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Ciclismo urbano

Semana de la Movilidad Sustentable 2016

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Al igual que miles de ciudades alrededor del mundo, Buenos Aires celebra la Semana de la Movilidad Sustentable del 16 al 22 de septiembre próximos. En este marco la Secretaría de Transporte de la Ciudad organiza actividades para celebrar las formas de movilidad amigables con el medio ambiente. Se apunta a continuar promoviendo el uso de la bicicleta entre universitarios, empleados de empresas y estudiantes de colegios primarios y también a incentivar un uso racional del auto, las buenas prácticas de seguridad vial y la movilidad peatonal. Todos los días habrá diferentes actividades.
El viernes 16 se organizará un concurso a través del Twitter de EcoBici en donde se premia a quienes van a trabajar en bici y también estará el Parking Day, con intervenciones en la vía pública para concientizar acerca del espacio que ocupa un auto estacionado. El sábado 17 será el día de la bicicleta, con actividades para que los chicos dejen las rueditas de lado. El domingo 18 se organizará la bicicleteada del Banco Ciudad, con el apoyo de Eco Bici. El lunes 19 y martes 20 habrá charlas sobre movilidad sustentable en universidades y empresas. El miércoles 21 será la caminata por el día de la primavera, que recorrerá la Reserva Ecológica. Ese mismo día comenzará el festival Ciudad Emergente, que funciona como un muestrario de nuevas prácticas artísticas. Y ya el jueves 22 se celebrará el Día Mundial Sin Auto.

Info: www.buenosaires.gob.ar

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Ciclismo urbano

Nuestras propias reglas para circular por la ciudad

La antinomia entre las reglas de tránsito hechas para los automovilistas y las reglas no escritas, basadas en la cortesía y los buenos modales, que se aplican en lugares donde no circulan automóviles. Por qué es necesario pensar como un automovilista cuando vamos a mezclarnos con los autos o a cruzarnos con ellos. Algunos criterios —derechos y obligaciones— para movernos en bici por la ciudad. (más…)

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Ciclismo urbano

Calles salvajes: “Hoy quisieron matarme”

