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Cicloturismo

Guía de recorridos con alforjas: Misiones al natural

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Una provincia limítrofe llena de mixturas y rutas soñadas. Viajar en bicicleta por Misiones es sentir el pulso de la naturaleza al compás de sus subidas y bajadas. La guía de una vuelta completa: de sur a norte y de oeste a este a puro golpe de pedal.

Texto: Jimena Sánchez | Fotos: Andrés Calla*

En el 2013 recorrimos la Patagonia, Cuyo y el Norte argentino. En el 2015 salimos a rodar por el Litoral y parte del centro del país. De cada provincia destacamos una ruta, un circuito, un lugar imperdible. Ninguna pasa desapercibida. Cada una tiene su personalidad, su sello particular.
Lo que nos sucede con Misiones es que no podemos reducirla a un tramo específico. No podemos recomendarles “el mejor y más lindo circuito para pedalear”, porque es una provincia que es bella en su totalidad. Por eso esta guía incluye sus cuatro caras: la del oeste, que limita con Paraguay, la del este, que hermana con Brasil, la del sur, repleta de historia, y la del norte, con el punto más neurálgico de todos, las maravillosas Cataratas del Iguazú.

ETAPA 1
Azara-Puerto Iguazú
No es necesario ningún cartel de bienvenida: Misiones nos saluda con su tierra colorada y sus primeras subidas empinadas que anticipan los 386 kilómetros de esta primera parte del recorrido.
La humedad se hace sentir en la piel. El calor, también. Las piernas, el alma y los ojos comienzan a viajar por una de las zonas de mayor biodiversidad de la Argentina: la selva paranaense, compartida con Paraguay y Brasil.
La primera parada es Azara, sobre la Ruta Provincial N°1, un pueblo muy pequeño que se cruza en pocos minutos y donde hay que tener cuidado con el tráfico porque no hay banquinas. Pedaleando nada más que 20 kilómetros llegamos a Apóstoles, la tierra sagrada de la yerba mate. En el museo Juan Szychowski (donde hoy funciona la empresa yerbatera Amanda) se puede revivir la historia de lo que fue el primer taller construido con piezas de madera hechas a mano que sirvieron de base para montar la maquinaria necesaria para la molienda y el envasado de la yerba.
De ahora en adelante atravesaremos el centro de la provincia hasta llegar a Dos de Mayo por la Ruta Nacional 14. ¿Qué tiene de bueno este camino? Sus banquinas asfaltadas que pueden confundirse con bicisendas, un paisaje vivo, pendientes de tobogán y rincones secretos poco conocidos.
Desde Apóstoles las subidas son constantes. Un buen número para este segundo día de pedaleo intenso son 50 kilómetros. En este punto del mapa tenemos la opción de abastecernos de comida y agua en el pueblo Cerro Azul y que nuestro dulce hogar sea el parador turístico que está justo enfrente, sobre la Ruta 14. Es un lugar súper tranquilo para armar la carpa, con previo aviso a la policía del lugar (recordar que la principal moneda de cambio de todo cicloviajero es una sonrisa y unos minutos de charla sobre de dónde venimos y hacia dónde vamos).
La gente de Misiones se destaca por ser hospitalaria y empática, así que no faltará la oportunidad de cruzarnos con personas que nos vean pedaleando, se acerquen con el mate o el tereré bajo el brazo y nos inviten a sus casas para que podamos compartir una comida o un colchón donde descansar. Así es el corazón del Litoral.
Al día siguiente nos esperan 48 kilómetros hasta llegar a Oberá, la segunda ciudad más grande de Misiones, donde habitan colectividades de diferentes nacionalidades, como escandinavos, italianos, franceses, rusos, polacos, suizos, españoles, paraguayos y brasileños.

