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Viajeros: el camino de las pottokas del País Vasco

Fecha: 15.09.2020

La pottoka es un equino particular que existe sólo en una región del País Vasco denominada Xareta. Es un caballo pequeño que no se asemeja al pony. Una raza diferente, ancestral, que desde tiempos prehistóricos ha mantenido su ADN original, sin mezclarse con otros equinos. Las pottokas son salvajes, no son ganado de granja y sólo viven aquí.
Hay un sendero de trekking y caminos paralelos de sencillo asfalto, transitados sólo por pobladores locales, que nos invitan a recorrer pueblos salidos de páginas de cuentos fantásticos —o reales— de brujas y encantamientos.Podemos recorrerlos a pie y en bicicleta en cualquier época del año. Se puede comenzar por cualquier punto, ya que es circular. Por ejemplo iniciar por Irún, siguiendo la ruta del río Bidasoa, donde hay un bidegorri (ciclovía vasca, bide = camino, gorri = rojo), o desde Hendaya, siguiendo también el trazado de un pintoresco bidegorri. Ya sea desde Irún o desde Hendaya, donde a su vez podemos llegar en el Euskotren con nuestra bicicleta (gratuitamente), pedalearemos en dirección Urrugne y Ascain, por ruta, para entrar a la zona de Xareta, que carece prácticamente de transporte público.
Subimos el Collado de Sant Ignaci hacia el tren de cremallera de la Rhune, el primer Pirineo alto de oeste a este. Nuestro primer punto de anclaje puede ser Sare, a 26 km del inicio. Allí, a nuestro paso, encontraremos señalización de campings o lugares donde poder descansar con vistas increíbles. Pasando Sare aparecen las primeras cuevas y grutas, populares como todas las de la región por haber sido —o ser— sedes de aquelarres. Además del complejo de grutas, hay huellas que fueron usadas antiguamente por contrabandistas y perseguidos, por las que podemos deambular un poco reviviendo en carne propia sus historias.


Desde Sare seguimos a Zugarramurdi, pueblo que sufrió la más cruel cacería de brujas de la humanidad. Durante la inquisición el pueblo fue masacrado y quedó deshabitado, pero por arte de magia resucitó y hoy lo vemos sonreír.
Luego nos vamos a Urdax por una bajada precipitosa que luego tendremos que subir. En Urdax también hay cuevas. Y para rematar a Ainhoa, uno de los pueblos más bonitos de Iparralde.
Si seguimos los senderos de tierra encontraremos la marca de una pottoka azul. Si vamos por la ruta de asfalto encontraremos también este símbolo pintado o tallado en mojones en puntos estratégicos del camino.
Los cuatro pueblos principales merecen una vista, son encantadores, muy típicos, se respiran enigmas y secretos en el aire. Durante el camino pedestre, recomendable para cubiertas gruesas y con relieve, ya que es calzada antigua o boscoso con ramas y arroyuelos, hay también refugios abiertos que nos servirán para pernoctar o descansar.

Las distancias del potokka bidea son las siguientes:
Sare-Zugarramurdi: 9 km
Zugarramurdi-Urdax: 5 km
Urdax-Ainhoa: 7 km
Ainhoa-Sare: 13 km

Para terminar se puede hacer la circular y regresar a Irún o Hendaya, o desde Urdax bajar a Elizondo (25 km) en el Valle del Baztán, que no escatima tampoco en hechizos, y seguir pedaleando.

Por María Taurizano


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