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Cicloturismo

Cicloturismo por las sierras de Córdoba: Calamuchita, Paravachasta, Punilla y Traslasierra

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Desandar los caminos de las sierras de Córdoba sobre las dos ruedas siempre es un placer y más en un otoño que aun no quería dejar ir al verano y nos regalaba la combinación de un clima más que agradable, con los clásicos colores de la estación.
Cuando planeé este recorrido mi idea fue realizar un doble cruce de las sierras grandes, uniendo los principales valles turísticos de la provincia de Córdoba: Calamuchita, Paravachasta, Punilla y Traslasierra. Dibuje en mi cabeza un recorrido circular que me permitiera apreciar algunas de las bellezas con la que cuenta nuestra hermosa provincia mediterránea.

De Merlo al valle de Calamuchita

Elegí como punto de partida la localidad de Merlo, en la vecina provincia de San Luis. Allí se encuentra uno de los caminos más lindos que trepa hasta el filo de las sierras grandes, unos 17 kilómetros de puro ascenso llegando hasta los 2200 msnm. Una vez en la cima el asfalto se termina e ingresamos nuevamente a Córdoba. Las nubes bajas me dieron la bienvenida al valle de Calamuchita y me generaron una sensación parecida a la de pedalear en el cielo.
Luego de una primera noche en la montaña, al día siguiente llegué a las pequeñas y muy lindas localidades de Amboy y Villa Amancay.

Amboy es uno de los pueblos más antiguos de la provincia. Caminar sus callecitas es un viaje en el tiempo: sus casas de adobe y de estilo colonial, su pulpería e iglesia, nos transportan de inmediato al siglo pasado.
Desde aquí continúe viaje hacia Yacanto, siempre usando caminos secundarios de ripio que lentamente volvieron a subir hasta depositarme cerca de los 1300 msnm.
Yacanto es uno de los puntos de accesos más usados para llegar al cerro Champaquí y un pueblo de gran belleza natural.

Muy cerca de él se encuentra El Durazno, con su imponente río encajonado, rodeado de pinares, el balneario Puente Blanco y San Miguel de los Ríos.

Continuando el camino del Puente Blanco llegué a Atos Pampa, desde donde tomé rumbo hacia La Cumbrecita, hasta el pequeño paraje de Inti Yaco, en el que disfruté de un rico almuerzo en su parador con unas vistas increíbles al río los Reartes. Como mi idea siempre era evitar los caminos más transitados, tomé un camino vecinal que luego de unos kilómetros me conectaría con el viejo camino que une Los Reartes con Villa Berna.

Sin ninguna duda todos estos caminos son un regalo lleno de sorpresas, de bosques, cruces de ríos y vistas increíbles. Eso sí, al ser tan poco transitados recomiendo llevar bastante agua, algo para comer y las herramientas básicas para salir de algún apuro mecánico.
En los Reartes hay muchos servicios para comprar provisiones, alojarse o darse algún gusto antes de seguir viaje. Es súper recomendable visitar su casco antiguo, su capilla de más de 200 años y su arbolada costanera.

Vuelta al dique Los Molinos

Al día siguiente tome la ruta provincial 5. La misma bordea el dique Los Molinos y regala vistas increíbles del embalse, las sierras grandes y el comienzo de las sierras chicas. Al pasar por el paredón tuve la suerte de disfrutar la apertura de las compuertas y del arco iris que se formaba en su cascada.
En esta parte del recorrido hay que tener bastante cuidado con el abundante tránsito.
A solo un par de kilómetros del paredón se encuentra Villa Ciudad de las Américas, desde donde me desvié hasta Potrero de Garay, lugar ideal para disfrutar de la amplia costa del lago.

Desde allí y por un camino secundario comencé a dejar atrás al hermoso embalse de Los Molinos para volver a mirar de frente a las Sierras de los Comechingones.

El segundo cruce en altura

Tras apreciar la maravillosa escultura del gaucho urbano creada por el artista cordobés Antonio Seguí, tome el desvió hacia la siempre tranquila San Clemente, sobre una ruta asfaltada hace poco mas de 10 años que está en excelente estado y posee relativamente poco tránsito.
San Clemente es un pueblito chiquito pero muy pintoresco. Recomiendo conocer su capilla construida en piedra y disfrutar de los ríos San José y La Suela (este último a unos 8 kilómetros del pueblo).
Al día siguiente continúe pedaleando hasta la rotonda de Bosque Alegre. Desde allí se puede acceder a los principales valles turísticos de la provincia. Mi destino indicaba el oeste, hacia mi querido valle de Traslasierra.

