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Río Pinto 2019: la crónica, los reportajes, las mejores fotos, el antidoping… y un emotivo relato final

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Ok, medias, zapas, calza, jersey, guantes, lentes, casco, geles, turrones, bici chequeada, herramientas, cámara por las dudas, el Garmin, música, caramañolas, … ¿qué más era?, inflador, ¿parches?… pero si tubelicé es al pepe, no? Bah, mejor los llevo porque si rompo la cubierta le mando cámara y si pincho va parche, Gatorade, unas pasas de uva, chicles, rompeviento y aceite para cadena. Ahora sí, todo listo, ¡salimos para Río Pinto!
¿Pero qué cristo es Río Pinto? Bueno, es esa carrera que reúne al corredor profesional que busca el lugar más alto del podio, al ciclista que entrena todo el año y quiere mejorar su último tiempo, al que entrena lo justo para terminar lo más entero posible divertirse y también a el ciclista que se enteró hace poco de su existencia y la quiere correr por primera vez.
Y su slogan lo dice “El desafío sos vos”, porque solo vos elegís qué rol vas a desempeñar en la carrera, porque desde el corredor más pro hasta el más amateur, cuando se enfrenta a sus 85 km puede optar por dejar todo para ganar o superarse, jugando en el límite físico o simplemente participar en una forma más conservadora para completar el recorrido, lo cual tampoco es “moco de pavo”.
Y justamente esa diversidad de participantes y de objetivos es lo que más me atrae de esta carrera. Ya desde el mismo viaje (en mi caso de Buenos Aires) te encontrás en la ruta, en las estaciones de servicio, en los peajes, con otros vehículos que llevan 1, 2, 3 o 4 bicis en el techo, en el portabici trasero, en un batán, adentro del auto, camioneta, combi o micro.
Los corredores llegan a Córdoba con la misma diversidad en lo que hace a medios: en avión, en auto, en micro, en charter, apilados en una chata de un amigo, en un Porche o en un Renault 12 “nunca taxi”.
Es más unos se toman la semana previa de vacaciones para “aclimatar”, probar el circuito, hacer todos los ajustes necesarios previos a la carrera y al terminar la carrera se quedan esa noche a descansar mientras que otros salen el viernes cuando terminan de trabajar, llegan el mismo sábado previo a la carrera y se van apenas termina, todavía con barro en las orejas.


Y esta diversidad la vivís en la feria de Pinto en los días previos a la carrera. Allá van los Team Pro de las principales marcas de bicis a sacarse la foto en el podio pero inmediatamente después se sube un grupo de amigos de cualquier pueblo del interior que con la sonrisa de oreja a oreja se sacan su foto en el podio (ojo, estos también tienen su jersey con los colores y sponsors impresos y los llevan como estandartes de su próxima batalla).
No falta el ciclista que por vergüenza no se sube al podio pero posa ante su pareja, hijo, padre o amigo en el photo point, blandiendo su bien merecido número de inscripción o el que viajó solo y se saca una selfie por donde encuentra un logo del Rio Pinto.
Sin embargo, el día de la carrera toda esa diversidad se desvanece y de repente te encontrás en la largada con un grupo de hermanos (aproximadamente 500 ciclistas por categoría y un total de 4627 divididos por edad y género) que largan con vos y con los cuales compartís un único objetivo: recorrer esos 85 kilómetros.
El día de la largada, si bien hay un enjambre de ciclistas rodando aleatoriamente por todas las calles de La Cumbre, a distintas velocidades, alegres o serios, super abrigados o en remera, con bicis de hace años o recién sacadas de la tienda, llega un momento donde la categoría que larga se concentra en una eterna fila de más de 5 cuadras y surge un silencio donde todo el mundo esta ensimismado, quizás haciéndose promesas, quizás recordando todo lo entrenado y el camino recorrido que lo llevó a estar a punto de largar en la mítica Río Pinto.
Pero apenas te sentás y podés pedalear sentís la adrenalina fluir y al primer grito del público de “¡vamos muchachos!” te agrandas, inflas el pecho y ¡a correr!
Y este hermoso circuito, como sus corredores, tiene la belleza de la diversidad. Un inicio muy de rural bike, caminos con poca pendiente que te dejan pedalear a full, donde entrás en calor, una bajada importante que, si bien no reviste ninguna dificultad técnica, tu atención tiene que estar al tope para no terminar muy mal herido.
Después te encontrás con todo el sector inferior del circuito, donde tenés que sortear varios vados donde, nuevamente, sin técnica lo más probable es que termines haciendo pato al agua. Y cuando pasa toda esta diversión, a mitad de recorrido, empieza el trabajo…
Es la subida de San Marcos y ahora te enfrentás a vos mismo, “El desafio sos vos” toma nuevamente sentido porque por unos 12 kilómetros vas a trabajar y hacer valer tu entrenamiento. No hay magia, no podés mentir, todos la sufren, solo podés optar por aguantarla o no, porque el que está adelante tuyo piensa lo mismo que vos: “¿Quién me mandó a estar acá..?” En este punto no hay diversidad…
Pero cruzás miradas, alentás a alguien que se está quedando, recibís el aliento de otro que te pasa, te concentrás en lo que te da fuerza y con la mirada arriba y contando cada metro ganado llegás al Mirador y esa pendiente se termina.
Y acá te queda la última y engañosa parte, otro cambio de pendiente y de terreno. Si hiciste las cosas bien y todo salió según lo pensado vas a poder darle ritmo y llegar a terminar la carrera. Si te quemaste en la subida esta parte te va a pasar factura. Te juro que cuando estas acá vas a reconocer a los que pueden salir en un reportaje de Biciclub o transformarse en personaje de The Walking Dead.
Pero ánimo, que llegues como llegues, cuando estés cruzando el arco de llegada y recibas tu merecida medalla mirá tu entorno y vas a ver que terminaste la carrera al lado de unos 20, 30 ciclistas absolutamente distintos a vos, porque alcanzaste a los rezagados de categorías que largaron antes y porque te alcanzaron los adelantados de las categorías que salieron después que vos.
Probablemente haya miles de motivos para correr Río Pinto, tantos motivos como corredores, pero para mi este año en un momento donde nuestra sociedad parece tan focalizada en hacer divisiones, ver que casi 5000 almas (sin contar familiares, amigos y gente involucrada en la organización) comparten por unos días este evento donde priva la solidaridad, el compañerismo, el aliento, la sana competencia, la amistad, el respeto, el sacrificio y porque no la diversión es lo que me más me llenó de alegría y esperanzas.

