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MTB

Río Pinto 2019: la crónica, los reportajes, las mejores fotos, el antidoping… y un emotivo relato final

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Ok, medias, zapas, calza, jersey, guantes, lentes, casco, geles, turrones, bici chequeada, herramientas, cámara por las dudas, el Garmin, música, caramañolas, … ¿qué más era?, inflador, ¿parches?… pero si tubelicé es al pepe, no? Bah, mejor los llevo porque si rompo la cubierta le mando cámara y si pincho va parche, Gatorade, unas pasas de uva, chicles, rompeviento y aceite para cadena. Ahora sí, todo listo, ¡salimos para Río Pinto!
¿Pero qué cristo es Río Pinto? Bueno, es esa carrera que reúne al corredor profesional que busca el lugar más alto del podio, al ciclista que entrena todo el año y quiere mejorar su último tiempo, al que entrena lo justo para terminar lo más entero posible divertirse y también a el ciclista que se enteró hace poco de su existencia y la quiere correr por primera vez.
Y su slogan lo dice “El desafío sos vos”, porque solo vos elegís qué rol vas a desempeñar en la carrera, porque desde el corredor más pro hasta el más amateur, cuando se enfrenta a sus 85 km puede optar por dejar todo para ganar o superarse, jugando en el límite físico o simplemente participar en una forma más conservadora para completar el recorrido, lo cual tampoco es “moco de pavo”.
Y justamente esa diversidad de participantes y de objetivos es lo que más me atrae de esta carrera. Ya desde el mismo viaje (en mi caso de Buenos Aires) te encontrás en la ruta, en las estaciones de servicio, en los peajes, con otros vehículos que llevan 1, 2, 3 o 4 bicis en el techo, en el portabici trasero, en un batán, adentro del auto, camioneta, combi o micro.
Los corredores llegan a Córdoba con la misma diversidad en lo que hace a medios: en avión, en auto, en micro, en charter, apilados en una chata de un amigo, en un Porche o en un Renault 12 “nunca taxi”.
Es más unos se toman la semana previa de vacaciones para “aclimatar”, probar el circuito, hacer todos los ajustes necesarios previos a la carrera y al terminar la carrera se quedan esa noche a descansar mientras que otros salen el viernes cuando terminan de trabajar, llegan el mismo sábado previo a la carrera y se van apenas termina, todavía con barro en las orejas.


Y esta diversidad la vivís en la feria de Pinto en los días previos a la carrera. Allá van los Team Pro de las principales marcas de bicis a sacarse la foto en el podio pero inmediatamente después se sube un grupo de amigos de cualquier pueblo del interior que con la sonrisa de oreja a oreja se sacan su foto en el podio (ojo, estos también tienen su jersey con los colores y sponsors impresos y los llevan como estandartes de su próxima batalla).
No falta el ciclista que por vergüenza no se sube al podio pero posa ante su pareja, hijo, padre o amigo en el photo point, blandiendo su bien merecido número de inscripción o el que viajó solo y se saca una selfie por donde encuentra un logo del Rio Pinto.
Sin embargo, el día de la carrera toda esa diversidad se desvanece y de repente te encontrás en la largada con un grupo de hermanos (aproximadamente 500 ciclistas por categoría y un total de 4627 divididos por edad y género) que largan con vos y con los cuales compartís un único objetivo: recorrer esos 85 kilómetros.
El día de la largada, si bien hay un enjambre de ciclistas rodando aleatoriamente por todas las calles de La Cumbre, a distintas velocidades, alegres o serios, super abrigados o en remera, con bicis de hace años o recién sacadas de la tienda, llega un momento donde la categoría que larga se concentra en una eterna fila de más de 5 cuadras y surge un silencio donde todo el mundo esta ensimismado, quizás haciéndose promesas, quizás recordando todo lo entrenado y el camino recorrido que lo llevó a estar a punto de largar en la mítica Río Pinto.
Pero apenas te sentás y podés pedalear sentís la adrenalina fluir y al primer grito del público de “¡vamos muchachos!” te agrandas, inflas el pecho y ¡a correr!
Y este hermoso circuito, como sus corredores, tiene la belleza de la diversidad. Un inicio muy de rural bike, caminos con poca pendiente que te dejan pedalear a full, donde entrás en calor, una bajada importante que, si bien no reviste ninguna dificultad técnica, tu atención tiene que estar al tope para no terminar muy mal herido.
Después te encontrás con todo el sector inferior del circuito, donde tenés que sortear varios vados donde, nuevamente, sin técnica lo más probable es que termines haciendo pato al agua. Y cuando pasa toda esta diversión, a mitad de recorrido, empieza el trabajo…
Es la subida de San Marcos y ahora te enfrentás a vos mismo, “El desafio sos vos” toma nuevamente sentido porque por unos 12 kilómetros vas a trabajar y hacer valer tu entrenamiento. No hay magia, no podés mentir, todos la sufren, solo podés optar por aguantarla o no, porque el que está adelante tuyo piensa lo mismo que vos: “¿Quién me mandó a estar acá..?” En este punto no hay diversidad…
Pero cruzás miradas, alentás a alguien que se está quedando, recibís el aliento de otro que te pasa, te concentrás en lo que te da fuerza y con la mirada arriba y contando cada metro ganado llegás al Mirador y esa pendiente se termina.
Y acá te queda la última y engañosa parte, otro cambio de pendiente y de terreno. Si hiciste las cosas bien y todo salió según lo pensado vas a poder darle ritmo y llegar a terminar la carrera. Si te quemaste en la subida esta parte te va a pasar factura. Te juro que cuando estas acá vas a reconocer a los que pueden salir en un reportaje de Biciclub o transformarse en personaje de The Walking Dead.
Pero ánimo, que llegues como llegues, cuando estés cruzando el arco de llegada y recibas tu merecida medalla mirá tu entorno y vas a ver que terminaste la carrera al lado de unos 20, 30 ciclistas absolutamente distintos a vos, porque alcanzaste a los rezagados de categorías que largaron antes y porque te alcanzaron los adelantados de las categorías que salieron después que vos.
Probablemente haya miles de motivos para correr Río Pinto, tantos motivos como corredores, pero para mi este año en un momento donde nuestra sociedad parece tan focalizada en hacer divisiones, ver que casi 5000 almas (sin contar familiares, amigos y gente involucrada en la organización) comparten por unos días este evento donde priva la solidaridad, el compañerismo, el aliento, la sana competencia, la amistad, el respeto, el sacrificio y porque no la diversión es lo que me más me llenó de alegría y esperanzas.

Por Marcelo Abrevaya: @marceloabrevaya



Álvaro Macías (Orbea)
El biker de Santa María, Catamarca, fue 1º en la general masculina y en la categoría Pro. Completó los 85 kilómetros en 2h 48m 35s, a un promedio de 30,252 km/h.
“Esta carrera es un sueño que vengo anhelando hace mucho. Había un nivel impresionante, que me hizo todo muy difícil. Toda la primera parte, hasta San Marcos, donde empieza la subida al Mirador, iba en el pelotón, pero apenas empezó la subida apreté, hice escapado toda la subida y los últimos 35 kilómetros planos los hice solo hasta la llegada, apretando a fondo para hacer una buena diferencia. Me sentí muy bien, tuve buenas sensaciones. Se me dio, quizás no en la disciplina que yo hago, porque soy corredor de cross country olímpico, que es una disciplina distinta… Yo no suelo correr carreras tan largas como el Pinto, pero es una carrera muy prestigiosa, con mucha convocatoria de gente, adonde se vive una gran fiesta.”



