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La primera fecha de la Copa Argentina de Descenso fue para el francés Adrien Loron

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Más de 150 corredores de Argentina y Chile, a los que se sumó el descensista francés Adrien Loron, que pasa los inviernos de su país entrenando en tierra argentina, se hicieron presentes para disputar la primera fecha de la copa nacional de la modalidad descenso, corrida en Cerro Bayo, el centro de montaña de Villa La Angostura, Neuquén.


El escenario elegido fue nuevamente el circuito Kamikaze, catalagado por los propios participantes como uno de los mejores del continente.
El sábado 8 de febrero se disputaron los entrenamientos oficiales y el domingo el rocío de la mañana dejo la pista en excelentes condiciones para que comenzase la competencia. Una primera bajada de reconocimiento permitió ver cómo estaba el trazado, para luego dar partida a la manga decisiva.

A las 14 hs exactas la categoría Amateur dio inicio a la manga final que iba a definir a los ganadores de esta primera fecha. El corredor de Dina Huapi Nicolas Angulo se llevó el primer lugar, seguido por su vecino Agustin Gressani y el barilochense Ezequiel Gallardo.
Federico Proverbio logro ganar en la categoría Enduro, mientras que el cjileno Roberto Troncoso fu segundo y Drago Dominic tercero.
En Master B2 Sebastian Boos se llevó nuevamente el primer lugar, Inti Di Napoli el segundo y el cordobés Victor Berardo el tercero.
En Master B1 ganó Martin “Cepi” Raffo, seguido por otros dos históricos de la especialidad, Hernan Tortti y Oscar Pelegrina.
En Master A2 ganó el neuquino Nicolás Farías, que superó a Juan Carlos Millalonco, que había sido ganador de la clasificación. Tercero fue Nicolás Allende.
Marcos Casella repitió en Master Pro la victoria del pasado fin de semana en el Open Shimano, pero en este caso al llevarse el triunfo en la categoría MasterA1 con un excelente tiempo. A un poco más de 10 segundos se ubicó el ganador de la MasterA1 en el Open Shimano, Pedro Viglia, mientras que el riojano Gustavo Cortez fue tercero.


Con tan solo 12 años, el tandilense Juan Cruz García se quedó con el triunfo en la categoría Menores por una amplia diferencia sobre los cordobeses Joaquín Ludueña y Santiago Maldonado.
Esteban Mendiburu, de Ushuaia, ganó en Cadetes, superando por menos de un segundo a Matías Molinaro, de San Martín de los Andes. El tercer lugar fue para el mendocino Facundo Bauza.

El local Federico de los Ríos fue imbatible en la categoría Juveniles, con más de 5 segundos de ventaja, relegando a los tandilenses Federico Marcovich y Jose Ignacio Fabian.
Camila Flandes, de El Bolson, no tuvo inconvenientes para ganar en la categoría Damas, tanto en clasificación como en carrera, al marcar casi 2 minutos de diferencia sobre Milagros Martín y Andrea Yaramani, que cabe destacar que hacían su debut en uno de los circuitos más exigentes del continente.

Elite Pro
En la carrera de fondo de la jornada, Jerónimo Páez, campeón 2019 de la Copa Argentina de Descenso, se llevo el quinto lugar de la categoría, pese a estar sin bici propia. El cuarto lugar fue para el barilochense Facundo Descalzo, que junto al tercero del día, Gonzalo Gajdosech, están haciendo sus primeras carreras en la categoría Elite con excelentes resultados, como este y el del pasado fin de semana de Gajdosech, que pese a caerse fue segundo en el Open Shimano. El segundo lugar fue para el barilochense rsidente en suiza Pablo Seewald. Y el lugar más alto del podio lo ocupó el francés Adrien Loron, llevándose con esta su segunda victoria en tres semanas, al ser el vencedor del Red Bull Pump Track Challenge de Bariloche y de esta primera fecha de la Copa Argentina de Descenso.
Loron es un especialista en pump track y otras modalidades del MTB, pero desde hace un tiempo se está sumando al descenso.

