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MTB

Ser o no ser un ciclista depredador

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Existen prácticas habituales que destruyen la naturaleza y transforman al ciclista en un enemigo a los ojos de propietarios de las tierras, guardaparques y cuidadores. De la mano de IMBA, esta nota detalla algunos de esos comportamientos y recomienda cómo evitarlos.

Por Alejandro Minuzzi*

Ilustración: Isabel García

¿Cuántas veces nos ha pasado ir en nuestra bici hacia ese sendero o camino rural que tanto nos gusta y encontrarnos con que tiene un alambrado, un cartel que nos prohíbe pasar o que a mitad de camino nos paren y tengamos que dar media vuelta? Y eso sin contar que en la mayoría de los parques nacionales no está permitido andar en bicicleta por el impacto que generarían en el lugar, a pesar de que muchos estudios demuestran lo contrario (incluso si el diseño es adecuado, las bicicletas tendrían menor impacto que los peatones).
Es en esos casos cuando IMBA u organizaciones similares intentan negociar un acceso para la práctica de ciclismo, pero muchas veces también descubrimos que ese famoso dicho que afirma que “uno cosecha lo que siembra” se aplica a la perfección. No somos más que generadores de nuestro propio destino y en muchos casos complotamos contra nosotros mismos como ciclistas y usuarios de los senderos.
Basándonos en los relatos de propietarios de las tierras, administradores, guardaparques y cuidadores, nos interesa detallar las prácticas más comunes que transforman al ciclista en un “depredador de la naturaleza”. Y también hablar de cómo evitarlas de manera simple, tan simple que no contemplarlas sería atentar contra el ciclismo de montaña como deporte o hacer un autoboicot para lo que más nos gusta a los ciclistas.

Arrojar basura
Algo que debería ser obvio, al parecer para muchos ciclistas o deportistas no lo es. La frase recurrente para no dejarnos circular suele ser “los ciclistas tiran mucha basura”. Y todos los argumentos de defensa posibles se ven nulos cuando la persona que dice esto está cargando una bolsa llena de residuos.
Dejar tirada una cámara que se cortó en medio de la montaña no es para nada una buena práctica, ni tampoco tirar todo el Slime cuando parchamos al costado del camino. Lo mismo ocurre con los sobres energéticos y los envoltorios de barritas de cereal: si los llevamos hasta ahí, nada cuesta llevarlos a un cesto de residuos o aun a nuestra casa en el bolsillo. A fin de cuentas el envoltorio vacío pesa menos que el lleno.
No hay que olvidar tampoco una contaminación menos evidente, la mal llamada biodegradable, que incluye cáscaras de frutas y semillas. Si bien es cierto que estos residuos son naturales, para que cumplan la función de abono deberían ser enterrados a 20 cm como mínimo (no tapados con una piedra o un puñado de tierra). Al estar al aire libre, estos deshechos generan impacto visual, dependiendo la zona y cantidad, proliferación de moscas y -lo último y más peligroso-, plagas de roedores que, cuando están mal alimentados, se comen a sus propias crías para dejar sobrevivir al más fuerte. Pero una cascara de banana claramente es un festín y hace que el mayor porcentaje de crías sobrevivan y estén listas para reproducirse a los 45 días. Hagan sus propias cuentas.

Erosión
Siempre decimos que una bicicleta erosiona menos que una moto. Eso es cierto, pero para ser real y efectivo, un buen control de erosión tiene que estar directamente ligado al diseño del sendero. Dado que estas prácticas son poco habituales o nulas en Argentina y en la mayoría de los países latinoamericanos, para evitar o disminuir este daño (sin tener que construir un nuevo sendero) podemos simplemente cambiar nuestros hábitos al practicar deporte. Una foto de un ciclista derrapando en una curva puede ser la imagen del día en una página web que seguimos habitualmente, pero desde nuestra perspectiva documenta el daño del día y esa cultura humana predadora que sólo contempla el beneficio del momento y no el largo plazo o el uso que los próximos usuarios puedan darle.
Desde luego que una frenada no hará mucho daño, pero esa fotografía genera que muchas personas quieran imitarla y muchas frenadas sí hacen daño y terminan rompiendo el sendero o sección que tanto trabajo tomó construir. Cuando hay gran cantidad de material suelto en un tramo, se empeora la siguiente sección inmediata, generando que más usuarios deban frenar bruscamente para poder pasarla. Si a ese combo le sumamos un día de lluvia que arrastre el material… el resultado, a nuestro criterio, es desastroso y lleva mucho esfuerzo repararlo.
Ni hablar de andar en los días de lluvia o con mucho barro: algunos senderos aguantan ese tipo de uso, pero la mayoría no lo hace y no es nada bueno. Básicamente creemos que se debe evitar andar los días de lluvia o con mucho barro si queremos cuidar los senderos construidos. Por otro lado, seamos realistas: si estamos doblando y fluyendo en el sendero es casi innecesario bloquear la rueda.