Tengo 21 años, desde hace más de 10 que me manejo con bastante autonomía por la ciudad. A los 9 o 10 años empecé a ir a la escuela en bicicleta, vivía en Baigorria. Cuando empecé la secundaria me empecé a mover en colectivo por un tema de distancia y tuve a la bici bastante abandonada, hasta que me mudé a Rosario.
Al poco tiempo de mudarme la bici se hizo una parte fundamental de mí, no sólo para trasladarme sino para trabajar. Recorrí diversas “plataformas” de envíos a domicilio y después empecé a hacer bicimensajería por mi cuenta. El último gran cambio que hice fue meterme en la mecánica de bicicletas, que es mi trabajo actual.
Moverse en bicicleta en la ciudad es algo que puede ser fantástico, y este año, entre la pandemia y los meses donde no hubo transporte urbano, esto se evidenció fuertemente. Rápidamente la municipalidad de Rosario dispuso nuevas bicisendas en las principales avenidas de la ciudad (un reclamo que se venía haciendo desde hace mucho).
Pero pese a todos los avances que hubo (principal y casi únicamente más bicisendas), andar en bici por la ciudad sigue siendo un desafío. Podría nombrar de memoria diversos lugares específicos donde por un diseño mediocre y hasta diría negligente, la nueva infraestructura ciclística genera más problemas que soluciones. Desde la esquina de Entre Ríos y Córdoba, donde por culpa de taxis, patrulleros y autos particulares mal estacionados, los colectivos siempre se terminan subiendo a la bicisenda, o la bicisenda de Avenida Pellegrini, por donde constantemente las motos circulan a alta velocidad.
Hoy me tocó vivir un par de situaciones de riesgo. Venía por la bicisenda de Avenida Ovidio Lagos al 4000, una camioneta dobló a la izquierda sin el guiño y sin mirar y estuve a centímetros de terminar abajo. Un par de cuadras más al norte, otra camioneta, esperando para doblar a la izquierda, nuevamente sin el guiño y completamente cruzada sobre la bicisenda. La pude esquivar por la derecha y al pasar golpeé en la parte trasera de la chata para hacerle saber que estaba haciendo todo mal. Avancé unos metros, miré para atrás, la camioneta puso reversa en el medio de la avenida y encaró para mi lado. Seguí avanzando y para poder tomar más distancia pasé un semáforo en rojo. La camioneta hizo lo mismo, pasó el semáforo en rojo, adelantando a los demás autos por la derecha. Me alcanzó. La tenía a centímetros atrás mío. Sentía como aceleraba y clavaba los frenos justo antes de tocarme. No sabía si la contaba. El escenario de ser atropellado cada vez era más real y cercano. Doblé en contramano a la derecha. La camioneta también dobló en contramano. Ya estaba, no le importaba nada. Vi un garaje abierto, un taller mecánico, me metí. No había nadie, pegue unos gritos, no salía nadie. Por suerte aparecieron unos vecinos que habían visto toda la secuencia y se quedaron un rato conmigo. Nunca me temblaron tanto las piernas.
No sé cuál es la solución pero tengo en claro cual es el principal problema. Ningún ciclista puede estar seguro en la calle mientras haya gente arriba de un auto con este tipo de actitudes negligentes y en algunos casos criminales. Y al estado parece no importarle. ¿Cuándo fue la última vez que escucharon de una multa por no usar el guiño? ¿Alguna vez vieron cómo multaban a una moto por ir por la bicisenda?
Es incontable la cantidad de veces que sufrí en carne propia la negligencia, impunidad y violencia por parte de automovilistas. Ya me cansé. Me cansé de pedir las cosas bien, me cansé de decir amablemente (o no tanto) “poné el guiño”, me cansé de que me manden a la mierda después de eso, que me amenacen de muerte o que me digan que en la esquina se bajan y me cagan a piñas. Si vas a poner en riesgo mi vida por no usar el guiño o no mirar los espejos y encima ni siquiera vas a pedir disculpas o aceptar tu error, si creés que no merezco circular en la misma calle por la que lo haces vos, no esperes que reaccione amablemente, se acabó, podes despedirte del guiño o del espejito que no usás. No te preocupes, eso se puede volver a comprar, y si existiera una multa debería ser bastante más cara.
¿Los ciclistas a veces hacemos cosas incorrectas? Solo puedo hablar desde mi lugar, y sí, paso semáforos en rojo a diario entre otras cosas, pero con la certeza de que jamás puse en riesgo la vida de nadie, ni siquiera la mía, y muchísimo menos a propósito.
Si un día me muero en un “accidente” probablemente sea abajo de una Hilux último modelo con todos los papeles al día.

Julian Casiello: juliancasiello@gmail.com

Foto: @bicipaladin

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Ciclismo urbano

Salta: más linda que nunca gracias a nuevas ciclovías y estacionamientos para bicicletas

La Ciudad de Salta tiene al rededor de 700.000 habitantes, se encuentra en un valle con condiciones únicas: poca humedad, un invierno sin lluvias, zonas de planicie y distancias relativamente cortas para pedalear; pero desde hace al menos 15 años que este potencial no había sido aprovechado desde los gobiernos tanto provinciales como municipales. La bicicleta había dejado de ser vista como un vehículo válido y se le adosaron varios estereotipos: un medio de transporte de la clase baja, un juguete de niños o simplemente un medio de recreación y deporte.
La pandemia vino a plantear un nuevo escenario en muchas ciudades del mundo y “La Linda” no fue la excepción. El municipio, representado por la intendenta Bettina Romero, puso a la bicicleta como prioridad en la gestión. Así fue como en el mes de mayo se anunciaron 22 km de ciclovía, se ejecutaron 100 nuevos espacios de estacionamiento de bicis y se lanzaron piezas de comunicación audiovisual a favor de la movilidad sustentable.

Como en Netflix
Si alguna vez vieron el documental Bike vs Cars, se acordarán de la escena donde Aline, biciactivista en Brasil, se emociona al ver la ejecución de una ciclovía en San Pablo luego de años de reclamos y que meses atrás parecía imposible.
Esa misma sensación nos atravesó a los y las activistas de Salta al ver cómo la Av. Belgrano (una de las más importantes de la ciudad) cambiaba su morfología: una carril completo, antes destinado a estacionamiento de autos, ahora lucía dos lineas amarillas horizontales y separadores físicos en toda su extensión; 3.5 km de ciclovía nacían como un nuevo espacio para que fluyesen las bicicletas.
Además de la nueva infraestructura, tuvo lugar la creación del Observatorio de la Ciudad, lo que va a permitir recolectar información sobre cómo nos movemos los y las salteñas, clave para diseñar políticas públicas basada en datos.

