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Deporte y Entrenamiento

Nutrición y deporte

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El deportista y el nutricionista deben estar de acuerdo en los pasos a seguir para ordenar la alimentación pre y post competencia, con vistas a obtener un buen rendimiento. Las fases del plan.

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Por Fernando Giannini y Silvia Adriana Vega*

Independientemente de la disciplina deportiva que practiquen, en la actualidad podemos considerar que existen en nuestro país tres grupos bien definidos de deportistas:
1. Profesionales: grupo minoritario de elite formado por quienes viven o intentan vivir de los ingresos generados por sus sponsors y/o resultados deportivos.
2. Amateurs: grupo mayoritario, conformado por deportistas con aspiraciones de éxito pero cuyo medio de vida no es el deporte, aunque su dedicación está a la altura de los atletas profesionales.
3. Ocasionales: un grupo en franco ascenso, integrado por deportistas recreativos, individuos que practican algún deporte con fines médicos, estéticos, sociales o recreativos.
Existe además un interesante paso dinámico de un grupo a otro en función de capacidades, interés, logros obtenidos y dedicación.

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La tríada necesaria
Para mejorar el rendimiento deportivo y obtener mejores resultados (leiv motiv de todo deportista) existen diferentes áreas del conocimiento que realizan aportes muy importantes. A modo resumido y sin considerar las múltiples derivaciones existentes, podemos ubicar dentro de ellas a la fisiología, la nutrición y la psicología como una tríada necesaria para acceder al éxito deportivo.
Dentro de los atletas profesionales y amateurs se encuentra ampliamente aceptada y reconocida la necesidad de prepararse bajo la tutela de un “entrenador” (quien maneja y/o aplica los conocimientos de la fisiología aplicada al deportista). El grupo de los profesionales hace tiempo ha reconocido a la nutrición aplicada al deporte como una herramienta válida para mejorar sus potenciales resultados. Los atletas amateurs actualmente incorporan la nutrición como un elemento efectivo para mejorar su perfomance. Finalmente, sólo los atletas profesionales le dan importancia a la psicología.
Este panorama produce una gran demanda de entrenadores. Actualmente en Argentina existen ya hace tiempo especialistas que han logrado aplicar sus conocimientos en forma rentable, lo cual genera la enorme ventaja para todos que puedan existir profesionales capacitados y de aplicación práctica de sus conocimientos permanentemente.
Por su parte, la nutrición deportiva es una ciencia relativamente nueva, subestimada y desarrollada por profesionales de la salud. Estamos en una etapa prometedora respecto al desarrollo y aplicación de este área de conocimiento. Si se concreta la demanda, muy posiblemente sucederá igual que con los entrenadores y en un tiempo no muy lejano podremos contar con nutricionistas especialistas en el tema muy bien formados y en cantidad suficiente para satisfacer la potencial demanda.

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Indicaciones y continuidad
El nutricionista y el deportista son dos partes bien diferenciadas que intervienen en el asesoramiento nutricional, en cuanto a derechos y obligaciones. La nutrición puede aportar al atleta múltiples beneficios; para ello existen una serie de requisitos importantes que deberían cumplir ambas partes.
El deportista debe estar convencido de que lo que busca es una herramienta más para mejorar su perfomance. Es conveniente que sepa que en la nutrición, al igual que en el entrenamiento, no existen recetas mágicas, milagrosas o que acorten los tiempos necesarios para obtener los resultados potenciales, muy a pesar de que algunos “gurúes” manifiesten lo contrario.
Es muy importante que el individuo acepte y cumpla con las indicaciones y/o recomendaciones que le realice el nutricionista. De nada sirve un asesoramiento si éste no va a ser cumplido por la razón que sea.
Otro factor importantísimo es la continuidad. Si un deportista quiere probar cuánto le puede aportar y/o mejorar la nutrición a su rendimiento debe, además de realizar lo indicado, darle un tiempo suficiente al trabajo del nutricionista.
Finalmente el deportista seguramente se encontrará con una serie de preguntas y/o cuestionamientos que serán la base o punto de partida del trabajo del nutricionista, razón por la cual es imperioso no mentir, ser sumamente sincero aunque se avergüence de sus hábitos alimentarios y de las cantidades y calidades de los alimentos que consume.
El nutricionista, por su parte, debe estar formado en ésta área específica. Hoy la nutrición ya posee especializaciones y la deportiva es una de ellas. Muy recomendable también es que practique o conozca del deporte y/o actividades que practica su asesorado. No es necesario que sea un atleta destacado e incluso que practique puntualmente el deporte para el cual el atleta busca el asesoramiento, pero el conocimiento en persona del funcionamiento del cuerpo humano ante la exigencia es un complemento fundamental a la hora de asesorar a un deportista en el aspecto nutricional. Finalmente la experiencia va permitiendo corregir errores. Haber asesorado a otros deportistas puede ser un muy buen indicador del posible éxito del asesoramiento buscado.