Senderos no sustentables
Son cada vez más las personas que se animan a construir un sendero en la montaña para andar en bicicleta. Claro está que emprender este tipo de trabajo implica mucho esfuerzo. Pero, irónicamente, toma el mismo trabajo que sea sustentable o no.
La diferencia más radical está en qué ocurre luego de construido el sendero. Si es sustentable las tareas de mantenimiento serán mínimas. De hecho un sendero de 7 kilómetros puede ser mantenido por dos personas en cuatro horas una vez al año. En contrapartida, un sendero que no es sustentable no sólo genera muchísimo trabajo de mantenimiento sino que también se vuelve exponencialmente más peligroso al aumentar su nivel de erosión. Suelen ser más inaccesibles y en muchos casos generan que se pierda el acceso a ese lugar, ya que el dueño del campo, administrador u organizaciones ambientalistas pueden decidir que el mismo se cierre, ya sea por su alto impacto ambiental como por el riesgo de accidentes, con lo cual todo el trabajo realizado durante mucho tiempo se pierde en un abrir y cerrar de ojos.
Sabemos que puede ser complicado comprender el desafío de crear un sendero sustentable. De hecho aprender a hacerlo realmente bien toma años de especialización en diferentes áreas, pero en la actualidad, con el acceso a Internet, video tutoriales de IMBA con su gran biblioteca online a nivel mundial, no existen demasiadas excusas para no contar con el conocimiento básico para hacerlo. Es conveniente que a la hora de hacer un sendero y clavar la pala en el suelo por primera vez leamos toda la información posible, consultemos a IMBA por consejos o especialistas en el área y realicemos un correcto diseño del mismo, que no supere el 10% de pendiente promedio. Además, no construyamos senderos ilegales, pidamos los permisos necesarios.
Siguiendo estos consejos básicos lograremos que nuestros proyectos duren más tiempo y requieran de menos mantenimiento.

Propiedad privada
Romper un candado para entrar a un campo, dañar una tranquera o cortar alambrados son prácticas que no deberían ser realizadas bajo ningún punto de vista. Por desgracia, sucede a menudo que los ciclistas ingresan con vehículos a la parte más alta del sendero para simplemente no ver interrumpida una bajada. Si bien esa montaña detrás de los alambrados se ve muy tentadora para crear una nueva línea de senderos, realizar este tipo de prácticas es una clara violación a los derechos de la propiedad privada. Básicamente, es como si un grupo de personas rompiera la medianera del patio de nuestras casas porque tenemos lindo pasto y se armen allí un picadito de futbol.
En propietarios o administradores esto genera un resentimiento muy difícil de negociar. La mejor gestión cuando se observa un cartel que prohíbe el paso es comenzar con el diálogo y pedir los permisos correspondientes, evitando la conducta invasiva bajo todo punto de vista, ya que en cierta medida de tiempo, lento o rápido, las consecuencias son simplemente malas para todos los ciclistas y deportistas y llevan a cerrar el acceso para siempre en esas áreas.

