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San Juan y La Rioja

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Un viaje que propone diferentes recorridos desde un mismo punto cercano a la Villa San Agustín del Valle Fértil, en San Juan. El Valle de la Luna y el Parque Nacional Talampaya, lugares de gran valor paleontológico, y otros tantos pueblitos caracterizados por sus casas de adobe y piedra y la amabilidad de los lugareños.

Por Raúl Fernández

Recorrer el Parque Provincial Ischigualasto, también conocido como Valle de la Luna, fue el objetivo principal de este viaje que hicimos con mi mujer, Patricia. Sin embargo, en el aspecto ciclístico –y sólo en ese punto- este lugar, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO, resultaría una frustración. No así el resto del viaje.
Ir pedaleando desde Bahía Blanca, nuestra ciudad de origen, nos resultaba imposible porque no contábamos con el tiempo suficiente. Los mismo pasaba si queríamos hacer todos los recorridos zonales en bici, de modo que elegimos combinar automóvil y bicicleta, modalidad que se ajustaba a nuestras posibilidades.


Nos instalamos en las cabañas Don Antonio, ubicadas sobre la Ruta Provincial 510, a siete kilómetros de la Villa San Agustín del Valle Fértil, muy cerca de Usno, en San Juan. El Valle de la Luna dista a 75 kilómetros de allí y el Parque Nacional Talampaya, en La Rioja, a 125 kilómetros.
Desde ese lugar salíamos cada mañana hacia diferentes destinos, para regresar a la noche. El plan era llevar solamente el bolsito trasero sobre el portaequipaje, agua —hace mucho calor durante el día— y algún abrigo porque a la noche refresca. También llevábamos algo de comida por si no podíamos aprovisionarnos en el viaje. Teniendo en cuenta que se transita por zonas de monte espinoso, es recomendable colocar en las ruedas una banda de Kevlar y/o líquido antipinchaduras, además de cargar cámaras de repuesto.
Para los que quieran hacer el viaje con alforjas y carpa, hay camping en San Agustín del Valle Fértil y en Usno. También se puede acampar en Ischigualasto y Talampaya, pero en forma más agreste, con servicios básicos y poca sombra.

Los picapiedras
El primer día pedaleamos para el lado de Usno, para entrar en calor. Nos salimos de la ruta hacia la izquierda y encaramos las sierras por una red de caminos de tierra sin señalización, donde perderse parecía fácil. Preguntando a la gente del lugar supimos que por allí, pasando por la casa de La Ermitaña, se llegaba a las minas de feldespato, un mineral que se usa para la fabricación de vidrios, pisos cerámicos, azulejos, inodoros, piletas, etcétera.
Vadeamos más de 10 arroyos y entre cardones, rebaños y corrales llegamos hasta el pie de la sierra, donde encontramos un asentamiento. Alejada hacia la derecha, la chimenea de la casa humeaba con olor a tortas fritas. Hacia el otro lado, un grupo de obreros descargaba piedras de buen tamaño de un carro tirado por un tractor, apilándolas en el suelo. Otros dos, a mazazos, las reducían.
Eran trabajadores muy sencillos y amables. El que manejaba el tractor señaló hacia arriba y dijo: “¿Por qué no van hasta arriba, donde están trabajando en la mina?” Miré hacia la cima y por más indicaciones que me daba el hombre, no distinguía nada. Estaba meditando el desafío y esperando la opinión de mi mujer, cuando, antes de que nosotros contestáramos, agregó: “Si quieren yo los subo con el tractor y después se tiran”. Aceptamos.
El viejo y quejumbroso tractor trepó cansino con nosotros parados en los estribos y las bicis en el carro. Arriba, en la cantera, había más “picapiedras”, con sus mazas enfrentadas a rocas aun más grandes. Charlamos con los mineros un rato, comprobé el peso de la herramienta que usan para romper las rocas y nos despedimos.