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Las etapas
Si cumplimos los requisitos mínimos anteriores estamos cerca de recibir un correcto asesoramiento nutricional. Pero para que esto suceda es necesario transitar una serie de fases de trabajo que pueden tener variaciones de profesional en profesional. Desde nuestro punto de vista y aclarando que cualquier otro esquema es válido, podríamos considerar necesarias las siguientes etapas:

1. La historia dietética
La historia dietética (anamnesis o encuesta alimentaria) consiste en una serie de preguntas que orientarán al nutricionista en varios aspectos, desde la cantidad y calidad de alimentos que consume el deportista, sus hábitos alimentarios, sus costumbres condicionadas a su trabajo o estudio, familia y deporte, hora y tipo de desayuno, almuerzo, merienda y cena, hasta horas de entrenamiento diarios, próximo objetivo deportivo, nivel de formación de su entrenador y suplementación. Cuanto más completa sea esta etapa, mayor cantidad de información tendrá el nutricionista para armar su estrategia de trabajo y lograr buenos resultados.
Esta entrevista puede ser personal u on-line. Lo ideal es la primera opción, pero debido a la falta de nutricionistas capacitados en el área de nutrición deportiva en todo el país y al aumento de la demanda de los mismos por parte de los deportistas surgen propuestas de asesoramiento que para poder ser llevadas a cabo deben ser realizadas del segundo modo. Esto último, si bien no es lo ideal, puede suplir la falencia mencionada y ser muy útil, siempre y cuando el nutricionista y el deportista sean conscientes de las limitaciones del método y acepten que sólo será una “aproximación” al estado nutricional-alimentario del deportista, y que de ser posible deberían concretar un encuentro personal.

2. El exámen clínico-nutricional
Este exámen incluye un estudio antropométrico básico y un estudio cineantropométrico.
El estudio antropométrico básico consiste en la toma de una serie de medidas y datos de ciertas variables del deportista, donde se destacan edad, sexo, peso actual, talla, talla sentada. También algunos incluyen: circunferencia de cintura-cadera, contextura corporal e índice de masa corporal (IMC). Cabe aclarar que en deportistas el IMC está cada vez está más en desuso, ya que poco nos informa acerca del predominio de la masa muscular o adiposa en dicho peso. No es lo mismo tener un sobrepeso de predominio de masa muscular que de tejido adiposo.
Este estudio antropométrico básico permite determinar por un lado el somatotipo del individuo y por el otro la distribución de los porcentajes de masa corporal magra (muscular), ósea (huesos) y grasa que posee el individuo, y en función de estos datos concluir si necesita alguna adecuación. Este estudio en los sistemas on-line es muy básico y es una limitación, pero para el caso de deportistas amateur y que nunca han utilizado la nutrición como herramienta para mejorar su perfomance (que son la mayoría) puede ser considerado no limitante, máxime si el individuo posee sobrepeso (muy frecuente en el grupo de los atletas amateur).
Por su parte, el estudio cineantropométrico es especialmente para deportistas profesionales (aunque al alcance de cualquiera). La cineantropometría es un estudio antropométrico pero aplicado a deportistas, considerando las características especiales del deporte. Este estudio permite determinar el somatotipo del individuo y en función de los datos obtenidos compararlo con tablas de referencia de deportistas que practican el deporte en cuestión. También permite conocer la distribución de los porcentajes de masa corporal magra (muscular), ósea (huesos) masa grasa y residual que posee el individuo y en función de estos datos determinar si necesita alguna adecuación. A modo de ejemplo citemos un individuo de 40 años que practica deporte sólo en forma ocasional. A esta persona se le puede calcular un indicador que refleje su estado de peso para determinar si tiene o no sobrepeso, el cual puede dar valores normales, aunque sus pliegues grasos abdominales estén en el límite superior. Pero si el mismo individuo es un deportista amateur con aspiraciones el análisis de estas variables es diferente. Estos estudios no tienen posibilidad de ser llevados a cabo por los sistemas on-line. Debe realizarlos un nutricionista capacitado en el tema o antropometrista certificado y que posea los instrumentos adecuados (balanzas, cajón antropométrico, reglas, tallímetros, plicómetros, cintas antropométricas y calibres específicos).

3. El exámen de laboratorio
Es una parte importante en la valoración del estado nutricional y en el diseño del plan alimentario del deportista. Incluye análisis de laboratorio básicos como glucemia (cantidad de glucosa en sangre), hemograma completo (cantidad y tipo de células sanguíneas), perfil lipídico (colesterol, triglicéridos), uricemia (cantidad de urea en sangre), entre otros. Además es recomendable incluir en el mismo análisis específicos para deportistas como enzimas musculares (por ejemplo la CPK o creatinfosfoquinasa); análisis de minerales o ionograma (sodio, potasio, magnesio, etcétera).

4. La investigación de la disciplina deportiva
Esta tarea es exclusiva del nutricionista, quien debe interiorizarse de las características principales de la disciplina deportiva que practica el paciente y fundamentalmente de las características de la prueba u objetivo principal por el cual el deportista ha llegado a la consulta.
Es muy importante tener en cuenta aspectos como la duración de la actividad, intensidad, sistemas energéticos involucrados en la obtención de energía, clima, importancia de la habilidad motora fina, implicancia de factores como fuerza, resistencia y velocidad durante la práctica de la actividad. Además es necesario investigar sobre el somatotipo y perfiles antropométricos de los deportistas exitosos en esa disciplina (esto incluye una exhaustiva búsqueda bibliográfica de información con base científica y no “charlatanería”. Todo esto brindará una idea completa al profesional tanto de las necesidades nutricionales específicas del deportista como de lo que deberá corregir en el peso o los componentes corporales para acercar al individuo lo más posible al perfil “ideal” antropométrico para la práctica exitosa de ese deporte.)frutas