Reducción del impacto
Todas las actividades humanas que se realizan en la naturaleza generan un impacto. Pero está demostrado -gracias a numerosos estudios- que la bicicleta no afecta de forma importante el ambiente en comparación con otras actividades. El problema no sobreviene por la propia actividad sino más bien por la falta de “ética” de algunas personas que la practican.
Desde IMBA nuestro pedido es para todos y cada uno de los ciclistas y deportistas al aire libre, para que logremos crear un cambio de conciencia, dejemos la montaña sin rastros y que su única marca sea la huella de la bicicleta o el calzado para correr.
Siempre que podamos recolectemos basura, incluso si no fue arrojada por nosotros o por nuestro grupo. Cada vez que tengamos la oportunidad plantemos un árbol (especie local) y avisemos al dueño de la tierra que vamos a realizar esa acción. Hagamos correr la voz de la conciencia, volvámonos actores comprometidos y dejemos la comodidad de ser espectadores cuando veamos a alguien arrojando basura, frenando indebidamente o tomando cualquier tipo de acción que genere excesiva erosión o desmejore la imagen de los ciclistas. Tomemos nuestro tiempo (de manera educada y no confrontativa) para compartir esta filosofía de no dejar rastro y de limpiar el sendero. A fin de cuentas, si no comenzamos a mejorar nuestra imagen y conducta, los resultados hablarán por sí solos y nuestro “patio de juegos” se volverá más pequeño porque, en realidad, era el patio de otra persona que se cansó de ser buena onda.

Es muy claro que la bicicleta es ambientalmente amigable, mejora la calidad de vida de las personas y la salud de los mismos e incluso, si la actividad se realiza bien administrada, puede generar un atractivo económico muy rentable a través del turismo. Pero todas las prácticas detalladas en este escrito hacen que en muchos casos sólo por unos pocos (porque claramente no son todos los ciclistas) nos veamos perjudicados todos en general, seamos o no ciclistas, e incluso que los prestadores turísticos en algunos casos se tomen su tiempo para pensar si es realmente conveniente trabajar con este tipo de público.

*Presidente de IMBA argentina, deportista, guía de montaña, rescatista y especialista en diseño y construcción de senderos.

La labor de IMBA
Iniciar un verdadero cambio sociocultural que beneficie a los deportes al aire libre es una de las metas de la International Mountain Bicycling Association (IMBA). Esta organización no gubernamental se creó hace 25 años en los Estados Unidos y desde 2014 trabaja en Argentina, con sede en Córdoba. Una de sus proyectos más resonantes es la construcción de un Bike Park de dos hectáreas en el cordobés Parque Sarmiento, con un sistema de senderos, una sección para saltos medianos y pequeños y otra para trial.
Para conocer más sobre el tema de esta nota se puede ingresar a la página de IMBA y chequear el área de recursos o bien ponerse en contacto con su equipo para hacer consultas específicas.

Info: www.imba.com.ar, membresia@imba.com.ar

Nota publicada en revista Biciclub Nº 257, mayo de 2016

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Deporte y Entrenamiento

IMBA Argentina: “Hay muchos senderos por delante”

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Para entender el presente hay que conocer el pasado, esto es algo bien sabido. Por ese motivo voy a comenzar este recorrido desde el pasado hasta el presente.
IMBA (International Mountain Bicycling Association) nace en 1988 en los Estados Unidos de Norteamérica, como fruto de las inquietudes de un grupo de amigos que veían cómo día tras día se cerraban los lugares por los cuales ellos normalmente andaban en bicicleta. Esta problemática se transfirió al resto del mundo y se propago por Europa, Latinoamérica e incluso Argentina.
En mi caso, viendo cómo se limitaba cada vez más el espacio para el acceso deportivo de la bici y luego de un accidente practicando MTB que me dejó cuatro meses en silla de ruedas y más de un año inhabilitado (con mucho tiempo para pensar), fue que decidí tomar cartas en el asunto personalmente y generar un cambio. Definitivamente no quería que otras personas tuvieran la misma mala experiencia que yo había sufrido y tampoco quería que las generaciones futuras perdieran esos espacios de juego y conexión con la naturaleza que yo había experimentado durante mi adolescencia.

Nace IMBA Argentina

Traer IMBA a Argentina no fue tarea fácil, pero eso es otra historia. Cuando finalmente logré el objetivo quedaba un largo trecho por recorrer. Así comenzó IMBA Argentina a dar sus primeros pasos en el año 2011, seleccionando personas que pudieran colaborar con los objetivos generales, buscando el bien común. Proceso que aunque parezca sorprendente nos tomó aproximadamente dos años. Finalmente en el año 2013 logramos obtener un grupo humano adecuado y una personería jurídica, siendo reconocidos oficialmente como ONG.