Por Marcelo Abrevaya: @marceloabrevaya



Álvaro Macías (Orbea)
El biker de Santa María, Catamarca, fue 1º en la general masculina y en la categoría Pro. Completó los 85 kilómetros en 2h 48m 35s, a un promedio de 30,252 km/h.
“Esta carrera es un sueño que vengo anhelando hace mucho. Había un nivel impresionante, que me hizo todo muy difícil. Toda la primera parte, hasta San Marcos, donde empieza la subida al Mirador, iba en el pelotón, pero apenas empezó la subida apreté, hice escapado toda la subida y los últimos 35 kilómetros planos los hice solo hasta la llegada, apretando a fondo para hacer una buena diferencia. Me sentí muy bien, tuve buenas sensaciones. Se me dio, quizás no en la disciplina que yo hago, porque soy corredor de cross country olímpico, que es una disciplina distinta… Yo no suelo correr carreras tan largas como el Pinto, pero es una carrera muy prestigiosa, con mucha convocatoria de gente, adonde se vive una gran fiesta.”



Yesica Cantelmi (Trek)
La pampeana ganó la general femenina, donde participaron 600 deportistas, y naturalmente su categoría Profesional Femenina. Completó los 85 kilómetros en 3h 19m 38s, a un promedio de 25,547 km/h.
“Esta carrera fue algo especial. Todo corredor de mountain bike desea algún día ganar el Pinto. Este es mi cuarto Río Pinto, donde he venido mejorando año tras año, aunque nunca había podido ganar ni siquiera la categoría. El año pasado corrí en Profesional como este año y había quedado segunda y por primera vez entre las cinco de la general. Me quedaba pendiente lo del Pinto. Y ganar una general me da la satisfacción de que valió la pena todo el sacrificio que uno hace para entrenar… El Pinto es un show del mountain bike y los años anteriores iba con mucha presión, nervios, pero este año decidí ir más relajada, disfrutar más incluso los días previos, estar con el equipo, en la carpa de Trek, cerca de los saludos de la gente… En la carrera fuimos hasta el Mirador en un grupito 5 chicas de la categoría Pro. Nos cortamos hasta el Mirador, y a partir de ahí seguí a mi ritmo, pude hacer la diferencia y la sostuve hasta la llegada.”



Gonzalo Trotta (Raleigh)
El biker de Beriso, Buenos Aires, fue 2º en la general masculina y 1º en Máster A2. Llegó ahí nomás, a 41 segundos del ganador de la general, Álvaro Macías.
“Para mí es la carrera más importante de todas. Desde que empecé en el 2008 acompañando a mis amigos, en la cual no corrí porque recién empezaba con la bici, me enamore del Pinto. Y del 2009 para acá corrí todas las ediciones, fui progresando y mejorando. Esta carrera en particular fue muy dura de arranque y en mi debut en una de las categorías más competitivas. Salimos desde el principio a darlo todo, el grupo se fue seleccionando y al terminar la bajada de Cuchi Corral éramos unos 30 corredores. Llegada la subida de San Marcos, en el kilómetro 45, fue donde se apretó fuerte y pude irme con otro corredor, del cual pude despegarme faltando 500 metros de la meta y lograr el triunfo.”



Germán Dorhmann (BMC)
El biker de San Rafael, Mendoza, que viene de ganar en Vuelta Altas Cumbres el campeonato argentino de Marathon fue 2º en la categoría Profesionales, a 1m 27s del ganador, y cuarto en la general masculina.
“Fue una carrera muy dura, que salí a buscar de entrada. Quizás tomé algunas responsabilidades que no debía en la primera parte y eso me pasó factura en los últimos 6 kilómetros, donde ya venía con calambres. Me hubiese gustado ganar, pero en este tipo de competencias gana el más fuerte y el más astuto también. Yo podría haber planteado las cosas de otra manera, pero en este deporte la palabra ‘podría’ no existe, hay que saber tomar la decisión correcta en el momento justo.”

 


Claudio Martínez (GT)
Recientemente incorporado al team GT, el pedalista de Quequén, Buenos Aires fue 3º en la general y 2º en Máster A2, cruzando la meta a solo 45 segundos del ganador y a 5 segundos del primero en su categoría, Gonzalo Trotta.
“Es mi quinta vez en esta carrera. El año pasado quedé tercero en la general y este año, preparado y convencido que podía estar ahí o dar más, salió una carrera muy linda, quedé en la puerta con los tiempos, a solo 45 segundos de ganarla… La carrera fue más dura que el año pasado, porque los vados tenían más agua, el terreno estaba más arenoso, más pesado y el tiempo un poco lluvioso hizo que los tiempos se fueran un poco arriba. Contento porque estar ahí, entre los tres mejores, es algo muy importante para mí y sobre todo para la marca GT, para la cual hace poco corro.”


María Lourdes (Raleigh)
La marplatense, entrenada por Ignacio Gili, fue 2ª en la general femenina y en la categoría Pro. Cruzó la meta a 5m 17s de la ganadora.
“Estoy más que contenta por mi resultado. Se me ha dado que en años anteriores he tenido complicaciones mecánicas y físicas, algunas que no me han dejado terminar la carrera y otras que me han dejado terminarla pero con un gusto un poquito amargo… Largamos a las 8 y 5 de la mañana para enfrentar un recorrido de 85 kilómetros con los vados bastante crecidos, pisos rotos en la bajada y en el tramo final, y también algunas partes muy rápidas. Este es siempre un circuito muy exigente, en el que una tiene que autorregularse tanto física como mentalmente. Se puede tener un buen resultado cuando hace una carrera bien planificada.”


 

Julieta Sainz (Venzo)
La biker de Villa Nueva, Córdoba, ganó la categoría Damas Elite y fue 7ª en la general femenina, estrenando bici nueva, la Venzo X-Blaze EX.
“Río Pinto es una carrera que para muchos es un objetivo y para mi equipo es importantísimo que estemos aquí. Este año entraba a una nueva categoría, la más alta, así que podía tranquilamente no estar entre las tres primeras. No esperé estar en el escalón más alto del podio, simplemente sucedió. Pudimos hacer una buena diferencia en la bajada y mantenerla en el resto de la carrera iba a ser difícil, pero no imposible. Se aparecieron algunos calambres en la última parte, pero la cabeza fue un factor principal para creer que no estaba pasando, que todo iba más que bien y que quedaba poquito. Las conversaciones con uno mismos en las carreras son también parte de nuestros logros, nuestro pensamiento es capaz tanto de bajarnos unos escalones en el podio como de subirnos.”


