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Ciclismo urbano

Andando en bicicleta hacemos política

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La movilidad urbana en bicicleta tuvo un potentísimo impulso con la pandemia y obligó a los estamentos políticos y a los grandes medios a tomarla en consideración. Pero aun así, subirse a una bici para los desplazamientos urbanos —y bajarse del auto— es optar por una posición de vulnerabilidad, en un sistema de movilidad sesgado y sin equidad, que idolatra la fuerza y el poder. Pero también es una opción política, ya que al hacerlo cuestionamos la “biblia” automotriz, desafiamos formas anquilosadas de pensar y mostramos un modelo de igualdad en el que todos los estamentos sociales tenemos los mismos derechos y obligaciones.

El automóvil como símbolo de pobreza

En el siglo pasado y lo que va de este, en los países de bajos ingresos el automóvil pasó de ser un objeto de lujo destinado a las clases altas a ser un objeto de deseo por parte de la totalidad de la población y, particularmente de los sectores de bajos ingresos, para quienes se constituyó en un símbolo de progreso. Una tendencia que fue impulsada por la industria automotriz y alentada por el poder político, que reservó todos los privilegios posibles al automóvil en el diseño urbano, relegando la caminata, el uso de la bicicleta y el transporte público.
Cuanto más pobre el sector social o cuanto más pobre el país, mayor prestigio social adquiría (y lamentablemente aun adquiere) el automóvil. Viajar en transporte público, pedalear o caminar es “de pobre”. Y nadie quiere parecer pobre, por más que los gastos que le demanda ese automóvil lo hunda aun más en la pobreza.
Esta tendencia comenzó a cambiar lenta y progresivamente a partir de que los sectores acomodados de los países ricos del hemisferio norte se acercaran al deporte y al ejercicio físico, en particular mediante la bicicleta y el running, hacia fines del siglo pasado. Poco a poco, algunos jóvenes provenientes de familias pudientes se comenzaron a hacer ver calzando zapatillas y pedaleando bicicletas que con el tiempo se convertirían en tendencia y moda para el resto de la sociedad. Ya no sería “de pobre” trotar o andar en bici. Ahora comenzaría a ser, por lo menos en los países ricos, un nuevo símbolo de prestigio social.
Este proceso, aunque más lenta y tardíamente, se ha dado también en los países de menores ingresos como el nuestro, donde aun perdura el paradigma de la planificación centrada en el automóvil y donde en los sectores de ingresos bajos aun se considera a la bicicleta y la caminata como un sello de pobreza y al automóvil como una muestra de progreso. Pero aun así, la tendencia avanza, de la mano particularmente de los jóvenes de clase media, que llevan a la bicicleta a un lugar de ponderación social que hasta hace poco no tenía, lo que contribuye a que poco a poco los sectores de menores ingresos comiencen también a verla con interés y sin temor sociocultural a la discriminación por usarla.
Pero la barrera frente a este cambio la siguen sosteniendo la industria automotriz y sus secuaces de la política, que si bien le han puesto algún límite al automóvil en los barrios céntricos y ricos más visibles, desplegando carriles para bicicletas y peatonalizando calles, nada han hecho para ayudar a que la gente camine o se suba a una bicicleta para sus movimientos diarios en los barrios más pobres de los grandes centros urbanos, ni mucho menos para el desarrollo de modalidades de movilidad sustentables y comunes aptas para todos los estamentos sociales.
A un transporte público de calidad y a un carril bici cómodo y seguro acuden el pobre y el rico. Y sobre una vereda ancha y pareja y en parques arbolados y cuidados pobres y ricos optan por caminar o simplemente pasar el tiempo.

