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Ciclismo urbano

Cultura ciclista: Un nuevo andar para los nuevos caminos

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El autor de esta nota, miembro destacado de La Fabricicleta porteña y del Taller de Ciclomecánica Suipacha cordobés, reflexiona acerca de las experiencias comunitarias en torno a la bicicleta y los espacios de mecánica compartida.


Hace años, durante las primeras euforias de la Masa Crítica en Buenos Aires, cuando todavía un buscador de Internet te permitía encontrar resultados fuera de ciertos algoritmos con correa, recuerdo ver un video sobre The Pleasant Revolution. Era un proyecto originado en San Francisco, California, cuya “revolución agradable” consistía en recorrer kilómetros en bicicleta trasladando todo lo necesario para desarrollar un festival musical portable —incluso los generadores de electricidad, que se activaban pedaleando.
Mostrar mundos posibles es parte del latido del corazón de la humanidad, aún en tiempos de oscurantismo en los que abunde una sensación de que es nula la chance de crear. Más allá de mostrar una propuesta que combatía la monopolizada sensación de que la música sólo era digna de festivales con grandes sponsors y camiones transportando los equipos, lo que me llamó la atención de aquel video era una anécdota que compartía uno de los entrevistados.
¿Cuál es la diferencia entre ciclistas y automovilistas? Es fácil. Si le preguntaras a un automovilista si quiere que haya más automovilistas, te diría que no. En cambio, si le preguntás a un ciclista si quiere más ciclistas en la calle, dice que sí.
El movimiento grupal que está compuesto por todas esas células sueltas y móviles que día a día recorren caminos y marcan rumbos en pueblos y ciudades es una comunidad que puede potenciarse en su noción cooperativa en el ambiente propicio. Una connotación positiva de la palabra contagio. Aunque el prejuicio muchas veces coloque al ciclismo urbano en un plano de individualismo y sálvese-quien-pueda, podemos encontrar los valores opuestos en muchísimas expresiones culturales relacionadas a la bici.


Zapato o alpargata igual sos chimpancé

Por un lado, encontramos espacios que apuestan a lógicas institucionales y formación teórica que ayude a presionar a que los gobiernos de turno entiendan los beneficios de fomentar la movilidad no motorizada. Espacios que en la realidad pandémica encontraron el placebo de las transmisiones en vivo y los paneles de videoconferencia. Otros proyectos vinculados a la mensajería han podido desarrollarse en un nuevo nicho de mercado y también han sido capaces de donar tiempo y viajes en pos de repartir mercaderías y alimentos a personas que no pueden acceder a ellos por diversos motivos.
Y por otro lado, un territorio donde las nociones compartidas se materializan de forma práctica es el de los espacios de mecánica compartida, en su mayoría imbuidos en la cultura del do-it-yourself, promoviendo autonomía y soluciones colectivas. Y es allí donde focalizamos la mirada de este artículo, porque si algo enseña la pandemia es que no hay reemplazante virtual para la vida.
El movimiento político (porque ya después de todos estos años hay que decir las cosas con todas sus palabras) relacionado a la movilidad no tiene prioridades de agenda en los gobiernos, a pesar de las enormes cantidades de siniestros viales, de las urgencias climáticas o de todos los aportes que ya memorizamos religiosamente. No la tenía antes de la pandemia y cuando vemos que actualmente la incertidumbre del futuro próximo llega hasta la propia escuela (institución arquetípica de los espacios de encuentro entre personas), se hace notable que será prioridad conectar con un espíritu creativo y constructivo.
¿Cómo podemos comenzar a imaginar desde las organizaciones sociales nuevos modos de relaciones para no perder la naturaleza compartida de la humanidad? El escenario es complejo: una crisis económica internacional, recursos distribuidos de manera desequilibrada por un sistema económico injusto y una nueva normalidad que parece estar configurada por morbosas corporaciones aliadas a la tecnología.


Si hay paredón, ¿cuál es?