5. La adecuación del deportista al perfil antropométrico
Si la consulta ha sido realizada con tiempo, existe la posibilidad de que el nutricionista concrete una buena investigación y obtenga datos relevantes de las características físicas (peso, talla, porcentajes de componentes corporales) que predominan en el deporte que practica el paciente. La adecuación o acercamiento a ese “perfil” estadísticamente óptimo es una primera etapa del trabajo del nutricionista el cual se dedicará a adecuar los parámetros antropométricos del paciente.
Generalmente, y sin la necesidad de hacer grandes estudios, el nutricionista se encuentra con deportistas con sobrepeso (principalmente aquellos pertenecientes al grupo de los amateurs), un exceso que puede ser despreciable e incluso inadvertido en un individuo sedentario pero también puede ser suficiente para disminuir la perfomance deportiva. A modo de ejemplo, una persona de sexo masculino de 1.70 metros de altura y 40 años de edad, podría ser considerada de peso “normal” si pesa entre 65 y 75 kilos. Pero si es un potencial maratonista será necesario que su peso esté más cerca de 65 que de 75 kilos.

6. El cambio de hábitos
Si recurrimos a un nutricionista es por que estamos cometiendo errores en el tema nutricional. Éstos son producidos en su gran mayoría por malos hábitos alimentarios en cuanto a cantidades y calidades de alimentos consumidos como así también en horarios, distribución y frecuencias de consumo.
Al igual que cualquier costumbre, las alimentarias son difíciles de modificar, lleva tiempo hacerlo y todo debe hacerse en forma paulatina. Pero una vez que son incorporados el deportista fácilmente las repite.
Si bien existen múltiples cuestiones incorrectas que son sumamente frecuentes y por múltiples razones (dentro de las cuales destacan las laborales), tanto individuos comunes como deportistas desayunamos muy mal, no consumimos las cantidades necesarias de frutas y ensaladas diarias, tenemos falencias en el consumo de pescados e incluso consumimos poca cantidad de agua.

7. El diseño del plan alimentario
Esta fase consta de dos etapas: la alimentación de entrenamiento y la alimentación de competencia.
Para vivir, el individuo necesita energía. Aun si se quedara todo el día acostado, sorprendería la cantidad de calorías necesarias para mantener sus funciones vitales (respiración, latidos del corazón, fabricación de sustancias, etcétera). A estas calorías hay que sumarles el gasto extra diario debido a su actividades cotidianas (trabajo, recreación, etcétera). Finalmente, para los deportistas se debe agregar una cantidad extra, dependiendo de su sexo, edad, altura, peso y, fundamentalmente, horas de entrenamiento diario y tipo de deporte que practican.
Este simplista análisis cuantitativo de calorías debe ser acompañado por un estudio detallado de los diferentes tipos de nutrientes para lograr una alimentación equilibrada.
Quizás el mayor desafío del nutricionista sea organizar este aporte de calorías diarias que, al ser mayor que en un individuo común, si no se encuentra correctamente diagramado en cuanto a la relación calidad-cantidad de nutrientes expondrá al deportista a riesgos nutricionales y lesiones. Pero también esta etapa es “clave”, ya que será la prueba para el nutricionista sobre el perfil de obediencia e interés del deportista. Es aquí donde se observará qué tan preciso y riguroso es el paciente para aplicar las consignas recomendadas.
La alimentación de competencia, por su parte, es entendida como la dieta que se debe realizar antes del evento deportivo, lo que se debe consumir durante la competencia y finalmente a la alimentación adecuada al terminar el evento o dieta post competencia. Es la etapa que más le interesa al deportista y que, desgraciadamente, muchas veces el nutricionista debe enfrentar o comenzar con ella debido al escaso tiempo previo de la consulta del deportista con respecto a la fecha de la competencia.
Es en esta etapa en la cual el paciente puede observar mayores logros y/o aportes concretos por parte del profesional de la nutrición, ganándose éste la confianza del deportista y así, a futuro, poder abordar las etapas previas que han sido salteadas.
Generalmente, tanto para atletas profesionales como amateurs, los nutricionistas enfrentan los mayores errores o falencias nutricionales desde un extremo en el cual el deportista no hace absolutamente nada de lo recomendable hasta la posibilidad de corregir pequeños hábitos de alimentación en competencia y que estos sean suficientes para contribuir seriamente al logro pretendido por el deportista.
El deportista debe saber que, dependiendo de la disciplina en cuestión, será la potencialidad del aporte de esta etapa a su performance; cumpliéndose la premisa de que mientras más extensa sea la prueba en cuanto al tiempo, más importante será la nutrición, llegando a casos en los cuales si se superan las cuatro o cinco horas puede significar incluso más del 50% del éxito o del fracaso.
Por ejemplo, asesorando a triatletas amateurs de distancias ironman (más de nueve horas) o medio ironman (cuatro a cinco horas) hemos logrado no sólo contribuir a que finalicen la prueba sino a mejorar considerablemente sus resultados. En algunos casos se trataba de personas que “nunca” habían trabajado sobre la alimentación para una competencia y en otros, de individuos que lo habían hecho parcialmente o cometiendo errores basados en costumbres populares.

