Deporte y Entrenamiento
Lo que hay que saber para elegir a un entrenador

Ser entrenador no es una tarea sencilla. Son numerosas las cualidades que debemos tener en cuenta para considerarnos buenos o malos profesionales.
Para comenzar, debemos enmarcar la realidad de nuestra profesión en Argentina, ya que se trata de una ocupación que cuesta que se reconozca como tal, y que por este motivo padece de varias problemáticas con las que debemos lidiar día a día.
Antes que nada, tres obstáculos
• El primero es que cualquier persona que realiza un cursito de un año o un instructorado se recibe de “Entrenador”. Pero trucho, claro está. Al no estar reglamentada desde el sistema educativo, ésta es una profesión que tiene grietas y fisuras por las que se filtran los no profesionales de las ciencias del movimiento que, sin embargo, ejercen libremente. Pero lo más grave de esto no es que estas personas tengan un título de instructor o entrenador nacional que los habilite, sino que ejercen como tales y cometen errores con deportistas que depositan su plena confianza en ellos.
• El segundo problema es que en el 95% de los casos de entrenadores que conozco, todos amamos nuestra profesión y sentimos pasión por lo que hacemos. Pero se nos presenta un inconveniente cuando tenemos que hacerles entender a los deportistas que nuestra profesión, como cualquier otra, debe ser remunerada. Lo que sucede es que se confunde pasión con hobby. El hecho de que nos guste la profesión no significa que no sea trabajo y, como todo trabajo, este también debe ser remunerado.
• La tercera problemática es que todos opinan sobre lo que deberíamos hacer o no con tal o cual deportista. Al ser una profesión que se desarrolla en un ámbito “no formal” (me gusta decir siempre que mi oficina es la naturaleza), cualquier persona se cree con derecho a sugerir, opinar o aseverar al respecto.
A mí jamás se me ocurriría decirle a un médico qué remedios darle a un paciente o sugerirle a un arquitecto cómo hacer el plano de un edificio. Pero en materia de entrenamiento todos opinan y son muy comunes frases como este chico va andar bien en medio ironman, no en ironman, o mirá como corre, tiene que levantar más las rodillas, o qué desastre como nada y encima no patea casi nada, o esa chiquita para andar bien tiene que bajar dos kilos. Hablan como si nosotros no supiéramos todo esto, pero no contemplan que tal vez nuestro plan de acción tiene otras prioridades.
Director de orquesta
Tratemos de aclarar cuál es el rol que debemos tener como entrenadores. En una conversación telefónica que mantuve con uno de mis entrenados de Santa Fe inmediatamente antes de escribir esta nota, le comenté que estaba preparando mi artículo mensual para Biciclub. Cuando le dije cuál era el tema, me respondió que el creía que el entrenador debe ser un director de orquesta. Una descripción más precisa, imposible. El término entrenador es muy amplio y engloba numerosas cualidades, a saber:
• Ser un gran motivador
Debe saber cómo hacer que su deportista entregue el 100% de su capacidad no sólo en las competencias sino también en los entrenamientos. El factor motivacional debe estar presente en todo momento, en una charla previa a un viaje o a una competencia o antes de la largada. ¡Pero también en cada llegada! Se trata de motivar en cada momento y en cada situación, en el plano deportivo y también en el personal. Nosotros no entrenamos cuerpos, entrenamos personas, con todo lo que eso implica (problemas a nivel familiar, laboral, personal, etcétera.)
• Tener conocimiento del deporte
Muchas veces me preguntan si es mejor un entrenador que haya sido campeón en su deporte o un profesor que lo estudió pero que nunca lo practicó. Ninguno de los dos es el perfecto. El entrenador debe saber del deporte y haberlo vivenciado, pero esto no necesariamente quiere decir que tenga que haber sido campeón. Y también, indefectiblemente, debe estudiar sobre el mismo. Lamentablemente conozco muchos pseudo entrenadores de triatlón que no saben lo que es una transición. O de ciclismo que no conocen el término ir a rueda. O entrenadores de mountain bike que la única subida que han hecho es al cordón de la vereda. O fisiólogos que evalúan nadadores y después recomiendan series de entrenamiento sin siquiera haberse salpicado los pies con cloro. En el otro extremo están los ex ciclistas, nadadores, triatletas o mountainbikers que les dan a sus entrenados los mismos planes que ellos hacían en su época de deportistas. En cualquiera de los dos casos, lo único que estamos haciendo es faltarle el respeto a nuestro deportista.
