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Cicloturismo

Por qué, cómo y con qué enfrentar una travesía en bicicleta fuera de ruta

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¿Qué pasa cuando las rutas y los caminos ya no son suficientes? Cuando el internarse en lo más profundo de la naturaleza para explorar áreas remotas sin trazados o referencias evidentes, se vuelve un mundo de infinitas y nuevas posibilidades.

¿Qué pasa cuando los viajes en bici comienzan a encontrar otras formas?
Con la enorme variedad de caminos y rutas de distintas dificultades y geografías que existen alrededor del mundo, tal vez la primera duda que se presente sea la de cuál es el sentido de iniciar un viaje fuera de ellos y con una bicicleta a cuestas, y tal vez entonces podamos aprovechar para comenzar este relato sincerado que puede ser una de las preguntas que jamás podremos responder con absoluta lógica.
Si fuéramos montañistas seguramente podríamos resumirlo en la frase de Mallory “¿Por qué subir montañas? Porque están ahí”, o utilizar increíbles historias de exploración como la carrera al polo, para explicar lo que en algún punto del relato deja de ser razonable. Pero como no somos montañistas ni auténticos exploradores, nos quedará simplemente el intento de contar nuestra propia experiencia.

Para nosotros el proceso fue tan natural que al día de hoy, al mirar hacia atrás, cada elección y paso que fuimos dando nos condujeron inevitablemente a la búsqueda profunda y trabajada de las zonas que recorremos. Porque realizar un recorrido de este estilo tiene mucho que ver con internarse íntegramente en los lugares por los que andamos, estudiando sus ríos, entendiendo sobre sus valles y quebradas, encontrando en los caminos que no existen la riqueza de un mundo virgen y asombroso por conocer.

Pero entonces, de qué trata una travesía en bici fuera de ruta
Trata sobre recorrer lugares donde aún no hay caminos, rutas o senderos trazados, explorando y descubriendo zonas aisladas o sin acceso para bicicletas e ir buscando el equilibrio entre el pedalear cuando el terreno lo permite y caminar cargando la bici cuando la geografía se vuelve más difícil.

Pero también trata sobre analizar mapas, buscar información, aprender a leer imágenes satelitales, relevar zonas caminando, entender sobre la geografía, el clima y la historia del lugar, minimizar riesgos, armarnos del equipo necesario para evitar posibles complicaciones, etcétera.
Lo cual no significa que sea necesario ser un eximio aventurero para realizar un recorrido de este tipo, pero sí es importante ser conscientes de no quemar etapas y entender los conocimientos y herramientas que tenemos, para que el llegar a la búsqueda de este estilo de travesías sea un camino del cual disfrutar, aprender y experimentar con total responsabilidad y respeto por los lugares que recorremos.

Sí hay algo de lo que somos extremadamente responsables desde siempre, es de tener los mayores cuidados y recaudos posibles para no involucrar ni preocupar a otros. Porque aunque no todo el mundo sea consciente de lo que puede provocarse por un simple capricho o relajo, el solo hecho de perderse o lastimarse en lugares aislados y de difícil acceso puede provocar una gran movilización de personas y recursos.

La montaña y la bici
Pero no siempre para nosotros la idea de estar aislados durante varios días en medio de la naturaleza, sin tener un trazado certero por el que avanzar, fue parte de nuestras vidas. En el 2010, la primera vez que incursionamos en el montañismo, el solo hecho de llegar hasta Tolar Grande desde Salta en nuestro autito fue una gran aventura llena de dudas y miedos.
Luego de ese viaje la cordillera nos atravesó definitivamente y poco a poco vinieron otras montañas, las primeras cumbres y cientos de nuevas dudas y miedos superados. Después llegaron las bicis, la ruta 40, los 43 cruces de los Andes y los viajes finalmente se volvieron cordillera y de a poco, muy de a poco, casi sin darnos cuenta, la montaña y la bici se fueron mezclando hasta volverse indispensables una de la otra.

Hoy, después de mucho camino y experiencias, lo que alguna vez nos fue extraño y peligroso se volvió nuestro hogar, el lugar al que pertenecemos, donde más en paz y completos nos sentimos y del cual no dejamos nunca de aprender. Solo es cuestión de señalar alguna quebrada desconocida para que el entusiasmo nos conquiste el cuerpo y una nueva historia vuelva a comenzar.

