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Ciclismo urbano

¡Son las veredas estúpido!

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Durante decenios los ingenieros de tránsito exprimieron sus “habilidades” (dulcemente engordadas por el lobby automotriz) ampliando la superficie de las calles y reduciendo más y más la de las veredas, para facilitar el flujo del tránsito automotor y limitar el de los peatones. Esta última parte de su obra no la expresaron tan claramente como lo hacemos aquí nosotros, pero lo pensaron y, lo que es peor aun, lo lograron.
Antes de que los ingenieros automotrices (no merecen llamarse de tránsito, ¿no?) destruyeran el espacio urbano, la calle era toda de la gente y los vehículos debían “pedir permiso” para circular por ella. Las veredas eran amplias y la vida social en ellas era intensa. Luego, con las veredas reducidas a la nada y la prohibición de que los peatones utilizaran la calle, se produjo una inevitable decadencia de la vida social y económica de la comunidad.
Pero pese a que todos sabemos esto, a muchos sigue desconcertándonos por qué se presta tan poca atención a las personas a pie, que, en realidad, somos todos.
Para cambiar esto hay que darle la vuelta al proceso de planificación, enfocándonos primero en las veredas como el mejor camino hacia la vitalidad, la sostenibilidad y la equidad. Esto a menudo significa ampliarlas y/o mejorarlas, para que puedan acomodar adecuadamente a los caminantes, así como a muchas otras actividades que contribuyen a la floreciente vida social de una comunidad: mesas en las veredas, cafés, tiendas al aire libre, músicos callejeros, bancos y suficiente espacio para que la gente se detenga a charlar o simplemente a observar a los demás o a dejar pasar el tiempo.
El siguiente paso es pacificar la calle, reduciendo las velocidades y estrechando los carriles, haciendo calles compartidas, calles cerradas a los automotores e intersecciones más seguras para todos los usuarios. Y mantener firme un objetivo: crear entornos en los que resulte necesario y posible el contacto visual entre los peatones y los vehículos, para que se pueda negociar en igualdad de condiciones quién tiene el derecho de paso.
El poder de la vida en la calle puede conectarnos a todos: todas las edades, todas las culturas, todos los ingresos, todas las religiones. Las ciudades que hacen de la vida social (y, en consecuencia, la vida económica local) una prioridad absoluta, han creado algunas de las mejores calles amigables con las personas que conocemos. Han transformado calles en plazas de maneras que la gente nunca soñó que fuera posible. A menudo, estos usos son solo temporales y comienzan como prototipos emergentes experimentales. Las grandes aceras no están grabadas en piedra, sino que evolucionan y cambian con el tiempo, convirtiéndose en lugares dinámicos a los que se desea volver a menudo.
En suma:
– La vida en la calle nos conecta a todos.
– Empecemos por la vereda para crear grandes lugares llenos de gente.
– Desdibujemos la distinción entre vereda y calle cuando sea posible, lo que envía a todos el mensaje de que toda la calzada es un espacio compartido.
– La vida social en las calles es una estrategia clave de desarrollo económico local.
– Experimentar con formas flexibles de compartir las calles entre todo tipo de usuarios: personas a pie, en bicicleta y otros medios sustentables y en automóviles.
Hans Moderman, un famoso ingeniero de tránsito neerlandés resumió con genialidad el papel de los diseñadores urbanos: “Si quieres que la gente se comporte como si viviera en una aldea…, construye una aldea.”

Por Mario García / Foto: michael-blomberg-eYBiU-uAJ3M-unsplash

 

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Ciclismo urbano

El fundamentalismo ciclista

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Foto: Adli Wahid en Unsplash

La Real Academia Española define la palabra fundamentalismo como “exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida.” A pesar de esta definición grandilocuente, el término tiene mucho que ver con algo tan sencillo como andar en bicicleta.
Sabemos que al hablar de ciclistas, automovilistas o motociclistas, usamos términos rápidos y fáciles para referirnos a personas que circunstancialmente manejan tal o cual vehículo. Agilizamos la comunicación y ayudamos a entendernos. Los problemas vienen cuando creemos que esas divisiones existen de verdad. Generalizar no es bueno ni acertado… ¡Pero vamos! ¿Cuántas veces escuchamos hablar de que los ciclistas tal cosa, los automovilistas tal otra y los peatones lo de más allá? Es ahí cuando conviene tomar un poco de distancia y pensar en que más allá de la forma en que cada uno se moviliza por la ciudad, todos seguimos siendo personas antes que nada. En definitiva sólo hay personas que en un momento conducen un auto, una moto, una bici o simplemente caminan y que más tarde, ese mismo día, se intercambiarán roles. Pero la condición de ciudadanos que usan el espacio público seguirá siendo igual para todos ellos.

