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Ciclismo urbano

Si tiene motor es una moto

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Por qué las bicis con motor a explosión son peligrosas. La diferencia con las eléctricas, de pedaleo asistido. El proyecto de ley de la Ciudad de Buenos Aires que propone homologar este vehículo como bicicleta.

Por Néstor Sebastián*

ACU-216

La afirmación del título es muy obvia, pero se hace necesaria frente al incremento del armado y circulación de las denominadas “bicimotos” o “bicis con motor”. Y más aún si observamos los intentos -hasta hoy fallidos- de reglamentar su uso equiparándolas a una bicicleta.
El derecho a circular, tanto como la creatividad y el trabajo de emprendedores, artesanos y coleccionistas deben preservarse, pero lo preocupante es que hoy el principal atractivo y argumento de venta de estas motos de baja cilindrada con cuadro de bicicleta es su ilegalidad y la falta de control de las autoridades. Y poco se habla de los riesgos que generan.

Definiciones
Todas las definiciones de bicicleta, técnicas o etimológicas, coinciden en que es “un vehículo impulsado por el esfuerzo de quien o quienes lo conducen”. Según la reglamentación del artículo 28 de la Ley Nacional de Tránsito es, por tipo de tracción, un “vehículo de tracción humana”. Explícitamente ubica la fuerza propulsora en el pedaleo del ciclista, no en un motor.
Diferencia que se hace notable cuando la misma norma clasifica como vehículos autopropulsados a “aquellos cuyo movimiento se basa en la energía brindada por motores de combustión interna (combustible líquido o gaseoso) o eléctricos”. Este sería el caso de las motos o ciclomotores o motovehículos con aspecto de bicicleta. Si lo impulsa un motor no es una bici.

Relación con la seguridad vial
Los intentos de reglamentar la venta y circulación de motociclos han tenido como fundamento limitar los riesgos que su uso genera, tal cual hoy los conocemos. Ese objetivo no se ha podido cumplir.
Recordemos que los requisitos exigibles para circular en un ciclomotor están relacionados con el peso vehículo/conductor/pasajero, la potencia entregada por sus motores y la velocidad final y sostenida que puede alcanzar.
Ninguna bicicleta, aún las homologadas, está en condiciones técnicas de soportar las vibraciones, peso y velocidad que produce cualquier tipo de motorización ni de que sus sistemas de freno garanticen una prestación segura. Igual criterio se le puede aplicar respecto del sistema de iluminación requerido.
Cuando hablamos de velocidad sostenida, pensemos que estas “motitos” alcanzan los 50/60 km/h y al no demandar esfuerzo físico a su conductor, un promedio alto de velocidad puede sostenerse en el tiempo con el solo requisito de reponer combustible. Esto significa una diferencia sustancial de exposición al riesgo con respecto a un ciclista.
Pero si al tratar de legislar, por errónea definición el motociclo es asimilado a un ciclorodado y las condiciones requeridas son las de una bicicleta, el resultado es un vehículo sumamente peligroso y muy difícil de fiscalizar. Lo que se intenta regular y restringir terminaría “blanqueado”.

Permitir
Las necesidades de movilidad o trabajo no deberían ser excusa para el desprecio de normas básicas de convivencia y seguridad vial. “Mirar para otro lado” o centrar toda la responsabilidad en los usuarios suelen ser respuestas comunes e inapropiadas. Proyectos de ley poco claros e ignorantes de conceptos técnicos elementales, que no ayudan a diferenciar claramente lo prohibido de lo permitido, sostienen más que eliminar las causas del problema.
Nuestra propuesta es simple: si tiene motor es un motociclo.
A partir de una definición apropiada entendemos que se gestará una reglamentación que permitirá a los “motoqueros” circular en su motociclo en forma segura y legal.

DIFERENCIAS
Motor eléctrico y pedaleo asistido
Un proyecto de Ley que espera ser tratado por la Legislatura Porteña contempla las denominadas bicicletas con pedaleo asistido por un motor eléctrico. Las define como “vehículo de dos ruedas equipado con un motor eléctrico auxiliar. El mismo tendrá una potencia máxima de 250 W, un peso máximo de 40 kg. Contendrá un limitador de velocidad que se interrumpirá cuando la velocidad del vehículo alcance los 25 km/h, o antes si el ciclista deja de pedalear». Basado en norma de la CE, pretende reglamentar un vehículo que empieza a difundirse a nivel mundial.
Si bien habría que pulir la definición, se está refiriendo a un vehículo que exige pedalear siempre. La acción del motor sólo asiste/ayuda/limita el esfuerzo del ciclista al propulsar su bici. La “fuente impulsora” sigue siendo la persona que guía la bici.
Vemos que el límite en la velocidad final no recae en el usuario, sino en el limitador instalado en la bicicleta. Y no contamina por combustión ni genera polución sonora.