Soltamos las bicis al descenso vertiginoso, una curva tras otra. Fue tan fantástico como lo habíamos imaginado al subir. De regreso, con el sereno atardecer sanjuanino, pasamos por Usno y ya casi de noche hicimos escala en el Museo Piedras del Mundo, un maravilloso emprendimiento de los hermanos Osvaldo y Gabriel Merenda, quienes también ofician de guías. Allí se pueden ver miles de piezas de minerales comunes, piedras preciosas, cristales, minerales raros, insectos, flora y fauna de la zona, taxidermia, piezas arqueológicas, malacología (estudio de los moluscos) y galerías de fotos. Además, en el predio de más de 100 hectáreas con características de reserva se organizan caminatas con observación de aves. Además se pueden comprar artesanías en piedras.
Con mi mujer Patricia quedamos impresionados por la belleza y las variantes cicloturísticas del lugar, pero también conmovidos por las duras condiciones en que trabajan los mineros.

Crónicas Marcianas
Ya en el Valle de la Luna, nos dijeron que no había guías suficientes para llevarnos a hacer el recorrido principal en bicicleta por el Parque Provincial Ischigualasto. Como alternativa ciclística nos ofrecieron hacer otro sendero más corto por la tarde, de 10 kilómetros aproximadamente. Pero siempre y cuando hubiera algún guía disponible.
Finalmente recorrimos el circuito principal con las bicis cargadas en el auto. Es un trayecto de aproximadamente 40 kilómetros que comprende cinco estaciones: El Gusano, Valle Pintado, Cancha de Bochas, El Submarino y El Hongo. También se pasa por las ruinas de una casa de baqueanos del año 1953. Concretar el paseo lleva cerca de tres horas.
Transitar el Valle de la Luna es como meterse en las historietas y series televisivas de ciencia ficción, o como formar parte por unas horas de las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury. Hay que conocerlo y andarlo, como sea. Y si es en bici, mejor. No hay foto o video que pueda transmitir la magia de estar en medio de una secuencia casi completa de sedimentos del período Triásico (era Mesozoica). Estamos hablando de más de 150 millones de años. Más antiguo que el período Jurásico popularizado por la película Jurassic Park de Steven Spielberg.
Por ahí corrió el hoy llamado Herrerasaurus Ischigualastiensis, uno de los dinosaurios más antiguos del mundo. Su nombre recuerda al descubridor del fósil, el baquiano lugareño Victorino Herrera. El profesor Osvaldo A. Reig, que encabezó el equipo paleontológico de la Universidad Nacional de Tucumán, denominó así al fósil. Por algún sortilegio de este misterioso valle, al día siguiente nos encontraríamos con un Herrera, pariente de aquel baqueano (ver columna “Don Victorino Herrera”)

Paradojas del Talampaya
El Parque Nacional Talampaya está en la provincia de La Rioja, en el límite con San Juan, y también fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.
Allí hicimos el recorrido en bicicleta. Éramos tres ciclistas: Jorge, el guardaparque, Patricia y yo. Por momentos, sólo estaba el deslumbrante paisaje y el silencioso transcurrir en medio de la monumental naturaleza. La paz sólo era alterada muy de vez en cuando por aparición de alguna camioneta cargada de turistas.
Además de su valor geológico, paleontológico y arqueológico, Talampaya es una muestra del característico monte argentino: se ven gigantescos paredones, profundos cañadones y sorprendentes diseños labrados por el agua y el viento, además de petroglifos con enigmáticos mensajes dejados hace miles de años, morteros y algún cóndor planeando en lo más alto de las cornisas. Todo eso se puede ver y sentir en este Parque Nacional.
Cerramos la excursión con una caminata a la Quebrada Don Eduardo. Pasamos por cauces de ríos secos y subimos a través de extrañas formas en donde Jorge, el guía, confesó que sufría de vértigo. Vaya paradoja.