Yesica Cantelmi (Trek)
La pampeana ganó la general femenina, donde participaron 600 deportistas, y naturalmente su categoría Profesional Femenina. Completó los 85 kilómetros en 3h 19m 38s, a un promedio de 25,547 km/h.
“Esta carrera fue algo especial. Todo corredor de mountain bike desea algún día ganar el Pinto. Este es mi cuarto Río Pinto, donde he venido mejorando año tras año, aunque nunca había podido ganar ni siquiera la categoría. El año pasado corrí en Profesional como este año y había quedado segunda y por primera vez entre las cinco de la general. Me quedaba pendiente lo del Pinto. Y ganar una general me da la satisfacción de que valió la pena todo el sacrificio que uno hace para entrenar… El Pinto es un show del mountain bike y los años anteriores iba con mucha presión, nervios, pero este año decidí ir más relajada, disfrutar más incluso los días previos, estar con el equipo, en la carpa de Trek, cerca de los saludos de la gente… En la carrera fuimos hasta el Mirador en un grupito 5 chicas de la categoría Pro. Nos cortamos hasta el Mirador, y a partir de ahí seguí a mi ritmo, pude hacer la diferencia y la sostuve hasta la llegada.”



Gonzalo Trotta (Raleigh)
El biker de Beriso, Buenos Aires, fue 2º en la general masculina y 1º en Máster A2. Llegó ahí nomás, a 41 segundos del ganador de la general, Álvaro Macías.
“Para mí es la carrera más importante de todas. Desde que empecé en el 2008 acompañando a mis amigos, en la cual no corrí porque recién empezaba con la bici, me enamore del Pinto. Y del 2009 para acá corrí todas las ediciones, fui progresando y mejorando. Esta carrera en particular fue muy dura de arranque y en mi debut en una de las categorías más competitivas. Salimos desde el principio a darlo todo, el grupo se fue seleccionando y al terminar la bajada de Cuchi Corral éramos unos 30 corredores. Llegada la subida de San Marcos, en el kilómetro 45, fue donde se apretó fuerte y pude irme con otro corredor, del cual pude despegarme faltando 500 metros de la meta y lograr el triunfo.”



Germán Dorhmann (BMC)
El biker de San Rafael, Mendoza, que viene de ganar en Vuelta Altas Cumbres el campeonato argentino de Marathon fue 2º en la categoría Profesionales, a 1m 27s del ganador, y cuarto en la general masculina.
“Fue una carrera muy dura, que salí a buscar de entrada. Quizás tomé algunas responsabilidades que no debía en la primera parte y eso me pasó factura en los últimos 6 kilómetros, donde ya venía con calambres. Me hubiese gustado ganar, pero en este tipo de competencias gana el más fuerte y el más astuto también. Yo podría haber planteado las cosas de otra manera, pero en este deporte la palabra ‘podría’ no existe, hay que saber tomar la decisión correcta en el momento justo.”

 


Claudio Martínez (GT)
Recientemente incorporado al team GT, el pedalista de Quequén, Buenos Aires fue 3º en la general y 2º en Máster A2, cruzando la meta a solo 45 segundos del ganador y a 5 segundos del primero en su categoría, Gonzalo Trotta.
“Es mi quinta vez en esta carrera. El año pasado quedé tercero en la general y este año, preparado y convencido que podía estar ahí o dar más, salió una carrera muy linda, quedé en la puerta con los tiempos, a solo 45 segundos de ganarla… La carrera fue más dura que el año pasado, porque los vados tenían más agua, el terreno estaba más arenoso, más pesado y el tiempo un poco lluvioso hizo que los tiempos se fueran un poco arriba. Contento porque estar ahí, entre los tres mejores, es algo muy importante para mí y sobre todo para la marca GT, para la cual hace poco corro.”


María Lourdes (Raleigh)
La marplatense, entrenada por Ignacio Gili, fue 2ª en la general femenina y en la categoría Pro. Cruzó la meta a 5m 17s de la ganadora.
“Estoy más que contenta por mi resultado. Se me ha dado que en años anteriores he tenido complicaciones mecánicas y físicas, algunas que no me han dejado terminar la carrera y otras que me han dejado terminarla pero con un gusto un poquito amargo… Largamos a las 8 y 5 de la mañana para enfrentar un recorrido de 85 kilómetros con los vados bastante crecidos, pisos rotos en la bajada y en el tramo final, y también algunas partes muy rápidas. Este es siempre un circuito muy exigente, en el que una tiene que autorregularse tanto física como mentalmente. Se puede tener un buen resultado cuando hace una carrera bien planificada.”


 

Julieta Sainz (Venzo)
La biker de Villa Nueva, Córdoba, ganó la categoría Damas Elite y fue 7ª en la general femenina, estrenando bici nueva, la Venzo X-Blaze EX.
“Río Pinto es una carrera que para muchos es un objetivo y para mi equipo es importantísimo que estemos aquí. Este año entraba a una nueva categoría, la más alta, así que podía tranquilamente no estar entre las tres primeras. No esperé estar en el escalón más alto del podio, simplemente sucedió. Pudimos hacer una buena diferencia en la bajada y mantenerla en el resto de la carrera iba a ser difícil, pero no imposible. Se aparecieron algunos calambres en la última parte, pero la cabeza fue un factor principal para creer que no estaba pasando, que todo iba más que bien y que quedaba poquito. Las conversaciones con uno mismos en las carreras son también parte de nuestros logros, nuestro pensamiento es capaz tanto de bajarnos unos escalones en el podio como de subirnos.”


Erminda “Mindy” Mercau (Raleigh)
La biker de Merlo, San Luis, fue 3ª en la general femenina y 3ª en su categoría Profesional Femenina. Cruzó la meta a 7m 55s de la ganadora.
“Desde que comencé a andar en bici hace 5 años y medio aproximadamente soñé con poder alguna vez estar en el pelotón de punta de esta carrera, compartir el recorrido con las mejores de la Argentina, ya que es la única carrera que las convoca a todas. Hace 5 años fue mi primera largada en Río Pinto, que terminó con una caída a 200 metros de la largada provocada por otra corredora y una ruptura de ligamentos de la rodilla. Pude recuperarme con varios meses de rehabilitación.
Seguí intentando en años posteriores y metiéndome en el podio y mejorando mi rendimiento, a paso de hormiga, restando minutos; pero siempre con ese sueño latente de estar entre las 5 mejores.
El año pasado me anoté en Pro y quede 8ª en la categoría y 11ª en la general, acercándome un poco más a mi meta. Este año nuevamente en la Pro femenina en búsqueda de cumplir ese sueño en una carrera especial, porque justo en esta fecha se cumple un año de mi entrada al equipo Raleigh…
Salimos en en un pelotón compacto y en la bajada logramos cortarnos con otras cuatro corredoras, con quienes hice gran parte de la carrera. Estaba ahí…, con las mejores…, con mujeres que me inspiraron por años, desde mis inicios en el MTB.
De ahí en más era pedalear concentrada. tratando de hacer todo lo que tenía en mi mapa mental para llegar de la mejor manera a la meta. Los últimos kilómetros fueron los más agotadores, intentando que la fatiga no se apoderara de mi mente, cada segundo contaba para la clasificación general, así que debía seguir adelante…, poniendo mucha garra. Y la llegada fue super emocionante y gratificante por lograr ese objetivo.”