SEGURIDAD VIAL
25 km/h…, sale con refrito
Refrito. Así definió un funcionario de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al proyecto de Ley de “bicimotos”. El mismo ya va por la octava versión y ha inspirado la nota central. Nos estaría imponiendo a todos los ciclistas como regla general no superar los 25km/h de velocidad máxima. Leyeron bien, y sepan que lo hacen por nuestra seguridad…
Los diputados que firmaron el despacho, además de no andar en bici desconocen que las reglas de velocidades máximas se basan en las condiciones de la vía y la relación potencia/masa de los vehículos. Lo grave es que la ignorancia también es de sus “asesores técnicos”.
Concretamente, camiones, colectivos, autos y motos podrán, por ejemplo, circular por las calles porteñas a 40 km/h, mientras que los ciclistas deberán hacerlo a 25 km/h. Por nuestra seguridad…
Sonrientes, muchos de ustedes pensarán que eso será imposible de controlar. Tienen razón. Tampoco se podrá verificar, ya que las bicis no están obligadas a tener velocímetro. Pero…, tengan en cuenta que ante cualquier reclamo por daños y/o lesiones, además de espejo, casco, guardabarros, luces y ropa clara, tendrán que litigiar demostrando que circulaban a menos de 25 km/h…

* Licenciado Accidentología Vial y Presidente ACU: www.acu.org.ar, acu@acu.org.ar.

Nota publicada en Biciclub Nº216, diciembre 2012

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ABC

Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

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Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.

Más info sobre las clases: 112823-1343

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Ciclismo urbano

19 de abril: día de la bicicleta

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Bici + LSD: un gran paseo

Desde 1984, mucha gente festeja cada 19 de abril como el día de la bicicleta, pero la mayoría absoluta desconoce cuál es el origen del festejo. El hecho es que en aquel año, 1984, alguien observó que el 19 de abril se cumplía un aniversario del día en que Albert Hofmann tomara accidentalmente LSD por primera vez.
Les contamos la historia.

Albert_Hofmann

Albert Hofmann (1906/2008) fue un afamado químico suizo que entre sus principales logros está el de haber descripto la estructura de la quitina, aunque es más conocido por ser el primero en haber sintetizado, ingerido y por lo tanto experimentado los efectos psicotrópicos del LSD, mientras estudiaba los alcaloides producidos por un hongo parásito del centeno llamado cornezuelo.

La sustancia que Hofmann describiría como “una de las dos o tres cosas más importantes que he hecho en mi vida”, fue sintetizada por él por primera vez en 1938, mientras estudiaba los derivados del ácido lisérgico. La dejó de lado, pero en 1943 volvió a interesarse en ella. Hofmann confiesa que tuvo “la sensación de que esta sustancia podría poseer otras propiedades además de las establecidas en las primeras investigaciones”. Ello lo condujo a sintetizar de nuevo LSD-25, para que el departamento farmacológico del laboratorio Sandoz (hoy Novartis) donde trabajaba llevara a cabo algunas pruebas.

El asunto es que mientras purificaba y cristalizaba LSD le irrumpieron una serie de extrañas sensaciones. Había absorbido accidentalmente una pequeña cantidad del producto a través de la punta de sus dedos. En un informe que le enviara a un colega poco después describiría las sensaciones que lo asaltaron: “Me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y a dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.”

Inmediatamente dedujo que había ingerido LSD accidentalmente y que esta sustancia era la que le había provocado aquellas sensaciones, de modo que, como buen científico, decidió llegar al fondo del asunto y experimentar el tema en sí mismo.

Fue así que el 19 de abril de 1943 Hofmann ingirió intencionalmente lo que consideró por entonces una dosis mínimamente efectiva de LSD, 250 microgramos, dando pie a lo que ya es leyenda, quizás el más famoso de los paseos en bicicleta. Nos lo cuenta el propio Hofmann: “A esta altura ya estaba claro que el LSD era el que había causado la experiencia previa, ya que las percepciones alteradas eran del mismo tipo, sólo que ahora mucho más intensas. Tenía que esforzarme por hablar de manera inteligible. Le pedí a mi asistente, que estaba informado del experimento, que me acompañara a casa. Fuimos en bicicletas, ya que por las restricciones de la guerra no había automóviles disponibles. Camino a casa, mi estado comenzó a tomar formas amenazadoras. Todo en mi campo de visión ondulaba y se distorsionaba, tal como se ve en un espejo curvo. También tenía la sensación de no poder moverme, pese a lo cual mi asistente me contaría luego que habíamos viajado muy rápidamente.”

