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¿Monoplato o biplato?, esa es la pregunta

Fecha: 28.10.2019

Un repaso de las ventajas y desventajas de las configuraciones monoplato y biplato para mountain bikes. En columna aparte, los sistemas de cambios de marcha recomendados para uso urbano.
Cuando hace unos pocos años surgió en el mountain bike el monoplato había más limitaciones ya que teníamos mucho menos abanico y rangos de velocidades, algo que poco a poco se fue solucionando con el agregado de coronas en el piñón (actualmente hasta 12), las cuales a su vez evolucionaron al tener mayor rango de dientes entre la corona más grande y la más pequeña (10-52 es el mayor actualmente).
Pero veamos primero las características de los sistemas biplato y monoplato.

Biplato

– Tiene mayor abanico de marchas, es decir, si tenemos un piñón de 11 coronas, al multiplicarlo por 2 platos tendremos 22 velocidades a elegir en función del terreno y nuestras necesidades, aunque no todas son efectivas.
– La mayoría de las veces podemos transformar una transmisión biplato en una monoplato, ya que las palancas pueden ser compatibles con otros platos y podemos llegar a poner un piñón más grande (a veces la pata de cambio no nos lo permite, para lo que existen adaptadores que van entre el fusible y la pata de cambio).
– La cadena de este sistema es más ancha y robusta por lo que en teoría podría durar más que una de monoplato. Aunque el trabajo de subir y bajar de plato desgasta la cadena de forma lateral, haciendo que cada vez sea menos preciso el paso de la cadena de un plato a otro. También los platos suelen gastarse más rápido por este trabajo de sube y baja de la cadena. Si somos cuidadosos y no usamos combinaciones de plato/corona en que la cadena vaya muy cruzada es probable que el sistema dure más, pero si además no tenemos este cuidado el sistema se gastará mucho más rápido aun. En cuanto al piñón, al tener coronas con más diferencias de dientes que en un monoplato, el trabajo de la cadena y el sufrimiento de las coronas es mayor.

Monoplato

– La mayor ventaja de este sistema es su simplicidad de uso, ya que no tendremos que estar pensando qué combinación de plato/corona estamos usando y si estamos en una en la que estamos cruzando demasiado la cadena, lo que termina por desgastar de forma prematura la transmisión. Simplemente nos guiaremos por la corona del piñón en la que queremos pedalear.
– Otra ventaja, aunque no la primordial como muchas veces se cree, es que reduciremos algo el peso (unos 300 a 350 gramos), ya que tenemos un solo plato, un solo shifter con su respectivo cable y funda y no tenemos cambio delantero, aunque el piñón de un monoplato es más grande y más pesado que el de un biplato.
– Tenemos menos posibilidades de tener problemas mecánicos, ya que tenemos menos partes en el sistema (prescindimos del cambio delantero y un shifter). Esto también resulta una ventaja a la hora de pedalear con mucho barro, ya que la excesiva presencia de este en el cambio delantero y los platos puede impedirnos el cambio de plato.
– Aunque la cadena es más delgada que la de un biplato no sufre el desgaste lateral que implica el cambio de plato. También éste sufre menor desgaste, ya que la cadena no entra y sale para cambiar de plato. En el caso del piñón, también sufrirá menos desgaste, ya que la diferencia entre la cantidad de dientes de las coronas es menor.
– No podemos convertirlo en doble plato, ya que sus palancas no suelen ser compatibles y el costo de hacer esta modificación resultaría elevado.

Cuentas claras
Para hacer el cálculo de cuánto avanzamos por cada vuelta de pedal en cada combinación de plato/corona dividimos los dientes del plato por los dientes del piñón y lo multiplicamos por el perímetro de la rueda, el que en el caso de una bicicleta rodado 29 es de 2.3 metros. Con esta cuenta podremos estudiar cuantas combinaciones nos da nuestro sistema de transmisión.
Ahora bien, como todos deberíamos saber, en un biplato 2×11 no tenemos 22 velocidades efectivas, ya que tendremos que restar las combinaciones que nos hacen ir con la cadena muy cruzada, esto es: las tres coronas más grandes con el plato grande y las tres más pequeñas con el plato chico, lo que nos reduce el sistema a 16 velocidades. Además, muchas combinaciones de corona/plato nos darán prácticamente el mismo resultado que otras combinaciones, lo que nos reduce el sistema a 14 velocidades efectivas en el caso de una transmisión biplato con un piñón de 11 velocidades 11-42 y platos 26/36.
En definitiva, comparando el sistema 2×11 mencionado con un 1×12 con piñón 10-50 y un plato de 32 dientes tendremos 2 velocidades más en el caso del biplato y mayor avance en el plato más grande y corona de piñón más pequeño (7.53 m por cada vuelta de pedal contra 7.36 m) y tendremos una relación más liviana a la hora de trepar (avance de 1.42 m por cada vuelta de pedal contra 1.47 m).
Ambos sistemas son válidos hoy día y tienen sus ventajas y desventajas. Hay que saber elegir cuál es el conveniente para cada uno, lo que dependerá del tipo de uso que le demos a la transmisión y el nivel de entrenamiento que tengamos, aunque como hemos podido ver sus diferencias en cuanto al rango de avance en definitiva no son muy grandes.


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Hablamos sobre: Mecánica, MTB, Tendencias

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