Rodeada de arroyos, cascadas y serranías, es un lugar para quedarse dos o tres días. No les vamos a mentir: es la ciudad menos pensada para ser recorrida en bicicleta. Sus calles son empinadas al extremo, casi como sacadas de una montaña rusa. Pero lo que vale la pena son los alrededores de Oberá: uno de sus imperdibles es el salto Berrondo. Allí funciona un camping con todos los servicios y en excelentes condiciones para descansar. También hay senderos para caminar. Está a 9 kilómetros de la ciudad de Oberá, sobre la Ruta Provincial 103. Es el lugar recomendado para recargar energías en contacto con la naturaleza nativa de Misiones.
Al retomar la Ruta 14 continuamos con las pendientes pronunciadas. En nuestro caso, y porque salimos a media mañana de Oberá, tuvimos que acampar en la estación de servicio que está en la entrada de Campo Grande, después de pedalear 38 kilómetros de subidas y bajadas constantes.
Una opción para los que quieren seguir conociendo los saltos misioneros y algunos de sus parques provinciales es desviarse de la Ruta 14 hacia el Parque Provincial Salto Encantado, uno de los puntos turísticos más destacables de la provincia. Ideal para pasar una mañana de mates, fotos y caminatas por la selva, este parque no cuenta con zona de acampe pero sí tiene servicios y la entrada es muy económica.
Una vez en Dos de Mayo nos desviamos para el oeste. Plena atención en esta parte del recorrido: vamos a tomar la Ruta Provincial 11, que no tiene banquina y cuyas curvas y contracurvas son muy cerradas. A ajustarse el casco y a mantener una velocidad prudente. Este camino conecta la Ruta 14 con la Ruta Nacional 12, que une la región mesopotámica con el resto del país. Lo positivo: las banquinas son amplias y están asfaltadas. Lo negativo: el tráfico es mayor.
De ahora en adelante los pueblos y ciudades se continúan como postas: Puerto Piray, Eldorado, Wanda y Puerto Iguazú. Ésta última, a pesar de ser una ciudad recomendada en todas las guías turísticas del mundo, conserva lugares con una mística especial: la larga costanera con los ríos Iguazú y Paraná a la vista, el hito de las Tres Fronteras, la “Ferinha” (una calle con ofertas gastronómicas de lo más variadas), la feria de artesanos locales y guaraníes y el mirador panorámico que es fuente de inspiración para cientos de artistas.
Terminar esta primera etapa del recorrido con la visita a las Cataratas de Iguazú no tiene precio. No hay palabras para describirlas. Su fuerza es animal. Sus caídas con diferentes alturas le quitan el aliento a cualquiera: la Garganta del Diablo tiene una altura de 80 metros y el 40% del agua de las Cataratas se desprende de este monumental salto con forma de herradura.
Hay que tomarse el tiempo para recorrerlas y sentirlas. Hay que oírlas y respirarlas. Hay que vivirlas.

ETAPA 2
Puerto Iguazú-Posadas
Una vez que llegamos al extremo más norteño de la provincia, ya es hora del regreso. Pero la vuelta aún tiene sorpresas: serán 673 km de rutas de selva, tierra colorada, caminos perdidos en los mapas, saltos y estancias jesuíticas.
Lo interesante de este recorrido es vivir el cóctel de culturas que caracteriza a esta provincia limítrofe: los argentinos se mimetizan con los brasileños o quizás es al revés. Poco importa. El portuñol se oye en cada curva, la hospitalidad sigue rodando y el viaje continúa.
Una vez que salimos de Puerto Iguazú, encaramos para el este de Misiones. La ruta estrella es la Provincial 101, que cruza el Parque Nacional Iguazú. Son 40 kilómetros de tierra firme que conviene evitar si es que llovió durante los días previos. Las mariposas, los sonidos agrestes, los tigres que no vemos pero están, el sonido de las cataratas a nuestras espaldas y los pájaros silbando bajito son el escenario de nuestras pedaleadas.
Continuando por la Ruta 101 se cruzan los poblados de Cabure-í, Andresito, San Antonio y Bernardo de Irigoyen, donde conversando con la gente local siempre se conseguirá un lugar donde acampar. El camino asfaltado es un sueño, y aunque no haya banquinas el tráfico es tan poco que no dificulta el andar. Son esas rutas donde uno puede mirar al lapacho florecido, saludar al lugareño y pedalear siguiendo el ritmo del caracol.
Dejamos atrás la Ruta 101 y retomamos la 14, que sube y baja las serranías misioneras con tramos de asfalto, ripio y tosca. Una vez en San Vicente, bajamos por la Ruta Provincial 13 hacia El Soberbio, un destino poco conocido en la provincia de Misiones.