Erminda “Mindy” Mercau (Raleigh)
La biker de Merlo, San Luis, fue 3ª en la general femenina y 3ª en su categoría Profesional Femenina. Cruzó la meta a 7m 55s de la ganadora.
“Desde que comencé a andar en bici hace 5 años y medio aproximadamente soñé con poder alguna vez estar en el pelotón de punta de esta carrera, compartir el recorrido con las mejores de la Argentina, ya que es la única carrera que las convoca a todas. Hace 5 años fue mi primera largada en Río Pinto, que terminó con una caída a 200 metros de la largada provocada por otra corredora y una ruptura de ligamentos de la rodilla. Pude recuperarme con varios meses de rehabilitación.
Seguí intentando en años posteriores y metiéndome en el podio y mejorando mi rendimiento, a paso de hormiga, restando minutos; pero siempre con ese sueño latente de estar entre las 5 mejores.
El año pasado me anoté en Pro y quede 8ª en la categoría y 11ª en la general, acercándome un poco más a mi meta. Este año nuevamente en la Pro femenina en búsqueda de cumplir ese sueño en una carrera especial, porque justo en esta fecha se cumple un año de mi entrada al equipo Raleigh…
Salimos en en un pelotón compacto y en la bajada logramos cortarnos con otras cuatro corredoras, con quienes hice gran parte de la carrera. Estaba ahí…, con las mejores…, con mujeres que me inspiraron por años, desde mis inicios en el MTB.
De ahí en más era pedalear concentrada. tratando de hacer todo lo que tenía en mi mapa mental para llegar de la mejor manera a la meta. Los últimos kilómetros fueron los más agotadores, intentando que la fatiga no se apoderara de mi mente, cada segundo contaba para la clasificación general, así que debía seguir adelante…, poniendo mucha garra. Y la llegada fue super emocionante y gratificante por lograr ese objetivo.”



Familia Delgado (Salta)
La familia salteña Delgado, que organiza el campeonato anual de los Amigos del Pedal en Salta, viaja incansablemente a todas las carreras para llevar a sus hijos y otros pedalistas de la zona a competir por todo el país. Y en este Río Pinto decidieron participar en familia, por eso es que a los que siempre compiten, Franco y Jorge Delgado, se sumaron su madre, Mariela Anachuri, y la novia de Jorge, María de Jesús. Franco corrió en Sub23 y quedó 3º en su categoría, pese a haber pinchado dos veces y romper el shifter. Su madre tardó 6h 19m en completar el recorrido. “Pero llegué sin caerme”, sentenció feliz.


Ezequiel Goldenberg y la bici que sana
“Hace un tiempo intercambiando emails con la revista Biciclub y ante mi imposibilidad de ir a Río Pinto 2017, desde la revista Isabel me respondió: ‘Date tiempo, la bici ayuda a sanar’.
En ese momento no supe bien qué significaba. Lo que sí me di cuenta tiempo después es que volver a Río Pinto era el lugar especial.
Poco a poco fui reconstruyendo mis vínculos, me despedí de las bicis que vendí y empecé a ver con más detalle cómo volver a subirme a otra bici. Me vinculé con una persona que me guiase y sobre todo contuviese en esa etapa de volver al deporte luego de casi dos años y medio sin entrenar rigurosamente. Allí encontré a Jackie Brugnoli y en enero empezamos a recorrer el camino para llegar y terminar Río Pinto 2019.
En cada etapa de esta preparación fui volviendo con cuidado a crear y recrear aquellos vínculos que por el tiempo inactivo había descuidado. Y fueron ellos, mis compañeros de viaje, los que transforman a Río Pinto en un fin de semana único.
Aun siendo un evento de una organización ‘interplanetaria’, por los tantos detalles que se tienen en cuenta, este año con las medidas de los controles médicos sentí que la organización volvía a pensar en los tantos corredores que pedían esa cuota de transparencia y rigurosidad que el deporte necesita. Sentí que el Club de Amigos se ponía cerca otra vez de nosotros, como cuando éramos unos tantos menos en los inicios.
Hoy tenemos muchos datos del recorrido y muchos medidores de desempeño, pero para mí en cada parte del camino tengo una sensación distinta. En la largada y en Cuchi Corral, respeto. Luego del vado de Pinto satisfacción por estar en carrera y esperando la parte rápida de la carrera. Subiendo al mirador, esfuerzo. Ya luego empieza la garra y los dientes apretados para terminar.
Y ya llegando, con mis cuatro horas a cuestas, la comprensión total de la frase esa de que ‘la bici ayuda a sanar’. Sé que viene lo mejor, el abrazo, el asado post carrera, las anécdotas, las cargadas y las ganas de volver a hacerlo otra vez.”


Previley y Fadiga (Weber/La Segunda)
Pese a ser un equipo de ruta, el Weber La Segunda Ladies Power Team también dio la pelea en Río Pinto, sumando competencia y podios. Para esta ocasión Caterin Previley y Mercedes Fadiga cambiaron de bici para estar en el Desafío Río Pinto y no desentonaron para nada.
La mendocina Caterin Previley, que venía de competir en el campeonato argentino de ruta en Termas de Río Hondo y la Clásica 1º de Mayo en Salta, cerró su mini gira con el Río Pinto en donde logró el 5º puesto en Damas Elite, completando el recorrido en 3h 40m. Por su parte la bonaerense Mercedes Fadiga, quien reapareció en competencia, se ubicó 6ª en Damas Master A, con un tiempo de 3h 42m.


