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Mecánica

MTB: La presión de los neumáticos y algunos procedimientos de urgencia

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Cómo llegar paso a paso a la presión adecuada para aprovechar a fondo nuestros neumáticos en la montaña. Una reparación de emergencia ante un desgarro de la cubierta en plena montaña. En Taller Park Tool, cómo reparar una cubierta tubeless y como agregarle líquido sellador.

En esta entrega nos referimos al uso de una mountain bike fuera del pavimento y en particular a su uso en montaña, que es el terreno para el cual estas bicis –y sus neumáticos- han sido diseñadas. Para usar una mountain bike en pavimento las exigencias son sensiblemente distintas a las que enumeramos aquí y cada uno debe experimentar por sí mismo hasta encontrar la configuración de inflado adecuada.

La presión adecuada
Rodar sobre una mountain bike con la apropiada presión de neumáticos puede significar una enorme diferencia en cómo se siente la bicicleta y cuánto control se tiene de ella. Una presión demasiado alta genera un pobre contacto con el piso y un andar menos controlable, mientras que una presión muy baja producirá un comportamiento impredecible de los neumáticos y los hará más susceptibles a los pinchazos.
En principio, la presión apropiada puede variar mucho de un ciclista a otro y de un neumático a otro diferente, de la misma manera que influyen en ella las condiciones del piso. La clave es encontrar cuál es la presión que funciona mejor para cada uno y para el tipo de neumáticos de que se dispone en condiciones normales para el tipo de terreno que uno recorre más frecuentemente. Una vez logrado este punto recién será posible ajustar este nivel a diferentes condiciones de piso y a diferentes situaciones.
En términos generales, he aquí un procedimiento para determinar la presión ideal para una determinada configuración de neumáticos:
– Lo primero es disponer de un buen inflador con un buen indicador de presión o mejor aun un medidor de presión independiente (que suelen medir con mayor precisión que los que vienen incorporados al inflador). Y obviamente deberemos usar siempre este mismo medidor ya que, especialmente los medidores incorporados al inflador, son bastante imprecisos con respecto a otros calibres.
– Comenzaremos inflando con una presión elevada, de alrededor de 40-50 psi (3-3.5 bar) para un neumático de 2.2-2.3 pulgadas con cámara. Para los sistemas tubeless comenzaremos más abajo, alrededor de 30-40 psi. Cuanto más pesado seas o cuanto más delgados tus neumáticos, mayor será la presión con que habrá que comenzar. Luego rodaremos con esta presión por un rato, hasta sentir cómo se comportan (si se agarran más o menos) los neumáticos al doblar en tierra suelta.
– Ahora bajaremos la presión unos 5 psi (0.35 bar) en ambos neumáticos. Nuevamente probaremos esta configuración en el mismo terreno y comparémosla con la anterior. Es muy probable que ahora sintamos alguna mejora en el agarre del neumático al piso y mayor estabilidad. Si no notamos ninguna diferencia bajaremos la presión otros 5 psi.
– Lo que estamos buscando es la menor presión con la que podemos rodar sin llegar a reducir la resistencia a los pinchazos. Este pinchazo sobreviene cuando el neumático rueda sobre un objeto y produce una compresión hasta el punto en que el neumático y la cámara son pellizcadas por la llanta y el objeto. Esto comúnmente deriva en una mordida de la cámara o en un doble pinchazo.
– Ahora continuaremos reduciendo la presión unos 3-5 psi (0.1-0.3 bar) hasta que sentimos que el neumático se está agarrando bien. Si seguimos demasiado lejos con la reducción de presión podremos comenzar a sufrir pellizcos en las cámaras. El punto en dejar de hacerlo es cuando sentimos que tenemos buen control de la bici en diferentes situaciones y cuando reducir la presión aun más ya no mejora esa sensación. Y también cuando comenzamos a sentir que ya es la llanta la que se pone en contacto cuando sobrepasamos objetos sobresalientes. Igualmente, cuando esto sucede, es conveniente, inversamente, ir subiendo la presión en pequeños intervalos (3-5 psi por vez).
– En los sistemas tubeless, en la medida en que no hay que preocuparse tanto por los pinchazos se podrá rodar con mucha menor presión y hasta se pueden soportar algunos contactos ocasionales de la llanta, pero si comenzamos a dentar nuestras llantas o a perder aire a través del asiento del neumático o si sentimos que en curvas duras estamos rodando sobre la llanta, es que nos hemos ido muy abajo.
– Con la presión de neumáticos se puede hacer también otro balance. Las bajas presiones incrementan la resistencia al rodado. Sin embargo, algunos argumentan que el incremento del control y de la tracción en los ascensos compensan ampliamente el esfuerzo necesario para vencer una mayor resistencia al rodado. Los mountain bikers experimentados se inclinan por lo general a rodar en montaña con la menor presión de neumáticos posible. Por su parte los corredores de cross country suelen preferir sacrificar un poco de control (y hasta de tracción en ascensos) en busca de mayor velocidad promedio.
– Una vez que hemos encontrado la mejor configuración de presión es conveniente practicar mucho como “sentimos” los neumáticos cuando medimos la presión con algún gesto de nuestras manos (pellizco, apriete lateral, golpe de dedo índice, etcétera). Esto nos ayudará a volver a esa configuración con cualquier inflador.

