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Cicloturismo

Travesía guiada en bici por los Valles Calchaquíes (Salta)

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Adventure Noa Bike te invita a conocer en bicicleta uno de los lugares más increíbles del NOA argentino del 18 al 24 de abril del 2020. Los Valles Calchaquíes fueron un corredor fértil para las antiguas civilizaciones pre-hispanicas. Sin dudas esta aventura deslumbra gracias a sus infinitas tonalidades de rojos y la gran influencia de los pueblos originarios, historia, arquitectura colonial y la excelente cocina norteña. Y nada mejor que recorrerlo en bicicleta.
La travesía dura 6 días y cada uno deberá trasladarse por su cuenta hasta Salta Capital, desde donde se partirá para recorrer Piedra del Molino, Payogasta, Cachi, Seclantas, Molinos, Colomé, Angastaco, San Carlos, Cafayate y la Reserva Natural Quebrada de las Conchas.
Esta aventura cuenta con todo tipo de ingredientes: visitas a impresionantes lugares naturales, a museos y viñedos (opcionales) y a lugares que muestran parte de la cultura del NOA.


La travesía incluye 6 noches de hotel, media pensión, guías locales, camioneta de apoyo y barras de cereal, hidratación y frutas durante la travesía.
Cada uno deberá llevar su propia bicicleta, aunque los organizadores ofrecen opción de alquilar si la necesitás.
Esta travesía esta orientada a aquellas personas que tienen un nivel de entrenamiento medio. Las etapas a pedalear no son grandes distancias y oscilan entre 20 a 40 km diarios. Además se realizan paradas en miradores y lugares de interés para fotografiar e hidratarse. Se transitarán tramos de fuertes descensos y en ocasiones algunas leves cuestas. Claro está, que un buen nivel de entrenamiento nos permitirá disfrutar de mejor forma este tipo de travesías.
Los cupos son limitados.

Más info en adventurenoabike.com/valles-calchaquies-adventure-bike | 116483-5172 (Carlos Urzagasti)

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Cicloturismo

Las aventuras de las Ladies Rodantes de Mar del Plata

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Las Ladies Rodantes son una comunidad de bikers de Mar del Plata que a su vez forma parte de un colectivo mayor, Espíritu Rodante, un grupo de entrenamiento que abarca ciclismo recreativo, travesías, viajes y otras actividades. Los “profes” de Espíritu Rodante son dos profesores de educación física: Mariano Giménez y Lucas David.
Lo que sigue son los testimonios de algunas de sus integrantes, testimonios que revelan una experiencia que se puede repetir en cualquier lugar.

Crear vínculos
Una de las integrantes de Ladies Rodantes, Irene Crivelli, nos cuenta que “el grupo se formó el 4 de agosto del 2018. Yo me sumé en junio del 2019 con el propósito de hacer un deporte al aire libre, a aprender a usar los cambios y a circular por la calle. La pandemia ayudó a fortalecer esos vínculos, porque a pesar de no poder entrenar en calle, lo hicimos en forma virtual en rodillo y bici fija hasta que pudimos volver a rodar en grupos más reducidos. Ese fue el comienzo del grupo de las Ladies, que con el tiempo sumó más integrantes. Hoy, después de dos años, puedo decir que no sólo aprendí la parte técnica sino que Espíritu Rodante me dio la posibilidad de crear vínculos y relacionarme con personas de mi generación. Estoy inmensamente feliz de pertenecer a este grupo”.

La bici como un constante desafío
Dora Fiorentini nos contó su experiencia en el grupo: “Cuando comencé en Espíritu Rodante, hace ya casi tres años, no imaginé que me daría la posibilidad de conocer gente tan maravillosa, con una pasión en común que es rodar en bicicleta, conociendo lugares hermosos, en contacto con la naturaleza y compartiendo increíbles aventuras. Un capítulo aparte es la felicidad que me da el pertenecer al grupo de Ladies Rodantes, mujeres de una energía y calidez increíble. La bici es un constante desafío, que me encanta enfrentar y disfrutar pleno.”

Una experiencia liberadora
Por su parte, para Adriana Guazzetti, la movida significa “una experiencia liberadora, que me permite SER, además de tener la mejor compañía en todo momento”.

