para comprar de a docenas. Después vemos el tema de la digestión.

Clima

– Como en todo viaje en bicicleta, el factor clima es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta. En este recorrido en particular es algo que de ninguna manera podés dejar pasar, ya que esta zona se caracteriza por tener un clima cambiante y por momentos sumamente agresivo. Esto, sumado a que casi la mitad del recorrido es por una zona de cañadones muy estrechos, hace que la atención sea clave, y ante cualquier duda conviene evitar estar en ruta y ¡mucho menos acampar cerca de ríos o entre cañadones! Como decimos siempre, para disfrutar de la naturaleza hay que ser responsables y jugar lo más seriamente posible.
– Según los gustos, este recorrido se puede hacer en cualquier época del año y va a depender de lo que cada uno quiera o en el momento que pueda viajar a la zona. El invierno es frío, pero no llueve y hay menos viento (¡y también menos gente!). Durante las vacaciones de verano la zona suele ser muy visitada y eso revoluciona un poco las rutas, pero igualmente si no queda otra opción es un recorrido que se puede hacer sin problemas. Para nosotros, el otoño y la primavera son las mejores estaciones.
– La época de lluvias es entre septiembre y febrero.

Notas

– Todo el recorrido es pedaleable.
– Por momentos el camino entre Dique Agua de Toro y el Dique El Tigre (63 km) puede volverse algo pesado por el ripio suelto, el serruchito y la arena, pero con ganas y paciencia se puede hacer.
– La única ciudad grande con bicicletería es San Rafael.
– San Rafael cuenta con todos los servicios. Recomendamos llevar efectivo, ya que una vez que empezás el recorrido, la única opción disponible de cajero automático está en El Nihuil (y como pasa en todos los pueblos, puede que no siempre esté funcionando).
Dónde dormir
– San Rafael: hay una gran oferta de hostels y varios campings en los alrededores. Don Google te va a tirar buenas opciones.
– Valle Grande: en todo este tramo de 40 kilómetros entre San Rafael y el Dique Valle Grande existe cualquier cantidad de campings con servicios. La mayoría está sobre la costa del Río Atuel.
– El Nihuil: el Camping Municipal, con servicios.
– Dique Agua de Toro: camping agreste en la zona del Club de Pesca.
– Agua del Tigre: camping con servicios que se llama El Tigre.

Logística para llegar a San Rafael

– Aeropuerto más cercano: San Rafael (aunque por los costos de los pasajes conviene volar a Mendoza Capital y desde ahí bajar en micro).
– Micros: San Rafael cuenta con una terminal a las que llegan varias empresas desde diferentes puntos del país.
– Encomiendas: la empresa Via Cargo tiene agencia para recibir o despachar bicicletas.

Otros recorridos para conectar

– Para el norte: desde el Dique Agua de Toro se puede seguir por la RN 40 rumbo a El Manzano Histórico y la Ruta de Los Refugios. Nosotros hicimos una parte de esa ruta y es muy recomendable (156 km).
– Para el oeste: en dirección a la Cordillera de los Andes se puede llegar hasta las Termas del Sosneado (122 km).
– Para el sur (1): Malargüe – Paso Vergara (207 km).
– Para el sur (2): ya en la provincia de Neuquén, recomendamos estos dos recorridos: Volcán y Laguna Tromen (95 km desde Barrancas a Chos Malal) y la zona del norte neuquino (420 km entre Chos Malal, El Cholar, Guanacos, Lileo, Andacollo, Cayanta, Las Ovejas, Reserva Epulauquen, Manzano Amargo, Varvarco, Butalón Norte, Huinganco, Chos Malal).

Aplicaciones útiles

– Maps.me: si bien no reemplaza a un GPS, funciona sin conexión y es bastante confiable. Tenés que descargarte previamente el mapa de la provincia que vas a recorrer. Podés marcar puntos de interés y ver el perfil de desnivel de la ruta seleccionando la opción bicicleta.
– IOverlander: es un mapa colaborativo, donde los usuarios van volcando todo tipo de información importante a la hora de viajar. Desde hospedajes hasta zonas de camping libre donde poder armar la carpa. Un punto importante es que cada ítem cuenta con referencias de los usuarios que pasaron por ahí y de esa manera vas a poder conocer más en profundidad detalles sobre limpieza, seguridad, costos, etcétera.
– Windgurú: podes chequearlo desde una computadora o descargándote la app en el celular. Si sos de hacer viajes o aventuras en bici, te recomendamos suscribirte a la versión Pro, para tener datos más actualizados con menor margen de error. Necesitás datos o wifi para chequear el clima. (Tip: hace una captura del pronóstico extendido antes de salir, así te queda guardada en el celular para no depender de la señal.)
– Windy: también tiene disponible una app para el celular y necesitás datos o wifi para acceder. Cruzando datos con Windugurú vas a tener un panorama más amplio del clima.

