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Cicloturismo

Ciclismo de aventura: un largo camino hacia la sostenibilidad y la reducción del impacto del ciclismo sobre la naturaleza

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Como en el montañismo, el trail running, la escalada y hasta podríamos decir la pesca deportiva, entre otras disciplinas englobadas dentro del deporte de naturaleza, el ciclismo de aventura enfrenta hoy el gran desafío de crear sostenibilidad en cuanto al desarrollo masivo de la actividad, ya que, como se ve a simple vista, en los últimos tiempos los deportes relacionados directamente con la naturaleza han crecido exponencialmente y todo parece indicar que el ciclismo, en su expresión más aventurera, no parece quedarse afuera de este fenómeno que parece estar recién en sus comienzos. La ventaja que tenemos todos aquellos que encontramos la exploración y la aventura en la fusión de la bici con la naturaleza es que contamos con algunos antecedentes que nos indican cuál es el camino a seguir y qué errores no debemos cometer para que el impacto que generemos en los entornos naturales donde nos movemos no sea tan grande o, con algo de suerte y mucho más trabajo, pueda hasta llegar a ser un impacto positivo.

Hacia una nueva cultura de los deportes de aventura
Quien crea que caminando en una montaña o pedaleando en un sendero por el bosque está generando a su alrededor solo cosas positivas está equivocado, ya que si bien está más que claro que acercarse a la naturaleza para desarrollar deportes o actividades que nos liguen de manera directa a ella trae un sinfín de beneficios para las personas, la manera en que lo hagamos será la que defina en forma directa el impacto que nosotros generemos sobre ella.

Durante años se habló de los beneficios de la vida al aire libre y muchas veces nos encontramos hablando de un estilo de vida en la naturaleza y de la libertad que de ello se desprende. Las redes sociales rebalsan de personas mostrando sus actividades en entornos naturales de los más diversos y en el relato colectivo está cada vez más presente la necesidad de salir a la naturaleza. ¿Pero cuántos de nosotros nos hemos puesto a pensar, o lo que sería aún más justo, cuántos de nosotros hemos trabajado para reducir el impacto o mejorar los lugares adonde vamos a buscar lo que nos hace tan bien?

Se dice que la cultura es ese conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una época o grupo determinado y se dice también, que los derechos de uno terminan donde comienzan los derechos de algún otro, con lo cual debemos admitir que inevitablemente lo que nos comienza a suceder es eso que ocurre cuando dejamos de ser uno para pasar a ser parte de una comunidad y es ahí donde nos guste o no debemos trabajar para ponernos de acuerdo y sobre todo para lograr crear esa sostenibilidad que nos garantice que nuestras actividades se puedan seguir llevando a cabo a lo largo del tiempo sin que los lugares donde las desarrollamos sufran modificaciones o daños irreparables causados por malas prácticas o hábitos en los que nunca nadie se puso a pensar.

¿Quién es el culpable?
Lejos de señalar con el dedo, nos queda hacer una autocrítica urgente y buscar en lo colectivo la respuesta y la motivación para abordar y trabajar conjuntamente en las diferentes problemáticas que enfrentamos todos aquellos que practicamos deportes de aventura en la naturaleza. Grupos de escaladores y montañistas ya están trabajando, desde hace algún tiempo en la difusión e implementación de nuevas técnicas de bajo impacto y desde varias organizaciones se realizan acciones para garantizar el libre acceso a las montañas y la implementación de políticas públicas que defiendan y pongan en valor la práctica de estos deportes que conectan directamente a las personas con la naturaleza.


La basura, el alambrado, el fuego, la huella, el sendero erosionado, el ruido, la tranquera, no es solo un resultado del que pasó por ahí antes que nosotros. Tampoco son únicamente responsables los escaladores, los paisanos, los turistas, los bikers, los organizadores de carreras ni el boludo que tiró el sobrecito de gel… Somos un poco todos, somos cada vez más y todos debemos tomar cartas en el asunto desde el lugar que nos toque. Cambiando hábitos, poniéndonos en duda, enseñando, involucrándonos y generando acciones directas que equilibren la balanza en pos de la sostenibilidad de las actividades
¡Es lo menos que podemos hacer!
Para bien o para mal, debemos aceptar que no estamos solos en este mundo y que ello implica ser parte de una comunidad que a partir de sus hábitos y costumbres tiene la posibilidad de modificar para siempre y sin criterio los lugares con los que interactúa o la de crear sostenibilidad y conciencia sobre el cuidado de esos mismos lugares.

En lo personal hemos pasado los últimos 7 años en la Cordillera de los Andes desarrollando travesías en lugares en donde, en muchas ocasiones, nunca antes había transitado una bicicleta y podemos asegurar que el impacto existe y que es cuantitativamente mayor si no se es verdaderamente consciente de él…
Comenzar por el principio

Desde finales de los 80 se viene trabajando a nivel mundial en la creación y mejora de un programa para la implementación de prácticas que ayuden a minimizar los impactos en áreas naturales. La idea a grandes rasgos es trabajar en la educación y la formación de las personas que visitan regularmente áreas naturales, para que ellos mismos desarrollen prácticas voluntarias que minimicen los problemas y con el tiempo se pueda moderar el control restrictivo que se debe implementar obligatoriamente en las áreas naturales en donde el impacto es muy importante. Si bien este trabajo no está enfocado específicamente para una actividad en especial, sus siete principios básicos, se han transformado en el mejor punto de partida para comenzar a mejorar las prácticas que llevamos a cabo cuando nos aventuramos por zonas agrestes. Nos queda, como comunidad, la tarea de adoptar y adaptar estos siete principios a la cultura del ciclismo de aventura para poder garantizar la sostenibilidad de la actividad, pero sobre todo la sustentabilidad de los lugares que visitamos.

