Deporte y Entrenamiento
Se corrió en La Cumbre la 25ª edición del Desafío al Valle de Río Pinto, con 3450 corredores en la línea de largada
Después de tres intentos truncados por la cuarentena, por fin se pudo vivir el pasado domingo 10 de octubre en la localidad cordobesa de La Cumbre una nueva edición del Desafío al Río Pinto.
Para contarte lo que fue este evento, queremos arrancar esta nota con una historia que puede ser la historia de, al menos, dos tercios de los participantes de esta carrera. Y para seguir, las historias de algunos de los que ponen todo de sí para llegar a lo más alto del podio.
Ciclismo por placer
Matías Foa tiene 46 años, es de Buenos Aires y corrió su cuarto Río Pinto. Su mejor marca había sido de 4 horas, la última 4 horas y 18 minutos.
“Después de padecer un último Pinto en 2019 por haber ido sin entrenar: ‘Total doy la vuelta a mi ritmo’, volvimos con la banda a correr la dos veces postergada última edición. Esta carrera es para muchos, entre los que me incluyo, la excusa perfecta para pasar un fin de semana con los amigos que da el ciclismo, compartir cabaña, ‘cuidarse para la carrera’ y esperar el ansiado asado del domingo por la noche.
Esta vez, a fuerza de pandemia, la largada estuvo muy bien organizada, en tres puertas distintas, partiendo por tandas las categorías más numerosas y evitando el tumulto de todos los años. Y nuevamente volver a disfrutar todo el camino, bien rápido hasta la entrada a San Marcos Sierra, donde nos esperaban con una banda de percusión para dar aliento al comienzo de la subida al Mirador. Acá es donde siempre prometo para el año que viene no saltar la planificación, ir al gimnasio y tantas cosas más, pero bueno, al fin y al cabo esto lo hago por placer y por el asado del domingo.
Te empiezan a cruzar los amigos más rápidos y cruzás a los más lentos; más alientos y a apretar que falta poco, que los últimos 10 kilómetros son interminables.
Ver que faltando cinco kilómetros ya estás en tiempo de tu mejor marca no es nada agradable, pero la cuenta es fácil: si no entrenás no la bajás.
El último tramo al lado del terraplén ya estoy pensando que es la última vez que la corro, pero la idea solo dura hasta la llegada, porque una vez que baja la bandera ya estás pensando en el Pinto que viene… y en el asado con la banda.”
Los ganadores
La carrera se definió en un picante sprint entre Catriel Soto (Team Volta) y Nicolás Tivani (Team Trek), en el que el corredor de Trek resultó ganador.
Después de tantos revuelos respecto de los controles antidoping que hubo en el Desafío del 2019, cabe destacar que este año la organización hizo una vez más hincapié en que se llevarían adelante controles mediante sorteo. El ganador de la general no quedó entre los sorteados, pero es importante aclarar que tiene pasaporte biológico (para entender bien de qué se trata leé esta nota: https://biciclub.com/que-es-el-pasaporte-biologico-2/), lo cual asegura que corre limpio.

“Se dio una competencia que en parte me favoreció —nos dijo Tivani—. No quise arriesgarme mucho en la bajada, que fue donde se adelantó Catriel. Luego empecé a atacar con otro chico, el que salió tercero, momento en que Catriel nos llevaba unos dos minutos. Antes de entrar al Mirador ya lo lográbamos ver, que fue cuando impuse mi ritmo. Antes de que coronásemos logré alcanzar a Catriel, mientras que el chico que venía conmigo se rezagó un poco, pero luego en el Perilago nos alcanzó una vez más. Así fue que nos pusimos de acuerdo con Catriel para ir tirando entre los dos. Y ya faltando 5 kilómetros nos alcanzaron Facu Pérez Costa, Efraín Tolosa y Matías Baudino. Yo lo probé un poco a Catriel, para ver como venía, y luego le consulté Facu como venía para el sprint, ya que aclaro que yo venía para darle una mano él, pero me dijo que no venía con la fuerza suficiente. Así fue que llegamos a la definición con Catriel, lo cual significó quedarme con una victoria que uno no se imagina…”
En cuanto a las damas, una vez más lo hizo en el Pinto Yesica “Chiquita” Cantelmi (Team Trek), también dos veces campeona de la Vuelta Altas Cumbres. Una gran ciclista, fuerte, luchadora y una trabajadora excepcional. La pampeana tiene una hija de 10 años, es ingeniera agrónoma y trabaja en el Servicio Nacional de Seguridad Animal (SENASA), además de entrenar arduamente para desarrollar su pasión deportiva.