La exuberancia de su selva, la fuerza de sus ríos y la presencia de los Saltos de Moconá hacen de este lugar un paraíso. Los Saltos están dentro del Parque Provincial Moconá y son el segundo destino turístico de la provincia, pero no siempre se pueden ver. Para llegar a ellos se debe hacer un paseo náutico en lancha que muchas veces se suspende por dos motivos: uno, la crecida del río Uruguay y sus afluentes y, dos, la actividad de las represas cercanas.
Lo espectacular de estos saltos es que tienen la particularidad de ser paralelos al curso del agua y no transversales como la mayoría. Son producto de una falla geológica que alcanza los 170 metros de profundidad, pero lo que sobresale son 15 metros como máximo.
Si bien la Ruta de la Selva que conecta a El Soberbio con los Saltos de Moconá es digna de ser recorrida, es un camino demasiado exigente para hacerlo en bicicleta. Como es recorrido por turistas durante todo el año, hacer dedo es una buena opción. Recomendamos previamente visitar la página saltosdelmocona.tur.ar para saber si el Parque está o no habilitado.
Cuando salimos de El Soberbio, la Ruta 2 (también conocida como ruta costera) es el camino perfecto para todo cicloturista: poco tráfico, paisajes enmarcados por el río Uruguay y un camino en perfecto estado para andar. Son 119 kilómetros que se pueden hacer en un día, aunque también existe la posibilidad de descansar en el camping municipal de Panambí antes de continuar los últimos kilómetros de la travesía.
Desde acá volvemos al centro de la provincia por la Ruta Provincial 5. Regresamos a Oberá, pero esta vez solo de paso, para avanzar hacia Cerro Corá por la Ruta Provincial 3. El camino es glorioso, súper recomendado para recorrerlo durante la mañana o la tarde.
Nuestra última parada es Posadas y un viaje en el tiempo a 60 kilómetros de la ciudad donde se encuentran las ruinas de San Ignacio Miní, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En 1609 los jesuitas fundaron allí la primera misión con el fin de difundir su religión, educar y proteger a los guaraníes de otras formas coloniales de explotación. Aprendieron su lengua y utilizaron el arte como elemento evangelizador. Fue una colonización pacífica hasta que en 1768 los jesuitas abandonan por orden real la región. Las guerras terminan destruyendo las reducciones, pero las voces de esos primeros pobladores continúan latiendo en sus construcciones, que aún hoy se mantienen de pie.

Así termina nuestro recorrido por Misiones. Una provincia al natural, fresca y sencillamente espectacular.

TIPS
Los imperdibles de este recorrido
– Acampar en el salto Berrondo en Oberá.
– El Parque Provincial Salto Encantado y sus pasarelas.
– Las maravillosas Cataratas de Iguazú.
– La Ruta Provincial 2 o ruta costera, ideal para hacer cicloturismo.

RECOMENDACIONES
A tener en cuenta
– Si querés parar en casas de familia no te olvides de utilizar la red social Warmshowers, una red de intercambio mundial de hospedaje exclusiva para cicloviajeros.
– Recomendación: NO andar descalzo sobre ninguna superficie, porque te puede picar el pique, una pulga que se mete en la piel (generalmente en la planta del pie) y que la debés sacar porque empieza a crecer y puede levantar fiebre y picazón, hasta el punto de impedirte caminar.
– Por más que en la ruta se vean muchos arroyos y ríos, tené en cuenta que el agua no es potable, ya que arrastra muchos sedimentos.
– El calor es un factor determinante a la hora de pedalear. Recomendamos no hacer este recorrido en verano.

*Jime Sánchez y Andrés Calla, integrantes de La Vida de Viaje, recorren Argentina en bicicleta desde 2013 y comparten sus aventuras en www.lavidadeviaje.com.

Nota publicada en revista Biciclub Nº 256, abril 2016.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Alberto

    29 octubre, 2017 a las 6:46 am

    Excelente. Me encantó. Misiones es una provincia que me fascinante y voy a tomar toda la las recomendaciones que dan para el momento que me toque recorrerla en bicicleta.