Leave No Trace (No Deje Rastro) y las técnicas de bajo impacto
1. Planifique su viaje

La planificación en el ciclismo de aventura es una gran herramienta y si bien no es fundamental cuando realizamos viajes de cicloturismo convencionales, se vuelve indispensable cuando decidimos realizar una travesía por ambientes naturales menos frecuentados. Saber dónde tendremos agua, reparo, por qué clase de terreno nos tocará transitar con nuestras bicis o dónde podremos reabastecernos de comida son solo algunas de las cosas que deberemos resolver para lograr concretar una travesía exitosa.

En lo que respecta puntualmente al impacto, la planificación del viaje es la que nos va a poder hacer tomar decisiones que prioricen el respeto hacia el lugar por el que vamos a transitar. No es lo mismo, por ejemplo, visitar un lugar en periodos de mucha lluvia, en donde vamos a encontrar suelos húmedos y barrosos, que hacerlo en épocas secas en donde nuestra huella definitivamente va a ser menor.

Muchas veces los lugares no son aptos para nuestras bicis o simplemente el uso de las mismas está prohibido por razones de impacto, con lo cual no queda más que reformular el recorrido o hacerlo en otra modalidad.
Respecto a esto último, la aparición del bikepacking ha abierto nuevas posibilidades, ya que es una modalidad que nos permite pedalear por lugares en donde antes hubiera sido imposible, pero también nos coloca frente a la necesidad/responsabilidad de encontrar un equilibrio que transforme a la bici en una herramienta más para las travesías y no genere un impacto excesivo en los lugares a recorrer.

En el ciclismo de aventura planificar también nos va a permitir reducir los riesgos y evitar problemas con pobladores. Tener información de los lugares que vamos a recorrer siempre es un gran beneficio y es lo que nos va a permitir tomar decisiones responsables para con el entorno, para con nosotros mismos y para la comunidad del ciclismo de aventura.

2. Transita y acampa en superficies durables
Respecto a esto existe muchísima información en base a experiencias relacionadas al senderismo, pero es poca la información y la experiencia específica para las actividades relacionadas al ciclismo de aventura. Aun así, existen conceptos generales que se pueden aplicar a estas disciplinas y que nos van a permitir iniciar el camino para la creación de prácticas de bajo impacto específicas para el ciclismo de aventura.
A grandes rasgos, las áreas se pueden clasificar en dos tipos, dependiendo del tipo de uso. Por un lado existen las áreas populares o de alto uso (rutas cicloturísticas convencionales) y por otro las áreas vírgenes o menos frecuentadas (senderos de montaña, rutas específicas de bikepacking o single track). El tipo de zona por el que transitemos va a modificar las prácticas que implementemos para minimizar el impacto en nuestra visita.

Este quizás sea el mayor desafío que tenemos por delante todos aquellos que practicamos alguna disciplina del ciclismo de aventura, ya que nos enfrentamos a uno de los mayores problemas generados a partir de nuestra actividad. El impacto de las bicis siempre va a ser mayor que el que pueda generar una persona caminando y por ese motivo es que deberíamos ser más cuidadosos a la hora de elegir por qué terreno transitar. En este sentido, y hablando de zonas prístinas, en donde no existe un sendero, podemos hacer mención a algunas prácticas que llevamos adelante para reducir el impacto o minimizar la huella:
Rutas cicloturísticas convencionales: en este tipo de viajes o travesías generalmente se transita por caminos diseñados para vehículos, con lo cual ya existe un gran impacto inicial. La lógica, entonces, sería la de comportarnos adecuadamente para con este tipo de lugares. No dejar rastro implica cuidar de esos sitios a través de acciones tan simples como la de hacernos cargo de nuestros residuos, respetar las normas básicas de la ruta y los pueblos que visitamos.
Solo como ejemplo y a modo de autocrítica, deberíamos ponernos a pensar en lo que una persona de un pequeño pueblo puede sentir al vernos acampar en un lugar indebido o sin el permiso necesario, para entender que el impacto no solo implica daños a las áreas naturales más vírgenes sino que también se genera alrededor de todos los ambientes que visitamos. Por eso, insistimos en la importancia de la creación de una cultura que respete a la naturaleza por sobre todas las cosas, pero que también sea respetuosa con las culturas con las que interactúa.
Rutas menos frecuentadas/senderos/fuera de ruta: en este tipo de travesías es en donde deberíamos prestar especial atención y no porque en el cicloturismo convencional no se tengan que tomar recaudos, sino porque lo que hagamos mientras transitamos un sendero poco frecuentado o un lugar por el que nunca antes transitó una bicicleta es lo que va a marcar una enorme diferencia a la hora de evaluar el impacto. Por lo tanto es aquí donde tenemos que realizar el mayor trabajo, ya que, como dijimos anteriormente, es muy poca la información y la experiencia específica que existe sobre este tema. Aun así podemos encontrar una guía muy útil en las recomendaciones que Leave No Trace nos recuerda y desde allí realizar la adaptación correspondiente al ciclismo de aventura.

Como aclaración podemos decir que más allá de cualquier forma, la idea es que prime el sentido común y prevalezca el concepto de intentar dejar el lugar tal cual lo conocimos para que los próximos en visitarlo puedan disfrutarlo tal cual lo disfrutamos nosotros.