“Venía muy tranquila, sabía que había trabajado bien y que llegaba en buenas condiciones. Haber ganado en Altas Cumbres y que luego se haya pospuesto el Pinto me dio un respiro, pero no aflojé, simplemente bajé un poco la intensidad de entreno.
También con muchas rutinas, de acá para allá a las corridas: volvió la carga laboral, ocuparme de mi hija, llevarla y buscarla en el colegio, llevarla a baile, ir a mi terreno, donde me estoy haciendo mi casita… Son muchas cosas, pero es gratificante porque todas me gustan, y con esa energía fui a Pinto, con el deseo de poder lograr dos grandes en un mismo año. Fui con ganas y actitud.
El team Trek fue lo más, estamos muy unidos, pude disfrutar mucho con ellos y, como nunca, viajar el miércoles para poder hacer dos reconocimientos del circuito, primero hasta el Pinto y luego la parte final. Me probé en la subida después de las lajas y me sentí bien, hacía mucho que no trepaba en la montaña, y eso me dio muchas pilas, confianza y calma.
En cuanto a la carrera, mi estrategia era ir tranquila y no gastar nada hasta el Mirador por lo menos. Bajé bien las lajas, como siempre, esperé al grupito de chicas que venía conmigo, ninguna quería gastar nada, así que iban atrás mío o alguna tiraba pero iba tranquila. Yo sentía que iba re bien, con los pulsos súper bajos.
Antes de San Marcos me pasaron los de Elite, así que me les puse a rueda como hice en la edición anterior, navegué muy bien con ellos. Así quedamos unas cinco, hasta que Maldonado impuso un ritmo. Decidí seguirla, pero al rato me pareció que era mejor no atacar, porque ese ritmo era muy fuerte para estar en la mitad de la carrera. Así que seguí tranquila con el resto de las chicas e hicimos todo el Mirador juntas.
En la bajada encaré primero, para marcar el ritmo, y ya entrando en la calle del perilago me pasó un chico de Elite (Leo Vittor), así que me puse a su rueda y vi que las chicas quedaban atrás. Entonces le dije: ‘Mirá, cortemos, yo te ayudo pero vamos los dos’. Así que seguimos a ese ritmo, subiendo un poco más fuerte, poniendo todo, sufriendo. De pronto Leo me dijo: ‘Ya está, ya cortamos’, a lo que le contesté: ‘No, tenemos que seguir’. Luego me tomé un gel y encaramos la parte final, que ya había recorrido el viernes. Y así seguimos, tirando él y tirando yo, y fuimos pasando varios chicos de elite, lo que lo entusiasmó. En un momento medio que se quedó y lo esperé un poquito, pero seguimos juntos y nos fuimos alentando uno al otro para poder llegar.
Fue una hora y media terrible, en que lo di todo, pero trajo sus frutos. Fue emocionante ver a la gente gritando y dándote el aliento. Y la llegada fue increíble, vinieron dos amigos míos de La Pampa de sorpresa, fue todo perfecto y estoy muy contenta de repetir el triunfo y lograr esto que quería: haber ganado dos grandes en un mismo año.
Ahora, pensando en lo próximo, que es Vuelta a la Calamuchita, que nunca la pude ganar, y la Vuelta a la Sierrita, que si ya vengo ganando varias veces y voy siempre invitada desde que se empezó a hacer, pienso disfrutar, tomándome unos días con mi hija. Muy agradecida con Daniela (Donadío) y todos los sponsors que hacen posible que estemos en todos estos eventos.”