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Cicloturismo

Una masterclass que no te podés perder: Cómo vivir viajando

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Esteban Mazzoncini es fotógrafo, escritor, nómada digital, coach ontológico y autor de los libros Pedaleando por la ruta de la hospitalidad, Un viajero curioso y Desafía tus rutas. Lleva recorridos 105 países en 30 años de viaje y ya exploró 453.200 km (bicicleta, moto, autostop, a pie).

Todos los conocimientos adquiridos en esta vida en viaje, los volcará el próximo 11 de diciembre, de 14 a 17 hs, en una Masterclass abierta a todo público.
Durante esa Masterclass (online y en vivo) Mazzoncini nos enseñará:
-Cómo conseguir sponsor/patrocinadores para tu viaje.
-Recursos para generar dinero (antes, durante y después del recorrido).
-A organizar un viaje alternativo para salir de las rutas tradicionales.
-Una estrategia para tomar fotos impactantes y poderosas.
-A viajar sin límite de tiempo y sin pagar hospedaje.
-Cómo descubrir tu esencia viajera: a pie, en bicicleta, en moto, haciendo autostop, etcétera.
-Cómo hacer autostop durante un viaje: trucos, tips, mejores lugares, etcétera.
-Cómo diseñar tu proyecto de viaje con anticipación.
-Recomendación de libros, documentales y charlas online.
-Neurociencia, PNL y ejercicios de coaching para destrabar miedos y dudas.
-Redes sociales, plataformas de visualización.
-Tienda online de tus productos

Preguntas frecuentes
-¿Cuánto dura?: 3 horas.
-¿Es en vivo?: sí, online por G. Meet.
-¿Puedo participar en otra fecha?: sí, con la modalidad de los videos grabados de 1 hora de duración cada uno.
-¿Habrá ronda de preguntas?: sí, al terminar el evento habrá tiempo para responder a tus consultas.
-¿Cuánto cuesta?: Esta masterclass demanda una inversión de 2.900 pesos argentinos o 19 euros.
-¿Cuáles son los medios de pago?: transferencia bancaria, PayPal, Wester Unión o Mercado Pago.
-Forma de contactarte: estebanmazzoncini@gmail.com | +54911-5125-6358 | Instagram @esteban mazzoncini

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Cicloturismo

Una detallada lista de todo lo que hay que llevar para un viaje en bicicleta

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Gonzalo Zamorano es un experto viajero en bicicleta. A continuación, traducido en palabras, todo lo que podés ver en la foto.

Bicicleta y alforjas

Bicicleta Venzo Atix
Apidura Expedition Saddle Pack 17L
Apidura Expedition Handlebar Pack 14L
Apidura Expedition Top Tube Pack 1L
Apidura Expedition Frame Pack 3L
Apidura Expedition Accessory Pocket 4,5L
Apidura Expedition Fork Pack (X4) 3L
Straps My Fix plus
Casco Limar 875

Equipo de camping

Tienda 3fulgear Lanshan 1pro
Mochila 3fulgear 35L
Aislante Inflable Sea To Summit Ether Light XT Insulated Mat
Saco de dormir (x2) Eolus 10C

Indumentaria

Zapatilla Bicicleta MTB Venzo Air Mesh
Sandalias Sandalos Andes Trail
Lentes Venzo 001
Indumentaria Ciclismo Gobik
Rompevientos
Guantes
Campera de plumas
Camisetas (x2)
Pantalón corto (x2)
Camiseta térmica
Pantalón térmico (x2)
Cuellos Buff (x2)
Medias (x2)
Calzoncillos (x2)

Herramientas

Herramientas multifunción Super B
Cortaplumas Victorinox 17 usos
Pinza Leatherman Wingman
Inflador doble acción
Líquido tubeless T-Elite
Cámara de emergencia 29”
Aceite para cadena TF2

Equipo audiovisual

Cámara Sony A7ii + 4 baterías
Objetivo Samyang 35 mm
Dron DJI Mini2
GoPro Black 7 + 2 baterías
Portátil MacBoox Air 13”
Power Bank Gadnic 25000 mah
Memoria externa
Trípode Manfrotto

Equipo alimentación

Olla 1L
Cuchara/tenedor
Botella de 500 ml de aceite
Vaso plegable
Bombilla
Cocinilla de alcohol
Bolsa con condimentos
Encendedor (x2)
Caramañola Venzo de 750 cm (x2)
Botella Nalgene 1L

Higiene

Pasta de dientes
Espejo
Desodorante
Jabón
Máquina de afeitar
Toalla

Lo indispensable

¡Ganas de recorrer nuevos caminos y mucha perseverancia!