• Empatía
Aquí hablamos de la facultad de interpretar las emociones, sentimientos y pensamientos de los demás. Sin eso, la profesión es inimaginable. Debemos saber captar y manejar el estado de ánimo bajo, medio o superior de nuestros deportistas, para aconsejarlos, guiarlos y orientarlos. Un buen entrenador no necesita agredir, gritar desaforadamente, ni humillar a sus alumnos. Sólo debe saber comprenderlos y guiarlos, en el marco del mayor de los respetos. Y si cometemos un error, hay que reconocerlo y enmendarlo.
Cuando mis deportistas, en broma, se quejan de que ellos tienen que soportarme, les digo que yo debo aguantar tantas personalidades como alumnos tengo, es decir decenas de personalidades y realidades diferentes. A lo que ellos me retrucan: pPero aguantarte a vos vale como soportar a decenas. En lo particular, cuando no he tenido empatía con alguno de mis deportistas, tarde o temprano la relación se acaba.
• Saber comunicar con claridad
Las consignas que damos deben ser claras, en un tono de voz adecuado y factibles de realizar. No debemos olvidar que trabajamos en ambientes con numerosas variables que interfieren en la comunicación (piletas, rutas, montañas, pista, velódromos.) Si la consigna no es precisa, el objetivo no se logra en tiempo y forma, la pausa se alarga, la intensidad no se respeta. En definitiva, no se entrena bien. Llevar adelante un entrenamiento de entre 45 minutos y 2 horas requiere sí o sí de un modo claro de comunicar.
• Ser positivo al comunicar
Esto tiene que ver con la motivación y con mantener estables los niveles de autoestima del deportista. Siempre digo que toda situación tiene un lado positivo, y me refiero a TODAS, sin excepción. Hasta una derrota tiene su parte buena de aprendizaje, de maduración. Cuando un tiempo no sale, no debo negarlo, pero sí tengo que decirle inmediatamente a mi deportista que ya va a salir. Cuando un resultado no se da, hay que ser perseverante, hay que sobreponerse y seguir entrenando. Somos nosotros, los entrenadores, quienes debemos transmitir eso. Siempre hay que tratar de remarcar el lado positivo de lo que aun no se logró.
• Predicar con el ejemplo
Un entrenador que fuma, bebe, es sedentario e irresponsable no tiene la autoridad moral para exigirle a sus deportistas compromiso, perseverancia, puntualidad, respeto. No puedo pedirle a un alumno que venga siempre a entrenar si yo falto injustificadamente. Tampoco puedo solicitarles puntualidad si yo llego siempre tarde. Mis deportistas suelen decirme ”Sarmientito”. Por ejemplo, los controles de ciclismo los realizo los días jueves. Alguna vez el 25 de diciembre fue jueves. Otra, el 1º de enero también cayó ese día. Igual que el 2 de abril o el Jueves Santo. Sin embargo, yo fui a entrenarlos igual. Pues para un deportista no hay feriados, sólo hay sesiones de entrenamiento. Estoy convencida de que lo que se enseña mediante el ejemplo no necesita explicación en palabras.
• Respetar a la persona
Conozco, lamentablemente, muchos entrenadores a los que los superan las ansias de figurar a través de sus entrenados, a tal punto que anulan al deportista y hasta toman decisiones riesgosas para ellos, desde inducirlos a incurrir en el doping y al consumo de sustancias prohibidas hasta arriesgar su propia salud en pos de un resultado deportivo. Pasé una situación personal de ese estilo con un colega con el que trabajé más de siete años. En un período en el que él no estaba, detecté que una nadadora tenía arritmia (250 pulsaciones, se las tomé yo misma y no lo podía creer.) En ese instante la hice salir del agua y le dije que llamara a sus padres porque debería ver a un cardiólogo. Cuando a los tres días regresó, su entrenador, mi colega, le ordenó hacer una ergometría de esfuerzo (que de hecho son submaximales) y después de eso le dijo que no tenía nada y se la llevó a un torneo. Es que esa nadadora debía sumar puntos para el equipo. Y me dijo a mí que había sido en vano alarmar a la familia. Fin de la historia: cuatro semanas después tuvieron que operar del corazón a la nena en una clínica de Buenos Aires.
Después de esa experiencia me desvinculé de él. No podía formar parte de un cuerpo técnico que prioriza sumar puntos por sobre la salud de un deportista.
Mi filosofía es que entrenar es una herramienta más que nos prepara para la vida. Si ganamos, mil veces mejor. Pero si no, todo está bien igual. No se me ocurriría jamás arriesgar a un deportista por obtener una medalla.
