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Ciclismo urbano

Qué piensan los extranjeros de nuestro ciclismo urbano

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Conversamos con turistas de distintos lugares que eligieron conocer las bondades porteñas a través de la bici. Cómo se sintieron en las ciclovías y el tránsito en general, qué les gustó y qué no. Propuestas de mejoras para no dormirse en los laureles.

Por Martín Lehmann

Los cambios que hubo en la ciudad de Buenos Aires en los últimos años hicieron que más personas se animen a usar a la bici. No es casualidad que cada vez haya más gente pedaleando por las calles porteñas, ya no solo a modo recreativo sino también para ir a trabajar, estudiar o hacer alguna otra actividad.
Quienes andamos diariamente por Buenos Aires sabemos que las condiciones han mejorado mucho con respecto a un tiempo atrás, pero también conocemos en detalle qué cosas necesitan modificarse para que nos sintamos más seguros. Embebidos en esta constante vorágine de infraestructura, leyes, pujas políticas y cambios, termina siendo difícil responder objetivamente cuando alguien nos pregunta si es seguro andar en bici por Buenos Aires.
Por eso decidimos charlar con personas que se encontraban conociendo y pedaleando por primera vez esta ciudad. Conversamos con turistas de distintos lugares que durante su visita eligieron conocer las bondades porteñas a través de la bici. Les preguntamos cómo se sintieron, qué les gustó y qué no, y hasta qué propuestas de mejoras nos podrían brindar. Algunos de ellos son originarios de lugares que están bastante avanzados en cuestiones de ciclismo urbano, como Amsterdam (Holanda), y otros de lugares en los que pedalear es un gran desafío, como Nueva Delhi (India).

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Está claro que no es lo mismo comparar personas que realizan eventualmente un recorrido recreativo durante sus vacaciones, con aquellos que viven acá y se mueven a diario con la bici. Pero esa no es la intención de esta nota. La idea es rescatar las miradas de afuera para poder vernos a nosotros mismos desde otro ángulo.
Es altamente estimulante escuchar tantos comentarios positivos acerca del potencial que tiene Buenos Aires. Debemos darnos cuenta de que todavía hay mucho para hacer pero también saber que hemos evolucionado, porque eso es gratificante. La clave será entonces no dormirse en los laureles. El gobierno de turno, escuchando a la gente y ejecutando acciones que busquen mejorar la vida cotidiana, y los que andan en bici, haciendo propuestas, participando y actuando como fiscales de los funcionarios. Todos podemos hacer que Buenos Aires sea más humana y amiga de la bicicleta. Ojalá que así sea.

Michael y René, desde Alemania

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Entre los europeos que nos visitaron se encuentran Michael y René, de Berlín. En cada ciudad del mundo a la que llegan (que son muchas) alquilan bicicletas y salen a recorrer no sólo los circuitos tradicionales sino que se sumergen en barrios alternativos para conocer de cerca la cultura local.
Según ellos, andar por nuestra ciudad es relativamente seguro, especialmente si se lo hace por las ciclovías. Cuentan que les gustó que éstas sean de doble mano porque eso minimiza los riesgos del “dooring”, como se denomina al peligro de que alguien nos abra la puerta del auto y nos accidentemos. A su vez, no les parecieron convenientes las angostas ciclovías del centro (las de las calles Perón y Alsina por ejemplo), que están segregadas únicamente por una línea pintada en la calzada. “Esas ciclovías tendrían que estar separadas físicamente del tránsito motorizado, o mejor aún, todas esas calles deberían ser zona exclusiva para bicis y peatones,” recomendaron.
Acerca del comportamiento de las personas, creen que es necesario trabajar sobre la educación de automovilistas y vecinos, porque muchas veces encontraron obstaculizadas las ciclovías con autos estacionados, mesas de vendedores ambulantes y hasta materiales de obras en construcción.

Sherry, desde Estados Unidos

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Oriunda de Wisconsin, Estados Unidos, Sherry pasó unos días por Buenos Aires a modo de escala antes de ir a conocer la Patagonia. En línea con su vida súper activa, decidió moverse en bici después de que el primer día caminara por horas y se diera cuenta lo extensa que resultaba esta ciudad. Ella tuvo la sensación de que los automovilistas tienen un cierto respeto hacia las nuevas ciclovías y eso la ayudó a transitar de manera segura. Sin embargo dijo que la situación es otra cuando uno se convierte en peatón. Ahí es cuando hay que estar muy atento y cuidarse más de los autos. En su último día en la ciudad, Sherry se enteró del sistema público de bicicletas pero no tuvo oportunidad de probarlo, ya que es algo que le interesaba, y aseguró que cuando vuelva lo utilizará.