Como sobrevivir a una cubierta desgarrada (subtítulo)
Un desgarro en el lateral de la carcasa de una cubierta en plena montaña puede significar un verdadero desastre para el resto del día (y mejor que no nos suceda cuando se está haciendo tarde). Cuando se produce, la cámara suele salir a través de la rajadura y explotar. Nos quedamos entonces con una cubierta rota y sin una cámara (roguemos haber llevado una de repuesto, ya que la rotura de una cámara en esta situación puede no ser reparable con parches y pegamento.)
Lo que sigue es un procedimiento para salir del paso. Puede demandarnos unos ocho minutos, pero es fácil de realizar si tenemos los elementos:

1. Sacamos la rueda.
2. Si tenemos sacacubiertas, y caso contrario con los dedos, removemos la cubierta de un sólo lateral.
3. Sacamos la cámara y la reemplazamos o la emparchamos.
4. Inflamos la cámara lo suficiente para que tome forma.
5. Reinstalamos la cámara en la llanta.
6. Tomemos un billete, un envase de barra energética o de gel, o cualquier otro trozo de algún material resistente que consigamos y armemos una especie de parche que sea sensiblemente más grande que la rasgadura en el neumático. Lo colocamos entre la cubierta y la cámara, tapando de adentro la rajadura.
7. Reinstalamos el lateral desmontado de la cubierta.
8. Inflamos un poco y controlamos que el parche de cubierta haya quedado en su lugar, tapando toda la rajadura, además de chequear si la cubierta ha quedado bien montada.
9. Completamos el inflado hasta un punto en que consideremos que podremos rodar, sin inflar de más, salvo que la rajadura sea muy pequeña.
10. Instalamos la rueda y, si hicimos todo bien, ¡volvemos a casa pedaleando “bajito”!

Algunos trucos extras:
– Controlemos la rueda cada tanto. No dejemos que el refuerzo tome forma de globo y observemos si la cámara tiende a salirse nuevamente por la rajadura. Si la zona afectada comienza a englobarse, bajemos la presión de inflado.
– Al sacar la cámara para repararla tener mucho cuidado que los posibles alambres de la carcasa cubierta no la pinchen. Para hacer mejor esto tratemos de no usar los sacacubiertas sino las manos.
– De esta manera aprendemos que las barras energéticas no sólo sirven para alimentarse… Además, si solemos volver a casa con toda la basura que nos llevamos a la salida (como debería ser siempre) es más posible que tengamos algún elemento para resolver esta situación.