Familia Delgado (Salta)
La familia salteña Delgado, que organiza el campeonato anual de los Amigos del Pedal en Salta, viaja incansablemente a todas las carreras para llevar a sus hijos y otros pedalistas de la zona a competir por todo el país. Y en este Río Pinto decidieron participar en familia, por eso es que a los que siempre compiten, Franco y Jorge Delgado, se sumaron su madre, Mariela Anachuri, y la novia de Jorge, María de Jesús. Franco corrió en Sub23 y quedó 3º en su categoría, pese a haber pinchado dos veces y romper el shifter. Su madre tardó 6h 19m en completar el recorrido. “Pero llegué sin caerme”, sentenció feliz.


Ezequiel Goldenberg y la bici que sana
“Hace un tiempo intercambiando emails con la revista Biciclub y ante mi imposibilidad de ir a Río Pinto 2017, desde la revista Isabel me respondió: ‘Date tiempo, la bici ayuda a sanar’.
En ese momento no supe bien qué significaba. Lo que sí me di cuenta tiempo después es que volver a Río Pinto era el lugar especial.
Poco a poco fui reconstruyendo mis vínculos, me despedí de las bicis que vendí y empecé a ver con más detalle cómo volver a subirme a otra bici. Me vinculé con una persona que me guiase y sobre todo contuviese en esa etapa de volver al deporte luego de casi dos años y medio sin entrenar rigurosamente. Allí encontré a Jackie Brugnoli y en enero empezamos a recorrer el camino para llegar y terminar Río Pinto 2019.
En cada etapa de esta preparación fui volviendo con cuidado a crear y recrear aquellos vínculos que por el tiempo inactivo había descuidado. Y fueron ellos, mis compañeros de viaje, los que transforman a Río Pinto en un fin de semana único.
Aun siendo un evento de una organización ‘interplanetaria’, por los tantos detalles que se tienen en cuenta, este año con las medidas de los controles médicos sentí que la organización volvía a pensar en los tantos corredores que pedían esa cuota de transparencia y rigurosidad que el deporte necesita. Sentí que el Club de Amigos se ponía cerca otra vez de nosotros, como cuando éramos unos tantos menos en los inicios.
Hoy tenemos muchos datos del recorrido y muchos medidores de desempeño, pero para mí en cada parte del camino tengo una sensación distinta. En la largada y en Cuchi Corral, respeto. Luego del vado de Pinto satisfacción por estar en carrera y esperando la parte rápida de la carrera. Subiendo al mirador, esfuerzo. Ya luego empieza la garra y los dientes apretados para terminar.
Y ya llegando, con mis cuatro horas a cuestas, la comprensión total de la frase esa de que ‘la bici ayuda a sanar’. Sé que viene lo mejor, el abrazo, el asado post carrera, las anécdotas, las cargadas y las ganas de volver a hacerlo otra vez.”


Previley y Fadiga (Weber/La Segunda)
Pese a ser un equipo de ruta, el Weber La Segunda Ladies Power Team también dio la pelea en Río Pinto, sumando competencia y podios. Para esta ocasión Caterin Previley y Mercedes Fadiga cambiaron de bici para estar en el Desafío Río Pinto y no desentonaron para nada.
La mendocina Caterin Previley, que venía de competir en el campeonato argentino de ruta en Termas de Río Hondo y la Clásica 1º de Mayo en Salta, cerró su mini gira con el Río Pinto en donde logró el 5º puesto en Damas Elite, completando el recorrido en 3h 40m. Por su parte la bonaerense Mercedes Fadiga, quien reapareció en competencia, se ubicó 6ª en Damas Master A, con un tiempo de 3h 42m.


ANTIDOPING EN RÍO PINTO

Una iniciativa para aplaudir 

Por Daniela Donadío

Palabras de una vieja chota, como me dicen a mí, pero con chapa internacional.
Una empresa privada hace una carrera y como condición pone control antidoping y control de salud. Si vas a correr una carrera donde hay control antidoping privado, que se comunicó de antemano, ¿de qué estamos hablando? ¿De qué se están quejando? No estas de acuerdo, no corras. Corta la bocha.
Ahora, si te anotaste sabías de las condiciones que tenía esta carrera.
Yo organicé dos grandes carreras en mi vida, el primer Gran Fondo de BA y en el que puse control antidoping, que lo hizo el CENARD y no pagué un peso por ello. Y luego, en el criterium de la Expo Bici también hice control antidoping, lo avisé por redes y vino la mitad del pelotón elite… Yo realmente agradezco haber tenido una carrera con menos gente pero sana. No miro números, no me interesa ganar, me interesa fomentar el juego limpio.
A raíz de esta carrera me llamaron los organizadores de una gran vuelta de ruta, preocupados por si iban a ir a su carrera los de la WADA a hacerle controles sorpresivos, porque ellos no querían, porque se iban a quedar sin corredores y que eso los iban a fundir. Les juro que me dijeron eso, yo no lo podía creer. Le pregunté: ¿Vos te estás escuchando? ¿Te das cuenta lo que estas diciendo?
Así estamos…
Gane 7 campeonatos argentinos y me hicieron en todos controles antidoping. En aquel momento no se le pasaba por la cabeza a nadie que en un Argentino no hubiera control antidopaje. Que me hablan hoy de pulcritud, baños limpios y asepsia. ¿Tienen idea lo que eran esos controles hechos supuestamente por la FCA con la aprobación de la UCI? Gané 4 sudamericanos y también hice control antidoping. Es más, en el Panamericano de Canadá me hicieron control de sangre y de genero. No me avisaron. ¿Me tenían que avisar?
No le busquen excusas a un resultado positivo. Todavía no se sabe el de orina, vamos a ver qué resultados da. El de salud, sin poner nombres personales, ya se sabe. A las mujeres deberían bajarle el porcentaje, porque una mujer con 50% es demasiado y el reglamento UCI dice 47%, esa es mi única sugerencia.
Rio Pinto marcó un antes y un después en el MTB y ojalá muchos organizadores se copien. Por no ser una carrera federada la sanción será no poderla correr más. No dudo que los controles están bien hechos. Es más, creo que si los hicieran en Suiza o con el detalle minucioso que deberían tener, caerían muchos más.
El tema es empezar, el tema es animarse. Y apoyar estas iniciativas privadas, porque como Federación damos lástima. Se fomentó por años el viva la pepa, salen a decir que no tienen nada que ver con este control. Me dan pena, cuando ellos deberían ser los primeros en poner controles en los campeonatos argentinos.
No les interesa el ciclismo, no les interesa el juego limpio. No sé en qué piensan. Pero claramente no es el camino. Y claramente no es en el ciclista.

Y un día

Por Nicolás Muszkat

Y un día un evento privado decidió combatir el doping.
Y al otro día muchos eventos privados comenzaron a apoyar esta política.
Y al otro día los atletas se pronunciaron a favor (la gran mayoría).
Y al otro día…

Algún día tendremos un deporte sin tramposos.


 

Río Pinto te puede vencer

Por Martín Rodríguez

Allá por el mes de octubre del 2018, y luego de una charla rápida como quien no quiere la cosa, surgió hacer el Desafío al Valle del Río Pinto.
Me dije que este era el momento de ir por la revancha, de intentar superar aquel mal trago del 2016 y empezar a prepararme para correr una de las más lindas carreras de MTB de Sudamérica.
Así fue que sin pensarlo mucho empecé con mis rutinas de entrenamiento. Fue duro salir solo, cuidarse en las comidas, mañanas y tardes de muchos kilómetros, peleando contra las lomas en el cerro de los Pioneros, con el sonido del viento cuesta arriba en Villa del Lago, o en el silencio del camino de La Balanza, o trepando alguna sierra con el calor agobiante de esas tardes de verano por el Centinela o por esos caminos que solo en Tandil tenemos, como así también esas hermosas salidas con el grupo Tandil Bike.