Más información: www.copaargentinadh.com

Fotos: Fabián Arriagada

Cicloturismo

Conociendo Japón desde una bicicleta

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Comenzar este artículo diciendo que la bicicleta es libertad, es equilibrio, es comunión con la naturaleza, serían palabras ya sabidas para todos los lectores de una revista como esta, pues quienes andamos en bicicleta reconocemos en el andar y en el pedaleo y en ese viento en la cara una filosofía de vida: no solo un deporte, no solo recreación, no solo una manera de pasar momentos conectados con la naturaleza. Al conocer Japón, una de las cuestiones que más me fascinó fue reconocer estas mismas cualidades en una sociedad y en un país que se guía por el orden, por el equilibrio, por la armonía, por la integración del cuerpo, la mente y el entorno, y fue así que logré entender esta ceremonia tan profunda, tan transformadora para mí, que fue conocer la lejana isla nipona desde mi propia bicicleta.

Mis viajes en fotos

Pero antes de adentrarme en Japón, voy a contarles: soy fotógrafa hace 30 años, mi vida la he dedicado a traducir en imágenes aquello que gobierna mis sentidos, a través de las imágenes me comunico, y así, cuando comencé estos viajes acompañada de mi bicicleta, sentí esta pulsión interna y esta necesidad de registrar los impactos a mis sentidos y plasmarlos en fotografías. 30 países, tres continentes, miles de pueblos y ciudades. Innumerables fotografías que transformé en mi proyecto artístico: elegí a las bicicletas como protagonistas de mi arte. Las bicicletas, la propia y cientos que voy encontrando por allí, material que resultó en varias exposiciones y en la edición de dos libros, el primero Bicicletas en Foco (2018) y en este de reciente edición, Japón desde mi bicicleta.
Mi amor por la bicicleta viene desde la infancia, compañera de juegos para descubrir al mundo, aquel pequeño mundo que suele ser nuestro reino en los primeros años: nuestra cuadra, nuestro barrio y, en alguna aventura loca, ir un poco más allá.
Ya de grande hice de ese “descubrir al mundo” una cuestión absolutamente literal y así fue como hace unos 10 años comencé a viajar llevándomela siempre conmigo, en mi maleta: mi bicicleta plegable, cruzando océanos, poniendo pie en nuevos continentes.
En estos viajes yo no hago cicloturismo, simplemente siento la bicicleta como parte de mi vida y así como lo hago en mi propia ciudad (Buenos Aires) me gusta conocer aquellos países, ciudades y pueblos que visito pedaleándolos, perdiéndome por sus calles y los rincones que descubro al ritmo del pedal. Y así como en la infancia, descubrir esos nuevos territorios y perderme en sus laberintos.
En estos viajes yo llevo mi propia bicicleta plegable. La pliego y la despliego según la necesidad de cada lugar. Los tramos largos los hago en otros transportes: trenes, barcos, aviones, pero ni bien llego al sitio que quiero visitar, la bicicleta es mi aliada indiscutida en esta manera que tengo de hacer turismo

Mi encuentro con Japón

En esos viajes por el mundo, un día, por azares del destino (y de las ofertas aéreas), me encontré en… Japón. Y el mundo se me dio vueltas, literal y metafóricamente. (Si trazásemos un eje recto a través del globo terráqueo, Argentina se encuentra exactamente en el extremo opuesto a Japón.)
Fui a Japón a encontrarme con lo inesperado, con lo sorpresivo. Y, efectivamente, me topé con el asombro, con lo distinto. Así recorrí este prodigioso país y con mis ávidas cámaras tomé un riguroso y exhaustivo registro de ello que, a mi regreso, y con más de 10.000 fotografías tomadas durante el viaje, se transformaron en mi segundo libro.
Al recorrer Japón en bicicleta pude, en ella y a través de ella, encontrar el nexo de unión con este punto geográficamente tan distante y tan disímil en tantos aspectos al mío. Me ayudó no sólo a entender mejor sus interrelaciones, sus modos, costumbres y sus dinámicas urbanas, sino que también me llevó a comprender, decodificar y traducir ese asombro inicial.
A través de mis fotografías busqué un registro tanto físico como sensorial para hacer visible lo invisible y poder contar más fielmente el asombro y la fascinación que despierta Japón en quienes viajamos desde el otro extremo del globo terráqueo y nos aventuramos a sus enigmas por primera vez. Pues de eso se trata la fotografía: captar la esencia más profunda de las cosas, de las personas y de las culturas. Hacer de las imágenes un relato breve que abra esa puerta para ver más allá de la foto misma.
En Japón las sensaciones son como un torbellino, un asombro constante, la sorpresa y el deslumbre: esa mezcla de modernidad y tradición que hacen de Japón un lugar único.