Un recién nacido
Existen muchos y muy buenos artículos que profundizan en gran forma en los comportamientos de las personas respecto al tránsito. (Al respecto recomiendo leer la entrevista de Rocío Cortina al antropólogo Pablo Wright, publicada en Biciclub de julio de 2015 y también disponible en biciclub.com.)
En este artículo la intención es poner el foco exclusivamente sobre la bicicleta y en especial sobre el fundamentalismo ciclístico. Puede sonar un poco exagerado, pero es la mejor manera que encuentro para denominar a ese riesgo al que estamos expuestos muchos de nosotros. Como cualquier otro recién nacido, esta nueva cultura de la bici en la ciudad necesita que la cuidemos mucho y evitemos que absorba malas prácticas arraigadas en nuestra sociedad.
Les propongo entonces una pausa con reflexión para pensar si estamos realmente aprovechando las bondades de la bicicleta en beneficio de todos. Démonos una oportunidad analizando las siguientes situaciones concretas.
Muchas veces, quienes van pedaleando se ofuscan (con o sin razón) con un peatón porque camina por una ciclovía o cruza sin mirar para el lado donde vienen las bicis. Probablemente aquel peatón cruzó mal o ignoró que estaba parado sobre la senda exclusiva para bicis. ¿Pero justifica realmente un insulto u otro tipo de agresión entre personas, digno de un encuentro entre automovilistas furiosos en hora pico? Está bien: reconozco que es más fácil decirlo ahora desde abajo de la bici y en frío, pero eso no le quita entidad a la pregunta. No debemos olvidarnos nunca de que absolutamente todos somos peatones y que caminar es la forma más democrática de moverse por la calle. ¿Acaso el peatón no debería ser el rey de reyes aún en sus deslices o imprudencias? Junto a los ciclistas comparten un mismo renacer: están recuperando el espacio que fueron perdiendo por décadas ante el transporte motorizado. Busquemos entonces la forma de tener una tolerancia “premium” en estos casos, ya que al fin y al cabo ciclista y peatones estamos en la misma. Bajar la velocidad, usar el timbre de la bici o advertir nuestra presencia con voz firme pero amable son soluciones eficientes.
Otra situación que se repite en Argentina y en muchos otros países es la falsa superioridad moral que sienten tener algunos que van sobre la bicicleta. La bici aporta en gran medida a una ciudad más humana y con menos contaminación, pero no por eso quien maneja un auto es menos ciudadano. Las leyes le permiten elegir libremente su medio de transporte y está en todo su derecho de hacerlo. Además, hay algunos momentos en los que el automóvil (aún en las grandes ciudades) resulta la mejor manera de moverse. Hoy el desafío es saber usar el auto con inteligencia, al tiempo que su tecnología se va desarrollando a favor del medio ambiente y de un tránsito más fluido.

Priorizar cualidades humanas
Es muy importante y necesario el aporte que están haciendo tantas personas que hoy trabajan sobre el bici activismo. Muchas asociaciones e individuos particulares hacen un gran esfuerzo para promover el uso de la bicicleta. ONGs, medios de comunicación, comerciantes, maestros y padres son grandes impulsores de este cambio cultural. Por eso resulta una gran pena cuando se confunde a aquellos que son activistas con quienes actúan como fundamentalistas ciclísticos. Esta situación empaña el noble trabajo que realizan algunas personas, pero afortunadamente no lo detiene.
El ciclista urbano debe saber que durante algunos años más seguirá siendo “el nuevo de la clase” y que por lo tanto los demás también están adaptándose a su presencia. En nuestro país se da un desafío extra por la poca solidaridad que existe en el tránsito y la fuerte resistencia al cambio. Pero justamente por ser el nuevo actor, el ciclista tiene la oportunidad de entrar y sacudir el avispero de forma positiva. Mostrar que se aceptan y acatan a las normas de tránsito y que se priorizan las cualidades humanas por sobre el vehículo elegido, son formas concretas de romper un paradigma que ya parecía inamovible.