3. Manejo y gestión de desechos
Quizás esta sea una de las acciones que más fácilmente podemos implementar e imaginamos que a estas alturas ya casi no existen cicloviajeros que no sean cuidadosos con el tema de los residuos. Pero aún así, siempre hay hábitos nuevos que podemos incorporar para reducir nuestros desechos.
Particularmente, nos gusta trabajar en la idea de volver con todo lo que iniciamos las travesía, es decir que intentamos no dejar ningún tipo de desecho a excepción de los fisiológicos, pero aun para estos casos, también existen prácticas que ayudarán a minimizar el impacto. En este caso Leave No Trace nos recomienda: “Lo que viene contigo se vuelve contigo”
La idea principal de este concepto es minimizar la basura que llevamos a la montaña, pero fundamentalmente hacer cumplir la premisa de regresar con toda la basura con la que iniciamos la travesía.
Veamos ahora el tema de cómo ir al baño en la montaña.
Generalmente, los problemas de desechos fisiológicos son serios solamente en áreas con uso bastante alto y sin baños instalados, pero aun así y teniendo en cuenta que cada vez somos más en las montañas y que decenas de estudios mostraron que los microorganismos patógenos pueden sobrevivir durante un año o más en los excrementos enterrados, resulta necesario implementar una práctica sumamente simple que evita y minimiza considerablemente los riesgos y el impacto que generamos a la hora de ir al baño en el monte.
Alejarse al menos 50 metros de las costas de lagos o ríos.
Hacer un pequeño pozo de unos 20 cm y luego tapar los excrementos asegurándose de que no pueda ser descubierto fácilmente.
No dejar enterrado el papel higiénico. Siempre llevarlo de vuelta en una bolsita.
A la hora de higienizarnos y lavar debemos entender que hasta los jabones biodegradables contaminan el agua y afectan a la vida acuática. Por eso es recomendable hacerlo lejos de cursos de agua y desechar el agua jabonosa en un pozo que luego debe ser tapado cuidadosamente al momento de dejar el lugar.

4. Reducir el uso de fuego
Durante muchos años estuvo de moda entre los cicloturistas la costumbre de no llevar cocina y en cambio hacer fuego como recurso principal. La idea del minimalismo, de vivir con poco o solo con los elementos que la naturaleza nos brinda puede parecer sumamente romántica y afortunadamente somos muchos los que practicamos esa filosofía de vida. Pero también debemos aceptar que los extremos suelen ser los lugares en donde no prima la coherencia y en donde lo colectivo se comienza a empañar para darle lugar a los aspectos más individualistas del ser humano. El fuego, en este caso, es el fiel reflejo de esa fórmula, ya que muchas veces no se trata de una cuestión personal, sino más bien del respeto a lo colectivo por sobre todas las cosas. Si bien el fuego está presente en nuestra cultura, no todos lo saben manejar con responsabilidad y está comprobado que por ese motivo se han producido y se producen muchos de los incendios que provocan desastres irreparables en los ambientes naturales que visitamos.

Por ese motivo y pensando en fomentar una cultura colectiva que respete el medio ambiente por sobre todas las cosas es que se aconseja llevar y utilizar calentador como principal y único recurso en nuestras travesías y solo hacer fuego en áreas permitidas en donde no exista ningún tipo de riesgo.

5. Deja lo que encuentres
Ni sacar ni poner nada debería ser la premisa en este caso y a pesar de que es común que las personas se lleven un recuerdo en forma de flor, planta, piedra o, en el peor de los casos, algún resto arqueológico o bien privado que por lejano confunden con abandonado o “sin dueño”. Debemos ser conscientes de que lo que está en la montaña es de la montaña, lo mismo que en el bosque, la playa, el desierto o el mar (aunque en este último no esté del todo claro). En definitiva se trata de no llevarse nada y de dejar todo tal cual estaba cuando llegamos y eso también implica no dejar nada, no construir nada, ni introducir nada que no sea del lugar.

6. Respeta la vida silvestre
Nunca olvidar que nosotros estamos de visita y ante esa premisa debemos ser sumamente responsables y respetar estrictamente a la fauna y la flora del lugar. No acercarse a los animales, no alimentarlos ni molestarlos es lo mínimo que podemos hacer. La planificación en estos casos nos va a permitir conocer sobre la fauna local, especies existentes, su comportamiento, épocas de reproducción y demás información que nos permitirá decidir responsablemente en beneficio de la misma.

Además, como cada vez más cicloviajeros viajan acompañados de sus mascotas, se debe tener en cuenta que las mismas producen grandes problemas en las especies nativas, con lo cual es sumamente importante no llevar mascotas a los lugares silvestres.

7. Considera a otros visitantes
En este punto prima el sentido común aplicado al respeto por el otro y la conciencia de que cada uno de nuestros actos va a repercutir de una u otra forma en la vida del otro. Y si bien este principio debería aplicarse en todos los lugares del planeta, es necesario adaptarlo a los ámbitos naturales que visitamos. El silencio, el cuidado de los espacios compartidos, al igual que la voluntad de colaborar con los otros en situaciones que lo requieran es lo que nos va a mejorar a nosotros y a los otros en la experiencia en la naturaleza…

Texto y fotos: Nación Salvaje

Cicloturismo

El cruce más rápido del Sahara en bicicleta y sin asistencia en 12 días, 22 horas y 44 minutos

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Foto: https://www.instagram.com/sergio_michelini_photography/

Protagonizada por el ultraciclista ítalo-argentino Leonardo Morilla, la travesía más rápida (y escalofriante…) del desierto del Sahara en bicicleta, que implicó recorrer sin apoyo externo 3.000 kilómetros desde Marruecos hasta Dakar, con 10.670 metros de desnivel acumulado, en 12 dias 22 horas y 42 minutos, está actualmente en proceso de transformarse en un nuevo Récord Guinness*.
Leonardo comenzó en Marrakesh, Marruecos y terminó en Dakar, Senegal, superando el récord anterior por 7 horas de diferencia, con el agregado de que, por la situación bélica que sufre esa zona, debió recorrer 3.000 kilómetros en lugar de los 1.700 del récord vigente hasta ese momento.