Las bicis en Japón

Por donde sea que miremos, Japón está lleno de bicicletas, muchas por las calles de las grandes ciudades y en cada lugar a visitar hay estacionamientos especialmente demarcados para estacionarlas. Algunos tradicionales y otros que parecen venidos del futuro más tecnológico. Esos que muestran en videos, automatizados, donde uno introduce la bicicleta y una serie de mecanismos automatizados la toman, la descienden unos cuantos pisos abajo y luego para retirarla hay que apretar unos botones y un código para que el mecanismo la devuelva.
Lo primero que me llamó la atención, sin embargo, al legar a Tokio, es que, habiendo tantas bicicletas circulando y en una ciudad de más de 30 millones de habitantes, solamente vi una bicisenda. Y observé que, si bien muchos ciclistas circulan por las calles entre el tránsito, muchísimos más aún circulan por las veredas. Al principio esto me extrañó, conociendo la bien merecida fama que tiene la sociedad japonesa de ser tan ordenada. Pero luego, al pasar los días y conocer un poco mas de sus costumbres, entendí el porqué: son, justamente, tan respetuosos, que jamás harían maniobras que pusieran en riesgo a otro peatón, actuando con el mismo respeto y cuidado, aun pedaleando, de como lo hacen caminando. Todos se respetan a todos y no existe la necesidad de “proteger” al ciclista en ciclovías especiales, ni tampoco excluirlos de ninguna zona peatonal.

Trasladando la bici por Japón

Donde sí son muy estrictos es en el traslado de las bicicletas en medios de transporte, sea tren, tranvía o barco. En todos ellos, a partir de la primera puerta de acceso a la estación es obligatorio, tratándose de bicicletas plegables, que las mismas estén contenidas en un bolso, sin ninguna parte de la bicicleta que exceda ni asome por fuera del bolso transportador.
Y por último. lo que más me sorprendió es la seguridad de sus calles, aún en grandes ciudades: las bicicletas duermen sin candados ni cadenas, y… allí están al día siguiente.

El libro

Todo este viaje en bici a Japón devino en la edición de mi segundo libro, Japón desde mi Bicicleta, en donde priman las imágenes pero también sumé textos explicativos, detalles que me sorprendieron o características de los sitios que visité. Además vinculé las imágenes a vocablos japoneses, explicándolos y también hay videos, convirtiendose así en una especie de libro interactivo.
Un libro siempre es una invitación a viajar, y a través de este libro busqué acercar al lector una experiencia más completa mediante códigos QR incluidos en las páginas, que llevan a videos y completan la experiencia con movimiento y sonidos, proponiendo una vivencia sensorial que trascienda las páginas impresas para viajar por un rato al milenario y moderno país donde nace el sol. (Nippon significa el origen del sol).
Por supuesto que el titulo Japón desde mi Bicicleta no es anecdótico, pues observar cualquier lugar nuevo desde una bici ofrece una perspectiva diferente y eso intenté que transmitiesen mis imágenes. El asombro y el disfrute que me da la bicicleta desde mi infancia y que continúa en mi adultez, y su importancia en cada aspecto de mi vida. Y por si eso fuese poco, el enorme placer de haberle dado, en mi obra artística, el lugar que merece la bicicleta. Porque no es solo deporte, no es solo recreación, no es solo salud y sustentabilidad, la bicicleta es un modo de ver la vida y, a mis ojos de fotógrafa, las bicis son poesía que intento traducir en las miles de imágenes que conforman mi obra.

 

Por Floral Zu*

La autora es fotógrafa, diseñadora gráfica y profesora de diseño en la Universidad de Buenos Aires. Libros editados: Japón desde mi bicicleta (2020) y Bicicletas en foco (2018).
Website: www.floralzu.com
Instagram: @floral_zu_photo
Facebook: Floral Zu Photo
YouTube: Floral Zu Photo

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Dominique, la bicicleta que recorre Buenos Aires

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Rodando Buenos Aires es un proyecto que con el protagonismo de una bici llamada Dominique, busca mostrar la ciudad, su arte urbano, su arquitectura y su belleza natural.
El plan es redescubrir los 48 barrios de la ciudad y, por qué no, un poco más allá. Pero también promover el uso de la bici como mejor vehículo para recorrer Buenos Aires.