ANTIDOPING EN RÍO PINTO

Una iniciativa para aplaudir 

Por Daniela Donadío

Palabras de una vieja chota, como me dicen a mí, pero con chapa internacional.
Una empresa privada hace una carrera y como condición pone control antidoping y control de salud. Si vas a correr una carrera donde hay control antidoping privado, que se comunicó de antemano, ¿de qué estamos hablando? ¿De qué se están quejando? No estas de acuerdo, no corras. Corta la bocha.
Ahora, si te anotaste sabías de las condiciones que tenía esta carrera.
Yo organicé dos grandes carreras en mi vida, el primer Gran Fondo de BA y en el que puse control antidoping, que lo hizo el CENARD y no pagué un peso por ello. Y luego, en el criterium de la Expo Bici también hice control antidoping, lo avisé por redes y vino la mitad del pelotón elite… Yo realmente agradezco haber tenido una carrera con menos gente pero sana. No miro números, no me interesa ganar, me interesa fomentar el juego limpio.
A raíz de esta carrera me llamaron los organizadores de una gran vuelta de ruta, preocupados por si iban a ir a su carrera los de la WADA a hacerle controles sorpresivos, porque ellos no querían, porque se iban a quedar sin corredores y que eso los iban a fundir. Les juro que me dijeron eso, yo no lo podía creer. Le pregunté: ¿Vos te estás escuchando? ¿Te das cuenta lo que estas diciendo?
Así estamos…
Gane 7 campeonatos argentinos y me hicieron en todos controles antidoping. En aquel momento no se le pasaba por la cabeza a nadie que en un Argentino no hubiera control antidopaje. Que me hablan hoy de pulcritud, baños limpios y asepsia. ¿Tienen idea lo que eran esos controles hechos supuestamente por la FCA con la aprobación de la UCI? Gané 4 sudamericanos y también hice control antidoping. Es más, en el Panamericano de Canadá me hicieron control de sangre y de genero. No me avisaron. ¿Me tenían que avisar?
No le busquen excusas a un resultado positivo. Todavía no se sabe el de orina, vamos a ver qué resultados da. El de salud, sin poner nombres personales, ya se sabe. A las mujeres deberían bajarle el porcentaje, porque una mujer con 50% es demasiado y el reglamento UCI dice 47%, esa es mi única sugerencia.
Rio Pinto marcó un antes y un después en el MTB y ojalá muchos organizadores se copien. Por no ser una carrera federada la sanción será no poderla correr más. No dudo que los controles están bien hechos. Es más, creo que si los hicieran en Suiza o con el detalle minucioso que deberían tener, caerían muchos más.
El tema es empezar, el tema es animarse. Y apoyar estas iniciativas privadas, porque como Federación damos lástima. Se fomentó por años el viva la pepa, salen a decir que no tienen nada que ver con este control. Me dan pena, cuando ellos deberían ser los primeros en poner controles en los campeonatos argentinos.
No les interesa el ciclismo, no les interesa el juego limpio. No sé en qué piensan. Pero claramente no es el camino. Y claramente no es en el ciclista.

Y un día

Por Nicolás Muszkat

Y un día un evento privado decidió combatir el doping.
Y al otro día muchos eventos privados comenzaron a apoyar esta política.
Y al otro día los atletas se pronunciaron a favor (la gran mayoría).
Y al otro día…

Algún día tendremos un deporte sin tramposos.


 

Río Pinto te puede vencer

Por Martín Rodríguez

Allá por el mes de octubre del 2018, y luego de una charla rápida como quien no quiere la cosa, surgió hacer el Desafío al Valle del Río Pinto.
Me dije que este era el momento de ir por la revancha, de intentar superar aquel mal trago del 2016 y empezar a prepararme para correr una de las más lindas carreras de MTB de Sudamérica.
Así fue que sin pensarlo mucho empecé con mis rutinas de entrenamiento. Fue duro salir solo, cuidarse en las comidas, mañanas y tardes de muchos kilómetros, peleando contra las lomas en el cerro de los Pioneros, con el sonido del viento cuesta arriba en Villa del Lago, o en el silencio del camino de La Balanza, o trepando alguna sierra con el calor agobiante de esas tardes de verano por el Centinela o por esos caminos que solo en Tandil tenemos, como así también esas hermosas salidas con el grupo Tandil Bike.


Los días fueron pasando, el entrenamiento se fue intensificando, las piernas sentían cada vez más el rigor de la rutina, de esa rutina que yo mismo y con poca idea pero con mucha garra me había diseñado. Pero todo valió, todo sirvió, y el día llego.
Ya el jueves comenzaron los preparativos. Viernes bien temprano, con demora y con toda la alegría, salimos de Tandil en la combi con algunos de los compañeros que íbamos a correr y los acompañantes que iban a darnos fuerzas. Para la mayoría era su primera vez, en mi caso la revancha.
Luego de una viaje cargado de kilómetros (1100), el sábado retiramos el kit, paseamos por la Expo y partimos a un mini turismo por la zona, para relajar y calmar ansiedad. Ya en las cabañas comimos unos buenos fideos, nos reímos un rato, compartimos esos momentos que solo la vida te los puede regalar y que son tan lindos, y a dormir, esperando ese día, EL día.

El día esperado y temido
Y el domingo llegó. Te levantás y parece que te duele todo, que hay algo que te olvidás, que hay algo que no está bien, y que llega el momento de hacerle frente a esa carrera tan temida por tantos pero tan soñada por muchos. Soy un agradecido a la vida de ser parte de ella.
Ya en el lugar, risas van, risas vienen, fotos por aquí, otras por allá, despedir y desear suerte a los compañeros que largaban en los primeros turnos, luego a mirar las largadas el momento llegó. El saludo de mis compañeros allí presentes, mis hijos y familiares que a la distancia me deseaban lo mejor y el último beso de ella, mi fiel compañera, el amor de mi vida, con ese abrazo eterno y ese enorme beso, sabiendo que la espera le sería larga pero que ahí estaría esperándome por ese abrazo. Y a la manga me fui, con mi locura y con mis nervios.
Ya en la espera eterna, sentís que la bici hace un ruido raro, sentís que te duele el cuerpo, sentís que todos hablan de lo que hicieron o de lo que comieron o de lo que entrenaron, y vos te decís: ¡Ah la pucha, yo hice todo mal!! Alrededor tuyo unas bicis que valen fortuna y vos deseando que tu amiga, tu compañera de entrenos, esa que con mucho sacrificio tenés, a la que en cada salida cuidás, lavás, le comprás los mejores chiches para que luzca linda, en la que te gastás mucha más plata de la cual declarás oficialmente en tu casa…, esa que la tocas y le decís “hoy no me falles, hoy no me dejes, juntos vinimos, juntos lo vencemos”.
Ahí también está el otro contándote su experiencia y lo dura que es, pero para mí las experiencias ajenas no sirven, solo sirven las que uno vivió.

La aventura nos enfrenta
Me puse a elongar un ratito y con todo eso y mucho más llegó el silbato de partida, el color verde en ese semáforo gigante, y allí salí con toda mi fuerza, con todas mis ganas, sin miedo y a toda furia. En el camino escuchaba los gritos de mis amigos que me alentaban y el de ella, sí, el inconfundible “¡¡Vamos Gorrrr!!!!”
Los metros se fueron consumiendo, el peligro de caída en la tumultuosa largada fue pasando, llegó el camino ancho de tierra, la velocidad empezó a sentirse, vinieron las pronunciadas bajadas y ahí bikers al costado del camino con sus bicicletas rotas, caramañolas, lentes, cámaras y lo que se te pueda ocurrir caídos en el camino. Y allí iba yo, pedal y más pedal, y la temida bajada de las lajas solo sería un obstáculo más.
Seguíamos en carrera hasta que mi compañera me jugó una mala pasada, no había forma de poder usar la corona chica, tan necesaria en esta competencia, pero nada me detendría, era tan solo bajarse de la bici y colocar la cadena con la mano cada vez que la necesitaba y a seguir.
Y llegó la tan hablada y temida subida de San Marcos Sierras al Mirador y allí, como en todo el camino, supliqué por mis piernas, recordé ese 2016 donde mi cadena se cortó tres veces. Y la loma comenzó y en ese momento sentí el grito y el apoyo de mis compañeros de Tandil Bike que estaban en ese tramo y que te da un plus de ganas y más fuerzas.

