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Río Pinto 2019: la crónica, los reportajes, las mejores fotos, el antidoping… y un emotivo relato final

Fecha: 10.05.2019

Ok, medias, zapas, calza, jersey, guantes, lentes, casco, geles, turrones, bici chequeada, herramientas, cámara por las dudas, el Garmin, música, caramañolas, … ¿qué más era?, inflador, ¿parches?… pero si tubelicé es al pepe, no? Bah, mejor los llevo porque si rompo la cubierta le mando cámara y si pincho va parche, Gatorade, unas pasas de uva, chicles, rompeviento y aceite para cadena. Ahora sí, todo listo, ¡salimos para Río Pinto!
¿Pero qué cristo es Río Pinto? Bueno, es esa carrera que reúne al corredor profesional que busca el lugar más alto del podio, al ciclista que entrena todo el año y quiere mejorar su último tiempo, al que entrena lo justo para terminar lo más entero posible divertirse y también a el ciclista que se enteró hace poco de su existencia y la quiere correr por primera vez.
Y su slogan lo dice “El desafío sos vos”, porque solo vos elegís qué rol vas a desempeñar en la carrera, porque desde el corredor más pro hasta el más amateur, cuando se enfrenta a sus 85 km puede optar por dejar todo para ganar o superarse, jugando en el límite físico o simplemente participar en una forma más conservadora para completar el recorrido, lo cual tampoco es “moco de pavo”.
Y justamente esa diversidad de participantes y de objetivos es lo que más me atrae de esta carrera. Ya desde el mismo viaje (en mi caso de Buenos Aires) te encontrás en la ruta, en las estaciones de servicio, en los peajes, con otros vehículos que llevan 1, 2, 3 o 4 bicis en el techo, en el portabici trasero, en un batán, adentro del auto, camioneta, combi o micro.
Los corredores llegan a Córdoba con la misma diversidad en lo que hace a medios: en avión, en auto, en micro, en charter, apilados en una chata de un amigo, en un Porche o en un Renault 12 “nunca taxi”.
Es más unos se toman la semana previa de vacaciones para “aclimatar”, probar el circuito, hacer todos los ajustes necesarios previos a la carrera y al terminar la carrera se quedan esa noche a descansar mientras que otros salen el viernes cuando terminan de trabajar, llegan el mismo sábado previo a la carrera y se van apenas termina, todavía con barro en las orejas.