La frutilla del postre
Como si todo esto fuera poco, la innovación de Salta no solo se limitó a ser una de las primeras ciudades de Argentina en anunciar la creación de ciclovías (¡y por avenidas!), sino que además involucró a la ciudadanía en los diferentes procesos de su implementación; algo que lamentablemente no sucede con frecuencia. Como parte de la ciudadanía organizada, estoy convencida de que hacernos partícipes del diseño de la infraestructura que nosotros/as mismas vamos a recorrer diariamente contribuye a un ejercicio ciudadano del que todas las partes somos responsables.
Si en algún viaje, de esos que soñamos tener algún dia, les toca venir a mi ciudad, traigan la bici, porque les aseguro que Salta va a estar más linda que nunca.

Por Jimena Pérez Marchetta: alcaldesa de la bicicleta de la ciudad de Salta desde 2019, parte de una red de más de 100 alcaldes y alcaldesas de todo el mundo designados por el proyecto Bicycle Mayor and Leaders Program, promovido por BYCS, una empresa social con sede en Ámsterdam. Su objetivo es acelerar el progreso del ciclismo urbano en su ciudad. | @bicimama | @alcaldiabici.salta

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Ciclismo urbano

Ciclovías en todos lados menos en el Gran Buenos Aires

La pandemia trajo mil desgracias pero también creó oportunidades, entre ellas que el temor al contagio hiciera que una inmensa cantidad de bicicletas abandonadas en garajes, cocheras y balcones volvieran a la vida y que otra gran cantidad de ellas salieran flamantes de sus cajas para transportar y alegrar a los argentinos. ¿Qué otro sentimiento puede resumir mejor la visión de esas miríadas de nuevos ciclistas recorriendo el espacio público de todas las ciudades del país?
Frente a esta nueva realidad, algunas ciudades intentaron crear o aumentar la facilidades para alentar esta tendencia, generando espacios de circulación de bicicletas y de peatones.
Como nos cuenta Jimena Pérez Marchetta desde Salta en esta nota, la ciudad norteña puso a la bicicleta como prioridad en su gestión, creando de la nada 22 kilómetros de ciclovías, entre ellas una sobre la Avenida Belgrano, la más importante de Salta, y nuevos espacios de estacionamiento.
En Mendoza, Javier Passera, Coordinador de Movilidad Sustentable del municipio, nos puso al día de la cantidad de obras que en este sentido se encararon allí (en nuestra edición de noviembre podremos leer un reportaje a Javier), entre ellas nada menos que la ciclovía sobre la Avenida San Martín, la más importante de la ciudad cuyana.
En Buenos Aires, que ya tenía 250 kilómetros de ciclovías, en una red que interconecta a toda la ciudad, se sumaron 17 kilómetros de carriles de mano única en algunas avenidas claves de la ciudad: Corrientes, Córdoba, Estado de Israel y Ángel Gallardo.
Muchas otra ciudades del país se han sumado a esta tendencia, pero por razones inexplicables, ningún municipio del Gran Buenos Aires, donde más necesarias son estas obras para alentar la caminata y el pedaleo y evitar el contagio, han avanzado ni un centímetro en este sentido, pese a que pomposamente ya en julio pasado el Ministerio de Transporte de la Nación había anunciado lo que denominó un Plan de Micromovilidad para todo el país, según el cual se iban a crear carriles para bicis en los municipios aledaños a la ciudad de Buenos Aires conectados con la red porteña…
Si te he visto no me acuerdo.
Por el contrario, lo que hoy se puede ver en cualquier municipio aledaño a la ciudad es una renovada cantidad de automóviles, quizás más que antes de la pandemia, por el temor al contagio en el transporte público, e infinidad de bicis rodando peligrosamente entre ellos y aun por las veredas, sobre las cuales cada día se pueden ver más y más autos estacionados, sacándole aun más espacio al peatón.
¿Habrá pues algún plan o todo era simplemente un anuncio para la gilada?

Por Mario García 

Intro de la revista Biciclub de octubre 2020, Nº 310

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Edición Digital

Nº 310

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