Al agua pato
La temida loma pasó, se pudo llegar al Mirador. Todo venía muy bien, más allá de lo sucedido con la corona, y el descenso comenzó. Seguíamos sumando kilómetros hasta que uno de las tantísimos vados de agua me jugó una mala pasada. La velocidad y el musgo hicieron que cayera desparramado restando aun 20 kilómetros. Esos segundos en los cuales sentía que iba cayendo, esos segundo interminables de caer y levantarme me dieron una sensación de amargura y mucha tristeza. No sabía si iba a poder continuar, pero cuando me reincorporé, todo mojado y aturdido por el golpe, pude escuchar a la gente dándome fuerzas y aplaudiendo y pude ver que mi compañera estaba en condiciones de continuar…

El premio al esfuerzo
Ya en el camino fui preguntando a cada banderillero que visualizaba cuánto faltaba, porque temía que mi compañera se fuera a romper, algo que no me pude sacarme un solo instante de la cabeza, y así fue que los kilómetros se acortaban y yo firme pedal y pedal hasta que de repente pude observar que quedaba muy pero muy poco. Aparecía mucha gente aplaudiendo. Mis ojos empañados por la transpiración, mi corazón a mil por hora, todo ese sueño, esas mañanas y tardes de kilómetros recorridos en mi Tandil, esos domingos en los que solo había que levantarse costase lo que costase y salir, esa maldita dieta, pero que tan bien me hizo y que tan saludable te hace sentir, ese trauma de la tristeza, del llanto de aquel 2016, esos últimos metros en donde visualizás ese famoso arco, ese mismo que durante el día previo lo miraste y te sacaste fotos ahí estaba, sí, ahí a mi alcance, con los aplausos y los gritos ensordecedores dela gente, los gritos de tus amigos…
Y lo pasamos y el reloj dijo 3.59 de esfuerzo. Ya está, todo había pasado, solo me quedaba buscar entre tanta gente ese abrazo contenedor, ese abrazo para decir mil gracias, ese abrazo para decirle que todo se puede si uno se lo propone y que el objetivo estaba cumplido, ese abrazo de decir acá estoy sano y salvo, no sufras más, ese abrazo de ella, mi compañera de vida, el amor de mi vida, en la que deposité todas mis fuerzas, mi emoción y mi agradecimiento.
Luego el saludo de mis amigos y compañeros, y el de mis hijos y familiares que a la distancia me dieron siempre su aliento y sus fuerzas para que todo saliese bien y que sé la sufrieron como si hubiesen estado aquí. Ellos son parte de mi vida y por ellos también mi corazón latió. Porque gracias a todos pude vencer mi Desafío.

Martín Rodríguez: dariomrodriguez@hotmail.com

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Geri

    14 mayo, 2019 a las 7:23 am

    Hermoso el relato. Para aquellos que no estamos muy conectados con la actividad, es una invitación a la aventura. Gracias.

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Deporte y Entrenamiento

IMBA Argentina: “Hay muchos senderos por delante”

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Para entender el presente hay que conocer el pasado, esto es algo bien sabido. Por ese motivo voy a comenzar este recorrido desde el pasado hasta el presente.
IMBA (International Mountain Bicycling Association) nace en 1988 en los Estados Unidos de Norteamérica, como fruto de las inquietudes de un grupo de amigos que veían cómo día tras día se cerraban los lugares por los cuales ellos normalmente andaban en bicicleta. Esta problemática se transfirió al resto del mundo y se propago por Europa, Latinoamérica e incluso Argentina.
En mi caso, viendo cómo se limitaba cada vez más el espacio para el acceso deportivo de la bici y luego de un accidente practicando MTB que me dejó cuatro meses en silla de ruedas y más de un año inhabilitado (con mucho tiempo para pensar), fue que decidí tomar cartas en el asunto personalmente y generar un cambio. Definitivamente no quería que otras personas tuvieran la misma mala experiencia que yo había sufrido y tampoco quería que las generaciones futuras perdieran esos espacios de juego y conexión con la naturaleza que yo había experimentado durante mi adolescencia.

Nace IMBA Argentina

Traer IMBA a Argentina no fue tarea fácil, pero eso es otra historia. Cuando finalmente logré el objetivo quedaba un largo trecho por recorrer. Así comenzó IMBA Argentina a dar sus primeros pasos en el año 2011, seleccionando personas que pudieran colaborar con los objetivos generales, buscando el bien común. Proceso que aunque parezca sorprendente nos tomó aproximadamente dos años. Finalmente en el año 2013 logramos obtener un grupo humano adecuado y una personería jurídica, siendo reconocidos oficialmente como ONG.

“Imposible”

Todos los que apostamos por esta lucha quijotesca creímos en aquel momento que iba a ser tarea fácil. El ideal romántico nos llevó a presentar proyectos por todos lados. Más de 50 desde el 2013 a la fecha, a lo largo y ancho del país y varios puntos de Latinoamérica.
Nunca bajamos los brazos. Siempre trabajando y luchando por el bien común, para todos los deportistas.
Con cada proyecto que presentábamos, las respuesta era casi siempre la misma: “Eso acá no se puede, es imposible.” Era como si me dijeran: “Las pirámides las construyeron los alienígenas.”

Las alianzas

Luego de tantos proyectos presentados, logramos por fin comenzar a establecer alianzas con otras personas y grupos interesados en este tipo de trabajo a largo plazo. Uno de ellos fue Jardineros sin Fronteras, una pequeña agrupación autogestionada dedicada a reforestar y proteger el ambiente natural, organización que comprendió nuestro lema “no se protege lo que no se conoce”. Fueron ellos quienes comenzaron a difundir la construcción de un sendero sustentable en una reserva privada. Y luego de un año de gestión logró hacerse realidad y pudimos construir la primera etapa, accesible a sillas de ruedas para personas con discapacidad.
Durante el proceso constructivo nos sorprendió un temporal. Llovieron 60 milímetros en menos de una hora, lo que arrasó caminos, inundó la ciudad y causó estragos. Y así durante toda la etapa de construcción, temporal tras temporal. Era notable la cara de sorpresa de biólogos, agrónomos, agrimensores y arquitectos al ver cómo el sendero quedaba mejor después de cada lluvia. Incluso hasta nos dijeron: “Les autorizamos 100 metros porque creímos que esto era una guitarreada.”

