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Viajeros: Descubriendo un nuevo mundo, Papua Nueva Guinea

Fecha: 21.05.2020

Durante mis aventuras he pedaleado hacia enormes picos montañosos en varios continentes. Era ya la hora de Oceanía y para empezar opté por Papua Nueva Guinea, un país ubicado entre Indonesia y Australia, con la peculiaridad que en él se hablan 800 diferentes idiomas (!!) y que el norte y el sur del país no tienen conexiones camineras, solo se pueden conectar a pie o por aire…

La capital del país, Port Moresby, no es muy romántica pero está bellamente ubicada sobre la costa y no está acostumbrada al turismo. De ahí partimos yo y mi fotógrafo, Hansueli Spitznagel, en avión a Mount Hagan, un pueblo ubicado en el norte del país, cercano a la cumbre que pretendíamos alcanzar: Monte Wilhelm, a 4509 msnm, la segunda en altura de Oceanía. Ya en el viaje del aeropuerto al hotel supimos que estábamos en la verdadera Nueva Guinea, con los exquisitos aromas de sus mercados y sus calles silenciosas.

Nuestra aventura comenzó al día siguiente, cuando tomamos un bus que recorrió unos 100 km en tres horas hasta Kundiawa, donde fuimos recibidos calurosamente por la gente del lugar, que habla fluidamente el inglés, ya que todos lo aprenden en el colegio.

Conocimos a Bonny, quien sería nuestro guía para ascender al Monte Wilhelm, y con él partimos en una 4×4 hasta Kegesuglo, una pequeña aldea de 2500 habitantes sin electricidad ni agua corriente, con dos televisores y tres bicis…

Ya habían pasado 5 días desde nuestra salida de Europa cuando nos encontramos armando nuestras bicis en la calle, con una pequeña muchedumbre observándonos.

Al día siguiente partimos desde los 2500 msnm de Kegesuglo. Con nosotros dos venía Bonny, sus dos hijos (Daren y María), un porteador (Emmanuel) y el dueño de la cabaña en que nos habíamos alojado (Marton). En esta zona la humedad es máxima pero los pisos firmes aunque empinados. Avanzamos a buen ritmo, pero Hansueli y yo debimos empujar nuestras bicicletas la mayor parte del tiempo. El campamento al que arribamos estaba en los 3500 msnm, en una meseta con una cabaña y un lago donde disfrutamos de un buen baño.
A las 3 de la madrugada partimos hacia la cumbre. Mientras avanzábamos en la oscuridad, Hansueli decidió continuar sin bicicleta. El camino se está volviendo más técnico. Seguíamos de cerca la luz de nuestro guía. Se estaba poniendo más frío y comenzaba a nevar. En ese punto Daran, el hijo del guía, regresa al campamento base. Continuamos y disfrutamos de breves descansos para relajar rápidamente nuestros músculos, evitando enfriarnos en exceso. ¡Bonny nos pregunta si estas cosas blancas eran nieve! Le confirmamos, pero quedamos confundidos por su pregunta, ya que mencionó haber estado en la cumbre 200 veces. Nos hace saber que es la segunda vez que ve nieve aquí arriba.

Paso a paso avanzamos: ¡la vista de la cumbre es suficiente motivación! Pero Bonny explica que esta aún no es la cumbre principal, sino que deberemos continuar 30 minutos más. Por un momento, nuestra motivación cae, especialmente en vista del camino, ahora muy técnico.

Cuando llegamos al final de esa primera cumbre decido continuar sin mi bicicleta. Es una parte puramente técnica de escalada, donde incluso podríamos acordonarnos. Pero Bonny y Emmanuel no están de acuerdo y quieren llevar la bicicleta hasta la cima. ¡Quieren ver a la primera bicicleta con doble suspensión en su cumbre y luego bajando. Como ya sabíamos, en el 2006 ya había estado el francés Cyrill Cointre con su bicicleta rígida en el Monte Wilhelm.

Terminamos esta última sección y llegamos felices a la cumbre. ¡Me siento abrumado de estar a 4500 metros sobre el nivel del mar en Oceanía! Como la nevada se está volviendo más pesada, comenzamos nuestro descenso después de unos minutos.

Empiezo a andar en bicicleta después de haber pasado la sección más empinada. Todavía no es un paseo fluido, ya que quedan varias secciones para caminar. Pero después de 800 metros de bajada comienza la mejor parte. ¡Se está volviendo muy divertido ahora! Los senderos del bosque son mágicos y los pisos nos proporcionan un agarre increíble.

Finalmente llegamos al campamento después de un intenso día de 12 horas. Nos quedamos dormidos y nos despertamos al día siguiente después de un sueño profundo de 10 horas.

Hoy será el día más hermoso de nuestro viaje, explorando senderos mágicos en las montañas circundantes. Nuestras mountain bikes fluyen. También estamos invitados a una breve visita a la escuela local para hablar sobre nuestro viaje, mostrar nuestras bicicletas y conversar sobre los diferentes estilos de vida aquí y en Europa. Un intercambio muy enriquecedor con todos los estudiantes. Para el almuerzo tenemos el honor de comer con la familia de nuestro guía. Cocinan una comida festiva con vegetales calentados sobre piedras calientes. ¡Yummieh!

Texto: Alban Aubert | Fotos: Hansueli Spitznagel


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Hablamos sobre: Viajes en bici

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