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MTB tucumano: “Las mujeres nos ganamos el respeto en el mundo biker”

Fecha: 05.09.2018

Cuatro representantes del ciclismo de Yerba Buena hablan de sus inicios, sus ambiciones y la transformación de la escena deportiva en su provincia, cuna del mountain bike.
Textos: Rocío Cortina | Fotos: Pablo Rosales

Mariana Casadey
“Quiero llegar preparada al mundial Máster”
La primera carrera de Mariana Casadey (36) fue en 2004 junto a su hermana Josefina, también ciclista. Juntas hicieron la Gran Vuelta a La Sala, sobre un circuito que en parte se usa para el Trasmontaña Tucumano. “Es la carrera donde nos medimos para saber cómo llegamos a este gran evento”, cuenta Mariana, hoy casada y con dos hijos, Andrés de siete años y Tomas de cuatro, ambos entusiastas de la bici.
A Mariana siempre le gustó hacer deporte. Durante mucho tiempo practicó tenis y voley, pero cuando empezó con el ciclismo no lo cambió más: “Creo que es por la sensación de adrenalina y el contacto con la naturaleza. También es una actividad que me dio muchos amigos.”
Recuerda que su primera bicicleta la armó poco a poco: “A pulmón, como se dice. Empecé con un cuadro genérico y todos los ahorros por esos tiempos, cuando me mantenían mis padres, iban a parar en piezas de bicicletas.”
La ciclista residente en Yerba Buena admite haber presenciado la transformación y el aumento del nivel en este deporte en las últimas décadas: “El ciclismo se profesionalizó. Hoy para correr el campeonato tucumano de XCO y rural los competidores se preparan con entrenadores formados, consultan a nutricionistas y la gran mayoría tiene bicicletas de última tecnología. Las mujeres también nos ganamos un lugar y mucho respeto en el mundo biker, con esfuerzo y dedicación.”
En este 2018 Mariana decidió pasarse de la categoría Máster B2 a la Elite con el objetivo de poner un techo más alto en la competencia local en los campeonatos de XCO como de rural. “Quiero llegar preparada al mundial Máster del año que viene, que sería un gran sueño cumplido”, se sincera, aunque también se entrena para competir en el Trasmontaña por cuarta vez consecutiva junto a su compañera de dupla Yanina Custodio.

Verónica Bulacio Sfriso
“El ciclismo se vuelve una necesidad”
Durante la adolescencia y en sus épocas de estudiante, la bicicleta fue la forma de movilizarse. Más tarde Verónica Bulacio Sfriso (35) incursionó en el ciclismo para hacer ejercicio y volver a su forma física después de tener a su último hijo: “Hace cuatro años, junto a mi pareja compramos dos bicis y nos sumamos a una clase que daba mi hermano para bikers que se iniciaban”, cuenta Verónica. Así empezó a salir a rodar los fines de semana y a entrenar. Seis meses más tarde corrió su primera carrera en Tafí del Valle. Y a partir de ese momento integró un grupo de amigos con quienes comparte a diario el entrenamiento.
“Además de los múltiples beneficios que produce en nuestro cuerpo, el ciclismo se ha convertido en una pasión, una filosofía de vida. Andar en bicicleta involucra y relaciona muchos niveles. Es un hobby pero implica buena alimentación, descanso y nos da el placer indescriptible de andar por lugares y paisajes maravillosos”, relata Verónica.
Según la deportista oriunda de Yerba Buena, el ciclismo en Tucumán ha experimentado un crecimiento tanto a nivel de corredoras como de competencias, ya que a los tradicionales campeonatos locales se han sumado nuevos desafíos: “Cada día somos más mujeres que nos animamos a este deporte y nos ganamos el respeto. El mountain bike femenino se da en un ambiente cada vez más desafiante.”
Para este nuevo año deportivo, Verónica está enfocada en sumar experiencias para sentirse más cómoda en competencias y ubicarse entre los tres primeros lugares del campeonato tucumano.
“Al notar cómo nuestro cuerpo se adapta a nuevas exigencias, el ciclismo se vuelve una necesidad. Es algo fascinante, motivador y a la vez más competitivo, que acompaña al constante crecimiento a nivel competencia de nuestra provincia”, remata.

