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Personajes

Pedaleoz: pasión por el vino, la bici y la acción solidaria

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Pedaleoz nace de la unión de dos pasiones, el vino y la bici, a través de un emprendimiento que busca innovar en el mundo vitivinícola creando un vino que pone en valor a la bicicleta, ya que con la compra de uno de estos vinos Malbec mendocinos sus creadores, Bruno Zangheri y Leandro Sánchez Rodríguez, generan acciones solidarias que suman valor económico, social y ambiental en torno a la bicicleta.


Esto lo concretan trabajando con bicicleterías barriales, reciclando y poniendo en circulación bicicletas abandonadas, generando trabajo digno en pequeños talleres.
En su segunda vuelta, Pedaleoz destinó parte de sus esfuerzos al reciclaje de bicis para chicos que iban a la Escuela-Albergue 8-361 Pablo Pizzurno, de Lavalle, Mendoza; todo de la mano de un grupo de amigos llamado XL Solidaria, que hacen foco en esta comunidad, aportando su capacidad y entrega para el desarrollo de las personas que allí viven.


La pandemia cambió un poco el formato, pero no el contenido: “Ahora nos encontramos en la tercera partida de Vino Pedaleoz -nos cuenta Leonardo Sánchez Rodríguez- en donde tuvimos que repensar nuestras acciones de fomento de uso y reciclado de bicicletas. Es por eso que frente a la pandemia creamos tutoriales en formato de videos (ver enlaces al final de esta nota) para que desde casa cualquiera pueda poner a punto su bici aprendiendo mecánica básica de mantenimiento».
A través de esta acción Pedaleoz logra generar ingresos en quien comparte sus conocimientos (como Xarlie, el protagonista de los videos) y al mismo tiempo inspirar a reciclar y reparar las bicicletas de muchos consumidores por ellos mismos.


Esta tercera partida de Pedaleoz llega con un varietal cien por ciento Malbec 2018, que se caracteriza por su intenso aroma a frutos rojos y frutas pasas.
Gracias a la excelencia de los suelos mendocinos y con el cuidado de pequeños productores, Pedaleoz obtiene una uva de calidad única y un vino que se caracteriza por su intenso aroma a frutos rojos y frutas pasas, muy equilibrado, de cuerpo persistente y sumamente agradable, dado su paso por barricas de roble francés. Su final en boca deja excelentes sensaciones.
Pedaleoz apuesta también por la innovación constante, utilizando botellas con el mejor diseño ecológico del mercado. Al mismo tiempo son pioneros en tener una edición especial de Malbec en lata.
Con tu compra además de llevarte un rico Malbec mendocino, sumás a acciones solidarias que generan valor económico, social y ambiental en torno a la bicicleta.
“Nuestra rueda sigue girando si vos pedaleás con nosotros -concluyen a dúo Zangheri y Sánchez. Subite a la experiencia del vino Pedaleoz.”

Para conseguir tu caja Pedaleoz:
Facebook Vino Pedaleoz
Instagram @vinopedaleoz
+549261 3621335 | +549261 6844007
vinopedaleoz@gmail.com

Los videos
Sobre ajuste de cambios:

Sobre partes y herramientas de la bicicletas

Sobre emparchado

Ajuste de frenos

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Mecánica

Un argentino en el podio de los mecánicos profesionales del mundo

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Este año 2020 el argentino Leonardo Cacciola, mecánico de Shimano Latinoamérica, fue elegido entre los nueve técnicos profesionales más importantes del mundo, en el marco de una competencia en la que se evaluaba la mejor y más eficiente caja de herramientas y la capacidad técnica de su usuario. Finalmente Cacciola quedó en el tercer lugar del podio.
La elección, convocatoria y evaluación se llevó a cabo de forma online por medio de la página Toolboxwars, competencia creada inicialmente por técnicos de Copa del Mundo de descenso, que en su momento fue una broma entre los técnicos y en la actualidad es el sitio más importante del mundo en relaciones y competencias profesionales del ciclismo respecto de la mecánica de la bicicleta.
En este año muy especial para todos, solo fueron seleccionados para la competencia técnicos profesionales de alto nivel o que presenten tales condiciones en equipos profesionales.

