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Cicloturismo

Pedalear en altura: cómo llegar a la cima en bicicleta

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La experimentada gente de Nación Salvaje enumera qué cosas hay que tener en cuenta antes de afrontar una travesía en altura, nos describe el soroche o mal de altura y cómo resolverlo y prevenirlo.

Cuando los metros sobre el nivel del mar aumentan en forma considerable, nuevos miedos, dudas y cuestionamientos aparecen, y con ellos un sin fin de limitantes que tal vez ni siquiera existan. Yo no puedo porque. Me dijeron que. Para eso tendría, etcétera, etcétera, etcétera.
Por eso queríamos contarles de qué se trata para nosotros esto de pedalear en altura y de alguna manera animarlos para que si andan con ganas de intentarlo finalmente se animen y salgan a pedalear más cerquita del cielo.
Cuando hablamos de altura sobre el nivel del mar hablamos de montaña, subidas eternas, falta de aire, malestares, paisajes increíbles y sobre todo de lentitud, paciencia, respeto y humildad. Porque aprender a sobrellevar algunos miedos no significa convertirnos en unos maníacos irresponsables, sino todo lo contrario. Para perder los miedos a las alturas es indispensable conocerla, entender cuales pueden ser los posibles riesgos reales y situaciones con las que nos podemos encontrar, pero ante todo tener la humildad necesaria para comprender que en esos lugares sos un simple invitado y las reglas no las ponés vos.
Esto significa que para realizar alguna travesía en altura no hay que ser un deportista de élite, ni un eximio aventurero, solo hace falta obtener conocimiento previo, estar mínimamente entrenados y tener ganas de hacerlo.

Qué tener en cuenta
La mayoría de las veces viajar en bicicleta no necesita una gran planificación previa; simplemente se elige un destino y luego el trayecto va sucediendo y armándose día a día. Pero si los planes significan pedalear en altura por lugares inhóspitos o poco transitados las cosas a tener en cuenta cambian bastante y es muy importante poder contar con alguna información previa antes de comenzar el viaje.

Época del año
De esto pueden depender posibles tormentas eléctricas, granizo, desmoronamientos, caudal de ríos a cruzar, nevadas, etcétera. Cada zona cordillerana tiene sus particularidades y clima, por eso es bueno saber cuál es el mejor momento para recorrerla. Esto no significa que sea imposible de realizar en otra época que no sea la ideal, pero sí es muy importante estar preparados para lo que nos pueda tocar.

Altitud
Saber cuál es el desnivel a transitar en cada etapa puede ayudarnos a calcular tiempos de pedaleo, los cuales, aunque nunca lleguen a ser exactos, nos darán una idea de cómo programar el día de ascenso, cuál será el objetivo y hasta dónde vamos a subir para acampar tranquilos y, de ser posible, cercanos a una fuente de agua.

Hidratación
En altura la hidratación es fundamental, ya que el cuerpo necesita más líquido de lo habitual y el no ingerir la cantidad necesaria te puede llevar a una rápida deshidratación y a una muy mala experiencia. Es importante consumir líquido antes de que el cuerpo te lo pida y tomar el doble que en un trayecto normal en llano. Si bien en montaña normalmente existe el agua de deshielo, no siempre está a mano o a la vista, por eso cuanta mayor información podamos obtener sobre posibles cursos de agua en el camino menor será la preocupación por conseguirla.

Equipo
En altura la temperatura desciende de 5 a 10°C cada 1000 metros de ascenso y las tormentas siempre pueden sorprendernos. Por eso es bueno contar con equipo que pueda cubrir estas situaciones y nos evite un posible problema o pasar un mal momento. Algunos ejemplos de equipo necesario: carpa 4 estaciones, campera y pantalón impermeables, bolsa de dormir y campera de abrigo (pluma o sintéticas para bajas temperaturas), interiores y medias térmicas, guantes y gorro de abrigo, lentes de sol categoría 3 o 4.