Shaku, desde India

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“Esto no es caótico,” nos aseguró Shaku. Después de hacer esa afirmación, nos contó que comparado con su trajinar diario en bici por las calles de Nueva Delhi, en India, Buenos Aires le parecía bastante amigable para andar. Fue muy interesante ver cómo desde esa perspectiva nuestra ciudad tomaba otra dimensión. De vez en cuando viene bien que alguien nos ayude a ver todo lo bueno que tiene nuestro lugar porque quizás, en el lógico afán de lograr una mejora constante, nos pasa aquello de que el árbol termina tapando el bosque.

La Boca, un barrio elogiado
A varios porteños les resultará curioso saber que la mayoría de los consultados en esta nota dijo que el barrio de La Boca era el más seguro para andar. Justamente es la atmósfera residencial con ciclovías bien construidas (como la de Irala) la que genera esa sensación. Los turistas que vienen a Buenos Aires desconociendo las situaciones de robos y violencia que allí suceden, pueden ver, disfrutar y valorar esas cualidades boquenses. Por lo tanto, no es un dato menor a tener en cuenta: en caso de que se pacifique la cuestión social, este barrio tiene todo para ser uno de los más disfrutables en bici de toda la Capital Federal.
Nuestros hermanos chilenos también se animaron. Fernanda y Jean-Marc vinieron directo desde Santiago y dijeron sentirse seguros a pesar de haber experimentado pedalear por Paseo Colón un viernes a las cinco y media de la tarde. Salieron acompañados de Monique y Richard, ambos holandeses.

También desde Brasil suelen venir a conocer cómo es moverse en dos ruedas por estos pagos. “Los automovilistas son tranquilos en general”, nos contó Keila, de Belo Horizonte. “No sentí ningún tipo de asedio ni muchas bocinas.” Nos contó que le llamó la atención la buena relación entre ciclistas y peatones: “Parece que hay una comunicación visual entre ellos. Sentí que tienen una gentileza recíproca para darse el paso.” Consideró que esa situación es excelente comparándola con su ciudad. Keila nos dijo que en lugares como San Pablo eso también se está dando, de a poco. Por otro lado consideró a la zona de la Casa Rosada y Plaza de Mayo poco adecuada para la bicicleta: “Es muy confusa y hay muchos autos que se mueven de manera desordenada.”
Pero lo más llamativo de sus palabras fue cuando nos dijo que en Buenos Aires ya demostramos tener una cultura arraigada de ciclismo urbano. Escuchá lo que nos contó acerca de esto:

Nota publicada en Biciclub Nº 248, agosto de 2015.

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Ciclismo urbano

Ciclismo urbano: cuando la noche es nuestra

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No descubro nada si digo que subirse a la bici para andar por la ciudad tiene un encanto especial. Y no hay clima o ambiente que no haga especial a esa rodada, obviamente tomando en cuenta los gustos y preferencias de cada uno, cada uno de las cuales tiene sus fanáticos y detractores.

Están quienes disfrutan el agobiante verano para pedalear y quienes detestan lidiar con el sudor o con el calor que irradia el asfalto. Son estos los amantes del frío y la preparación estilo “capas de cebolla”, con su certeza de que el movimiento les brinda la temperatura ideal. Hasta el viento y la lluvia tienen un gustito especial, casi como si saliéramos a jugar y divertirnos con las condiciones climáticas. Y están los que prefieren salir con los primeros rayos del sol y aquellos de los que vamos a hablar en esta nota (entre los que me incluyo): quienes disfrutamos la ciudad de noche.

Lo imprescindible

Para disfrutar de la noche en bicicleta no voy a pasar por alto las recomendaciones básicas, casi de supervivencia, que todo ciclista urbano que se precie como tal debe tener en cuenta. 

Como partidario del “vestirse para el destino y no para el camino”, no soy muy amigo de la ropa fluorescente o reflectiva, aunque obviamente (y aplicando el sentido común) tampoco recomiendo vestirse completamente oscuros, estilo ninja, porque eso nos hace invisibles a los ojos de los demás. 