Qué se necesita:
– Inflador
– Kit para pinchazos y/o cámara de repuesto.
– Sacacubiertas o habilidad para no necesitarlos.
– Envase de barra energética o gel, o un par de billetes.

Nota publicada en la revista Biciclub Nº 235, julio 2014

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Luis

    25 septiembre, 2015 a las 1:36 pm

    En mi caso que a veces hago salidas largas, llevo unos pedazos recortados de cámara de bicicleta y otro más grande de cámara de auto. No roban tanto espacio. Además un rollo medio gastado de cinta aisladora.
    Me pasó una vez andando en el barro agarre algo (no sé que) y corte la cubierta. La zafe en el momento con estos pedazos. Después de un año todavía sigo usando la misma cubierta. Del lado contra la cubierta cámara de auto, luego cámara de bici y cinta industrial. El corte fue de 12mm.

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Mecánica

Mecánica: el mantenimiento de los frenos

Para que funcionen y eventualmente nos salven la vida o nos eviten un mal momento, los frenos a disco y los tradicionales frenos a la llanta requieren de un mantenimiento regular y cuidadoso. El autor de la nota no deja de sorprenderse por lo poco que en general tenemos en cuenta este tema. (más…)

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Mecánica

El cuidado, el mantenimiento y el reemplazo de la cadena

Como tratar a una cadena desde que la empezamos a usar para alargar su vida útil. Por qué pedalear muy cargado estira la cadena. El reemplazo de la cadena: cuándo y cómo hacerlo en una bici de ruta y en una mountain bike. Cadenas uni y bidireccionales. Herramientas para conectar y desconectar el missing link. (más…)

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Mecánica

Revisá a fondo tu bici y aprendé que partes precisan un reemplazo

Aprovechando que estamos en casa, podemos dedicarle un tiempo a una revisión a fondo de nuestras/s bicicleta/s y ver qué partes precisan un reemplazo. Además, un procedimiento de mantenimiento muy importante que podemos hacer en nuestras casas, el engrasado de la bicicleta. También, si no estamos usando la bici, podemos aprovechar que los talleres están abiertos para llevarla a hacer un servicio completo.

Cuadro   

Chequear que no haya rajaduras en las zonas de mayor fatiga del cuadro (frente, unión del caño vertical y el horizontal, unión de las vainas al caño vertical). Prestar especial atención si se trata de un cuadro de carbono. Y en el caso de una mountain bike doble suspensión, chequear que las articulaciones de la suspensiones no tengan movimientos laterales. También es importante observar que el juego de dirección no tenga oscilación.

Transmisión   

Es lo primero que se desgasta en una bicicleta y es muy importante controlarlo regularmente, sobre todo el desgaste de la cadena, ya que una cadena muy estirada no encaja con precisión en los dientes de los platos y coronas y terminará por deteriorar los componentes antes de tiempo. Por eso recomendamos chequear el desgaste de la cadena al menos una vez por mes. Cuando lavamos y lubricamos la bici también puede ser un buen momento.

Chequear también el desgaste de las coronas del piñón y de los platos, teniendo en cuenta que si los dientes están puntiagudos (en vez de más bien cuadrados) habrá que reemplazar dichos componentes.

En el caso de las rueditas o poleas (articulaciones) de la pata de cambio, hay que observar lo mismo: si sus dientes están muy en punta significa que completaron su vida útil. En la foto podemos ver la comparación de una polea que tendría que haber sido reemplazada hace mucho tiempo versus una polea nueva. También es importante chequear si hay mucho movimiento de la pata hacia los laterales.

Para determinar el estado de la caja pedalera lo ideal es quitar la cadena del plato y mover la palanca, intentando separarla respecto del cuadro: no debería tener juego. También girar rápidamente las palancas, para notar si se siente fricción en la caja pedalera o se traba en alguna parte durante el giro (realizar este procedimiento sin la cadena puesta en el plato).

Ruedas            

Son una parte muy importante en la bicicleta y se llevan una buen parte del costo de esta.