Los ocho técnicos seleccionados

– Blong Media, del equipo oficial Specialized Melbourne Australia.
– Brad Copeland, técnico oficial Scott y mecánico personal de la corredora Kate Courtney, perteneciente al mis equipo suizo en el cual corre Nino Schurter.
– Bryan Huang, técnico de China e importador de múltiples marcas en ese país, además de técnico profesional del circuito World Tour.
– Lukas Hoffmann, técnico alemán del equipo oficial Specialized en ese país, creador y editor de Mountain bike Magazine, roadbike.magazine y mountainbike-magazin.de.
– Mike Hall, técnico estadounidense oficial Specialized de Copa del Mundo.
– Tanner Kietzman, técnico de Copa del Mundo, californiano y perteneciente al equipo oficial Specialized USA.
– Leonardo Cacciola, técnico del team Shimano Latam, Argentina.
– Fabbio Sartori, técnico italiano oficial del equipo Trek Italia.
– Hoonz, técnico de Copa del Mundo y propietario de Squidbikes.

El jurado y la evalución

El jurado del concurso estuvo integrado por:
– Marcas internacionales de herramientas.
– Divulgadores y periodistas de medios ciclísticos a nivel global.
– Ex técnicos ganadores de competencias anteriores.
– Fabricantes de herramientas artesanales.
– Técnicos de equipos de ciclismo a nivel global.
– Diseñadores y desarrolladores de herramientas y bicicletas.
Al momento de selección de la caja de herramienta ganadora se evaluó lo siguiente:
1. Creatividad y diseño general.
2. La mejor tapa.
3. La mejor configuración general.
4. La mejor selección de herramientas.
5. La caja mejor votada por el público en general en redes sociales.
6. La capacidad profesional del dueño y la utilidad/selección de cada llave.
La siguiente tabla explica cómo fueron tomados los resultados y como quedó el argentino en el tercer lugar.

Objetivo y diseño

El objetivo y plan de generar una caja de herramientas con estas características surgió de la necesidad de algo que alcanzase los máximos requerimientos profesionales personales, que fuera liviana y transportable y que todo estuviera perfectamente diagramado para que no faltase nada en situaciones límite en trabajos técnicos.
La selección de herramientas fue clave: eficientes y livianas, duraderas -para no volver a diagramar la caja o modificarla. Se usaron llaves de las mejores del mercado mundial, muchas en aluminio y titanio para lograr el peso final del conjunto.
La configuración y disposición de las herramientas fue todo un desafío, ya que está cortado a mano cada uno de los niveles. El corte a mano .afirma Cacciola- era necesario y muy importante para ir definiendo el diseño y además posee más valor personal.
Los niveles poseen una estructura de fibra de carbono real y seis soportes extensibles para que puedan apoyarse en la estructura de la caja y no en el piso, algo clave en trabajos en exteriores.
Cada nivel posee un objetivo diferente:
Nivel 1: de precisión y medición general.
Nivel 2: de herramientas generales.
Nivel 3 y 4: de llaves de mecánica rápida y frecuente.
Nivel 5: de uso de desarme de alta complejidad.
La caja es de una marca reconocida mundialmente, de uso militar y outdoor, ideal para proteger por años las llaves sin que se sacudan o lastimen.

Fotos: Leonardo Cacciola | https://www.instagram.com/toolboxwars/

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Bicis especiales

Superadaptados: Bicicletas que hacen magia

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Jean Maggi nos cuenta acá el origen y la trayectoria de su fundación y de la fábrica Superadaptados de triciclos de mano para gente con discapacidades motrices que además llevan adelante ocho jóvenes con discapacidades. (más…)

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Deporte y Entrenamiento

Remigio Saavedra: el día del ciclista

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el-grafico-n-1011-ano-1938-remigio-saavedra-a-lovell-20371-MLA20187856995_102014-FEn homenaje a este gran ciclista mendocino, de vasta trayectoria nacional e internacional y cuyo apellido es la marca registrada más importante del ciclismo argentino, es que actualmente se festeja en la Argentina el Día del Ciclista. Veamos por qué.
Remigio nació en Godoy Cruz, Mendoza el 1º de octubre de 1911, quinto de diez hermanos, y falleció en Buenos Aires el 5 de julio de 1998, a los 86 años de edad. De los 10 hermanos Saavedra, cuatro se volcaron al ciclismo de ruta, aunque sólo dos, Remigio y su hermano mayor Cosme -su gúia humana y deportiva- descollaron en las décadas de 1920 y 1930. Este último fue olímpico en Francia 1924 y en Amsterdam 1928, mientras que Remigio arrancó a los 14 años y completó una carrera en la que no quedó triunfo por conseguir. Ganó todo lo que se le puso enfrente en las rutas, entre ellas las clásicas argentinas más importante de esos años, corrió pruebas de Seis Días, lo que lo llevó a participar en seis en los Estados Unidos y dos en Canadá, y cuando estas pruebas llegaron a nuestro país se convirtió en protagonista de ellas en el mítico Luna Park de Buenos Aires, ganando en tres ocasiones, en 1939 en equipo con el belga Camille Dekuysser y en 1943 y 1945 con el entrerriano Mario Mathieu. Hubo más títulos, entre ellos el sudamericano de Persecución, e incluso ganó pruebas de Velocidad en pista, pese a no ser especialista.

