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Cicloturismo

Una masterclass que no te podés perder: Cómo vivir viajando

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Esteban Mazzoncini es fotógrafo, escritor, nómada digital, coach ontológico y autor de los libros Pedaleando por la ruta de la hospitalidad, Un viajero curioso y Desafía tus rutas. Lleva recorridos 105 países en 30 años de viaje y ya exploró 453.200 km (bicicleta, moto, autostop, a pie).

Todos los conocimientos adquiridos en esta vida en viaje, los volcará el próximo 11 de diciembre, de 14 a 17 hs, en una Masterclass abierta a todo público.
Durante esa Masterclass (online y en vivo) Mazzoncini nos enseñará:
-Cómo conseguir sponsor/patrocinadores para tu viaje.
-Recursos para generar dinero (antes, durante y después del recorrido).
-A organizar un viaje alternativo para salir de las rutas tradicionales.
-Una estrategia para tomar fotos impactantes y poderosas.
-A viajar sin límite de tiempo y sin pagar hospedaje.
-Cómo descubrir tu esencia viajera: a pie, en bicicleta, en moto, haciendo autostop, etcétera.
-Cómo hacer autostop durante un viaje: trucos, tips, mejores lugares, etcétera.
-Cómo diseñar tu proyecto de viaje con anticipación.
-Recomendación de libros, documentales y charlas online.
-Neurociencia, PNL y ejercicios de coaching para destrabar miedos y dudas.
-Redes sociales, plataformas de visualización.
-Tienda online de tus productos

Preguntas frecuentes
-¿Cuánto dura?: 3 horas.
-¿Es en vivo?: sí, online por G. Meet.
-¿Puedo participar en otra fecha?: sí, con la modalidad de los videos grabados de 1 hora de duración cada uno.
-¿Habrá ronda de preguntas?: sí, al terminar el evento habrá tiempo para responder a tus consultas.
-¿Cuánto cuesta?: Esta masterclass demanda una inversión de 2.900 pesos argentinos o 19 euros.
-¿Cuáles son los medios de pago?: transferencia bancaria, PayPal, Wester Unión o Mercado Pago.
-Forma de contactarte: estebanmazzoncini@gmail.com | +54911-5125-6358 | Instagram @esteban mazzoncini

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Horacio de dona

    18 febrero, 2022 a las 12:28 am

    soy Argentino y vivo en Canada hace ya 48 anios. Ahora en abril o marzo salgo con la bici atrves de Ontario hasta Alberta, de ahi al sur entrando en montana, a traves del continental divide trail.

    All the way to Argentina. Tengo 71 anios pero bien llevados. Conciente de que quizas no llegue pero conciente tambien que moriria feliz.
    Mi plan es acabar en Ushuahia. Si mesobra aliento seguir por mi amada patria hasta que me dure.

    Gracias y espero verlos pronto

    • Biciclub

      18 febrero, 2022 a las 11:35 am

      ¡Que hermoso comentario Horacio! Gracias por compartirnos tu próxima aventura.
      Nos encantaría recibir y publicar algún relato con fotos durante tu viaje.

      ¡Saludos y éxitos!

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Cicloturismo

Rutas Cicloturistas a una hora de Buenos Aires, un libro imprescindible para hacer cicloturismo rural en las cercanías de la gran ciudad

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Evangelina Parada nació, se formó y adquirió su pasión por el cicloturismo y la aventura en la provincia de Neuquén. Y con el correr de los años recorrió sobre su bici miles de kilómetros, incluyendo viajes extremos como el de la Ruta de la Seda o el desierto del Sahara, y otros más amables y civilizados como el que relató en la edición #210 de la revista Biciclub (junio del 2012), La ruta del Danubio, un viaje de 1280 kilómetros desde el nacimiento del río Danubio hasta Hungría.

Uno de esos viajes, su recorrido en solitario del Camino Francés hasta Santiago de Compostela tuvo como uno de sus frutos su primer libro, El Camino y un viaje a mi interior.
La pandemia y la consiguiente cuarentena que sufrimos entre 2020 y 2021 hizo posible que Evangelina se dedicara a recorrer cientos de caminos rurales de la provincia de Buenos Aires, lo que le dio la inspiración y la información necesaria para publicar el libro que hoy nos ocupa: Rutas Cicloturistas a una hora de Buenos Aires / 50 Pueblos, 50 Historias.
El libro reinterpreta el sentido de recorrer en bicicleta infinidad de caminos rurales que atraviesan la provincia, relatando vivencias, recogiendo deliciosas anécdotas y retazos de la historia que viven en la memoria de los que aun habitan esos pueblos, en muchos casos semi abandonados y hasta completamente deshabitados.

Todo el que haya recorrido los alrededores rurales de la gran ciudad portuaria conocen algunas de estas historias y recorridos, pero Evangelina los ha agrupado en una selección de 50 pueblos, aportando lo mejor de cada uno.
Los relatos están acompañados de mapas georreferenciados que permiten recrear las rutas que hizo la autora y una imagen QR permite obtener la navegación GPS a través de Wikiloc Outdoor.
Una lectura imperdible si lo tuyo es el cicloturismo rural en las cercanías de Buenos Aires. Y si no lo es, tené por seguro que este libro te va a generar el impulso para sumarte a esa aventura tan al alcance de nuestras piernas pero tan poco tenida en cuenta.
El libro lo podés adquirir en las librerías Yenny/El ateneo y en las librerías Cúspide.