Por qué y cómo sumarse a esta alianza

Hoy, habiendo terminado esta etapa y sendero laboratorio, puedo decir que cada minuto de esfuerzo valió la pena. Podemos celebrar que por primera vez en Latinoamérica existe una muestra de sendero IMBA, pero no solo eso, es un sendero accesible a silla de ruedas.
La pregunta es hacia donde nos lleva este pequeño TrailLab. La realidad es que el futuro no está escrito, pero ya marcamos un hito del cual no se puede volver. Actualmente, con la alianza realizada con Jardineros sin Fronteras bajo la dirección de Juan Orco, podemos contar con un equipo especializado de parques y senderos únicos en el país, equipo con el cual tenemos experiencia técnica y teórica de sobra para enfrentar cualquier proyecto que se nos ponga adelante.
Pero no nos quedamos solo con esto. Apostamos a sumar a otros actores, otras agrupaciones que deseen pujar, defender el futuro del MTB y los deportes al aire libre. Por eso mismo invitamos a todas las personas y deportistas outdoor a unirse a IMBA, ser parte de una familia que defiende valores de conservación ambiental así como de prácticas deportivas sustentables.
De esta etapa dentro de una reserva municipal privada, esperamos que marque un antes y un después en materia de senderos. En el tipo de senderos que nos merecemos los argentinos, en el tipo de turismo que nos ofertan y por sobre todo en materia de conservación.
El futuro no está escrito, pero con esta alianza realizada con Jardineros sin Fronteras y la más recientemente realizada con Senderos Urbanos, una agrupación de Buenos Aires, está claro que el futuro de todos los argentinos tiene una nueva escuela de conservación y muchos senderos por delante.

 

Por Alejandro Minuzzi, Presidente de IMBA Argentina y Director de IMBA Latinoamérica
https://www.instagram.com/imba_argentina/ | https://www.facebook.com/IMBA.Argentina/

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MTB

¿El término contraperalte te pone un poco nervioso?

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Uno de los obstáculos que con frecuencia nos hacen morder el polvo en el mountain bike, el contraperalte. Las mejores líneas para superarlo, la posición de nuestro cuerpo, la distribución del peso y el uso apropiado de los frenos.

Llegás, estás por empezar a entrenar en un nuevo circuito de XC, te cruzás con otros corredores y aprovechás para preguntar que tal es el circuito, qué características tiene y demás, todo como para evaluar la presión de tus ruedas y prepararte un poco psicológicamente. El relato va bien hasta que escuchas la palabra, sí, esa palabra, la que te descoloca, la que te pone nervioso porque ya sabes cuánto te cuesta resolver eso, y empezás a recordar cuantas veces has terminado en el suelo por no dominar el contraperalte u off-camber.
Te dicen que en esas secciones con peralte negativo bajes con cuidado, porque además son en descenso y encima sabés que esas partes se van a ir soltando aun más con el paso de los corredores…
El término se refiere a un sendero que está inclinado, no hacia delante, es decir en descenso, no hacia atrás, como en un ascenso, sino de lado.

Por dónde y en qué posición

La regla básica para atravesar una sección off-camber es intentar ir por la parte más alta. Es decir, trazar nuestra línea lo más recta posible, siempre que podamos, e intentar permanecer en lo más alto de la sección inclinada. En el caso de que nuestras ruedas derrapen, el estar en lo más alto nos permitirá contar con un mayor margen para derrapar y seguir sobre el sendero.
La segunda regla, también básica, es la distribución del peso de nuestro cuerpo sobre la bici.
Para lograr una distribución adecuada de nuestro peso debemos fijar un concepto aun más básico, y es el de la posición sobre la bicicleta, cuya eficacia nos la puede asegurar un bikefitting, buscando con él el balance biomecánico entre aerodinámica, eficiencia y confort y entre el control sobre la bici y la eficiencia del pedaleo. Un bikefitting adecuado nos permitirá adoptar una serie de posiciones y por tanto desarrollar una gran cantidad de gestos técnicos.
Volviendo a la segunda regla básica, la distribución del peso busca siempre una mayor adherencia y tracción para ganar velocidad. Con lo cual exigir de forma equitativa a nuestras cubiertas trasera y delantera será la clave.
Por lo general, en una sección off-camber que no requiera de pedaleo nos mantendremos parados sobre los pedales, con las palancas horizontales y poniendo buena parte del peso sobre el manubrio. Solo así lograremos una correcta distribución del peso y además estaremos preparados para lo siguiente en nuestro camino.
El ir parados sobre los pedales nos permitirá además un mayor rango de movimientos, si es que necesitáramos recentrar nuestro peso, o cambiar de dirección, o bien afrontar un pequeño drop durante la sesión off-camber.
En general y en un nivel de iniciación, inclinar la bicicleta tratando de vencer la sensación de derrapar solo hará que derrapemos.
Hoy en día las cubiertas de las bicicletas tienen características increíbles, y si a esto le sumamos la posibilidad de elegir la presión adecuada para nuestro peso, el terreno y las condiciones climáticas, estaremos de seguro sacándoles el máximo provecho.
Si observamos a un rider profesional de DH de nivel mundial, veremos que en secciones off-camber, incluso con raíces, barro y en curva, hacen algo bastante diferente. Ellos inclinan la bicicleta al mismo tiempo que mantienen su cuerpo prácticamente recto, perpendicular al suelo, presionando con fuerza el pedal del lado de fuera de la curva. Todo esto vale… para ellos, y en ocasiones también fallan.