En el país con más contagios del mundo han puesto manos a la obra en seguir la construcción de una nueva normalidad que no apeste como la anterior. El contexto por esas latitudes está que arde. En Nueva York, el proyecto cooperativo Mechanical Gardens convocó a una maratón de armado de 50 bicicletas que fueron donadas a trabajadores y trabajadoras de la salud. En Canadá y otras regiones de Estados Unidos los talleres comunitarios cambiaron su modalidad de funcionamiento, ofreciendo reparaciones y repuestos con descuento para trabajadores de la primera línea; como así también una serie de protocolos cuidados para los grupos de voluntarios y voluntarias que trabajan allí.
En Santiago de Chile, donde el número de personas contagiadas también es elevado y hay un aislamiento obligatorio, Foco Migrante lanzó una propuesta intermedia donde el espacio-tiempo de taller comunitario se comparte una vez por semana por video-conferencia y podés desde tu casa participar activamente y no como si estuvieras consumiendo un producto que no permite intervenciones.
En Argentina algunos proyectos que comparten espacios con otras iniciativas comunitarias no han recomenzado sus actividades. Mucho menos aquellas iniciativas al aire libre, siendo que el espacio público se muestra como otra incógnita no resuelta. La realidad del país muestra zonas con distintos grados de exposición al virus y así vemos diferentes realidades.
En la ciudad de Córdoba, el Taller Suipacha reabrió tras el reconocimiento de los talleres mecánicos de bicicletas, motos y autos como una práctica exceptuada por su esencialidad en la movilidad de muchísimas personas. Con nuevos protocolos y una nueva modalidad por turnos (con un máximo específico de personas), muy lejos parece estar aquella postal cotidiana de las decenas de personas que compartían mates y manos engrasadas sin distanciamiento físico.


¿Y el amor se fue?

Más allá de la solución técnica que provee a las personas el acceso a la reparación de sus bicicletas de maneras alternativas, es necesario un llamamiento para comenzar a pensar cómo estableceremos esos espacios vitales de encuentro durante este período histórico que nos toca vivir.
Talleres comunitarios de bicicletas, encuentros de aprender a andar en bici, actividades lúdicas para niños y niñas con la importancia del aire libre, encuentros de formación presenciales sobre movilidad con dinámicas participativas. Todas aquellas instancias que nos convocan a un espacio humano de convivencia hoy parecen haber perdido su importancia.
Vamos con cuidado, claro: estas reflexiones no buscan minimizar los riesgos de una pandemia ni buscar una desobediencia civil que eleve el nivel de contagios, sino poner en práctica todo esto que comenzamos a repensar durante el aislamiento.
El elemento clave está en comenzar a reconocer esa comunidad de personas que pedalean como un movimiento colaborativo potenciado. Incluso hoy, aunque no dejaron de trabajar todo este tiempo, ya no encontramos aquella otra postal reciente de ver una plaza con trabajadores y trabajadoras de cualquier aplicación pudiendo conversar y poner en común sus nociones (ya sean climáticas o laborales). Es decir, ya no encontramos una de las pocas aptitudes colectivas que se escapaban a la solución individualista (¡y entendible!) de los cientos de personas que trabajan en aplicaciones de delivery.
Pensar el movimiento y llevarlo más allá de las tensiones del mercado, la oferta y la demanda. Entender la movilidad más allá de ese impulso que traslada la mercancía con mayor velocidad para animarnos a ajustar esos beneficios desiguales. Es preciso construir un mundo nuevo más allá de lo normado. ¿Cómo será? No lo sabemos aún, pero es preciso imaginar estrategias tangenciales que generen la jugada imprevista que se salga del radar. Empieza con una idea, sigue con una acción y luego hace red con colectivos que pueden llevar a cabo cambios reales que afiancen lazos y cambien la vida de la comunidad. Un contagio que revele un resultado positivo más allá de los tests y de las limitaciones. No hay otro tiempo que el que nos ha tocado. Es ahora y se precisa urgente una nueva forma de andar en estos nuevos caminos.


Texto: Tomás Di Tomaso* |
Fotos: Vlado Vince


*Tomás Di Tomaso, bicicletista devenido esporádicamente en cronista. Radicado en Córdoba, Argentina. Co-fundador de La Fabricicleta y el Taller Popular de Ciclomecánica Suipacha. Contacto: tomasditomaso@hotmail.com. 