Cosas de baldero
Conocimos otros parajes, todos formados por construcciones levantadas con materiales y técnicas tradicionales de la zona: paredes de adobe o piedra, techos de caña o ramas y torta de barro, con el agregado —en algunos casos— de mica como impermeabilizante. Cerca de las casas había siempre un horno y en los alrededores corrales y ramadas típicas. Y por supuesto la amabilidad pareja de los habitantes.
En Los Rincones, Don Oscar Ontivero y su hijo Nahuel nos prestaron una mula para dar una vuelta. La habían bautizado Gacha, porque tenía una oreja caída -agachada—.
En Baldes de Rosario conocimos a Don Pascual Ontivero, de 72 años, quien vive con su hermano en lo que alguna vez fue la Escuela 160, construida a principios del siglo XX, de la que él mismo fue alumno. Recuerda que su maestro se llamaba Rufino y vivía con su esposa —también docente— en el mismo establecimiento. Todavía se ven los restos de un banco original con la sigla de la escuela. Nos contó que la luz eléctrica les había llegado recién este año. La iglesia del pueblo se llama San Isidro Labrador, construida en la década del 40.
En el paraje San Antonio nos detuvimos en la casa de Prudencio y Juan Ontivero, que tiene más de 100 años de antigüedad. Un pastor que estaba en lo más alto de la sierra nos gritó y señaló dónde estaba el pozo de balde. Porque según nos contaron, la mayoría de estos poblados se formaron alrededor de algún pozo de balde, que es la perforación que se hace para sacar agua de las napas subterráneas con un cubo, vasija o —justamente— un balde. También se cuenta por esos pagos que los “balderos”, trabajadores que se ocupan de hacer los pozos, tienen una habilidad especial para ubicar el lugar justo donde hay que cavar para encontrar el agua.

La Majadita
El circuito de La Majadita, que empieza en la Villa San Agustín del Valle Fértil, en San Juan, está recomendado en los mapas turísticos para transitarlo en vehículos 4×4. Sin embargo, también debería destacarse como un camino de singular belleza muy apto para el cicloturismo, ya que tiene todos los ingredientes necesarios para disfrutar de la bicicleta.
Se transita por una senda rodeada de cardones y sierras, serpenteando por subidas y bajadas. Los numerosos arroyos que se vadean son verdaderos oasis en donde reaparece el verde. Se hace necesario detenerse allí a discernir los colores, tocar el agua que corre con su acompasado sonido y respirar los aromas de la naturaleza en estado puro.
Además, es un encuentro con los pobladores originarios que dejaron sus enigmáticos mensajes en los petroglifos y nos cuentan de sus costumbres a través de los morteros de piedra visibles al costado del sendero. También se puede cruzar uno con los actuales habitantes, montados en sus mulas, usando guardamontes para protegerse de las espinas.
En La Majadita acumulamos 65 kilómetros. Fue un perfecto final para cerrar este viaje por una pequeña parte de la gran Argentina profunda. Al otro día emprendimos el regreso hacia Bahía Blanca, en la planicie pampeana.

EN SÍNTESIS
San Juan y La Rioja

Punto de llegada y partida: Complejo Don Antonio, en la Villa San Agustín del Valle Fértil (San Juan), desde donde se iniciaron todos los recorridos. A 75 km de allí se encuentra el Valle de la Luna, y a 125 km, el Parque Nacional Talampaya (La Rioja).
Época: Septiembre. El clima fue perfecto, no llovió y no sufrimos ni calor ni frío extremo.
Duración: cinco días.
Distancias: dentro del Parque Nacional Talampaya pedaleamos aproximadamente 15 km (dos horas y media), con varias paradas. Es un recorrido corto pero impresionante. Para quienes no lleven bicis, ahí alquilan unas Zenith. En La Majadita, Patricia anotó que hicimos 65,1 km. Del resto del recorrido sólo tenemos distancias aproximadas. En la vuelta por las minas hicimos cerca de 40 km, pero en esta zona el circuito se puede alargar o acortar a gusto del ciclista, ya que hay muchos senderos. Recomiendo ir dibujando el camino y anotando distancias para saber cómo volver e ir preguntando, porque no hay señalización y es fácil perderse. De ida y vuelta a Los Rincones acumulamos unos 80 km, pasando por Baldes de Rosario y Paraje San Antonio.
Características del viaje: para quien disponga de muchos días, es una zona fantástica para recorrerla con alforjas y carpa. Es algo totalmente diferente a los populares y publicitados recorridos por el sur argentino, igual de recomendable para el cicloturista, y eso que nosotros conocimos sólo una muy pequeña parte de San Juan.
Equipaje: los dos usamos bolso trasero Halawa sobre el portaequipaje, con varios tensores para acomodar los abrigos.
Indumentaria: calzas con badana protectora, casaca con bolsillos traseros, casco, anteojos con filtro UV y guantes.
Alimentación: fue muy variada. Algunas veces llevamos lo que sobraba de la noche (pollo o chivito asado), otras sándwiches y siempre frutas. No faltó la ocasión en la que compramos algún salamín.
Por un error de información un día nos alimentamos sólo con torta -que era la merienda— barritas de cereal y pasas, porque el lugar donde se suponía que íbamos a almorzar estaba cerrado y no había otro. Tengan en cuenta que son parajes pequeños y aislados. Inseparable de nosotros es el equipo de mate.
Información:
– Departamento de Promoción y Turismo, ente autárquico Parque Provincial Ischigualasto: (0264)6491100 / (0264)4227372, ischigualasto@sanjuan.gov.ar, www.ischigualasto.org.
– Intendencia del Parque Nacional Talampaya, Calle San Martín s/n, Villa Unión, La Rioja, (03825) 470356, talampaya@apn.gov.ar, www.talampaya.gov.ar.
Alojamiento: Complejo Turístico Don Antonio: Ruta Provincial 510, km 7, Usno, Departamento de Valle Fértil, San Juan. Info: (0264) 156400202 / 155103047, info@complejodonantonio.com.ar, www.complejodonantnio.com.ar.
Bicicletas: Zenith Sala 2008, Raleigh M-60 2005.
Viajeros: Raúl Fernández y su mujer, Patricia. Integrantes del grupo de ciclismo Bicitantes, de Bahía Blanca.
Info: ruleigh@hotmail.com.