Los frenos

La regla básica numero tres y por cierto la más difícil de cumplir es la del uso apropiado de los frenos. En general la tendencia de utilizar el freno trasero más que el delantero es la más común. Pero si hacemos esto, por lejos no estaríamos aprovechando al máximo la potencia de frenado y además perderíamos el control de nuestra rueda trasera en forma habitual. La clave está en dejar que nuestras ruedas sigan girando aun cuando queramos frenar. Se trata de hacer uso de los frenos de manera tal que, si nuestro objetivo es detener la bicicleta en el menor tiempo posible, presionemos los mandos de freno tanto como sea posible pero evitando a la vez que las ruedas se bloqueen y derrapen.
Para poder alcanzar este punto, el de la potencia máxima de nuestros frenos, debemos realizar varias pruebas, probando en diferentes terrenos, con diferentes grados de inclinación, durante los descensos inclusive, bajo diferentes condiciones climáticas y con diferentes presiones de neumáticos. Esta es la única manera de aprender dónde está la delgada línea que divide la potencia máxima de frenado y el derrape.
Un uso apropiado de nuestros frenos en una sección off-camber sería ni más ni menos que aplicar el siguiente criterio. Paso uno, evaluar si necesitamos reducir la velocidad en esta sección. En caso de ser necesario reducirla, evaluar si podemos frenar antes de entrar a la sección off-camber, para así evitar tener que hacerlo allí, donde la frenada será menos eficiente. Paso dos, en caso de no poder frenar antes de la sección off-camber, lo ideal será presionar suavemente los frenos, permitiendo así que nuestras ruedas continúen girando. Una rueda que gira nos permite elegir nuestro camino, inclusive en una zona off-camber.

La salida

Dichas las reglas básicas, aquí va un consejo.
Siempre en el ciclismo es importante fijar nuestra atención en la salida del obstáculo. Esto nos ayudará a fijar la vía de escape y la trayectoria que debemos trazar para alcanzarla. Si logramos hacer esto, estaremos transitando sobre la pendiente utilizando la capacidad propioceptiva, (sintiendo y reaccionando en consecuencia de…) Esta es la manera de mantener el equilibrio cuando caminamos: al sentir que nuestro pie pisa una superficie oblicua, compensamos con nuestras articulaciones de tobillo, rodilla y cadera el peso de nuestro cuerpo.
Lo mismo sucede en la bicicleta.
Será mucho más sencillo entonces enfocarnos en un punto más lejano con nuestra vista que si nos guiamos exclusivamente mirando como pasa el sendero bajo nuestras ruedas.

Contraperalte con curva

Veamos ahora qué pasa cuando enfrentamos curvas sin peralte o peralte negativo. En este caso, a todos nos ha pasado terminar en el suelo después de que la rueda delantera, la trasera o ambas hayan derrapado… Le podemos echar la culpa a la meteorología, a la bici o a lo que queramos, pero lo más probable es que haya sido por falta de técnica y esto se acentúa cuando no hay peralte en una curva y queremos doblar a más velocidad de la que deberíamos.
Recordá, cuando tomes una curva: cabeza levantada y mirada al frente, frená antes, no durante la curva, y no bloquees la rueda trasera, algo que puede parecer eficiente pero no lo es. Bajá el centro de gravedad siempre que puedas, hacé los cambios antes de entrar a la curva, no después,
Con buena técnica vas a salir de la curva a más velocidad, pero no te olvides de hacer una reducción en tu relación de transmisión. Al llegar fuerte a una curva, muchos corredores se olvidan de hacer los cambios de velocidad necesarios para estar preparados a la salida y quedan con un cambio demasiado pesado, y eso les demanda más energía para ganar velocidad de nuevo. Una vez más, la clave es anticiparse, teniendo en cuenta lo que viene a continuación.
Y por último, poné tu peso en el pedal exterior.
Además, no podemos olvidar de que si la curva es en una sección off-camber, debemos realizar una combinación de los tips anteriores y los conceptos básicos de como tomar una curva.

 

Por Alejandro Palma: Coach UCI | (54-9-11)6362-2940 | consulta@alejandropalmateam.com | www.alejandropalmateam.com

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Deporte y Entrenamiento

El team Education First Pro Cycling y Cannondale extendieron su vínculo hasta el 2023

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El equipo EF Pro Cycling y Cannondale Bicycles continuarán como socios en el más alto nivel de ciclismo de ruta -y también en el de montaña y gravel- hasta la temporada 2023.
El Education First y Cannondale han trabajado juntos desde el 2015, cuando Cannondale Pro Cycling se unió a lo que entonces era el equipo Garmin-Sharp. Y aunque los nombres del equipo han cambiado con el tiempo, la constante son las bicicletas y la estrecha y firme colaboración entre el team y Cannondale.


“En esencia, la relación con Cannondale se trata de evolución y revolución. Queremos progresar en las rutas, en todo terreno y, en última instancia, seguir ampliando los límites de nuestro deporte”, dijo Jonathan Vaughters, director ejecutivo de EF Pro Cycling. “Queremos trabajar con Cannondale para destacar la belleza del nivel de élite, pero también para hacer que el deporte sea más accesible en todas partes. Queremos que más personas anden en bicicleta con una sonrisa en la cara.”
La extensión del acuerdo le da al equipo y a Cannondale tiempo para hacer un verdadero progreso en múltiples frentes: ruta, en primer lugar, así como montaña y gravel, ya que el equipo ahora está compitiendo en un calendario mixto de eventos. Más allá de la ruta, la asociación ha cobrado vida en un calendario de carreras alternativo del equipo. Desde los vacíos caminos de tierra de Kansas hasta los caminos rocosos de Gran Bretaña y, pronto, los altos picos de Leadville, Colorado, y Taiwán. Los nuevos eventos permiten que el equipo y Cannondale se asocien a través de diferentes disciplinas, abriendo las múltiples facetas del deporte y la percepción de los ciclistas de ruta profesionales.


La extensión también permite al equipo y a Cannondale continuar con los progresos técnicos que han dado sus frutos en las últimas temporadas, desde el renovado éxito del equipo en la contrarreloj por equipos hasta su implicación en la puesta a punto de las bicicletas que los ingenieros de Cannondale tienen en desarrollo.
«Nuestras ambiciones de construir una comunidad más grande en el ciclismo están en línea con el espíritu de EF Pro Cycling», dijo Jonathan Geran, director de marketing deportivo de Cannondale. «Estamos trabajando hacia los mismos objetivos comunes: ser el equipo favorito del mundo, competir con carácter y corazón y cambiar la percepción de lo que la gente piensa sobre las bicicletas, el ciclismo profesional y sus ciclistas.»


La extensión es el resultado del progreso técnico y de las puertas abiertas entre el equipo y Cannondale.
«Las bicis Cannondale con las que corremos esta temporada ofrecen las máximas prestaciones», dijo Andreas Klier, jefe de operaciones técnicas del equipo y su gerente comercial. “En cierto nivel, siempre esperamos que toda bici sea genial. Pero lo que realmente nos distingue es la forma en que trabajamos juntos en todos los detalles de las bicicletas, particularmente en las nuevas. Las puertas están abiertas de ambos lados y en un entorno de rendimiento de élite esto es muy importante. Más allá de los cuadros, también hemos logrado grandes avances a lo largo de los años con los proveedores de Cannondale, entre ellos FSA/Vision, Prologo y Vittoria.”