Mapas y pronósticos

Para ver el mapa y pronósticos del tiempo de este recorrido entrá a:
biciclub.com/microaventura-ruta-mendocina-de-los-diques/

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Roberto

    6 marzo, 2020 a las 7:10 pm

    Hola, queria saber si el orden que recomienda par el recorrido es el tal como lo indica el itinerario . Gracias y excelente nota, me dieron ganas de hacer el mismo viaje

    • Biciclub

      6 marzo, 2020 a las 10:31 pm

      Claro, así lo hicieron ellos.
      ¡Saludos!

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ABC

Cómo planificar un viaje en bicicleta

Estamos en tiempos de pandemia, sí. Pero eso no nos impide soñar con viajes y —por qué no— planificar uno en bicicleta. En esta nota, Jimena Sánchez, de La Vida de Viaje, nos da respuesta a las preguntas más frecuentes.

¿Cómo sé si me va a dar el estado físico?
Esta pregunta es la que se lleva el podio cuando hablamos sobre cicloturismo. Y el punto está en que asociamos a los viajes en bicicleta con “esfuerzo físico” y no con “placer físico”. Pongamos un ejemplo: toda subida tiene su recompensa cuando lográs llegar hasta su punto más alto. Después siempre hay una bajada y es ahí donde lográs el balance y te recuperás. (Menciono lo de las subidas porque también es un trending topic y porque siempre nos olvidamos de que las rutas tienen llanos y bajadas hermosas que nos hacen sentir en otro planeta.)
¿Siempre se pedalea en un viaje? No. Citando el mismo ejemplo, si una subida te cansa porque es muy empinada o notás que se te resbala o se te traba la bicicleta (esto pasa mucho sobre el ripio), te podés bajar de la bici y caminar. “Uy, pero eso te cansa también.” (Sí, te leí la mente, pero son otros músculos y otra manera de hacer fuerza. Se puede ver como otra manera de “descansar” sin dejar de avanzar.) A ver: obvio que vas a cansarte. Pero el cuerpo, con los días en ruta, se entrena. Y el primer día te vas a cansar, el segundo no tanto, y así. Podés parar las veces que necesites para descansar y podés viajar al ritmo que quieras porque es TU viaje. No existen los manuales de cómo deberías viajar. Los viajes en bicicleta no son viajes para súper atletas, sino para todas aquellas personas que estén dispuestas a conocer y conectar con su cuerpo, quieran salir de su zona cómoda y busquen disfrutar del placer de sentirse vivas haciendo deporte.
Obviamente, cuanto más hayas entrenado antes de viajar, más rápida va a ser la adaptación para pasar del “esfuerzo físico” al “placer físico” que dijimos al principio y poder disfrutar del día a día.

¿Por dónde empiezo a planificar un viaje?
Agarrá un papel y un lápiz y respondé:
– ¿A dónde te gustaría viajar? vs. ¿A dónde podés viajar? Si las dos respuestas coinciden, genial. Ahora bien, si por cuestiones económicas, laborales, de tiempos, o lo que sea, el “a dónde puedo viajar” pesa más que el “a dónde te gustaría viajar” no lo tomes como un problema. Lo real siempre es más alcanzable que lo ideal.

– ¿Cuándo?
– ¿Cuánto tiempo tenés disponible?
– ¿Va a ser un viaje en solitario o con alguien?
Una vez que tenés esta información sobre la mesa, viene la etapa de investigación, que es la más larga y tediosa, pero la más importante y necesaria. Acá tenés que ver rutas, leer blogs, foros, revistas especializadas y bajarte aplicaciones útiles de mapas. Y lo que tenés que analizar con lupa es:
– Cómo es el clima del lugar al que querés viajar. Este punto influye en el equipo de camping y en la indumentaria que necesites llevar, ya que no es lo mismo viajar en verano que en invierno.