 

Seguí las aventuras de Gonzalo en: https://www.instagram.com/gonzalo.zamorano/

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Cicloturismo

Ciclismo gravel por los más vertiginosos senderos de montaña

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David Cachón es un mountain biker profesional español que ha sido dos veces campeón mundial de MTB Trials, ha batido récords Guinness y actualmente se dedica a aventurarse en lugares extremos y contar sus historias en textos, fotos y videos. Aquí defiende a capa y espada las bicis gravel y en videos y fotos nos muestra de qué son capaces.

Una gravel… con suspensión

Poner rumbo a las montañas es fácil, pero encontrar la ruta perfecta para disfrutar al cien por ciento de una bicicleta gravel en un entorno escarpado y complicado, no lo es tanto. ¡Por suerte esta vez contaba con una ayuda extra! Hacia unas pocas semanas que había recibido en casa la nueva horquilla SR Suntour GVX, una horquilla dirigida al usuario de bicicletas gravel, todavía en fase de prototipo, pero esa es siempre la mejor excusa para poder darle caña a tope, sin miedo a que se rompa.

El destino: senderos épicos

Reconozco que tengo una obsesión. Nada malo, no penséis nada raro, se trata de apuntar en una libreta todos los sitios en los que me gustaría rodar en bicicleta y que me llaman la atención. Muchos de ellos los veo en televisión, revistas o internet… No tengo limites geográficos, de hecho cuanto más lejano sea el país y el lugar mejor. Pero hay algo que nunca deja de sorprenderme y es que en muchas ocasiones cerca de nuestros hogares, en las zonas en las que vivimos, tenemos lugares fantásticos y muchas veces realmente increíbles, pero que por la “normalización” que hacemos del entorno ya no llaman nuestra atención, pero igualmente son lugares flipantes.
Hace muchos años que le tenía echado el ojo a esta zona del Prepirineo. Por unas cosas u otras nunca había cuadrado todo para ir a explorar la zona de una forma concienzuda. Es lo que os comentaba antes que ocurre con los lugares que tenemos cerca de casa. Además el bueno de Kilian Bron (un rider al que respeto mucho) había hecho viral un video POV en esa zona, así que ya no tenía mucho sentido ir con mi bicicleta de montaña allí para tomar unos videos o unas fotografías. Pero si que lo tenía para hacerlo con una gravel. Todo sería mucho más puro, más preciso y por lo tanto mucho más peligroso. Un nuevo nivel de pilotaje al que la horquilla Suntour GVX me daría el acceso directo.
El Desfiladero de Monrebey, también llamado Congost de Mont-Rebei, es la frontera natural entre las regiones de Aragón y Cataluña, entre las comarcas de la Ribagorza y el Pallars Jussa. Sin duda alguna un lugar súper espectacular y simplemente único.
El entorno era perfecto, carreteras estrechas con un firme bastante desgastado y bacheado, infinitas pistas de tierra que confluyen en todas las direcciones y unos senderos ultra técnicos que ponen a prueba tu destreza, vértigo y equilibrio. ¡Es perfecto!

¿Por qué una horquilla de suspensión para gravel?

