Deporte y Entrenamiento
Lo que los ciclistas necesitamos saber sobre la respiración y la capacidad aeróbica

Uno de los temas deportológicos más interesantes es el referido a la respiración, ya sea durante el ejercicio de bajo perfil como del ejercicio de alta competición.
Sabemos que una adecuada ventilación (en todo momento), es la que se realiza a través de las fosas nasales, tanto en inspiración como en espiración. La boca es un elemento accesorio o secundario y está limitado a casos excepcionales. Empero, se expande cada día más la mala costumbre de respirar por la boca.
La respiración nasal
Las fosas nasales son el órgano natural de la ventilación. Los orificios nasales son más pequeños que la tráquea y que los bronquios fuente, derecho e izquierdo. ¡Sabia naturaleza! Esto significa, en otros términos, que nunca podrá ingresar por la nariz un objeto extraño de mayor tamaño que un bronquio principal, tal que sea capaz de obstruir o incrustarse en un pulmón. Los pelos nasales también cumplen con una función de filtro para objetos más pequeños y las membranas húmedas hacen las veces de un filtro de aceite de un auto, al capturar partículas todavía más pequeñas, como las del polvillo ambiental.
Otra función de las fosas nasales es la calefacción del aire, de modo que cuando éste llegue a destino tenga la temperatura necesaria. Otra es el olfato, capaz de detectar, entre otras cosas, gases tóxicos, humos irritantes, smog, etcétera.
En la respiración nasal hay otras funciones interesantes, algunas aun en estudio, entre ellas la referida a la mayor permeabilidad de una u otra fosa (izquierda o derecha), en forma cíclica y alternativa, durante todo el tiempo. Algunas hipótesis lo vincularían con cierta capacidad del cuerpo de extraer algún tipo de energía del propio aire, energía que los hindúes, por ejemplo, llaman prana.
Lo que sí es comprobable es que el hábito de respirar por la nariz brinda a lo largo del día una sensación de mayor bienestar o menor cansancio y mayor claridad mental.
Quien no se tragó alguna vez un bichito pedaleando, por respirar con la boca abierta, difícilmente comprenda a fondo lo que les cuento. Son experiencias. Pero de todas maneras, si la situación lo impone, como por ejemplo un gran esfuerzo que demande importantes bocanadas de aire para poder salir del apuro, cosa que tampoco es tan extraña, sugiero el truco de hacerlo con la boca abierta pero con la punta de la lengua tocando el paladar. Esto hace que se formen dos canales laterales por los que ingresa el aire, y la parte ventral de la lengua que queda hacia el frente es capaz de calefaccionar algo el aire e interceptar algún objeto volador.
La capacidad aeróbica
Entrenarse no solo significa desarrollar más o menos algún músculo, significa también “mejorar la capacidad aeróbica general”. Este es un concepto que cuando se lo tiene claro a la hora de querer mejorar la performance atlética, conduce al éxito por el camino más corto y menos sufrido.
Superar nuestras propias limitaciones, día a día, sin límite, no debe ser necesariamente un proceso doloroso, sino alegre, porque por sobre todas las cosas la búsqueda de la plenitud y el crecimiento son ni más ni menos que el sentido de la vida. Y la vida ES alegría. Cuando se sufre en un gimnasio o en un entrenamiento es porque algo se está haciendo mal o porque no se tienen claros ciertos objetivos.
Generalmente la persona que, a partir de un momento determinado, decide “ponerse en forma”, es una persona que ha mejorado su nivel de autoestima, y si ese objetivo lo va logrando paso a paso, la recompensa va mucho más allá del hecho de haberse puesto en forma, trasciende al cuerpo físico, abarca un clima de confianza general en las propias fuerzas y decisiones, fortalece la voluntad y el alma y alienta a lanzarse a la búsqueda de mayores logros. El atleta profesional sabe bien de esto.
Pero volviendo al principio, es importante saber en qué consiste la capacidad aeróbica. Ésta básicamente depende de los sistemas circulatorio central y periférico, sistema respiratorio, metabolismo, sangre y sistema músculo-esquelético. Para ciertos autores se circunscribiría más bien a la función cardiopulmonar, pero más adelante iremos viendo cómo los otros elementos también influyen, de manera tal que se los debe incluir dentro del concepto de “capacidad aeróbica”.
Una clasificación
Hay un criterio que clasifica los ejercicios físicos en cuatro categorías básicas:
• Los anaeróbicos, que demandan mucho O2 (oxígeno) pero terminan demasiado rápido para producir un efecto saludable de entrenamiento.
• Los aeróbicos, que demandan mucho consumo de O2 y duran un tiempo suficiente como para producir un efecto satisfactorio de entrenamiento.
• Los isométricos, que tensan los grupos musculares sin producir elongación ni acortamiento de las fibras.
• Los isotónicos, que tensan los músculos y sí producen movimiento, aunque sin una gran demanda de O2.