Y esta diversidad la vivís en la feria de Pinto en los días previos a la carrera. Allá van los Team Pro de las principales marcas de bicis a sacarse la foto en el podio pero inmediatamente después se sube un grupo de amigos de cualquier pueblo del interior que con la sonrisa de oreja a oreja se sacan su foto en el podio (ojo, estos también tienen su jersey con los colores y sponsors impresos y los llevan como estandartes de su próxima batalla).
No falta el ciclista que por vergüenza no se sube al podio pero posa ante su pareja, hijo, padre o amigo en el photo point, blandiendo su bien merecido número de inscripción o el que viajó solo y se saca una selfie por donde encuentra un logo del Rio Pinto.
Sin embargo, el día de la carrera toda esa diversidad se desvanece y de repente te encontrás en la largada con un grupo de hermanos (aproximadamente 500 ciclistas por categoría y un total de 4627 divididos por edad y género) que largan con vos y con los cuales compartís un único objetivo: recorrer esos 85 kilómetros.
El día de la largada, si bien hay un enjambre de ciclistas rodando aleatoriamente por todas las calles de La Cumbre, a distintas velocidades, alegres o serios, super abrigados o en remera, con bicis de hace años o recién sacadas de la tienda, llega un momento donde la categoría que larga se concentra en una eterna fila de más de 5 cuadras y surge un silencio donde todo el mundo esta ensimismado, quizás haciéndose promesas, quizás recordando todo lo entrenado y el camino recorrido que lo llevó a estar a punto de largar en la mítica Río Pinto.
Pero apenas te sentás y podés pedalear sentís la adrenalina fluir y al primer grito del público de “¡vamos muchachos!” te agrandas, inflas el pecho y ¡a correr!
Y este hermoso circuito, como sus corredores, tiene la belleza de la diversidad. Un inicio muy de rural bike, caminos con poca pendiente que te dejan pedalear a full, donde entrás en calor, una bajada importante que, si bien no reviste ninguna dificultad técnica, tu atención tiene que estar al tope para no terminar muy mal herido.
Después te encontrás con todo el sector inferior del circuito, donde tenés que sortear varios vados donde, nuevamente, sin técnica lo más probable es que termines haciendo pato al agua. Y cuando pasa toda esta diversión, a mitad de recorrido, empieza el trabajo…
Es la subida de San Marcos y ahora te enfrentás a vos mismo, “El desafio sos vos” toma nuevamente sentido porque por unos 12 kilómetros vas a trabajar y hacer valer tu entrenamiento. No hay magia, no podés mentir, todos la sufren, solo podés optar por aguantarla o no, porque el que está adelante tuyo piensa lo mismo que vos: “¿Quién me mandó a estar acá..?” En este punto no hay diversidad…
Pero cruzás miradas, alentás a alguien que se está quedando, recibís el aliento de otro que te pasa, te concentrás en lo que te da fuerza y con la mirada arriba y contando cada metro ganado llegás al Mirador y esa pendiente se termina.
Y acá te queda la última y engañosa parte, otro cambio de pendiente y de terreno. Si hiciste las cosas bien y todo salió según lo pensado vas a poder darle ritmo y llegar a terminar la carrera. Si te quemaste en la subida esta parte te va a pasar factura. Te juro que cuando estas acá vas a reconocer a los que pueden salir en un reportaje de Biciclub o transformarse en personaje de The Walking Dead.
Pero ánimo, que llegues como llegues, cuando estés cruzando el arco de llegada y recibas tu merecida medalla mirá tu entorno y vas a ver que terminaste la carrera al lado de unos 20, 30 ciclistas absolutamente distintos a vos, porque alcanzaste a los rezagados de categorías que largaron antes y porque te alcanzaron los adelantados de las categorías que salieron después que vos.
Probablemente haya miles de motivos para correr Río Pinto, tantos motivos como corredores, pero para mi este año en un momento donde nuestra sociedad parece tan focalizada en hacer divisiones, ver que casi 5000 almas (sin contar familiares, amigos y gente involucrada en la organización) comparten por unos días este evento donde priva la solidaridad, el compañerismo, el aliento, la sana competencia, la amistad, el respeto, el sacrificio y porque no la diversión es lo que me más me llenó de alegría y esperanzas.

Por Marcelo Abrevaya: @marceloabrevaya



Álvaro Macías (Orbea)
El biker de Santa María, Catamarca, fue 1º en la general masculina y en la categoría Pro. Completó los 85 kilómetros en 2h 48m 35s, a un promedio de 30,252 km/h.
“Esta carrera es un sueño que vengo anhelando hace mucho. Había un nivel impresionante, que me hizo todo muy difícil. Toda la primera parte, hasta San Marcos, donde empieza la subida al Mirador, iba en el pelotón, pero apenas empezó la subida apreté, hice escapado toda la subida y los últimos 35 kilómetros planos los hice solo hasta la llegada, apretando a fondo para hacer una buena diferencia. Me sentí muy bien, tuve buenas sensaciones. Se me dio, quizás no en la disciplina que yo hago, porque soy corredor de cross country olímpico, que es una disciplina distinta… Yo no suelo correr carreras tan largas como el Pinto, pero es una carrera muy prestigiosa, con mucha convocatoria de gente, adonde se vive una gran fiesta.”



Yesica Cantelmi (Trek)
La pampeana ganó la general femenina, donde participaron 600 deportistas, y naturalmente su categoría Profesional Femenina. Completó los 85 kilómetros en 3h 19m 38s, a un promedio de 25,547 km/h.
“Esta carrera fue algo especial. Todo corredor de mountain bike desea algún día ganar el Pinto. Este es mi cuarto Río Pinto, donde he venido mejorando año tras año, aunque nunca había podido ganar ni siquiera la categoría. El año pasado corrí en Profesional como este año y había quedado segunda y por primera vez entre las cinco de la general. Me quedaba pendiente lo del Pinto. Y ganar una general me da la satisfacción de que valió la pena todo el sacrificio que uno hace para entrenar… El Pinto es un show del mountain bike y los años anteriores iba con mucha presión, nervios, pero este año decidí ir más relajada, disfrutar más incluso los días previos, estar con el equipo, en la carpa de Trek, cerca de los saludos de la gente… En la carrera fuimos hasta el Mirador en un grupito 5 chicas de la categoría Pro. Nos cortamos hasta el Mirador, y a partir de ahí seguí a mi ritmo, pude hacer la diferencia y la sostuve hasta la llegada.”