– En qué época del año conviene ir a ese lugar: más allá del clima, los lugares y las rutas pueden verse alterados por vacaciones, fiestas regionales, feriados, etcétera. Esta es una variable muy importante si buscás tranquilidad y sobre todo seguridad a la hora de viajar.
– Cómo llegar y cómo volver puede ser el punto más estresante, pero resulta indispensable. Hay que analizar todas las opciones y tomar la mejor decisión posible. Muy raras veces salimos a un viaje en bicicleta pedaleando desde casa y no queda otra que tomarnos un avión, un micro o un tren. Esto implica siempre desarmar la bici, embalarla bien, cruzar los dedos para que nada se rompa en el viaje, llegar al destino, armar todo y recién ahí empezar a pedalear. Una vez finalizado el viaje hay que hacer los mismos pasos para emprender la vuelta. Sí: es todo un tema pero lo vivido en un viaje justifica una y mil veces la logística para llegar y volver a casa.
– Y cuáles son las rutas, caminos o senderos posibles para armar un buen itinerario de viaje teniendo en cuenta todos los puntos anteriores

¿Cómo elijo una ruta?
Esto depende del tipo de viaje que quieras y puedas hacer, además de tu disponibilidad de tiempo. Podés elegir una ruta según el destino que quieras recorrer o según la experiencia que quieras vivir. Por ejemplo nosotros en el 2013 nos propusimos unir Ushuaia-La Quiaca tomando como eje la Ruta 40. No quisimos pedalear ninguna otra ruta ni desviarnos porque la 40 era nuestro objetivo. En cambio, en el 2019 quisimos hacer lo opuesto y vivir una experiencia distinta: darle la vuelta a la isla de Tierra del Fuego por senderos y caminos alternativos.
La recomendación para un primer viaje es que elijas rutas que te transmitan confianza y seguridad (como la ruta de los Siete Lagos en la provincia de Neuquén, que tiene campings y proveedurías a lo largo del camino, por ejemplo).
Si no es tu primer viaje y querés hacer algo más jugado, hay aplicaciones que te van a ayudar un montón a elegir caminos alternativos. Una de ellas es Wikiloc, una plataforma en la que viajeras y viajeros de todo el mundo suben sus rutas y comparten sus experiencias, información del camino, puntos donde parar, etcétera.

¿Qué bici elijo? ¿Qué debe tener para hacer un viaje?
Antes de responder esta pregunta es necesario que sepas esto: lo fundamental no es la bici, sino tu cabeza y las ganas que tengas de viajar. No es indispensable contar con lo mejor del mercado ni con la última tecnología. Para viajar en bicicleta hay que ir a lo simple: que sea fácil y económico a la hora de arreglarla, sin importar si estás en un pueblo o en una gran ciudad.

Texto y fotos: La vida de viaje

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Cicloturismo

Una expedición en bici al corazón del Karakoram

En esta nota, que nos envía Martín Bissig, fotógrafo de algunos de los viajes de Hans Rey, tres mountain bikers de raza se proponen recorrer en bici uno de los trayectos más arduos de esa región de las más grandes montañas. Una experiencia brutalmente agotadora, con mucho más tiempo con las bicis sobre ellos que con ellos sobre sus bicis. (más…)

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Cicloturismo

Cicloturismo en Chascomús: un clásico con amenities


En un impasse de tareas docentes que la virtualidad hizo el milagro de multiplicar, cierro los ojos y siento el aire fresco de la laguna…
Chascomús es una ciudad distinguida. Ganadera, cuna de dirigentes políticos, cuenta además con varias figuras del ciclismo: de acá son Juan Carlos Haedo y sus hijos. Hay muchas actividades deportivas y culturales que evidencian el crecimiento de los últimos años. A pesar de ser un destino clásico para ciclistas, solo vine una vez, hace mucho, en grupo. Un recorrido interminable por caminos de tierra en el que las pinchaduras y la caída del sol nos obligaron a retomar la Ruta 2 cuando ya nadie disimulaba el cansancio. Recuerdo la entrada a la ciudad y la cena con pizza y empanadas en una plaza céntrica como algo liberador.
Esta vez vine con mi compañera en un plan relajado. Nos movemos en bicicleta porque reservamos lejos del centro. Y qué suerte. Las cabañas de la Avenida Costanera España ya fueron alquiladas, y muchos tuvieron que armar la carpa en el jardín de alguna casa, señal de que los campings no dan abasto. A pocos metros, en la laguna, centenares de pescadores amateurs le confían la caña al hijo y destapan una cerveza, mirando siempre hacia la otra orilla.
Una vez acomodados en la cabaña, pasamos la tarde en la pileta y tomando mate en el jardín, mientras planeamos una vuelta nocturna por la laguna. ¿Lo esencial?: hidratación, buenas luces y bananas. Contra los mosquitos, repelente y resignación.

