Que haya más ciudades amigables con el ciclista es una necesidad de varios países latinoamericanos. La realidad de Chile a la hora de pensar en más bicis en las calles.
Por Rocío Cortina

La promoción del uso de la bici debe hacerse dentro del sistema de transporte de cada ciudad en particular, teniendo en cuenta sus fortalezas y debilidades. En Santiago de Chile, a pesar de que la presencia de bicicletas en las calles no es demasiado elevada, las agrupaciones ciclistas pisan fuerte y sus propuestas suelen ser tenidas en cuenta por los medios de comunicación.
Una de estas perspectivas es la que expresa Sofía López Carrasco, de la organización Macleta (ver columna aparte), consistente en impulsar medios de transporte sustentables, poniendo especial hincapié en la bicicleta, pero con la posibilidad de combinarla con caminatas y transporte público. Además, pronuncia un fuerte interés en concientizar acerca de las diferencias que presentan quienes viajan: «Reconocer que hombres y mujeres son diferentes como usuarios de transporte es advertir que no existe un usuario universal, sino que cada uno tiene necesidades distintas. Los sistemas de transporte deben responder a todas ellas.»
Hablás de la combinación de medios de transporte. «En Chile hay posibilidades de que se den esas combinaciones» ¿Cómo es la infraestructura vial en tu país?
En Macleta adherimos a la idea de definir redes de ciclorrutas, que es una propuesta de la organización Ciudad Viva. Que la ciudad no sólo tenga ciclovías y vías de alta velocidad sino que combine ambas. Donde hay mucho flujo de tránsito y velocidad, que se hagan ciclovías, un sistema de calles para bicicletas apartadas del tránsito. Y cuando baja la velocidad y hay menos tránsito, hagamos ciclobandas, con una separación o demarcación dentro de la misma calzada. En las calles residenciales, pequeñas, con poco flujo, donde baja la velocidad, no es necesario ciclovías ni ciclobandas, sino una integración. Nos interesa mucho unirnos en una misma calle, no segregar los medios de transporte.
Para el 2012 la meta en Santiago era tener 1200 kilómetros de ciclovías, pero aun no llegamos a los 200. De esos, hay muchos kilómetros que yo, personalmente, descartaría, porque están por fuera de estándares de seguridad y comodidad, y es peor que andar por la calzada al lado de un bus.
En la infraestructura ciclista nos queda mucho por hacer, pero también hemos avanzado. Los ciclistas en Chile somos muy pocos pero metemos ruido. Todas las semanas sale algo relacionado en la prensa y esa presencia nos ha ayudado mucho.
Hay ciudades en Chile que no necesitan promoción porque ya tienen el 15 / 20% de sus viajes en bicicleta. En Santiago tenemos un 5% y aun trabajamos; las cifras han aumentado. Gracias a la investigación, en el caso de las mujeres nos dimos cuenta de que para que ellas se suban a la bicicleta es necesaria la ciclovía, una herramienta para que aprenda a esquivar obstáculos y adquiera habilidades.
En la conducta del automovilista, ¿Cómo influye la presencia del ciclista en los medios de comunicación y su contradictoria ausencia en las calles?
Ha pasado algo muy gracioso con esto en 2011. A diputados de la derecha chilena se les ocurrió presentar un proyecto de ley, sin preguntarle a nadie, que obligaba a los ciclistas a andar por las ciclovías y que cuando éstas no existieran que fuesen por la vereda. Todo lo contrario a lo que hay que hacer. Esto generó mucho debate. Durante una semana salió información todos los días en la prensa, nos hicieron muchos reportajes.
Finalmente bajaron el proyecto de ley porque no había apoyo. Pero a la semana me empecé a dar cuenta que los automovilistas tenían mucho más respeto en la calle. Fue súper educativo, porque una de las cosas que más se decía de esta ley es que se oponía a la ley de tránsito. Para muchos fue una novedad enterarse de que la ley de tránsito en Chile obliga a ciclistas a andar por la calzada e incluso les pide rodar en medio de su pista*. Entonces fue una oportunidad educativa y a partir de ahí se le tuvo más respeto al ciclista.
¿Qué incidencia tienen los accidentes de tránsito a la hora de que una persona se suba a la bicicleta?
Hay que partir de que el automovilista actúa de buena fe. Él te va a atropellar cuando no te vea, cuando haya tenido que esquivar algo o cuando hayas cometido alguna imprudencia.
Los ciclistas que van por la vereda, un problema muy frecuente en Chile, no saben el nivel de accidentes posibles cuando un auto sale muy rápido de estacionamientos subterráneos y espera a un peatón, algo a su velocidad, no al ciclista. También cuando un automovilista vira hacia la derecha, el conductor mira para un lado y otro y espera al peatón, no al ciclista bajando de la vereda. Hay muchos más accidentes de ese tipo que de alcance, es decir que venga un automovilista y te agarre por detrás.
Lo importante es invitar a hombres y mujeres a que usen la bicicleta. Hay mucho de percepción, que de la única manera que se saca es con la experiencia práctica. Si sabes señalizar, el automovilista va a tomar medidas para evitarte llevar, porque sabe tu trayectoria. Hay que ocupar luces de noche, trasera y delantera, ver el tema del estacionamiento; hay gente que le da miedo anclar su bicicleta, entonces nosotros le decimos a qué anclarla y cómo.
*carril
CON PERSPECTIVA DE GÉNERO
Bicis para todos

Macleta es una agrupación de trabajo voluntario, cuyo objetivo principal es incrementar el número de mujeres que pedalean en la ciudad de Santiago de Chile. Comenzó sus actividades en febrero de 2006, momento coincidente con la asunción del mando de la primera presidente de Chile, Michelle Bachelet. Si bien no se trata de una organización feminista, mira la realidad del transporte con perspectiva de género, partiendo del hecho de que no es lo mismo para un hombre que para una mujer pedalear en Santiago, debido a que ella suele tener temores a la hora de usar el espacio público, hijos que trasladar o poco tiempo para usar a bici como forma de esparcimiento.
Info: www.macleta.cl.
Nota publicada en Biciclub Nº210, junio 2012.