Pero antes debía atravesar el imponente Camino de las Altas Cumbres, considerado una de las 7 maravillas de Córdoba. Sin embargo mi recorrido se desvió unos kilómetros para poder conocer parte del antiguo camino de ripio, que se caracteriza por sus imponentes puentes colgantes.

Para acceder al mismo fui a hasta Copina, un pequeño paraje enclavado en el corazón de las sierras grandes. Esa noche acampé en las sierras y pude disfrutar de un cielo plenamente estrellado y un amanecer de otro planeta. Creo que esos son los pequeños grandes regalos que la vida nos brinda en este tipo de viajes.
Al día siguiente emprendí el ascenso hasta El Cóndor, el punto más alto de esta parte de las sierras. Desde allí continué por la ruta provincial 34 unos 15 km hasta el ingreso al Camino de Giulio Cesare o Camino del Peregrino, que me regaló 29 kilómetros de puro y espectacular descenso hasta Mina Clavero.

El único punto “negativo” que voy a remarcar es un paisaje increíble, que obliga a parar cada 500 metros a admirarlo y sacar miles de fotos. Mis recomendaciones para esta parte es parar a tomar unos mates o simplemente mirar la inmensidad del paisaje en alguno de los tantos arroyitos que atraviesan el camino, y el segundo es quedarse hasta la hora del ocaso para poder disfrutar cómo la sierras se tiñen con una combinación de matices rojos y violetas.

En Traslasierra

Mina Clavero es la localidad turística más importante del valle de Traslasierra. Visitarla en temporada baja me permitió disfrutarla desde otra perspectiva, sin tanta gente en sus calles y a un ritmo mucho más calmado.
Después de un merecido descanso, seguí viaje por la ruta 14 o lo que se conoce como camino de la costa. Por ella se suceden un montón de pueblitos muy pintorescos, cada uno con su atractivo particular: Nono, Las Rabonas, Los Hornillos (lugar por excelencia para realizar trekking y caminatas en las sierras), Villa de Las Rosas, San Javier, entre otros, son algunas de las pequeñas localidades que adornan la vera del camino.
En esta parte del recorrido todo se volvió más cotidiano, ya que es la zona donde nací y por la que transité ciento de veces. Solo restaban unos 20 kilómetros finales hasta La Paz y Loma Bola, mi pueblo, que como siempre me esperaba con los brazos abiertos.

 

Por Silvio Godoy Argiz, historiador, escritor, apasionado por los viajes, deportes y aventuras: @Silviogodoyargiz

Cicloturismo

Un viaje en bici desde Ushuaia hacia el norte, el encuentro con Ngurú y un libro como fruto de aventuras y desventuras

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Sebastián Inzua (Córdoba, 1989), autor del libro Pacto – En el despertar viajero es farmacéutico, cicloviajero, montañero y expedicionario. Y con el fruto de sus aventuras y de su viaje con su perro Ngurú crea contenidos en rodartierra.com y en redes como Rodar Tierra. Un cordobés apasionado por viajar y emprender aventuras, que se define sin titubeos como “un ser que siente el llamado a vivir poéticamente”. 

Lo que sigue es un sucinto relato que refleja el espíritu de sus andanzas en bici, el encuentro con Ngurú y el origen de su libro.

Pacto – En el despertar viajero         

Por Sebastián Inzúa

Mis viajes comenzaron recorriendo la provincia de Córdoba en tiempos de estudios universitarios y mis primeros trabajos como profesional de la salud. Mientras, iba forjando el sueño de viajar en bicicleta, de recorrer el país desde Ushuaia a La Quiaca. 

Cuando me sentí listo, volé al Fin del Mundo y comencé la travesía. Pude habitar la genuina y salvaje Patagonia en su naturaleza, combinando estados solitarios para desarrollar el auto descubrimiento y el desarrollo personal, con momentos junto a los pobladores y pueblos originarios para aprender de sus culturas y cosmovisiones. Además, en esta primera etapa era embajador de una Fundación y desarrollaba acciones altruistas. 