La vuelta a la laguna
Para salir del complejo atravesamos varias cuadras por un camino de piedras sin alumbrado. Apenas cruzamos las vías y llegamos a Intendente Martino, un grupo de competidores nos pasa a gran velocidad, los saludamos y alcanzamos a escuchar su respuesta. La música llega desde los autos, por lo general trap o reggaetón. En la feria de artesanos, donde todavía quedan algunos puestos abiertos, se escucha a Jorge Cafrune. Varios restaurantes y bares están casi llenos a pesar de que ya es la una. Pedaleamos un rato envueltos en músicas, luces y olor a carne asada hasta que de poco el aire se siente más frío, los comercios se van dispersando y ya no hay tantos autos. Algunos caserones abandonados, no tan viejos pero espectrales, nos ven acelerar. Cuando atravesamos el puente sobre el Arroyo Vitel me acuerdo de historias de aparecidos que escuché de chico en fogones en Monte Hermoso. Tengo ganas de contar alguna, pero mi compañera quedó atrás. La espero y cuando está lo bastante cerca como para escucharme sentimos las primeras nubes de mosquitos en la cara.
Al principio es como si nos arrojaran cenizas. Entrecerramos los ojos y aceleramos. ¿Cuántos mosquitos hay en el mundo? Imagino que la orilla de la laguna debe estar cubierta por millones y millones de mosquitos que se mantienen casi en el mismo lugar, a centímetros del agua, en una vibración perfecta y continua.
Cada tanto las luces de algún auto nos ilumina la entrada de un camping. Aprovechamos esos momentos en que los mosquitos parecen diseminarse y bajamos a sacar alguna foto. Todo un error: siguen ahí, y ahora se ensañan con aquellas partes de nuestros cuerpos al descubierto de calzas, zapatillas y guantes, aunque también nos pican a través de la ropa. Sacamos fotos desenfocadas, subimos a las bicicletas y pedaleamos como si participáramos del Trasmontaña.
Pasamos el ACA y escuchamos risas y voces animadas. En la pileta de una casa unos jóvenes le hacen frente a la noche del verano, que no es tan calurosa. Algunas cabañas de piedra y madera interrumpen las zonas boscosas. Me gusta mucho más esta parte de Chascomús que la otra, sobrepoblada, ruidosa e inquieta. Al llegar al Club San Huberto doblamos a la derecha y cruzamos las vías hacia nuestro complejo. A elongar y descansar, esto continúa.

Gándara es Gándara
Son las ocho de la mañana, ya desayunamos y nos aplicamos el protector. El sol aun no pica y la idea es estar de regreso cerca del mediodía. Modo paseo: algunas paradas, fotos y visita a la fábrica abandonada. La tarde será dedicada enteramente a la pileta: esto es cicloturismo pequeñoburgués sin culpa.
Pedaleamos por la costanera hasta un camino de tierra que nos lleva a la ruta 20. Cuando doblamos a la derecha y tomamos el camino viejo a Gándara nos recibe el viento en contra: una ráfaga de aire seco y cálido que de ahora en adelante va a ir en aumento. Según el mapa estamos muy cerca del aeródromo, pero no vemos ni escuchamos ninguna avioneta. Todo es aridez con intervalos de hierbas pampeanas y algunos árboles. Muy de tanto en tanto, alguna estancia. El sol se mueve y nos azota desde un cielo con pocas nubes.
Una huella serrucho me sacude y me olvido de lo que estoy pensando. Es muy fácil distraerse, el paisaje no cambia y solo vimos pasar dos autos. Si alguien va a Gándara, lo hace por ruta. Aunque a esta hora, lo dudo.
Pasamos otra estancia, abandonada. Hago zoom con el celular para distinguir el nombre: María Llavaneras… Avanzo unos pasos sobre un colchón de yuyos y cardos: Haras Llavaneras… El nombre no me dice mucho. Horas más tarde consultaré internet y encontraré la página de una estancia mucho más cuidada que la que tengo enfrente. La estancia, dice la página, fue pensada para el desarrollo del caballo de salto de alta competición, y su fundador es un español que bautizó el lugar en homenaje a un pueblo de Barcelona, San Andrés de Llavaneras. No tengo idea de dónde estarán esos caballos; desde que nos metimos en este camino solo vimos algunas vacas. El sol nos obliga a reponer el protector y a hidratarnos. Ahora sí, derecho a la fábrica.
El camino se bifurca y volvemos a doblar a la derecha. Al rato, un cartel oxidado anuncia: “Gandara”, así, sin tilde. Trato de recordar cómo aparecía el nombre en las publicidades del yogurt hasta que me doy por vencido.
Hace un rato que no hablamos, el viento en contra nos fatiga. No debe faltarnos más de un kilómetro, pero ya vengo sintiendo el hambre. Los metros finales son los más duros porque miramos hacia adelante y la fábrica no aparece.