Los días fueron pasando, el entrenamiento se fue intensificando, las piernas sentían cada vez más el rigor de la rutina, de esa rutina que yo mismo y con poca idea pero con mucha garra me había diseñado. Pero todo valió, todo sirvió, y el día llego.
Ya el jueves comenzaron los preparativos. Viernes bien temprano, con demora y con toda la alegría, salimos de Tandil en la combi con algunos de los compañeros que íbamos a correr y los acompañantes que iban a darnos fuerzas. Para la mayoría era su primera vez, en mi caso la revancha.
Luego de una viaje cargado de kilómetros (1100), el sábado retiramos el kit, paseamos por la Expo y partimos a un mini turismo por la zona, para relajar y calmar ansiedad. Ya en las cabañas comimos unos buenos fideos, nos reímos un rato, compartimos esos momentos que solo la vida te los puede regalar y que son tan lindos, y a dormir, esperando ese día, EL día.

El día esperado y temido
Y el domingo llegó. Te levantás y parece que te duele todo, que hay algo que te olvidás, que hay algo que no está bien, y que llega el momento de hacerle frente a esa carrera tan temida por tantos pero tan soñada por muchos. Soy un agradecido a la vida de ser parte de ella.
Ya en el lugar, risas van, risas vienen, fotos por aquí, otras por allá, despedir y desear suerte a los compañeros que largaban en los primeros turnos, luego a mirar las largadas el momento llegó. El saludo de mis compañeros allí presentes, mis hijos y familiares que a la distancia me deseaban lo mejor y el último beso de ella, mi fiel compañera, el amor de mi vida, con ese abrazo eterno y ese enorme beso, sabiendo que la espera le sería larga pero que ahí estaría esperándome por ese abrazo. Y a la manga me fui, con mi locura y con mis nervios.
Ya en la espera eterna, sentís que la bici hace un ruido raro, sentís que te duele el cuerpo, sentís que todos hablan de lo que hicieron o de lo que comieron o de lo que entrenaron, y vos te decís: ¡Ah la pucha, yo hice todo mal!! Alrededor tuyo unas bicis que valen fortuna y vos deseando que tu amiga, tu compañera de entrenos, esa que con mucho sacrificio tenés, a la que en cada salida cuidás, lavás, le comprás los mejores chiches para que luzca linda, en la que te gastás mucha más plata de la cual declarás oficialmente en tu casa…, esa que la tocas y le decís “hoy no me falles, hoy no me dejes, juntos vinimos, juntos lo vencemos”.
Ahí también está el otro contándote su experiencia y lo dura que es, pero para mí las experiencias ajenas no sirven, solo sirven las que uno vivió.

La aventura nos enfrenta
Me puse a elongar un ratito y con todo eso y mucho más llegó el silbato de partida, el color verde en ese semáforo gigante, y allí salí con toda mi fuerza, con todas mis ganas, sin miedo y a toda furia. En el camino escuchaba los gritos de mis amigos que me alentaban y el de ella, sí, el inconfundible “¡¡Vamos Gorrrr!!!!”
Los metros se fueron consumiendo, el peligro de caída en la tumultuosa largada fue pasando, llegó el camino ancho de tierra, la velocidad empezó a sentirse, vinieron las pronunciadas bajadas y ahí bikers al costado del camino con sus bicicletas rotas, caramañolas, lentes, cámaras y lo que se te pueda ocurrir caídos en el camino. Y allí iba yo, pedal y más pedal, y la temida bajada de las lajas solo sería un obstáculo más.
Seguíamos en carrera hasta que mi compañera me jugó una mala pasada, no había forma de poder usar la corona chica, tan necesaria en esta competencia, pero nada me detendría, era tan solo bajarse de la bici y colocar la cadena con la mano cada vez que la necesitaba y a seguir.
Y llegó la tan hablada y temida subida de San Marcos Sierras al Mirador y allí, como en todo el camino, supliqué por mis piernas, recordé ese 2016 donde mi cadena se cortó tres veces. Y la loma comenzó y en ese momento sentí el grito y el apoyo de mis compañeros de Tandil Bike que estaban en ese tramo y que te da un plus de ganas y más fuerzas.

Al agua pato
La temida loma pasó, se pudo llegar al Mirador. Todo venía muy bien, más allá de lo sucedido con la corona, y el descenso comenzó. Seguíamos sumando kilómetros hasta que uno de las tantísimos vados de agua me jugó una mala pasada. La velocidad y el musgo hicieron que cayera desparramado restando aun 20 kilómetros. Esos segundos en los cuales sentía que iba cayendo, esos segundo interminables de caer y levantarme me dieron una sensación de amargura y mucha tristeza. No sabía si iba a poder continuar, pero cuando me reincorporé, todo mojado y aturdido por el golpe, pude escuchar a la gente dándome fuerzas y aplaudiendo y pude ver que mi compañera estaba en condiciones de continuar…

El premio al esfuerzo
Ya en el camino fui preguntando a cada banderillero que visualizaba cuánto faltaba, porque temía que mi compañera se fuera a romper, algo que no me pude sacarme un solo instante de la cabeza, y así fue que los kilómetros se acortaban y yo firme pedal y pedal hasta que de repente pude observar que quedaba muy pero muy poco. Aparecía mucha gente aplaudiendo. Mis ojos empañados por la transpiración, mi corazón a mil por hora, todo ese sueño, esas mañanas y tardes de kilómetros recorridos en mi Tandil, esos domingos en los que solo había que levantarse costase lo que costase y salir, esa maldita dieta, pero que tan bien me hizo y que tan saludable te hace sentir, ese trauma de la tristeza, del llanto de aquel 2016, esos últimos metros en donde visualizás ese famoso arco, ese mismo que durante el día previo lo miraste y te sacaste fotos ahí estaba, sí, ahí a mi alcance, con los aplausos y los gritos ensordecedores dela gente, los gritos de tus amigos…
Y lo pasamos y el reloj dijo 3.59 de esfuerzo. Ya está, todo había pasado, solo me quedaba buscar entre tanta gente ese abrazo contenedor, ese abrazo para decir mil gracias, ese abrazo para decirle que todo se puede si uno se lo propone y que el objetivo estaba cumplido, ese abrazo de decir acá estoy sano y salvo, no sufras más, ese abrazo de ella, mi compañera de vida, el amor de mi vida, en la que deposité todas mis fuerzas, mi emoción y mi agradecimiento.
Luego el saludo de mis amigos y compañeros, y el de mis hijos y familiares que a la distancia me dieron siempre su aliento y sus fuerzas para que todo saliese bien y que sé la sufrieron como si hubiesen estado aquí. Ellos son parte de mi vida y por ellos también mi corazón latió. Porque gracias a todos pude vencer mi Desafío.

Martín Rodríguez: dariomrodriguez@hotmail.com

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Geri

    14 mayo, 2019 a las 7:23 am

    Hermoso el relato. Para aquellos que no estamos muy conectados con la actividad, es una invitación a la aventura. Gracias.