Nota publicada en Biciclub Nº 182, febrero 2010.

 

Accesorios

¡La revolución digital de Specialized!

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Specialized lanzó en Argentina su e-commerce con dos modos de envío distintos y muchísimos productos. Ahora, podés comprar lo que más te guste de la marca californiana desde cualquier lugar del país. Sí, incluso desde tu sillón.
Después de casi 50 años construyendo sus universalmente admiradas bicicletas, Specialized decidió apostar por el mundo digital con el lanzamiento de su nueva plataforma de venta online de todos sus productos. La inauguración de la misma se produjo durante este mes de agosto del 2022, instalando de esa manera un nuevo concepto de compra para los usuarios o, como a la marca le gusta llamarlos, los riders. Así, Specialized busca que puedas comprar cuándo, dónde y cómo quieras.

A través de la página oficial de la marca, en www.specialized.com, se podrán visualizar los artículos, tal como ya podíamos hacer antes de ahora, pero ahora con la opción de poder comprarlos sin movernos de nuestro hogar.
Con la compra, Specialized otorga dos posibilidades de envío y entrega: Enviar a casa y Retirar en tienda, dos nuevas formas de obtener tus productos Specialized.

Enviar a casa
Si optaste por Enviar a casa, la marca te ayuda a elegir los productos adecuados para vos y los envía adonde quieras, sin necesidad de moverte del sillón. Si comprás, por ejemplo, una bicicleta, llegará pre armada y aprobada por profesionales. Con tan solo unos ajustes menores realizados para su correcto envío, tu Specialized estará lista para salir a pedalear en cuestión de minutos. No hace falta ninguna maniobra mecánica compleja.
¿Preferís ayuda? Specialized no deja nada al azar y, si el usuario precisa ayuda de un especialista, podrá optar por mandar un mensaje a los agentes de asistencia en línea a través de su página web. También podrá contactarse con su Tienda Autorizada Specialized preferida, que naturalmente son expertas en la materia.

Retirar en tienda
Si has visitado la página web y encontraste ese producto que te enamoró, podés elegirlo, reservarlo y comprarlo online. Seleccionando Retirar en Tienda podrás elegir una de las Tiendas Autorizadas Specialized donde vas a poder retirar tu compra ¡gratis! Una vez que el producto esté en la tienda, se te notificará por correo para que te acerques a la tienda y te lo entregará su equipo.
Es un punto clave saber que podés acercarte a una Tienda Autorizada y aprovechar para hacer todas las preguntas que a veces nos surgen sobre la bici o el equipamiento que hayas comprado. Es bueno saber que ellos están para ayudarte y asegurarse de que tengas todo para vivir la mejor experiencia sobre tu bici. ¡Sacate todas las dudas!

“Pedalear el planeta hacia adelante”
Estas nuevas opciones de entrega son parte de una iniciativa mayor que busca llevar la mejor máquina impulsada por humanos a tantas personas como sea posible. Para Specialized, la bicicleta es más que solo un medio de transporte. Es una herramienta para transformar el mundo. Cuadra a cuadra. Kilómetro a kilómetro. Generación a generación. “Juntos —afirma Specialized— pedaleamos el planeta hacia adelante.”
Para guiarte y asegurarte tener una gran experiencia sobre dos ruedas, buscá siempre tu Tienda Autorizada Specialized más cercana en https://www.specialized.com/ar/es/store-finder.