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Pero lo que lo llevó en andas a la historia fue la repetición en dos ocasiones de un espectacular desafío de largo aliento, la travesía tras auto Mendoza-Buenos Aires, de cerca de 1100 kilómetros. La primera fue un 13 de noviembre de 1943, a los 32 años, con el objetivo de mejorar el tiempo en que hacía ese viaje el convoy ferroviario El Cuyano, el más veloz de ese entonces. Remigio lo logró, ya que completó el recorrido en 17 horas 55 minutos y 33 segundos, a un promedio de 61.349 km/h. Y la segunda, con la que construye su escalón definitivo a la historia, la realizó el 5 de diciembre de 1981, ¡a los 70 años de edad! En esta ocasión, en la que el objetivo no era competitivo sino humanitario, ya que la hizo a beneficio de LALCEC, la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer, completó el recorrido en 18 horas y 45 minutos, siendo recibido en el monumental Velódromo de Palermo por una enfervorizada multitud. “Les pido perdón por haber llegado un poco tarde”, fueron sus palabras al bajarse un poco acalambrado de la Pinarello con la que había completado la hazaña…

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Cicloturismo

Nati Bainotti, viajera solitaria: sin miedo al miedo

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Nació hace 31 años en Santa Fe, Argentina, y estudió Relaciones Públicas. En febrero del 2008, con apenas 18 años, aprovechó sus vacaciones en la universidad para viajar con mochila. Tuvieron que pasar cuatro años más para que se decidiera, ya con 23 años, a hacer su primer viaje en bici. Por aquel entonces Nati vivía en Santiago de Chile, de donde, el mismo día de Navidad inició con un amigo un viaje de cinco días al sur, en el cual pedalearon desde Panguipulli hasta un poco más allá de la frontera argentina.
Dos años después, en agosto del 2014, cambió la mochila por la bicicleta. Había llegado a dedo hasta Quito y desde ahí siguió recorriendo Ecuador, cruzando el país a lo largo y a lo ancho durante siete meses (ver Biciclub Nº 292, abril 2019). Luego, de octubre del 2015 a marzo del 2017 viajó por Colombia, en mayo del 2019 pedaleó desde Bariloche hasta el Parque Conguillío (Chile) y en diciembre del 2019 partió desde desde Santiago de Chile rumbo a San Juan.
Viajera incansable, nuestra entrevistada pedaleó, publicó un libro, da cursos junto a otra viajera, Jime Sánchez (lavidadeviaje.com), para alentar a otras mujeres a viajar. Y hoy respondió a algunas de nuestras inquietudes, permitiendo que de su galera volara parte de su magia.

¿Cómo te animaste a viajar sola por primera vez? ¿Cuáles eran tus miedos y cómo los derribaste?
Al terminar mi primer viaje en bici allá en Chile me di cuenta que quería hacer un viaje más largo. Que si en cinco días había sentido tanto, no podía imaginarme lo que sería durante más tiempo. Tenía proyectado viajar por Sudamérica al año siguiente, de mochilera, y así lo hice. En Bolivia terminé de tomar la decisión y en Ecuador cambié finalmente la mochila por la bici.
El día anterior a salir no registraba nada en mí, tenía tanto miedo que estaba paralizada. Miedo a no poder, miedo a que se parta el marco de la bici, miedo a cansarme, miedo a darme cuenta de que era demasiado para mí, miedo a haberme creído capaz de algo de lo que no era, miedo a no encontrar dónde dormir, miedo a arrepentirme en medio de la montaña. Quise quedarme una noche más en la Casa Ciclista de Tumbaco, en la que estaba, y Santiago, el dueño, me dijo que no: era su forma de darme un empujón. A la mañana siguiente, todavía endurecida por el miedo, leí el mensaje de una amiga de mi familia: me decía que no le tuviese miedo al miedo, que el miedo es movilizador, que lo usase como fuerza motora. Esa idea me siguió acompañando a través de los años y los viajes, porque aunque siga viajando los miedos no desaparecen, se transforman. Cada vez que estoy por salir de viaje y siento miedo, una parte de mí se siente feliz, porque sentir nuevos miedos significa que me estoy exponiendo a experiencias que me sacan de mi zona de confort. Y la experiencia me tranquiliza: sé que apenas pise la ruta, los nervios producto del miedo se vuelven chiquitos y se disuelven.

