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Tom Simpson, una estrella del dóping

Fecha: 29.07.2013

Nuestro protagonista nació en Inglaterra el 30 de noviembre de 1937. En los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956, con sólo 19 años, se alzó con una medalla de bronce en la prueba de Persecución por Equipos. Dos años después ganó la medalla de plata en Persecución Individual en los Juegos de la Commonwealth.
Todo indicaba que se iniciaba la vida de un gran ciclista.

Simpson 1967
En 1959 emprende un viaje que le cambiaría la vida, al instalarse en el puerto bretón de Saint-Brieuc y sumarse, luego de ganar un buen puñado de carreras locales y regionales, al equipo profesional Rapha Geminiani.
Ese mismo año rechaza una invitación para participar en el Tour de France porque no se siente preparado para enfrentar el desafío. Su debut en la ronda gala se produciría al año siguiente, arribando en la posición 29ª.
En el año 1961 logra su primer triunfo relevante en el Tour de Flandes, comenzando un período de cuatro años en los que cosechará sus mayores logros, con victorias en otras grandes clásicas como la Burdeo-Paris (1963), la Milán-San Remo (1964), el Giro de Lombardía (1965) y el campeonato mundial de ciclismo en ruta de 1965 disputado en Lasarte (España).
Participó en siete ocasiones en el Tour de France, obteniendo su mejor clasificación en 1962, cuando terminó 6º y se convirtió en el primer ciclista británico en vestir el maillot de líder. En 1963 fichó para el equipo Peugeot, donde como jefe de filas logró algunos triunfos de etapa en la Vuelta España y en 1967 ganó la clásica Paris-Niza.
Pero durante ese mismo año sobrevendría la tragedia que lo “inmortalizó”. La mañana del 13 de julio de 1967 el Tour partía desde Marsella y Tom Simpson se encontraba mermado físicamente por una infección estomacal que le había hecho perder mucho tiempo en las jornadas previas. Sumado a esto, el excesivo calor y el ritmo competitivo no eran los idóneos para su estado de salud. En las primeras rampas de la gran dificultad montañosa del día, el Mont Ventoux, Simpson intentó una fuga, siendo rápidamente superado por el que sería el ganador en la cima, Julio Jiménez (la etapa sería para Jan Janssen). Pero aproximadamente dos kilómetros antes de la cima, Simpson comenzó a cabecear de lado a lado de la carretera, cayendo finalmente sobre ella. Rápidamente los ayudantes de su equipo le socorrieron, pero él insistió en volver a subir a la bicicleta. Sus últimas palabras fueron «Put me back on the bike!» (¡Súbanme a la bicicleta!). Así continuó 500 metros más, hasta caer inconsciente. A pesar de las maniobras de reanimación y de la rápida evacuación en helicóptero, Tom Simpson falleció.
La causa del fallecimiento fue una insuficiencia cardíaca ocasionada probablemente por una mezcla de anfetaminas (se le encontraron tres botes en el bolsillo de su maillot, uno de ellos vacío) y alcohol (algunos competidores le observaron beber brandy al comienzo de la etapa) que le ocasionaron una fuerte deshidratación.
La tremenda historia de alguien que se creyó inmortal y todopoderoso y que todos los aprendices de brujo del ciclismo deberían leer con atención.

 


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