Cecilia Curia
“Después de la bici no podés hacer otro deporte”
Dice Cecilia Curia (32) que cuando ella empezó a andar en bici en Tucumán había unas pocas mujeres “atrevidas”: “Podías darte el lujo de correr algunas carreras y de elegir si seguías o no el campeonato, la cosa era más light.” Sin embargo, advierte que poco queda hoy de aquel panorama relajado: “Estamos re metidas, cada vez hay más competencia y compromiso. Si te enfermás y no pedaleás durante una semana después te querés morir, ¡diste un montón de ventaja! Hasta planificamos las vacaciones familiares según el calendario biker. A todas nos picó el bicho de la bici.”
Cecilia, también de Yerba Buena, empezó con el pedaleo como hobby. Salía con amigos y con su marido a hacer sendas por la reserva de Horco Molle. Su primera carrera fue a los 26 años en una de las fechas más concurridas del campeonato tucumano, la que disputa el premio Martín Cossio. Cecilia se ubicó cuarta en su categoría y quedó fascinada. Al poco tiempo su marido le regaló una nueva bici, una Giant ATX.
“Antes de la bici yo hacía deporte, salía a correr, iba al gym, jugaba al tenis…, pero la bici es tremenda, ese aire que te golpea la cara, el frío, el calor, hace que todo sea mejor. Después de la bici no podés hacer otro deporte. Muchas veces me enojé, me cansé y dije que no corría más, pero no encuentro nada que me guste más que la bici”, explica Cecilia, quien además advierte que el ambiente biker en su provincia es muy solidario y, como todos se conocen, siempre hay alguien que haga compañía para pedalear en grupo.
Para este 2018 el objetivo personal de Cecilia es ser mamá, por eso piensa tomarse un tiempo más relajado: “Les voy a dar un descanso a mis contrincantes, pero hasta que llegue el momento voy a correr las que más pueda”, bromea.

Luciana Marcantonio
“Vivo en el mejor lugar del mundo para el MTB”
Desde muy joven, Luciana Marcantonio entendió que el MTB no era para cualquiera. Eso fue cuando corrió una carrera casi sin entrenar. Hasta ese entonces, solamente salía a hacer sendas los domingos junto a su papá y sus amigos.
“Pasaron los años y me alejé de la bici, me dediqué a otros deportes. Pero por mi papa seguí vinculada al MTB, iba a las carreras, mi novio corría, conocía a la gente que practicaba aquí. En 2008 dejé de ser una espectadora del mítico Trasmontaña y lo corrí con Christian, mi actual marido”, nos cuenta la ciclista, quien a partir de ese momento estuvo siempre, salvo durante sus embarazos o sus bebés recién nacidos.
La elección del ciclismo para Luciana tuvo que ver con haber formado un grupo de amigas para pedalear: “Salir lunes, miércoles y viernes con ellas era el mejor momento de mi día. Hoy lo sigo eligiendo porque vivo en el mejor lugar del mundo para hacer MTB y porque casi todos en mi familia lo practican”, cuenta.
Y dice ella que ser mujer nunca le condicionó su carrera: “No sentí ningún tipo de discriminación, el género no nos impide este deporte, aunque a veces hay una actitud un poco machista de parte de algunos varones. En carrera suele pasar que largamos atrás de todas las categorías masculinas y cuando los alcanzamos no son pocos los que para nada te facilitan el sobrepaso.”
Tucumán es para Luciana el mejor lugar del mundo para practicar MTB. Hay grupos de todos los niveles, hay solidaridad entre ciclistas y espacios acordes para andar. “Lo único negativo en los últimos años por aquí son los robos. Hay lugares a los que dejamos de ir por miedo”, acepta ella, que en este 2018 tiene como meta seguir divirtiéndose en carreras, superarse y compartir con su familia el deporte.

Nota publicada en revista Biciclub #282, junio de 2018


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