8. La suplementación
El nutricionista no puede recetar, sólo puede recomendar suplementar con macronutrientes (proteínas, aminoácidos, lípidos, ácidos grasos esenciales, azucares y fibras) o micronutrientes (vitaminas y minerales) y el deportista debe saber que la suplementación es un tema que transita por la fina línea entre los nutrientes y los fármacos, pero también entre lo que realmente es útil y lo inútil y, fundamentalmente, lo que es ilegal y lo legal o ético.
Múltiple es la oferta libre, comercial y despiadada de suplementos. Sumado a esto está la necesidad y avidez del deportista por mejorar su rendimiento, lo cual hace que muchas veces malgaste su dinero, atente contra su propia salud e incluso cometa faltas graves al código de comportamiento y ética deportiva.
El nutricionista es una buena fuente de información y asesoramiento para que el deportista discrimine y conozca entre lo que “realmente funciona y lo que no”. Y si se encuentra formado en el área en cuestión como se sugiere en el primer punto sabrá asesorar a su paciente con el fin de lograr “suplementar” los aportes necesarios de nutrientes debido a una intensa actividad.
Un útil ejemplo lo representa la realidad de los atletas en competencia. Aquellos que practican pruebas de una hora o más de duración (ciclismo de ruta, mountain bike, maratonistas, triatletas, corredores de aventura, etcétera) temen a su baja de rendimiento o aparición de fatiga, lo cual está demostrado que científicamente se debe a la deshidratación y a la baja de glucosa en sangre, es decir que una suplementación o alimentación en competencia compuesta por bebidas de rehidratación ricas en azúcares será suficiente para evitar la tan temida caída de rendimiento sin necesidad de recurrir a ningún estimulante.

9. La educación higiénico – alimentaria
Debería ser una premisa importante del nutricionista educar a su paciente, es decir justificar cada paso o estrategia aplicada para demostrarle su importancia y así lograr que el sujeto entienda lo que está sucediéndole fisiológicamente. Si el asesoramiento se brinda de forma correcta, además de obtener buenos resultados (principal) debería independizar al deportista en el futuro para que este aplique en forma independiente sus estrategias nutricionales.
En este punto es necesario que se incluya la educación higiénico-nutricional, es decir todos aquellos cuidados que el individuo o la persona que se encuentre a cargo de su alimentación (familiar o jefe de equipo) debería tener en cuenta a la hora de comprar, manipular y transportar su alimentación; como así también los cuidados que debería tener si la competencia es en otra provincia o país, para evitar las enfermedades transmitidas por los alimentos y no poner en riesgo su salud ni su rendimiento deportivo.
El deportista debe valorar y entender la complejidad del proceso realizado y la necesidad de la formación profesional para poder llevarlo adelante. Y si ha obtenido resultados acordes a sus expectativas debe transformarse en un difusor de los beneficios de la nutrición, permitiéndoles a sus pares adoptar una herramienta útil para logar sus objetivos deportivos.

*Responsables de la cátedra de Nutrición Deportiva, Universidad Nacional de San Luis.

Nota publicada en Biciclub Nº218, febrero 2013.

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LA MÁQUINA SANGRÓ SOBRE EL ASFALTO Y LA VUELTA VOLVIÓ A SER HUMANA

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Pogačar se cayó, lloró y abandonó. Y de golpe la carrera dejó de tener dueño. Enric Mas, el eterno segundón, viste de rojo. Crónica de la tercera semana de la Vuelta 2026.

Por Pedro Piusselli — Biciclub


Había un guion. Lo habían escrito ellos, los de siempre. Los del potenciómetro como Biblia y el vatio como sacramento. Tadej Pogačar venía a España a buscar la única Grande que le faltaba, a firmar el nombre número nueve en la lista de los que completaron las tres Grandes Vueltas, a cerrar la colección como quien completa un álbum de figuritas caro. El algoritmo ya lo daba ganador. Las casas de apuestas cerraron el mercado. Los analistas de sofá ya escribían el epitafio de la carrera antes de la segunda semana.

Y entonces pasó lo único que ningún software puede modelar.

El asfalto.


Etapa 8: el día que la física le ganó a los vatios

29 de agosto. A 32 kilómetros de meta. Un roce de rueda —de esos que en la jerga vieja llaman «hacer el afilador»— y el hombre que domina el pelotón mundial como un patrón de estancia se fue al suelo. No fue una escapada frustrada. No fue una pájara. Fue gravedad pura, la misma que nos tira a todos, la que no distingue entre un amateur de fondo dominguero y el mejor ciclista del planeta.

Lo que vino después no lo cuenta ningún archivo de Strava. Pogačar quedó tirado sobre el pavimento, sangrando, dolorido, y —esto es lo que te agarra las tripas— se quebró en llanto mientras lo atendían. El parte médico del doctor de carrera fue de terror: traumatismo craneal, contusiones varias y posible fractura de clavícula. Intentó volver a subirse a la bici. No pudo. El UAE lo bajó de la carrera.

El invencible lloró. La máquina sangró. Y ahí, en ese charco de sangre y bronca sobre una ruta cualquiera de España, el ciclismo volvió a ser lo que siempre fue: un deporte de carne, hueso y mala suerte. No un simulador. No un Excel con piernas.