Yo siempre he defendido que soy un amante de la bicicleta y de todas sus modalidades. Los que me conocéis lo sabéis muy bien. Me encanta la bicicleta, trato de practicar todas las disciplinas posibles y aprender de todas y cada una de ellas.
Me gusta el ciclismo de carretera, me gusta pedalear, me gusta el XC… pero hace algunos años en un viaje por Alemania descubrí el gravel. Me encantó ese concepto. Un mundo nuevo se abrió ante mí, ya que había atravesado una temporada cargada de “sustos” y pequeños incidentes que me ocurrían cada vez que salía con mi bicicleta de carretera. Es muy frustrante saber que tienes un accidente por culpa de un conductor que no respeta las normas, que odia a los ciclistas o que simplemente no está en condiciones de conducir un coche.
Por otro lado, la bicicleta de XC nunca ha tenido mucho sentido para mí. Que nadie me mal interprete, adoro esa modalidad, pero para un tipo como yo y con mi estilo sobre la bicicleta el XC puede ser sustituido fácilmente por el gravel o dar un paso más y llegar al All Mountain. Son modalidades que para mi entender navegan a orillas de tus preferencias, estilos y formas de ver la bicicleta. Para alguien que piense en competir es perfecto, pero para mí, que hace muchos años que busco otra serie de experiencias y sensaciones sobre la bicicleta, ha sido sustituido por las bicicletas gravel.
Llegados a este punto queda claro que la bicicleta de gravel me ofrece una polivalencia total y me permite hacer lo mismo que haría con una bicicleta de XC: pistas, caminos, senderos…, pero tal vez si la situación se complica puedo volver por carretera o incluso gracias a su calidad rodadora hacer unos kilómetros extra de forma más fácil.
Tan solo le encontraba una pega al ciclismo de gravel. El dolor que me dejaba en las muñecas, codos y hombros cuando hacía una larga salida con ella. Si quieres ir por caminos exigentes, son muchos los impactos que tu cuerpo absorberá a lo largo de los kilómetros, miles de micro impactos que van directamente a tus articulaciones, huesos, tendones, músculos…, lo que finalmente se transforma en inflamación, entumecimiento y un par de días con dolores articulares. Al menos a mí me ocurría, a pesar de ser un jovenzuelo de 43 años…

Un nuevo nivel de pilotaje

Cuando los chicos de Suntour me dijeron que estaban pensando en diseñar una horquilla de suspensión para gravel me pareció simplemente alucinante. Era exactamente lo que necesitaba, algo que amortiguara todos esos impactos. Cuando recibí la horquilla y la probé en mi bicicleta pude comprobar que se trataba de una de las mejores ideas de los últimos años. Lo digo de verdad, me encantó. No solo me evitaba el desagradable dolor en las articulaciones, sino que mi nivel de pilotaje en zonas técnicas había aumentado a un nuevo nivel gracias a la nueva horquilla. ¡¡Joder, ha sido genial!
Las zonas rotas, con baches o incluso raíces, dejan de ser un obstáculo complicado para simplemente ser una irregularidad del terreno que la GVX absorbe con facilidad. En una bicicleta tan rígida y con las ruedas tan finas (comparadas con una MTB), es vital que la rueda se mantenga pegada al terreno para garantizar el control y la estabilidad.
Un nuevo nivel ha llegado a la era del Gravel!!!!
Nos vemos en los senderos amigos.

Texto & Riding: @david_cachon
Fotografía & Film: David Ponce
Edición video: Alberto Porras

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Cicloturismo

Un día en bicicleta por el Valle del Manso, un retazo patagónico del paraíso

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La zona del Manso es un profundo valle de cordillera ubicado entre Bariloche y El Bolsón. Jime y Andrés, de La Vida de Viaje, pedalearon un sendero de 20 kilómetros que va paralelo al Manso, uno de los ríos más lindos y caudalosos de la región. Este es su diario de viaje.