Hofmann, que no podía concebir el uso del LSD más allá de la medicina, sufrió años más tarde la prohibición del LSD por parte de los gobiernos, preocupados por los efectos que producía en ese momento la contracultura hippie, que había “secuestrado” a la sustancia. El estaba convencido del potencial curativo de la droga: “Si fuera posible detener su uso inapropiado, su mal uso, entonces pienso que sería posible dispensarla para su uso médico. Pero mientras siga siendo mal utilizada y mientras la gente siga sin entender realmente los psicodélicos, utilizándolos como drogas placenteras, errando a la hora de apreciar las muy profundas experiencias psíquicas que pueden inducir, su uso médico seguirá parado. Su consumo en las calles ha sido un problema durante más de treinta años. En las calles las drogas se entienden mal y ocurren accidentes. Esto hace muy difícil que las autoridades sanitarias cambien su política y permitan el uso médico. Y aunque podría ser posible convencer a las autoridades sanitarias de que los psicodélicos podrían ser utilizados con seguridad en manos responsables, su uso callejero sigue haciendo muy difícil que estas autoridades sanitarias estén de acuerdo.”

Hofmann murió el 11 de enero del 2008, a los 102 años de edad. Protagonizó en vida el más extraño viaje en bicicleta, drogándose sin intención ni de ganar una carrera ni de sentir placer sino con el único propósito de investigar curaciones para las enfermedades del hombre. Sólo por ello merece que prendamos una vela en su honor… y que demos un paseo en bicicleta en su homenaje.

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Sumate a la «Marea Azul»

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Sumate a la Bicicleteada «Marea Azul», que se realizará el próximo jueves 2 de abril de 2026 en conmemoración por el Día Mundial de la Concientización del Autismo.

Este evento, organizado por TGD Padres TEA Grupo Promotor y Empujando Límites, propone una jornada de visibilización y encuentro familiar sobre ruedas por las calles de la Ciudad de Buenos Aires.

Detalles del evento

La convocatoria es abierta, de carácter libre y gratuito, y no requiere inscripción previa. Los participantes pueden acercarse directamente al punto de encuentro o sumarse a lo largo del trayecto.

  • 📅 Fecha: Jueves 2 de Abril de 2026.
  • 📍 Punto de encuentro: El Planetario.
  • 🕑 Horario de encuentro: 14:00 h.
  • 🚲 Horario de salida: 14:30 h.
  • 🗺️ Recorrido: Av. Sarmiento – Av. del Libertador – Cerrito – Obelisco – Plaza del Vaticano (junto al Teatro Colón).
  • 🏁 Llegada estimada: 15:45 h. (para el comienzo del acto central).

¿Cómo participar?

La consigna principal es conformar una verdadera «Marea Azul». Se invita a todos los asistentes a vestir una remera azul y, quienes lo deseen, pueden decorar sus bicicletas con globos o flecos del mismo color.

Para garantizar la seguridad de todos los asistentes, el uso del casco es estrictamente obligatorio.

Nota: El evento se suspenderá en caso de lluvia.

¡Agendá, invitá y difundí! Los esperamos para compartir una tarde de pedaleo, familia y concientización.

Contacto de los organizadores: 📧 Prensa y medios: info@tgd-padres.com.ar 🌐 Web: www.tgd-padres.com.ar

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30 Días en Bici 2026

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30 Días en Bici es una iniciativa que promueve el uso diario y cotidiano de la bicicleta invitando cada mes de abril a probar sus ventajas durante 30 días para generar así el hábito de moverse en bici.

Es un evento de alcance global que ya se ha extendido a más de 70 ciudades del planeta y este año cumple 11 años en el mundo de habla hispana.

La idea de esta campaña es naturalizar la bicicleta como una vía de movilidad personal económica, funcional y amigable con el medio ambiente.

Para difundir la propuesta, 30 días en bici propone el desafío de desplazarse únicamente utilizando bicicletas durante los 30 días del mes de abril. Es decir, que cada persona involucrada en este reto global asimile esta forma de moverse como parte de su rutina diaria.

‌🚲CÓMO PARTICIPAR

Si quieres sumarte a la iniciativa que es tendencia en Internet, solo necesitás una bici y tener disposición para pedalear. Literalmente, basta comprometerse a usar únicamente la bicicleta para moverte durante todo el mes de abril.

No importa si solo la utilizarás para ir desde casa al trabajo, o emprenderás un viaje…, la idea es atreverse a un estilo de vida más consciente a través de la adopción de una movilidad sustentable.

Para que esta sea una actividad de ciudadanía, 30 días en bici te propone anotarte en el sitio oficial del evento y contagiar a tus amigos y contactos compartiendo fotos en tus redes. Incluso es posible anotarse como voluntario y colaborar con los diferentes proyectos promovidos durante 30 días en bici.

Compartí historias en tus perfiles usando las etiquetas #30díasenbici o #30DEB. 30 Días en Bici en 🇦🇷 👉 @30diasenbiciba y @psibahiablanca

‌ℹ️ Toda la info en https://www.30diasenbici.com

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