Compartir, igualdad, solidaridad y superación
María Julia Ramírez no dudó en traducir en palabras lo que Ladies Rodantes y Espíritu Rodante espiritualmente le aporta: “Un grupo de personas que tiene el don de recibirte con una sonrisa, ser bienvenido y llevar el mate para después de la pedaleada. En ellos redescubrí las palabras compartir, igualdad, solidaridad y superación. Al final de cada encuentro quedamos empachados de felicidad.”

Un inexplicable grupo de mujeres
“Para mí, Espíritu Rodante —dice Gabriela Levato— fue y es lo mejor que me pasó en la pandemia. Un grupo maravilloso, que te incentiva siempre a seguir, te permite recorrer con tu bici lugares increíbles, mágicos, viajes, vida, naturaleza, deporte al aire libre, salud. Y las Ladies Rodantes: inexplicable grupo de mujeres que si te caes te levantan y acompañan. ¡Un grupo que suma siempre! Que contagia la alegría y la buena vibra. Espíritu Rodante y Ladies son el único grupo así. Feliz de pertenecer y que sean parte de mi vida”.

Mágica y salvadora experiencia
“Mi experiencia con la bici y con el grupo Espíritu Rodante y sus Ladies Rodantes fue mágica y salvadora —afirma Silvia Soliverez—, ya que arranqué cuando mi hija se fue a vivir a España. Además de descubrir un deporte espectacular, el grupo humano es el factor fundamental. Amigos. Compañerismo. Contención. Lo recomiendo a toda persona que se sienta solo o esté pasando un momento difícil.”

Pura diversión
“Kilómetros de diversión —resume Claudia Estrupp. Las Ladies Rodantes superamos objetivos cada día, con sonrisas y selfies al por mayor, descubriendo la felicidad que nos trae cada aventura compartida.”

¡Mujeres!
“Ya hace un año —dice Graciela Pellicer— que conocí a este grupo de mujeres maravilloso. Sí, MUJERES con mayúscula, que siempre van por más, divertidas, aventureras, solidarias y que contagian su energía. Feliz de ser una Ladie Rodante.”

Disfrutar de la vida con pasión
“Comencé en el grupo en septiembre de 2020 —concluye Silvia Juan— y mí experiencia es maravillosa, ya que pase 12 años practicando running y carreras sin parar, súper apasionada y de pronto mí rodilla se lesionó y tuve que dejar… Pero el pedalear con gente que desborda energía, buena onda, desde los profes hasta cada una de las compañeras, hace que todos los días agradezca el pertenecer a Espíritu Rodante y seguir disfrutando de la vida con tanta pasión.”

 

Para informarte sobre el grupo: irene.crivelli@gmail.com | www.espiriturodante.com

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Cicloturismo

Este carnaval lo pasamos en Caviahue: cicloturismo entre araucarias en los circuitos más bellos de la Patagonia

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Para ponerse a soñar.
La cita es para los días de carnaval: 26, 27 y 28 de febrero y 1º de marzo. La propuesta: 4 días con tres noches de cicloturismo entre araucarias y los circuitos más bellos de la Patagonia en Caviahue. Parque Provincial Copahue, visitando lugares tan emblemáticos como el Salto del Agrio, la Laguna Hualcupén, el Puente de Piedra, la naciente del Río Agrio y, como si esto fuera poco, un trekking a la Laguna Escondida.

Qué incluye:
-Guía habilitado de la Provincia de Neuquén y en el Parque Provincial Copahue/Caviahue.
-Servicio de Asistencia mecánica y bicicleta de repuesto.
-Traslado de las bicicletas desde la ciudad de Neuquén.
-Vehículo de apoyo durante las excursiones.
-Botiquín de primeros auxilios.
-Comunicacion VHF.
-Hospedaje en cabañas Pillan Quidu (3 estrellas).
-Todas las comidas: desayunos, viandas en travesías y cenas.
-Seguros (Accidentes Personales, Responsabilidad Civil y Seguro de Viajero).
El precio total del viaje es de 45.000 pesos y si vas con un amigo se les hace un 10% de descuento. Se puede pagar por transferencia bancaria (sin cargos), tarjetas de credito/MercadoPago (con recargo). Los cupos limitados.