No festejamos la caída de nadie. El que festeja una caída no entiende un carajo de este deporte. Pero sería mentir no decir lo que todos pensamos: la Vuelta, de golpe, empezó de nuevo.

Ese mismo día, mientras el mundo miraba la ambulancia, Bryan Coquard —34 años, toda una carrera esperando— se llevaba al sprint su primera victoria en una Grande, batiendo a Pedersen. La vida sigue. El pelotón no espera a nadie. Ni al rey.

Lo que dejó la tercera semana: la carrera de los mortales

Con el Faraón fuera del tablero, la Vuelta se convirtió en lo que más nos gusta: una pelea entre humanos falibles. Y el que agarró el toro de las guampas fue el menos pensado.

Enric Mas. El eterno número dos. El tipo al que durante años le pusieron la etiqueta de «el que llega segundo cuando no está el marciano de turno». Se vistió de rojo en la etapa 8 y no lo soltó más. Ganó la 9 para clavar bandera. Y llega a la última semana con la general en el puño.

Así quedó el podio provisional tras la etapa 15 (domingo 6 de septiembre):

  • 1º — Enric Mas (Movistar) · maillot rojo
  • 2º — Felix Gall (Decathlon-CMA CGM) · a 2:04
  • 3º — Primož Roglič (Red Bull-Bora) · a 2:10
  • 4º — Richard Carapaz (EF Education) · a 4:24
  • 5º — Óscar Onley (Netcompany-INEOS) · a 5:44
  • 6º — Jakob Omrzel (Bahrain Victorious) · a 6:14
  • 7º — Mattias Skjelmose (Lidl-Trek) · a 6:49
  • 8º — Cristián Rodríguez (XDS-Astana) · a 7:01
  • 9º — Clément Berthet (Groupama-FDJ) · a 7:19
  • 10º — Sepp Kuss (Visma) · a 8:55

(diferencias tomadas del parte tras la etapa 14; la general no se movió en la 15)

¿Dos minutos de renta a falta de una semana con crono y etapa reina? Eso no es un colchón. Eso es una sábana finita. Y Mas lo sabe.

El bajón de Roglič y el silencio de los cazadores

La etapa 14 (5 de septiembre) tuvo su propia tragedia griega: pésimo día para Primož Roglič. El esloveno, que venía a jugar de patrón heredero, se comió cerca de 2:10 en la montaña y se cayó del segundo al tercer puesto. El hombre que parecía el rival natural de Mas ahora tiene que remar de atrás. Ese día ganó Marco Brenner (Tudor), un pibe metiéndose en la historia grande.

Y en el reparto de etapas de esta semana, mientras los de la general se estudiaban, los oportunistas y los cazadores se hicieron un festín:

  • Etapa 10 — Bastien Tronchon
  • Etapa 11 — Matthew Brennan (otra vez el pibe, imparable a puro remate)
  • Etapa 12 — Jakob Omrzel
  • Etapa 13Wout van Aert, porque claro que sí
  • Etapa 14 — Marco Brenner
  • Etapa 15Wout van Aert, de nuevo, por si no quedaba claro quién manda entre los duros

Van Aert dobló la apuesta y tiene el maillot verde prácticamente en el bolsillo. El belga es de otra pasta: no le calculan los vatios para ganar, le calculan las agallas. Dos etapas en una semana y el liderato de la regularidad. El tipo que corre como si le debieran plata.

Lo que se viene: la semana que parte el año

Ojo, que acá no ganó nadie todavía. Faltan seis etapas y de las bravas. Este es el mapa del campo minado:

  • Etapa 16 (lun 8/9) — Cortegana → Palos de la Frontera. Llano. Última bala para los velocistas antes del apocalipsis. Ojo al viento de la costa.
  • Etapa 17 (mar 9/9) — Dos Hermanas → Sevilla. Otra para los sprinters. Calma tensa antes de la tormenta.
  • Etapa 18 (mié 10/9) — El Puerto de Santa María → Jerez. CONTRARRELOJ INDIVIDUAL, ~32 km. Acá se define media Vuelta. Roglič es un especialista brutal contra el reloj. Mas tiembla. Si el esloveno le mete el cuchillo, esos 2:10 se pueden evaporar.
  • Etapa 19 (jue 11/9) — Vélez-Málaga → Peñas Blancas. Media montaña que rompe piernas.
  • Etapa 20 (vie 12/9) — La Calahorra → Collado del Alguacil. LA ETAPA REINA. Más de 5.000 metros de desnivel en el día y un remate terrorífico: cerca de 8,3 km al 10% de media. Acá se decide la Vuelta. Acá se llora o se levanta el puño.
  • Etapa 21 (sáb 13/9) — Granada. Cierre con subidas a la Alhambra. Corta, explosiva, con postal de museo.

El resumen es crudo: Mas tiene que sobrevivir a una crono que lo puede desnudar y a un muro que lo puede fundir. Si aguanta el reloj de Jerez y el zarpazo del Alguacil, es campeón. Si no, la historia la escribe otro. Roglič afila el cuchillo. Gall espera agazapado. Y la montaña, esa vieja jueza que no cobra por juzgar, tiene la última palabra.


La moraleja, hermano

Vinieron a venderte una coronación anunciada. Un desfile del más fuerte. Ciencia aplicada, potencia normalizada, cero incertidumbre. Y la ruta —esa vieja anarquista— les recordó a todos que acá no hay guión que aguante. Que el más grande también sangra. Que el eterno segundón puede vestirse de rojo. Que el ciclismo, cuando es de verdad, se corre con las tripas, no con una planilla.

