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Deporte y Entrenamiento

Testimonios de guerra: pintó Río Pinto

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Foto: ubice (buscá tu foto en ubice.ar )

Estoy en la línea de largada, en medio de una multitud, a poco de iniciar la competencia, pero todos los que estamos acá sabemos que la carrera empezó mucho tiempo atrás. Meses de entrenamiento, mejoras mecánicas, problemas de logística y noches sin dormir precedieron a este momento.
Los miedos y las ganas invaden el ambiente con la cuenta regresiva.
…4, 3, 2, 1, ¡ya! Y Río Pinto activa su corriente propulsada a pedal; las bicicletas se rozan y forcejean por encontrar la mejor ubicación; subidas y bajadas leves se alternan, mientras las pulsaciones y el ritmo respiratorio encuentran el nivel adecuado al esfuerzo.

Y cuando todo parece acomodarse un poco, llegando a Cuchi Corral, Río Pinto se transforma en una fuerte correntada, en un rápido que va inexorablemente a una catarata de bicicletas descendiendo 500 metros de desnivel.
Ahora todo es cuestión de supervivencia, donde lo importante es no perder la guerra en la primera batalla.
Van apareciendo los primeros caídos en combate al costado del camino, mientras intento esquivar las balas camufladas de piedras, lajas y pozos. Tiemblan las manos y el cerebro, se tensan hombros y mandíbulas, crujen articulaciones y suspensiones, mientras las ruedas (de la bici y de la fortuna) me silban… Pasará, pasará y el último se quedará…

El agua del primer vado me refresca el espíritu y enfría mis miedos. Festejo allí el primer triunfo parcial, pero estoy seguro de no haber pasado lo peor.
Transitando ahora el falso llano (que es solo un descenso disfrazado) el velocímetro marca números impensados y me doy cuenta que en Río Pinto las leyes de la física se distorsionan, porque todo lo que baja sube dos veces y el tiempo es relativo y directamente proporcional al cansancio.
Pasando el segundo vado el río cambia de nombre, pero a nadie le importa hoy. El río Quilpo es sólo un cálido recuerdo de aguas tibias y arenas doradas de un verano distante.
También viene a mi mente, que quiere reposar, aquella tarde en una hamaca paraguaya en la hostería de San Marcos, pero una batucada me devuelve a la consciencia y a la carrera y trato de coordinar el ritmo de las caderas de una morocha con mi cadencia.
La ilusión del descanso se desvanece al ver la sierra que esta ante mí y que tendré que atravesar.
El sufrimiento recién empieza y no llegue ni a la mitad de la carrera.

Los músculos se tensan al límite, la respiración se dispara, pero por algún extraño conjuro, entro en trance y aparezco en el famoso Mirador, donde no logro divisar ningún paisaje. Sólo veo, como en un espejismo, un oasis con forma de puesto de hidratación.
la segunda gran batalla (la subida de San Marcos) termina con otra victoria antes de lo previsto y los cronómetros lo confirman. El plan de lucha parece estar dando resultados, pero el enemigo todavía no me había mostrado todas sus armas.

Cinco kilómetros más adelante me ataca el primer calambre. Y unas pocas curvas más adelante el segundo me obliga a detenerme.
Elongo para recuperarme y logro continuar el pedaleo, pero diez minutos más tarde, en el medio de un inocente llano, Río Pinto intenta darme la estocada final. Caigo del dolor, sin poder mover las piernas y por un momento pienso que todo terminó.
Los ciclistas que pasan me dan aliento y consejos, hasta que uno me salva la vida: “Flaco, seguí caminando hasta que se te pase”.
Me vuelvo a poner de pie. Primero doy un paso (el más difícil) y luego muchos más, hasta que logro montar otra vez mi bicicleta.
Pero esta guerra todavía no terminó, aún faltan 25 kilómetros.

No siento ya las manos y me acostumbro al dolor constante en las piernas. En ese momento me doy cuenta que el único final posible está en la línea de meta.
Queda solo una bajada que se transforma misteriosamente en otra subida y por fin aparece ante mis ojos el aeroclub, mientras la torre de control anuncia la llegada del vuelo 7029, procedente de Olivos, con Robert Alesso a bordo…
Cruzo la linea de llegada con sensaciones encontradas. Sonrío feliz por haber terminado la carrera, pero triste porque ya se terminó. Festejo haber llegado dos horas más tarde que el ganador, pero me reprocho por los minutos perdidos con mis equivocaciones.
Felicito a cada desconocido que cruza la meta porque sé por todo lo que tuvieron que pasar para llegar y me pregunto: ¿Gané? ¿Perdí? ¿O sólo empaté con la versión actual de mí mismo?
Los calambres me vuelven a atacar pero ya no importa, la medalla en el pecho me indica que fue un triunfo.

Posdata
Esta edición de Río Pinto no terminó acá. Volverá en forma de recuerdos, que acompañados de un poco de olvidos y un montón de fantasía, se convertirán en el relato de una aventura épica que contaré infinidad de veces a mis amigos. O en un cuento que, quizás, leeré algún día a mis nietos.

Robert Alesso (#7029)

ABC

La técnica de pedaleo adecuada

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Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

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La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.

El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.

El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.

Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.

Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.

Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.

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Deporte y Entrenamiento

MTB: La fuerza y la técnica, compañeras inseparables

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Alejandro Palma, uno de los Coach UCI más destacados del mountain bike americano, nos habla del desarrollo de la fuerza y su estrecha relación con las capacidades técnicas en el mountain bike. (más…)

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Deporte y Entrenamiento

Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

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Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)

Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.

Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.

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Eventos

Trasmontaña 2025 – Crónica desde La Sala, barro y todo

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Por Pedro Piusselli
Este domingo, La Sala fue epicentro de una batalla de barro y espíritu biker: la edición 31 del Trasmontaña convocó a casi 2.500 riders, que salieron desde las 8 de la mañana con sus bicis listas, las cubiertas ya amasando tierra y ganas de correr en el cuerpo.

Desde la primer vuelta de pedal se adivinó que el circuito iba a marcar la jornada. Mucho barro acumulado, senderos resbalosos, trepadas que exigían todo y bajadas que pedían tomar decisiones rápidas para no terminar en el pasto. Claro, también hubo momentos de vértigo y esos descensos que te dejan el corazón en las manos.

Triunfo inesperado en Élite Caballeros
En Élite Caballeros, y en una carrera que quizá pocos veían venir, Agustín Durán (San Juan) junto a Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) cerraron la general como nuevos campeones del Trasmontaña, rompiendo el dominio de Macías/Contreras que venían de cuatro títulos seguidos.
Durán, extenuado pero feliz, lo definió con una frase que resume el alma del MTB: “Es una carrera muy dura… pero al final lo disfrutamos por completo”. Y Goudailliez agregó, casi riéndose de lo vivido: “Me enredé entre dos árboles y perdí unos segundos, pero quedé muy contento”.

Dominio en Élite Damas
Entre las Damas, el título de Élite fue María Emilia Filgueira y Leila Luque, quienes ratificaron su potencia y temple en medio de un trazado que exigió técnica y resistencia por igual. Con ritmo constante y bajadas sin titubeos, se quedaron con la categoría y sumaron una página más a la historia grande del Trasmontaña.

Un mito entre nosotros
Y si todo eso ya era llamativo, apareció un nombre que parece de otra era: Ned Overend. Por primera vez en Argentina, el primer campeón mundial de cross country corrió el Trasmontaña. Verlo pedalear entre la senda tucumana a sus 69 años en dupla con Martín Ariel Santos fue una de esas postales que te recuerdan que el amor por este deporte no envejece.

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