Gonzalo Trotta (Raleigh)
El biker de Beriso, Buenos Aires, fue 2º en la general masculina y 1º en Máster A2. Llegó ahí nomás, a 41 segundos del ganador de la general, Álvaro Macías.
“Para mí es la carrera más importante de todas. Desde que empecé en el 2008 acompañando a mis amigos, en la cual no corrí porque recién empezaba con la bici, me enamore del Pinto. Y del 2009 para acá corrí todas las ediciones, fui progresando y mejorando. Esta carrera en particular fue muy dura de arranque y en mi debut en una de las categorías más competitivas. Salimos desde el principio a darlo todo, el grupo se fue seleccionando y al terminar la bajada de Cuchi Corral éramos unos 30 corredores. Llegada la subida de San Marcos, en el kilómetro 45, fue donde se apretó fuerte y pude irme con otro corredor, del cual pude despegarme faltando 500 metros de la meta y lograr el triunfo.”



Germán Dorhmann (BMC)
El biker de San Rafael, Mendoza, que viene de ganar en Vuelta Altas Cumbres el campeonato argentino de Marathon fue 2º en la categoría Profesionales, a 1m 27s del ganador, y cuarto en la general masculina.
“Fue una carrera muy dura, que salí a buscar de entrada. Quizás tomé algunas responsabilidades que no debía en la primera parte y eso me pasó factura en los últimos 6 kilómetros, donde ya venía con calambres. Me hubiese gustado ganar, pero en este tipo de competencias gana el más fuerte y el más astuto también. Yo podría haber planteado las cosas de otra manera, pero en este deporte la palabra ‘podría’ no existe, hay que saber tomar la decisión correcta en el momento justo.”

 


Claudio Martínez (GT)
Recientemente incorporado al team GT, el pedalista de Quequén, Buenos Aires fue 3º en la general y 2º en Máster A2, cruzando la meta a solo 45 segundos del ganador y a 5 segundos del primero en su categoría, Gonzalo Trotta.
“Es mi quinta vez en esta carrera. El año pasado quedé tercero en la general y este año, preparado y convencido que podía estar ahí o dar más, salió una carrera muy linda, quedé en la puerta con los tiempos, a solo 45 segundos de ganarla… La carrera fue más dura que el año pasado, porque los vados tenían más agua, el terreno estaba más arenoso, más pesado y el tiempo un poco lluvioso hizo que los tiempos se fueran un poco arriba. Contento porque estar ahí, entre los tres mejores, es algo muy importante para mí y sobre todo para la marca GT, para la cual hace poco corro.”


María Lourdes (Raleigh)
La marplatense, entrenada por Ignacio Gili, fue 2ª en la general femenina y en la categoría Pro. Cruzó la meta a 5m 17s de la ganadora.
“Estoy más que contenta por mi resultado. Se me ha dado que en años anteriores he tenido complicaciones mecánicas y físicas, algunas que no me han dejado terminar la carrera y otras que me han dejado terminarla pero con un gusto un poquito amargo… Largamos a las 8 y 5 de la mañana para enfrentar un recorrido de 85 kilómetros con los vados bastante crecidos, pisos rotos en la bajada y en el tramo final, y también algunas partes muy rápidas. Este es siempre un circuito muy exigente, en el que una tiene que autorregularse tanto física como mentalmente. Se puede tener un buen resultado cuando hace una carrera bien planificada.”


 

Julieta Sainz (Venzo)
La biker de Villa Nueva, Córdoba, ganó la categoría Damas Elite y fue 7ª en la general femenina, estrenando bici nueva, la Venzo X-Blaze EX.
“Río Pinto es una carrera que para muchos es un objetivo y para mi equipo es importantísimo que estemos aquí. Este año entraba a una nueva categoría, la más alta, así que podía tranquilamente no estar entre las tres primeras. No esperé estar en el escalón más alto del podio, simplemente sucedió. Pudimos hacer una buena diferencia en la bajada y mantenerla en el resto de la carrera iba a ser difícil, pero no imposible. Se aparecieron algunos calambres en la última parte, pero la cabeza fue un factor principal para creer que no estaba pasando, que todo iba más que bien y que quedaba poquito. Las conversaciones con uno mismos en las carreras son también parte de nuestros logros, nuestro pensamiento es capaz tanto de bajarnos unos escalones en el podio como de subirnos.”