Pogačar volverá. Es demasiado bueno para no volver. Pero esta Vuelta, la de 2026, ya no le pertenece. Le pertenece a los que quedaron de pie. A los mortales que siguen pedaleando cuando el rey se fue en ambulancia.

Y a nosotros, que seguimos creyendo que lo humano todavía le puede ganar a la máquina.

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6ª Vuelta Olímpica a la Ciudad de Buenos Aires en Bici: 70 kilómetros para celebrar la movilidad urbana

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Por sexto año consecutivo, la Ciudad de Buenos Aires será escenario de la Vuelta Olímpica en Bici, un evento masivo y recreativo que propone recorrer los límites geográficos de la Capital Federal en una jornada dedicada a la comunidad ciclista y a la movilidad sustentable. La cita tendrá lugar el próximo domingo 27 de septiembre.

Un recorrido integrador por los barrios porteños

La propuesta consiste en completar un trayecto aproximado de 70 kilómetros, conectando más de 20 barrios de la ciudad a lo largo del perímetro urbano.

A diferencia de las competencias deportivas tradicionales, la Vuelta Olímpica se plantea como una marcha participativa no competitiva: un espacio donde los ciclistas avanzan en grupo, a ritmo tranquilo y compartido, priorizando la convivencia vial, la integración comunitaria y el disfrute del espacio público sobre dos ruedas.

 Información y punto de encuentro

  • Fecha: Domingo 27 de septiembre.

  • Horario de convocatoria: 08:00 hs.

  • Lugar de salida: Azucena Villaflor y Avenida de los Italianos (Puerto Madero, CABA).

  • Distancia: 70 km aprox.

  • Modalidad: Recreativa, comunitaria y no competitiva.

La actividad es abierta a toda la comunidad. Se recomienda concurrir con bicicleta en condiciones mecánicas óptimas, casco de seguridad, hidratación y elementos básicos de protección personal para disfrutar de una jornada sobre ruedas en la ciudad.

Más info https://www.instagram.com/masacriticaba/

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LA MÁQUINA TAMBIÉN SANGRA: POGAČAR SE FUE EN AMBULANCIA Y LA VUELTA VOLVIÓ A SER DE CARNE

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Por Pedro Piusselli — Biciclub Crónica de la primera semana | Lunes 31 de agosto de 2026 (día de descanso)


Nueve etapas. Un abandono que valió por diez. Y una foto que no la firma ningún potenciómetro: Tadej Pogačar tirado en el asfalto valenciano, la clavícula partida, el cuello fracturado, la cara raspada contra el mundo real. Se fue en ambulancia. Se fue el que no se iba nunca.

Escúchenme bien, porque esto es lo que el ciclismo de laboratorio no quiere que digan en voz alta: la máquina más perfecta que parió este deporte no la frenó un rival, ni un algoritmo, ni un vatio mejor calculado. La frenó la gravedad. Esa vieja punk que no lee archivos de entrenamiento, que no respeta palmarés, que no tiene ingeniero de rendimiento. La física, señores. Pura y bruta.

Lo que pasó: el guion se rompió a 32 kilómetros de meta

Veníamos con la historia escrita en Excel. Pogačar llegaba a esta Vuelta a completar las tres Grandes —el noveno de la historia en lograrlo— y en la primera semana hizo exactamente lo que asustaba: ganar cuando quería. La crono inaugural en Mónaco. El muro de Andorra. El final roto de Castelló. Rojo en la espalda, tres etapas en el bolsillo, casi cuatro minutos de colchón. El metrónomo andando.

Y entonces, etapa 8, camino a Xeraco, después del sprint intermedio de Simat de Valldigna, antes del Puerto de Barx. Un movimiento raro, un toque, y el suelo. La cámara del helicóptero lo mostró todo: el esloveno cerrándose de golpe, el contacto, el golpe seco. Lo que siguió no es ciclismo, es reporte médico:

  • Fractura desplazada de clavícula izquierda
  • Fractura cervical C7 (estable, gracias a Dios)
  • Conmoción cerebral
  • La cara y el hombro izquierdo lijados contra la ruta

Cirugía pendiente, demorada por precaución con la conmoción. Y el UAE, esa multinacional del vatio, recogiendo del piso a su producto estrella con un comunicado clínico. «Sin otras lesiones mayores, sin secuelas neurológicas.» Traducción de la calle: por poco no lo contamos.

Bryan Coquard ganó ese sprint. Nadie lo recuerda. Porque ese día la Vuelta dejó de ser una exhibición y volvió a ser lo que siempre debió ser: una carrera donde puede pasar cualquier cosa, y pasa.

El que estaba esperando: Enric Mas se cansó de ser el segundo

Acá viene lo que me pone la piel de gallina. Porque cuando el imbatible se cae, la ruta no queda vacía: queda para el que aguantó el sillín con las tripas.

Enric Mas. El eterno escudero. El del «casi», el del podio de reparto, el que hace veinte años que carga con el mote de segundón. Ese heredó el rojo cuando Pogačar se subió a la ambulancia. Pero atención: no lo heredó y se escondió. Al día siguiente, etapa 9, cima del Alto de Aitana, el murciano soltó la mano del manillar y ganó arriba, en su tierra, delante de todos. No para cuidar. Para clavar bandera.