 

evangelinadelc@gmail.com

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Cicloturismo

Un viaje de ensueño con punto de partida y llegada en Florencia: la Toscana en bicicleta

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Comenzar y terminar un viaje en Florencia (Firenze para los Italianos), cuna del renacimiento, capital de la región de La Toscana y tierra de los Médici, Leonardo Da Vinci y Dante Alighieri, fue el uno de los objetivos de este viaje. El otro recorrer parte de La Toscana, una región llena de historias tanto ciclísticas como enológicas. Así que asesorados por nuestro amigo Gerardo, residente en Italia desde hace más de 20 años, decidimos armar el recorrido uniendo Firenze con Rada in Chianti y retornar a nuestro punto de partida, pero transitando por dos circuitos diferentes.

Dia 1
Descubriendo una utopía
Todo comienza en la bicicletería Florence by Bike (algo así como la Disneylandia de los ciclistas), donde alquilamos unas excelentes bicicletas para cicloturismo (touring bikes). Modestas si uno es ambicioso en términos de equipamiento, pero más que suficientes para afrontar cientos de kilómetros y muchos metros de desnivel. A partir de esta bicicletería podríamos sintetizar nuestro primer contacto con la realidad cicloturística europea: todo tipo de material a disposición, múltiples ofertas de alquiler y máxima predisposición a que viajes y utilices la bici, como por ejemplo poder dejar en la bicicletería nuestro equipaje hasta el regreso.

Foto: Ali Nuredini en Unsplash

La salida fue impactante. Pasamos (paseamos), con mucha precaución por la cantidad de turistas como por el ancho de nuestras bicis cargadas, por las principales atracciones de Florencia (Catedral de Santa María del Fiore, Baptisterio de San Giovanni, Plaza de la República, Palacio Vecchio), para luego cruzar el famoso Ponte Vecchio sobre el río Arno y salir hacia el suroeste, circulando por una zona residencial antigua de angostas y coquetas callecitas y así, subiendo, adentrarnos de a poco en el corazón de La Toscana.

Desde lo ciclístico esta región está caracterizada por ciclovías y caminos angostos con múltiples subidas y bajadas que sortean una geografía plagada de viñedos y bosques. Así fuimos, Toscana adentro, pasando por pueblitos como San Casciano y Tavernelle Val di Pesa. El protagonista de esta etapa de 75 kilómetros, 1450 metros de desnivel positivo y 10 horas de pedaleo fue sin lugar a dudas el calor, las altas temperaturas inusuales de este verano europeo que pegaban duro: al mediodía ya teníamos 38ºC, a las 14 unos 40ºC y llegando a destino, a las 20 hs, nada menos que 37ºC.
Pero como es de imaginar, pedalear por una geografía de estas características, en un país desconocido por nosotros y ver que la utopía de poder hacer convivir la explotación agrícola con la vida ciudadana, la naturaleza y el deporte era una realidad, hizo que se fueran pasando los kilómetros y las horas. La mayoría de las ciudades y pueblos poseen fuentes de agua potable de uso público, algunas con agua fresca que sirven, entre otros destinos, para la gran cantidad de ciclistas que transitan la zona.

Cada entrada a un poblado parecía una máquina del tiempo: castillos medievales, murallas, iglesias antiquísimas, todo conjugado con lo necesariamente moderno para vivir, como encontrar puntos públicos de servicios para bicicletas (Bike Point) o en una plaza una garita con un desfibrilador de emergencia para RCP. Además, cruzarnos con cientos de ciclistas ruteros o cicloturistas hacía que pertenecer a esta tribu de viajar con bicicletas y alforjas no se sintiera tan extraño.
La peor hora nos sorprendió en el lugar más lindo, más duro y más agreste. El GPS nos indicaba que era por ahí, una huella clara, de fácil tránsito, que se transformaba en una senda en franca subida, todo entre bosque, viñedos y olivares. Fueron unos 45 minutos hasta arribar nuevamente a un camino mas transitable y parar en una casa y pedir por favor permiso para bañarnos con una manguera. Los italianos son muy parecidos a nosotros: solidarios, sobre todo si andas en bicicleta.
El pueblito salvador fue San Donato in Poggio, simplemente por que poseía la fuente de agua más fresca del recorrido, un bien tan ansiado en ese momento y lugar que nos obligó a hacer una parada no prevista para reponer físico y ánimo.
Transitando recuperados (ponele…) los últimos 20 kilómetros y después de una última subida de 3.5 km al 15 % (mortal), arribamos por el sur a Rada in Chianti siendo las 19.54.