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Deporte y Entrenamiento

Una notable carrera del argentino Reynoso en la categoría Juveniles del XCO del Mundial de MTB de Les Gets, Francia

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El salteño Nicolás “Choco” Reynoso (Team Palito Macías) logró en la mañana de hoy una notable 23ª posición en la categoría XCO Men Junior, cruzando la meta a 5m 15s del ganador, el alemán Paul Schehl, quien hizo un tiempo de 1h 2m 48s.

Recordemos que el pasado mes de junio, Reynoso (18) se consagró campeón argentino Junior de XCO en el Campeonato Argentino que se corrió en Santa María, Catamarca. Y en el mes de agosto, en pareja con el consagrado Javier “Palito” Macías, ganaron holgadamente la categoría Juveniles del Trasmontaña tucumano y lograron un consagratorio octavo puesto en la general masculina.

Los otros dos argentinos que fueron de la partida en esta prueba lograron completar las vueltas programadas: Fernando Matías González Díaz clasificó 76º, a 10m 37s, y Facundo Cayata 78º, a 11m 27s.

Por su parte, en XCO Women Junior, la única argentina participante, Sofía González Estrada, terminó lapeada en la posición 62. Esta carrera fue ganada por la suiza Monique Halter.
También con participación de argentinos se corrió hoy la manga clasificatoria de Men Elite Downhill, con los siguientes resultados: Pablo Sewald 60º, Gonzalo Gaidosech 69º, Facundo Descalzo 84º, Jeremías Maio 92º y Juan Ason 101º. El próximo sábado se correrá la manga final de esta especialidad.
Mañana nos espera el E-MTB, con la argentina residente en USA Sofía Gómez Villafañe, y el Short Track masculino y femenino, nada menos que con Catriel Soto, Agustina Apaza y Josefina Casadey.

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Deporte y Entrenamiento

Una escuela de MTB infantil en Balcarce

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En el mes de enero del 2019, el profesor de educación física Marcelo Basterrechea (55), ex atleta y actualmente mountain biker, fundó en la localidad bonaerense de Balcarce una escuela de mountain bike para niños de entre 6 y 12 años, con la intención de ofrecerles a los pequeños una práctica diferente y motivadora. La actividad es abierta y sin ningún tipo de discriminación, destinada a todos los chicos y chicas que quieran aprender un deporte dinámico, divertido, apasionante y enriquecedor, que sin duda les ayudará a conseguir un desarrollo integral y equilibrado.
La escuela creció poco a poco y debido a la pandemia se vio interrumpida su continuidad, perdiendo a varios de los chicos. Pero a partir de septiembre del 2021, cuando se pudo retomar la actividad, hubo un crecimiento continuo. Varios chicos ahora están compitiendo en pruebas zonales en categorías de menores.
“La idea del desarrollo del mountain bike en edades tempranas —afirma Marcelo—, es no someter a los chicos a la lógica del rendimiento de los adultos. Se intenta que el juego sirva para enseñar o preparar para el deporte e integrar la vida en la naturaleza y al aire libre. Las clases son divertidas, agradables, esperadas, donde los alumnos encuentran la formación necesaria para disfrutar de su cuerpo en el rendimiento deportivo.”
El profe nos informa que el proyecto de una escuela de mountain bike está inspirado en el resurgimiento de esta especialidad en esta ciudad serrana, que a su vez es sede de dos fechas de seis del Open Bonaerense de XCO.
“En Balcarce —cuenta Marcelo— no había antecedentes de escuela de ciclismo de ruta, pista o bicicross como para tener una referencia del eco que podía tener poner una en marcha, pero teniendo eventos de la especialidad programados durante todo el año, más un escenario ideal para la enseñanza de las técnicas específicas del deporte, ubicado en la zona urbana, que es el Cerro El Triunfo, donde ya hay un circuito marcado, no tuve dudas de que estaban las condiciones dadas.”

Los objetivos generales
Marcelo resume de la siguiente manera los objetivos de su proyecto:
Planificar y llevar a cabo actividades que le permitan satisfacer las necesidades de los chicos, previa valoración de sus capacidades físicas y habilidades motrices, tanto básicas como específicas.
Aumentar las posibilidades de rendimiento motor mediante el acondicionamiento y mejora de las capacidades físicas y el perfeccionamiento de sus funciones de ajuste, dominio y control corporal, desarrollando actitudes de autoexigencia y superación. Se incluye el aspecto competitivo de la actividad física, buscando siempre un mayor nivel de rendimiento, que se traduce en manejar la bicicleta con más soltura y efectividad.
Ser consecuente con el conocimiento del cuerpo y sus necesidades, adoptando una actitud crítica ante las prácticas que tienen efectos negativos para la salud individual y colectiva, respetando el medio ambiente y favoreciendo su conservación. También se hace referencia a la necesidad de conocer en todo momento las propias posibilidades de actuación, tratando de evitar las que puedan ser perjudiciales para la propia persona o para el grupo.
Educación vial. Desde los primeros años de vida, el alumno va adquiriendo conocimientos de las reglas básicas de circulación, ya sea como pasajero en un coche o como peatón que atraviesa un semáforo. Estas reglas se vuelven cada vez más complicadas cuando comienzan a hacer uso de la bicicleta como medio de desplazamiento, convirtiéndose en partícipes de la circulación en las ciudades.
El lugar de encuentro es en el Cerro El Triunfo, todos los sábados a las 10 hs. La actividad tiene un costo mensual de 1000 pesos.

 

Info: Instagram www.instagram.com/escuela_mountain_bike_balcarce/ | Facebook Marcelo Basterrechea | 02266-634191 | marcelobasterrechea@gmail.com

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Entrenamiento

Hans Rey nos cuenta en este video 40 años de evolución tecnológica de las mountain bikes

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Deporte y Entrenamiento

Las mil y una desgracias y felicidades que pueden sucederte en el Trasmontaña, por el Prensa Team

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El team Prensa de Biciclub, integrado por Ariel Sabatella, nuestro fotógrafo y cronista, y Pablo Giarra (42), titular de Ávalon Bike Shop, de Villa Urquiza (CABA), nos regaló esta crónica desde adentro mismo del Trasmontaña 2021, corrido el pasado 21 de noviembre en las sierras y senderos tucumanos. Fueron de la partida 1325 parejas, en una carrera que por el clima, las exigencias técnicas y la extensión le movió el piso al más pintado.

 

TRASMONTAÑA: TE ODIO, TE AMO
Por Ariel Sabatella

Después de 27 meses de abstinencia del más puro MTB, saciado por momentos en algunas sierras de Tandil o en los senderos del Ecoxtreme de Pilar, el Prensa Team de Biciclub pudo volver a saborear de lo mejor de la senda tucumana y esta vez con ingredientes de lo más picantes, entre ellos unos 38ºC de temperatura y el circuito más largo y técnico de las 27 ediciones de esta carrera.

La previa: Expo Biciclub
La gran fiesta del MTB comenzaría, como es habitual, el viernes previo (19 de noviembre) a las 10 AM, horario en que se inicia la entrega de los esperados kits a los corredores. Esto se realiza desde hace 8 ediciones en las instalaciones del Hotel Hilton Garden Inn.