Cómo damos nacimiento a una travesía de este estilo
Lo primero que vemos necesario explicar es que nuestras travesías nacen de lugares que fuimos conociendo previamente y con los que tenemos alguna relación. Lo que significa que una búsqueda nos lleva inmediatamente a otra y así sucesivamente.
Por ejemplo: realizar los 43 pasos cordilleranos nos llevó a querer profundizar cada vez más en la Cordillera, vivir en Patagonia Austral y sentir la necesidad de explorar sitios que llamaban nuestra atención y de los cuales no se sabía demasiado.
Así es como le fuimos encontrando naturalidad y coherencia al camino que vamos generando, sin que tenga que ser el más difícil, el más extraño o el más lejano, sino simplemente el propio. Por eso, prestar atención a nuestro alrededor, desde la historia que nos puede contar algún puestero, hasta una cima lejana en la que no habíamos reparado anteriormente, estar atentos y conectados con lo que nos está pasando y con los detalles que nos generan curiosidad, es siempre nuestra principal brújula para iniciar un nuevo proyecto o travesía.

También es importante entender que al día de hoy hay muy pocas zonas que no hayan sido  exploradas previamente y que no contengan algún dato, historia o referencia de la cual poder enriquecernos. Y aunque a veces se sienta muy romántico eso de creerse pioneros o iniciadores de una idea, creemos que es mucho más importante darle valor y reconocimiento a los que verdaderamente lo fueron, para poner la historia en su lugar y poder seguir construyendo y aportando desde la nuestra.

Qué equipo utilizamos

Usamos bicis livianas con horquilla rígida. Actualmente tenemos dos Venzo Atix, que son muy livianas y nos permiten cargarlas con facilidad cuando es necesario.

Viajamos en modalidad bikepacking, usamos bolsos halawa pequeños que se adaptan a la geometría de la bici, dándonos la posibilidad de ir con muy poca carga y poder maniobrar con más simpleza.

Llevamos mochilas grandes de 60 litros y en los tramos donde se hace imposible pedalear pasamos toda la carga a la mochila para poder levantar las bicis con más facilidad y sin lesionarnos.

Tenemos ruedas tubelizadas, ya que al no existir camino las posibilidades de pinchar son constantes.

Vamos con un GPS en donde bajamos el trazado que armamos.

Contamos con un rastreador satelital SpotX, el cual nos da la posibilidad de pedir ayuda en caso de emergencia, enviar mensajes para pedir el clima actualizado, mandar nuestra ubicación en tiempo real y comunicarnos con nuestra familia o amigos sea donde sea que nos encontremos.

Aplicaciones que usamos para la lectura y trazado del recorrido
Actualmente usamos Ride Whith GPS y Fatmap. En ellas podemos analizar la geografía del lugar y trazar el recorrido que nos parece más lógico y probable de realizar. Ese track creado luego lo bajamos al GPS y también lo llevamos en el celular, descargándolo en la aplicación de Ride Whith GPS.

Herramientas que fuimos adquiriendo a lo largo de este tiempo
Además de la experiencia a lo largo de estos años, también hemos realizado cursos de primeros auxilios en zonas agrestes, orientación y cartografía, nivología y rescate en avalanchas. Creemos que el sumar conocimiento técnico nos brinda la posibilidad de poder desenvolvernos mejor en situaciones críticas y nos parece que es parte elemental de nuestra responsabilidad.

Las travesías por zonas agrestes no solo implican disfrute y aventura, sino sobre todo una gran responsabilidad y respeto por el entorno. No hacer fuego, ni dejar rastros de nuestro paso por estos lugares es la mínima obligación que podemos tener.

Por Nación Salvaje: www.nacionsalvaje.com  | nacionsalvaje@gmail.com

Cicloturismo

Un viaje en bici desde Ushuaia hacia el norte, el encuentro con Ngurú y un libro como fruto de aventuras y desventuras

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Sebastián Inzua (Córdoba, 1989), autor del libro Pacto – En el despertar viajero es farmacéutico, cicloviajero, montañero y expedicionario. Y con el fruto de sus aventuras y de su viaje con su perro Ngurú crea contenidos en rodartierra.com y en redes como Rodar Tierra. Un cordobés apasionado por viajar y emprender aventuras, que se define sin titubeos como “un ser que siente el llamado a vivir poéticamente”. 

Lo que sigue es un sucinto relato que refleja el espíritu de sus andanzas en bici, el encuentro con Ngurú y el origen de su libro.