La opción por la bicicleta es igualadora

A lo largo del siglo XX, el espacio urbano se han construido y reconstruido para convertirse en refugio para la conducción de automóviles. Las autopistas anchas y rápidas, los cruces peligrosos y los barrios fracturados por esa enorme superficie de arterias son difíciles de navegar, incluso dentro de la armadura de vidrio y metal de un automóvil, y mucho más mientras se rueda en bicicleta o se camina.
Este fenómeno se agrava en las áreas de bajos ingresos, que ofrecen el potencial de tener una mayor proporción de personas en bicicleta o caminando para desplazarse por el bajo costo de la modalidad, ya que en esas barriadas es donde hay una menor proporción de infraestructura y programas para alentarlos a hacerlo. Es que precisamente los políticos que los representan y que deciden el destino de los dineros públicos no viven en esos barrios y especialmente no se desplazan en otro medio que no sea automóviles particulares.
Cuando alguien toma la decisión voluntaria de no usar un automóvil o un transporte público y moverse en bicicleta a pesar del peligro, está optando por una posición de vulnerabilidad, en un sistema de movilidad sesgado e inequitativo, que idolatra la fuerza y el poder. El que lo hace cuestiona las jerarquías urbanas arraigadas, que muchos toman como textos bíblicos, y al hacerlo muestra solidaridad con aquellos que pedalean en condiciones adversas por falta de otras opciones.
Elegir andar en bicicleta a pesar de la presión en contrario de los políticos ricos es un rechazo a la desigualdad social y a los privilegios del poder.
Un ejemplo de los beneficios que trae la universalización del uso de la bicicleta en una sociedad es el de los Países Bajos, que no solo tiene las tasas de ciclismo más altas del mundo sino que es uno de los países más igualitarios del planeta.
Conducir bicicletas ya no es un estigma y por añadidura permite que el espacio público iguale y ofrezca los mismos derechos a todos, tornándose ejemplar y reforzando una narrativa que rechaza la necesidad de mostrar riqueza a expensas de la salud, la seguridad y el medio ambiente.

Una comunidad conectada y segura

Un automóvil puede permitir viajes más extensos y para eso debe ser reservado su uso. Pero cuando alguien se desplaza por la ciudad en un automóvil, lo hace a expensas de su conexión con el mundo exterior. No hay interacción, no hay siquiera contacto visual. Todos los que nos desplazamos en bicicleta sabemos lo difícil (si no imposible) que resulta hacer contacto visual negociador con un automovilista en un cruce de calles o en cualquier situación de eventual riesgo. Él nos ve, pero nosotros no lo vemos a él.
Por el contrario, las bicicletas acercan a los miembros de la sociedad y tienen un efecto positivo en las interacciones sociales y muy particularmente en la seguridad. La escala humana de la bicicleta permite un plena interacción con el entorno. Esto incluye desde pequeños gestos de cesión de paso o de agradecimiento por la situación inversa, desde comprensión con una simple mirada a los ojos de lo que pretende hacer el otro en una intersección hasta breves intercambios de palabras en las detenciones obligadas, todo lo que fomenta un sentido de confianza y de conexión entre las personas.
La bicicleta fomenta la cohesión intercultural y permite que las personas se conecten fuera de sus propias burbujas sociales. En las ciudades de hoy, donde la falta de seguridad pretende “resolverse” solo con presencia policial en las calles en lugar de con una mayor interconexión de la comunidad, esto resulta un enfoque de cambio verdadero. Salir del automóvil a la calle rompe el muro de la falsa seguridad (autopercibida) y construye una plataforma de apoyo de la conexión humana.
A cada vuelta de pedal, la bicicleta ofrece la posibilidad de una interacción humana básica y la posibilidad de ser solidario y empático.

Cómo lograr que la bicicleta gane mala fama

Visto desde una mega ciudad latinoamericana como el Gran Buenos Aires, atestada de automóviles que además disfrutan de todos los privilegios posibles en el espacio público, mi punto de vista puede parecer ideológico e ingenuo. Por ello es importante reconocer primero cuándo estos ideales no se hacen realidad y a continuación descubrir por qué sucede tal cosa e investigar cómo avanzar en el sendero de la propuesta ciclista.
Si bien es creciente la cantidad de gente que se sumó a la bicicleta gracias a la infraestructura que se desarrolló en la capital argentina y en los últimos tiempos al efecto de abandono del transporte público por temor al contagio, aún somos pocos y particularmente muchos menos los que se han sumado en el enorme espacio del Gran Buenos Aires, donde reina la desidia absoluta al respecto.
Pero también hay cosas que no ayudan de nuestra parte, particularmente el desarrollo de la movilidad ciclista como un deporte agresivo y privilegiado, que no respeta reglas básicas escritas y no escritas del tránsito. Este comportamiento facilita que el lobby automotriz anticiclista genere titulares que retrasen el crecimiento de la modalidad, contribuye a alejar a las personas a que empiecen a andar en bicicleta y hace que otros usuarios de la calle desconfíen de las personas en bicicleta en general.
Aunque cada persona en bicicleta aumenta la presencia de la bicicleta en las calles y eso por sí mismo invitaría a otros a imitarnos, se produce exactamente el efecto contrario cuando nos autopercibimos como los automovilistas a los que solemos criticar y nos comportamos como ellos, de manera amenazadora y peligrosa.
Si hay algo que no debemos hacer es asumirnos como privilegiados con derechos extras solo porque nos movilizamos en un medio de transporte sano y sustentable. Más bien lo contrario. Somos privilegiados por la elección que hemos hecho, pero ese privilegio no nos otorga derechos extraordinarios sino que nos obliga a un comportamiento empático y solidario, a reconocernos como parte de un movimiento de cambio y mejoramiento de la calidad de vida personal y de la comunidad en la que vivimos.
Pero ser parte de algo no siempre es suficiente.