Hasta que la encontramos, después de otra curva. Resulta un poco más chica de lo que esperaba. Al principio seguimos de largo, avanzamos 500 o 600 metros. Vemos el cartel de la estación de ferrocarril con el pasto crecido, unas pocas casas de ex empleados, un colegio agrícola y el camino asfaltado que lleva a la Ruta 2. Luego volvemos a descansar bajo unos árboles, frente a la fábrica. Pasa un rato y llegan dos autos desde el camino asfaltado. Luego, una moto. Los ocupantes, en su mayoría parejas, se bajan, miran, se sacan algunas fotos en la entrada y permanecen un rato más, para sentir que el viaje valió la pena. Hacemos lo propio y nos retratamos buscando un ángulo que esquive al sol y la trompa de uno de los autos que estacionó demasiado cerca del portón. Luego sacamos otra foto con las bicicletas solas, apoyadas contra la pared. Comemos alguna fruta y nos preparamos para la vuelta. Son las diez y media y el sol pega más fuerte pero ahora el viento juega para nosotros. Unos minutos después dejamos atrás el cartel oxidado.


Antes de venir a Chascomús leí que habían abierto una fábrica Gándara con sede en Pilar. Al parecer se trata de una pequeña planta de inversores chinos. La nota señalaba que se había generado una falsa expectativa en los pocos habitantes aledaños a la planta original, sin la infraestructura necesaria para volver a producir. Pienso en esas cosas durante el regreso, hasta que me doy cuenta y trato de conectarme con el paisaje, los árboles, las pocas estancias. Tomo un trago de agua fresca y miro el cielo. Por momentos parece que habrá una pausa de sol, pero las nubes son muy chicas y no hay tregua. De golpe: ¡dos paracaidistas! El descenso de las figuras recortadas, suspendidas contra el cielo puro del aeródromo. Ahora sí: pedaleamos sin detenernos hasta el asfalto y el ruido. La pileta es nuestra zanahoria invisible, unos kilómetros más allá.
¡Hasta una salida más sacrificada, amigos!

 

SÍNTESIS DEL VIAJE
Fechas: del 22 al 25 de febrero 2019
Distancia: 82 km


Por Mariano Favier: marianofavier@gmail.com

 

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Viajeros: Tierra del Moncayo y Tierras Altas (España)

Cuando exploro nuevos senderos siempre tengo la misma sensación, ese nudo en el estomago que crece con la incertidumbre de lo desconocido. ¿Qué descubriré? Es algo que me hace salir una vez tras otra de viaje para conocer nuevas regiones, países y zonas remotas. Pero lo que no esperaba es que muy cerca del lugar donde vivo se encontraba una aventura que me llevaría a conocer pueblos con un gran patrimonio histórico-artístico heredado de su pasado cristiano e islámico. Montañas como el Moncayo, cargadas de leyendas y fantasías: desde los celtíberos hasta Bécquer, pasando por la mitología romana, los milagros cristianos y la fantasía popular, que juntos anidan y crecen en cuevas y pozas de la zona.
Una reciente red de senderos creada en la región de Soria nos permiten practicar nuestro deporte favorito de forma divertida y al mismo tiempo conocer gran parte de la historia y patrimonio de sus pueblos y localidades más remotas. Para esta ocasión he elegido una de las montañas que llevo apreciando y admirando desde mi niñez, El Moncayo. La provincia de Soria nos propone un camino de línea ascendente que parte desde Ágreda hasta Vozmediano. Allí aflora el río Queiles a borbotones de mil quinientos litros de agua por segundo en su mismo nacimiento, en un recorrido de pino, roble, hayedo y frescuras que conducirá hasta el Pico San Miguel, a 2.300 metros de altitud.


Para mantener este alto nivel decidí completar mi viaje desplazándome hasta las Tierras Altas de Soria. Tierras Altas o La Sierra, como la conocen popularmente sus habitantes, es una comarca de la provincia de Soria, que está situada en el norte de la provincia. Una belleza sin igual que esconde pueblos de piedra y gentes de monte. Un paisaje prehistórico que esconde bellos pueblos despoblados que nos hacen imaginar e intuir como fueron en el pasado.
Si buscas más información acerca de la provincia de Soria y todo lo que tiene para ofrecerte puedes visitar su pagina web: www.sorianitelaimaginas.com

Texto: David Cachón | Fotos: Fernando Marmolejo

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