Cuando recorría el sur de la provincia de Mendoza sufrí una crisis. Sentí un llamado a pausar el viaje y debí tomar una decisión. Luego de batallar contra el ego, renuncié al objetivo y emprendí el regreso a casa. Al cambiar de ruta tuve que pedalear por un tramo desértico y desolado en el sur de la estepa cuyana. Y al atardecer, coincidí con un perro. Acampamos juntos y al día siguiente me siguió en mi recorrido durante kilómetros. En ese momento crítico sentí poderosas señales de que debíamos adoptarnos para viajar juntos. Junté todo el agua posible en un santuario de la Difunta Correa y seguimos hasta que nos quedamos sin agua, momento en el cual apareció un ángel del camino y nos auxilió llevándonos a una ciudad próxima, donde construimos un carro para cruzar las Altas Cumbres de Córdoba y regresar a casa. 

Luego de un año de relativa pausa, en el cual atendimos la salud de Ngurú, mi perro compañero, y modifiqué la bicicleta para poder llevarlo, emprendimos la segunda etapa del viaje, desde Córdoba a La Quiaca. En ese recorrido desarrollamos varias expediciones de aventura en las cuales combinamos el viajar en bicicleta y el subir montañas. Recorrimos Córdoba, Cuyo, las yungas tucumanas, la Puna en la alta Catamarca y Salta, los valles calchaquíes, entre otras zonas del centro y noroeste argentino. 

En la crisis por las restricciones de circulación a causa de la pandemia pude escribir mi primer libro de viaje y, luego de un arduo trabajo, pude autopublicarlo. El libro se llama Pacto – En el despertar viajero y se subtitula Una travesía en bicicleta por la Patagonia al encuentro del Amor Incondicional. En él cuento cómo nació el sueño de viajar en bicicleta y las señales que me llegaban en esos momentos, las aventuras y desventuras de la primera etapa del viaje, desde Ushuaia a Córdoba. 

El libro contiene 260 páginas en 54 breves capítulos, 3 mapas personalizados, 28 fotografías en blanco y negro y el prólogo es de Griselda Moreno, una excepcional mujer aventurera. Además, la portada es un pintura hecha a mano, inspirada en dos fotografías del viaje. A continuación comparto algunos títulos de capítulos: 

• Forjando un sueño llegan las señales.

• La carta de papá suplicando parar.

• La Ruta 40 y el camino prohibido.

• El néctar de la libertad y otro cruce ilegal.

• Machi, un ser chmánico. 

• El Lago Escondido y el pirata. 

• Expedición Trasandina al vivo volcán. 

• El quebranto, la decisión más difícil. 

• Cita en el taller, lo real de BiciRodar. 

El libro se puede adquirir a través de mi web rodartierra.com y en puntos de venta y retiro en CABA, Ushuaia, Córdoba y Santiago de Chile. Actualmente estamos preparando el próximo viaje, en el cual emprenderemos diversas aventuras y realizaremos charlas, mentorías, talleres y presentaciones del libro. Toda la info en la web rodartierra.com y en mis redes sociales como @rodartierra 

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Cómo viajar en tren de larga distancia con la bici en Argentina. Adónde se puede viajar y cómo preparar la bici

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La viajera argentina Nati Bainotti redactó este práctico informe a la hora de planificar un viaje en el que necesitamos hacer algún tramo en tren con nuestra bicicleta.

¿A dónde puedo viajar?⁣

Con Trenes Argentinos en las líneas que unen Buenos Aires con:⁣

•Bahía Blanca⁣

•Mar del Plata⁣

•Tucumán⁣

•Córdoba⁣

•Rosario⁣

•Gral Guido – Pinamar⁣

•San Luis (Justo Daract)

•En AMBA, en todas las formaciones, excepto en el ramal Victoria-Capilla del Señor y el Tren de la Costa.⁣

⁣•Llevar la bici NO tiene costo extra.

¿Dónde va la bici? ¿Hay que embalarla? ⁣

•Va en el furgón. Se debe quitar la rueda delantera, atarla al cuadro y embalar la bici de manera visible (con un film, por ejemplo).⁣

•Si vas con la bici sin embalar, lo que suceda va a quedar a consideración del personal: pueden pedirte que le saques la rueda y la embales en el momento (para ello podés llevar precintos y film).