“Imposible”

Todos los que apostamos por esta lucha quijotesca creímos en aquel momento que iba a ser tarea fácil. El ideal romántico nos llevó a presentar proyectos por todos lados. Más de 50 desde el 2013 a la fecha, a lo largo y ancho del país y varios puntos de Latinoamérica.
Nunca bajamos los brazos. Siempre trabajando y luchando por el bien común, para todos los deportistas.
Con cada proyecto que presentábamos, las respuesta era casi siempre la misma: “Eso acá no se puede, es imposible.” Era como si me dijeran: “Las pirámides las construyeron los alienígenas.”

Las alianzas

Luego de tantos proyectos presentados, logramos por fin comenzar a establecer alianzas con otras personas y grupos interesados en este tipo de trabajo a largo plazo. Uno de ellos fue Jardineros sin Fronteras, una pequeña agrupación autogestionada dedicada a reforestar y proteger el ambiente natural, organización que comprendió nuestro lema “no se protege lo que no se conoce”. Fueron ellos quienes comenzaron a difundir la construcción de un sendero sustentable en una reserva privada. Y luego de un año de gestión logró hacerse realidad y pudimos construir la primera etapa, accesible a sillas de ruedas para personas con discapacidad.
Durante el proceso constructivo nos sorprendió un temporal. Llovieron 60 milímetros en menos de una hora, lo que arrasó caminos, inundó la ciudad y causó estragos. Y así durante toda la etapa de construcción, temporal tras temporal. Era notable la cara de sorpresa de biólogos, agrónomos, agrimensores y arquitectos al ver cómo el sendero quedaba mejor después de cada lluvia. Incluso hasta nos dijeron: “Les autorizamos 100 metros porque creímos que esto era una guitarreada.”

Por qué y cómo sumarse a esta alianza

Hoy, habiendo terminado esta etapa y sendero laboratorio, puedo decir que cada minuto de esfuerzo valió la pena. Podemos celebrar que por primera vez en Latinoamérica existe una muestra de sendero IMBA, pero no solo eso, es un sendero accesible a silla de ruedas.
La pregunta es hacia donde nos lleva este pequeño TrailLab. La realidad es que el futuro no está escrito, pero ya marcamos un hito del cual no se puede volver. Actualmente, con la alianza realizada con Jardineros sin Fronteras bajo la dirección de Juan Orco, podemos contar con un equipo especializado de parques y senderos únicos en el país, equipo con el cual tenemos experiencia técnica y teórica de sobra para enfrentar cualquier proyecto que se nos ponga adelante.
Pero no nos quedamos solo con esto. Apostamos a sumar a otros actores, otras agrupaciones que deseen pujar, defender el futuro del MTB y los deportes al aire libre. Por eso mismo invitamos a todas las personas y deportistas outdoor a unirse a IMBA, ser parte de una familia que defiende valores de conservación ambiental así como de prácticas deportivas sustentables.
De esta etapa dentro de una reserva municipal privada, esperamos que marque un antes y un después en materia de senderos. En el tipo de senderos que nos merecemos los argentinos, en el tipo de turismo que nos ofertan y por sobre todo en materia de conservación.
El futuro no está escrito, pero con esta alianza realizada con Jardineros sin Fronteras y la más recientemente realizada con Senderos Urbanos, una agrupación de Buenos Aires, está claro que el futuro de todos los argentinos tiene una nueva escuela de conservación y muchos senderos por delante.

 

Por Alejandro Minuzzi, Presidente de IMBA Argentina y Director de IMBA Latinoamérica
https://www.instagram.com/imba_argentina/ | https://www.facebook.com/IMBA.Argentina/

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MTB

¿El término contraperalte te pone un poco nervioso?

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Uno de los obstáculos que con frecuencia nos hacen morder el polvo en el mountain bike, el contraperalte. Las mejores líneas para superarlo, la posición de nuestro cuerpo, la distribución del peso y el uso apropiado de los frenos.