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Consejos para pedalear bajo la lluvia

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Se acabó el invierno, meses en que quizás algunos le hayan dado tregua a la pasión por el pedal, quizás otros hayan elegido un destino turístico donde poder devorar caminos en bici. En cualquier caso, llegado ya el tiempo primaveral, para muchos treparse a esta máquina se vuelve una necesidad fundamental.
Pero no todo es sol y buenas temperaturas. Todavía quedan por delante algunos días frescos y por qué no, lluviosos, en una época del año en la que el clima suele ser inestable. Y para hacer frente a los días de lluvia cuando practicamos nuestro deporte favorito y minimizar los riesgos que inevitablemente traen los aguaceros, no está de más seguir algunos de los siguientes consejos.

La ropa adecuada
Uno de los elementos más importantes a la hora de salir un día con previsión de lluvia es elegir una vestimenta que sea impermeable y visible desde la distancia para el resto de los usuarios de la vía pública. No será necesario utilizar los últimos diseños, ni recurrir a las marcas más caras, no hay que esperar ganar algunas apuestas en Betsson para elegir este tipo de ropa. El mercado provee textiles especializados para este tipo de situaciones a muy buen precio.
Serán necesarios, como mínimo, una campera o poncho impermeables o un rompeviento resistente al agua, una calza impermeable, cubrezapatillas, guantes, cubrecasco y algún objeto reflectante, además de la propia ropa.

La planificación de la ruta
Siempre se debe saber con cierta exactitud cuál es el recorrido que se quiere cubrir, cuál es el estado de la pista, los desniveles… especialmente los días nublados, en los que todo puede empeorar repentinamente, encharcándose o embarrándose el suelo… Para esos días de riesgo, mejor planificar rutas donde nos aseguremos un paseo minimizando los riesgos, evitando caminos de tierra, zonas resbaladizas o rutas con mucho tráfico.

Previsión del tiempo
De pura lógica es comprobar antes de salir la previsión climatológica. Si este avisa de que no se trata de una simple llovizna, sino que se trata de un aguacero importante lo que se nos viene, el viento es fuerte o va a nevar, quizás sea mejor esperar a otra hora para salir, e incluso quedarse en casa ese día.

Uso de casco y gafas
Aunque portar gafas y casco son prendas habituales y necesarias para una conducción más segura, bajo la lluvia se vuelven imprescindibles. Si estos dos elementos están especialmente diseñados para pedalear bajo estas condiciones, mucho mejor. Para el casco existen, en cualquier caso, los mencionados cubrecascos, que evitarán que pase el agua a través de los canales de ventilación del casco.
En cuanto a las gafas, se consideran fundamentales para que la lluvia no entre en los ojos e impida la visión, como cabe suponer, pero deben ser transparentes. De este modo, no se perderá visibilidad ni luminosidad, algo bastante normal y peligroso en días de agua.

La presión de las ruedas
Por último, es recomendable bajar la presión de los neumáticos, puesto que de este modo se consigue aumentar la adherencia al suelo cuando este está húmedo. Así se reducirán notablemente las posibilidades de sufrir patinazos y resbalones.
Este truco es bastante popular, logrando un mayor agarre, ya que las cubiertas se adecuarán más al terreno al ampliar su superficie de contacto con el piso. Como regla general, se suele bajar unos 7 psi para las bicicletas de montaña y entre 15 y 25 psi para las de velocidad o ruta.

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Ciclismo urbano

Los caminos más felices se hacen en bici

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Foto: Sebastian Herrmann en Unsplash 

Ya estamos en el mes de septiembre, mes de la primavera y del fin de los días fríos y cortos, esos que sirven como la excusa perfecta para dejar la bici en casa. El clima de este mes invita a salir a pedalear, con una temperatura agradable todo el día, sin calores extremos y agobiantes o fríos paralizantes. Este es el mes clave para retomar el hábito de volver a la bicicleta. ¡Hay que aprovecharlo!
Además de las recomendaciones habituales sobre chequear el estado del rodado (más aún si estuvo hibernando durante algunos meses), es importante si vamos a salir a pedalear con frecuencia a un destino concreto conocer de antemano la ruta, planear el camino que vamos a transitar. Buscar las referencias de los sitios por donde vamos a pasar, saber en qué calles doblar, dónde se encuentran las ciclovías, qué calles mejor evitar.
Eso quiere decir que no es indefectible que tengamos que confiar ciegamente en las aplicaciones como Google Maps y sus rutas basadas casi exclusivamente en los caminos más rápidos o más cortos para llegar a un determinado lugar. Algo de eso sabe y cuenta en una interesante charla TEDx Daniele Quercia*, un ingeniero formado en Inglaterra que en su estadía en Estados Unidos eligió usar la bicicleta para ir diariamente desde Boston a Cambridge.