Erminda “Mindy” Mercau (Raleigh)
La biker de Merlo, San Luis, fue 3ª en la general femenina y 3ª en su categoría Profesional Femenina. Cruzó la meta a 7m 55s de la ganadora.
“Desde que comencé a andar en bici hace 5 años y medio aproximadamente soñé con poder alguna vez estar en el pelotón de punta de esta carrera, compartir el recorrido con las mejores de la Argentina, ya que es la única carrera que las convoca a todas. Hace 5 años fue mi primera largada en Río Pinto, que terminó con una caída a 200 metros de la largada provocada por otra corredora y una ruptura de ligamentos de la rodilla. Pude recuperarme con varios meses de rehabilitación.
Seguí intentando en años posteriores y metiéndome en el podio y mejorando mi rendimiento, a paso de hormiga, restando minutos; pero siempre con ese sueño latente de estar entre las 5 mejores.
El año pasado me anoté en Pro y quede 8ª en la categoría y 11ª en la general, acercándome un poco más a mi meta. Este año nuevamente en la Pro femenina en búsqueda de cumplir ese sueño en una carrera especial, porque justo en esta fecha se cumple un año de mi entrada al equipo Raleigh…
Salimos en en un pelotón compacto y en la bajada logramos cortarnos con otras cuatro corredoras, con quienes hice gran parte de la carrera. Estaba ahí…, con las mejores…, con mujeres que me inspiraron por años, desde mis inicios en el MTB.
De ahí en más era pedalear concentrada. tratando de hacer todo lo que tenía en mi mapa mental para llegar de la mejor manera a la meta. Los últimos kilómetros fueron los más agotadores, intentando que la fatiga no se apoderara de mi mente, cada segundo contaba para la clasificación general, así que debía seguir adelante…, poniendo mucha garra. Y la llegada fue super emocionante y gratificante por lograr ese objetivo.”



Familia Delgado (Salta)
La familia salteña Delgado, que organiza el campeonato anual de los Amigos del Pedal en Salta, viaja incansablemente a todas las carreras para llevar a sus hijos y otros pedalistas de la zona a competir por todo el país. Y en este Río Pinto decidieron participar en familia, por eso es que a los que siempre compiten, Franco y Jorge Delgado, se sumaron su madre, Mariela Anachuri, y la novia de Jorge, María de Jesús. Franco corrió en Sub23 y quedó 3º en su categoría, pese a haber pinchado dos veces y romper el shifter. Su madre tardó 6h 19m en completar el recorrido. “Pero llegué sin caerme”, sentenció feliz.


Ezequiel Goldenberg y la bici que sana
“Hace un tiempo intercambiando emails con la revista Biciclub y ante mi imposibilidad de ir a Río Pinto 2017, desde la revista Isabel me respondió: ‘Date tiempo, la bici ayuda a sanar’.
En ese momento no supe bien qué significaba. Lo que sí me di cuenta tiempo después es que volver a Río Pinto era el lugar especial.
Poco a poco fui reconstruyendo mis vínculos, me despedí de las bicis que vendí y empecé a ver con más detalle cómo volver a subirme a otra bici. Me vinculé con una persona que me guiase y sobre todo contuviese en esa etapa de volver al deporte luego de casi dos años y medio sin entrenar rigurosamente. Allí encontré a Jackie Brugnoli y en enero empezamos a recorrer el camino para llegar y terminar Río Pinto 2019.
En cada etapa de esta preparación fui volviendo con cuidado a crear y recrear aquellos vínculos que por el tiempo inactivo había descuidado. Y fueron ellos, mis compañeros de viaje, los que transforman a Río Pinto en un fin de semana único.
Aun siendo un evento de una organización ‘interplanetaria’, por los tantos detalles que se tienen en cuenta, este año con las medidas de los controles médicos sentí que la organización volvía a pensar en los tantos corredores que pedían esa cuota de transparencia y rigurosidad que el deporte necesita. Sentí que el Club de Amigos se ponía cerca otra vez de nosotros, como cuando éramos unos tantos menos en los inicios.
Hoy tenemos muchos datos del recorrido y muchos medidores de desempeño, pero para mí en cada parte del camino tengo una sensación distinta. En la largada y en Cuchi Corral, respeto. Luego del vado de Pinto satisfacción por estar en carrera y esperando la parte rápida de la carrera. Subiendo al mirador, esfuerzo. Ya luego empieza la garra y los dientes apretados para terminar.
Y ya llegando, con mis cuatro horas a cuestas, la comprensión total de la frase esa de que ‘la bici ayuda a sanar’. Sé que viene lo mejor, el abrazo, el asado post carrera, las anécdotas, las cargadas y las ganas de volver a hacerlo otra vez.”