De la ruta al rural con tan solo 15 años
Fabrizio Crozzolo (Team Raleigh), de Puerto Madryn, Chubut, con tan solo 15 años es campeón argentino de contrarreloj y hace tres semanas corrió el Campeonato Argentino de Pista en Córdoba, en donde resultó 3º en persecución individual y por equipos y subcampeón de las vueltas puntuables. Hace 4 años que corre y hace dos que entrena “bien y parejo, con un entrenador”. Su pasión por la bici nació viendo a su papá, al que le pedía salir a pedalear cuando volvía de sus entrenamientos. Este mismo año se incorporó en el Team Raleigh y le propusieron animarse a su primer Pinto, en el que salió 3º en pre-juvenil.

“Fue una carrera que disfruté mucho desde el principio hasta el final. Muy lindo el circuito, lindo el clima. La gente muy buena, todos alentaban. Y la verdad es que mi carrera fue muy buena. A partir de los 45 km, en la subida del Mirador, arranqué para darlo todo, pasando algunos juveniles y pre-juveniles, ya que en la bajada había perdido bastante tiempo. Como yo vengo de la ruta no bajo muy fuerte y no tengo la experiencia como para arriesgar ahí.”
Por el momento Fabrizio seguirá luciéndose en la ruta, que es donde se siente cómodo y seguro, pero en charla con Biciclub nos confesó que eso de “embarrase y ‘cruzar charcos’ le gustó mucho”.
El poderoso y multitudinario Team Venzo
Con 45 integrantes, el Team Venzo es el equipo de ciclismo más grande de la Argentina, que acumula presencias y recoge triunfos a lo largo y ancho del país. Y como era de esperar, no podía ser menos en Río Pinto. Entre todos los que corrieron, les presentamos el testimonio de dos de ellos, ambos ganadores en sus categorías.
Franco Alveroni, de Oncativo, Córdoba, corrió en la categoría Máster A2.
“Desde que me levanté sentí que estaba muy bien. Largué prioritario, ya que había ganado la Revancha en su última edición. Enseguida me acomodé adelante, en los primeros lugares. Me la jugué a bajar rápido en el Cuchi Corral, pero no pude hacer la brecha. Llegamos muchos de la categoría hasta la base del Mirador. Ahí pude subir a ritmo y se hizo una selección, hasta que quedamos pocos. Faltando 8 kilómetros más o menos, en la última cuesta, saliendo de San Esteban rumbo a La Cumbre, me la jugué, escapándome hasta la llegada.
En esos últimos kilómetros pensaba en todo lo que había hecho para estar ahí; miré atrás y vi que ya no venían. Todas esas sensaciones de felicidad que te llenan el cuerpo hacen que pedalees con todas las fuerzas. Llegué a la meta con los brazos en alto y emocionado. Ahí me esperaba Ariel Arnaudo (el jefe del equipo) con un abrazo.
Un fin de semana soñando para mí.”
En otro momento decisivo de la carrera, la salteña residente en Tucumán Florencia Ávila se coronaría primera en Damas Elite, luego de haber ganado hace menos de un mes la general femenina del Desafío de las Nubes en Salta.

“Llegué el viernes, ya que teníamos una salida de Chicas Venzo, actividad que consistió en salir a pedalear con cualquier chica que quisiera sumarse a pedalear un tramo de la carrera. Me venía bien, ya que no pude viajar antes a probar el circuito y esta era mi segunda vez corriendo Pinto. Esa salida fue un espectáculo, la pasamos muy bien, vinieron muchísimas chicas, hubo sorteos, estuvo buenísimo y logré relajarme.

Ya el sábado teníamos fotos y presentación del equipo y ahí sí me empezaron a surgir los nervios, sobre todo porque esto no es mi especialidad, yo soy del cross country, que es para lo que me vine preparando últimamente. De hecho hace dos semanas corrí el Argentino de XCO, fecha para la que realmente me preparé… Sumando el elemento de que este año se juntaron todas las carreras en poco tiempo. Así que no sabía cómo me iba a ir en una carrera de más de tres horas, para la cual no me pude preparar especialmente. Pero finalmente llegó el domingo y ahí estaba lista para largar en Damas Elite.