¿Se preguntarán quizás por qué tanta precisión? El tema era que el único supermercado del pueblo cerraba a las 20, al igual que bares y restaurantes. Sumado eso a nuestra realidad económica, donde un euro se cuida y mucho, hizo que hiciéramos un sprint a la puerta del súper, alcanzáramos a entrar e hiciéramos una compra tipo Súper de Master Chef, agarrando lo que podíamos antes de que nos cerraran la caja. Muy contentos, con un elevado cansancio y esperando una cena y una cama reparadoras, nos fuimos a nuestro alojamiento, eso sí, con dos vinos de la zona en las alforjas, porque no todo es deporte in Chianti…

Dia 2
Cambios de planes y turismo convencional
El primer día había superado nuestros límites. Demasiados kilómetros, experiencias, desnivel y calor para procesar; así que reunión familiar y día dedicado a conocer la rica historia geográfica y enológica de este pueblo medieval denominado Rada in Chianti, que con unos 1800 habitantes se encuentra en el corazón de La Toscana.

En esta zona se producen los vinos más famosos de Italia, los Chianti, un blend cuyo principal varietal es la uva Sangiovesse. El más conocido es el Classico, identificado por un gallito negro, símbolo de toda la región y a mi entender el dato más interesante es la antigüedad de la denominación de origen de sus vinos, nacidos nada más y nada menos que 300 años atrás. 

Amén de las múltiples opciones de degustaciones de vinos, para quienes amamos el ciclismo la referencia de este lugar es que la famosa carrera ciclística La Eroica pasa por ahí. Se trata de una ruta circular de 209 kilómetros, excelente para el ciclismo en carretera y el cicloturismo, y que como competencia se celebra desde 1997 el primer domingo de octubre, evocando el ciclismo de antaño, con rutas por caminos de tierra y con bicicletas y ropa vintage.

Dia 3
Volviendo a Florencia y un plus
El camino de regreso era diferente. El estudio previo indicaba que esta vez predominaría la bajada sobre la subida. Igualmente, y para evitar el agobiante calor, salimos muy temprano. A las 5.30 AM ya estábamos arriba de las bicis, obviamente descansados y con ganas de volver a pedalear.

Esta vez el retorno nos llevó en un comienzo a dos pueblos muy pintorescos y característicos de la zona: Panzano y Grebe in Chianti, que siendo las primeras horas de la mañana acusaban muy poca actividad, lo que fue una ventaja a la hora de recorrerlos tranquilamente sin tránsito alguno.
Lo más sorprendente de esta parte fue encontrarnos con fauna autóctona, como jabalíes y cervatillos que tenían más que claro que a esa hora no había peligro por la zona.
Nuestro reingreso a Florencia fue por el sudeste, pasando por la Plaza Michelangelo y cruzando nuevamente el río Arno. Esta parte de la ciudad es mucho más moderna y residencia de la gente local.
Habían transcurrido solo 4 horas y media, desandado unos 50 kilómetros y solo 400 metros de desnivel. Hicimos stop en un parque para merendar quesos y tomar la decisión de ver que hacíamos con el tiempo restante.
Don Google nos recomendó visitar Fiesole, un antiguo pueblo que descansa al tope (literal) de una colina donde se encuentran las mejores vistas de Florencia. Allá fuimos, Como era de esperar, nos encontramos con pendientes del 18%, trepando unos 350 metros en solo 10 kilómetros, pero la vista y las construcciones de Fiesole hicieron que el esfuerzo valiera la pena. Fue un lugar ideal para tomar dimensión de lo realizado.
Después, pura bajada a Florencia, a devolver las bicicletas y celebrar la fortuna de haber podido conocer esta región italiana, en familia y haciendo lo que nos gusta, pedalear. Según nuestro balance, una excelente inversión de tiempo.

 

Por Fernando Giannini

(foto: Johny Goerend en Unsplash -el nombre del archivo es el crédito de la foto)

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Cicloturismo

Una travesía por la cordillera patagónica en modo bikepacking con una bici de doble suspensión. Cómo configurarla. Ventajas y desventajas.

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La lógica indica que una bici rígida de trail es la opción más coherente cuando se trata de realizar travesías de bikepacking en la Cordillera de los Andes. Las largas distancias sin capacidad de abastecerse obligan muchas veces a forzar el sistema de carga a su máxima capacidad y allí el frame bag (bolso de cuadro o triángulo) cumple una función casi esencial, al menos a la ahora de transportar grandes cantidades de alimento. Además, ya sabemos que contar con menor cantidad de piezas móviles se traduce directamente en menos posibilidad de roturas e inconvenientes y es allí donde las dobles parecen mostrar sus puntos débiles frente a una clásica hardtail.

¿Pero qué sucede en el terreno? ¿Cómo se comporta una doble en una travesía real en la cordillera patagónica, con carga real y en una ruta de bikepacking de lo más técnica que se pueda encontrar?