Del proceso anaeróbico al aeróbico
El inicio de cualquier movimiento se produce de manera anaeróbica (sin consumo de O2), un mecanismo rápido pero que se agota rápidamente y obliga a apelar al mecanismo del metabolismo aeróbico, que es más lento, ya que depende del ingreso del O2 al cuerpo mediante la respiración, su pasaje a la sangre, su transporte a los glóbulos rojos, luego al interior de la célula para incorporarse a todos los tejidos. Se trata de un procedimiento complejo, que lleva cierto tiempo. No es de ninguna manera instantáneo.
A modo de ejemplo, cuando desde una situación estática iniciamos una brusca carrera, recién luego de los primeros metros el sistema respiratorio recibe la orden, por vía refleja, de aumentar la frecuencia y profundidad respiratoria. El corazón comienza entonces a latir más rápido (cronotropismo) y más fuerte. Los primeros metros se habrán recorrido en anaerobiosis y la continuación de la carrera, de no intervenir el mecanismo aeróbico, se vería interrumpida por ahogo.
El precalentamiento
En este punto es didáctico observar la importancia de efectuar un concienzudo precalentamiento antes de una competencia, ya que se posibilita la aerobiosis en forma paulatina, fisiológica y sin dolor, evitando además la ruptura de fibras musculares (desgarros) o fibras tendinosas por falta de temperatura y elasticidad de los tejidos, que son sometidos a un esfuerzo fenomenal.
De no ser posible un precalentamiento adecuado se puede apelar a otro truco, que consiste en efectuar profundas y continuas inspiraciones y expiraciones para saturar de O2 la sangre y tener una abundante disponibilidad del vital gas en ella, hasta que se active el mecanismo aeróbico (algo que resulta conveniente hacerlo, por ejemplo, instantes antes de un embalaje dentro de una competencia). Esto es posible porque la respiración participa de dos sistemas, uno reflejo o automático y otro manual o voluntario. Durante el sueño o en la mayor parte del día el mecanismo es automático. Tornándonos conscientes de la respiración y previendo una demanda extra de O2 podemos producir una oxigenación de reserva. Obviamente, es preferible el precalentamiento, que predispone a los tejidos a un funcionamiento adecuado, pero trucos son trucos.
Camino a la meseta
El pasaje de la anaerobiosis a la aerobiosis se registra como un escalón, como un peldaño que se debe sobrepasar, digamos que como una demanda extra de esfuerzo que, una vez superado y de continuar el ejercicio, acompasando la respiración a la cadencia de pedaleo, permite arribar a una cierta meseta donde hay estabilidad entre el consumo de O2 y su asimilación. En este punto se tiene la sensación de que se podría pedalear todo el día sin parar.
Este estado casi placentero se debe además a la liberación dentro del organismo de una substancia particular llamada endorfina, que se produce merced al ejercicio, uno de los principales procesos que estimulan su liberación. A esta interesante substancia química que produce el propio cuerpo le voy a dedicar unas líneas más adelante.
El ciclismo
Retomando la clasificación de los ejercicios en cuatro categorías principales, tenemos que el ciclismo pertenece a la categoría de los aeróbicos, es decir que requiere mucho consumo de O2 y por un tiempo lo suficientemente prolongado como para generar un definido efecto de entrenamiento.
El ciclismo comparte con el trote, la natación, el básquet y unos pocos más esa destacada categoría. Dentro de este esquema hay una sub-clasificación no menos importante, la que se refiere a los deportes de alto impacto osteoarticular y los de bajo impacto. A ello me referiré más adelante, pero anticipo que el ciclismo corre con la ventaja adicional de pertenecer al grupo de los de bajo impacto, lo que lo hace apto para ser practicado por personas con ciertas afecciones esqueléticas, lesiones articulares o tendinosas como sinovitis y tenosinovitis, degeneraciones artríticas, artríticas, secuelas de fracturas, afecciones de rodilla, meniscos, columna en general, etcétera. Inclusive el ciclismo es precisamente una actividad indicada para la rehabilitación de estas afecciones, ya sea con bicicleta fija o móvil.
Isométricos e isotónicos
Los ejercicios isométricos son los que se ejecutan sin producir ninguna modificación en el largo de los músculos que intervienen. Por ejemplo, empujar con ambos brazos los marcos de una puerta o el levantamiento de pesas. Estos ejercicios tienen utilidad solamente en el caso de pacientes que deben ser rehabilitados aún estando en la cama, enyesados, y casos muy particulares, así como astronautas, que los deben realizar para evitar la atrofia por falta de uso. Salvo estos casos puntuales no tienen ningún otro valor, no logran que, como decía Cooper, el pecho se agite, el corazón martille y la sangre corra por sus venas.