La opción de la bicicleta es un desafío a las normas

Andar en bicicleta desafía las formas arraigadas de pensar de ricos y pobres. Para andar en bicicleta en una gran ciudad caótica se necesita ser un poco temerario y tener una mínima forma física y mental, pero además, aunque muchos no nos demos cuenta, implica tomar una decisión social y política que se hace evidente cuando al solo pisar la calle con nuestra bici estamos aceptando voluntariamente ser vulnerables, rechazando la automovilidad y el estatus social asociado a él, así como adoptando un camino de construcción comunitaria y de solidaridad.
Puede que el creciente impulso que el ciclismo tiene en la actualidad en países como el nuestro haya nacido de una moda impulsada por niños ricos, pero lo cierto es que ya no basta esa explicación para lo que ha sucedido en estas dos últimas décadas en casi todo el mundo. Hoy el impulso proviene de personas de todos los sectores sociales que simplemente se montan en sus bicicletas y crean una demanda orgánica.
La pandemia ha dado un empuje explosivo extra a esto en casi todo el mundo, ya que los estados se han visto OBLIGADOS a brindar infraestructura en algunos centros urbanos y esto ha servido como ejemplo para que el ciclismo y la infraestructura se imite en otras ciudades más pequeñas.
La programación y las políticas de promoción del uso de la bicicleta son absolutamente necesarias para aprovechar este momento, pero la batalla por el verdadero cambio será definitivamente librada por nosotros y por todos aquellos que se suban a sus bicicletas a diario para lo que sea que necesiten movilizarse en la ciudad.

 

Por Mario García

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Clases para aprender a andar en bici en Buenos Aires

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Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas.
Debido a la situación actual, disponen de comunicación electrónica para un distanciamiento social efectivo.
Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora.
La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura.
Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.

Más info sobre las clases: 112823-1343

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Ciclismo urbano

Seguros Rivadavia: Bici Pro, la cobertura especial para ciclistas que compiten

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Seguros Rivadavia desarrolló un seguro que otorga la máxima seguridad a los que andamos en bicicleta: protege al asegurado y a su bicicleta ante fenómenos tales como el robo, los accidentes personales y la responsabilidad civil, pudiendo incluir el robo de efectos personales, equipos electrónicos o daños.

Seguros Rivadavia ofrece tres alternativas, de acuerdo a las características de la bicicleta y el uso dado a la misma: Bici Total, Bici Max y Bici Pro. En esta nota te contamos sobre el plan Bici Pro, un producto especialmente diseñado para ciclistas que participan en competencias amateurs, con mayor flexibilidad en las sumas asegurables y coberturas a medida.

Coberturas
-Robo Total.
-Robo de Efectos Personales.
-Robo de Equipos Electrónicos Portátiles.
-Daños a la Bicicleta.
-Muerte Accidental.
-Invalidez Total y Parcial Permanente por Accidente.
-Gastos de Asistencia Médico-Farmacéutica por Accidente.
-Cobertura de Responsabilidad Civil del Ciclista.

Coberturas adicionales para todos los planes
Con el fin de brindar un servicio de excelencia, para este seguro se ofrecen, sin cargo, los siguientes servicios ante una urgencia:
-Traslado por avería de la bicicleta.
-Asistencia por rotura de neumático.
-Reintegro de medicamentos como consecuencia de intento de robo.
-Envío de taxi o remís para traslado a domicilio a causa de robo.
-Envío de ambulancia hasta el centro médico más cercano en caso de accidente.
-Cambio de cerraduras por robo.
-Envío de taxi o remís hasta la dependencia policial más cercana en caso de robo.
-Reembolso de gastos de DNI por robo.
-Asesoramiento legal ante el robo o accidente sufrido.
-Conexión con centros de reparación de bicicletas.