Definitivamente es alentador ver este tipo de cambios en la industria ciclista. Y ver que el canal tradicional no desaparece, ya que el service y la visita a la tienda es necesaria para la bici y para el ciclista, que allé se encuentra con quienes más saben de bicis.

 

Más información en https://www.specialized.com/ar/es/how-to-buy-a-bike-online

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Las fotos y las clasificaciones de la fecha de la Copa del Mundo de XCO corrida el domingo en Albstadt, Alemania

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El actual campeón olímpico masculino de XCO, Tom Pidcock, logró la victoria en la Copa del Mundo de Mountain Bike UCI en Albstadt el domingo, mientras que la australiana Rebecca Ellen McConnell selló su segundo triunfo consecutivo.

Fotos: Bartek Wolinski / Red Bull Content Pool

XCO Albstadt masculino
1. Thomas Pidcock GBR 1h18m42s
2. IUE de Nino Schurter +0,20
3. Vlad Dascălu ROU +0.21
4. Titouan Carod FRA +0,36
5. David Valero Serrano ESP +0,54

General XCO masculina de la Copa del Mundo UCI MTB 2022
1. Nino Schurter SUI 538 puntos
2. Maxime Marotte FRA 361
3. Alan Hatherly RSA 334
4. Vlad Dascălu ROU 320
5. Filippo Colombo SUI 316

XCO Albstadt femenino
1. Rebecca Ellen McConnell Australia 1h19m39s
2. Jenny Rissveds SWE +0,48
3. Mona Mitterwallner AUT +1.00
4. Loana Lecomte FRA +1.51
5. IUE de Alessandra Keller +2,33

General XCO femenina de la Copa del Mundo UCI MTB 2022
1. Rebecca Ellen McConnell AUS 620 puntos
2. Anne Terpstra NED 373
3. Mona Mitterwallner AUT 357
4. Laura Stigger AUT 354
5. Loana Lecomte FRA 348

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Cicloturismo

Nación Salvaje: un viaje extraordinario por el maravilloso Parque Patagonia

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Cuando la vista se te pierda en un ocre eterno de atardeceres profundos.
Cuando el viento gobierne tus pelos, tus pasos, tu paciencia.
Cuando los cielos te provoquen suspiros inevitables y la intensidad del afuera te estremezca el adentro.
No te asustes ni te impacientes; escucha, observa con atención, que estás llegando a tierras donde la libertad aún no pudo ser domesticada.
El parque Patagonia se encuentra al norte de la provincia de Santa Cruz, que con sus 243.943 kilómetros cuadrados es la segunda más grande de la Argentina, pero también la de menor densidad poblacional. Tierras en donde el “por ahí no hay nada” se traduce en enormes extensiones de naturaleza virgen, en geografías intensamente agrestes en las que es mucho más probable cruzarse con grandes manadas de guanacos salvajes que con algún otro ser humano.

La primera vez que recorrimos la provincia en bici fue en el 2014, durante nuestro viaje por la ruta 40 y las sensaciones que tuvimos en ese entonces fueron las que a lo largo del tiempo nos hicieron volver una y otra vez, hasta elegirla hoy en día como nuestro hogar.
No es un lugar fácil ni cómodo, porque como todo lo indomable e impredecible te obliga a adaptarte, a sentirte chiquito, a ganar humildad, a entender sobre prioridades.
Pero para contrarrestar aquella rudeza de su clima y sus distancias, siempre te regala muchas de las experiencias más auténticas y extraordinarias que se puedan tener. Por eso cuando recibimos la invitación para conocer el Parque Patagonia en bici no tuvimos dudas de cuál tendría que ser nuestra respuesta y claramente no nos equivocamos.
Pedaleamos por senderos que bordeaban impactantes cañadones, mezclamos bici con trekking para llegar a lagunas escondidas repletas de flamencos, vimos por primera vez una familia de pumas, caminamos entre cerros color fantasía. En tan solo dos días atravesamos estepa, cerros, roca, ríos, nos encontramos entre árboles frondosos y reparadores. Conocimos gente que ama lo que hace. Gente que cree en lo que hace. Conocimos un parque en el que siempre fuimos bienvenidos y donde en tan solo dos días logramos sentirnos en viaje.