Soroche, apunamiento o mal agudo de montaña (MAM)
Este es un tema que a muchos asusta en forma desmedida y aunque realmente no es algo a lo que temerle es sumamente necesario saber de qué se trata y cómo prevenirlo. También es bueno tener en cuenta que la bici te da la enorme ventaja de ir adaptándote a la altura lentamente, ya que se sube de manera paulatina, permitiendo que el cuerpo se acostumbre a las nuevas condiciones.
A partir de los 2500 msnm la presión atmosférica y la presión del oxígeno van disminuyendo por la altura. Por eso, cuando ascendemos a niveles superiores de los 2500 msnm nuestro organismo sufre algunos cambios y debe adaptarse lentamente al nuevo medio. A este proceso se le llama aclimatación. Cada organismo funciona de manera particular y tiene distintos ritmos de adaptación, pero cuando esta aclimatación no llega a completarse de manera correcta el cuerpo comienza a sufrir de hipoxia (falta de oxígeno en la sangre) y entonces el mal agudo de montaña se hace presente, provocando distintos malestares y síntomas.
Síntomas: dolor de cabeza, mareos, fatiga, agotamiento físico, agitación, trastorno del sueño, trastornos digestivos, falta de apetito, náuseas o vómitos.
Cuando se pedalea en altura es normal sentir fatiga, un leve dolor de cabeza y agitación al respirar. Pero cuando estos síntomas se tornan demasiado fuertes o aumentan de forma considerable lo único que queda es bajar. Tan solo con bajar unos cientos de metros todos esos malestares van disminuyendo hasta desaparecer por completo. Si no se le da la importancia necesaria y se sigue subiendo sin precauciones, a partir de los 4000 msnm los síntomas se pueden agravar y en casos extremos poner en riesgo la salud.

Cómo prevenir el MAM
– Una de las claves principales y más efectivas para lograr una buena aclimatación es la lentitud. En la altura todo tiene que tomarse con una enorme calma, desde la forma de ascenso hasta cada movimiento que realizamos cotidianamente. También, de ser posible, es conveniente antes de comenzar el ascenso permanecer durante algunos días en alturas bajas como los 2500 msnm para que el cuerpo pueda comenzar a adaptarse.
– Subir despacio y permitir que el cuerpo se aclimate correctamente es una de las prevenciones principales para evitar el MAM.
– Otro factor sumamente importante que antes mencionamos es la hidratación y sumado a ella la alimentación. Es necesario consumir en mayor medida hidratos de carbono para obtener energías, pero también es recomendable no cargar demasiado el estomago, ya que la digestión en altura se vuelve mucho más lenta y comer demasiado puede traernos pesadez y molestias.
– Las hojas de coca son utilizadas desde hace más de 5000 años por comunidades aborígenes altiplánicas y el consumirlas de distintas formas, mascándolas o en té puede producir un alivio de los síntomas y también una adaptación a la altura con menos malestares.
– Existen algunos medicamentos utilizados para mal de altura, pero siempre es mejor dejar que el cuerpo se adapte en forma natural y solo utilizar algún tipo de medicina en casos extremos y con previo conocimiento o recomendación de un médico sobre lo que se toma.
– Es recomendable hacerse un chequeo médico general antes de intentar travesías en altura en la que nos vamos a ver exigidos. Y se aconseja no subir a más de 3000 msnm a personas que tienen enfermedades cardíacas, insuficiencia respiratoria, enfermedades en la sangre, madres en tiempo de gestación y niños menores de tres años.

Finalmente podemos decir que como todo desafío a realizar se necesita tener algunos cuidados e información previa, pero en recompensa el pedalear en montaña es una de las experiencias más bellas que podés regalarte. Porque pedaleando en altura vas a sentir realmente lo que es estar cansado y a creerte la persona más débil del mundo, vas a tener que parar a respirar cada pocos metros y en más de una ocasión a preguntarte cuándo se te ocurrió subir montañas en bicicleta. Pero también vas a lograr sentirte en el corazón del planeta, a valorar cada bocanada de aire, a ganar humildad en cada vuelta de pedal y a encontrarte eternamente agradecido por haber podido llegar hasta esas cimas con tu bici, donde la naturaleza se impone para demostrarnos dónde está lo puro e invaluable de estar vivos.