Cicloturis Patagonia
La empresa organizadora de este viaje es Cicloturis Patagonia, prestadora habilitada de cicloturismo de la provincia de Neuquén (Habilitación MOB-04-002), dedicada específicamente al desarrollo de viajes de cicloturismo paragónicos. Su base es la Ciudad de Neuquén Capital, Argentina, desde donde organizan salidas grupales, para individuos y empresas. “Nuestra misión —afirman— es ser facilitadores de experiencias recreativas y significativas al aire libre, que implican desarrollo personal, autosuperación y trabajo en equipo. Ofrecemos una experiencia a la medida de nuestros clientes, nos adaptamos a sus requerimientos, necesidades y objetivos institucionales. Somos una Empresa de Triple Impacto, que contribuye en el logro de los objetivos de sus clientes, trabajando en forma asociativa con otros prestadores.”

Cicloturis Patagonia está formada por profesionales apasionados de la naturaleza, el ciclismo y el trekking. Son especialistas en logística integral de travesías en ambientes naturales y agrestes y están formados en actividades al aire libre. El staff está conformado por Licenciados y Guías de Turismo, Guía de Cabalgatas, mecánico de bicicletas, técnico informático especializado en filmación y edición con drones y Profesor de Educación Física. Además, están capacitados en primeros auxilios, rescate y comunicaciones.
Cicloturis Paragonia es parte de AAETAV (Asociación Argentina de Ecoturismo y Turismo Aventura).

Por consultas y reservas podés contactarte a los números +5492994130607 (Diego Rovelotti) | +5492994015831 (Claudio Cherry)
www.cicloturispatagonia.com.ar | Instagram, Facebook, Youtube: @cicloturispatagonia

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Cicloturismo

Conociendo Japón desde una bicicleta

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Comenzar este artículo diciendo que la bicicleta es libertad, es equilibrio, es comunión con la naturaleza, serían palabras ya sabidas para todos los lectores de una revista como esta, pues quienes andamos en bicicleta reconocemos en el andar y en el pedaleo y en ese viento en la cara una filosofía de vida: no solo un deporte, no solo recreación, no solo una manera de pasar momentos conectados con la naturaleza. Al conocer Japón, una de las cuestiones que más me fascinó fue reconocer estas mismas cualidades en una sociedad y en un país que se guía por el orden, por el equilibrio, por la armonía, por la integración del cuerpo, la mente y el entorno, y fue así que logré entender esta ceremonia tan profunda, tan transformadora para mí, que fue conocer la lejana isla nipona desde mi propia bicicleta.

Mis viajes en fotos

Pero antes de adentrarme en Japón, voy a contarles: soy fotógrafa hace 30 años, mi vida la he dedicado a traducir en imágenes aquello que gobierna mis sentidos, a través de las imágenes me comunico, y así, cuando comencé estos viajes acompañada de mi bicicleta, sentí esta pulsión interna y esta necesidad de registrar los impactos a mis sentidos y plasmarlos en fotografías. 30 países, tres continentes, miles de pueblos y ciudades. Innumerables fotografías que transformé en mi proyecto artístico: elegí a las bicicletas como protagonistas de mi arte. Las bicicletas, la propia y cientos que voy encontrando por allí, material que resultó en varias exposiciones y en la edición de dos libros, el primero Bicicletas en Foco (2018) y en este de reciente edición, Japón desde mi bicicleta.
Mi amor por la bicicleta viene desde la infancia, compañera de juegos para descubrir al mundo, aquel pequeño mundo que suele ser nuestro reino en los primeros años: nuestra cuadra, nuestro barrio y, en alguna aventura loca, ir un poco más allá.
Ya de grande hice de ese “descubrir al mundo” una cuestión absolutamente literal y así fue como hace unos 10 años comencé a viajar llevándomela siempre conmigo, en mi maleta: mi bicicleta plegable, cruzando océanos, poniendo pie en nuevos continentes.
En estos viajes yo no hago cicloturismo, simplemente siento la bicicleta como parte de mi vida y así como lo hago en mi propia ciudad (Buenos Aires) me gusta conocer aquellos países, ciudades y pueblos que visito pedaleándolos, perdiéndome por sus calles y los rincones que descubro al ritmo del pedal. Y así como en la infancia, descubrir esos nuevos territorios y perderme en sus laberintos.
En estos viajes yo llevo mi propia bicicleta plegable. La pliego y la despliego según la necesidad de cada lugar. Los tramos largos los hago en otros transportes: trenes, barcos, aviones, pero ni bien llego al sitio que quiero visitar, la bicicleta es mi aliada indiscutida en esta manera que tengo de hacer turismo