Eso, amigos, no es un archivo de potencia. Eso es una biografía cobrándose una revancha.

La general después de nueve etapas (maillot rojo en juego)

Pos Corredor Equipo Diferencia
1 Enric Mas 🔴 Movistar
2 Primož Roglič Red Bull-Bora +1:18
3 Felix Gall Decathlon-CMA CGM +1:39
4 Oscar Onley Netcompany-Ineos +2:20
5 Richard Carapaz EF Education-EasyPost +3:26
6 Mattias Skjelmose Lidl-Trek +3:55
7 Sepp Kuss Visma-Lease a Bike +4:09

Un minuto dieciocho a Roglič. Nada. En una Vuelta de 58.156 metros de desnivel, eso es polvo. Y ojo con el viejo zorro esloveno: Roglič sabe ganar Grandes agazapado, esperando que el líder se equivoque en la tercera semana. Gall y Onley andan finos. Y Carapaz, la Locomotora, siempre está a un ataque suicida de romper la carrera. Esto recién arranca.

Ganadores de la primera semana (para el que lleva la cuenta)

  • E1 (CRI Mónaco): Tadej Pogačar
  • E2 (Mónaco–Manosque): Matthew Brennan
  • E4 (Andorra): Tadej Pogačar
  • E5 (Costa Daurada–Terres de l’Ebre): Matthew Brennan
  • E6 (Alcossebre–Castelló): Tadej Pogačar
  • E7 (Valdelinares): Andreas Leknessund
  • E8 (Puçol–Xeraco): Bryan Coquard
  • E9 (Aitana): Enric Mas

(El ganador de la E3 a Font-Romeu no me quedó confirmado con doble fuente; cuando cierre, lo cerramos. Acá no inventamos resultados.)

Lo que viene: la montaña de verdad todavía no habló

Hoy es descanso. Aprovechen, porque la ruta se pone salvaje. Lo que asoma:

  • Etapa 10 (martes) — Alcaraz a Elche de la Sierra, terreno picado y final explosivo. Día para los cazadores y los oportunistas tipo Van Aert o Brennan si Visma tira. Trampa para despistados.
  • Etapa 18 (CRI, 32,1 km) — El Puerto de Santa María a Jerez. La contrarreloj larga donde Roglič puede sacar el cuchillo. Mas tendrá que defender con los dientes.
  • Etapa 20, LA REINA — La Calahorra al Collado del Alguacil: 8,3 km al 9,8% de pendiente media. Un paredón. Ahí no hay táctica que valga: es tripa, cadena y no aflojar. La Vuelta se decide arriba de ese muro, a un día de Granada.
  • Etapa 21 (domingo 13) — Granada. El final. La foto.

La moraleja que no van a leer en las gacetillas del pelotón

Nos vendieron una Vuelta de coronación. Un desfile del genio. Y la carrera —que es más punk que todos nosotros— nos recordó la única verdad de este deporte: arriba de la bici sos carne, no software. Podés tener los mejores vatios del planeta y terminar contando el cielo desde una camilla. Ojalá Tadej se recupere pronto y en serio, porque ninguna nota vale una vértebra. Pero que quede escrito: la Vuelta se puso interesante el día que se cayó el favorito. Y eso dice mucho de lo aburrido que estaba siendo todo.

Ahora hay carrera. Ahora hay siete tipos a cuatro minutos y una montaña que todavía no mordió. Ahora vuelve a valer la pena prender la tele.

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VAL DI SOLE NO PERDONA: LA MÁQUINA GANÓ ARRIBA, PERO ABAJO SEGUÍA HABIENDO ARGENTINOS

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Por Pedro Piusselli — BICICLUB

Hay barro que ensucia y hay barro que ordena. El de Val di Sole ordena. Te agarra la rueda, te agarra la cabeza y te pone en el lugar exacto que te corresponde en la jerarquía mundial del mountain bike. Cinco días, seis disciplinas, la montaña de Trentino escupiendo raíces mojadas y una sola verdad repartida sin anestesia: acá no se esconde nadie. Ni el que gana ni el que llega a dos vueltas.

Arriba, como siempre últimamente, mandó la máquina. Tom Pidcock volvió a demostrar que cuando decide que un día es suyo, no hay foro de comentarios que lo discuta: se llevó el XCO Elite masculino con esa frialdad de reloj suizo que a algunos nos aburre y a otros nos fascina. En mujeres, Sina Frei confirmó que Suiza sigue siendo una fábrica que no para. Y ojo con el dato que nos toca de cerca en Sudamérica: el chileno Martín Vidaurre, cuarto, a un paso del podio mundial, recordándonos que el talento de esta región existe y que el techo no es una excusa geográfica, es una decisión de estructura.

Después estuvo el circo dentro del circo: Mathieu van der Poel, el hombre que juega a todos los deportes de la bici a la vez, terminó 19º y se bajó. El fenómeno también se cansa, también se resigna, también se pierde en el barro como cualquier mortal. Bienvenido al club de los que sufren, Mathieu.

Y en el Descenso, la gravedad tuvo dueños conocidos: Jackson Goldstone y Valentina Höll revalidaron sus arcoíris. Dos que bajan como si la física fuera una sugerencia y no una ley.