Luego de esa primera experiencia ¿Cuál fue el mayor aprendizaje que tuviste para animarte a seguir viajando?
Dos: confiar en mí misma, algo que tiene muchas implicancias, como tenerme paciencia, darme permiso, confiar en mi intuición, creer en que soy capaz de hacerlo, y desarrollar la empatía. Esto último, más que animarme a viajar, me motiva. Me mueve profundamente conocer cómo viven otras personas, compartir un pedacito del cotidiano de otros.

¿Cómo te las arreglaste económicamente durante los viajes? Este es un gran impedimento para muchos viajeros que no se terminan de animar a hacerlo
Ha ido variando y varía según el viaje. En viajes largos -de meses o años- trabajo en el camino: he escrito para diarios, revistas y blogs, autopubliqué mi libro y lo vendía en el camino, hice voluntariados (que, si bien no me generan un ingreso, me evitan gastar dinero porque intercambio horas de trabajo por alojamiento y comida), he dado charlas y talleres haciendo trueque.
Hoy en día genero contenido, dicto talleres de escritura y de viaje y vendo mi libro.
Hay muchas formas de sustentar un viaje. La clave, creo, está en pensar qué nos gusta hacer, qué nos gustaría aprender y darnos la oportunidad de probar. También tener en cuenta algo: viajando, por lo menos viajando en bici, con carpa y preparando nuestra propia comida, los gastos, salvo excepciones, se reducen a lo esencial.

¿Qué beneficios y qué desventajas sentís que tiene viajar en solitario como mujer respecto de hacerlo acompañada?
Viajar sola me permite manejar mis tiempos, mis ritmos y mis decisiones. No tengo que consultar con nadie, hago lo que tengo ganas, fluyo. Eso mismo, sin embargo, a veces es una carga, sobre todo para tomar decisiones: no tener otro punto de vista o alguien con quien pensar qué hacer puede ser agotador. Por otro lado, viajar sola me vuelve más abierta y receptiva con la gente, porque tengo más ganas, justamente, de compartir. Sin duda, son dos experiencias diferentes, ninguna para mí mejor que la otra, sino distintas.
Pero en viajar sola hay, también, un beneficio indiscutible: la gente está mucho más predispuesta a ayudar, a abrir su hogar, a compartir. Tal vez por ésta -lamentablemente- sensación de desprotección, hay mucha empatía de parte de familias y sobre todo de otras mujeres por querer cuidarnos. Eso es súper lindo.

¿Como alentarías a otras mujeres a que lo hagan?
Les diría que piensen en lo que quieren hacer ellas, más allá de lo que les diga la familia, los amigos o esa voz interna que suele boicotearnos. Que se aferren a esas ganas, a ese anhelo. Que todas tenemos miedo, que es normal. Que los listen, que anoten todos esos miedos que tienen y piensen cómo pueden resolverlos. Investiguen, lean blogs, aprovechen la virtualidad para conectar con mujeres que ya hayan viajado. Esas son las personas que pueden ayudarlas. Las redes sociales hoy nos ponen a un click de distancia de personas que, aunque estén lejos, pueden darnos la inspiración, la motivación y la información que estamos necesitando.
Ponerse pequeños pasos también ayuda a avanzar: investigar qué vamos a necesitar y planificar cómo podemos ir consiguiéndolo poco a poco.
También pueden sumarse a la próxima edición de Salí a la Ruta, el taller que doy junto con Jime Sánchez para motivar y ayudar a planificar viajes en bicicleta.

En base a tu experiencia ¿Cuál podría ser un viaje iniciático para una mujer que no se anima pero que sueña con viajar en bici sola? ¿Qué consejos o claves le darías para hacerlo con éxito?
En Argentina Siete Lagos es sin dudas el lugar ideal. No solo es una ruta bellísima y accesible sino que en verano hay mucha gente viajando, por lo que es muy probable que nos sintamos acompañadas. Además, si querés hacer un viaje un poco más largo, hay muchas opciones para estirar el recorrido.
En cuanto a claves, quizás me repito, pero aunque suene cliché creo que es eso: confiar en una misma, en que somos capaces. Creernos posibles. Sacarle un poco de peso al hecho de que vamos solas. Eso no significa dejar de tener nuestras precauciones y cuidados, claro, pero son los mismos que tenemos, lamentablemente, todavía hoy, en nuestro día a día. Planificar lo que se puede planificar: ruta, posible lugar/pueblo donde dormir, lugares de abastecimiento, etcétera, y confiar en una, en el camino, en los otros, en el viaje.

Instagram @natibainotti | mividaenunamochila.com

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