¿Puedo subirme y bajarme en cualquier estación?⁣

•En los servicios a y desde Tucumán y Córdoba, sí.⁣

•En los servicios a y desde Mar del Plata, Bahía Blanca y Pinamar solo podés en las estaciones cabeceras. En el servicio a Pinamar se hace cambio de tren en General Guido, por lo que también podés subir/bajar ahí.⁣

¿Dónde van las alforjas?⁣

•Podés dejarlas en el furgón y llevarte las cosas de valor, comida, etcétera, con vos, o llevarlas cargadas al vagón y dejarlas en el portaequipaje.⁣

¿Cómo compro el pasaje?⁣

•En boleterías o la web. En @trenesargentinosop anuncian cada vez que se habilita la venta de pasajes. En verano los pax vuelan el primer día. En temporada baja se consiguen con más facilidad.⁣

Otros

•Podés llevar cosas para comida y mate. Todas las butacas tienen una bandeja retráctil, muy cómoda para comer. Hay dispenser de agua fría/caliente.⁣

•Hay un vagón comedor donde comprar comida.⁣

•Hay un baño en cada vagón (con papel).

•Hay enchufes en cada vagón.⁣

•Te dan ticket por cada cosa que dejás en el furgón, por lo que es bastante seguro.⁣

•No se puede viajar con animales.⁣

¿Ya viajaste en bici + tren? ¿Tenés alguna experiencia o info que podría servirle a otros viajeros? Pasá el dato en los comentarios.

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Salta y Jujuy: una travesía de 1200 kilómetros protagonizada por 5 experimentados viajeros

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Hector “Cachi” Gestido (57), German Yannielli (59), Carlos Teicheira (57), Claudio Nicala (58) y Ricardo Pereyra (56) integran un grupo de profesores de educación física que desarrollaron su vida y su profesión en la ciudad de Río Grande, Provincia de Tierra del Fuego, trabajando desde el nivel inicial hasta nivel superior y que al día de hoy, en razón del especial régimen jubilatorio de esa provincia, se han acogido al retiro.

El asunto es que hace unos 10 años, cuando aun estaban en funciones, comenzaron a viajar en bicicleta, haciendo dos o tres viajes anuales de alrededor de un mes de duración, entre otros el de la Carretera Austral, el de El Calafate a Ushuaia, el Camino de Santiago de Compostela portugués y francés, gran parte de Italia, la provincia de Buenos Aires y la Mesopotamia completa.

Naturalmente, la integración del grupo en los viajes ha ido cambiando según las posibilidades de cada uno al momento de realizarlo. Pero en la ocasión que nos ocupa, los 5 nombrados fueron los que planearon y concretaron un viaje en bicicleta por las provincias de Salta y Jujuy.

El viaje

Para concretarlo viajaron en avión desde Tierra del Fuego a Buenos Aires y desde allí a Jujuy, llevando como equipaje deportivo las bicicletas y alforjas en cajas que respetaban las medidas permitidas por la línea aérea.

Llegados a San Salvador de Jujuy el primer día de septiembre, armaron sus bicicletas para emprender a la mañana siguiente una travesía de 1200 kilómetros de pedaleo por sus propios medios, sin ningún tipo de apoyo. 

De San Salvador de Jujuy, por la ruta 9, pusieron rumbo a La Quiaca, adaptándose progresivamente a la altura. Al llegar a La Quiaca se tomaron un día de descanso, cruzaron a Bolivia y regresaron en el día, con el objetivo de prepararse para encarar la ruta 40, sabiendo que ahí comenzaba la parte más dura del recorrido, ya que no dudaban que el suelo y el clima jugarían en su contra.

De ahí en más completaron distancias diarias de aproximadamente 40 kilómetros entre los 3600 y 4200 metros sobre el nivel del mar. 

Para llegar a San Antonio de los Cobres pasaron por Cienaguillas, Timón Cruz, Paicone, Liviara, Coyaguaima, Tanques y Susque, todos pueblos son conexión wifi pero sin muchos servicios ni negocios ni alojamietos. 

Al caer el sol la temperatura bajaba considerablemente y por la noche rondaba los 8 a 12ºC bajo cero. En algunos casos durmieron en carpas y en otros en pequeñas piezas o galpones que les prestaban. 