Foto: https://www.instagram.com/sergio_michelini_photography/

El rácord fue realizado durante el verano del Sahara, para aprovechar los vientos a favor de hasta 40 km/h que son frecuentes en esa época del año, pero unas inusuales tormentas en Mauritania provocaron que los vientos fueran en contra casi el 80% del tiempo, en forma de tormentas de arena de hasta 70 km/h.
Leonardo debido atravezar distintas adversidades:
-500 km sin dinero y sin comida debido a que momentaneamente no se podia extraer dinero en ningun cajero de toda Mauritania.
-Pasar por uno de los pocos territorios que existen llamados No man’s Land (Tierra de nadie), en la frontera entre Marruecos y Mauritania.
-Envenenamiento por comida en mal estado
-Cruzar con sobornos la frontera de los hermanos Rosso, entre Mauritania y Senegal, conocida como la frontera más corrupta de África.
-Finalizar su recorrido en Dakar el día de un intento de golpe de estado, donde el gobierno cortó internet por una semana. Lo que obligó a Leonardo a recorrer los ultimos 350 km sin GPS desde la frontera hasta la capital en menos de 24 horas, atravesando manifestaciones e incluso agresiones.
Lo que sigue son algunos relatos en primera persona de esta carrera contra el tiempo y el espacio.

Foto: https://www.instagram.com/sergio_michelini_photography/

Grasa hervida con salsa y solo dos horas de sueño

Antes de comenzar, paso una semana en Marrakech para aclimatar mi cuerpo a las temperaturas.
Me despierto en una habitación de 2 x 2 metros en Medina, Marruecos. Sin ventiladores y apenas una ventana que da a un pasillo interno. Son las 9:30, miro la temperatura: 37ºC. Siento que ya estoy agonizando y todavía ni siquiera estoy en el Sahara.
A las 22:30 salgo de Menara Gardens con 3 testigos que firman los documentos que exige el Guinness World Record.
Parto entre la multitud. No tengo muchos más recuerdos de esa noche más que escuchar música y controlar las pulsaciones. Cuando vuelvo a darme cuenta de dónde estoy, ya he cruzado la primera parte de las montañas Atlas prácticamente sin darme cuenta, ya he hecho 2000 metros de ascenso antes del amanecer.

Tenía comida suficiente para no parar por casi 1000 km; solo debía completar con proteínas como huevos y carne que encontrara en la ruta. Ya es mediodía, entro a un lugar donde veo que la gente come y le digo a la persona que quiero lo mismo, que parecía carne. Me lo sirven y en realidad era solamente grasa hervida de algún animal con una salsa. No creo que sea un plato “saludable”, pero después de haber gastado unas 4000 calorías, ¡era increíble! No podía creer lo bueno que estaba ese plato de solo grasa y cartílagos. Continúo hasta que se hace de noche y voy a un restaurante mejor puesto; el dueño está sorprendido y no quiere que pague. Al final, termina invitándome a su casa y explicándome que él no es árabe, esta región pertenece a otra cultura… No entendí a qué se refería, pero esta secuencia se repitió muchas veces. Le agradezco, sacamos una foto con él y con el chef, y me despido rumbo a Tiznit, donde había visto un camping, solo que no tenía teléfono ni página web. Cuando llego, el camping estaba cerrado. Terminé durmiendo contra una pared para refugiarme del viento a las 2 de la madrugada. Era la primera vez que dormía en 40 horas.
A las 3 unos perros me acorralan en la oscuridad. Veo una luz y grito “Ici, ici”, que en francés es “aquí, aquí”. Era el guardián, que paseaba con sus perros por la noche.Solo hablaba árabe, pero entendí con sus gestos que podía quedarme. El problema es que ahora tenía la adrenalina lista para subirme los Atlas de nuevo; ¿Cómo dormir así? Ese día solo dormí 2 horas en 40 horas.


Camiones

(Al día siguiente) me despierto con el colchón inflable completamente en el piso, muy pinchado. Sentía que mi cuerpo no se había recuperado en absoluto.
En todas las culturas, se puede ver cómo los autos te comunican sus códigos, sus reglas, la de esa ruta en particular. Ahora el código era: “Esta ruta es de los camiones principalmente”. Me doy cuenta cuando un camión toca bocina por detrás, no frena ni cambia de rumbo; ya sabes que es mejor aceptar las condiciones de ellos. Ya no había más banquina, cada vez que un camión venía por detrás tocando bocina, “era mi obligación tirarme fuera del asfalto contra las piedras, contra una zanja, contra lo que sea”. Yo estaba de más en esa ruta y tenía que dejar pasar a cada camión.
Recuerdo llegar a la cima, suspirar y decir, ya no quiero subir más. Me tomo unos minutos para recuperarme, después de sentirme entre la espada y la pared durante varias horas. Luego vino el descenso como recompensa, con el viento que permitía evaporar la transpiración. Llego a un camping y me pongo a reparar el colchón que tenía 7 pinchazos en total; la noche anterior, sin verlo, había dormido sobre unos vidrios rotos y unas ramas. El dueño del camping me cobra 3 euros y además me ofrece un plato de pasta. Me advierte que el agua no es potable y no hay agua caliente, pero que puede darme una olla con un poco de agua hirviendo para bañarme. Me baño sentado en una roca con 2 baldes de agua. Lo sentía como el baño más reparador que había tenido en mi vida. Pude dormir 7 horas.