Previley y Fadiga (Weber/La Segunda)
Pese a ser un equipo de ruta, el Weber La Segunda Ladies Power Team también dio la pelea en Río Pinto, sumando competencia y podios. Para esta ocasión Caterin Previley y Mercedes Fadiga cambiaron de bici para estar en el Desafío Río Pinto y no desentonaron para nada.
La mendocina Caterin Previley, que venía de competir en el campeonato argentino de ruta en Termas de Río Hondo y la Clásica 1º de Mayo en Salta, cerró su mini gira con el Río Pinto en donde logró el 5º puesto en Damas Elite, completando el recorrido en 3h 40m. Por su parte la bonaerense Mercedes Fadiga, quien reapareció en competencia, se ubicó 6ª en Damas Master A, con un tiempo de 3h 42m.


ANTIDOPING EN RÍO PINTO

Una iniciativa para aplaudir 

Por Daniela Donadío

Palabras de una vieja chota, como me dicen a mí, pero con chapa internacional.
Una empresa privada hace una carrera y como condición pone control antidoping y control de salud. Si vas a correr una carrera donde hay control antidoping privado, que se comunicó de antemano, ¿de qué estamos hablando? ¿De qué se están quejando? No estas de acuerdo, no corras. Corta la bocha.
Ahora, si te anotaste sabías de las condiciones que tenía esta carrera.
Yo organicé dos grandes carreras en mi vida, el primer Gran Fondo de BA y en el que puse control antidoping, que lo hizo el CENARD y no pagué un peso por ello. Y luego, en el criterium de la Expo Bici también hice control antidoping, lo avisé por redes y vino la mitad del pelotón elite… Yo realmente agradezco haber tenido una carrera con menos gente pero sana. No miro números, no me interesa ganar, me interesa fomentar el juego limpio.
A raíz de esta carrera me llamaron los organizadores de una gran vuelta de ruta, preocupados por si iban a ir a su carrera los de la WADA a hacerle controles sorpresivos, porque ellos no querían, porque se iban a quedar sin corredores y que eso los iban a fundir. Les juro que me dijeron eso, yo no lo podía creer. Le pregunté: ¿Vos te estás escuchando? ¿Te das cuenta lo que estas diciendo?
Así estamos…
Gane 7 campeonatos argentinos y me hicieron en todos controles antidoping. En aquel momento no se le pasaba por la cabeza a nadie que en un Argentino no hubiera control antidopaje. Que me hablan hoy de pulcritud, baños limpios y asepsia. ¿Tienen idea lo que eran esos controles hechos supuestamente por la FCA con la aprobación de la UCI? Gané 4 sudamericanos y también hice control antidoping. Es más, en el Panamericano de Canadá me hicieron control de sangre y de genero. No me avisaron. ¿Me tenían que avisar?
No le busquen excusas a un resultado positivo. Todavía no se sabe el de orina, vamos a ver qué resultados da. El de salud, sin poner nombres personales, ya se sabe. A las mujeres deberían bajarle el porcentaje, porque una mujer con 50% es demasiado y el reglamento UCI dice 47%, esa es mi única sugerencia.
Rio Pinto marcó un antes y un después en el MTB y ojalá muchos organizadores se copien. Por no ser una carrera federada la sanción será no poderla correr más. No dudo que los controles están bien hechos. Es más, creo que si los hicieran en Suiza o con el detalle minucioso que deberían tener, caerían muchos más.
El tema es empezar, el tema es animarse. Y apoyar estas iniciativas privadas, porque como Federación damos lástima. Se fomentó por años el viva la pepa, salen a decir que no tienen nada que ver con este control. Me dan pena, cuando ellos deberían ser los primeros en poner controles en los campeonatos argentinos.
No les interesa el ciclismo, no les interesa el juego limpio. No sé en qué piensan. Pero claramente no es el camino. Y claramente no es en el ciclista.

