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Cicloturismo

Aventura patagónica: Un viaje extraordinario con una bici ordinaria

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La neuquina Carla Saralegui se largó a un viaje improvisado en bicicleta que la llevó hasta Tierra del Fuego, donde la sorprendió la cuarentena. En esta nota nos relata su fantástico viaje en una bici que su padre había comprado en un supermercado.

Mi aventura comenzó en el 2019 con la idea de animarme a cumplir un sueño, conocer El Chaltén. Siempre me resultaba caro poder ir y la verdad que, sin saber bien cómo, surgió la idea de elegir a la bici como un medio de transporte barato para poder hacerlo.
Ya desde que comencé a investigar y charlar con gente sobre el tema, varios me aseguraron que no necesitaba una bici especial, simplemente que lo hiciera con la que tenía, de mi papá, que debe tener más de 15 años, una bicicleta pseudo urbana de las que se compraban en el supermercado.
La verdad que hacía rato que no la usábamos para nada, así que primero decidí ponerla en condiciones. La llevé a la bicicletería y le hice un service, pero no mucho más.
Mis amigos me ayudaron mucho. Me prestaron cosas, me regalaron otras. El que más me equipó fue Leandro, que ya había viajado en bici, prestándome las alforjas y el bolso para el manubrio. Luego una amiga me regaló una parrilla portapaquetes para adelante de la bici.
Mis viajes siempre fueron de mochila y ésta iba a ser mi primera experiencia en bicicleta. Algo que nunca imaginé que iba a hacer, aunque a la hora de armarme con lo necesario para llevar ya tenía algo de experiencia. Me compré una buena bolsa de dormir para protegerme del frío y me prestaron una carpa.
Así fue que comencé los preparativos. Ahorré un poco de plata (que realmente no era mucho) y le puse fecha al viaje.

Inexperiencia y buena suerte
El 22 de diciembre viajé rumbo a El Bolsón y el 6 de enero salimos con mi amiga Nadia, sin experiencia ni entrenamiento, solo con nuestras ganas de viajar. Las dos veníamos con más ganas de largarnos y movernos que de otra cosa. Yo solo sabía lo básico: arreglar algún pinchazo, cambiar la cubierta, pero nada más. Tampoco tuvimos entrenamiento previo, al punto que mi amiga se compró la bici unas semanas antes de salir y yo a veces la usaba para moverme por la ciudad.
De hecho en los primeros días ya tuvimos problemas, ella con su transmisión y yo con el eje trasero. Por suerte logramos conseguir ayuda y fuimos aprendiendo, todo sobre la marcha. Recuerdo que en el tramo que viajé sola, una sola vez tuve que parar al lado de la ruta a cambiar la cubierta, que se me había roto, y por suerte me las arreglé bien. Mi problema mayor siempre fue, y lo tuve hasta llegar a Tierra del Fuego, el eje trasero, al que lo afectaba el peso, pero más que nada porque las rueda ya era muy vieja. La realidad es que a esa rueda había que cambiarle todo…

De El Bolsón a Esquel
Ahora sí, el 6 de enero comenzó el viaje con mi amiga, que, como dije, se había sumado unos meses antes, cuando le conté lo que iba a hacer. Salimos de El Bolsón, Río Negro, y ya en Chubut pasamos por El Hoyo, Epuyén y Cholila, recorrimos El Parque Los Alerces y llegamos a Esquel. Esos hermosos lugares nos deslumbraron con sus paisajes y la calidez de la gente. Nos manejamos en carpa y usamos aplicaciones de viajes para encontrar dónde acampar.
En Esquel nos separamos, ya que a mi amiga se le terminaban las vacaciones. Desde ahí comenzó mi aventura en soledad.


Había salido de Neuquén pensando en cómo hacer ahorros durante el viaje y complementarlos con la venta de fotos, así que le había pedido a otra amiga, Gabriela, diseñadora gráfica, que me ayudara a hacer postales y unos anotadores con unas frases.
Gracias a eso conocí a mucha gente linda en la calle que se interesaba por mi historia, me ayudaba colaborando con mis postales y me invitaba a quedarme en su casa a comer, entre otras atenciones.