Tormenta de arena
(Al tercer día) me despierto y la rueda trasera estaba completamente desinflada. La inflo y salgo lo más rápido posible mientras pienso que hoy va a ser un gran día, estoy muy descansado. Luego de cruzar esta última parte de Atlas, llego a TanTan, conocida como “Las puertas del Sahara”. El viento era insoportable, soplaba en contra y cruzado. Calculé en ese momento una velocidad constante de viento de 30 km/h con ráfagas de hasta 70 km/h. Incluso caminar era difícil, tenía miedo de caer frente a un camión. Caminé durante 3 horas. Observaba que la arena estaba suspendida en el aire; en ocasiones, ráfagas de arena voladora me golpeaban, causándome una sensación de ardor en la piel y mucha tos. Cubrí mi boca con la única otra remera que tenía y atravesé TanTan; ya no sabía cómo hacer para respirar ni para abrir los ojos, ya que la arena entraba por todas partes. No era consciente de que estaba atravesando una tormenta de arena.
Levanté la vista y ahí vi una de las imágenes más aterradoras de este viaje: el horizonte estaba compuesto únicamente de arena en movimiento. No se distinguía entre el suelo, el aire y el cielo; todo eran montañas de arena. En ese momento pensé, “¿Dónde me he metido?” Yo creía que esto iba a ser más fácil… ¿Cómo pude pasar por alto esto en mi planificación? En mi cálculo, tendría viento a favor todo el tiempo, pero esto era literalmente imposible. Los camiones se detienen y me preguntan hacia dónde voy. Intento explicar que estoy intentando establecer un récord mundial, pero nadie parece entenderme. Me dan agua y se van.

The police
(Al final de lmi cuarta jornada,) a las 11 pm, llego a las puertas de la ciudad de Laayune. Un grupo de policías amables me detiene. 100 metros más adelante, militares me paran; ya no tan amables, me piden el pasaporte y me hacen muchas preguntas. Lo más extraño es que, a 100 metros de allí, me paran otros militares, pero estos estaban bastante armados y no mostraban ninguna sonrisa. Me apuntan con linternas en la cara y me preguntan por mis documentos, por qué estoy aquí y por qué a esta hora. El interrogatorio es extenso y luego me dejan ir. 100 metros más adelante me paran nuevamente policías. Ya no entendía nada. Pregunto por qué me paran tantas veces y qué está sucediendo. Me responden que son controles normales, para garantizar mi seguridad. Sin darme cuenta, había cruzado el área en disputa entre Marruecos y Sahara Occidental). Dependiendo de a quién le preguntaras, había cruzado una línea fronteriza entre dos países.

Mad Max

(Al quinto día) despierto rodeado de hombres y escenas que parecen sacadas de una película de Mad Max: animales muertos, jeeps, camionetas y motocicletas destrozadas con piezas esparcidas por todas partes. Parece un desguace con carpas en medio. Me levanto muy tarde ese día debido a la acumulación del viento en contra, lo cual me ha dejado con una gran fatiga física.
El sistema tubeless de la bicicleta deja de funcionar y tengo que reemplazarlo por una cámara de aire convencional. También aprovecho para limpiar el grupo de tracción en una gasolinera con diésel, ya que la arena ya no me permite cambiar de marchas correctamente. Pierdo mucho tiempo realizando estas reparaciones y limpiezas. Debido a la tormenta de arena, algunas partes de la carretera tienen un carril reducido y se convierten en un solo sentido, ya que las máquinas topadoras están retirando la arena de la carretera. Parece como si el Sahara estuviera “comiéndose” la ruta. Finalmente, encuentro un camping y duermo alrededor de la medianoche.

(En la séptima jornada) me despierto antes del amanecer y soy muy consciente de que estoy retrasado. A partir de este momento, no puedo permitirme perder tiempo en nada. Desayuno rápidamente y me subo a la bicicleta. Creo que solo saqué una foto ese día. Cruzo el Trópico de Cáncer y pincho la rueda trasera dos veces. Ahora uso una cámara de aire, así que tengo que limpiar y reparar la cámara, que está sucia por el líquido tubeless. Duermo en un pequeño pueblo donde la gente espera antes de que abran la aduana para cruzar a Mauritania. Estoy un poco preocupado por “No Man’s Land”, ya que mañana cruzaré uno de los pocos territorios en conflicto, donde ningún país lo reclama como propio. Por lo tanto, son 5 km donde no hay leyes ni gobierno que rijan ese territorio.

No man’s land
Me despierto antes del amanecer y me dirijo directamente a la frontera. Desayuno un pan con huevos y veo un cajero automático. Pienso que es mejor sacar dinero en efectivo en Mauritania para evitar problemas con el tipo de cambio. Sin saber que esta sería mi última comida con mi último dinero en más de 500 km.
Llegar en bicicleta a una frontera en el Sahara tiene la ventaja de que te dejan pasar adelante sin hacer cola bajo el sol. Pero ser blanco tiene la desventaja de que quieren entender realmente lo que estás haciendo y asegurarse de que no seas una amenaza para ellos o un problema internacional. Cruzo “No Man’s Land” y del otro lado me encuentro con nada más y nada menos que la Guardia Civil Española. Ellos estaban caminando, hablando y saludando a la gente. Quería abrazarlos, pero decidí limitarme a darles la mano. Estaban muy contentos de verme y se reían, preguntando cómo llegué hasta allí. Mientras hablaban, tomaban jugo de naranja en vasos de vidrio, dos cosas que no había visto en más de 1000 km. Les expliqué mi situación de récord mundial y les pregunté si sería seguro seguir de noche. Me dijeron: “Ya llegaste hasta aquí, así que sabes dónde estás y cómo funciona esto. Ve tranquilo, no te pasará nada. De todos modos, vamos a informar al jefe de los militares de Mauritania y veremos qué dice”. El jefe militar de Mauritania vino y dijo: “De noche no puedes continuar en bicicleta, es peligroso. Cuando veas militares de noche, quédate allí”.