 

Por Nación Salvaje | www.nacionsalvaje.com

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Cicloturismo

Cicloturisteando San Luis, una guía para recorrer en bicicleta una gran provincia argentina hecha al estilo de las mejores guías cicloturísticas del mundo

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La gente de Trans Sierras, encabezada por Fernando Giannini, lanzó durante el mes de marzo Cicloturisteando San Luis, una guía de cicloturismo hecha por y para cicloturistas, que permite que cualquiera pueda armar su propio cicloviaje por la provincia en función de su particular disposición de tiempo, intereses, presupuesto, estado físico experiencia y distancia a recorrer.

La elección de San Luis para el desarrollo de esta primera experiencia en la materia, se debe a los muchos años de conocimientos acumulados por los creadores de la guía acerca de la provincia en donde residen y a un reciente y exhaustivo relevamiento que los ha convencido que San Luis tiene todo el potencial para transformarse en una provincia bikefriendly: geografía, seguridad, buenas rutas y buena gente.

Entre otras cosas, la guía incluye excelentes mapas, en donde se pueden identificar etapas principales que muestran los recorridos más recomendables y etapas alternativas para que cada uno puede personalizar su ruta ideal. Al hacer clic en cada etapa se accede a toda la información técnica y turística: una detallada ficha técnica, imágenes y videos de cada etapa. La información puede bajarse al celular en una ficha pdf y desde ahí acceder a los tracks en formatos gpx (para GPS), kml (para celulares) o wikiloc.
La propuesta ofrece diversas opciones para diagramar el viaje, entre las cuales se puede optar por un cicloviaje completo (12 etapas, recorriendo 750 kilómetros y más de 3.000 metros de desnivel), cicloviajes parciales de diferentes extensiones y dificultad y una opción personalizada que permite armar salidas de uno, dos o tres días combinando etapas y coordinando traslados.
En todos estos recorridos el viajero pasará por muchos municipios, poblados y parajes, la gran mayoría de los cuales han acompañado el proyecto, en las que es posible encontrar en sus direcciones de turismo un calco de Municipio Amigo que los identifica: San Francisco del Monte del Oro, La Carolina, Las Chacras de San Martín, San Martín, El Talita, Santa Rosa del Conlara, Los Molles, La Toma y Potrero de los Funes. En diferentes localidades que forman parte del recorrido hay comercios y prestadores amigos del proyecto (alojamientos, restaurantes, campings, bicicleterías y otros) donde el cicloturista encontrará atención especial y descuentos.

Además de conocer una hermosa y acogedora provincia, como ocurre con otros recorridos míticos a nivel mundial, quienes realicen total o parcialmente las opciones de Cicloturisteando San Luis recibirán un certificado de cicloviajero.

 

Fernando Giannini: fagian3@gmail.com | 26646590105 | www.transsierras.com.ar

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Cicloturismo

Video: para ser ciclista sólo hay que largarse a pedalear

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Se habla mucho de inclusión pero poco se la practica. Particularmente el mundo del deporte es uno de los menos inclusivos, un mundo en que se valora obsesivamente el peso y la estética y con ello se EXCLUYE a los que no entran en ese canon. Para combatir esa tendencia es que Shimano ha producido el video All bodies on bikes, donde se muestra claramente cómo cualquier persona, independientemente de su físico, puede disfrutar de las sensaciones únicas que ofrece montar en bicicleta.


Kailey Kornhauser y Marley Blonsky son las protagonistas, que se auto identifican como gordas. La película retrata el viaje en bicicleta de Kailey y Marley a lo largo de Corvallis to Coast Trail, una ruta de Oregon Coast Range. La pareja une su amor por la bicicleta y su deseo de construir una comunidad ciclista más acogedora y diversa. En el film se sigue su aventura cubriendo la ruta entre Corvallis y Coast Trail, en Oregon, en un viaje de bikepacking de 2 días.