Una mujer que viaja sola
De Esquel encaré por la Ruta 40, pasé por Tecka, Gobernador Costa, Río Mayo (todo en Chubut), Perito Moreno y Los Antiguos (en Santa Cruz).
Allí mi viaje se hizo más solitario. La Patagonia es hermosa y viajar en bici te permite sentirte libre en lo que hacés, en lo que ves y en cómo sentir todo lo que te rodea. Además para mí fue un viaje de puro autodescubrimiento y de aprender a disfrutar cada pedaleada y cada momento. Aprendí muchísimo a valorar esas cosas.
Me pasaron todas cosas hermosas en la ruta. Paró gente a sacarme fotos, a convidarme mate y a ayudarme con comida y agua. Realmente eso fue lo más hermoso, porque son lugares muy solitarios, por los que no pasan muchos ciclistas. Y no saben lo que soñaba algunos de esos días con que alguien me diera un mate, cosa que se cumplió, fue muy loco.


Para mí la gente que conocés es la que te hace los viajes. En ese sentido fueron geniales todas las experiencias que tuve y agradezco haber tenido la oportunidad de conocer lo bella que es realmente la gente.
Lo más emocionante fue crecer mucho y charlar con los que me cruzaba sobre el hecho de ser mujer viajando sola. Eso fue súper alentador, ya que sentí que pude motivar a mucha más gente a hacerlo, pero sobre todo a otras mujeres. Sacándonos los miedos y prejuicios y creyendo en la gente.
Hubo tramos en los que me sentí muy cansada y donde el clima (sobre todo el viento) no me acompañaban, y ahí es donde también aprendí a pedir ayuda, a que me pudieran acercar a algún lado. Y esas situaciones me sorprendieron mucho también, ya que nunca había hecho dedo y no tenía mucha fe de que me levantaran con la bici. Pero por suerte no tuve mucho tiempo de espera, ya que son zonas que pasan muchas camionetas y camiones.


Sueños que se suman a los sueños

Llegar a El Chaltén fue super emocionante y la forma de hacerlo fue mágica y hermosa. Sentí que me había conectado con el viaje y la ruta. Saber que todo ese esfuerzo y ese camino valió la pena. No pude más que relajar varios días, sólo pensando en todo lo que había logrado.
Y como los sueños evolucionan, más todo lo que había vivido y la forma en que lo había hecho, fue que me decidí a seguir viajando así, a vivir de esa manera. Así que sin más, desde allí encaré a Ushuaia.
Pasé unos días en Calafate, aprovechando a vender. Allí, una chica que me vio en la calle me invitó a dormir en la casa. Esas invitaciones fueron impagables, tanto ahí como en Esquel y Perito Moreno; simplemente me veían y charlando me invitaban a pasar por sus casas. Realmente nuestra sociedad es súper bondadosa y solidaria y creo que eso es lo que más tenemos que mostrar cuando viajamos.


Seguí bajando hasta Río Turbio, donde me alojé con unos chicos que había conocido en el Parque Los Alerces haciendo cicloturismo. A continuación crucé a Chile y bajé por allí, cruzando a Tierra del Fuego por Punta Arenas. Los días no me acompañaron mucho, por lo que esos tramos los hice bastante más rápido.
Descanse unos días en Río Grande y arranqué la última parte.
Por loca que es la vida, llegando a Tolhuin, 100 kilómetros antes de Ushuaia, durante el mes de marzo, tuve que volver a Río Grande y decidir qué hacer, porque ya se veía que se venía una cuarentena y se estaban cerrando las rutas.
Fue por eso que muy a mi pesar y gracias a la ayuda de mis papás decidí volver el 19 de marzo, en avión, a Neuquén, dejando la bicicleta allá, y con el sueño pendiente de conocer la ciudad del fin del mundo en otro momento.
Mi idea es poder seguir viajando de esta forma en cuanto se pueda. Conseguir auspiciantes o encarar otros laburos freelance para salir a recorrer lo que pueda de mi provincia Neuquén y del país. Para luego salir rumbo a Colombia, que es otro lugar que sueño mucho con conocer.
Ahora trabajo en mis redes sociales y mi página, para que pueda crecer un poco más y así mostrar las bellezas que tenemos y motivar a más gente a que se anime a hacerlo.
Como síntesis de lo recorrido, completé unos 2.555 kilómetros, con algún tramo a dedo e incluyendo un ferry (de Punta Arenas a Porvenir, Tierra del Fuego chilena).