Pacto – En el despertar viajero         

Por Sebastián Inzúa

Mis viajes comenzaron recorriendo la provincia de Córdoba en tiempos de estudios universitarios y mis primeros trabajos como profesional de la salud. Mientras, iba forjando el sueño de viajar en bicicleta, de recorrer el país desde Ushuaia a La Quiaca. 

Cuando me sentí listo, volé al Fin del Mundo y comencé la travesía. Pude habitar la genuina y salvaje Patagonia en su naturaleza, combinando estados solitarios para desarrollar el auto descubrimiento y el desarrollo personal, con momentos junto a los pobladores y pueblos originarios para aprender de sus culturas y cosmovisiones. Además, en esta primera etapa era embajador de una Fundación y desarrollaba acciones altruistas. 

Cuando recorría el sur de la provincia de Mendoza sufrí una crisis. Sentí un llamado a pausar el viaje y debí tomar una decisión. Luego de batallar contra el ego, renuncié al objetivo y emprendí el regreso a casa. Al cambiar de ruta tuve que pedalear por un tramo desértico y desolado en el sur de la estepa cuyana. Y al atardecer, coincidí con un perro. Acampamos juntos y al día siguiente me siguió en mi recorrido durante kilómetros. En ese momento crítico sentí poderosas señales de que debíamos adoptarnos para viajar juntos. Junté todo el agua posible en un santuario de la Difunta Correa y seguimos hasta que nos quedamos sin agua, momento en el cual apareció un ángel del camino y nos auxilió llevándonos a una ciudad próxima, donde construimos un carro para cruzar las Altas Cumbres de Córdoba y regresar a casa. 

Luego de un año de relativa pausa, en el cual atendimos la salud de Ngurú, mi perro compañero, y modifiqué la bicicleta para poder llevarlo, emprendimos la segunda etapa del viaje, desde Córdoba a La Quiaca. En ese recorrido desarrollamos varias expediciones de aventura en las cuales combinamos el viajar en bicicleta y el subir montañas. Recorrimos Córdoba, Cuyo, las yungas tucumanas, la Puna en la alta Catamarca y Salta, los valles calchaquíes, entre otras zonas del centro y noroeste argentino. 

En la crisis por las restricciones de circulación a causa de la pandemia pude escribir mi primer libro de viaje y, luego de un arduo trabajo, pude autopublicarlo. El libro se llama Pacto – En el despertar viajero y se subtitula Una travesía en bicicleta por la Patagonia al encuentro del Amor Incondicional. En él cuento cómo nació el sueño de viajar en bicicleta y las señales que me llegaban en esos momentos, las aventuras y desventuras de la primera etapa del viaje, desde Ushuaia a Córdoba. 

El libro contiene 260 páginas en 54 breves capítulos, 3 mapas personalizados, 28 fotografías en blanco y negro y el prólogo es de Griselda Moreno, una excepcional mujer aventurera. Además, la portada es un pintura hecha a mano, inspirada en dos fotografías del viaje. A continuación comparto algunos títulos de capítulos: 

• Forjando un sueño llegan las señales.

• La carta de papá suplicando parar.

• La Ruta 40 y el camino prohibido.

• El néctar de la libertad y otro cruce ilegal.

• Machi, un ser chmánico. 

• El Lago Escondido y el pirata. 

• Expedición Trasandina al vivo volcán. 

• El quebranto, la decisión más difícil. 

• Cita en el taller, lo real de BiciRodar. 

El libro se puede adquirir a través de mi web rodartierra.com y en puntos de venta y retiro en CABA, Ushuaia, Córdoba y Santiago de Chile. Actualmente estamos preparando el próximo viaje, en el cual emprenderemos diversas aventuras y realizaremos charlas, mentorías, talleres y presentaciones del libro. Toda la info en la web rodartierra.com y en mis redes sociales como @rodartierra 

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Cicloturismo

Cómo viajar en tren de larga distancia con la bici en Argentina. Adónde se puede viajar y cómo preparar la bici

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La viajera argentina Nati Bainotti redactó este práctico informe a la hora de planificar un viaje en el que necesitamos hacer algún tramo en tren con nuestra bicicleta.

¿A dónde puedo viajar?⁣

Con Trenes Argentinos en las líneas que unen Buenos Aires con:⁣

•Bahía Blanca⁣

•Mar del Plata⁣

•Tucumán⁣

•Córdoba⁣

•Rosario⁣

•Gral Guido – Pinamar⁣

•San Luis (Justo Daract)

•En AMBA, en todas las formaciones, excepto en el ramal Victoria-Capilla del Señor y el Tren de la Costa.⁣

⁣•Llevar la bici NO tiene costo extra.