Llegás, estás por empezar a entrenar en un nuevo circuito de XC, te cruzás con otros corredores y aprovechás para preguntar que tal es el circuito, qué características tiene y demás, todo como para evaluar la presión de tus ruedas y prepararte un poco psicológicamente. El relato va bien hasta que escuchas la palabra, sí, esa palabra, la que te descoloca, la que te pone nervioso porque ya sabes cuánto te cuesta resolver eso, y empezás a recordar cuantas veces has terminado en el suelo por no dominar el contraperalte u off-camber.
Te dicen que en esas secciones con peralte negativo bajes con cuidado, porque además son en descenso y encima sabés que esas partes se van a ir soltando aun más con el paso de los corredores…
El término se refiere a un sendero que está inclinado, no hacia delante, es decir en descenso, no hacia atrás, como en un ascenso, sino de lado.

Por dónde y en qué posición

La regla básica para atravesar una sección off-camber es intentar ir por la parte más alta. Es decir, trazar nuestra línea lo más recta posible, siempre que podamos, e intentar permanecer en lo más alto de la sección inclinada. En el caso de que nuestras ruedas derrapen, el estar en lo más alto nos permitirá contar con un mayor margen para derrapar y seguir sobre el sendero.
La segunda regla, también básica, es la distribución del peso de nuestro cuerpo sobre la bici.
Para lograr una distribución adecuada de nuestro peso debemos fijar un concepto aun más básico, y es el de la posición sobre la bicicleta, cuya eficacia nos la puede asegurar un bikefitting, buscando con él el balance biomecánico entre aerodinámica, eficiencia y confort y entre el control sobre la bici y la eficiencia del pedaleo. Un bikefitting adecuado nos permitirá adoptar una serie de posiciones y por tanto desarrollar una gran cantidad de gestos técnicos.
Volviendo a la segunda regla básica, la distribución del peso busca siempre una mayor adherencia y tracción para ganar velocidad. Con lo cual exigir de forma equitativa a nuestras cubiertas trasera y delantera será la clave.
Por lo general, en una sección off-camber que no requiera de pedaleo nos mantendremos parados sobre los pedales, con las palancas horizontales y poniendo buena parte del peso sobre el manubrio. Solo así lograremos una correcta distribución del peso y además estaremos preparados para lo siguiente en nuestro camino.
El ir parados sobre los pedales nos permitirá además un mayor rango de movimientos, si es que necesitáramos recentrar nuestro peso, o cambiar de dirección, o bien afrontar un pequeño drop durante la sesión off-camber.
En general y en un nivel de iniciación, inclinar la bicicleta tratando de vencer la sensación de derrapar solo hará que derrapemos.
Hoy en día las cubiertas de las bicicletas tienen características increíbles, y si a esto le sumamos la posibilidad de elegir la presión adecuada para nuestro peso, el terreno y las condiciones climáticas, estaremos de seguro sacándoles el máximo provecho.
Si observamos a un rider profesional de DH de nivel mundial, veremos que en secciones off-camber, incluso con raíces, barro y en curva, hacen algo bastante diferente. Ellos inclinan la bicicleta al mismo tiempo que mantienen su cuerpo prácticamente recto, perpendicular al suelo, presionando con fuerza el pedal del lado de fuera de la curva. Todo esto vale… para ellos, y en ocasiones también fallan.

Los frenos

La regla básica numero tres y por cierto la más difícil de cumplir es la del uso apropiado de los frenos. En general la tendencia de utilizar el freno trasero más que el delantero es la más común. Pero si hacemos esto, por lejos no estaríamos aprovechando al máximo la potencia de frenado y además perderíamos el control de nuestra rueda trasera en forma habitual. La clave está en dejar que nuestras ruedas sigan girando aun cuando queramos frenar. Se trata de hacer uso de los frenos de manera tal que, si nuestro objetivo es detener la bicicleta en el menor tiempo posible, presionemos los mandos de freno tanto como sea posible pero evitando a la vez que las ruedas se bloqueen y derrapen.
Para poder alcanzar este punto, el de la potencia máxima de nuestros frenos, debemos realizar varias pruebas, probando en diferentes terrenos, con diferentes grados de inclinación, durante los descensos inclusive, bajo diferentes condiciones climáticas y con diferentes presiones de neumáticos. Esta es la única manera de aprender dónde está la delgada línea que divide la potencia máxima de frenado y el derrape.
Un uso apropiado de nuestros frenos en una sección off-camber sería ni más ni menos que aplicar el siguiente criterio. Paso uno, evaluar si necesitamos reducir la velocidad en esta sección. En caso de ser necesario reducirla, evaluar si podemos frenar antes de entrar a la sección off-camber, para así evitar tener que hacerlo allí, donde la frenada será menos eficiente. Paso dos, en caso de no poder frenar antes de la sección off-camber, lo ideal será presionar suavemente los frenos, permitiendo así que nuestras ruedas continúen girando. Una rueda que gira nos permite elegir nuestro camino, inclusive en una zona off-camber.