• El entrenador es guía, no dueño
Hay deportistas que cambian de entrenador y entrenadores que se enojan cuando un deportista los deja porque los reemplazan por otro. Sin embargo, no somos dueños de nuestros alumnos. Solamente somos guías en determinada etapa de sus carreras. Y cuando la relación se agota, sea por el motivo que fuere, el deportista debe buscar otro rumbo.
Como entrenadora, me gusta estar en Córdoba porque acá hay excelentes colegas y eso me obliga a capacitarme permanentemente para estar a la altura de la demanda de mis deportistas, pero si alguna vez (como se ha dado ya muchas veces) no puedo satisfacer sus expectativas, sé que debo dar lugar a que otro profesional sí lo haga.
• Cuando el techo está cerca
Creo que queda claro que ser entrenador en la actualidad es una profesión más que exigente (llevada a cabo con seriedad y compromiso, por supuesto) y que demanda de nosotros conocimientos de psicología, pedagogía, medicina y fisiología. Si no estudiamos, leemos e investigamos, nuestro techo profesional está muy cerca. En esta profesión hay conocimientos médicos, fisiológicos, metodológicos y muchas veces también técnicos-deportivos de hace apenas cinco años que hoy ya están desactualizados. Por eso, el dinero mejor invertido es en bibliografía, cursos y viajes a competencias. Sólo así estaremos permanentemente preparados para afrontar este noble desafío de conducir a nuestros deportistas al logro de sus objetivos.
Bibliografía: El Entrenador, de Martens-Harvey y Sharkey.
Texto: Elisa Lapenta*
Foto: Marcos Sarmento/Unsplash
*La autora es Profesora de Educación Física, especializada en Alto Rendimiento en Alemania, titular de H3o (servicio de entrenamiento orientado a deportistas de todos los niveles: tiempo libre, amateur, semiprofesional, pofesional): (0351)6225243 | elisalapentah3o@hotmail.com | h3o Sports | Instagram @elisanoemilapenta
Eventos
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso
Por Pedro Piusselli
Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.
Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.
1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc
El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.
Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.
En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.
2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira
La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.
Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.
Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.
3. El mano a mano: El ring de los favoritos
Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:
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Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.
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Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.
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Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.
4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy
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Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).
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Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.
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Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.
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Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.
5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos
Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.
El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.
Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.
El veredicto del primer descanso
Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.
Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.
Eventos
El Tour de France 2026 a horas de la largada: La paradoja del potenciómetro que amenaza la épica del ciclismo
Por Pedro Piusselli
Estamos a solo horas de que se habilite la rampa de salida. Mañana arranca el Tour de France 2026 y la mística de la ronda francesa ya tiene a todo el mundo de las dos ruedas con los ojos clavados en el calendario. Sin embargo, antes de que caiga la bandera y el pelotón empiece a devorarse los primeros kilómetros, la previa de esta edición abre un debate profundo sobre la naturaleza misma de la competición moderna.
Este Tour 2026 se presenta, desde el calentamiento, como la confirmación absoluta de un cambio de era: la deshumanización del esfuerzo. Nos preparamos para tres semanas donde la ciencia del rendimiento deportivo amenaza con domesticar por completo los arrebatos heroicos a puro corazón y desarrollo de plato grande que hicieron grande a este deporte.
La dictadura de los vatios por kilo que se viene
Si miramos las planificaciones de los equiposdominantes (con el Visma-Lease a Bike y el UAE Team Emirates a la cabeza de esta carrera armamentística), queda claro que los directores de equipo han convertido la geografía de Europa en una ecuación matemática antes de haberla pisado. Mañana no solo largan ciclistas; largan algoritmos.
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Ritmos de laboratorio: La previa nos muestra que los gregarios ya no van a tirar por instinto ni por sensaciones. Están programados para ponerse al frente del pelotón a sostener unos exactos y calculados vatios por kilogramo. El objetivo es claro: neutralizar cualquier intento de épica. Si un rival tiene la osadía de saltar, la orden desde el auto ya está escrita: mantener el número en la pantalla porque la ciencia dice que el atacante va a explotar más adelante.
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Anatomía de lo previsible: Con la tecnología de simulación actual, los directores saben exactamente cuánto combustible tiene el tanque de cada atleta antes de la largada. El margen para lo inesperado se reduce al mínimo en un mapa que este año, además, carece de tramos de pavé o gravel que puedan caotizar la carrera.
La crítica no va dirigida a los ciclistas, que son verdaderos superhumanos capaces de soportar niveles de dolor intolerables, sino a un modelo de competición que, desde el día uno, premia la previsibilidad por sobre la audacia.