 

PROTAGONISTAS
La multitareas Carla

La protagonista de este viaje, Carla Saralegui (29), vive en Neuquén capital, donde, según ella misma, es “estudiante eterna de la carrera de Comunicación Social y actualmente me sostengo vendiendo productos y haciendo trabajos freelance de manejo de redes sociales y paginas web”. Antes de la cuarentena Carla tenía su emprendimiento y daba clases de zumba, actividades que abandonó cuando se decidió a emprender este viaje. Además, tiene sus hobbies: la fotografía, el baile, la escritura, salir a disfrutar del aire libre y viajar.

@viajesyfotografia_
Carlitax – viajes y fotografía
conviajesyfotografia.com
cdsaralegui@gmail.com

Cicloturismo

Cicloturistas Bahienses: diversión a pedal para todos los gustos y capacidades

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Con el paso de los años y el crecimiento imparable de la actividad cicloturista en la Argentina, la zona de Bahía Blanca fue convirtiéndose en un importante centro de actividades para una gran cantidad de agrupaciones de ciclistas, desde pequeños grupos que hacen salidas suburbanas hasta agrupaciones muy numerosas que abarcan todas las posibles facetas de la actividad. 

Entre estos últimos está el grupo Cicloturistas Bahienses, que se fundó en abril del 2021con el objeto de difundir y promover toda la actividad vinculada al ciclismo, los viajes en bici, las salidas locales, zonales y regionales, concretando recorridos cortos y largos, en grupos o individuales. Hoy lo integran más de 150 ciclistas, entre los cuales los hay de Bahía Blanca y también de la ciudad vecina de Punta Alta.

Una importante característica de Cicloturistas Bahienses es que además de la actividad central sobre las dos ruedas, la agrupación colabora participando en campañas solidarias con establecimientos escolares de Bahía Blanca y de la región y también brinda su aporte a la Plataforma de Sustentabilidad Integral, una importante institución que fomenta la movilidad sustentable a través del uso de la bicicleta y el cuidado del medio ambiente y que organiza congresos internacionales de la temática.

En cuanto al día a día, no solo los administradores del grupo organizan las salidas, ya que es posible que  cualquier integrante pueda proponer y organizar una, para lo cual debe indicar el destino, la distancia a recorrer, el horario de salida y el grado de dificultad de acuerdo al camino que se transitará. Esto permite que a veces haya más de una salida a diferentes lugares en un mismo día. Una vez aprobada la propuesta por los administradores, esta se difunde a través de Whatsapp, Facebook e Instagran. 

Las salidas diarias más habituales se realizan a la zona rural o la marítima lindantes a la ciudad de Bahía Blanca y los fines de semana o feriados a zonas más alejadas, como la localidad de Cabildo y localidades que integran el partido de Tornquist como Saldugaray y Sierra de la Ventana, entre otras, o del partido de Villarino.

En verano se organizan salidas nocturnas, ya sea para ver la salida de la luna llena a Puente Canesa (puente sobre el Arroyo Naposta), la puesta del sol en el muelle de General Cerri o desde la playa de Villa del Mar (Punta Alta).

Un abanico de actividades definitivamente para todos los gustos y capacidades.

En redes: @cicloturistasbahienses

Walter Martínez: wj_martinez@yahoo.com.ar

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Cicloturismo

Gabriela Sabatini: enamorada de la vida, de Argentina… y de la bici

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Residente en Suiza, Gabriela Sabatini no deja de visitar con frecuencia su país de origen. En esta ocasión pedaleó las Salinas Grandes jujeñas y otros puntos de la provincia. En sus redes, la extenista, hoy frecuente ciclista, posteó una selección de fotos de su viaje con un texto más que elocuente.

Ya en Jujuy, Gaby no solo pedaleó las Salinas Grandes, sino que aprovechó para visitar los mejores puntos de la provincia norteña.

Fotos: Instagram @sabatinigabyok

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Cicloturismo

Pedalea o muereh: una familia circletera (sí, circletera) y un viaje sin destino

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“Hace un año salimos de Olavarría con los pedales floreciendo justo con la primavera. Junto con cuatro amigos más, doce ruedas de bicicleta nos dirigimos al sur de la Argentina. Llegamos hasta Bariloche para saber que la hermosa familia circletera (N. de la R.: sí, así, circletera, mezcla de circo y bicicleta) cambiaba de deseos y así fue como nos despedimos.” 