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Tres aventureros recorren la ruta 40 de punta a punta en solo 30 días

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Se hacen llamar Experimentados R40 y su objetivo es recorrer la Ruta 40 en bicicleta de punta a punta en 30 días, completando 5150 kilómetros y pasando por 11 provincias argentinas. El recorrido se inició en la ciudad jujeña de La Quiaca el 6 de febrero pasado y finalizará en Cabo Vírgenes, extremo su de la Ruta 40. Actualmente, los raidistas ya han superado la ciudad de El Calafate, y siguen por la ruta 40 con su mirada puesta en Cabo Vírgenes.


Los integrantes del grupo son: Francisco Luna (33 años, de Villas las Rosas, Córdoba), Leandro Usqueda (31 años, de Ituzaingó, Buenos Aires) y Gabriel Mardones (29 años, chubutense), los tres con experiencia en travesías de largo aliento. El desafío, según cuenta Luna, tiene como objetivo “instalar la idea de que la bici es un medio de transporte, promover la idea de unidad entre los límites del país, mostrar las bellezas naturales de norte sur a norte difundir una idea de base que nos trajo hasta este punto, la idea de que todos podemos hacer todo”.


A los tres que pedalean se suman otros tres viajeros: uno que conduce una camioneta de apoyo y cumple las funciones de cocinero, un motociclista que atiende alguna posible emergencia y una tercera persona que realiza la cobertura audiovisual.

Instagram www.instagram.com/experimentadosr40/    | Facebook @Experimentados

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Cicloturismo

De Buenos Aires a Misiones en bici: “Un camino de vuelta a lo natural”

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Una viaje iniciático de 1400 kilómetros de tres pedalistas y un perro, Rocko, desde Buenos Aires hasta las Cataratas del Iguazú. Los daños que producen los agrotóxicos en las poblaciones. La creciente producción agroecológica.

Tomar la decisión de viajar a la provincia de Misiones desde la ciudad de Buenos Aires en bicicleta fue una idea casi (o  totalmente) improvisada, llena de un gran deseo por la aventura y por poner a prueba nuestras capacidades físicas y mentales. Se trata de un viaje de 1400 kilómetros que realizamos en 16 días para conocer una realidad que azota al norte litoral argentino y en general a todo un país: la alimentación y los transgénicos. Lo que sigue es un compendio de lo que significó ser no solo un viaje deportivo sino un viaje con un profundo sentido de exploración y autodescubrimiento.

La idea apareció también de forma inocente: “¿Y sí buscamos semillas naturales en bicicleta?”. Luego de nuestras habituales prácticas de tai chi chuan en la costa de Vicente López nos sentamos a reflexionar sobre los problemas de la sociedad, entre ellos la actual emergencia alimentaria, y no sólo por la falta de alimentos en los hogares sino por la calidad de los que colocamos en nuestra mesa. Quisimos diseñar un viaje en bicicleta fundamentado en un proyecto de interés social.

¿Pero cómo? La respuesta era una sola: entrenar. Guillermo Federico Aimar (@ShenKungTao en instagram y creador del Proyecto Ushuaia-Alaska) se puso en marcha y elaboró un plan de entrenamiento intensivo. Él ya había experimentado lo que era viajar en bicicleta y sería quien nos ayudaría a encarar nuestro viaje y en especial a entrenar para tal desafío. Al final el equipo terminó compuesto por dos hombres (Guillermo Aimar y Marvin Ocupa), una mujer (quien suscribe) y nuestra mascota Rocko, un perro adulto rescatado.

El perro viajero

Por distintas circunstancias terminamos decidiendo que la fecha propicia para el viaje sería diciembre (sí, pleno verano), lo que representó el reto más significativo del viaje. En Misiones el pico alto de calor sería entre las 11 AM y las 5 PM, llegando a unos 45ºC o más de temperatura y de sensación térmica. Pedalear bajo tales condiciones no es lo ideal, pero dentro de esa misión teníamos un cronograma de visitas y compromisos que no nos permitirían flaquear ni un segundo.