La Tehuelche Trail
A finales de abril y ya con el invierno pisándonos la rueda trasera, nos fuimos a intentar completar otra etapa del Tehuelche Trail, la ruta de bikepacking que desde hace tiempo estamos abriendo en Santa Cruz y mediante la cual se va a poder recorrer casi por completo la provincia a través de los distintos valles cordilleranos que viajan paralelos a la Ruta Nacional 40.
En esta ocasión, y teniendo en cuenta una pequeña brecha de 4 días de buen clima, decidimos salir a completar el segmento entre el lago Viedma y el lago Argentino, que si bien sabíamos que nos llevaría algunos días más, por su baja altitud estaríamos seguros en caso de que el mal clima trajera consigo la primera gran nevada del año.
La idea era ir muy livianos, para avanzar rápido por un trazado que según los mapas tendría mucho de fuera de ruta, así que sin lugar a dudas era la ocasión perfecta para probar la doble y exigirla un poco más que de costumbre

Venzo Exceed aluminio de doble suspensión

En este último año la Exceed de Venzo se ha convertido en mi bici favorita y viviendo en El Chaltén podría decir que es la bici más polivalente que pude probar hasta el momento, ya que con ella puedo salir a hacer rodajes largos por la ruta de ripio que va camino al lago Del Desierto sin sufrir demasiado en entrenamientos de 5 o 6 horas de duración, ir a senderear rápido por el bosque, donde con esta bici las bajadas técnicas, las raíces y las zonas rocosas parecieran no existir, y lo mejor de todo: también la he estado usando para salidas de exploración de uno o dos días por la meseta esteparia o los filos cumbreros de las montañas que rodean al pueblo sin encontrarle muchas limitaciones incluso a la hora de cagarle el saco de dormir y alguna que otra cosita necesaria como para pasar la noche bajo las estrellas.

Pero claro, no es lo mismo dar una vuelta cerca de casa que salir durante una semana con todo lo necesario para atravesar valles desconocidos en donde uno nunca sabe lo que se va a encontrar. Es allí donde todas las partes del equipo dejan de ser simples partes para transformarse en herramientas en las que uno debe confiar en todo momento y por eso mismo hacer algún cambio en el equipo siempre es una cuestión a tomar con cierta delicadeza.

En mi caso, hacía mucho tiempo que venía pensando y analizando la idea de llevar la doble a alguna travesía por fuera de ruta y por eso fui probando de a poco distintas configuraciones de equipos de bikepacking en salidas cortas en todo tipo de terrenos. Primero la estepa, con sus caminos de guanaco que te van llevando a donde quieren; después el bosque con barro, raíces y piedras, los senderos trabados, la roca desnuda de los filos donde el viento erosiona todo lo que toca y en todas las ocasiones la bici funcionó a la perfección e incluso sin mostrar muchas desventajas frente a mi otra bici hardtail Venzo Atix, probada tantas veces en travesías largas de bikepacking en Cordillera de los Andes. Lo que quedaba entonces era solo encontrar la ocasión para cargar la doble con lo necesario para varios días y salir de travesía a las montañas patagónicas.

Configurando una doble de bikepacking
Lo primero que uno nota al querer armar una bici doble de bikepacking es la poca o nula capacidad de utilizar un frame bag o bolso de cuadro, que en general es el lugar donde se suele llevar la comida y las cosas de mayor peso. Pero eso claro, depende de la geometría y el talle de la bici que estemos usando, ya que a veces ni se justifica colocar un bolso, que desde ya va a tener que estar fabricado con la forma y la medida específica que respete el shock de amortiguación.

En el caso de la Exceed, que uso en talla M, bien valdría la pena la fabricación de un bolso, ya que el espacio de carga es respetable y podría resultar sumamente provechoso (ya hablaremos con los amigos de Halawa al respecto…, que de eso saben sin cuentos). También, dependiendo de la geometría de la bici, hay que tener en cuenta que algunas dobles pueden quitarnos espacio de carga en el seat bag/bolso bajo asiento, que debido a la oscilación de las vainas puede llegar a tocar en la rueda trasera. Y finalmente otro factor muy importante a tener en cuenta es ajustar la presión de ambos amortiguadores como para compensar el peso extra de carga. En mi caso aumenté un poco la presión antes de la travesía y me llevé el inflador por las dudas de haberme quedado corto y que la bici se comportara como un flan debido al peso extra y aunque finalmente no fue necesario utilizarlo en ningún momento, en lo personal recomiendo llevarlo, ya que es asombroso lo que cambia la bici en los distintos terrenos ajustando el sag y la presión al gusto de cada ciclista.

¿Hardtail o full suspension?
De todas formas me parece oportuno resaltar que en una travesía de bikepacking con bicis de doble suspensión, la premisa siempre debe ser ir livianos y priorizando la rapidez, fluidez, confort y diversión que ellas aportan. Definitivamente puedo afirmar que todo lo que se hace con una doble en este tipo de travesías se puede hacer con una hardtail sin notar diferencias de relevancia. Pero sin lugar a dudas, al final la experiencia va a cambiar sustancialmente, ya que una bici doble en una travesía por senderos e inclusos terrenos vírgenes nos va a permitir pedalear muchísimos más sectores que una hardtail y no solo por la tecnología aplicada a la suspensión sino también porque inevitablemente vamos a estar viajando más livianos y por ende más rápidos. Lo importante aquí es no caer en comparaciones ni pensamientos del tipo “es mejor con tal o cual bici”, sino enfocarse en qué herramienta es la adecuada para cada tipo de uso y cual le va a aportar más a cada experiencia.

Qué cargar para cada viaje
Con Sol tenemos muchos años viajando juntos en bici y eso hace que a la hora de preparar los equipos estemos casi automatizados. Cada uno sabe qué lleva, dónde, cuánto y cómo a cada travesía. Solo hace falta definir cuántos días serán, por qué geografía, en qué época y mágicamente todo se acomoda en su correspondiente lugar. Sin embargo cada vez que algo cambia en el equipo, nos produce cierto estrés que dura hasta que cada cosa vuelve a encontrar su lugar definitivo nuevamente.