Con estos renglones empieza el primer email que nos mandaron Lusi y Gise para contarnos el viaje que luego de aquella vuelta por el sur argentino decidieron hacer juntas con una primera meta, Brasil, pero sin destino fijo ni mucho menos final. 

Cuando pegaron la vuelta del sur, Lusi y Gise volvieron a la ciudad de Olavarría un primero de abril para abrazar a sus familias y seguir, ahora con ganas de conocer las Cataratas y después cruzar a Brasil.

“Fue duro, fue muy duro —recuerdan en aquel primer email—, pero coronamos los días pedaleando más de lo que creíamos que podíamos, superadas en aprendizajes de portuñol, orgullosas de lo que logramos y pedaleando para no morir.”

Hoy cuentan su modo de vida desde @pedaleaomuereh. Seguilas, vale la pena. Y nos mandaron el texto que podés leer a continuación.

Pedalea o muereh: un viaje sin plan…

Por Lusi y Gise

El día que se estableció la cuarentena, nos encontramos con unos amigos que recién habían vuelto de México.

Hacía dos meses que habíamos vuelto de Ecuador, nuestro primer viaje a dedo durante un año. Pasamos por Bolivia y Perú y en Salta adoptamos a Elado, una gatita negra.

Como a todos, la pandemia nos dejo en shock, pero cuando empezamos a encontrar la libertad para salir a la calle a laburar (ya que hacemos arte en las calles), aprovechamos.

Con un golpe de suerte y algunos ahorros compramos las bicis (la idea de seguir viajando nunca desapareció, pero ahora le habíamos agregado ruedas a las ganas).

Nacimos en Olavarría, una ciudad (bonaerense) llena de arte, donde quienes estamos en la movida independiente somos todos amigos y la mayoría viajeros. Nos juntábamos mucho a entrenar, a comer, para ir a algún evento y para los cumpleaños coordinábamos encontrarnos en el camino. Terminamos siendo varios paseando en bici y fantaseando con la idea de viajar en galera… y así fue como sucedió.

Firmamos contrato (imaginario por supuesto) y empezamos los preparativos.

Nos fuimos adentrando en la mecánica, aprendiendo a parchar y toqueteando un poco las bicis para ver qué onda.

Eze y Leo, salieron un mes antes hacia el Partido de la Costa y junto con ellos volvió Fran, marajense (N. de la R.: gentilicio de Mar de Ajó).

Durante ese mes nos reuníamos con la Flo. Ella había viajado por Brasil en bici junto con Olga, una perrita brasileña amante del sol. Nos enseñó a armar unas alforjas con bolsas de alimento para perros y el resto fueron agarres improvisados.

El 21 de septiembre del 2021 salimos rumbo al sur Flo, Leo, Eze, Fran, Lusi, Gise, Elado y Olga. Juntos eramos “Elado de Olga CIRCLETEROS”. 

Durante 8 meses hicimos funciones de circo para juntar la plata para comer, recorrimos Buenos Aires, los calores extremos de La Pampa, Río Negro y el valle de Neuquén. Fue una hermosa convivencia y aprendimos un montón para luego largarnos a la ruta solas. 

En Bariloche nos tocó despedirnos. Nosotras queríamos conocer Brasil desde hacía rato y ya era hora. Así que pegamos la vuelta.

Pasamos por nuestra ciudad natal para saludar a la familia. Un mes en Olavarría y apareció Moro, la cachorra, que no tenía planes de ser pequeña.

En mayo del 2022 partimos rumbo a Misiones. Hicimos la ruta 14, conocimos algunos de los saltos más turísticos y pasamos por San Pedro a saludar a una amiga.

En Puerto Iguazú nos quedamos un mes. Nos instalamos en la YPF que esta a 1 kilómetro de la aduana, donde conocimos gente muy hermosa con la que conectamos mucho, juntamos la plata para conocer las Cataratas, siempre con malabares, sahumerios, algunos piercing o un poco de música, y laburamos un poco más para cruzar la frontera con algunos ahorros.

Después de 3 meses en la tierra colorada, junto con Moro y Elado, atravesamos la aduana.

No hablábamos nada en portugués, pero poco a poco fuimos entendiendo cómo funcionaba y cómo era la cultura. Atravesamos Foz Do Iguaçú por una ruta alternativa hasta llegar a la 277, que iba a ser la única ruta que transitaríamos durante los próximos meses.