Ya estaba todo programado, solo debíamos poner el cuerpo, la mente y nuestra voluntad. Sé que se preguntarán cómo hizo Rockito para soportar el clima. Muchos se preocuparon por ello, pero les cuento que viajó en un carro anclado a la bicicleta y sobre él una capa para que el sol no lo lastimara. Posiblemente de los tres fue el más cómodo, aún cuando en ruta nos preguntaban por él en las redes. Una vez en Misiones ya Rocko había sido bautizado como el “perro viajero”.

Vale destacar que nuestro cronograma tenía un fin; documentar para luego difundir las actividades de organizaciones agroecológicas de la región mesopotámica, mostrando sus valores y motivaciones y su búsqueda por concientizar sobre la importancia de una alimentación sana. El objetivo también era obtener semillas 100% naturales, para promover en Buenos Aires la autosustentabilidad y demostrar que podemos crear nuestro propio alimento desde casa.

Lluvia y camiones

Partimos el 14 de diciembre de 2019 con un cronograma preestablecido. Nos dividimos las tareas. Guillermo se encargó de llevar las herramientas, hacer mantenimiento de las bicicletas y coordinar al equipo, Marvin se ocupó de la comida y del mate y yo llevé las medicinas para emergencias y desarrollé contenido para difundir nuestra travesía a través de las redes sociales. La primera parada que hicimos fue en la localidad de Ceibas,  a 160 km de la ciudad de Buenos Aires. Desde ahí nace la ruta 14 en la provincia de Entre Ríos, ruta que nos acompañó hasta realizar el empalme con la ruta 105 para luego tomar la ruta 12.

En ese primer tramo la lluvia amenazó seriamente detenernos, pero teníamos tanta energía que seguimos pedaleando hasta 20 kilómetros antes de Ceibas, por la ausencia de banquina y por los camiones que pasaban a toda velocidad, creando una especie de spray que nos mojaba e impedía ser vistos. Los camiones suelen pasar rápido y succionando el aire para luego expulsarlo, lo que afecta el movimiento de la bicicleta en el pedaleo.

En ese punto coordinamos gritar “¡camión!” cada vez que visualizábamos alguno.

Avatares en Entre Ríos

Al día siguiente, ya con poca lluvia, llegamos a Gualeguaychú, donde contactos de Guillermo nos recibieron y nos permitieron acceder a otras personas involucradas en el movimiento agroecológico de la región. Las pudimos entrevistar y conocimos los diferentes mecanismos que la provincia está utilizando para contrarrestar los efectos nocivos de los agrotóxicos. Una localidad entrerriana, Larroque, es conocida por las altas tasas de cáncer que padece desde hace más de 20 años.

Dejando Gualeguaychú paramos en Concepción del Uruguay, 70 kilómetros más adelante, donde pasamos la noche en una estación de servicio. Rocko estuvo atento y en vigilia esa noche, para dormir al día siguiente en su carrito.

Otra amiga y compañera de Guillermo nos invitaría a pasar una noche en Concordia (lo que significaba descansar mejor y bañarnos). Pero en ese tramo Guillermo sufrió estragos en su bicicleta, por lo que nos detuvimos a 20 kilómetros de Concordia.

Al día siguiente Guillermo consiguió resolver el problema de la bici (se había roto la pata de cambio) y decidimos ir a visitar a Ailén (la amiga de Guillermo), pero esta vez partimos rumbo a Los Charrúas. Este pueblo, ubicado a 25 kilómetros de Concordia, no estaba contemplado en el plan, pero es en ese lugar donde reside Holistik, centro de fisioterapia de nuestra anfitriona. Allí Ailen y Chris nos dejaron como nuevos cuando aplicaron quiropraxia para alinear nuestros cuerpos.

La posibilidad de desviarnos esos 25 kilómetros de ida y vuelta nos permitió conocer el lindo pueblo de Los Charrúas, con personas amables desde el minuto cero. Incluso en la vuelta, un camionero que venía del mismo pueblo se paró a regalarnos unas bananas que nos dieron fuerza para seguir hasta Chajarí, a 100 kilómetros.