Y un día

Por Nicolás Muszkat

Y un día un evento privado decidió combatir el doping.
Y al otro día muchos eventos privados comenzaron a apoyar esta política.
Y al otro día los atletas se pronunciaron a favor (la gran mayoría).
Y al otro día…

Algún día tendremos un deporte sin tramposos.


 

Río Pinto te puede vencer

Por Martín Rodríguez

Allá por el mes de octubre del 2018, y luego de una charla rápida como quien no quiere la cosa, surgió hacer el Desafío al Valle del Río Pinto.
Me dije que este era el momento de ir por la revancha, de intentar superar aquel mal trago del 2016 y empezar a prepararme para correr una de las más lindas carreras de MTB de Sudamérica.
Así fue que sin pensarlo mucho empecé con mis rutinas de entrenamiento. Fue duro salir solo, cuidarse en las comidas, mañanas y tardes de muchos kilómetros, peleando contra las lomas en el cerro de los Pioneros, con el sonido del viento cuesta arriba en Villa del Lago, o en el silencio del camino de La Balanza, o trepando alguna sierra con el calor agobiante de esas tardes de verano por el Centinela o por esos caminos que solo en Tandil tenemos, como así también esas hermosas salidas con el grupo Tandil Bike.


Los días fueron pasando, el entrenamiento se fue intensificando, las piernas sentían cada vez más el rigor de la rutina, de esa rutina que yo mismo y con poca idea pero con mucha garra me había diseñado. Pero todo valió, todo sirvió, y el día llego.
Ya el jueves comenzaron los preparativos. Viernes bien temprano, con demora y con toda la alegría, salimos de Tandil en la combi con algunos de los compañeros que íbamos a correr y los acompañantes que iban a darnos fuerzas. Para la mayoría era su primera vez, en mi caso la revancha.
Luego de una viaje cargado de kilómetros (1100), el sábado retiramos el kit, paseamos por la Expo y partimos a un mini turismo por la zona, para relajar y calmar ansiedad. Ya en las cabañas comimos unos buenos fideos, nos reímos un rato, compartimos esos momentos que solo la vida te los puede regalar y que son tan lindos, y a dormir, esperando ese día, EL día.

El día esperado y temido
Y el domingo llegó. Te levantás y parece que te duele todo, que hay algo que te olvidás, que hay algo que no está bien, y que llega el momento de hacerle frente a esa carrera tan temida por tantos pero tan soñada por muchos. Soy un agradecido a la vida de ser parte de ella.
Ya en el lugar, risas van, risas vienen, fotos por aquí, otras por allá, despedir y desear suerte a los compañeros que largaban en los primeros turnos, luego a mirar las largadas el momento llegó. El saludo de mis compañeros allí presentes, mis hijos y familiares que a la distancia me deseaban lo mejor y el último beso de ella, mi fiel compañera, el amor de mi vida, con ese abrazo eterno y ese enorme beso, sabiendo que la espera le sería larga pero que ahí estaría esperándome por ese abrazo. Y a la manga me fui, con mi locura y con mis nervios.
Ya en la espera eterna, sentís que la bici hace un ruido raro, sentís que te duele el cuerpo, sentís que todos hablan de lo que hicieron o de lo que comieron o de lo que entrenaron, y vos te decís: ¡Ah la pucha, yo hice todo mal!! Alrededor tuyo unas bicis que valen fortuna y vos deseando que tu amiga, tu compañera de entrenos, esa que con mucho sacrificio tenés, a la que en cada salida cuidás, lavás, le comprás los mejores chiches para que luzca linda, en la que te gastás mucha más plata de la cual declarás oficialmente en tu casa…, esa que la tocas y le decís “hoy no me falles, hoy no me dejes, juntos vinimos, juntos lo vencemos”.
Ahí también está el otro contándote su experiencia y lo dura que es, pero para mí las experiencias ajenas no sirven, solo sirven las que uno vivió.