La salida

Dichas las reglas básicas, aquí va un consejo.
Siempre en el ciclismo es importante fijar nuestra atención en la salida del obstáculo. Esto nos ayudará a fijar la vía de escape y la trayectoria que debemos trazar para alcanzarla. Si logramos hacer esto, estaremos transitando sobre la pendiente utilizando la capacidad propioceptiva, (sintiendo y reaccionando en consecuencia de…) Esta es la manera de mantener el equilibrio cuando caminamos: al sentir que nuestro pie pisa una superficie oblicua, compensamos con nuestras articulaciones de tobillo, rodilla y cadera el peso de nuestro cuerpo.
Lo mismo sucede en la bicicleta.
Será mucho más sencillo entonces enfocarnos en un punto más lejano con nuestra vista que si nos guiamos exclusivamente mirando como pasa el sendero bajo nuestras ruedas.

Contraperalte con curva

Veamos ahora qué pasa cuando enfrentamos curvas sin peralte o peralte negativo. En este caso, a todos nos ha pasado terminar en el suelo después de que la rueda delantera, la trasera o ambas hayan derrapado… Le podemos echar la culpa a la meteorología, a la bici o a lo que queramos, pero lo más probable es que haya sido por falta de técnica y esto se acentúa cuando no hay peralte en una curva y queremos doblar a más velocidad de la que deberíamos.
Recordá, cuando tomes una curva: cabeza levantada y mirada al frente, frená antes, no durante la curva, y no bloquees la rueda trasera, algo que puede parecer eficiente pero no lo es. Bajá el centro de gravedad siempre que puedas, hacé los cambios antes de entrar a la curva, no después,
Con buena técnica vas a salir de la curva a más velocidad, pero no te olvides de hacer una reducción en tu relación de transmisión. Al llegar fuerte a una curva, muchos corredores se olvidan de hacer los cambios de velocidad necesarios para estar preparados a la salida y quedan con un cambio demasiado pesado, y eso les demanda más energía para ganar velocidad de nuevo. Una vez más, la clave es anticiparse, teniendo en cuenta lo que viene a continuación.
Y por último, poné tu peso en el pedal exterior.
Además, no podemos olvidar de que si la curva es en una sección off-camber, debemos realizar una combinación de los tips anteriores y los conceptos básicos de como tomar una curva.

 

Por Alejandro Palma: Coach UCI | (54-9-11)6362-2940 | consulta@alejandropalmateam.com | www.alejandropalmateam.com

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Deporte y Entrenamiento

El team Education First Pro Cycling y Cannondale extendieron su vínculo hasta el 2023

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El equipo EF Pro Cycling y Cannondale Bicycles continuarán como socios en el más alto nivel de ciclismo de ruta -y también en el de montaña y gravel- hasta la temporada 2023.
El Education First y Cannondale han trabajado juntos desde el 2015, cuando Cannondale Pro Cycling se unió a lo que entonces era el equipo Garmin-Sharp. Y aunque los nombres del equipo han cambiado con el tiempo, la constante son las bicicletas y la estrecha y firme colaboración entre el team y Cannondale.


“En esencia, la relación con Cannondale se trata de evolución y revolución. Queremos progresar en las rutas, en todo terreno y, en última instancia, seguir ampliando los límites de nuestro deporte”, dijo Jonathan Vaughters, director ejecutivo de EF Pro Cycling. “Queremos trabajar con Cannondale para destacar la belleza del nivel de élite, pero también para hacer que el deporte sea más accesible en todas partes. Queremos que más personas anden en bicicleta con una sonrisa en la cara.”
La extensión del acuerdo le da al equipo y a Cannondale tiempo para hacer un verdadero progreso en múltiples frentes: ruta, en primer lugar, así como montaña y gravel, ya que el equipo ahora está compitiendo en un calendario mixto de eventos. Más allá de la ruta, la asociación ha cobrado vida en un calendario de carreras alternativo del equipo. Desde los vacíos caminos de tierra de Kansas hasta los caminos rocosos de Gran Bretaña y, pronto, los altos picos de Leadville, Colorado, y Taiwán. Los nuevos eventos permiten que el equipo y Cannondale se asocien a través de diferentes disciplinas, abriendo las múltiples facetas del deporte y la percepción de los ciclistas de ruta profesionales.