Largamos en pelotón, empezamos a tirar con otra chica con la que nos íbamos turnando, pero nadie más nos quería ayudar (jaja), así que en la bajada nos escapamos un poco, luego quedé yo sola, tirando de un pelotón de unas cuatro chicas más, hasta que llegamos a la subida, donde me pude desprender. El resto lo hice prácticamente sola, lo cual me pasó factura en los últimos 10 kilómetros, cuando ya me sentía bastante cansada, no veía la hora de terminar. Ese último tramo lo hice con la cabeza, el corazón y las ganas de terminar, porque no daba más. Pero a pesar de esto llegué primera en mi categoría y 11ª en la general.
Estoy conforme y pude disfrutar mucho con el equipo el fin de semana. Agradezco todo lo que nos dieron para sentirnos bien, ya que eso te hace sentirte valorada. Todo el equipo logró muchos podios en todas las categorías, lo cual también me pone muy contenta.”
Galería de fotos: ubice.com.ar (si corriste y querés tu foto entrá a la web)
Eventos
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Por Pedro Piusselli
Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.
Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.
1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc
El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.
Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.
En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.
2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira
La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.
Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.
Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.
3. El mano a mano: El ring de los favoritos
Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:
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Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.
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Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.
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Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.
4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy
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Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.
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Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.
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Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.
5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos
Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.
El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.
Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.
El veredicto del primer descanso
Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.
Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.
Eventos
El Tour de France 2026 a horas de la largada: La paradoja del potenciómetro que amenaza la épica del ciclismo
Por Pedro Piusselli
Estamos a solo horas de que se habilite la rampa de salida. Mañana arranca el Tour de France 2026 y la mística de la ronda francesa ya tiene a todo el mundo de las dos ruedas con los ojos clavados en el calendario. Sin embargo, antes de que caiga la bandera y el pelotón empiece a devorarse los primeros kilómetros, la previa de esta edición abre un debate profundo sobre la naturaleza misma de la competición moderna.
Este Tour 2026 se presenta, desde el calentamiento, como la confirmación absoluta de un cambio de era: la deshumanización del esfuerzo. Nos preparamos para tres semanas donde la ciencia del rendimiento deportivo amenaza con domesticar por completo los arrebatos heroicos a puro corazón y desarrollo de plato grande que hicieron grande a este deporte.
La dictadura de los vatios por kilo que se viene
Si miramos las planificaciones de los equiposdominantes (con el Visma-Lease a Bike y el UAE Team Emirates a la cabeza de esta carrera armamentística), queda claro que los directores de equipo han convertido la geografía de Europa en una ecuación matemática antes de haberla pisado. Mañana no solo largan ciclistas; largan algoritmos.
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Ritmos de laboratorio: La previa nos muestra que los gregarios ya no van a tirar por instinto ni por sensaciones. Están programados para ponerse al frente del pelotón a sostener unos exactos y calculados vatios por kilogramo. El objetivo es claro: neutralizar cualquier intento de épica. Si un rival tiene la osadía de saltar, la orden desde el auto ya está escrita: mantener el número en la pantalla porque la ciencia dice que el atacante va a explotar más adelante.
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Anatomía de lo previsible: Con la tecnología de simulación actual, los directores saben exactamente cuánto combustible tiene el tanque de cada atleta antes de la largada. El margen para lo inesperado se reduce al mínimo en un mapa que este año, además, carece de tramos de pavé o gravel que puedan caotizar la carrera.
La crítica no va dirigida a los ciclistas, que son verdaderos superhumanos capaces de soportar niveles de dolor intolerables, sino a un modelo de competición que, desde el día uno, premia la previsibilidad por sobre la audacia.
El contraataque de los «Outsiders»: ¿Hay espacio para la rebeldía?
El ciclismo grande necesita de la rebeldía para mantener su mística. Si el Tour se vuelve una hoja de Excel viviente, la audiencia bosteza. Por eso, la gran expectativa a partir de mañana está puesta en los equipos medianos.