Pienso en lo que más me llamó la atención del camino del Valle del Manso y se me vienen fragmentos a la mente: la ruta, seca y áspera, pero con un tinte húmedo por el bosque y las montañas a los costados. El río, caudaloso y a la vez suave, que por momentos es azul y por momentos verde. Los árboles y sus especies que quiero llevar conmigo: la lenga, el ñire, el coihue, el ciprés, el maitén. Los pájaros que vuelan en el sentido contrario al que vamos, pájaros que no escucho porque el motor de la camioneta tapa ese fino contacto que puedo tener con el mundo exterior. Por eso, cuando estoy en la naturaleza, elijo la bicicleta: es mi manera de recordar no en fragmentos, sino en modo panorámico.
Estacionamos, bajamos las bicicletas, comemos pizza fría de ayer mientras cebamos mate, cruzamos la primera pasarela y empezamos a pedalear. Esa transición de movimientos entre lo pasivo de la camioneta y lo activo de la bicicleta es muy parecida a la sensación de sacarle el papel a ese chocolate que te encanta, y que te da placer y ansiedad a la vez. Esto lo sentimos siempre, sea el camino que sea. Será la incertidumbre de lo nuevo, la adrenalina de lo distinto, o hasta quizá una señal de que lo que estamos por hacer nos hace sentir muy bien.
No tengo un anotador encima y peco de ser una persona con poca memoria. Por eso agarro el celular y empiezo a enumerar la sutileza del paisaje que miro:

nubes cirros rasgando el cielo
bosquecitos en la cima de las montañas
la pared de piedra del cerro que bordeamos
teros que cantan y ovejas que corren
vacas que mastican y que no me sacan los ojos de encima
una perra que me lame las piernas mientras mueve la cola
una familia de bandurrias picoteando el pasto verde
grillos sonando cerca y lejos
los reflejos del río sobre los troncos de los árboles
el brillo de la luz del sol sobre el agua

Freno para esperar a Andrés y dejo la bici a un lado para tocar la textura de las hojas y de las flores. Es un hábito que empecé a incorporar desde que decidí involucrarme con la naturaleza. Porque si no la toco, ¿cómo la describo después? Si no la huelo, ¿cómo puedo saber a qué se parece? Si no me detengo, ¿cómo construyo un vínculo con ella? Cuando lo hago una distancia se rompe y una unión, breve y contemplativa, nace.
La senda se achica y se agranda. A veces es de tierra y otras veces de piedras. Es nítida, pero cada tanto desaparece entre hojas y ramas. Se interrumpe por pastos inundados, arroyos que parecen ríos y árboles caídos que tenemos que esquivar. Es llana y también inclinada. La senda no es recta: subimos y bajamos, pedaleamos y caminamos, abrimos y cerramos tranqueras.
Cada tanto paramos a descansar: comemos unas bananas, tomamos agua fresca, disfrutamos de la quietud del camino. Porque si bien estamos acá para estar en movimiento, son estos momentos de reposo donde el paisaje se vuelve tranquilo, manso. Por algo este lugar debe llevar ese nombre.
Llegamos a la última pasarela. Eso quiere decir que hasta acá pedaleamos 20 kilómetros. En horas habrán sido cuatro entre las paradas, las fotos, la filmación, las anotaciones. Y me encanta pensar en esto ahora porque durante el camino no se me ocurrió contabilizar ni el tiempo ni la distancia. A veces los números se vuelven fugitivos y lo único que queda es un momentum donde lo que tiene sentido es el movimiento y el paisaje en sí mismo.
La imagen del Valle del Manso se fue completando como un gran rompecabezas que empezó con fragmentos muteados y que termina con retratos vivos. Mientras volvemos por la ruta principal, el sol se esconde detrás de un cerro y me llevo la experiencia que a mí me gusta: en modo panorámico y con los sentidos latiendo.

Ficha de ruta
Kilómetros: 42 (ida: 20 km de sendero / vuelta: 22 km de ripio por Ruta Provincial 83).
Lugar: Río Negro, Argentina.
Tipo de recorrido: circular.
Rutas: Ruta Provincial 83 y sendero de montaña.
Itinerario: el sendero arranca en la primera pasarela que se conoce como “Paso Andrade” (sobre la -RP 83, a 11.5 km de la RN 40) y termina en la última pasarela llamada “Paso Jones” a la altura del -Camping: La Pasarela de El Manso.
Tiempo aproximado: 6/7 horas en total
Alturas:
Inicio: 472 msnm
Punto más alto: 560 msnm
Fin: 472 msnm
Desnivel acumulado: +390 m / -390 m

 

TEXTOS: Jimena Sánchez | FOTOS: Andrés Calla | lavidadeviaje.com | https://www.instagram.com/lavidadeviaje/

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