La gente comienza a llegar al lugar y disfrutar de la Expo Biciclub. La previa de la gran fiesta del mountain bike nacional comienza a palpitar al ritmo de marcas que exponen sus mejores especímenes, para que los ojos de cada ciclista brillen de manera que todos sabemos que lo hacen cuando vemos esa bici que siempre nos gustó pero que ahora está al alcance de nuestras manos y en esta ocasión hasta las podemos tocar…
Todas las grandes marcas se juntaron para mostrar sus nuevos lanzamientos. Scott con su nueva Spark, con amortiguador trasero interno; Specialized con sus Epic y Chisel; Venzo presentando su nueva doble suspensión; Volta con su nueva línea 2022; Willier y Fuji con todo lo nuevo 2022; Vairo con la presentación de su linea de e-bikes; Sunpeed presentándose en sociedad; y Trek con su novedosa Supercaliber.
Además, en la Expo podías acceder en distintos stands al servicio de seteo de suspensiones, medición de isquiones, charlas/clases de mecánica ligera y service de horquillas Lefty en el stand de Cannondale (de la mano de David Logrippo), por lo cuál no había excusa para no tener todo a punto para el día de largar. Varios otros expositores ofrecían sus mejores productos para quien quisiera darse un merecido gusto o terminar de completar su kit para el domingo.
A pesar del sol radiante que nos hizo sentir el rigor de 34ºC, la Expo brilló con gran concurrencia de gente que recorrió y se deleitó paseando por todos sus sectores, donde se respiraba y escuchaban charlas relacionadas con partes de las bicis, medidas de manubrios y ángulos de dirección, materiales de cuadros, seteos de rebote y por supuesto la clásica pregunta: “¿Cómo está la (bajada de la) 15?”

El Prensa Team

Nuevamente con un número colgado del manubrio, la apuesta era volver a disfrutar de la carrera desde adentro y contar lo que se vive en sus exigentes 48 kilómetros. En esta ocasión y después de 4 años consecutivos, el lugar de Juan Pablo Cassaccione (Halawa), mi habitual compañero, fue ocupado por un amigo de la bici, dueño de la tienda Ávalon Bike Shop: Pablo Giarra.

Pablito, cómo le decimos los amigos, escuchó durante más de una década hablar de la carrera y de las modificaciones del circuito largo durante esa década. Desde cuando la carrera dejó de tener al Telégrafo como su gran cuco y terminar en el Siambón, habían pasado el “Trasmo de barro” del 2015; el del calor y estreno del nuevo gran cuco a vencer: el Maciel del 2016; y el del frío violento del 2018…
La carrera, que en su clásica fecha de agosto casi siempre cae en Día del Niño, una de las fechas de mayor venta para las tiendas, hacía que muchos bicicleteros, entre ellos Pablo, nunca la hubiera podido “disfrutar”. Razón por la cual en este 2021, con el cambio de fechas por la pandemia, no tuvo más escapatoria que dar el sí y ponerse a entrenar para disfrutar de la carrera y planear unas vacaciones por el NOA con su compañera durante los días siguientes.

¿Hay vida sin carne ni harinas?
Esta edición fue la que con más compromiso desde lo deportivo me tomé desde el punto de vista del entrenamiento y la planificación junto a mi coach Camilo Candia, que gran paciencia me tiene. A ello sumé el cambio de algunos hábitos alimenticios. En este último año dejé de consumir alimentos con trigo y después de 12 años de vegetarianismo, abandoné lácteos y huevos, por lo cuál era un desafío constatar también hasta dónde podía exigirse mi cuerpo, ya que muchos piensan que sin carne y harinas no hay vida y puedo decirles de primera mano que no es así. Con estos hábitos alimentarios el cuerpo va liviano y enfocado en dónde poner la energía.

12 horas de sueño
Los días previos de la Expo Biciclub son días muy intensos. Este año lo fueron aún más por razones personales y la presión de que todo debía salir bien se hizo sentir, por lo que conciliar el sueño durante las noches previas era tarea difícil, entre otras razones por las altas horas en que terminábamos de trabajar después de jornadas de 17 horas y la cabeza que no paraba de la ansiedad. Desde el jueves al domingo sólo pude dormir un total 12 horas. El sábado pensaba que podía llegar a dormir unas 6 horas de corrido, pero justo en la planta baja del departamento que alquilábamos hubo una peña que duró hasta casi el momento de salir para la carrera. No hubo manera de tener un buen descanso previo, pero “si ya estás en el baile, tenés que bailar.¨

Agua, agua y mucha agua
Se decía que esta edición del Trasmontaña iba a ser o muy calurosa o un mar de barro impedaleable, ya que en la región es época de calor y de lluvias. Afortunadamente no fue así, no cayó una gota de agua durante la carrera, pero esos 35 grados de promedio hicieron que los días previos y durante la carrera sí o sí hubiera que consumir muchísima agua para no deshidratarse.

Una nave HT
Mis primeros dos Trasmontañas habían sido en una HT (hardtail=rígida) doble plato y los últimos dos en una bici de trail doble suspensión (120 mm adelante y atrás), ambas con doble plato. En esta oportunidad la elegida fue una Polygon Syncline C5 HT de carbono.
No es por polémico, pero la doble suspensión trepa muy bien y baja mejor (eso no lo cuestiono) pero las HT son más divertidas y más físicas.
Volver a la HT resultó en mi caso todo un desafío para afinar la técnica, volver a elegir líneas y por sobre todo mejorar mi estado físico, intercalando el entrenamiento de bici con prácticas de ashtanga yoga.
La carrera sería una gran prueba de fuego para la “Poly”, ya que nunca nadie había hecho esta carrera con ese modelo.

Su geometría no es convencional para ser una bici de XC. Tiene un ángulo de 67 grados de frente, una horquilla Fox 32 de 120 mm de recorrido, vainas relativamente cortas y caja muy baja, condimentos que hacen que la bici suba muy bien, doble muy bien y baje súper estable por el ángulo, la horquilla y la altura de la caja pedalera.
En definitiva, una nave para disfrutar y exigir al 100%.

El peso importa
Siempre uno es esclavo de los pesos de las bicis y los componentes, pero de nada sirve alivianar la bici si uno no se aliviana. En mi primer Transmontaña, allá por el 2016, pesaba más de 105 kilos y hoy rondo los 79 kilos, lo puedo afirmar. La bici va ayudar a que seamos mejores ciclistas, es una gran herramienta, pero en vez de comprar componentes para alivianarla y gastar muuuucha plata en que eso pase es mejor cerrar el pico, cambiar hábitos y acomodar el físico para poder disfrutar de esa herramienta el 100%.

El circuito
Este año el recorrido volvió a cambiar, se puso más picante. En esta edición una vez que se llega a La Sala, después de atravesar el cañadón salimos a la ruta y bordeamos el campo para encarar el camino a Pocotes y las primeras trepadas, allí donde esta carrera empieza a decirte: “de acá en más no queda nada llano…”
Llegando a Villa Rubia y después de su hermosa bajada uno comienza a subir de nuevo en una pendiente tendida hasta las primeras cárcavas, donde por momentos parece una fila de un supermercado pre pandemia, con una procesión de ciclistas que caminan hasta la cima y siguen después de un poco de agua y de recuperar el aire hasta la cima del Telégrafo, en esa subida de casi 3 kilómetros que tanto se disfruta y sufre al mismo tiempo (aunque ya no tanto, sabiendo que el enemigo ahora es el querido por pocos y odiado por muchos Maciel).
Del Telégrafo a la Refinor y de ahí a la ruta, el pinar, la canchita de fútbol y la base del Maciel… Si llegaste hasta acá, de acá no volvés y a darle pedales o trekking hasta el alto para luego disfrutar de la bajada de la Bryton con lo que queda de vos… Aunque después viene otra de las partes nuevas, la herradura, y por fin la ansiada meta. Nada pero nada llano, literal.