Camino a Chajarí nos cayó una tormenta cuyas gotas parecían una lluvia de furiosos misiles. Las bicicletas se torcían hacia el lado derecho y con el fuerte viento que nos empujaba parecía que íbamos sobre motos. Ese día tuvimos que parar a 20 kilómetros (si, de nuevo) antes de llegar a Chajarí para refugiarnos, ya que la lluvia no paró sino tres horas después.

¿Y la banquina?

Desde ese lugar partimos para llegar a Colonia Libertad (a 120 kilómetros, provincia de Corrientes), pero no paramos allí sino unos 10 kilómetros más adelante, en una Axion Energy que nos sirvió para descansar y acampar, dándonos fuerza para llegar al día siguiente a Guaviraví. Un dato importante para viajeros con bajo presupuesto es que en la mayoría de las estaciones de servicio que están en la ruta se puede acampar. La ventaja quizás más importante es que podés optar por una ducha, incluso con agua caliente, además de la seguridad que te brinda saber que son lugares concurridos.

En este último trayecto tuvimos otras complicaciones (cada día era una nueva aventura). En algunos tramos no había banquina y nos tocaba movernos de un lado a otro (es decir, pedalear en la mano contraria de los autos). Pero aun peor, al momento de entrar a la ruta que nos llevaría a Misiones no solo no encontramos banquina sino que descubrimos que había solo un carril. De todas formas los camioneros siempre fueron amables y se abrieron, dándonos tiempo para pasar. Imposible no agradecer a los camioneros que nos saludaron e incluso a algunos que pararon a darnos agua y a escuchar nuestra historia. ¡Son unos genios!

Corrientes, el Gauchito y los agrotóxicos

En nuestro paso por Corrientes descubrimos que si hay un lugar que se debe visitar es Guaviraví. Estará habitado por un máximo de 90 familias, tiene una sola avenida y a través de ellas se despliegan cortas calles no asfaltadas. Tiene su intendencia por supuesto y ese día, gracias a Víctor Hugo, fuimos recibidos por el mismo intendente,  hospedándonos en su casa en construcción. Al principio la gente nos miraba renuente, pero luego se mostraron sumamente amables y curiosos por nuestra travesía.

Los caminos hacia Misiones tienen un emblema muy importante, el Gauchito Gil. De hecho era la primera vez que veía una imagen del Gauchito Gil tan grande como la de la entrada a Guaviraví.

Ese día cenamos un estofado de carne con papas y arroz. Devoramos todo, teníamos mucha hambre tras varios días sin comer algo caliente. Tomamos unas cervezas que nos hicieron sonreír gratamente por el esfuerzo de haber cumplido la meta del día.

De Guaviraví partimos a Santo Tomé (130 kilómetros). Ese día paramos a los 40 kilómetros y conocimos a Luis, que supo contarnos sobre la situación con las fumigaciones con pesticidas cerca de su campo. “Los mosquitos -nos decía- son imposibles de evitar, ya que terminan contaminando mi propia huerta, y como todos sabemos, el viento no conoce límites”. Esto quiere decir que a pesar de las legislaciones que prohíben fumigar a ciertos kilómetros de distancia de poblados habitados, el viento durante la noche sopla en cualquier dirección y bajo esa dirección natural lleva consigo agrotóxicos a los campos argentinos. Luis también argumentaba que ese viejo mito existente sobre la salud de la gente de campo se cae porque hoy ellos son incluso más vulnerables al estar altamente expuestos a esa contaminación.

Desde Santo Tomé pedaleamos hasta Gobernador Virasoro, unos 60 kilómetros. La ruta comenzaba a complicarse, ya empezábamos a visualizar las famosas cuchillas y la tierra roja misionera. Logramos llegar a destino el 24 de diciembre al mediodía. Celebramos navidad con un asado y durmiendo temprano, estábamos sumamente cansados.