Finalmente los isotónicos, ejercicios que sí producen acortamiento y elongación del músculo que participa, aunque sin una gran demanda de O2. Aquí tampoco se verifica el efecto entrenamiento. A este grupo pertenece, por ejemplo, la calistenia, gimnasia que tanto estuvo de moda antiguamente. Hoy sabemos que el tiempo y esfuerzo dedicados a este tipo de gimnasia se podría invertir en la actividad aeróbica con mucho mejor resultado. El calistenista no tiene resistencia aeróbica, se cansa rápido a escala muscular o se queda pronto sin aire.
El aparato respiratorio
Luego de analizar los tipos de gimnasia más comunes, cabe desarrollar prolijamente el concepto de “efecto entrenamiento”.
El efecto entrenamiento surge como la respuesta fisiológica del cuerpo a la realización adecuada de ejercicios aeróbicos.
De esta respuesta fisiológica participan innumerables aparatos y sistemas que se benefician notablemente. Veamos en esta entrega el aparato respiratorio.
En él comienza todo, aquí se procesa el aire que se respira, del que es extraído el O2 y eliminado el CO2 (anhídrido carbónico). El O2 se vuelca al torrente sanguíneo y el CO2 a la atmósfera. Este aparato es el primer factor límite de nuestra condición.
El aire que respiramos, en el mejor de los casos, contiene un 21% de O2 y un 79% de nitrógeno, con rastros insignificantes de otros gases e impurezas. El O2 pasa de los alvéolos a la sangre, más exactamente a un componente de esta, la hemoglobina, que lo carga y transporta por el torrente hasta cada célula. Hasta aquí el proceso es común a todos los individuos, pero… lo que varía a escala respiratoria es la cantidad de aire que cada uno de nosotros puede procesar en la unidad de tiempo.
Nos referimos a la capacidad respiratoria, que está dada por el volumen de aire que logramos incorporar con cada inspiración. En medicina se la llama capacidad vital, para diferenciarla de otra llamada capacidad residual –más pequeña–, que corresponde a una cantidad de aire que no se moviliza.
En el proceso de la fisiología respiratoria, el acto de la inspiración depende de los músculos del tórax y el diafragma, que actúan agrandando la caja torácica, creando vacío y permitiendo que el aire ingrese. Esa musculatura es perfectamente susceptible de ser entrenada mediante ejercicios aeróbicos. A mayor entrenamiento, mayor ingreso de aire.
Otro factor depende del estado del tejido o parénquima pulmonar propiamente dicho. Este parénquima es muy delicado, las paredes de los pequeños alvéolos sobre cuyos tabiques se produce el ingreso del rico O2 constituyen en su conjunto una enorme superficie apta para su función. Pero sucede con gran frecuencia que por ingresar a esos alvéolos gases tóxicos o irritantes, como el humo del tabaco, escape de autos, etcétera, los pequeños tabiques se van lesionando y destruyendo, formándose bolsas de mayor tamaño pero de menor superficie de intercambio de gases, lo que en medicina se la llama «fibrosis pulmonar». Esta instancia, aparte de disminuir, como decía, la cantidad de tejido útil, hace que el que queda, por ser tejido cicatrizal, más rígido que el sano, reduzca considerablemente la elasticidad de los fuelles en general.
No es mi intención escribir un tratado de fisiopatología respiratoria, pero considero que es necesario que se comprenda que cuando se ha fumado o habitado zonas de aire muy contaminado se debe realizar un doble esfuerzo para rehabilitar el sistema respiratorio y obtener de él una herramienta útil. Bajo ningún concepto, a la luz de estas consideraciones, es compatible el desarrollo de una actividad física con el mal hábito de fumar. Pero quiero alentar al lector ex fumador que su capacidad respiratoria, aunque no al 100%, sí se puede recuperar considerablemente, dependiendo naturalmente del grado de fibrosis que posea.
En otro orden de cosas, el sedentarismo hace que la porción no útil de los pulmones pueda aumentar.
El efecto entrenamiento puede invertir ambas tendencias, ejercitando los músculos en torno de los pulmones, incrementando su fuerza y eficacia y ayudando a abrir más espacio pulmonar útil, aumentando su capacidad vital y disminuyendo su volumen residual.
Texto: Doc Pedales*
Foto: Munbaik Cycling Clothing en Unsplash
*El autor de esta nota es el doctor en medicina Eduardo Saint Bonnet (MN 48943 y MP 23765), deportólogo y deportista.
Eventos
30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores
Por Pedro Piusselli
La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.
La Batalla por el Trono: Un final de infarto
La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.
Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.
El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle
Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.
Una marea humana bajo el cielo de Punilla
Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.
El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.
Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:
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Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03
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Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34
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Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10
La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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MTB: La fuerza y la técnica, compañeras inseparables
Alejandro Palma, uno de los Coach UCI más destacados del mountain bike americano, nos habla del desarrollo de la fuerza y su estrecha relación con las capacidades técnicas en el mountain bike. (más…)
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Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)
Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.
Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.
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