Justamente en este momento estamos en una etapa de quiebre en lo que hacemos en el ámbito del ciclismo de aventura y eso hace que en el último tiempo estemos cambiando muchos hábitos y elementos de nuestro equipo para poder llevar a cabo travesías más técnicas en zonas aún más remotas de las que venimos frecuentando en la Cordillera de los Andes. Eso hace que inevitablemente tengamos que ponernos más exquisitos con la elección de materiales y por eso, entre otras cosas, incorporamos alimento liofilizado que los amigos de Camp Foods nos facilitaron para los próximos proyectos y de a poco vamos actualizando nuestro antiguo equipo de montaña por materiales más modernos, que sobre todo nos quitarán algunos kilos a la hora ir para arriba o atravesar zonas complejas. En materia de bicis y siguiendo un poco el concepto que los escaladores llaman “estilo alpino”, queremos apoyarnos en las nuevas tecnologías, que sobre todo aportan la posibilidad de ir más livianos, más rápidos y más seguros por lugares a donde antes era impensado llevar una bici.

La doble en la Codillera real
Cuando finalmente llegó el día de la travesía, la Exceed estaba armada con:

el arnés frontal, en donde llevaba mi saco de dormir, aislante, carpa y la capa impermeable, más
un bolsito frontal acoplable al arnés, en donde viajaban guantes, linterna frontal, GPS, gafas, algunas barras de chocolate y frutos secos.
En el bolso bajo asiento llevé como de costumbre algunas prendas extra para los campamentos, el abrigo, la cocina multicombustible MSR y las 6 raciones de alimento liofilizado más algo de queso, salame y galletas.
Luego coloqué las herramientas y repuestos en el pequeño bolso porta objetos que sujeté al caño superior del lado del asiento
y en el otro extremo fue el Jhatun, con algunos alimentos más, el móvil y los infaltables chupetines.
Bajo el caño inferior coloque la botella con combustible para la cocina y un paquete de spaghetti extra por las dudas, más un Tamal con cámara extra y parches.
Dos porta botellas con botellas de 750 ml en el manubrio y dos portabotellas en la horquilla con Nalgenes de 1.5 litros a cada lado.

La travesía
Cargada de esta manera, la bici quedó bien equilibrada y asombrosamente liviana para una salida de 6 a 7 días de duración, y para mi sorpresa durante la travesía prácticamente no sentí diferencia al conducir la bici por caminos de ripio, en los senderos, ni cuando nos tocó pedalear sobre la estepa intentando unir segmentos en donde no existían siquiera las huellas de guanaco y en donde Sol y Nico, un amigo que nos acompañó en esta oportunidad con mi Venzo Atix, iban rebotando exageradamente.

En las bajadas la bici llega a su máximo potencial y brinda una seguridad que por momentos se puede tornar peligrosa si uno se deja llevar por la excesiva confianza. Nunca hay que olvidar que una caída en estas zonas puede complicar enormemente las cosas, con lo cual y a pesar de que las dobles invitan a bajar rápido, siempre hay que ser consciente de lo que puede ocurrir si nos accidentamos en un lugar remoto al que solo se tiene acceso caminando o a caballo.
En la montaña, fueron muchas las partes en donde yo pude pedalear y tanto Sol como Nico tuvieron que caminar. Sin embargo una vez que salimos a los caminos rurales de ripio y luego al pavimento de la Ruta Nacional 40, ellos lograban una gran diferencia, sobre todo en las subidas, en donde la doble con carga parecía quedar adherida al suelo. Pero claro, esos solo eran tramos de enlace, porque lo divertido, lo importante y lo mágico había quedado atrás, en las montañas y en la enormidad de la cordillera patagónica.

Ventajas y desventajas de la doble con bikepacking
A modo de resumen voy a enumerar algunos pros y contras a la hora de elegir una bici de doble suspensión para hacer salidas de bikepacking:

Ventajas
Mayor eficiencia en zonas técnicas.
Mayor seguridad en zonas técnicas.
Mayor confort en zonas técnicas.
Conducción más divertida.
Mayor posibilidad de pedaleo en segmentos fuera de ruta.
Posibilidad de ajuste de presión en amortiguadores.

Contras
Más costosas.
Más posibilidad de roturas en viajes largos.
Menor capacidad de carga para viajes largos.
Algo blanda en las subidas.
Suelen ser un poco más pesadas.
Requieren mayor conocimiento técnico.

Conclusiones finales
Desde nuestro punto de vista, las bicis de doble suspensión le aportan nuevas posibilidades al ciclismo de aventura, logrando su mayor provecho en salidas cortas de 1 o 2 días por zonas montañosas, terrenos técnicos o exploraciones rápidas. Pero también son una excelente herramienta para travesías de bikepacking en zonas montañosas o fuera de ruta que no demanden más de una semana de duración.