Los accesos al Parque
El Parque Patagonia Argentina cuenta con dos portales de acceso: el Portal La Ascensión y el Portal Cañadón Pinturas. Ambos tienen distintos senderos que permiten internarse en impactantes geografías y cuentan con servicios de uso público. Nosotros en esta oportunidad fuimos a visitar el Portal Cañadón Pinturas, y aunque ya somos viejos conocedores de la zona lo que encontramos fue una sorpresa constante en cada rincón que recorrimos.
El Portal Cañadón Pinturas tiene cinco senderos de distintas dificultades:
Tierra de Colores,
Koi,
La Guanaca,
Los Balcones y la
Bajada de los Toldos.

Pedaleando en los cinco senderos
El primer sendero que conocimos fue Tierra de Colores, ya que se encuentra a pocos metros de la entrada al portal. Es un recorrrido de dos kilómetros de baja dificultad en el que transitás por escenografías de cuento, entre cerros amarillos, rosados y ocres que recuerdan a los increíbles paisajes del norte argentino —con la sorprendente particularidad de estar en medio de la estepa patagonica, lo que hace a la experiencia aún más extraordinaria.

Pasamos la primera noche en La Posada de los Toldos, donde podes optar por hospedaje o camping libre con acceso a baños y un refugio. Nosotros ese día elegimos dormir en la camioneta.
A la mañana siguiente preparamos las bicis con el equipo y tomamos el camino que nos llevaría durante 19 kilómetros al inicio de los demás senderos, hasta concluir finalmente en la Cueva de las Manos.
Pedaleamos entre hermosas mesetas y llanuras extensas que dibujaban el horizonte hasta la entrada al sendero Koi, que asciende hasta la meseta Sumich. Abandonamos por un rato el camino para subir pedaleando por un estrecha huella que nos permitió avanzar algunos kilómetros, hasta que fue necesario dejar de las bicis y seguir a pie. Luego de un breve trekking llegamos a una laguna llena de flamencos rosados que se robaron nuestra atención por un largo rato.
Más adelante nos esperaba el final del recorrido, que permite una vista amplia e impactante del lugar. La bajada en bici por el sendero fue aún más divertida y llegamos nuevamente al camino en apenas algunos minutos, para volver a tomarlo en dirección a la Cueva de las Manos. La ruta estaba en excelentes condiciones, lo que nos permitió ir disfrutando del lugar sin contratiempos ni distracciones.
Luego de algunos kilómetros volvimos a encontrarnos con el cartel que marcaba el inicio del sendero La Guanaca, un trekking de 6 kilómetros que asciende al Cerro Amarillo, para terminar con una gran panorámica del cañadón Río Pinturas, acompañados de cóndores.
Más tarde, al regresar al inicio del sendero La Guanaca, nos metimos por el sendero Los Balcones, que nos llevó hasta la Bajada de los Toldos, pedaleando durante 3 kilómetros por una huella que va bordeando el cañadón, lo que hizo de ese tramo uno de los recorridos más impresionantes que hicimos en bici, porque mientras las ruedas giraban entretenidamente por una sendero serpenteante pero sin grandes dificultades, todo a nuestro costado se había vuelto un mundo de roca, colores y formaciones sorprendentes que nos mantuvieron con los ojos muy abiertos y las sonrisas constantes hasta la gran Bajada de los Toldos, donde el cañadón decide que es momento de dejarse de rodeos y mostrar toda su magia.
En ese punto, la Cueva de las Manos nos queda del otro lado del cañadón, por lo que para visitarla es necesario dejar las bicis y realizar una importante bajada que cruza el río por un camino perfectamente marcado que te permite recorrer parte del hermoso Río Pinturas, rodeados de vegetación, para ascender finalmente hasta la entrada a las cuevas.

Esa tarde, como tantas otras veces, armamos la carpa, calentamos el agua para el mate y esperamos a la puesta del sol. Pero el pequeño balcón que habíamos elegido para pasar la noche no era cosa de todos los días. Frente a nosotros el imponente y milenario cañadón del Río Pinturas nos sacudía las emociones y las ideas, para hablarnos de otras épocas, en las que la convivencia con el entorno estaba ligada a lazos mucho más simples y profundos que la mera codicia y ambición a la que nos fuimos acostumbrando.

