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Ciclismo urbano

Ciclismo urbano: manual para dejar de quejarse

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Tengo un amigo que siempre me dice: “Debería estar prohibido hablar de política en los bares”. Lo justifica diciendo que uno se queja en la mesa, hace catarsis, se relaja y luego todo sigue igual. Nada cambia. Siempre me causó gracia su apreciación, pero creo que en cierto punto tiene razón. Si aplicáramos esta misma idea a la actualidad del ciclismo urbano, tal vez podríamos lograr avanzar mucho más rápido en materia de infraestructura y convivencia en el tránsito: ¿Qué puede hacer cada uno de nosotros por el ciclismo urbano? ¿Qué podemos aportar ahora mismo? Para no quedarnos en la simple queja o en la larga —y a veces infructuosa— espera de que el gobierno de turno se encargue de todo.

Andar en bici
La primera acción de activismo ciudadano es tomar la bicicleta y salir a la calle a ocupar nuestro lugar. Esta es la base de todo. Se puede hablar mucho del tema, debatir, reflexionar, pero si no hacemos una mínima cantidad de kilómetros pedaleando a la semana será muy poco lo que logremos cambiar. Tomemos el ejemplo de las ciclovías en Buenos Aires. Cuando fueron construidas, aún era muy poca la gente que las utilizaba y este era uno de los puntos preferidos de sus detractores. A partir de que los porteños empezaron a usarlas, se dejó de cuestionar si esas ciclovías cumplían o no una función. La discusión pasó ahora a un plano más elevado, acerca de cómo tienen que estar construidas. Este logro se dio por un exitoso juego de ida y vuelta entre el gobierno (que dispuso la infraestructura) y los ciudadanos (que a fuerza de pedal se apropiaron de ellas).

Participación ciudadana
Vivimos en una democracia imperfecta pero democracia al fin. El problema viene cuando solamente asociamos democracia con votar cada dos años. En este sistema es el pueblo quien gobierna a través de sus representantes. No se trata de otorgarles por cuatro años un cheque en blanco. Es deber de los ciudadanos fiscalizar continuamente que los funcionarios estén trabajando para lo que fueron elegidos. En el caso del ciclismo urbano, debemos involucrarnos en lo que está pasando en nuestras calles. Hace unos años, el gobierno porteño comenzó a instalar contenedores de residuos sobre una de las ciclovías más transitadas de la ciudad (Avenida Coronel Díaz). A las pocas horas algunas personas advirtieron esto y comenzaron a denunciarlo por las redes sociales. Se creó tal revuelo que el Secretario de Transporte anunció que se cancelaba la instalación de esos contenedores.
En este punto es fundamental que sepamos cómo orientar nuestra participación correctamente. ¡No siempre la culpa de todo la va a tener el presidente de la Nación! Debemos entender que hay niveles y nuestros reclamos tienen que estar apuntados correctamente a ellos para que sean efectivos. Por ejemplo, conozco el caso de alguien que cayó de su bicicleta porque un restaurante tiraba aceite usado y grasa en la esquina de una ciclovía. En este caso, una denuncia a nivel comuna o intendencia suele ser lo adecuado. Dirigir la queja a la Secretaría de Transporte sería como querer matar un mosquito con un cañón. Por eso, tengamos mucha precisión con los reclamos, para que lleguen a buen puerto.

Animar a otros
En el mundo publicitario se sabe que a pesar de la potencia que tienen los medios masivos, aún hoy el boca a boca tiene un poder de persuasión único entre los consumidores. De esta misma forma, debemos entender que nosotros mismos somos la mejor herramienta de promoción de la bici como transporte urbano. El hecho de que nuestros compañeros de trabajo, de facultad o incluso nuestros amigos nos vean llegar reiteradamente en bici es una fuerte señal de que se puede. Ellos, que conviven a diario con nosotros, saben que no somos deportistas de elite ni fanáticos extremos del deporte, pero pueden constatar que aun así nos beneficiamos con todo lo bueno que nos da la bicicleta. Qué mejor ejemplo que ése para animar a otros.
Otra acción concreta es ayudar a los que quieren pero no se animan. Invitarlos a sumarse, poniéndonos a disposición para acompañarlos. Supongamos que tenemos un compañero de trabajo que siempre que nos ve llegar en bici nos repite cuánto le gustaría hacer lo mismo que nosotros. ¡No hay que perder ese tipo de oportunidades! Apadrinar a estas personas a las que ya “les picó el bicho bicicleteril” es una de las más nobles acciones que podemos hacer por el ciclismo urbano.