Las mazas sufren mucho el uso. Para ello chequear que las ruedas no tengan juego lateral. Otra forma de advertir el desgaste de las mazas es haciendo girar la rueda en el aire (en un pie de trabajo por ejemplo) y a la vez colocar una mano sobre las vainas —en el caso de la rueda trasera— o en la horquilla —en el caso de la delantera— y observar si se siente fricción excesiva (consecuencia de sentir el paso de las bolillas sobre el eje de la maza).

También chequer el desgaste de las cubiertas y si los rayos tienen aun suficiente tensión.

Suspensiones    

Es muy importante realizar el servicio/mantenimiento en la/s suspensión/es. Las marcas de suspensiones recomiendan hacer el primer servicio a las 50 horas de uso (en el cual se limpian las partes y se reemplaza el aceite) y un segundo a las 100 horas de uso (se realiza lo mismo que en el de 50 horas más un cambio de retenes). En este punto cabe aclarar que las marcas de suspensiones respetan las garantías de sus productos si uno ha hecho los servicios correspondientes.

En el caso de una suspensión delantera, a simple vista es difícil ver si los barrales están rayados, ya que suelen estarlo por dentro (debajo de los retenes), pero de todos modos podemos examinar que las partes de los barrales que están a la vista no tengan golpes ni rayas y que no haya presencia de aceite sobre ellos.

Chequear que la suspensión suba y baje correctamente, poniendo nuestro peso sobre el manubrio. También que la perilla de la compresión y el rebote funcionen bien y confirmar que al modificar el nivel de rebote la suspensión vuelva correctamente a su estiramiento luego de comprimirla con nuestro peso.

De igual modo chequear la suspensión trasera si se trata de una doble: que no tenga rayas, pérdidas de aceite, que no se mueva respecto de su sujeción al cuadro y que funcione la compresión y el rebote.

Las suspensiones son caras de reemplazar, por eso recomendamos especialmente que se realicen los servicios correspondientes en tiendas autorizadas.

Frenos     

En el caso de los frenos a disco, observar el nivel de desgaste de las pastillas. Una vez que el material está gastado al 50 por ciento aproximadamente será necesario reemplazarlas. En la foto podemos ver el caso de una pastilla que ya está en estado para ser reemplazada (a la izquierda) y el de una pastilla nueva (a la derecha).

Examinar los discos o rotores para ver si están acanalados o gastados de forma muy marcada, hacerlos girar para chequear que no estén doblados y también observar el color. Cuando están violáceos (debido a que superaron la temperatura ideal) no sirven más, ya que pierden poder de frenado.

En el caso de los frenos hidráulicos es fundamental tener en cuenta que el líquido de freno se debe reemplazar al menos una vez al año.

En la foto podemos observar el desgaste del disco de la izquierda versus un disco nuevo.

Asiento      

A veces sucede que debido a impactos fuertes del ciclista sobre el asiento pueden doblarse sus rieles. En dicho caso tenemos que reemplazar el asiento sí o sí, ya que rieles doblados generan mala postura y, muy probablemente, dolores de cintura.


 

ÓXIDO, RUIDOS Y OTRAS DESGRACIAS

Cómo y qué engrasar en la bici

En la bicicleta debemos utilizar distintos tipos de grasas en una gran cantidad de partes y componentes para evitar que se rayen, traben, oxiden y hagan ruidos molestos. En todas las partes en que haya dos o más piezas en comunión se pueden generar ruidos. Algunos ejemplos de partes que deben llevar grasa para que esto no suceda son: tapas del frente del stem, caño de asiento en su unión con el cuadro y con el asiento, poste de la horquilla en su comunión con el stem, unión del cuadro con el juego de dirección, rodamientos superior e inferior de la dirección, caja pedalera y ejes de las ruedas (que hoy día vienen prácticamente todas con ejes pasantes) son los principales lugares en donde tenemos mucha fricción y donde se empezarán a sentir ruidos molestos si no están bien engrasados.