 

#RodandoBsAs @dominiquelabici

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Specialized ya puso en marcha su planta de ensamble en Garín (BA)

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Hoy, lunes 30 de noviembre, Specialized inauguró su planta de ensamble en Argentina. Participaron del evento medios de prensa, distribuidores de la marca de Buenos Aires y el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, y su equipo.

Luego de un año trabajando intensamente en esta dirección, con orgullo y mucho esfuerzo, el numeroso y calificado equipo de Specialized Argentina dio un gran paso adelante, demostrando cómo la marca se viene afianzando en el país durante los pasados nueve años.

La planta hoy puesta en marcha está ubicada en Garín, provincia de Buenos Aires, desde donde la empresa planea distribuir durante 2021 unas 10.000 bicicletas y realizar una inversión en el primer año de casi 500 millones de pesos entre maquinaria, tecnología y personal. El plan de la compañía es iniciar el ensamble con una primera producción de 4.500 bicicletas de 18 modelos en el primer semestre, una segunda tanda de 7.000 bicicletas de 23 modelos y alcanzar en los próximos años una producción de 10.000 bicicletas por semestre. El deseo de Specialized Argentina está puesto incluso en ir más allá y poder abastecer a otros mercados de la región en los próximos años.


Specialized nació en 1974 en California y su fundador, Mike Sinyard, sigue hoy siendo su CEO y principal dueño. Fue precisamente Sinyard quien dio inicio al evento mediante un video grabado especialmente para la ocasión en Silicon Valley, sede central de la empresa.

El proceso de ensamble
En la planta de Garín, cada bicicleta Specialized es armada de forma artesanal por un solo mecánico, que tarda entre 30 y 40 minutos en armar cada una, lo que da como resultado que cada mecánico arma unas 8 a 10 bicis al día. “Es un desafío muy lindo poder estar haciendo esto en Argentina y ver cómo viene creciendo la industria de la bicicleta. El proceso de ensamble es un trabajo completamente artesanal, debido al cuidado y atención que la tarea requiere para asegurar la máxima calidad del armado. “Actualmente tenemos unos seis puestos de armado y la idea es seguir creciendo como para tener más de 20 personas trabajando directa o indirectamente en la línea de ensamble y llegar a armar de 15 a 20 bicicletas por día por cada puesto”, nos contó Juan Ignacio Tabarez, encargado de la planta de ensamble y de comercio exterior.

Llegadas todas las partes de las bicicletas en tiempo y forma al país, antes de colocarse  en cada puesto de ensamble se juntan todas las piezas que formarán la bicicleta en un carro. “Ahí algunas partes se pre-ensamblan, como por ejemplo el cableado, la horquilla, el juego de dirección y en algunos casos la caja pedalera. Luego los carros llegan al puesto de armado, donde un técnico mecánico la ensambla por completo, colocando el torque adecuado y engrasando partes cuando se requiere. A continuación otra persona realiza el último control de calidad, asegurándose que todo esté correctamente ajustado y que no falte nada”, detalló Hugo Ramanzín, unos de los encargados del ensamble.


Un sueño hecho realidad

Durante el evento tuvimos la oportunidad de charlar con Fernando Ferreyra, Gerente General de Specialized Argentina.

¿Qué significa haber logrado dar este paso? ¿Desde cuándo tenían este plan en mente?
Como lo dije en el discurso, siempre sueño, y sueño en grande. Hace mucho tiempo que está el proyecto. Todos los proyectos requieren tiempo y en este caso necesitábamos tener un equipo formado, un equipo sólido en todo sentido, en logística, finanzas, ventas y marketing. Pero también necesitábamos el momento. El equipo lo fuimos formando hace rato y el momento fue el año pasado, cuando presentamos este proyecto a Mike (Sinyard), que ustedes saben que estuvo acá y tiene un amor muy especial por Argentina. Mike lo aceptó, confió en nosotros y acá estamos. Esto es el resultado del trabajo de mucha gente, de mucho tiempo y de un sueño claro.