La aventura nos enfrenta
Me puse a elongar un ratito y con todo eso y mucho más llegó el silbato de partida, el color verde en ese semáforo gigante, y allí salí con toda mi fuerza, con todas mis ganas, sin miedo y a toda furia. En el camino escuchaba los gritos de mis amigos que me alentaban y el de ella, sí, el inconfundible “¡¡Vamos Gorrrr!!!!”
Los metros se fueron consumiendo, el peligro de caída en la tumultuosa largada fue pasando, llegó el camino ancho de tierra, la velocidad empezó a sentirse, vinieron las pronunciadas bajadas y ahí bikers al costado del camino con sus bicicletas rotas, caramañolas, lentes, cámaras y lo que se te pueda ocurrir caídos en el camino. Y allí iba yo, pedal y más pedal, y la temida bajada de las lajas solo sería un obstáculo más.
Seguíamos en carrera hasta que mi compañera me jugó una mala pasada, no había forma de poder usar la corona chica, tan necesaria en esta competencia, pero nada me detendría, era tan solo bajarse de la bici y colocar la cadena con la mano cada vez que la necesitaba y a seguir.
Y llegó la tan hablada y temida subida de San Marcos Sierras al Mirador y allí, como en todo el camino, supliqué por mis piernas, recordé ese 2016 donde mi cadena se cortó tres veces. Y la loma comenzó y en ese momento sentí el grito y el apoyo de mis compañeros de Tandil Bike que estaban en ese tramo y que te da un plus de ganas y más fuerzas.

Al agua pato
La temida loma pasó, se pudo llegar al Mirador. Todo venía muy bien, más allá de lo sucedido con la corona, y el descenso comenzó. Seguíamos sumando kilómetros hasta que uno de las tantísimos vados de agua me jugó una mala pasada. La velocidad y el musgo hicieron que cayera desparramado restando aun 20 kilómetros. Esos segundos en los cuales sentía que iba cayendo, esos segundo interminables de caer y levantarme me dieron una sensación de amargura y mucha tristeza. No sabía si iba a poder continuar, pero cuando me reincorporé, todo mojado y aturdido por el golpe, pude escuchar a la gente dándome fuerzas y aplaudiendo y pude ver que mi compañera estaba en condiciones de continuar…

El premio al esfuerzo
Ya en el camino fui preguntando a cada banderillero que visualizaba cuánto faltaba, porque temía que mi compañera se fuera a romper, algo que no me pude sacarme un solo instante de la cabeza, y así fue que los kilómetros se acortaban y yo firme pedal y pedal hasta que de repente pude observar que quedaba muy pero muy poco. Aparecía mucha gente aplaudiendo. Mis ojos empañados por la transpiración, mi corazón a mil por hora, todo ese sueño, esas mañanas y tardes de kilómetros recorridos en mi Tandil, esos domingos en los que solo había que levantarse costase lo que costase y salir, esa maldita dieta, pero que tan bien me hizo y que tan saludable te hace sentir, ese trauma de la tristeza, del llanto de aquel 2016, esos últimos metros en donde visualizás ese famoso arco, ese mismo que durante el día previo lo miraste y te sacaste fotos ahí estaba, sí, ahí a mi alcance, con los aplausos y los gritos ensordecedores dela gente, los gritos de tus amigos…
Y lo pasamos y el reloj dijo 3.59 de esfuerzo. Ya está, todo había pasado, solo me quedaba buscar entre tanta gente ese abrazo contenedor, ese abrazo para decir mil gracias, ese abrazo para decirle que todo se puede si uno se lo propone y que el objetivo estaba cumplido, ese abrazo de decir acá estoy sano y salvo, no sufras más, ese abrazo de ella, mi compañera de vida, el amor de mi vida, en la que deposité todas mis fuerzas, mi emoción y mi agradecimiento.
Luego el saludo de mis amigos y compañeros, y el de mis hijos y familiares que a la distancia me dieron siempre su aliento y sus fuerzas para que todo saliese bien y que sé la sufrieron como si hubiesen estado aquí. Ellos son parte de mi vida y por ellos también mi corazón latió. Porque gracias a todos pude vencer mi Desafío.

Martín Rodríguez: dariomrodriguez@hotmail.com


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One Response to “Río Pinto 2019: la crónica, los reportajes, las mejores fotos, el antidoping… y un emotivo relato final”

  1. Geri dice:

    Hermoso el relato. Para aquellos que no estamos muy conectados con la actividad, es una invitación a la aventura. Gracias.

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Nº 298 - Octubre 2019


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