La grasa evitará que sea más difícil que se introduzca tierra y agua, una combinación que producirá óxido, trabando las partes y generando ruidos molestos.

Este trabajo de mantenimiento de engrasado de las distintas partes de la bicicleta consiste en desarmar, limpiar, secar, volver a engrasar y armar nuevamente, ajustando con el torque adecuado. Este tipo de trabajo lleva mucho tiempo, por lo cual, si se los realiza en una tienda, el costo será bastante elevado. Por eso podemos animarnos a hacerlo nosotros mismos o bien, si decidimos llevar la bicicleta a una tienda, que sea a una de confianza.

Si aun no hacemos mecánica sobre nuestras bicicletas, una buena manera de empezar a familiarizarnos con esta labor es limpiándola, lubricándola y engrasando sus partes para que tarde o temprano no terminen haciendo ruido.

El carbono también puede producir muchos ruidos y adherencias extremas, por lo que es indispensable engrasar sus partes, siempre teniendo en cuenta que una grasa de teflón (para componentes de aluminio) en una pieza de carbono es altamente negativa, ya que hará que las partes se deslicen, lo que seguramente nos llevará a ajustarlas de más, hasta que la pieza de carbono termine por partirse.

Lo ideal con determinadas piezas, sobre todo si usamos la bici en lugares con tierra y agua, es que cada 30 o 60 días la desarmemos, limpiemos y volvamos a engrasar.

Diferentes Grasas 

Es fundamental tener en cuenta que no deberíamos utilizar una misma grasa para la toda la bicicleta. Hay distintos tipos para distintas partes y distintos materiales:

grasa cerámica para los rodamientos,

grasa de teflón para el resto de las partes que sean de aluminio o acero y

pasta antifricción/antideslizante para las partes de carbono.

Otras partes a engrasar

Algo muchas veces difícil de detectar y que genera ruidos molestos es la falta de grasa en los 4 o 5 tornillos que suelen unir el plato con la palanca.

Otro punto importante son los pedales, donde más fuerza aplicamos al pedalear. La unión entre éstos y las palancas debe estar debidamente engrasada. Además, cabe destacar que si las palancas precisan de una arandela entre éstas y los pedales, nunca la saquemos o dejemos de reemplazarla si es que la perdemos, ya que nos evitará el dolor de cabeza que genera que se claven los pedales a las palancas.

Aunque no lo crean, algo que he visto muchísimas veces en el taller es un molestísimo ruido proveniente del fusible. En ese caso es conveniente quitarlo, lavarlo, secarlo bien y engrasarlo antes de volver a instalarlo, ya que es una parte muy expuesta a la tierra y el agua.

Tampoco debemos olvidarnos de las poleas o rueditas de la pata de cambio, las cuales generalmente tienen en el eje un rodamiento o un buje de teflón que debe estar debidamente engrasado para no generar chirridos molestos.

El juego de dirección puede tener rodamientos (rulemanes específicos con una angulación determinada para entrar en el caño superior) con bolillas o grapodinas. Si la dirección es a rulemanes, estos se sacan, se limpian y se vuelven a engrasar. Si son bolillas o grapodinas hay que desarmar, limpiar más profundamente todas las partes, volver a engrasar y ensamblar nuevamente la horquilla.


Texto: Hernán Darío Meza* |  Fotos: Ariel Sabatella

*Propietario de la bicicletería Mapuchebtt, ubicada en Quilmes, Buenos Aires y Mecánico Oficial Sram Argentina. www.mapuchebtt.com

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Mecánica

Herramientas III: Estirarrayos, pinza cortacables y fundas, cortaducto y estiracables

En esta tercera entrega, Santiago Oliver, nuestro oráculo mecánico, nos devela los misterios de cuatro humildes pero indispensables herramientas. Una lectura imprescindible para todos los aspirantes a mantener su bicicleta. (más…)

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Edición Digital

Nº 310

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