 

Por Martín Lehmann

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Ciclismo urbano

¡El 9 de enero vamos todos a la instalación de la bici blanca por el asesinato de Marcela Bimonte!

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El próximo 9 de enero a partir de las 18 horas nos reuniremos todos los ciclistas para honrar a Marcela Bimonte, asesinada por un automovilista el pasado domingo 2 de diciembre mientras rodaba por una bicisenda segregada de Palermo en las cercanías de la intersección entre la Avenida Figueroa Alcorta y Avenida Dorrego. La cita es en el lugar mismo donde se produjo el asesinato.


Ese día, la gente de Masa Crítica Buenos Aires, que tomó a su cargo la instalación de la bicicleta blanca en memoria de Marcela, convoca a los que lo deseen a las 16:30 horas en el Obelisco para marchar desde ahí hasta el punto de desarrollo del homenaje.

 

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Ciclismo urbano

El rediseño de la Avenida del Libertador incluirá 22 km de bicisendas unidireccionales entre Retiro y la Avenida General Paz

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Avenida del Libertador y Correa (imagen ilustrativa)

2022 será el año de una gran obra de reestructuración de una de las principales grandes avenidas de la ciudad de Buenos Aires, la Avenida del Libertador en toda su extensión, entre Retiro y la Avenida General Paz.


Una ilustración de los futuros carriles de la Avenida del Libertador

El concepto que maneja los diseñadores de la obra es el de convertir a esta gran avenida en la primera “calle compartida” del distrito, incorporando 22 kilómetros de ciclovías unidireccionales en la acera y la redistribución de los espacios para mejorar la convivencia entre peatones, ciclistas, automovilistas y transporte público. Esto incluirá nuevas áreas de esparcimiento, el plantado de 400 árboles y el desarrollo de espacios verdes, la creación de 60 espacios de espera de colectivos (circularán 23 líneas) y la promoción de la actividad comercial en la zona.


Modelo del proyecto sobre Plaza Alemania

El proyecto incluye mantener el número de carriles destinados actualmente a los automóviles y asignar uno de ellos como prioritario (no exclusivo) para el transporte público
La obra demandará 11 meses:
-Desde el 14 de diciembre y durante 3 meses se hará el tramo entre Avenida General Paz y Juramento.
-Desde abril del 2022 se llevarán a cabo la segunda (hasta Avenida Sarmiento) y tercera etapa (hasta Retiro).
Obviamente, los más beneficiados con esta obra seremos los que nos movilizamos en bici, ya que tendremos en un recorrido estratégico de la ciudad ciclovías unidireccionales y ubicadas en la acera, no sobre las veredas peatonales.


Ilustración de la futura Avenida del Libertador a la altura de la calle Esmeralda

A raíz de esta obra, Felipe Miguel. Jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires, manifestó lo siguiente: “Vamos a seguir sumando ciclovías en avenidas porque se usan mucho, la gente las valora y nosotros apoyamos cien por cien a los que usan la bicicleta. Cada ciudadano que deja el auto y agarra la bici es una ganancia enorme para todos en la ciudad.”

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Ciclismo urbano

“No queremos convencer a la gente de que use la bicicleta, simplemente pretendemos que la prueben: la bici después convence sola”

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La frase del título resume magníficamente cómo se define Rosario en bici (ReB), un proyecto de la Asociación Civil STS Rosario* que cuenta con más de 10 años de trabajo voluntario dentro de la ciudad santafesina. Se trata de un grupo consolidado de personas que tienen como objetivo el fomento del ciclismo urbano y la movilidad sustentable.