¿Cómo arrancaron en cuanto a la capacidad de producción y cuál es la idea de crecimiento?
En este primer momento estamos armando 18 modelos y vamos a dar un próximo salto a 25 modelos. Se va a ensamblar todo acá: bicis de ruta, de montaña, de triatlón, urbanas e incluso las tope de gama, las S-Works. Por eso esto es un sueño, porque incluye también armar las bicicletas con las que corren los campeones del mundo, como Julian Alaphilippe. Todo lo vamos a hacer acá excepto -por el momento- las eléctricas, ya que es un trabajo mucho más complejo y que requiere mucha técnica.

¿Qué fue lo más difícil?
Lo más difícil fue la planificación, que nos ha llevado mucho esfuerzo y trabajo. Pensá que nosotros trabajamos con dos años de antelación. O sea, lo que ves hoy nosotros lo estuvimos planificando hace dos años, y eso demandó mucho trabajo, incluyendo la financiación y el flujo de caja, que son cuestiones muy complejas.

En ese sentido, las fluctuaciones en el mercado local también son difíciles de planificar…
El mercado se va sostener. A la gente le encanta Specialized. Saben que hemos sido consistentes en estos años, que traemos todos los modelos, saben de nuestro compromiso. No me cabe duda que el mercado va a acompañar. Nos conocen, saben que hace años estamos y que no hay misterios.

¿El ensamble local va a influir en los costos de las bicicletas?
Los precios no van a subir y en cuanto a bajar tenemos que ver en esta primera etapa cuánto nos influye el tema logístico. Sobre todo por las demoras en la entrega de materiales, algo que viene sufriendo el mercado de la bicicleta a nivel global.

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Cómo se producen las bicicletas Scott en Argentina: los procedimientos y las fotos

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El pasado miércoles 11 de noviembre fuimos invitados a conocer la planta de producción de bicicletas del grupo La Emilia, ubicada en la localidad bonaerense de San Nicolás de los Arroyos, donde desde hace 25 años se producen varias marcas internacionales y nacionales de motos, entre ellas Motomel, su marca propia, y donde hace unos tres años se decidió incursionar en el mundo de las bicicletas, importando marcas internacionales como Orbea y Scott, y creando marcas propias como Teknial y Motomel.


En esta ocasión el motivo de nuestra visita fue conocer todos los detalles acerca de la producción de las bicicletas Scott en Argentina, una gran novedad ya que es la primera vez que la marca suiza autoriza el armado de sus bicicletas fuera de sus plantas de producción.
El proceso de trabajo es minucioso e incluye dos diferentes procedimientos, de acuerdo a la gama de bicicletas sobre las que se trabaja. El procedimiento para la gama recreativa de MTB (Aspect) consiste en una línea de armado en la cual cada trabajador se ubica en un puesto de la cadena y hace una tarea determinada en la bicicleta. Mientras que el procedimiento para las gamas más altas (Scale) consiste en una isla de trabajo en la cual cada bicicleta es armada íntegra y minuciosamente por dos mecánicos que no trabajan en línea sino en equipo.

Además, hay un puesto en donde se chequea que las bicicletas estén correctamente armadas y se controla el torque adecuado de cada tornillo de la bicicleta.

Para contarte todos los detalles acerca de esta noticia, entrevistamos a Javier Mosca, Gerente de la División Bicicletas del grupo La Emilia.

Javier Mosca, Gerente División Bicicletas.

¿Cómo fue el desafío de comenzar a producir Scott en Argentina y qué significa para ustedes?
El desafío fue grande y arrancó a fines del 2016, cuando viajé a Europa para conectarme con la gente de Scott. Mi planteo siempre fue que para tener un proyecto a largo plazo en la Argentina necesitábamos producirlas acá. No fue sencillo, es una empresa suiza con gente muy metódica y cuidadosa con respecto a la calidad de sus productos y los procedimientos. Logramos que a fines del 2017 viniera un ingeniero de Scott a conocer nuestra planta, nuestros procesos, nuestro personal calificado y la filosofía de nuestra empresa. Realmente fuimos la primera planta certificada por ellos para producir a nivel local la marca. Esto para nosotros fue un gran trabajo, es un orgullo y a su vez una gran responsabilidad. Poder ver tres años después el lanzamiento de la línea de producción local con varios modelos, que ahora son cinco pero que ya en breve sumaremos dos modelos de carbono y otros más a futuro, es un orgullo muy grande a nivel personal y empresarial. Además, como empresa está muy bueno porque eleva nuestros estándares de calidad a un nivel más alto, o sea que también nos sirve para elevar la calidad de ensamble de las bicicletas de nuestras marcas propias, aunque se trate de productos de gamas inferiores.