Misiones y la producción agroecológica

Luego de realizar algunas entrevistas en el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) partimos el 26 de diciembre al mediodía con una tormenta pisándonos los talones. Llegamos a San José, en la provincia de Misiones, por suerte con banquina. Al día siguiente partimos con la finalidad de conocer las Ruinas de San Ignacio, para luego pedalear 10 kilómetros hasta Gobernador Roca, donde entrevistamos al movimiento agroecológico (agradecemos a la Señora Eva, a los productores agroecológicos y al intendente por el afable momento y el acompañamiento) y seguir para encontrarnos con Carol (productora de yerba agroecológica y una de nuestras sponsors) en Jardín América.

Abro un paréntesis para hacer un comentario: tres importantes figuras acompañaron nuestra travesía: Carolina (de Arapeguá) y Mirna y Juan Pablo (de la marca de equipajes Halawa). Sin ellos nuestro viaje no hubiese sido posible. Carolina nos recibió en la Chacra, conocimos su lugar de trabajo y el lugar donde se produce esa yerba mate orgánica que nos acompañó durante todo el viaje. Ahí mismo tuve la oportunidad de preparar arepas de mandioca luego de que Carol las cosechara, pudiendo enseñar de manera retributiva una forma diferente de preparar ese tubérculo tan conocido, apreciado y cosechado, tanto en el norte litoral argentino como en Centroamérica y el Caribe.

Finalmente Carolina fue la llave para el logro de nuestra meta. Ella nos entregó una serie de semillas cien por ciento naturales que servirían para realizar la huerta en Buenos Aires.

Hacia las cataratas

Al partir de Jardín América y faltándonos cada vez menos para completar los 1400 kilómetros proyectados, nuestra próxima parada sería Eldorado, ubicada a 110 kilómetros. Ese día, sin duda alguna fue el más duro para quien escribe estas líneas. El clima era insoportable e incluso llegué a tener escalofríos, para luego enterarme que estaba sufriendo un golpe de calor. En realidad no presté atención y seguí pedaleando. Mi cuerpo seguía queriendo pedalear y se sobreexigía porque el tiempo pasaba y lo más probable era que llegaríamos de noche, cosa que pasó tal cual, pese a que algo que evitamos durante todo el viaje era precisamente pedalear de noche.

Ese día también falló el carrito de Rocko. Quizás la presión en las cuchillas y los 40 kilos que llevaba hicieron que los rayos comenzaran a fallar.

Llegando a Eldorado pudimos cenar con melón y naranjas. Una dieta que ayudaría a reponer la falta de hidratación del día.

Para el último día, 30 de diciembre de 2019, teníamos que llegar al Parque Nacional Iguazú. Estábamos a “solo” 100 kilómetros y después de jornadas de 120 por día en promedio la distancia parecía nada o al menos un día común. Sin embargo la suerte nos jugó en contra, teniendo que parar en Wanda, a 50 kilómetros de Puerto Iguazú, debido a que la bicicleta de Guillermo se terminó de romper, para mí en señal de protesta…

¿El desenlace?: celebración a lo grande en las Cataratas de Iguazú. Ninguno de los tres conocía esa maravilla del mundo.

Allí nos recibió un un amigo estadounidense que acompañaría a Guillermo en la vuelta para sumar una nueva aventura, una que proponía traer de vuelta a casa al increíble compañero de este viaje, Rocko. Pero ese ya ese es otro viaje y también por supuesto otra historia…

Consejos finales

¿Qué recomiendo? Ir con calma, disfrutar cada momento, si es posible parar en cada río. De todas formas todo dependerá de la meta que se propongan. Eso sí, es muy importante entrenar. Hacer cuestas, por ejemplo, permitirá ejercitar las piernas, ya que una vez en Misiones se siente como si se estuviese escalando una pared en bicicleta. Pero no se preocupen, todo lo que sube tiene que bajar…

¿Qué es importante? Siempre llevar medicinas y cremas hidratantes (la zona de la ingle puede sufrir), protector solar y sobre todo estar preparado mentalmente para la exposición al calor. Llevar suplementos vitamínicos podría ayudar en caso de falta de energía. A mí me ayudó tomar magnesio. También la receta de combinar vinagre de manzana con agua (googleen las propiedades del vinagre) gracias al potasio.


Por Leilany Estrada.

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