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MTB

Hugo Pernini: “La bici me atrapó”

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Licenciado en kinesiología, nacido en San Juan pero ciudadano de Mendoza desde hace 28 años, Hugo Pernini (34) empezó jugando al fútbol, deporte en el que estuvo a punto de llegar a Boca Juniors, pero el destino lo llevo a abrazar la bicicleta. Hoy es parte del calificado equipo KTM.

¿Como llegó la bicicleta a tu vida?
El que empezó con la bici fue mi hermano. Yo arranqué a andar en plan competitivo más o menos a los 14, 15 años. Me gustó de entrada, ya que no era un deporte grupal, dependía de mí mismo. Fui siempre muy competitivo, jugué al fútbol como arquero, entrenaba mucho y estuve por irme a jugar a Boca, pero en ese momento mi papá no estaba en Argentina y no pudieron firmar los papeles para poder irme a Buenos Aires. Aparte se jugaba en equipo, yo entrenaba mucho pero mis compañeros no tanto, así que llegaba el momento del partido y cuando perdíamos me enojaba. Creo que por eso necesitaba hacer un deporte individual, en el que no dependiera de nadie. Al final, la bici me atrapó mal.
Ya cuando empecé andar en bicicleta me gustaba meterme por el barro. Cuando era chico, atrás de casa teníamos un campo y había un circuito donde se corría una famosa carrera, La Posta del Río Tunuyán. En ese circuito me metía andar en bici. Y de entrada me gustaba saltar, cruzar los brazos del río, hacíamos carreras entre nosotros, nos pasábamos las horas allí, hasta que empecé a juntarme con unos amigos que corrían y que me metieron en las carreras departamentales y provinciales.
En ese momento mi papá me empezó a mejorar la bici. Por aquel entonces tenía una de cromo-molibdeno con frenos a balancín, era un lujo, jajaja, y mi papá hacía un gran esfuerzo para darme ese lujo.
El asunto es que empecé a entrenar y a correr con estos amigos. Ese año salí campeón departamental, luego empecé a correr a nivel provincial y también fui campeón y ya me empecé a meter cada vez más en el deporte de las ruedas gordas.

¿Te estimularon de chico para que hicieras deporte?
Mi papá trotaba mucho, era militar, le gustaba mucho salir a trotar y yo lo acompañaba. El deporte me atrajo de chico, soy una persona muy hiperquinética. En los juegos intercolegiales me corría todo: los 100 metros, los 200, la posta 4×100, los 4000, el salto en largo. Hacía todo.

Para estudiar tuviste que pausar el deporte. ¿Cómo retomaste luego?
Estudié kinesiología y tuve que dejar de andar en bici para poder estudiar. Me recibí a los 26 años y enseguida retomé con el deporte que más me apasiona. Me costó mucho la vuelta porque mi cuerpo había cambiado mucho. Cuando dejé el ciclismo, a los 21, pesaba 69 kilos, y cuando retomé pesaba 95. Ahora estoy en 74, ¡bien por mí!

¿Qué especialidad te gusta más del MTB?
La que más me gusta es el cross country. Es una lástima que en Mendoza no se hicieran muchas carreras de este tipo, pero hace dos tres años se está haciendo algunas y logré salir campeón. En segundo lugar me gusta el rally y por último el rural, que es un poco aburrido pero si hay que correrlo se corre igual, jajaja.
Pero el XCO tiene sabores especiales, mucha adrenalina, circuitos técnicos, bajadas picantes, saltos y muchas cosas lindas, además de gente permanentemente viéndote y alentándote. Es muy lindo eso de dar varias vueltas en un mismo circuito y que el espectador lo disfrute, en particular amigos y familia que van a verte.

¿Cómo te preparás en un año tan raro, sin calendario de competencias a la vista? ¿Cómo hacés para mantenerte motivado?
Este era un año con muchas motivaciones. Tenía todo organizado para poder ir al mundial de XCO de Francia en septiembre, pero llegó esta famosa pandemia que me hizo bajar las ilusiones. Estaba entrenando firme para ese objetivo. Pero la rutina de entrenamiento no me la modificó la pandemia, ya que yo entreno todos los días en mi casa en bici fija o en rodillo, según lo que me toque hacer. Y entreno de esa manera ya que no puedo salir a pedalear afuera por los horarios de mi trabajo. Sólo salgo los fines de semana con amigos y la disfruto a pleno.
Con respecto a la motivación, soy una persona con la cabeza muy firme, no me hace falta mucho para poder entrenar firme y duro. Lógico que si está como motivación la carrera todo se hace más fácil, pero cómo te dije, todos los días entreno encerrado en cuatro paredes. Mi motivación es superarme a mí mismo.

¿Qué logros deportivos destacarías?
El año pasado fue un año muy lindo para mí. Fui campeón argentino de rally marathon en la Vuelta Altas Cumbres; campeón argentino de rally en el Rally Nikizanga, de San Juan y campeón argentino de XCS por etapas en la Vuelta de Mendoza. También gané el Across Internacional de San Juan en mi categoría, el Rally Carlos Paz en mi categoría, segundo en la general, y segundo en mi categoría en Río Pinto y en el Trasmontaña.
En el Panamericano me quedé con mucha bronca, impotencia y tristeza. Estaba muy bien preparado, venía primero en la categoría y peleando la general y una rotura en mi cubierta trasera me dejó afuera faltando 15 kilómetros. Pero cada carrera te deja una enseñanza, siempre digo que este deporte te da revancha.

¿Competís también en ruta?
Corrí un par de carreras que las usé en modo entrenamiento porque estaba preparando alguna carrera específica, pero la ruta no me llama. Me hicieron invitaciones equipos de acá de Mendoza para correr, pero prefiero las ruedas gordas.
Justamente ahora empieza el campeonato sanjuanino de ruta y tenía muchas ganas de largar alguna carrera sólo por correr algo, porque no aguanto más, quiero ponerme el número y volver a sentir esa adrenalina de la carrera. Vamos a ver qué pasa, a ver si puedo y si por cuestiones de protocolo me dejan largar.

¿Qué bici tenés?
Una KTM Myroon Prestige. Hermooooosa por donde la veas. Es una bici liviana, corta de vainas, baja de caja y con un frente con buena angulación. ¡Es una bici muy completa para todas las modalidades, cómoda, y lo lindo que va para arriba..!

Fotos: Demian Martínez 

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