Para encontrar el camino para llegar a su destino diario, Quercia recurrió a su app favorita, la cual le indicó el camino a través de la Avenida Massachusetts, que era el camino más corto entre Boston y Cambridge. Un día, sin saber bien por qué, se desvió y tomó por otro camino y se llevó una gran sorpresa por encontrarse con un camino prácticamente despejado de autos, a comparación de la Avenida Massachusetts que, según cuenta, es una avenida repleta de autos.
De repente se dio cuenta que había reemplazado un ambiente hostil, tenso, para circular en bici, por una calle cubierta de hojas y rodeada de árboles. Y eso le disparó ideas al respecto. Ahora se cuestionaba cómo durante tanto tiempo había estado a merced de la supuesta eficiencia de su aplicación de teléfono, que sólo le indicaba el camino más corto y se perdía de disfrutar del camino y del placer de conectarse con la naturaleza, y se dio cuenta que había perdido una conexión tan sencilla como la de mirar a la gente a los ojos. Todo, ¿saben por cuanto?: por apenas un minuto menos de viaje.
Tras aquella experiencia, a este ingeniero se le ocurrió utilizar ese poder para mejorar la experiencia de los recorridos. Y a partir de ese momento cambió el foco de su investigación, pasando del manejo de información a tratar de comprender cómo vive la gente en las ciudades. Empezó a indagar sobre el uso de herramientas informáticas para reproducir experimentos de las ciencias sociales a gran escala, a escala internet. Se basó en experiencias de Jane Jacobs, Stanley Milgram y Kevin Lynch**, lo que lo llevó a crear nuevos mapas. Mapas en los que no solo se encuentra el camino más corto, sino también el más placentero. Cita a Einstein, quien dijo una vez: “La lógica te llevará de A a B. La imaginación te llevará donde quieras”.
Basándose en esta idea, se construyó una plataforma colaborativa en donde se muestra a los participantes un par de imágenes y se les pide que elijan la más bella, tranquila y alegre. Luego, recopilando toda esa información fue posible determinar en cuáles hay mayor consenso y permite saber cuáles son los lugares de la ciudad que hacen más feliz a la gente. Encontraron los lugares ganadores de Londres (donde se hizo el experimento) para diseñar un mapa nuevo de la ciudad. Una cartografía que tuviera en cuenta las emociones humanas. De esta forma, no solo cumplían en conectar dos puntos de la ciudad, sino que lo hacían utilizando los caminos más bellos, los más felices o los más tranquilos.

Aprovechemos la ventaja de la libertad que nos brinda la bicicleta para movernos por la ciudad y convirtamos cada vuelta del trabajo en un “after” donde descansemos nuestra mente de las exigencias diarias y contemplemos los paisajes urbanos que nos rodean y que muchas veces no sabemos apreciar. Permitámonos perdernos por la ciudad, vamos a descubrir aromas, lugares, personas, vamos a hacer que fluyan muchas otras ideas y nuestra vuelta a casa se va a convertir en toda una experiencia para los sentidos.
La charla TED de Quercia termina con una reflexión que utiliza a la película “The Truman Show” como ejemplo. En esa película una persona real no sabe que está viviendo en un mundo inventado. Quizás vivamos en un mundo creado para la eficacia. Pongan atención a sus rutinas diarias y, tal como hizo Truman en la película, huyan de ese mundo inventado. ¿Por qué? Bueno, si piensan que la aventura es peligrosa, prueben con la rutina. Es mortal.

 

Por Matías Avallone, conductor del programa de radio B Invasión Bicicleta.
https://twitter.com/matiasavallone | https://twitter.com/binvasionbici
*Texto basado en esta charla Ted X de Daniele Quercia (tiene subtítulos en español): https://www.ted.com/talks/daniele_quercia_happy_maps?utm_campaign=tedspread&utm_medium=referral&utm_source=tedcomshare

**Jane Butzner Jacobs fue una divulgadora científica, teórica del urbanismo y activista sociopolítica canadiense, nacida en Estados Unidos. Stanley Milgram fue un psicólogo social que desarrolló un experimento que lleva su nombre sobre la obediencia a la autoridad. Kevin Andrew Lynch fue un ingeniero célebre por sus contribuciones a la disciplina de planeamiento urbanístico y diseño urbano mediante sus estudios sobre cómo la gente percibe y se desplaza por la ciudad..