Al llegar a San Antonio de los Cobres se prepararon para cruzar la ya antológica meta cicloturista del Abra el Acay, a 4895 msnm (el paso carretero más alto de América). “¡Muy complicado —nos recuerda Cachi Gestido—, pero el paisaje al bajar hacia el lado de la Poma y Cachi es realmente increíble …”

Desde el Abra bajaron hacia Salta por la Cuesta del Obispo y desde ahí regresaron a Jujuy por el Camino de Cornisa, entre la yunga, “otro lugar magnifico”.

Sobre un total de 26 días de travesía, los viajeros pedalearon 23.

Lo mejor y lo peor

Cachi Gestido, nuestro interlocutor del grupo, nos contó que no tuvieron mayores problemas con el tema de altura y que antes de viajar se habían hecho los estudios cardiológicos correspondientes. “En cuanto a la seguridad —afirma Cachi—, no tuvimos ningún drama, pero quiero destacar que la ruta 40 es muy complicada: nos encontramos con mucho ripio suelto, arenales, ríos congelados y viento —normal en la zona—, además de las bellezas del lugar.”

Con respecto a la mecánica, el grupo no sufrió mayores inconvenientes, salvo pinchaduras, alguna rotura de portaequipaje y, quizás un poco más problemática, la revisión y rellenado de líquido de freno, lo cual fue subsanado en San Antonio de los Cobres.

“Nos asombró —recuerda Gestido— la diferencia de temperatura entre el día y la noche. Con la caída del sol la temperatura descendía bruscamente llegando a temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Así también las características culturales de los habitantes de los pequeños pueblos que nos recibieron a nuestro paso, y esos paisajes únicos que poca gente tiene la posibilidad de contemplar, ya que no se encuentran en un circuito turístico desarrollado.”

Según Gestido, los mejores momentos del viaje fueron los encuentros grupales al finalizar cada jornada de pedaleo, encuentros en los que se compartió la experiencia de cada uno durante el día entre mates, cafés y cenas. Y los peores momentos nos los resumió en dos episodios. “Por un lado, la noche que pernoctamos en carpa en un lugar llamado Tanques, la temperatura fue tan baja que al despertarnos no teníamos agua para el desayuno, ya que se había congelado dentro de los termos de acero que estaban en la carpa, al lado de las bolsas de dormir, lo que nos obligó a ir a romper el hielo de un chorrillo para obtener agua. El segundo episodio fue el trayecto de 152 kilómetros entre Cachi y Salta, que nos demandó 11 horas, debido al viento en contra y las características de la ruta, descendiendo por la Cuesta del Obispo. Llegamos a Salta totalmente extenuados.”

Y concluye con una afirmación categórica: “¡Ahora comenzamos a pensar nuestro futuro viaje!”

Info adicional: https://www.facebook.com/hector.gestido | rubenviviano@hotmail.com 

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Llegaron a Qatar los cordobeses que recorrieron 10.000 kilómetros en bicicleta para alentar a la selección en el Mundial

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Finalmente, los tres argentinos que se habían propuesto llegar a Qatar en bicicleta, recorriendo África de punta a punta y parte de Medio Oriente, cumplieron su objetivo, completando más de 10.000 kilómetros sobre sus bicicletas Venzo para llegar a tiempo para alentar a la selección en el Mundial de Fútbol Qatar 2022.
El viaje en bici les demandó 177 días. Partieron de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y llegaron a Qatar luego de recorrer 15 países. Los aventureros: Lucas Ledezma (34), Leandro Blanco Pighi (32) y Silvio Gatti (32), que zarparon en sus bicicletas en mayo de este año.

El proyecto Todo a Pedal nació en el 2014, creado por el cordobés Lucas Ledezma con el objetivo de seguir a la selección de fútbol por el mundo. Antes de este viaje Ledezma llevaba recorridos más de 30.000 kilómetros en bicicleta por más de 25 países, en viajes que lo llevaron a Brasil 2014, a la Copa América de Chile 2015, al mundial de Rusia 2018 y a la Copa América Brasil 2019, en la que Argentina se coronó campeona.

¡Esperemos que la cábala se repita en Qatar!

https://www.instagram.com/todoapedal/

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