Al principio fue difícil. Los postos (estaciones de servicio) se convirtieron en nuestra casa en el estado de Paraná, con duchas gratis y permiso para armar la carpa. Íbamos seguras.

Así cruzamos todo el estado, pasando por Cascavel, Guarapuava, y antes de llegar a Curitiba perdimos a Eladito en un accidente. Nuestra compañera desde hacía 4 años ya no estaba y eso nos rompió el corazón. Nos sentíamos tristes, cansadas y sin fuerzas.

Deseábamos estar en casa, abrazadas a nuestros padres, madres y hermanos. Recibimos un montón de mensajes hermosos, acompañándonos. Pero decidimos seguir viaje porque nos pareció que la ausencia de Elado se iba a sentir más estando en casa.

Para nuestra suerte, en Curitiba nos recibió una familia que habíamos conocido en la ruta. En Paraná fueron muchos días de lluvia, muchos morros y subidas muy difíciles. Veníamos golpeadas y esa semana con la familia Sawazaki fue un mimo al alma. Nos adentramos un poco más en el idioma, hicimos intercambios culinarios y nos levantaron el ánimo, cosa que nos sirvió para tener más energías a la hora de seguir.

Después de un mes y medio cruzamos al Estado de São Paulo y llegamos al fin al litoral. La primera playa fue Peruibe, y avanzamos por la ruta 101, que costea el país, para disfrutar del mar. 

Es inexplicable la magia que se encuentra dentro de las playas paradisíacas que nos sorprenden al otro lado de los morros. Barra Do Una, Maresias, Toque Toque, Uabatuba (donde llueve mucho) y las que nos faltan por conocer…

No tenemos un plan real; cuando nos preguntan decimos que vamos hasta Colombia o que queremos llegar al litoral norte de Brasil. Pero la realidad es que nuestros planes cambian todo el tiempo y como vamos tranquilas y sin apuros le hacemos caso a la intuición si pinta quedarnos o irnos de un lugar.

Por ahora llegamos a Rio de Janeiro, nos encontramos con unas amigas en Paraty, quienes se prendieron a la locura y se compraron unas bicis para seguir con nosotras. Paramos un mes en la ciudad histórica para reparar, hacer unos cambios bonitos a las bicicletas y seguir.

Mientras, nos ordenamos, paseamos y de paso vamos subiendo registros de nuestras aventuras en nuestras página de instagram @pedaleaomuereh y algunos cortos que hacemos a Youtube.

Gracias, mamá y papá, hermanos y amigos, por estar del otro lado de la pantalla, siempre haciéndonos sentir su amor. 


https://www.instagram.com/pedaleaomuereh/?hl=es-la | gisemartinnzz@gmail.com 

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Cicloturismo

10 imperdibles consejos para cicloturistas

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Viajero incansable y profesional de la actividad, Diego Andrich se subió a la bici en 1992 y no paró de viajar. Toda su experiencia la vuelca diariamente en su Tienda de Biciviajeros, de Caballito (CABA), especializada en cicloturismo. Lo que siguen son 10 de sus consejos para viajeros en bicicleta.

1  ¡Hidratá, siempre hidratá!

Agua fría, agua tibia, lo que te guste, pero siempre hidratá. Y si en tu recorrido no sabés dónde vas a conseguir agua, buscá una casa, un arroyo, un río y llená todos tus envases. ¡Hidratá, siempre hidratá!

2  Para cocinar, agua de mar

Un buen tip es que cuando hacés tu planificación y sabés que tu ruta pasa cerca del mar, podés utilizar el agua marina para la cocción. A lo sumo la dejás hervir un rato antes de poner la comida, pero de esta manera te ahorrás el consumo del agua potable, siempre imprescindible en los viajes en bicicleta.

3  Linterna de bicicleta, linterna frontal

Pedalear de noche tiene algunos secretos. No es imposible, aunque puede ser algo peligroso, pero un buen secreto es que más allá de la cantidad de lúmenes que tengas en tu iluminación es tener dos luces: una que va fija en el manubrio de la bicicleta y una linterna frontal en el casco. ¿Por qué esta última? Por la curiosidad: uno va pedaleando por un sendero, un camino nocturno totalmente oscuro en el medio de la nada y escucha un ruido y lo que uno hace automáticamente es querer ver qué produce ese ruido. Entonces, una linterna frontal te permite iluminar hacia ahí y evita que, al no tenerla, de manera inconsciente muevas el manubrio para poder ver y se produzca un accidente. 