Conscientes de que no pueden ganar la guerra de desgaste en los números de laboratorio contra las billeteras multimillonarias de las megacorporaciones, su única opción es romper el guion establecido. Las escapadas suicidas de larga distancia y las tácticas caóticas en las etapas de media montaña o emboscadas de transición son el último refugio del ciclismo romántico. Es ahí, donde el terreno es inestable y las calculadoras mienten, donde esperamos volver a ver la esencia pura del deporte.
Las cuatro batallas reales donde el algoritmo puede volar por los aires
Para fortuna de los románticos, la organización del Tour ha diseñado un recorrido con cuatro momentos clave que prometen cortocircuitar los planes más fríos de los directores de equipo:
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Etapa 1 (Sábado 4 de Julio) – Contrarreloj por Equipos en Barcelona: El Tour patea el tablero de entrada con una CRE tras décadas de ausencia en el inicio, pero con una regla revolucionaria: el tiempo del equipo se toma con el primer corredor en cruzar la meta, pero para la clasificación general se computará el tiempo individual de cada líder. Se terminó el viajar protegidos en bloque; los capos van a tener que vaciarse solos en la subida final a Montjuïc. Habrá diferencias reales desde el primer segundo.
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Etapa 6 (Jueves 9 de Julio) – Pau a Gavarnie-Gèdre: El primer examen serio de alta montaña en los Pirineos. El pelotón va a encadenar el Col d’Aspin y el mítico Col du Tourmalet antes de terminar en el puerto inédito de Gavarnie-Gèdre. Al caer en la primera semana, es el día del juicio: los que no hayan llegado con el punto justo de preparación van a quedar expuestos ante el ritmo de carrera y perderán minutos irrecuperables.
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Etapa 15 (Domingo 19 de Julio) – Champagnole a Plateau de Solaison: Un cierre de segunda semana brutal justo antes del descanso. La meta está en el durísimo Plateau de Solaison, un puerto de categoría Especial con más de 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio. Una pared de desgaste puro donde las estrategias de equipo se desarman y el ritmo de los gregarios ya no alcanza para tapar las debilidades individuales.
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El doblete del Alpe d’Huez (Etapas 19 y 20 – Viernes 24 y Sábado 25 de Julio): Una locura histórica. El Tour se define subiendo al Alpe d’Huez dos días seguidos por vertientes distintas. La Etapa 20 será una carnicería total cruzando la Croix de Fer, el Telegraphe, el techo del Tour en el Col del Galibier (2.642 m) y subiendo al Alpe por el inédito Col de Sarenne. A solo 24 horas de París, el que tenga una mala tarde acá pierde el Maillot Amarillo en el último suspiro.
Conclusión: El algoritmo contra la historia
El Tour de France 2026 que arranca mañana promete un nivel físico descomunal y velocidades récord, pero nos deja una advertencia flotando en el aire antes del primer pedalazo. Si la dependencia tecnológica de los corredores en plena carrera sigue creciendo sin límites, corremos el riesgo de transformar la carrera más hermosa del planeta en una partida de ajedrez jugada por computadoras desde los autos de los directores.
La mística del Tour se construyó sobre el sufrimiento impredecible, sobre el error humano y las desfallecidas históricas. Esperemos que a partir de mañana, las piernas, el coraje y la locura de algún rebelde logren cortocircuitar las calculadoras de los ingenieros. Que gane el mejor, pero que gane el más humano.
A partir de mañana, las calculadoras se encienden, pero la última palabra la van a tener las piernas y el asfalto. Para que no te pierdas nada de lo que pasa detrás de los números y las estrategias de laboratorio, nos vamos a encontrar acá mismo cada día de descanso. En esas jornadas donde el pelotón frena a respirar, nosotros nos sentamos a hacer el análisis semanal en frío, destripando las tácticas de los directores de equipo y buscando a esos rebeldes que se animen a romper el algoritmo.
¡Que empiece a rodar el Tour!
Eventos
30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores
Por Pedro Piusselli
La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.
La Batalla por el Trono: Un final de infarto
La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.
Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.
El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle
Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.
Una marea humana bajo el cielo de Punilla
Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.
El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.
Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:
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Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03
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Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34
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Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10
La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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