Hidratación: ¡5 puestos, 10 puntos!
Si hay algo que está demostrado es que la organización de la carrera intenta superarse en cada edición, desde el trazado del circuito hasta la logística de la hidratación.
Llevar agua a los puntos estratégicos para los casi 3000 corredores no es nada fácil y al ver que el agua estaba disponible en cinco puntos del circuito ubicados en forma estratégica y en donde la gente que abastecía a cada corredor se preocupaba por llenar a cada uno la caramañola o el camelback fue realmente muy reconfortante. El sentir que la organización nos estaba cuidando, hidratándonos para estar sin miedo a que nos faltase agua, hacía que tuviésemos más ganas de estar ahí.

Nuestra carrera
Las carreras del Prensa Team nunca son muy competitivas, por más que el ciclocomputador nos diga 4.30 horas de marcha tardamos siempre casi el doble, porque paramos a hacer preguntas, a tomar videos o fotos o a rellenar la caramañolas o a comer alguna palta.
Esta vez largamos a las 9 de la mañana y a los pocos minutos entramos a la calle 15: ¡Lo que se extrañaba ese sendero largo y divertido! Pablito, que siempre la había oído nombrar, pensaba que la 15 era la largada nomás y al enterarse que no lo era y ver lo que lo esperaba no podía creerlo. Andaba feliz tratando de encontrar un poco de “flow” hasta que la senda le dio la bienvenida en una de sus curvas y lo mandó al piso (la rueda delantera se barrió en una de esas curvas.) Afortunadamente no venía nadie detrás y tras un “¿estás bien?” de rigor volvimos a rodar, hasta que dos minutos después de nuevo al piso y ahora con mayores consecuencias: aro revirado, cubierta desinflada y pérdida de líquido tubeless.
Seguimos viaje y cruzamos varias veces el río y al llegar a la Sala, en la zona de asistencia encontramos a Graciela, la mujer de Palito Macías, que lo estaba esperando para asistirlo y muy amablemente nos prestó el inflador de pie y tras acomodar todo seguimos.
La falta de aclimatación y mis más de 10 días sin rodar hicieron que arrancase con una adrenalina muy alta, hasta que en la bajada hacia el río en Villa Rubia y tras decirle a Pablito “vayamos por la línea de la la izquierda que es más tendida” y que no arriesguemos de más… me fui al piso. Caí sin consecuencias, nada más que unas frutillas en el brazo y a seguir, pero… ya no era el mismo: Tras subir unos cientos de metros tuve que parar, porque sentía que no tenía fuerzas y el calor no me dejaba respirar. La adrenalina, el calor y el poco sueño me estaban jugando una mala pasada. Tras unos minutos de pelea mental pude volver a estar en modo para disfrutar de las primeras subidas, que ya se hacían sentir. Así, con un ritmo moderado pero parejo, llegamos al abastecimiento del kilómetro 18 y encaramos el Telégrafo.

Hola calambres
En un momento de la subida al Telégrafo con mi compañero nos separamos. Yo estaba subiendo un poco más holgado que él y tomé distancia. Tras esperar varios minutos apareció con su característica postura sobre su bici y con un gesto de dolor. Los primeros calambres habían aparecido y lo iban a acompañar hasta casi el final de recorrido. A lo largo de las subidas se veía gente tirada en el piso peleándole a esos dolores tan característicos e intentando volver a estar en carrera.

El Telégrafo adentro
La cima del Telégrafo se saborea como un espaldarazo de ánimo y por sobre todo de confianza. Cuando comenzamos la carrera teníamos cuatro desafíos: la calle 15, el Telégrafo, el Maciel y llegar.
Las charlas de los corredores mientras se recarga agua se parecen a una sobremesa de un asado con amigos, entre chicanas, palabras de aliento y pronósticos (la mayoría erróneos o demasiado alentadores) de cuanto tiempo más van a tardar, todo lo que hace que el clima de ese lugar sea único y todos queramos estar un poco más y ver pasar a esos “osados” ciclistas que solo llevan consigo una única botella de agua y con un simple vaso de plástico agarrado en velocidad tiran hasta el próximo abastecimiento.

Zapatero a tus zapatos
Tras pasar el Telégrafo a Pablito se le rompió la traba de su zapatilla izquierda… Después de pensar cómo arreglarla con lo que teníamos a mano decidimos usar un Tamal de Halawa, un accesorio en que podés llevar casi todo lo que necesitás y ponerlo donde se te ocurra en la bici. Usamos las cintas del tamal para agarrar la zapa al pie y suplir la traba rota. Dio resultado y seguimos contentos varios kilómetros más hasta que en el Río Sucio la zapatilla derecha corrió la misma suerte: la traba voló y la suela se desprendió por completo. La zapatilla derecha estaba desintegrada por completo y por más que tratamos de solucionar el inconveniente con los precintos de las placas de los números el panorama era negro.

Abandonar no es una opción

Pablito estaba desmoralizado, sentado en el pasto. Su expresión era de preocupación y su cabeza le estaba empezando a ganar. Me senté a su lado y le dije: “Esta carrera es de a dos, si vos no querés seguir no seguimos pero hay algo que te puedo decir porque me tocó vivirlo (en nuestra tercera carrera en 2018 con Juan Pablo): si abandonás ahora es una espina que vas a llevar todo el año hasta que puedas volver para sacártela. Sigamos un poco más y después vemos que hacemos.” Lo ayudé a pararse para volver a pedalear y mientras reiniciábamos la marcha le dije: “Pablo, voy a hacer todo lo posible para terminar esta carrera, porque la medalla se la prometí a mi hija y voy a cumplir.” Y tras esas palabras, a solo 200 metros, ocurrió algo inesperado. Nos cruzamos con el soporte neutral de Shimano y con el experimentado Leo Cacciola, que tras saludarnos después de tiempo sin vernos, se puso la 10 y nos solucionó el problema sólo como los grandes saben hacerlo: varias vueltas de cinta Duct Tape en ambas zapas. Tras haber conocido en carne propia el propósito y sentido de los Blue Angels de Shimano, reiniciamos la marcha. De ahí en más solo nos esperaba llegar y no había excusas.

¡Suenan la criqueras!
Tomamos un gel y encaramos el Maciel, muy rodable y un gran desafío, donde cada tanto, entre tanto “trekking”, cuando uno pasa pedaleando se transforma en un héroe nacional durante una gesta sanmartiniana y se lo alienta como tal, como se merece.

Pablito subía un poco en bici y otro poco caminando, como podía, porque más allá de los calambres tiene varios clavos en el tobillo que le dificultan la flexión. Eso hizo que por momentos decidiera subir caminando a la par de él con la dos bicis, para que pudiese descansar su tobillo.
Las criqueras suenan y los pasos se tornan cada vez más lentos por la pendiente. Vamos cruzando gente descansando o esperando a su compañero en la sombra, que a esta altura cotiza más que el dólar blue, y tras el saludo y las palabras de ánimo te dan ganas de seguir para arriba, total todo lo que sube baja… ¡¡¡y como baja!!!

La Bryton
Es el premio instantáneo post Maciel, una bajada larga y divertida que comienza apenas terminás de subir y si soltás los frenos la velocidad que agarrás a esa altura de la carrera compensa todo lo que te tocó ir lento subiendo el Maciel. Tremenda esta parte nueva del circuito, con líneas muy claras y bastante poceadas, se ve que por el caminar de animales, que hacen que pongas a prueba tu técnica y tu físico tras varias horas de carrera.