Otra razón es que en un sendero la luz del manubrio no nos permite ver una curva que aparece de repente, mientras que la luz del casco permite que con un movimiento de cabeza logremos iluminar la curva que se nos viene encima.

Entonces: linterna de bicicleta y linterna frontal, dos productos que conjugados hacen que tu pedaleo nocturno por el medio del campo sea más seguro.

4  Precauciones al recoger agua de arroyo  

A la hora de sacar agua de un arroyo cerciorate que no haya animales bosteando y en general que no haya animales en el cauce. Y siempre que saques agua de un arroyo, que sea aguas arriba del cruce del camino por el que estás transitando, de manera de evitar que si hubo alguna contaminación producida por un vehículo ésta no esté en el agua que vas a recoger.

5  Comida liofilizada

En el bikepacking, por un tema de espacio se incorporó algo que ya existía en el mundo del aire libre, la comida liofilizada, que es comida ya cocinada y deshidratada, a la que solo hay que agregarle agua hirviendo, esperar 10 minutos, revolver, y ya está lista para comer. De esta manera evitás tener que transportar insumos, condimentos y un montón de cosas que ocupan mucho espacio. 

Muchas marcas de comida liofilizada ya vienen con un envase listo para que le agregues el agua al mismo envase de la comida, pero eso nos genera el problema de no dejar rastros, ya que generamos mucha basura por cada porción de alimento que llevamos. Por eso, algunas marcas están comercializando comida liofilizada a granel. Vas a la tienda especializada y comprás la cantidad de porciones o raciones que necesitás para tu viaje y las transportás en un envase reutilizable.

6  Menos basura

Un buen tip para no tener más basura que la mínima necesaria, es fraccionar los alimentos que vas a llevar en la salida. De esa manera generás menos basura, ya que a los envases en donde transportes el alimento fraccionado los podés reutilizar

7  Fuentes de energía

Otro dato importante a la hora de planificar un viaje en bicicleta es calcular la cantidad de horas en que vas a necesitar tu iluminación, ya sea una linterna de bicicleta o una frontal. En ese punto tenés que elegir qué te conviene más, si una linterna recargable o una linterna con pilas recargables. En el primer caso es sumamente importante comprar un power bank para recargar energía y en el segundo llevar pilas recargables de repuesto.

Lo ideal es combinar los dos sistemas de alimentación, uno recargable y otro con pilas, para que uno por lo menos lo tengamos a disposición.

8  Alimentos que absorban agua y no que la derrochen

Cuando hacés la planificación de tu viaje y sabés que vas a tener poco acceso al agua, está bueno pensar en alimentos que a la hora de cocinarlos absorban el agua y no como, por ejemplo, los fideos, en los que se desperdicia mucha agua. De esa manera vamos a necesitar menos agua o por lo menos no vamos a desperdiciarla.

9  El lugar, la época, el fuego y otras yerbas

A la hora de planificar es clave entender que lo importante no es solamente encontrar un buen recorrido sino averiguar en qué época del año está bueno ir por las condiciones climáticas, las temperaturas. También está bueno investigar dónde conseguiremos agua, dónde podremos comprar comida, dónde estará bueno dormir. No está bueno dormir en cualquier lado, en ocasiones incluso por el rastro que vamos a dejar. Obviamente, nunca encender fuego, a menos que sea un lugar sumamente preparado para eso y siempre dejar el lugar en las mismas condiciones en que lo encontramos, o mejor, para que la persona que viene atrás pueda disfrutar tanto o más que nosotros.

Repito: el fuego siempre y únicamente en el lugar que está especialmente preparado para eso. La fogata queda muy linda pero no va en cualquier lugar.

10  Cómo tomar agua caliente

Hablemos un poco de cómo combatir la deshidratación. El agua caliente es difícil de tomar pero es mucho más amena si le agregamos unas hierbas o un saquito de té o de mate cocido. Esto la hace más agradable al paladar y la tomamos más fácil. Incluso es posible agregarle hasta un poco de azúcar si ese es tu gusto. El agua caliente hidrata igual que el agua fría, pero al paladar no es agradable.

Por Diego Andrich: www.tierradebiciviajero.com.ar | 11-24670104

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