 

Visitá el cotizador online de Seguros Rivadavia en http://www.segurosrivadavia.com/personas/bicicletas/cotizacion.php

Para más información: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com
O bien contactarse con cualquiera de los Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

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Ciclismo urbano

Ya está todo listo en Mar del Plata para el 5° Foro Argentino de la Bici, a celebrarse entre el 10 y el 12 de noviembre

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El evento ciudadano a favor de la movilidad sostenible más importante del país ya está preparado para recibirte en la ciudad de Mar del Plata entre el 10 y 12 de noviembre próximos. Luego de que en el pasado pre-foro en la Villa Victoria se viviese una jornada de gran entusiasmo y amor por la bicicleta, la ciudad se prepara para la quinta edición de un Foro que reúne a gente del todo el país.


El  cronograma aún no está cerrado, pero  podemos  adelantar  algunas  actividades que pondrán muy felices a quienes amen a la bicicleta y la movilidad sostenible.

El día viernes 10 de noviembre, las actividades se realizarán en la Plaza Mitre (Colón y Mitre). Allí habrá varias charlas:
-Cómo construir infraestructuras seguras.
-Siniestralidad vial.
-ONGs vinculadas a la bici y el cicloactivismo.
-Una actividad con la ONG marplatense Guías a la par, con prueba de tándems y convocatoria de guías.
-Demostraciones de bicipolo, deporte que está arribando a Mardel.
-Números de monociclos y demostración de Stunt.
-Talleres para infancias, para aprender a andar en bici y cuidados a tener en cuenta.

Y a las 17 hs se saldrá pedaleando en caravana hacia el camping municipal Centro Scout, donde acamparán los cicloviajeros que vayan llegando desde todo el país, y a donde se desarrollarán los siguientes días del Foro.

Esa misma noche se proyectarán cortometrajes y habrá un encuentro en el bar cultural La Periferia, ubicado a unas cuadras del camping.

El día sábado, ya en el camping, la jornada comenzará con una clase de yoga ofrecida por Lulea. Luego se realizará un paseo en bici recorriendo la naturaleza de la zona, para
regresar al medio día y disfrutar de un día pleno de charlas interesantísimas, entre otras:

-Mujeres y disidencias en el mundo de la ciclomecánica.
-Experiencias de viajar en bicicleta.
-Psicología del tránsito.
-Diseño y arte enfocado en la bicicleta.

También habrá talleres de primeros auxilios, emparchado y sobre aprender a andar en bicicleta.

En la jornada del domingo, más distendida, se eligirá la ciudad sede del FAB 2025 y luego de almorzar se partirá en una caravana colectiva hacia el centro, para darle un cierre a puro pedal, a este encuentro que dará que hablar.

Recordamos que todas las actividades son gratuitas y abiertas a toda la comunidad.

Info: Agustín Arevalo (11 58222110)  | Luciana Fernandez Ravelo (11 69811446) |  Vanesa Camino (2233 482931) | Luz Calabrese ( 2235 794099)
Fotos: Patricio Devoto y Soledad Gonzalez Lagarde  @soledadgonzalezlagarde

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Ciclismo urbano

3 ventajas y 3 desventajas del ciclismo urbano

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LO POSITIVO
Tiempo al tiempo
Dice una vieja frase que el tiempo es oro, pero en verdad ni todo el oro del mundo puede comprarnos tiempo de vida. Por eso el primer ítem en esta lista corresponde al invaluable beneficio de controlar nuestros horarios. Contrariamente al cliché acerca de los ciclistas urbanos, estos no eligen tanto la bici por ahorrar dinero ni por amor al medio ambiente, pero sí lo hacen por esta ventaja.
La comparación más clara las podemos hacer con el uso del automóvil particular. El viaje de un punto a otro de la ciudad manejando está sujeto a numerosos factores que hacen impredecible el horario de llegada. Embotellamientos, desvíos, cortes y conseguir un lugar de estacionamiento son cuestiones que afectan directamente el tiempo que nos llevará arribar a destino. Para paliar esta situación algunos conductores eligen salir con mucha anticipación, lo que, si bien puede resultar útil, en definitiva no es otra cosa que alargar la duración del viaje.
Respecto del transporte público en nuestro país, la bici todavía sigue siendo mejor ya que colectivos, trenes y subtes no suelen cumplir los horarios establecidos. Esto puede generar largas esperas en las paradas y estaciones, lo que torna muy difícil ser puntuales en nuestros compromisos. Si en cambio comparamos ir en bici o ir caminando, encontramos que ambas opciones comparten la previsibilidad del tiempo y los horarios de llegada. Pero si de tiempo de viaje se trata, trasladarse pedaleando podría llevarnos la tercera o la cuarta parte de hacerlo a pie.