En los medios
Hoy en día la posibilidad de hacernos escuchar son muchas. Las redes sociales como Twitter y Facebook se han transformado en grandes plataformas de debate y cambio. Como son herramientas, su eficacia dependerá de la habilidad de quien las use. Pero si sabemos utilizarlas para realizar críticas constructivas y propuestas pueden ser vías para enriquecer el debate colectivo. Una sugerencia interesante es seguir cuentas y usuarios de otras ciudades o países diferentes. Es sorpresivo ver que a pesar de las distancias y diferencias culturales, muchos de los problemas que afrontan hoy las bicicletas en las ciudades se repiten y se parecen mucho alrededor del mundo. De esta forma, entusiasma pensar que compartiendo conocimiento de manera global podemos solucionar problemas locales y viceversa.

Agrupaciones
Cada vez son más las ciudades que cuentan con organizaciones que nuclean a personas interesadas en que haya más bicis en las calles. Uno de sus objetivos es aunar esfuerzos para presentarse con mayor solidez ante los gobiernos. Todas ellas suelen ser muy abiertas con las nuevas personas que quieran sumarse, por lo que son altamente recomendables para aquellos que estén buscando una manera distinta de ayudar a que crezca el ciclismo urbano.

Dejemos entonces de quejarnos tanto y comencemos a canalizar esas ganas de tener ciudades más humanas. Existen muchas formas de hacerlo. Aunque comencemos por algo muy pequeño, ya estaremos siendo parte del cambio que queremos ver.

 

Por Martín Lehmann

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Ciclismo urbano

Bici Total, el plan de Seguros Rivadavia ágil y de bajo costo

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Seguros Rivadavia te ofrece tres planes para asegurar tu bicicleta, adaptados para las necesidades de cada ciclista.
Uno de ellos es Bici Total, un plan cerrado que ofrece la doble ventaja de una forma muy ágil de contratación y un bajo costo.
El plan está dirigido a aquellas personas propietarias de una bicicleta que desean contratar coberturas y sumas definidas y cuenta con las siguientes coberturas básicas:
Robo total.
Muerte accidental.
Invalidez total y parcial permanente por accidente.
Gastos de asistencia médico-farmacéutica por accidente.
Cobertura de responsabilidad civil del ciclista.

 

Más info: www.segurosrivadavia.com | 0810-999-3200 | info@segurosrivadavia.com
O bien contactarse con cualquiera de los agentes que conforman la extensa red de Productores Asesores de Seguros Rivadavia en todo el país.

Foto: Eduardo Enrietti en unsplash

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Ciclismo urbano

El Viernes 13 de Enero de 2023 se realizó una marcha pacífica en reclamo de mayor seguridad ante reiterados robos cada vez más violentos que sufren los ciclistas.

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Una propuesta de Bicisur y Ciclistas Monte Grande que reunió a más de 200 ciclistas y donde participaron varios grupos ciclistas de la zona, entre ellos Ciclismo Ezeiza, Mountain amigos y muchos otros.

La marcha fue tranquila y ordenada, preservando la seguridad en el tránsito, en un recorrido que comenzó en la Plaza Mitre de Monte Grande frente a la Municipalidad de Esteban Echeverría, hasta la Municipalidad de Ezeiza donde descansaron unos breves minutos para luego retornar a Monte Grande.

Desde la Secretaría de Seguridad de Esteban Echeverría hicieron propuestas para, en un futuro, al menos llegar a tener circuitos seguros, que se irán desarrollando junto a los ciclistas, mientras que en Ezeiza se comprometieron a aumentar el patrullaje.

Más info: https://www.instagram.com/ciclistasmontegrande/

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Ciclismo urbano

La violencia vial y las bicicletas: buenos y malos en la misma bolsa

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Por estos días, impulsado por las redes sociales, se instaló el tema de la violencia vial, destacando principalmente los incidentes entre ciclistas y automovilistas, y en menor medida peatones y otros usuarios de la vía pública.

Que hay un estado de alteración y violencia generalizada que excede particularmente al tránsito es palpable y leemos y escuchamos noticias todos los días en ese sentido. Grescas, peleas, estados de alteración permanente que ante la mínima discusión escala a niveles ridículamente peligrosos. El caos de tránsito de la ciudad es un caldo de cultivo ideal para potenciar esas conductas: estrés, bocinazos, insultos de los más variados, exceso de ruidos, conducción agresiva e imprudente y la tensión que se respira a cada momento en hora pico da rienda suelta a la exteriorización de conductas agresivas que en otras situaciones o momentos quizás se lograban reprimir.