Mis días más difíciles: Mauritania 

Pago una visa de 55 euros, que no puedo pagar con tarjeta, y me quedan solo unos 5 euros en efectivo. Un militar me dice que no me preocupe, que a 45 km hay un pueblo donde puedo usar mi tarjeta.
Ese día la temperatura rondaba los 50 grados. Llego al pueblo y resulta ser uno de los más pobres que he visto, con camellos muertos abandonados en la carretera. Ni siquiera los han enterrado. Compro algunas bebidas mientras reviso el mapa. Hay una gasolinera a 80 km y luego un pueblo a 200 km. La gasolinera está abandonada.

No tengo agua y comienzo a pedir bebidas a los militares y policías que me detienen. Llego a la ciudad a media noche; el nombre de la ciudad solo está en árabe en los carteles.
Ningún cajero automático funciona. Unos niños, junto con una persona mayor, me ayudan. Los niños se autodenominan los guardias del ATM y me muestran los 3 cajeros automáticos que hay, ninguno de los cuales funciona. Me dan algo de su escasa comida y agua. Me dicen que no me preocupe, que puedo dormir en la mezquita. Me presentan al guardián de la mezquita, que parece un imán, y a las 3 de la madrugada me recibe y, como todos los hombres religiosos, habla varios idiomas, incluido el inglés con fluidez. Le cuento mi situación y me dice que soy bienvenido, y me muestra un lugar donde puedo dormir junto con otras 20 personas. Era el patio de la mezquita. Me acuesto en mi bolsa de dormir, miro al cielo y veo un millón de estrellas.
(Al principio de mi novena jornada) me despierto con la llamada a la oración islámica a las 5 AM. Nunca antes me había sentido tan dolorido muscularmente. Mi cerebro estaba en piloto automático, ya no respondía, solo sabía que la solución estaba adelante. No tenía comida en el estómago y mi cuerpo comenzó a consumir no solo grasa sino también mis propios músculos como fuente de energía. Compro 2 panes con los últimos 20 centavos que me quedan y no me bajo de la bicicleta hasta llegar a la capital de Mauritania, Nuakchot. Llego a Nuakchot a media noche. Ningún cajero automático funciona, encuentro un hotel donde hablan inglés, les cuento mi situación y me dicen que no me preocupe, que me quede a dormir y vea cómo soluciono las cosas mañana. Pregunto por comida, pero me dicen que ya es muy tarde. Me voy a dormir sin comer.
(A la mañana de mi décima jornada) me despierto en el hotel a las 6 AM y comienzo a enviar mensajes a amigos que trabajan en diversas ONG de África. Finalmente, logro que una amiga de un amigo me dé 200 euros en efectivo y le transfiero el equivalente a su cuenta en Europa.
Tan pronto como recibo el dinero, compro un plato de arroz con pollo en el primer lugar que encuentro. Pero, poco antes de terminar de comer, empiezo a sentir un fuerte dolor en el estómago y salgo corriendo al baño. Mi cuerpo reacciona con una diarrea que llega quince minutos después de comer. Me estoy envenenando con carne en mal estado. Quedan menos de 48 horas para recorrer 600 km y decidir si rompo o no el récord mundial anterior. No puedo permitirme perder más tiempo. Compro algunos víveres para no detenerme más hasta la meta final.
Salgo muy tarde y físicamente agotado. A las 10 PM, empiezo a marearme en la carretera, y a las 11 PM, habiendo recorrido solo 50 km, me detiene un control militar. Me piden el pasaporte, me llevan al jefe y él me dice que no puedo continuar por mi seguridad; tienen esa orden y debo quedarme ahí. Para mí, es una especie de salvación, ya que ya estaba comenzando a sentir fiebre.

Los hermanos Rosso

(Al principio de mi undécima jornada) un hombre árabe con un turbante verde oscuro y una ametralladora me despierta. Muy amablemente dice: “Son las 7 AM, ya puedes irte… parece que estabas muy cansado”. Antes de que me vaya, me da algo: un pan mordido y un mango.
Comienzo a pedalear hacia Rosso, conocida por ser la frontera más corrupta de toda África, administrada por dos hermanos. Llego a las 5:45 PM, justo 15 minutos antes de que cierre. Pago alrededor de 70 euros en sobornos y cruzo a Senegal en una canoa motorizada.

Del lado de Senegal ya no hay árabes, pero parece que he entrado en algún tipo de infierno. Solo veo gente vestida con uniformes militares y de policía a medias, porque en realidad ninguno es militar ni policía. Hay muy pocas mujeres, casi todas son prostitutas. No hay ningún tipo de recolección de basura, así que las moscas están en todas partes. Además, el alcohol es de venta libre en Senegal, lo que amplifica aún más la decadencia de ese lugar.