Información útil
El portal Cañadón Pinturas se encuentra a 56 km de la localidad de Perito Moreno por la ruta 40.
Para conocer las Cuevas de las Manos es necesario pagar entrada (actualmente para residentes Argentinos es de 600 pesos) y esperar el horario de la visita guiada. Abre de 9 a 19 y las visitas guiadas son cada hora, con una duración aproximada de una hora. No se hacen reservas, el acceso es por orden de llegada y el número máximo por guiada es de 20 personas.
Si vas en carpa o motorhome vas a poder tener acceso a espacios de servicios públicos y gratuitos.
Aunque la distancia entre La Posada de los Toldos y La Cueva de las Manos es de tan solo 19 km, recomendamos ir con tiempo para poder entrar en los distintos senderos que se encuentran en el camino.
Al ser un lugar donde la fauna está protegida y no perseguida, como en otras zonas de Santa Cruz, es normal ver grandes manadas de guanacos, zorros o flamencos con total tranquilidad al costado del camino. Por lo que es fundamental respetar su hábitat y no molestarlos ni darles de comer ni asustarlos como si fueran parte de un entretenimiento.
La basura o residuos que se generen, sin importar las circunstancias o que tipo de basura generemos, deben volver con uno, lo que significa que una cáscara de fruta también es basura que no pertenece al lugar aunque sea orgánica, al igual que el papel higiénico. Por eso llevar siempre una bolsa donde poder acumular los residuos es indispensable.
En lugares que no están preparados o habilitados para realizar fuego como campings o fogones, el fuego nunca es una opción. Si vas a acampar en la naturaleza es necesario llevar una cocina a gas, alcohol o MSR.

El clima en Santa Cruz es muy variable y aun en días de verano, donde el sol es muy fuerte, la temperatura puede bajar abruptamente de un momento a otro. Sea cual fuere el recorrido que vamos a emprender, recomendamos llevar siempre buen abrigo aunque las condiciones muchas veces parezcan no ameritarlo.

Por Nación Salvaje

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Accesorios

Evol: caramañolas argentinas hechas en Italia, con certificaciones de Europa, Estados Unidos y Argentina

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Evol es una marca argentina que apunta a ofrecer productos de la más alta calidad mundial. Diseñada de acuerdo a las tendencias internacionales, la marca intenta posicionarse con productos únicos y duraderos.
Las caramañolas Evol se fabrican en la Comunidad Europea y vienen presentadas con un nylon que las aísla de cualquier partícula extraña que pueda haber en su traslado y exhibición. Tienen un pico de extrema calidad y durabilidad.
Algunos de sus detalles:
Materiales: cuerpo de la botella de polietilleno LD grado alimenticio; tapa de prolipopileno grado alimenticio; válvula de goma termoplástica grado alimenticio.
Prestaciones: disponible en dos tamaños y con cualidades que la hacen confiable, resistente, fácil de limpiar y apta para máquinas lavavajillas.
Diseño deportivo y funcional, apta para aguantar situaciones extremas, liviana y comprimible. Diámetro estándar de 74 mm, apta para todo tipo de portacaramañolas. En parte superior del cuerpo una zona más angosta facilita la manipulación de la botella aun en situaciones extremas. Su amplia boca asegura un rellenado rápido y una fácil operación de limpieza.
La tapa tiene diseño ergonómico y está hecha de dos diferentes materiales. Su suave válvula de acceso al líquido de tira y empuje es ideal para deporte, fácil de abrir y de cerrar mientras pedaleamos.
La superficie de la botella ofrece buen agarre, seguro y fácil, tanto en competición como en todo terreno.
La caramañola Evol tiene certificación europea CE y norteamericana FDA y es BPA free en su totalidad. Es cien por ciento reciclable.
Se ofrece en dos modelos:

Evol Loli, de 550 ml y en varios colores. Precio: US$ 7.5

Evol Super Loli, de 750 ml y en varios colores. Precio: US$ 8.25

 

Info: Fusion Bikes, Campillo 899, local 2, Córdoba | https://www.fusionbikes.com.ar

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