 

Por Nación Salvaje
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Cicloturismo

En busca del trofeo Stoneman en el glaciar más grande de los Alpes

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Unas insondables 27 mil millones de toneladas de hielo forman el glaciar Aletsch, el flujo de hielo más grande de los Alpes. El recorrido en torno a él diseñado por Rolan Stauder y bautizado por él mismo como Stoneman Glaciara consta de 127 kilómetros de espectaculares senderos y 4.700 metros de desnivel positivo que invitan a transpirarlos. Ambos están en Suiza y, combinados, son parte de un impresionante recorrido en bicicleta de montaña por el cual los ciclistas reciben un trofeo al completarlo.

El sudor se escurre por mi frente y dentro de mi oído. Trato de mantener mi ritmo de pedaleo más o menos constante. El camino lleno de baches que Caroline y yo subimos en bicicleta para llegar a Fiescheralp se ha vuelto notablemente más empinado. Echo un vistazo rápido a mis coronas de piñón: me alivia ver que todavía me queda una por usar. Estoy respirando tan fuerte que no puedo hablar. Mi único objetivo: reducir la marcha. Respirar rápido. Pedalear lentamente.
Sigo avanzando, miro furtivamente por encima del hombro y veo el valle a lo lejos. Caroline está justo detrás de mí. Es nuestra primera vez en Valais. Aunque nunca hemos estado aquí, las historias que nos han contado y una abundante investigación nos han dado una idea de cuán magnífica debe ser la vista desde la cima del gigantesco glaciar Aletsch. Desde el desayuno hemos estado pensando una y otra vez: ¿Se verá tan impresionante en la vida real? Seguimos pedaleando, plenos de ansiedad.

Los senderos de Stoneman y sus trofeos
Conocí al fundador de “Stoneman Trails”, Roland Stauder, hace muchos años en la gira original de Stoneman en las Dolomitas. Desde entonces, nuestros caminos se han cruzado innumerables veces. Su nombre es sinónimo de recorridos llenos de experiencias extraordinarias. De hecho ya hay cinco recorridos diferentes con el logotipo de Stoneman.


Cuando me habló de su proyecto en Suiza, el Stoneman Glaciara, lo supe de inmediato: ¡Era un camino que tenía que hacer! Sus historias sobre impresionantes vistas y senderos técnicos en el Alto Valais me cautivaron. Caroline también participó en la increíble gira de las Dolomitas y confía plenamente en la capacidad de Roland para organizar una gira inolvidable. Una búsqueda rápida en Internet y nuestra curiosidad se despertó. Llenos de anticipación, nos dirigimos a Bellwald en el cantón de Valais, en el sur de Suiza. Con su centro de pueblo libre de automóviles y sus casas de madera ennegrecidas por el sol, el pueblo resulta encantador.
Recogemos nuestro kit de inicio para el Stoneman Trail en la oficina emisora, ubicada en el hotel. La parte más importante del gran kit sorpresa es definitivamente una tarjeta que necesita ser perforada en seis puntos de control diferentes para que podamos ser premiados con el tan deseado trofeo Stoneman.

Como no queremos apresurarnos sino disfrutar de las impresiones, decidimos hacer el recorrido durante tres días. Esto significa que obtendremos el trofeo de bronce. Los que hacen el recorrido en dos días obtienen un trofeo de plata. En cuanto al trofeo de oro, se otorga a los ciclistas más aptos, aquellos que lo logran en un solo día.

El inmenso glaciar
Después del desayuno, nos tomamos nuestro tiempo para pedalear por el sendero para bicicletas bien señalizado hacia Fiesch. Aquí es donde nace el desvío al largo ascenso a Fiescheralp. Con un desnivel positivo de 1.200 metros, ascendemos lentamente. Cuanto más alto serpentea el camino forestal, más asombrosa es la vista. Bañados en sudor, pasamos en bicicleta por la estación de montaña de Fiescheralp, con su ajetreo característico. Unos metros en vertical más adelante nos recibe una brisa fría y húmeda al entrar en el túnel que atraviesa la montaña hasta el refugio alpino Gletscherstube, situado a orillas del embalse de Märjelensee.

Disfrutamos de un descanso en el patio frente a la cabaña rústica, que se encuentra en un fascinante paisaje formado por glaciares. No podemos dejar pasar una delicia culinaria y un elemento básico de la cultura suiza: un Nuss-Stängeli. Estas tradicionales galletas de avellana quedan perfectas sumergidas en un espresso, y una Rivella, un refresco de hierbas suizo, sacia nuestra sed.

Hay un sendero corto hasta una plataforma de observación con vista al glaciar Aletsch. Incluso si está fuera de nuestro camino, decidimos comprobarlo, fortificados con nuestro delicioso refrigerio. Después de todo, ¡es por eso que estamos aquí! El glaciar se encuentra a pocos metros por debajo de nosotros, una carretera interminable, malévola y profundamente surcada, hecha de hielo y nieve. Podemos ver hasta Concordia Place, en Jungfraujoch, una línea de glaciares que conecta varios flujos de hielo más pequeños para formar la ruta de hielo más larga de los Alpes. El grosor del hielo se ha medido ahí en unos increíbles 900 metros. El glaciar Aletsch, de 22.7 kilómetros de largo, contiene suficiente agua para proporcionar a toda la población de Suiza un litro de agua potable por persona al día durante 4.057 años.