¿Dónde va la bici? ¿Hay que embalarla? ⁣

•Va en el furgón. Se debe quitar la rueda delantera, atarla al cuadro y embalar la bici de manera visible (con un film, por ejemplo).⁣

•Si vas con la bici sin embalar, lo que suceda va a quedar a consideración del personal: pueden pedirte que le saques la rueda y la embales en el momento (para ello podés llevar precintos y film).

¿Puedo subirme y bajarme en cualquier estación?⁣

•En los servicios a y desde Tucumán y Córdoba, sí.⁣

•En los servicios a y desde Mar del Plata, Bahía Blanca y Pinamar solo podés en las estaciones cabeceras. En el servicio a Pinamar se hace cambio de tren en General Guido, por lo que también podés subir/bajar ahí.⁣

¿Dónde van las alforjas?⁣

•Podés dejarlas en el furgón y llevarte las cosas de valor, comida, etcétera, con vos, o llevarlas cargadas al vagón y dejarlas en el portaequipaje.⁣

¿Cómo compro el pasaje?⁣

•En boleterías o la web. En @trenesargentinosop anuncian cada vez que se habilita la venta de pasajes. En verano los pax vuelan el primer día. En temporada baja se consiguen con más facilidad.⁣

Otros

•Podés llevar cosas para comida y mate. Todas las butacas tienen una bandeja retráctil, muy cómoda para comer. Hay dispenser de agua fría/caliente.⁣

•Hay un vagón comedor donde comprar comida.⁣

•Hay un baño en cada vagón (con papel).

•Hay enchufes en cada vagón.⁣

•Te dan ticket por cada cosa que dejás en el furgón, por lo que es bastante seguro.⁣

•No se puede viajar con animales.⁣

¿Ya viajaste en bici + tren? ¿Tenés alguna experiencia o info que podría servirle a otros viajeros? Pasá el dato en los comentarios.

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Cicloturismo

Salta y Jujuy: una travesía de 1200 kilómetros protagonizada por 5 experimentados viajeros

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Hector “Cachi” Gestido (57), German Yannielli (59), Carlos Teicheira (57), Claudio Nicala (58) y Ricardo Pereyra (56) integran un grupo de profesores de educación física que desarrollaron su vida y su profesión en la ciudad de Río Grande, Provincia de Tierra del Fuego, trabajando desde el nivel inicial hasta nivel superior y que al día de hoy, en razón del especial régimen jubilatorio de esa provincia, se han acogido al retiro.

El asunto es que hace unos 10 años, cuando aun estaban en funciones, comenzaron a viajar en bicicleta, haciendo dos o tres viajes anuales de alrededor de un mes de duración, entre otros el de la Carretera Austral, el de El Calafate a Ushuaia, el Camino de Santiago de Compostela portugués y francés, gran parte de Italia, la provincia de Buenos Aires y la Mesopotamia completa.

Naturalmente, la integración del grupo en los viajes ha ido cambiando según las posibilidades de cada uno al momento de realizarlo. Pero en la ocasión que nos ocupa, los 5 nombrados fueron los que planearon y concretaron un viaje en bicicleta por las provincias de Salta y Jujuy.

El viaje

Para concretarlo viajaron en avión desde Tierra del Fuego a Buenos Aires y desde allí a Jujuy, llevando como equipaje deportivo las bicicletas y alforjas en cajas que respetaban las medidas permitidas por la línea aérea.

Llegados a San Salvador de Jujuy el primer día de septiembre, armaron sus bicicletas para emprender a la mañana siguiente una travesía de 1200 kilómetros de pedaleo por sus propios medios, sin ningún tipo de apoyo. 

De San Salvador de Jujuy, por la ruta 9, pusieron rumbo a La Quiaca, adaptándose progresivamente a la altura. Al llegar a La Quiaca se tomaron un día de descanso, cruzaron a Bolivia y regresaron en el día, con el objetivo de prepararse para encarar la ruta 40, sabiendo que ahí comenzaba la parte más dura del recorrido, ya que no dudaban que el suelo y el clima jugarían en su contra.

De ahí en más completaron distancias diarias de aproximadamente 40 kilómetros entre los 3600 y 4200 metros sobre el nivel del mar. 

Para llegar a San Antonio de los Cobres pasaron por Cienaguillas, Timón Cruz, Paicone, Liviara, Coyaguaima, Tanques y Susque, todos pueblos son conexión wifi pero sin muchos servicios ni negocios ni alojamietos. 