La amargura
En esta misma bajada, entre tanto traqueteo, perdí la cámara de fotos en la que estaba registrando todo, con fotos y videos de todo ese día. El bolso en que la transportaba, cerrado por la mitad, y el traqueteo no se llevan de lo mejor. Seguramente —pensé al constatar la pérdida— la cámara estará estallada en algún lugar y la memoria con todo el material registrado quedará como una cápsula del tiempo para quién la encuentre o para los gusanos cuando ya no existamos en este mundo.

Alberto “el milagro” Arrieta
Pero como lo más increíble de los milagros es que ocurran, después de transitar la amargura de haber perdido el material que habíamos grabado y pensar cómo poder recomponer la nota, nos contactamos con Pablo Rosales, uno de los organizadores del Trasmo, para informarle que si cuando limpiaban la senda encontraban una cámara era nuestra… Y poco tiempo después el mismo Rosales nos mandó el contacto de Alberto Arrieta, quien se había comunicado con la organización para informarles que había encontrado una cámara. Alberto es un mendocino que corrió su primer Transmontaña en poco más de 9 horas, algo épico si tenemos en cuenta el debut, la temperatura y la dureza del circuito. De inmediato nos pusimos en contacto con él y miles de gracias mediante, nos envió la cámara y pocos días después de asimilar que todo estaba perdido ya estábamos completos nuevamente.
Al final de esta nota y en también en nuestras redes pueden ver el video del Prensa Team o lo quedó de nosotros después de esta tremenda batalla. ¡Gracias Alberto!

¡¡¡Llegando!!!
Tras bajar la Bryton, llegar al río y comenzar a subir, llegamos a la ruta. La gente vuelve a hacerse sentir, dando aliento al pleno rayo de sol, brindándose con un aplauso y hasta ofreciendo agua. Cosas que solo el Tramontaña te da.
Encarando esta última parte la energía vuelve, porque la adrenalina de la misión cumplida se siente al llegar, no queda nada tan técnico que te pueda sacar de juego y la emoción de “ganarle” otra vez al Trasmontaña es el motor de las piernas.
Nuevamente la llegada se escucha desde varios kilómetros antes y el marco en imbatible: familias, olor a asado, amistad y ese sentir especial de que cada uno que está ahí ya no es el mismo que hace algunas horas atrás.

La vida es una
Como decían unas calzas de una de una pareja que cruzamos: “La vida es una”, y qué mejor que llenarla de experiencias para contar.
Esta carrera se trata de superarse, de jugar en equipo en un deporte de uno, de pensar en el otro, de exigirte al máximo hasta quedar vacío y por sobre todo ya no volver a ser el mismo que cuando 6 horas atrás encaraste la calle 15.
Nos pedimos paso en 2022.

TRASMONTAÑA 2021 EN 9 HORAS 10 MINUTOS, TODO UN ÉXITO
Por Pablo Giarra

Me preparé varios meses antes. Desde que supe que este año no se correría en agosto, sino en noviembre. Pero nunca fue suficiente el entrenamiento, por diferentes motivos: trabajo, horarios, familia. Pero me preparé bastante.
Sabía que las trepadas (así como las bajadas) que yo conocía o estaba acostumbrado a hacer no se acercaban en lo más mínimo a las de Trasmontaña, pero trataba de prepararme según las indicaciones que me pasaba el entrenador.
Sí, hice mi primer Trasmo en 9 horas 10 minutos, con 5 horas 13 minutos en movimiento, a una velocidad media de 9.4 km/h, a un promedio de 147 pulsaciones por minuto, con un ascenso acumulado de 1666 metros.
Bla, bla, bla…

Daños colaterales
Mucho dato, mucha estadística, pero las cosas que uno vive ahí, más siendo la primera vez, no se entrenan, se dan y te llegan como una piña en la cara (o caídas, para ser más concreto). Roturas de llanta con destalonamiento en la famosa 15, recién iniciando, pudiendo seguir a pesar del viboreo de la rueda una vez entalonada nuevamente.
Y más adelante, en la mitad del segundo tercio de carrera, arranqué contra vaya a saber qué, uno de los broches de mi zapatilla izquierda, que supuestamente eran re buenas, quedándome como par de alpargatas bien usadas.
Acá ya empezaba a entrar en juego la importancia de ir en parejas, mostrando que es más que ir de a dos acompañándose. En este caso, mi compañero sacó a relucir su zapatero interno y me ayudó a reabrochar mi zapatilla con un Tamal de Halawa, cosa que sirvió hasta pasar al próximo evento desafortunado, también con las zapatillas y también con soluciones de zapatero remendón: ahora se había desprendido el otro broche lateral, el de la zapatilla derecha.
Resultado: una alpargata en un pie, una chinela rota y vieja en el otro. Y nuevamente mi zapatero remendón sacó los precintos de los cartelitos que indicaban que integrábamos el Team Prensa y con ellos ajustó como se pudo toda la zapa. Más difícil ahora, esta vez no era lo mismo, estaba muy destruida.
No, esas cosas no se entrenan. Sabés que pueden pasar, pero hasta que no pasan no te ponen a prueba realmente. Y no estoy considerando aun el esfuerzo increíble que demanda el recorrido, que destruye tu integridad física a medida que transcurre, trepando y bajando. Con el subibaja de emociones que eso implica, se suma el desánimo de no poder seguir simplemente porque no podés subir al Maciel en bici y con ojotas. Lo anímico es más importante que el cansancio, y todo indicaba que mi alma me estaba ganando la pulseada.
Pero Ariel demostró ahí mismo que no solo era una buen compositor de calzado, sino que metió un coaching increíble para que después de armada la zapatilla con precintos me decidiera seguir.
Hasta que poco después apareció el maná del cielo o, mejor dicho, un puesto de asistencia de Shimano donde Leo Cacciola sacó de su valija de magia una Duct Tape con la que me encintó las dos zapatillas de manera que fueran nuevamente funcionales.
Otra vez el subibaja emocional estaba de mi lado.
Pero continuaba el Maciel, la trepada más importante (e inhumana) de la carrera. Con el objetivo de terminarla como norte, le dimos con todo lo que estuvo a nuestro alcance y la subida terminó sin mayores inconvenientes, salvo el cansancio extremo (nunca en mis 42 años de vida me exigí, física y anímicamente tanto) y las caminatas en las trepadas más duras para poder avanzar.

El summun del MTB
Prepárense todo lo que puedan, hagan todo lo necesario y más para estar lo más aptos para afrontar semejante carrera. Pero hasta que no lo hagan y conozcan realmente lo que es el Trasmo no van a saber lo que es el esfuerzo necesario para realizarlo. Recién ahí van a entender todo lo que requiere esta competencia para poder hacerla.
Aprovechen bien el gran recurso de que se hace en parejas y traten de sobrellevar todo juntos.
Carrera y lugares increíbles, exigente y muy, pero muy buena. Si te gusta el MTB, este es el summum de la disciplina.
Mis objetivos eran conocerla, terminarla y disfrutarla (esto último parece mucho más evidente una vez terminado). Todos se cumplieron con creces.
Sí, terminé el trasmo en 9 horas. Sí, fue un rotundo éxito.

 

Fotos: www.ubice.ar e Isabel García (Biciclub)

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