Es decir que este proyecto no es algo que responde a la situación económica y política de este momento sino que es algo que venían planeando desde antes
Así es, esto es fruto de un trabajo que venimos haciendo desde hace tres años. A principios del 2018 hicimos una prueba y muchos clientes recibieron sus bicicletas Scott sin saber que eran armadas localmente. Queríamos ver la respuesta del mercado y desde Scott querían probar qué sucedía y si se generaban reclamos de garantías. Afortunadamente, o mejor dicho gracias a nuestros controles de calidad, no hubo reclamos de garantía. Esto hizo que hace un año empezáramos a hablar firmemente de implementar el proyecto, ya que venían las elecciones y con un posible cambio de signo político se iba a requerir más producción nacional, primero con ensamble y después con integración.

¿Qué modelos están armando hoy y que se viene a futuro?
De la gama recreativa de MTB, la Aspect, estamos produciendo tres modelos. No elegimos los más económicos ni los más caros, que ya se solapan en precios a las Scale, sino que optamos por los intermedios, que son los modelos más vendidos a nivel mundial en el 2020, todos con frenos a disco hidráulicos: 960, 950 y 940.
En cuanto a las Scale, que ya son una gama más alta dentro lo que Scott ofrece en MTB, empezamos con las de aluminio, 970 y 980, que son las que en un comienzo nos permitieron empezar a producir y también son las más vendidas a nivel global dentro de la gama.
Pero con la llegada del gobierno actual, como lo mejor para poder seguir entregando bicicletas era producirlas con mano de obra argentina, volvimos a insistir en nuestro pedido a Scott para que nos permitiesen armar también bicicletas de carbono. Afortunadamente nos dijeron que sí, de manera que los modelos Scale 930 y 940, que son también los más vendidos de mountain bikes de carbono de la línea, se empezarán a armar en nuestra planta posiblemente desde enero del 2021. Y durante el resto del año la idea es llegar a producir 15 modelos, entre los cuales sumaremos bicis de gravel de aluminio, de ruta de aluminio, urbanas y alguna otra más de carbono.

¿El hecho de que las bicicletas Scott se produzcan acá se verá reflejado en el costo final?
Aunque se podría suponer que sí, la realidad es que no. Al no comprar las bicicletas armadas nosotros tenemos que comprar por un lado los cuadros y por otro todos los componentes, lo cual los encarece, asumiendo además mayores costos de fletes. O sea que de origen nos cuestan más caras. Después tenemos un beneficio de aranceles, ya que por el cuadro y la horquilla no se pagan impuestos de importación, pero a eso le tenemos que sumar la mano de obra local, la producción de las cajas y otras cosas más. Pero desde La Emilia queremos promocionar e impulsar la venta de estos productos de producción nacional para tener cada vez más volumen y ser más eficientes.

¿Qué capacidad de producción tiene actualmente esta planta y que aspiran o planean producir el próximo año?
Nuestra línea de producción actualmente está seteada para producir unas 3.000 unidades mensuales y ya tenemos la posibilidad de armar una segunda línea y subir a 6.000 unidades, pero por la situación mundial de falta de insumos de bicicletas, debido a la gran demanda que hubo este año, y la situación particular de Argentina, que puede llegar a tener un freno debido a la caída de la economía, decidimos no avanzar demasiado en el crecimiento ahora mismo, porque producir 6.000 bicicletas mensuales implica tener 6.000 acá, bicipartes de 6.000 bicicletas llegando y 6.000 comprando, lo cual implica una rueda bastante grande, por lo que decidimos que los primeros meses del años vamos a seguir manteniendo la producción actual. Después subiremos a 3.500 o 4.000 mensuales y ahí nos quedaremos, como para ver cómo se va desarrollando el mercado de la bicicleta acá y en el mundo y qué capacidad de abastecimiento haya.

Por Isabel García

 

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