La extensión también permite al equipo y a Cannondale continuar con los progresos técnicos que han dado sus frutos en las últimas temporadas, desde el renovado éxito del equipo en la contrarreloj por equipos hasta su implicación en la puesta a punto de las bicicletas que los ingenieros de Cannondale tienen en desarrollo.
«Nuestras ambiciones de construir una comunidad más grande en el ciclismo están en línea con el espíritu de EF Pro Cycling», dijo Jonathan Geran, director de marketing deportivo de Cannondale. «Estamos trabajando hacia los mismos objetivos comunes: ser el equipo favorito del mundo, competir con carácter y corazón y cambiar la percepción de lo que la gente piensa sobre las bicicletas, el ciclismo profesional y sus ciclistas.»


La extensión es el resultado del progreso técnico y de las puertas abiertas entre el equipo y Cannondale.
«Las bicis Cannondale con las que corremos esta temporada ofrecen las máximas prestaciones», dijo Andreas Klier, jefe de operaciones técnicas del equipo y su gerente comercial. “En cierto nivel, siempre esperamos que toda bici sea genial. Pero lo que realmente nos distingue es la forma en que trabajamos juntos en todos los detalles de las bicicletas, particularmente en las nuevas. Las puertas están abiertas de ambos lados y en un entorno de rendimiento de élite esto es muy importante. Más allá de los cuadros, también hemos logrado grandes avances a lo largo de los años con los proveedores de Cannondale, entre ellos FSA/Vision, Prologo y Vittoria.”

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MTB

Hugo Pernini: “La bici me atrapó”

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Licenciado en kinesiología, nacido en San Juan pero ciudadano de Mendoza desde hace 28 años, Hugo Pernini (34) empezó jugando al fútbol, deporte en el que estuvo a punto de llegar a Boca Juniors, pero el destino lo llevo a abrazar la bicicleta. Hoy es parte del calificado equipo KTM.

¿Como llegó la bicicleta a tu vida?
El que empezó con la bici fue mi hermano. Yo arranqué a andar en plan competitivo más o menos a los 14, 15 años. Me gustó de entrada, ya que no era un deporte grupal, dependía de mí mismo. Fui siempre muy competitivo, jugué al fútbol como arquero, entrenaba mucho y estuve por irme a jugar a Boca, pero en ese momento mi papá no estaba en Argentina y no pudieron firmar los papeles para poder irme a Buenos Aires. Aparte se jugaba en equipo, yo entrenaba mucho pero mis compañeros no tanto, así que llegaba el momento del partido y cuando perdíamos me enojaba. Creo que por eso necesitaba hacer un deporte individual, en el que no dependiera de nadie. Al final, la bici me atrapó mal.
Ya cuando empecé andar en bicicleta me gustaba meterme por el barro. Cuando era chico, atrás de casa teníamos un campo y había un circuito donde se corría una famosa carrera, La Posta del Río Tunuyán. En ese circuito me metía andar en bici. Y de entrada me gustaba saltar, cruzar los brazos del río, hacíamos carreras entre nosotros, nos pasábamos las horas allí, hasta que empecé a juntarme con unos amigos que corrían y que me metieron en las carreras departamentales y provinciales.
En ese momento mi papá me empezó a mejorar la bici. Por aquel entonces tenía una de cromo-molibdeno con frenos a balancín, era un lujo, jajaja, y mi papá hacía un gran esfuerzo para darme ese lujo.
El asunto es que empecé a entrenar y a correr con estos amigos. Ese año salí campeón departamental, luego empecé a correr a nivel provincial y también fui campeón y ya me empecé a meter cada vez más en el deporte de las ruedas gordas.