Una bajada técnica y peligrosa
“Es aún más impresionante que en las fotos”, comento con entusiasmo. De vuelta en nuestras bicicletas, disfrutamos del sendero, que está plagado de losas de granito y pronto serpentea entre enormes rocas. ¡Pura alegría! La vista se abre hacia el profundo valle , excavado en el paisaje por el glaciar Fiescher durante miles de años. Vale la pena una parada fotográfica más larga. Después de esto, nos encontramos en un descenso que requiere toda nuestra concentración. Es sorprendentemente desafiante y nos lleva de regreso a Fiescheralp.

Las losas de roca colocadas verticalmente para desviar el agua que fluye y proteger los caminos de la erosión, requieren extrema precaución, para evitar pinchazos. Unos pasos muy estrechos y con escalones exigen una andar muy cuidadoso si uno pretende mantenerse sobre la bicicleta. El sendero es pura delicia técnica, pero también es muy agotador y, de vez en cuando, algo complicado. Tenemos una oportunidad más de deleitarnos con un panorama increíble en el camino alto a Bettmeralp, nuestro destino para pasar la noche. La vista se extiende sobre el valle del Ródano, hasta el mundialmente famoso Matterhorn.

¡Gommer Cholera para todos!
Antes de llegar al hotel, nos espera otro punto culminante: el mirador de Märjela. Aquí perforamos nuestras tarjetas y disfrutamos de una de las mejores vistas del glaciar. Este tramo lo dejamos intencionadamente para la tarde, para evitar las aglomeraciones que suele haber en los días bonitos.

Un breve tramo empujando nuestras bicis y llegamos al mirador, ya casi vacío de gente. Llenos de asombro, miramos por encima del gigante de hielo en la tenue luz del atardecer. El sol está a punto de desaparecer detrás de las empinadas laderas de las montañas. Nuestro momento es perfecto. Esta vez, la sesión de fotos obligatoria continúa durante mucho tiempo antes de regresar por la sección divertida del sendero a Bettmeralp. Primero tenemos que maniobrar nuestras bicicletas en algunas secciones llenas de baches y rocas, pero luego llegamos a uno de los mejores senderos fluidos de todos los tiempos. Solo la luz que se desvanece nos obliga a reducir la velocidad.

No es hasta tarde en la noche que llegamos al maravilloso destino de ese pueblo de vacaciones sin automóviles, ubicado en una meseta a una altura de 1.948 metros y con vista a un lago. Tiempo para una ducha rápida y luego para el restaurante.
Hay muchas especialidades del Valais en el menú. Una comida destaca por su nombre, que no suena especialmente apetecible: Gommer Cholera. Siempre dispuesto a probar algo nuevo, decido pedir esta comida vegetariana. Resulta un sabroso pastel de verduras con peras y queso. También se rellena con puerros, cebollas y papas. Sabe mucho mejor de lo que su nombre indica. Estoy muy contento con mi elección. Sintiéndonos saciados, pronto damos por terminado el día y nos vamos a la cama. “La cantidad de impresiones en un solo día es difícil de creer”, digo, resumiendo el día, y antes de que nos demos cuenta, estamos profundamente dormidos.

La segunda jornada
El día siguiente comienza con un descenso muy emocionante de 1.200 metros. Detrás del Riederalp, el sendero nos lleva a través de rústicas cabañas alpinas y pasturas antes de sumergirnos rápidamente en el bosque. Aquí nos encontramos inesperadamente con algunas cositas muy técnicas en forma de pasajes empinados y rocosos. Y en el medio, el suelo del bosque lleno de raíces exige maniobras rápidas.

El sendero está claramente marcado con el logotipo de Stoneman, por lo que podemos mantener nuestro impulso, incluso en los cruces sinuosos del bosque. “¡Esto es tan retorcido!”, nos gritamos con alegría cuando llegamos al fondo del valle en Mörel.
Una vez cruzado el valle, es hora de iniciar la larga subida hasta el punto más alto del recorrido, el Breithornpass, a 2.451 metros. Ya nos habíamos quitado las camperas cuando llegamos al último pueblo de Grengiols. El camino se ha vuelto notablemente más empinado. El asfalto ha terminado y hemos caído en un ritmo meditativo para la larga subida. Llenamos nuestras reservas de agua por última vez. Nuestro altímetro muestra casi 2.000 metros cuando cruzamos la línea de árboles.

La vista majestuosa nos da la motivación que necesitamos para continuar. Las nubes se arremolinan alrededor de los exuberantes picos verdes. La pendiente en el viejo camino del ejército es aquí mucho más agradable y en realidad disfrutamos de nuestra ganancia de elevación final hasta el paso. ¡Choque de manos! “Esto salió mejor de lo esperado”, declara Caroline, feliz. Estábamos tan emocionados que casi olvidamos perforar nuestras tarjetas.

Descenso mineral y final con raclette
Después de disfrutar de una magnífica vista durante el almuerzo, es hora de descender. Nos sentimos bastante agotados, por lo que no nos importa que este camino no sea tan desafiante. Los estrechos caminos de ripio nos permiten disfrutar del entorno y sentir el viento en la cara. El paisaje idílico, con sus arroyos vertiginosos y sus prados verdes es un bálsamo para el alma. Tras una pequeña subida llegamos al pueblo de Binn. Es tarde y lo primero que notamos es el puente de piedra con forma de arco que cruza el río Binna y que fue construido en 1564.