Las luces son innegociables. La función de las luces no es tanto que nosotros veamos el camino (las luces de la ciudad suelen ser más que suficientes) sino para llamar la atención y que nos vean los demás. Luces blancas adelante y rojas atrás, deben estar religiosamente puestas cada vez que salgamos a rodar. De hecho, siempre recomiendo tener un juego de luces extra (de las más económicas) por cualquier imprevisto que nos juegue una mala pasada, como perderlas, roturas o que se acabe la pila/batería. 

Otro riesgo que enfrentamos (sobre todo los fines de semana) tiene que ver con el alcohol y la conducción, que hace que tengamos que mantener los radares atentos ante cualquier situación que percibamos fuera de control, para poder anticiparnos y evitar un mal momento.

Todas las noches, la noche 

La nocturnidad tiene varias etapas bien marcadas, con sus características y vida propia, casi como si fueran capítulos diferentes, que los voy a definir de manera completamente arbitraria. 

Desde que los rayos del sol se apagan definitivamente hasta las 22 horas, la noche mantiene la inercia de lo que fue el día. Movimiento, gente que vuelve a sus casas, gente que sale. Si no fuera por las luces nadie notaría la diferencia: ruido, movimiento, la danza de los ciudadanos moviéndose al compás de la rutina. Es quizás el momento donde más precauciones debemos tomar, porque el tránsito es aún intenso y la transición desde la tarde hace que nuestros ojos (y los de los demás) deban adaptarse a la nueva situación. 

Luego de esta primera etapa de intensidad, de repente notaremos que las calles empiezan a despejarse. Casi de un momento a otro notamos que el nivel abrumador de ruido desciende bruscamente y es ahí donde empezamos a relajar (un poco nada más) la tensión del tránsito y es cuando se empiezan a disfrutar las pedaleadas. 

Esta segunda etapa arbitrariamente la defino desde las 22 hasta las 2 o 3 de la madrugada. Las luces de la ciudad en la noche plena le dan un marco más espectacular aún a la travesía. Sea que salimos con destino a algún lugar puntual (al cine, a tomar algo con amigos, a alguna cita) o que simplemente decidimos dejarnos llevar, vamos a poder apreciar el paisaje urbano de avenidas con poca actividad, pudiendo llegar con la vista más allá y apreciar ese horizonte que durante el día se nos hacía invisible. 

Salir a estas horas nos muestra una postal que en nada se parece a la de apenas algunas horas atrás. El movimiento de la ciudad aún perdura y lo vemos en los bares, cervecerías, puntos de encuentro, que de alguna manera la sentimos como la compañía de nuestra rodada, junto con el ruido de nuestras ruedas deslizándose por el pavimento (sí, se pueden oír), que nos hace sentir que vamos flotando sin llamar demasiado la atención, sin interrumpir los momentos de los demás. Es el momento en el que compartimos la calle con otros intrépidos que disfrutan la noche como nosotros, como también con quienes se ganan la vida repartiendo las comidas que muchos están esperando ansiosos en sus casas. Casi de manera implícita, entre ciclistas urbanos se respira ese espíritu de camaradería y compañerismo; difícilmente escucharemos discusiones estériles o agresiones gratuitas entre “compedaleros”. Nada de ruidos molestos, bocinas, motores gritones. La ciudad a esta hora es un territorio fértil, en donde podemos sacar a relucir todo lo bueno que le hace la bicicleta a la ciudad. 

Pasadas las 3 y hasta que el sol vuelve a decir presente se van agotando todos los indicios de movimiento que podíamos ver. Realmente la ciudad se convierte en un desierto y la soledad del pedaleo es algo que definitivamente se puede disfrutar. Quizás también sea el momento en el cual estemos emprendiendo la vuelta o la retirada y sean los últimos kilómetros de nuestro viaje. Nada quita que ahora disfrutemos del encanto de tener las calles casi a nuestra entera disposición. Es el momento de relajar el pedaleo, no dejar que nada nos apure y hasta quizás podamos repasar mentalmente el balance de nuestro día, sabiendo que nos espera nuestra casa y un merecido descanso para nuestras piernas, pero con la satisfacción de haber disfrutado de esos estímulos y postales atípicas que nos regala la ciudad cuando cae la noche, cuando sentimos a cada golpe de pedal que arriba de la bicicleta… la noche es nuestra.