Todo esto ya lo sabíamos al cierre de la última nota. Lo que faltaba —lo que de verdad nos importa desde esta redacción— era ponerle nombre y número a los nuestros. Porque el Mundial no es solo la foto del que levanta los brazos. El Mundial también es el tipo de La Rioja, la piba de Mendoza y el pibe de San Juan que se subieron a un avión para medirse contra lo mejor del planeta sabiendo que el resultado iba a doler. Y fueron igual.


LOS ARGENTINOS, UNO POR UNO

Vamos a ser honestos, que es lo único que sabemos hacer acá: no hubo milagro. No hubo top 20, no hubo diploma, no hubo sorpresa que se cuele en los titulares europeos. Lo que hubo fue algo menos vendible pero más verdadero: argentinos terminando carreras del Mundial, con el motor a mano contra corredores que entrenan con presupuestos que en la FACIMO son ciencia ficción. Esto es lo confirmado en los resultados oficiales.

XCO — Cross Country Olímpico

Elite Masculino

  • Agustín Durán (La Rioja) — 52º, con vuelta perdida. El campeón argentino y panamericano de XCM puso el pecho en la categoría más brutal del programa. Cincuenta y dos en el Mundial no es un fracaso: es la vara real de dónde estamos parados.
  • Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) — 63º, con vuelta perdida. El mendocino del Marconi Racing italiano completó su carrera en un pelotón donde entrar ya es un logro.

Sub 23

  • Facundo Cayata (Tucumán) — 70º, con vuelta perdida. Del corazón de San Pedro de Colalao a la montaña de Trentino. El tucumano corrió su Mundial y lo terminó, que en Sub 23 europeo es un examen sin recreo.
  • Lucía Miralles (Mendoza) — 34ª, con vuelta perdida. La mejor ubicación argentina en cross country del certamen. La campeona Sub 23 nacional, curtida en el ranking español, fue nuestra referencia más sólida sobre el pedal.

Junior

  • Maite Ovejero (Catamarca) — 53ª, con vuelta perdida. La catamarqueña midió el nivel juvenil mundial y volvió con la carrera en las piernas.
  • Arturo Ovalles (San Juan) — 90º, con vuelta perdida.
  • Agustín Tarantelli (Mendoza) — 96º, con vuelta perdida.
  • Joaquín Pérez (San Juan) — 99º, con vuelta perdida.
  • Samuel Sotomayor (Catamarca) — 105º, con vuelta perdida.
  • Gonzalo Martín (San Juan) — 108º, con vuelta perdida.

Sí, los números duelen. Pero leelos de nuevo: seis juniors argentinos largando un Campeonato del Mundo. Hace no tanto eso era una fantasía de sobremesa. Hoy es una delegación.

DHI — Descenso

  • Catalina Calderón (Elite Femenino) — 32ª, a 37.383 del arcoíris de Höll. La medallista panamericana bajó la pista más exigente del calendario y firmó la mejor actuación argentina de la gravedad en Val di Sole. Cronómetro contra las mejores del mundo, y respondió.
  • Gonzalo Gajdosech (Elite Masculino) — 46º en la final, a 16.565. Pasó la clasificación —que ya es filtro brutal— y bajó entre los mejores del planeta.
  • José Ignacio Fabián (Elite Masculino) — 72º en la final, a 41.153. Otro que superó el corte clasificatorio y completó su descenso mundialista.
  • Pablo Seewald (Elite Masculino) — no clasificó a la final. Fue 81º en la qualy con 4:11.738, a 37.728 del mejor tiempo, y quedó afuera por el corte de los 80. A un puesto. Un puesto. El detalle que separa el sueño de la estadística.
  • Fausto Sauma (Junior) — sin confirmar. No aparece en la clasificación de la final junior y no encontramos un dato fiable de su clasificatoria. En cuanto la FACIMO o el propio corredor publiquen su tiempo oficial, actualizamos. No vamos a inventarle un puesto a nadie.

LA MÁQUINA Y LA MANO

Y acá está el nudo de todo esto. Val di Sole fue, una vez más, el escenario donde la máquina europea se luce: presupuestos, técnicos, túneles de viento para bajar una montaña, pibes de 17 años con más soporte que un elite argentino. Es la máquina. Es perfecta, es fría, es imbatible en el número grueso.

Pero después está la mano. La del que llega a vuelta perdida y no se baja. La del que clasifica 81º y se queda a un lugar del sueño y aun así cargó la bici, viajó medio mundo y se tiró por el barro. Los argentinos de Val di Sole no le ganaron a la máquina —nadie con sentido común esperaba eso— pero le pusieron cuerpo humano a una tabla que, si fuera por los recursos, no tendría celeste y blanco por ningún lado.

El resultado deportivo es el que es, y lo escribimos sin maquillaje. Pero el resultado humano —seis juniors, una delegación completa, corredores de La Rioja, Catamarca, San Juan, Mendoza y Tucumán compartiendo grilla con Pidcock y Höll— ese resultado es otra cosa. Ese no se mide en segundos.

Fuentes de resultados: mtbdata.com (clasificaciones oficiales UCI por categoría), StandMagazin (clasificatoria DHI Elite), F.A.Ci.Mo. Datos sujetos a la homologación final de la UCI.

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