El valle de Binn se considera un tesoro de cristales. Los recolectores de minerales, conocidos como rockhounds, han encontrado más de 270 tipos diferentes de minerales. Hubo un tiempo en que buscar y vender minerales era una buena forma de ganar dinero extra. Ahora solo hay unas pocas personas que se ganan la vida de esta manera.
El idílico pueblo, popular entre los visitantes, está notablemente vacío al anochecer. Aquí también hay una especialidad regional en el menú: Raclette. Nos sirven un gran trozo de queso raclette caliente y humeante, adornado con algunas verduras.

Se come sobre papas hervidas y el sonido del riachuelo es el acompañamiento perfecto para nuestra comida. No podemos imaginar un final más sabroso para nuestro día que nuestra comida en el restaurante Zur Brücke.

Un viaje al pasado
En nuestro último día haremos el tramo más corto, por lo que no tenemos mucha prisa por la mañana.
El primer tramo desciende por una calle asfaltada hasta que giramos hacia la antigua carretera que une Binn y Ausserbinn, justo antes de un túnel.
Hasta que se construyó el nuevo túnel en 1965, Binn Valley estaba aislado del mundo exterior durante el invierno. Las avalanchas y los deslizamientos de rocas a menudo caían por el desfiladero de Twingi, bloqueando la única ruta utilizable. Ahora, el antiguo camino es la manera perfecta para que ciclistas y excursionistas experimenten el espectacular entorno.
Muy abajo, en el fondo del desfiladero, el Binn serpentea montaña abajo. Andamos en bicicleta a través de muchos túneles pequeños. No podemos dejar de notar que la barandilla de metal a lo largo del borde está destruida por el desprendimiento de rocas.
Una vez que pasamos Ausserbinn, un fácil sendero continúa hasta Ernen. En el centro del pueblo, las casas de madera, tan típicas de la región, están muy juntas. La plaza del pueblo es una de las más bellas de Suiza y estamos encantados de que los edificios históricos estén en tan buen estado.

El tranquilo sendero continúa río arriba hasta Reckingen, el pueblo de montaña más antiguo de la región, hasta que una señal indica el otro lado del valle. Aquí el Stoneman Glaciara nos lleva a través de muchos pueblos de montaña centenarios, donde el tiempo parece haberse detenido.
Todavía es temprano, así que decidimos tomarnos nuestro tiempo, deteniéndonos a menudo para maravillarnos con el paisaje bucólico y los edificios bien conservados, sintiendo como si hubiéramos retrocedido en el tiempo.

Algunas de las casas de madera están sobre pilotes y se habrían utilizado para almacenar grano. Los gruesos postes de madera que sostienen las construcciones están cruzados por una losa redonda de pizarra, lo que evita que los ratones entren en el grano almacenado. “Es tan simple”, digo, asombrado por el ingenio práctico.
Luego, cuando lleguemos a Niederwald, tendremos que volver a trabajar duro. Este es el comienzo de nuestra última subida de regreso a nuestro punto de partida en Bellwald.

Después de tres días muy espectaculares de paisajes majestuosos, senderos a veces desafiantes, muchas experiencias culturales justo al lado del sendero y tantas especialidades locales, estamos felices de aceptar nuestro trofeo Stoneman de bronce. “De ninguna manera querría hacer esto en un día”, le digo a Caroline, riendo, cuando recibimos nuestros trofeos. Estamos de acuerdo: al desarrollar Stoneman Glaciara, Roland ha creado una experiencia de bicicleta de montaña extremadamente espectacular e interesante, que vale cada gota de sudor. Y el trofeo de piedra de bronce siempre nos recordará estos magníficos días.

Información del Stoneman Glaciara
Sitio web: https://www.stoneman-glaciara.com/en/
Información del recorrido: 127 km, 4.700 metros de desnivel positivo.
Kits de inicio: se pueden obtener en cualquiera de los 22 hoteles hoteles socios del Stoneman si uno de aloja en ellos. Los invitados externos pueden recogerlos en una de las oficinas de emisión oficiales. Todos los socios pueden encontrarse en el sitio web.
Planificación de su recorrido: seguimiento GPS en el registro. El sitio web tiene sugerencias sobre cómo dividir mejor la ruta. ¡Recomiendo hacer el recorrido en sentido contrario a las agujas del reloj! El mapa de ruta está incluido en el kit de inicio. Gran señalización.
Seis puntos de control para sellar la tarjeta: Bellwald, Märjela, Mossfluh, Breithorn, Binn, Reckingen.
Temporada: junio a noviembre, dependiendo de las condiciones climáticas.
Requisitos: buena forma física y capacidad de hacer senderos técnicos. Algunos senderos son complicados.
Información oficial sobre las condiciones del sendero:
3% tramos de raíces/rocosos | 3% adoquín, asfalto grueso | 10% senderos | 17% single trail | 37% caminos pavimentados | 30% asfalto
Restaurante recomendado: “Zur Brücke” en Binn, www.zurbruecke-binn.ch

www.bissig.ch

Texto: Gerhard Czerner | Fotos: Martin Bissig

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