Por Matías Avallone, conductor del programa de radio B Invasión Bicicleta. 

https://twitter.com/matiasavallone | https://twitter.com/binvasionbici

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ABC

El Banco Interamericano de Desarrollo desaconseja el patentamiento de bicicletas por considerarlo inútil, burocrático e irreal

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En una reciente publicación de Biciclub (https://biciclub.com/luchemos-contra-el-proyecto-de-patentamiento-de-bicicletas-en-buenos-aires/) informamos que durante este mes de noviembre la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires va a tratar un proyecto de ley que propone un sistema de patentamiento para bicicletas y monopatines con el objetivo de “reducir el robo de estos vehículos”. El proyecto fue presentado por el legislador oficialista Diego Weck, de la UCR Evolución.

Para ello se crearía un Registro Único de Ciclorodados y Dispositivos de Movilidad Personal, que contempla una inscripción voluntaria de esos medios de movilidad para personas mayores de 16 años. Cada vehículo registrado llevará grabado un número de patente y su propietario dispondrá de una cédula verde similar a la de los automotores, ambas cosas con costo a cargo del propietario de la bici.
Todos los ciclistas sabemos que un grabado en la bici no evitará robos ni hurtos, ya que las bicis ya llevan grabado el número de cuadro de fábrica y nada impide que las roben, ya sea para revenderlas como están o para venderlas por partes, ya sea en el mismo distrito donde fue robada o en otro. Como tampoco ni el patentamiento ni el grabado de partes de autos o motos impide que esos vehículos sean robados. Por otra parte, como buenos argentinos que somos, sabemos que esta medida, de aprobarse, sería voluntaria de entrada pero que todo lo voluntario tarde o temprano se convierte en obligatorio, por parte de un Estado voraz, que solo apunta a inventar nuevos recursos recaudatorios en lugar de gastar menos. Y también sabemos que el costo del patentamiento, que el proyecto promete que sería modesto, no tardará en crecer, con el único objeto de alimentar una nueva burocracia estatal. 

En definitiva, podemos afirmar sin sombra de duda que cualquier medida de este tipo desalienta el uso de la bicicleta.

A esta conclusión, que puede resultar a primera vista “caprichosa” e injustificada, llega no solo Biciclub, sino también el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en un exhaustivo manual denominado Ciclociudades, elaborado en México con colaboración de los Países Bajos, afirma lo siguiente en lo referente a marco regulatorio de la bicicleta como medio de transporte urbano:

“Registro de bicicletas: en el siglo XX desapareció el registro obligatorio de bicicletas. Actualmente, sólo en algunas ciudades de Estados Unidos y Países Bajos se tiene un registro voluntario con el objeto de evitar robos, pero no es un requisito para circular. Por lo tanto, no se deben colocar placas a las bicicletas ni exigir licencia o permiso vigente de manejo a los ciclistas. Como menciona Pardo (2010), es un consenso general (entre quienes se dedican al tema) que es inútil, burocrático e irreal exigir registro obligatorio de las bicicletas, pues éstas no representan un riesgo significativo ni existe una razón específica para exigir su registro. Además, este tipo de requisitos reduce el uso sin generar efectos positivos en las ciudades.”

http://ciclociudades.mx/manual: Tomo II (Programa de Movilidad de la Bicicleta), punto 3.4: La bicicleta en la regulación del tránsito.

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ABC

Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

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Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Debido a la situación actual, disponen de comunicación electrónica para un distanciamiento social efectivo.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.

Más info sobre las clases: 112823-1343

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ABC

Seguros Rivadavia ofrece variedad de coberturas para la bicicleta y el ciclista  

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Seguros Rivadavia ofrece tres líneas de seguros de bicicletas: Bici Pro, Bici Max y Bici Total, las tres con diversas alternativas de contratación en sus coberturas y capitales asegurados. 

Todos estos planes amparan la pérdida total por robo de la bicicleta, el daño total y parcial (tanto en Argentina como en el exterior, si se opta por contratar la extensión de cobertura), accidentes personales para el ciclista y responsabilidad civil ante cualquier accidente que sufra circulando y que pueda provocar daños a terceros, el robo de efectos personales o equipos portátiles electrónicos que porten en bolsos o mochilas en circunstancias de uso de la bicicleta.
En suma, las siguientes son las coberturas básicas:
• Robo total.
• Muerte accidental.
• Invalidez total y parcial permanente por accidente.
• Gastos de asistencia médico-farmacéutica por accidente.
• Cobertura de responsabilidad civil del ciclista.
Y estas coberturas se complementan con una importante gama de servicios adicionales sin cargo para el asegurado.
Pueden acceder a estos planes bicicletas fabricadas desde el año 2000 en adelante.

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com
O bien, contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

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