¿Te estimularon de chico para que hicieras deporte?
Mi papá trotaba mucho, era militar, le gustaba mucho salir a trotar y yo lo acompañaba. El deporte me atrajo de chico, soy una persona muy hiperquinética. En los juegos intercolegiales me corría todo: los 100 metros, los 200, la posta 4×100, los 4000, el salto en largo. Hacía todo.

Para estudiar tuviste que pausar el deporte. ¿Cómo retomaste luego?
Estudié kinesiología y tuve que dejar de andar en bici para poder estudiar. Me recibí a los 26 años y enseguida retomé con el deporte que más me apasiona. Me costó mucho la vuelta porque mi cuerpo había cambiado mucho. Cuando dejé el ciclismo, a los 21, pesaba 69 kilos, y cuando retomé pesaba 95. Ahora estoy en 74, ¡bien por mí!

¿Qué especialidad te gusta más del MTB?
La que más me gusta es el cross country. Es una lástima que en Mendoza no se hicieran muchas carreras de este tipo, pero hace dos tres años se está haciendo algunas y logré salir campeón. En segundo lugar me gusta el rally y por último el rural, que es un poco aburrido pero si hay que correrlo se corre igual, jajaja.
Pero el XCO tiene sabores especiales, mucha adrenalina, circuitos técnicos, bajadas picantes, saltos y muchas cosas lindas, además de gente permanentemente viéndote y alentándote. Es muy lindo eso de dar varias vueltas en un mismo circuito y que el espectador lo disfrute, en particular amigos y familia que van a verte.

¿Cómo te preparás en un año tan raro, sin calendario de competencias a la vista? ¿Cómo hacés para mantenerte motivado?
Este era un año con muchas motivaciones. Tenía todo organizado para poder ir al mundial de XCO de Francia en septiembre, pero llegó esta famosa pandemia que me hizo bajar las ilusiones. Estaba entrenando firme para ese objetivo. Pero la rutina de entrenamiento no me la modificó la pandemia, ya que yo entreno todos los días en mi casa en bici fija o en rodillo, según lo que me toque hacer. Y entreno de esa manera ya que no puedo salir a pedalear afuera por los horarios de mi trabajo. Sólo salgo los fines de semana con amigos y la disfruto a pleno.
Con respecto a la motivación, soy una persona con la cabeza muy firme, no me hace falta mucho para poder entrenar firme y duro. Lógico que si está como motivación la carrera todo se hace más fácil, pero cómo te dije, todos los días entreno encerrado en cuatro paredes. Mi motivación es superarme a mí mismo.

¿Qué logros deportivos destacarías?
El año pasado fue un año muy lindo para mí. Fui campeón argentino de rally marathon en la Vuelta Altas Cumbres; campeón argentino de rally en el Rally Nikizanga, de San Juan y campeón argentino de XCS por etapas en la Vuelta de Mendoza. También gané el Across Internacional de San Juan en mi categoría, el Rally Carlos Paz en mi categoría, segundo en la general, y segundo en mi categoría en Río Pinto y en el Trasmontaña.
En el Panamericano me quedé con mucha bronca, impotencia y tristeza. Estaba muy bien preparado, venía primero en la categoría y peleando la general y una rotura en mi cubierta trasera me dejó afuera faltando 15 kilómetros. Pero cada carrera te deja una enseñanza, siempre digo que este deporte te da revancha.

¿Competís también en ruta?
Corrí un par de carreras que las usé en modo entrenamiento porque estaba preparando alguna carrera específica, pero la ruta no me llama. Me hicieron invitaciones equipos de acá de Mendoza para correr, pero prefiero las ruedas gordas.
Justamente ahora empieza el campeonato sanjuanino de ruta y tenía muchas ganas de largar alguna carrera sólo por correr algo, porque no aguanto más, quiero ponerme el número y volver a sentir esa adrenalina de la carrera. Vamos a ver qué pasa, a ver si puedo y si por cuestiones de protocolo me dejan largar.

¿Qué bici tenés?
Una KTM Myroon Prestige. Hermooooosa por donde la veas. Es una bici liviana, corta de vainas, baja de caja y con un frente con buena angulación. ¡Es una bici muy completa para todas las modalidades, cómoda, y lo lindo que va para arriba..!

Fotos: Demian Martínez 

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