Mi encuentro con Japón

En esos viajes por el mundo, un día, por azares del destino (y de las ofertas aéreas), me encontré en… Japón. Y el mundo se me dio vueltas, literal y metafóricamente. (Si trazásemos un eje recto a través del globo terráqueo, Argentina se encuentra exactamente en el extremo opuesto a Japón.)
Fui a Japón a encontrarme con lo inesperado, con lo sorpresivo. Y, efectivamente, me topé con el asombro, con lo distinto. Así recorrí este prodigioso país y con mis ávidas cámaras tomé un riguroso y exhaustivo registro de ello que, a mi regreso, y con más de 10.000 fotografías tomadas durante el viaje, se transformaron en mi segundo libro.
Al recorrer Japón en bicicleta pude, en ella y a través de ella, encontrar el nexo de unión con este punto geográficamente tan distante y tan disímil en tantos aspectos al mío. Me ayudó no sólo a entender mejor sus interrelaciones, sus modos, costumbres y sus dinámicas urbanas, sino que también me llevó a comprender, decodificar y traducir ese asombro inicial.
A través de mis fotografías busqué un registro tanto físico como sensorial para hacer visible lo invisible y poder contar más fielmente el asombro y la fascinación que despierta Japón en quienes viajamos desde el otro extremo del globo terráqueo y nos aventuramos a sus enigmas por primera vez. Pues de eso se trata la fotografía: captar la esencia más profunda de las cosas, de las personas y de las culturas. Hacer de las imágenes un relato breve que abra esa puerta para ver más allá de la foto misma.
En Japón las sensaciones son como un torbellino, un asombro constante, la sorpresa y el deslumbre: esa mezcla de modernidad y tradición que hacen de Japón un lugar único.

Las bicis en Japón

Por donde sea que miremos, Japón está lleno de bicicletas, muchas por las calles de las grandes ciudades y en cada lugar a visitar hay estacionamientos especialmente demarcados para estacionarlas. Algunos tradicionales y otros que parecen venidos del futuro más tecnológico. Esos que muestran en videos, automatizados, donde uno introduce la bicicleta y una serie de mecanismos automatizados la toman, la descienden unos cuantos pisos abajo y luego para retirarla hay que apretar unos botones y un código para que el mecanismo la devuelva.
Lo primero que me llamó la atención, sin embargo, al legar a Tokio, es que, habiendo tantas bicicletas circulando y en una ciudad de más de 30 millones de habitantes, solamente vi una bicisenda. Y observé que, si bien muchos ciclistas circulan por las calles entre el tránsito, muchísimos más aún circulan por las veredas. Al principio esto me extrañó, conociendo la bien merecida fama que tiene la sociedad japonesa de ser tan ordenada. Pero luego, al pasar los días y conocer un poco mas de sus costumbres, entendí el porqué: son, justamente, tan respetuosos, que jamás harían maniobras que pusieran en riesgo a otro peatón, actuando con el mismo respeto y cuidado, aun pedaleando, de como lo hacen caminando. Todos se respetan a todos y no existe la necesidad de “proteger” al ciclista en ciclovías especiales, ni tampoco excluirlos de ninguna zona peatonal.

Trasladando la bici por Japón

Donde sí son muy estrictos es en el traslado de las bicicletas en medios de transporte, sea tren, tranvía o barco. En todos ellos, a partir de la primera puerta de acceso a la estación es obligatorio, tratándose de bicicletas plegables, que las mismas estén contenidas en un bolso, sin ninguna parte de la bicicleta que exceda ni asome por fuera del bolso transportador.
Y por último. lo que más me sorprendió es la seguridad de sus calles, aún en grandes ciudades: las bicicletas duermen sin candados ni cadenas, y… allí están al día siguiente.