Una Coca en el prostíbulo

Me encuentro con un hombre blanco que me grita con acento español: “¡Oye! ¡Te vi en el Sahara! ¡Has cruzado el Sahara! ¡Estás loco!”. Era un camionero de casi 70 años que compraba camiones en Europa y los vendía en África. Según él, me había visto durante los últimos 1500 km. Le propongo tomar un café juntos, pero eso no existe en Rosso. Él me dice: “Aquí solo hay dos prostíbulos”, así que vamos a uno de ellos a tomar una Coca-Cola. Allí le muestro los mapas y le cuento mi travesía. Siendo las 8 PM y habiendo recorrido ya 250 km, él me convence de que no puedo descansar en Rosso. Si quiero romper el récord mundial, debo hacer al menos 100 km más ese día o antes de dormir. Le doy un abrazo y sigo adelante, enfrentando el viento de frente en dirección a Saint Louis.

Día 12, el último día

Me despierto a las 8 AM. A pesar de ver que he perdido mucho peso, al ponerme la ropa me doy cuenta de que algo anda mal. A pesar de eso, me siento bien y sé que es el último día. No desayuno, el dolor en el estomago me hace olvidar que debo comer.
Salgo directamente y enciendo el GPS. Pero recuerdo que no hay internet debido a un intento de golpe de estado y el gobierno cortó el servicio. Así que no sé cómo llegar a Dakar. No lo pienso dos veces y sigo en dirección sur, preguntando a la gente cómo llegar a Dakar. Todo el camino es en contra del viento.
Paso por barricadas y veo señales de incendios de la noche anterior. Algunas calles todavía están bloqueadas y algunos niños me detienen, amenazándome con palos y arrojando piedras y botellas. Un niño me roba una botella de agua. La gente está furiosa en las calles y a medida que me acerco a la capital se vuelven más agresivos y menos dispuestos a ayudar. Estoy a punto de llegar me faltan pocos kilómetros.
Dos amigas se suben a un taxi y me guían hasta el Monumento del Renacimiento Africano.

Con ellas dos como testigos, establezco el nuevo récord: el cruce más rápido del Sahara, desde Marrakech hasta Dakar.
12 días, 22 horas y 44 minutos.

@leo_morilla

*El cambio de ruta fue propuesto y aprobado por Guinnes World Record. El rácord ha sido enviado a revisión, junto con toda la documentacion requerida por las autoridades del Guinness, para ser oficial, un proceso que Guinness demora aproximadamente entre 4 meses y 1 año para aprobarlo como oficial o rechazarlo, en ca. En caso de no ser aprobado será un récord no oficial.

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En un mundo cada vez más conectado digitalmente, a veces olvidamos la riqueza y la magia que nos ofrece el mundo rural. Es en estos rincones apartados donde se esconden tesoros ocultos y experiencias auténticas que nos transportan a un pasado lleno de historias fascinantes y paisajes cautivadores. En este contexto, el proyecto denominado Bicivolador Turístico emerge como una ventana única para explorar los encantos de los pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires, combinando la pasión por el ciclismo con el descubrimiento de la historia, las costumbres y la gastronomía local.

Dentro de este emocionante proyecto, la localidad de Navarro se presenta como uno de los destinos destacados para el próximo mes de octubre. Situada en el corazón de Buenos Aires, a unos 110 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, esta encantadora localidad cautiva a los visitantes con su rica historia y su escenario natural. Durante tres días y dos noches, los entusiastas del ciclismo y los aventureros podrán sumergirse en una experiencia enriquecedora, que combina el esplendor rural con una presentación exclusiva de degustación de vinos, un recorrido rural al pintoresco pueblo de Las Marianas y un fascinante recorrido urbano por la localidad de Navarro.

Navarro, con su laguna municipal y su arquitectura antigua, es una joya histórica que ha resistido el paso del tiempo. Sus edificios antiguos y su encanto tradicional nos transportan a épocas pasadas, permitiéndonos revivir la grandeza y la sencillez de las generaciones anteriores.

Durante el recorrido urbano, los participantes tendrán la oportunidad de descubrir los tesoros ocultos de la ciudad, visitando lugares emblemáticos como la Parroquia San Lorenzo, el Parque Histórico Dorrego, la Estación Trocha Museo Ferroviario, la Réplica del Fortín y el Museo Palentológico, entre otros.

Pero el encanto de Navarro no se limita solo a su ejido urbano sino que en las afueras el esplendor natural toma protagonismo, ofreciendo un espectáculo visual que deleitará a los amantes de la naturaleza. El recorrido rural hacia el Pueblo de Las Marianas invita a los cicloturistas a adentrarse en la belleza natural de este lugar pintoresco y evoca una serenidad que solo se encuentra en estos parajes rurales.

Pero la experiencia no estaría completa sin una muestra de la exquisita gastronomía de la región. En el corazón de Navarro, los afortunados participantes tendrán la oportunidad de disfrutar de almuerzos en lugares como “Lo de Irma” (viejo Hotel rural) y el “Almacén Museo La Protegida”.

En resumen, el proyecto Bicivolador Turístico se convierte en un pasaporte a la historia, la cultura y la belleza rural de los pueblos y parajes bonaerenses como lo son en este caso Navarro y Las Marianas. Esta experiencia promete ser un viaje inolvidable que alimentará los sentidos y rejuvenecerá el espíritu de aquellos que quieran escapar del ruido de las grandes urbes y buscan una conexión auténtica con la tranquilidad y seguridad de estos lugares. Así que preparate para pedalear, descubrir y dejarte cautivar por la magia de la Argentina rural en Bicivolador Turístico.

Esta propuesta te invita no solo a pedalear por caminos rurales sino también a que te lleves información de la historia del lugar que visitarás e imágenes hermosas que te harán olvidar de la rutina y el acelere al que estamos acostumbrados…

PD: Bicivolador Turístico no se limita a Navarro…Ya se están diagramando experiencias para las localidades de Mercedes y Suipacha, asi que estate atento.