Estar presentes
Moverse en dos ruedas permite estar en una conexión total con la ciudad. Necesitamos que casi todos nuestros sentidos estén en alerta. Esto nos lleva a estar presentes en el aquí y el ahora, algo que desarrolla muy sabiamente Juan Carlos Kreimer en su libro Bici Zen (Grupo Planeta, 2013). El beneficio es llegar a destino sintiéndonos con energía. Esto impacta positivamente en el rendimiento de quien se moviliza a trabajar o estudiar. Además, estar atentos durante todo el viaje hará que cada trayecto sea distinto. Aún si repetimos la misma ruta constantemente siempre habrá algo en el entorno que nos llamará la atención porque vamos en el mejor vehículo descapotable que se puede usar en una ciudad.

Comunidad
Este punto está muy relacionado al anterior. Contrariamente al aislamiento y la competencia que puede generar el uso del auto particular, la bici promueve el encuentro humano. La cercanía física, el poder estar cara a cara con el otro fomenta la rehumanización de la gran ciudad. Cruzar una mirada, hacer un comentario (¡sí, aunque sea sobre el clima!) o ayudar a resolver un pinchazo nos saca del individualismo y hace que las personas pasen de ser cohabitantes de un espacio físico a miembros de una comunidad. Esta diferencia no se da solamente con los autos; curiosamente también ocurre con el transporte público.
Tal vez en el futuro la gente que viaje en colectivo o tren entable relaciones más parecidas a las de los ciclistas. Pero por el momento les sugiero que hagan el siguiente experimento: al detener la bici en un semáforo prueben entablar una conversación con el ciclista que se detuvo a su lado. Ahora intenten hacer lo mismo en un subte con la persona que va parada junto a ustedes. Intuyo que encontrarán una diferencia.

LO NEGATIVO
Vulnerabilidad
En los países de nuestra región los ciclistas todavía somos muy vulnerables frente al transporte motorizado. Aunque la reaparición masiva de la bicicleta en el escenario urbano lleva ya más de un lustro, todavía es vista por mucha gente como algo extraño. Las últimas décadas se encargaron de fijar en el imaginario colectivo que las calles son de los autos. Esta intrusión de la bici genera reiteradas conductas violentas de parte de quienes manejan un vehículo grande y pesado y que muchas veces ponen en serio riesgo la integridad de los ciclistas. Poco a poco pareciera que esto va cambiando, pero hay que admitir que todavía estamos muy lejos de que nuestras calles sean bike friendly.

Clima
Es cierto que no tiene por qué ser un impedimento para agarrar la bici, pero siendo sinceros, hay días en que la temperatura, el viento y la humedad no son para nada favorables al ciclista urbano. Si bien existen varios trucos que ayudan a minimizar los inconvenientes de andar con lluvia, nieve o un solazo que raje la tierra, lo cierto es que los climas extremos no son nada agradables para optar por la bici. Más de una vez vamos a mirar con ojos de perro mojado a aquellos felices automovilistas, atascados pero con el bendito aire acondicionado.

Prejuicios
Fue tan grande el reinado del automóvil durante décadas que se llegó a pensar que quien no poseía uno era un marginal. El progreso era tener un auto propio y andar en bici era para pobres, hippies o veganos. Todavía esta idea persiste, aunque ya agrietada y con vistas a quebrarse del todo en los tiempos que vendrán. Por lo tanto es común recibir ciertos comentarios desagradables y discriminatorios cuando le contamos a gente desconocida que nos movemos en bici. La tendencia va cambiando (hoy hay CEOs de multinacionales que van a trabajar en bici) pero es necesario saber que todavía es muy frecuente enfrentar este tipo de situaciones.

Les propongo que hagamos una acción concreta: enviar esta nota a alguna persona que podríamos entusiasmar para que empiece a trasladarse en bici por la ciudad. Quizás estas palabras honestas acerca del ciclismo urbano puedan hacer florecer más ciclistas por las calles de la ciudad.

*Periodista y guía de ciclismo urbano en eventos turísticos y corporativos:
Twitter: @tincholehmann, tincholehmann.com.ar

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