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Ciclismo urbano

Seguros Rivadavia: Bici Pro, la cobertura especial para ciclistas que compiten

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Seguros Rivadavia desarrolló un seguro que otorga la máxima seguridad a los que andamos en bicicleta: protege al asegurado y a su bicicleta ante fenómenos tales como el robo, los accidentes personales y la responsabilidad civil, pudiendo incluir el robo de efectos personales, equipos electrónicos o daños.

Seguros Rivadavia ofrece tres alternativas, de acuerdo a las características de la bicicleta y el uso dado a la misma: Bici Total, Bici Max y Bici Pro. En esta nota te contamos sobre el plan Bici Pro, un producto especialmente diseñado para ciclistas que participan en competencias amateurs, con mayor flexibilidad en las sumas asegurables y coberturas a medida.

Coberturas
-Robo Total.
-Robo de Efectos Personales.
-Robo de Equipos Electrónicos Portátiles.
-Daños a la Bicicleta.
-Muerte Accidental.
-Invalidez Total y Parcial Permanente por Accidente.
-Gastos de Asistencia Médico-Farmacéutica por Accidente.
-Cobertura de Responsabilidad Civil del Ciclista.

Coberturas adicionales para todos los planes
Con el fin de brindar un servicio de excelencia, para este seguro se ofrecen, sin cargo, los siguientes servicios ante una urgencia:
-Traslado por avería de la bicicleta.
-Asistencia por rotura de neumático.
-Reintegro de medicamentos como consecuencia de intento de robo.
-Envío de taxi o remís para traslado a domicilio a causa de robo.
-Envío de ambulancia hasta el centro médico más cercano en caso de accidente.
-Cambio de cerraduras por robo.
-Envío de taxi o remís hasta la dependencia policial más cercana en caso de robo.
-Reembolso de gastos de DNI por robo.
-Asesoramiento legal ante el robo o accidente sufrido.
-Conexión con centros de reparación de bicicletas.

 

Visitá el cotizador online de Seguros Rivadavia en http://www.segurosrivadavia.com/personas/bicicletas/cotizacion.php

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com
O bien contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

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Ciclismo urbano

Francia regala 4.000 euros a las personas que cambien su automóvil por una e-bike o una bici convencional

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El gobierno de Francia aumentó el monto del subsidio que ofrece a las personas que cambian sus autos que utilizan combustibles fósiles por bicicletas eléctricas hasta 4000 euros por persona. El subsidio apunta a incentivar a las personas a deshacerse de sus modos de transporte contaminantes en favor de alternativas más limpias y respetuosas con el medio ambiente.

Las personas en mayores condiciones de ser elegidas para recibir el subsidio son las que viven en hogares de bajos ingresos en zonas urbanas. También califican para el incentivo las bicicletas convencionales sin asistencia eléctrica. Los ciudadanos franceses de niveles de ingresos más altos pueden solicitar subsidios más pequeños.

El gobierno francés se propone que el 9% del país se pase al uso de bicicletas como medio de transporte para el año 2024, un enorme incremento con respecto al 3% actual.
El subsidio, que se introdujo por primera vez el año pasado, se incrementó recientemente, después de que los funcionarios determinaran que se necesitaba hacer más para alcanzar a “rivales” ciclistas como Holanda, Alemania y Dinamarca. Holanda, por ejemplo, cuenta actualmente con un 27% de la población movilizándose en bicicleta.
Esta política del estado francés se basa en un programa que ha sido muy exitoso en Lituania, que subsidia con hasta 1000 euros para la compra de una nueva bicicleta eléctrica, scooter, ciclomotor, motocicleta o incluso créditos de transporte público, después de abandonar su viejo vehículo automotor.
Pero Francia no solo está gastando dinero en incentivos individuales. El gobierno de Emmanuel Macron también dijo que invertiría 250 millones de euros para hacer que la ciudad de París sea completamente ciclista. Y la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo, ganó la reelección el año pasado con la promesa de agregar otros 130 kilómetros de carriles para bicicletas en los próximos cinco años.

 

Foto: por https://www.instagram.com/bikemedia.ar/ para Specialized Argentina

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