El contraataque de los «Outsiders»: ¿Hay espacio para la rebeldía?
El ciclismo grande necesita de la rebeldía para mantener su mística. Si el Tour se vuelve una hoja de Excel viviente, la audiencia bosteza. Por eso, la gran expectativa a partir de mañana está puesta en los equipos medianos.
Conscientes de que no pueden ganar la guerra de desgaste en los números de laboratorio contra las billeteras multimillonarias de las megacorporaciones, su única opción es romper el guion establecido. Las escapadas suicidas de larga distancia y las tácticas caóticas en las etapas de media montaña o emboscadas de transición son el último refugio del ciclismo romántico. Es ahí, donde el terreno es inestable y las calculadoras mienten, donde esperamos volver a ver la esencia pura del deporte.
Las cuatro batallas reales donde el algoritmo puede volar por los aires
Para fortuna de los románticos, la organización del Tour ha diseñado un recorrido con cuatro momentos clave que prometen cortocircuitar los planes más fríos de los directores de equipo:
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Etapa 1 (Sábado 4 de Julio) – Contrarreloj por Equipos en Barcelona: El Tour patea el tablero de entrada con una CRE tras décadas de ausencia en el inicio, pero con una regla revolucionaria: el tiempo del equipo se toma con el primer corredor en cruzar la meta, pero para la clasificación general se computará el tiempo individual de cada líder. Se terminó el viajar protegidos en bloque; los capos van a tener que vaciarse solos en la subida final a Montjuïc. Habrá diferencias reales desde el primer segundo.
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Etapa 6 (Jueves 9 de Julio) – Pau a Gavarnie-Gèdre: El primer examen serio de alta montaña en los Pirineos. El pelotón va a encadenar el Col d’Aspin y el mítico Col du Tourmalet antes de terminar en el puerto inédito de Gavarnie-Gèdre. Al caer en la primera semana, es el día del juicio: los que no hayan llegado con el punto justo de preparación van a quedar expuestos ante el ritmo de carrera y perderán minutos irrecuperables.
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Etapa 15 (Domingo 19 de Julio) – Champagnole a Plateau de Solaison: Un cierre de segunda semana brutal justo antes del descanso. La meta está en el durísimo Plateau de Solaison, un puerto de categoría Especial con más de 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio. Una pared de desgaste puro donde las estrategias de equipo se desarman y el ritmo de los gregarios ya no alcanza para tapar las debilidades individuales.
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El doblete del Alpe d’Huez (Etapas 19 y 20 – Viernes 24 y Sábado 25 de Julio): Una locura histórica. El Tour se define subiendo al Alpe d’Huez dos días seguidos por vertientes distintas. La Etapa 20 será una carnicería total cruzando la Croix de Fer, el Telegraphe, el techo del Tour en el Col del Galibier (2.642 m) y subiendo al Alpe por el inédito Col de Sarenne. A solo 24 horas de París, el que tenga una mala tarde acá pierde el Maillot Amarillo en el último suspiro.
Conclusión: El algoritmo contra la historia
El Tour de France 2026 que arranca mañana promete un nivel físico descomunal y velocidades récord, pero nos deja una advertencia flotando en el aire antes del primer pedalazo. Si la dependencia tecnológica de los corredores en plena carrera sigue creciendo sin límites, corremos el riesgo de transformar la carrera más hermosa del planeta en una partida de ajedrez jugada por computadoras desde los autos de los directores.
La mística del Tour se construyó sobre el sufrimiento impredecible, sobre el error humano y las desfallecidas históricas. Esperemos que a partir de mañana, las piernas, el coraje y la locura de algún rebelde logren cortocircuitar las calculadoras de los ingenieros. Que gane el mejor, pero que gane el más humano.
A partir de mañana, las calculadoras se encienden, pero la última palabra la van a tener las piernas y el asfalto. Para que no te pierdas nada de lo que pasa detrás de los números y las estrategias de laboratorio, nos vamos a encontrar acá mismo cada día de descanso. En esas jornadas donde el pelotón frena a respirar, nosotros nos sentamos a hacer el análisis semanal en frío, destripando las tácticas de los directores de equipo y buscando a esos rebeldes que se animen a romper el algoritmo.
¡Que empiece a rodar el Tour!
Eventos
30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores
Por Pedro Piusselli
La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.
La Batalla por el Trono: Un final de infarto
La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.
Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.
El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle
Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.
Una marea humana bajo el cielo de Punilla
Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.
El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.
Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:
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Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03
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Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34
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Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10
La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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