El libro

Todo este viaje en bici a Japón devino en la edición de mi segundo libro, Japón desde mi Bicicleta, en donde priman las imágenes pero también sumé textos explicativos, detalles que me sorprendieron o características de los sitios que visité. Además vinculé las imágenes a vocablos japoneses, explicándolos y también hay videos, convirtiendose así en una especie de libro interactivo.
Un libro siempre es una invitación a viajar, y a través de este libro busqué acercar al lector una experiencia más completa mediante códigos QR incluidos en las páginas, que llevan a videos y completan la experiencia con movimiento y sonidos, proponiendo una vivencia sensorial que trascienda las páginas impresas para viajar por un rato al milenario y moderno país donde nace el sol. (Nippon significa el origen del sol).
Por supuesto que el titulo Japón desde mi Bicicleta no es anecdótico, pues observar cualquier lugar nuevo desde una bici ofrece una perspectiva diferente y eso intenté que transmitiesen mis imágenes. El asombro y el disfrute que me da la bicicleta desde mi infancia y que continúa en mi adultez, y su importancia en cada aspecto de mi vida. Y por si eso fuese poco, el enorme placer de haberle dado, en mi obra artística, el lugar que merece la bicicleta. Porque no es solo deporte, no es solo recreación, no es solo salud y sustentabilidad, la bicicleta es un modo de ver la vida y, a mis ojos de fotógrafa, las bicis son poesía que intento traducir en las miles de imágenes que conforman mi obra.

 

Por Floral Zu*

La autora es fotógrafa, diseñadora gráfica y profesora de diseño en la Universidad de Buenos Aires. Libros editados: Japón desde mi bicicleta (2020) y Bicicletas en foco (2018).
Website: www.floralzu.com
Instagram: @floral_zu_photo
Facebook: Floral Zu Photo
YouTube: Floral Zu Photo

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Cicloturismo

Cicloturismo por las sierras de Córdoba: Calamuchita, Paravachasta, Punilla y Traslasierra

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Desandar los caminos de las sierras de Córdoba sobre las dos ruedas siempre es un placer y más en un otoño que aun no quería dejar ir al verano y nos regalaba la combinación de un clima más que agradable, con los clásicos colores de la estación.
Cuando planeé este recorrido mi idea fue realizar un doble cruce de las sierras grandes, uniendo los principales valles turísticos de la provincia de Córdoba: Calamuchita, Paravachasta, Punilla y Traslasierra. Dibuje en mi cabeza un recorrido circular que me permitiera apreciar algunas de las bellezas con la que cuenta nuestra hermosa provincia mediterránea.

De Merlo al valle de Calamuchita

Elegí como punto de partida la localidad de Merlo, en la vecina provincia de San Luis. Allí se encuentra uno de los caminos más lindos que trepa hasta el filo de las sierras grandes, unos 17 kilómetros de puro ascenso llegando hasta los 2200 msnm. Una vez en la cima el asfalto se termina e ingresamos nuevamente a Córdoba. Las nubes bajas me dieron la bienvenida al valle de Calamuchita y me generaron una sensación parecida a la de pedalear en el cielo.
Luego de una primera noche en la montaña, al día siguiente llegué a las pequeñas y muy lindas localidades de Amboy y Villa Amancay.

Amboy es uno de los pueblos más antiguos de la provincia. Caminar sus callecitas es un viaje en el tiempo: sus casas de adobe y de estilo colonial, su pulpería e iglesia, nos transportan de inmediato al siglo pasado.
Desde aquí continúe viaje hacia Yacanto, siempre usando caminos secundarios de ripio que lentamente volvieron a subir hasta depositarme cerca de los 1300 msnm.
Yacanto es uno de los puntos de accesos más usados para llegar al cerro Champaquí y un pueblo de gran belleza natural.

Muy cerca de él se encuentra El Durazno, con su imponente río encajonado, rodeado de pinares, el balneario Puente Blanco y San Miguel de los Ríos.

Continuando el camino del Puente Blanco llegué a Atos Pampa, desde donde tomé rumbo hacia La Cumbrecita, hasta el pequeño paraje de Inti Yaco, en el que disfruté de un rico almuerzo en su parador con unas vistas increíbles al río los Reartes. Como mi idea siempre era evitar los caminos más transitados, tomé un camino vecinal que luego de unos kilómetros me conectaría con el viejo camino que une Los Reartes con Villa Berna.