Para obtener más información sobre el proyecto Bicivolador Turístico y reservar tu lugar en la experiencia en Navarro, visita en instagram @bicivolador_turístico o comunícate con el celular 2324-500438.

Los cupos son limitados, así que asegúrate de reservar con anticipación para no perderte esta aventura única.

Por Mauro Lambert

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ABC

Seguros Rivadavia ofrece variedad de coberturas para la bicicleta y el ciclista

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Seguros Rivadavia ofrece tres líneas de seguros de bicicletas: Bici Pro, Bici Max y Bici Total, las tres con diversas alternativas de contratación en sus coberturas y capitales asegurados. 

Todos estos planes amparan la pérdida total por robo de la bicicleta, el daño total y parcial (tanto en Argentina como en el exterior, si se opta por contratar la extensión de cobertura), accidentes personales para el ciclista y responsabilidad civil ante cualquier accidente que sufra circulando y que pueda provocar daños a terceros, el robo de efectos personales o equipos portátiles electrónicos que porten en bolsos o mochilas en circunstancias de uso de la bicicleta.


En suma, las siguientes son las coberturas básicas:
• Robo total.
• Muerte accidental.
• Invalidez total y parcial permanente por accidente.
• Gastos de asistencia médico-farmacéutica por accidente.
• Cobertura de responsabilidad civil del ciclista.


Y estas coberturas se complementan con una importante gama de servicios adicionales sin cargo para el asegurado.
Pueden acceder a estos planes bicicletas fabricadas desde el año 2000 en adelante.

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com
O bien, contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

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Cicloturismo

Cruzando África en bicicleta

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Tras conquistar Europa en tiempo récord, un intrépido Youtuber español de ultra distancia, Juanma Mérida, se encuentra en Ciudad del Cabo tras completar su desafío de cruzar el continente africano en bicicleta. “En menos de un año he cruzado dos continentes, 36 países y más de 25.000 kilómetros. Un reto deportivo único en el mundo que me gustaría dar a conocer”, señala Juanma, puesto que hace unos meses cruzó Europa a través de 27 países en tan solo 100 días.

El 16 de enero de 2023, Mérida inició su travesía desde Alejandría, Egipto, con el plan de llegar a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 15 de junio, tras haber completado una ruta salvaje de aproximadamente 12.000 kilómetros en 150 días.

Según nuestro protagonista, cada etapa de su viaje ha estado llena de experiencias inolvidables y desafíos inesperados. En Egipto quedó sorprendido por la vida en las zonas rurales, sintiendo que retrocedía en el tiempo hasta la Edad Media. Aunque el país es conocido por su historia y majestuosas pirámides, Mérida descubrió momentos peligrosos lejos de las zonas turísticas, los cuales ha compartido en su popular canal de YouTube y en su próximo libro.

Durante su paso por Sudán, el ciclista se enfrentó al desierto más grande del mundo y disfrutó de la tranquilidad absoluta que ofrece. A pesar de la generosidad y amabilidad de la gente, lamentó la situación política que ha sumido al país en otra guerra civil. Afortunadamente logró escapar antes de que estallara el conflicto. 

Sin lugar a dudas, Etiopía se convirtió en el país más desafiante de su aventura. No solo tuvo que enfrentarse a duros puertos de montaña, sino también al acoso verbal e incluso físico por parte de algunos habitantes. Además, fue testigo de la pobreza y las difíciles condiciones en las que viven millones de niños en el país.

El contraste fue evidente al llegar a Kenia, un país desarrollado, donde Mérida pudo disfrutar de supermercados repletos de variedad y tuvo la extraordinaria oportunidad de alimentar a una jirafa de 5 metros de altura.

En Tanzania, experimentó la esencia misma de África tal como la imaginamos en Occidente: mujeres equilibrando cargas en sus cabezas con una habilidad impresionante, hombres trabajando la tierra sin maquinaria y niños jugando en un paisaje tropical hermoso. Durante una desviación hacia la paradisíaca isla de Zanzíbar, se encontró cara a cara con una leona salvaje cerca de la frontera del siguiente país, un momento aterrador que logró superar con vida…

Zambia le regaló paisajes salvajes y la oportunidad de admirar las Cataratas Victoria en todo su esplendor, junto con la proximidad de animales salvajes como jirafas, elefantes y zebras.

En Botsuana, Juanma Mérida enfrentó uno de sus mayores desafíos. Encontrar agua, comida y un lugar seguro para dormir se convirtió en una tarea extremadamente difícil. Acampar en cualquier lugar era considerado un verdadero suicidio, debido a la presencia de leones y guepardos en los alrededores.

Namibia fue otro gran desafío. Esta vez tuvo que superar su famoso desierto y transitar durante muchos kilómetros por carreteras sin asfaltar.

Para colmo, al llegar a Sudáfrica se encontró con el húmedo y frío viento oceánico de esta parte del país donde el invierno empezó hace semanas.

“Este es mi segundo invierno en el mismo continente con menos de 5 meses de diferencia”

Este intrépido Youtuber ha superado todos los obstáculos en su camino, demostrando su valentía y determinación para cumplir sus sueños.

Para aquellos interesados en seguir esta increíble travesía o conocer más sobre las experiencias de Juanma Mérida, pueden encontrarlo en su canal de YouTube, donde comparte emocionantes videos de sus encuentros y desafíos en cada país.

https://www.youtube.com/channel/UC0zPXPYyc5MSgWJHtdG4ZdQ  

https://instagram.com/juanma_merida_

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