Al caer el sol la temperatura bajaba considerablemente y por la noche rondaba los 8 a 12ºC bajo cero. En algunos casos durmieron en carpas y en otros en pequeñas piezas o galpones que les prestaban. 

Al llegar a San Antonio de los Cobres se prepararon para cruzar la ya antológica meta cicloturista del Abra el Acay, a 4895 msnm (el paso carretero más alto de América). “¡Muy complicado —nos recuerda Cachi Gestido—, pero el paisaje al bajar hacia el lado de la Poma y Cachi es realmente increíble …”

Desde el Abra bajaron hacia Salta por la Cuesta del Obispo y desde ahí regresaron a Jujuy por el Camino de Cornisa, entre la yunga, “otro lugar magnifico”.

Sobre un total de 26 días de travesía, los viajeros pedalearon 23.

Lo mejor y lo peor

Cachi Gestido, nuestro interlocutor del grupo, nos contó que no tuvieron mayores problemas con el tema de altura y que antes de viajar se habían hecho los estudios cardiológicos correspondientes. “En cuanto a la seguridad —afirma Cachi—, no tuvimos ningún drama, pero quiero destacar que la ruta 40 es muy complicada: nos encontramos con mucho ripio suelto, arenales, ríos congelados y viento —normal en la zona—, además de las bellezas del lugar.”

Con respecto a la mecánica, el grupo no sufrió mayores inconvenientes, salvo pinchaduras, alguna rotura de portaequipaje y, quizás un poco más problemática, la revisión y rellenado de líquido de freno, lo cual fue subsanado en San Antonio de los Cobres.

“Nos asombró —recuerda Gestido— la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Con la caída del sol la temperatura descendía bruscamente llegando a temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Así también las características culturales de los habitantes de los pequeños pueblos que nos recibieron a nuestro paso, y esos paisajes únicos que poca gente tiene la posibilidad de contemplar, ya que no se encuentran en un circuito turístico desarrollado.”

Según Gestido, los mejores momentos del viaje fueron los encuentros grupales al finalizar cada jornada de pedaleo, encuentros en los que se compartió la experiencia de cada uno durante el día entre mates, cafés y cenas. Y los peores momentos nos los resumió en dos episodios. “Por un lado, la noche que pernoctamos en carpa en un lugar llamado Tanques, la temperatura fue tan baja que al despertarnos no teníamos agua para el desayuno, ya que se había congelado dentro de los termos de acero que estaban en la carpa, al lado de las bolsas de dormir, lo que nos obligó a ir a romper el hielo de un chorrillo para obtener agua. El segundo episodio fue el trayecto de 152 kilómetros entre Cachi y Salta, que nos demandó 11 horas, debido al viento en contra y las características de la ruta, descendiendo por la Cuesta del Obispo. Llegamos a Salta totalmente extenuados.”

Y concluye con una afirmación categórica: “¡Ahora comenzamos a pensar nuestro futuro viaje!”

Info adicional: https://www.facebook.com/hector.gestido | rubenviviano@hotmail.com 

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Llegaron a Qatar los cordobeses que recorrieron 10.000 kilómetros en bicicleta para alentar a la selección en el Mundial

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Finalmente, los tres argentinos que se habían propuesto llegar a Qatar en bicicleta, recorriendo África de punta a punta y parte de Medio Oriente, cumplieron su objetivo, completando más de 10.000 kilómetros sobre sus bicicletas Venzo para llegar a tiempo para alentar a la selección en el Mundial de Fútbol Qatar 2022.
El viaje en bici les demandó 177 días. Partieron de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y llegaron a Qatar luego de recorrer 15 países. Los aventureros: Lucas Ledezma (34), Leandro Blanco Pighi (32) y Silvio Gatti (32), que zarparon en sus bicicletas en mayo de este año.

El proyecto Todo a Pedal nació en el 2014, creado por el cordobés Lucas Ledezma con el objetivo de seguir a la selección de fútbol por el mundo. Antes de este viaje Ledezma llevaba recorridos más de 30.000 kilómetros en bicicleta por más de 25 países, en viajes que lo llevaron a Brasil 2014, a la Copa América de Chile 2015, al mundial de Rusia 2018 y a la Copa América Brasil 2019, en la que Argentina se coronó campeona.

¡Esperemos que la cábala se repita en Qatar!

https://www.instagram.com/todoapedal/

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