Protegidos por una carrocería, a la que se suma todo el valor simbólico que tiene el auto como objeto, la percepción de peligro se traslada a la del cuidado del bien solamente. Un pequeño toque que provoca apenas un rayón o una abolladura es claramente inofensivo para el conductor de un auto, pero despierta una ira irracional hacia quien (accidentalmente o no) lo haya provocado. Si a esto sumamos conductas imprudentes ya familiares (como conducción bajo efectos del alcohol y/o mirando el celular y/o con exceso de velocidad y/o sin respetar las prioridades y reglas básicas) y la falta de autoridad, control y sanciones efectivas por parte del Estado (que por omisión se desentiende de cuestiones que hacen a la convivencia ciudadana) convierte a las calles en una selva en la que los más vulnerables terminan siendo las víctimas.

El agosto del año pasado, en Avenida Balbín y Monroe un ciclista murió bajo las ruedas de un camión que giró sin respetar la distancia al ciclista. En el lugar hay una bicicleta blanca en recuerdo de la víctima.
En noviembre, un conductor alcoholizado atropelló a una persona de 65 años en un country de Pilar, ocasionándole graves heridas.
En ese mismo mes, un conductor también bajo efectos del alcohol se subió a la Plaza de la República, donde está el Obelisco. No fue una tragedia porque ocurrió de madrugada, cuando no circula gente por ahí.
Durante el pasado mes de diciembre un automovilista quiso evitar un control policial y arrastró en el capot de su auto a dos agentes, que terminaron con heridas en sus piernas.
En enero de este año un conductor, también con exceso de alcohol en sangre, se incrustó en una casa de Moreno, matando a dos niños que estaban dentro de la casa durmiendo. Luego intentó escapar.
También en Paraná, Entre Ríos, el conductor de un camión embistió y mató a un ciclista en la avenida de acceso al túnel subfluvial.

Estos incidentes viales se repiten diariamente. Pero será que ya los tomamos con naturalidad, porque ninguno de estos se viraliza ni genera polémica en las redes. A nadie le llama la atención que se use el auto como un arma. A nadie le molesta ver conductas contrarias a la seguridad vial. Esto ya no genera likes ni retweets. Aunque sean nuestros niños, nuestros amigos y familiares los que pierden la vida.
Con mayor o menor gravedad todos los días hay que lamentar víctimas evitables por culpa de la violencia al volante y la desidia del estado, que ignora el derecho a movilizarse con seguridad, sobre todo a quienes no se mueven en vehículos motorizados, y elude sus responsabilidades al otorgar licencias de conducir de manera irrestricta y no ejerce su función de control ni aplica la consecuente sanción efectiva.
Romper espejos de autos, golpear y patear puertas y buscar y fogonear constantemente el conflicto está pésimo. Alimenta reacciones desmedidas, pone a buenos y malos en la misma bolsa, maximiza prejuicios e incita a más violencia. No ayuda en nada (más bien logra el efecto contrario) a pacificar las calles, que es lo que la mayoría de los que nos movemos en bicicleta buscamos, un entorno en el que podamos movernos sin poner en riesgo nuestra integridad.

Por Matías Avallone, conductor del programa B Invasión Bicicleta https://twitter.com/matiasavallone | https://twitter.com/binvasionbici

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Ciclismo urbano

¡Basta de robos a ciclistas!: una marcha para hacernos visibles

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Frente al flagelo de los continuos robos a ciclistas y con el objeto de hacer visible el problema, las agrupaciones bonaerenses Bicisur y Ciclistas Monte Grande invitan a todos los ciclistas a participar de una marcha ciclista, ordenada y masiva, desde la Municipalidad de Monte Grande hasta la Municipalidad de Ezeiza y vuelta.
La cita es el viernes 13 de enero del 2023 a las 19 hs, frente a la Municipalidad de Monte Grande, desde donde arrancará la marcha en fila de dos en dos, por razones de seguridad y para no molestar al tránsito, con dirección a la Municipalidad de Ezeiza, con regreso luego al punto de partida. 

La velocidad de la marcha será controlada, de manera de no dejar atrás a ningún participante. Para los que se quieran agregar por el camino, el recorrido se llevará a cabo por la ruta 205.
El lema: “¡Queremos pedalear seguros sin que nos roben!” 

Más info: @ciclistasmontegrande

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