Sin ninguna duda todos estos caminos son un regalo lleno de sorpresas, de bosques, cruces de ríos y vistas increíbles. Eso sí, al ser tan poco transitados recomiendo llevar bastante agua, algo para comer y las herramientas básicas para salir de algún apuro mecánico.
En los Reartes hay muchos servicios para comprar provisiones, alojarse o darse algún gusto antes de seguir viaje. Es súper recomendable visitar su casco antiguo, su capilla de más de 200 años y su arbolada costanera.

Vuelta al dique Los Molinos

Al día siguiente tome la ruta provincial 5. La misma bordea el dique Los Molinos y regala vistas increíbles del embalse, las sierras grandes y el comienzo de las sierras chicas. Al pasar por el paredón tuve la suerte de disfrutar la apertura de las compuertas y del arco iris que se formaba en su cascada.
En esta parte del recorrido hay que tener bastante cuidado con el abundante tránsito.
A solo un par de kilómetros del paredón se encuentra Villa Ciudad de las Américas, desde donde me desvié hasta Potrero de Garay, lugar ideal para disfrutar de la amplia costa del lago.

Desde allí y por un camino secundario comencé a dejar atrás al hermoso embalse de Los Molinos para volver a mirar de frente a las Sierras de los Comechingones.

El segundo cruce en altura

Tras apreciar la maravillosa escultura del gaucho urbano creada por el artista cordobés Antonio Seguí, tome el desvió hacia la siempre tranquila San Clemente, sobre una ruta asfaltada hace poco mas de 10 años que está en excelente estado y posee relativamente poco tránsito.
San Clemente es un pueblito chiquito pero muy pintoresco. Recomiendo conocer su capilla construida en piedra y disfrutar de los ríos San José y La Suela (este último a unos 8 kilómetros del pueblo).
Al día siguiente continúe pedaleando hasta la rotonda de Bosque Alegre. Desde allí se puede acceder a los principales valles turísticos de la provincia. Mi destino indicaba el oeste, hacia mi querido valle de Traslasierra.

Pero antes debía atravesar el imponente Camino de las Altas Cumbres, considerado una de las 7 maravillas de Córdoba. Sin embargo mi recorrido se desvió unos kilómetros para poder conocer parte del antiguo camino de ripio, que se caracteriza por sus imponentes puentes colgantes.

Para acceder al mismo fui a hasta Copina, un pequeño paraje enclavado en el corazón de las sierras grandes. Esa noche acampé en las sierras y pude disfrutar de un cielo plenamente estrellado y un amanecer de otro planeta. Creo que esos son los pequeños grandes regalos que la vida nos brinda en este tipo de viajes.
Al día siguiente emprendí el ascenso hasta El Cóndor, el punto más alto de esta parte de las sierras. Desde allí continué por la ruta provincial 34 unos 15 km hasta el ingreso al Camino de Giulio Cesare o Camino del Peregrino, que me regaló 29 kilómetros de puro y espectacular descenso hasta Mina Clavero.

El único punto “negativo” que voy a remarcar es un paisaje increíble, que obliga a parar cada 500 metros a admirarlo y sacar miles de fotos. Mis recomendaciones para esta parte es parar a tomar unos mates o simplemente mirar la inmensidad del paisaje en alguno de los tantos arroyitos que atraviesan el camino, y el segundo es quedarse hasta la hora del ocaso para poder disfrutar cómo la sierras se tiñen con una combinación de matices rojos y violetas.

En Traslasierra

Mina Clavero es la localidad turística más importante del valle de Traslasierra. Visitarla en temporada baja me permitió disfrutarla desde otra perspectiva, sin tanta gente en sus calles y a un ritmo mucho más calmado.
Después de un merecido descanso, seguí viaje por la ruta 14 o lo que se conoce como camino de la costa. Por ella se suceden un montón de pueblitos muy pintorescos, cada uno con su atractivo particular: Nono, Las Rabonas, Los Hornillos (lugar por excelencia para realizar trekking y caminatas en las sierras), Villa de Las Rosas, San Javier, entre otros, son algunas de las pequeñas localidades que adornan la vera del camino.
En esta parte del recorrido todo se volvió más cotidiano, ya que es la zona donde nací y por la que transité ciento de veces. Solo restaban unos 20 kilómetros finales hasta La Paz y Loma Bola, mi pueblo, que como siempre me esperaba con los brazos abiertos.

 

Por Silvio Godoy Argiz, historiador, escritor, apasionado por los viajes, deportes y aventuras: @Silviogodoyargiz

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