La red de ciclovías

Uno de los primeros proyectos de ReB fue el impulso de la realización de la ciclovía de la calle Salta. A partir de ahí encararon variados proyectos y actividades, entre ellos, en el año 2013, un mapa interactivo (https://rosarioenbici.com/2013/09/plano-ciclista/) y una aplicación móvil (https://play.google.com/store/apps/details?id=com.sts.rosarioenbici&hl=es / https://apps.apple.com/ae/app/rosario-en-bici/id1325049243) en donde es posible consultar las ciclovías existentes, los lugares de estacionamiento, los negocios que son amigos de la bici y otros potenciales temas de interés para el usuario de la bicicleta. ReB trabaja además en el eje de la seguridad en la bici, realizando relevamientos de datos sobre situaciones que van desde un robo a un acoso callejero, datos que que la organización utiliza para llevar adelante demandas a la gestión política. “En este sentido —nos cuenta Gabriela Casile, integrante de ReB—, tenemos una interlocución constante con los actores políticos, que en muchas ocasiones nos solicitan asesoramiento en la materia al momento de la realización de algún proyecto de ordenanza y en otras oportunidades somos nosotros los que les solicitamos audiencia para tener alguna respuesta en particular.” Actualmente Rosario cuenta con una red de 196 kilómetros de ciclovías, incluyendo las ciclovías temporarias que se incorporaron durante la pandemia (57 kilómetros). “Entendemos que Rosario —afirma Casile— es una ciudad con un potencial capitalizable para hacer de la misma una referente en movilidad sustentable, por sus dimensiones y por sus complejidades. Pero muchas veces, cuando nos detenemos en la calidad de esa infraestructura, no es la más óptima. Tenemos mucha versatilidad de ciclovías y bicisendas en Rosario, algunas con un ancho espectacular, otras con un ancho casi inútil.”

Otra de las obras claves que concretó el municipio de Rosario es la instalación de 1.700 bicicleteros en forma de U invertida, con capacidad para 3.400 bicicletas, y 20 bicicleteros que simulan la silueta de un auto y que permiten asegurar a cada uno de ellos entre 8 y 12 rodados. A esto se suman los Puntos Ciclistas, de uso gratuito para realizar reparaciones menores, con cajas de herramientas (inflador de pie con manómetro, llaves allen, destornillador, llave tubo, sacacubiertas, cortacadenas, adaptadores para válvulas, cutter, lija, llave ajustable de 8 mm) e insumos (parches y solución).

mi bici tu bici


La ciudad de Rosario tiene también un sistema de bicicletas públicas, “uno de los hitos de la movilidad sustentable en la ciudad, que tiene un potencial mucho más grande del que podemos dimensionar —dice Casile—. No solamente es una forma de moverse dentro de la ciudad, sino que también es la primera bicicleta de muchas personas que luego se vuelcan a su propio birrodado. Es muy importante contar con un sistema así, más aún en realidades como la de los barrios en donde la inseguridad es una constante y el sistema público permite optar por un modo sustentable de movilidad.” El plan de bicicletas públicas comenzó en el año 2015 y tiene proyección de expansión por toda la ciudad, de acuerdo a datos que le ha brindado la Secretaría de Movilidad a ReB. Actualmente cuenta con 63 estaciones distribuidas por varias zonas de la ciudad.
A diferencia de otros servicios similares del país, el servicio es pago, ya que se lo considera como un medio de transporte público, con abonos diarios, mensuales y anuales para el local y un precio diario para el turista.

El Foro Mundial
Uno de los proyectos más fuertes que está impulsando Rosario en Bici es el Foro Mundial de la Bicicleta, cuya décima edición se va a concretar este año del 15 al 19 de septiembre. La organización se está haciendo desde Argentina en Bici, una red de agrupaciones ciclistas de todo el país de la cual ReB forma parte.
 El FMB es un evento ciudadano, que se organiza de forma voluntaria y tiene lugar una vez por año, en el que participan mayoritariamente organizaciones y activistas de la bici. Surge a raíz del atropellamiento por parte de un automovilista a una masa crítica en Porto Alegre en el año 2011, un hecho a partir del cual activistas brasileños decidieron organizar un evento en el cual se pudiera debatir e intercambiar experiencias en torno al ciclismo urbano. “Con el correr de los años cada Foro tuvo su impronta —cuenta Casile— y el nuestro, el primero que viene a Argentina y que se hará en Rosario, lo estamos pensando con una perspectiva de género, accesibilidad universal y equidad. Estamos trabajando en un reglamento del Foro que se debatirá acá en asamblea y queremos que sea nuestro legado a los próximos foros mundiales. Asimismo —concluye— vemos esta oportunidad como única para dejar una huella en la ciudad, una chispa encendida, que sirva para poder replicarse en todo el país.”

rosarioenbici.com

*STS Rosario es una Organización No Gubernamental creada en la ciudad de Rosario, Santa Fe, en el año 2009. Con distintas formaciones y conocimientos, sus integrantes comparten el interés y la preocupación acerca de los problemas socioambientales a los cuales el mundo se enfrenta actualmente.

“Nuestra misión -afirman- es divulgar las problemáticas socioambientales actuales y generar herramientas, a través de proyectos concretos, para provocar un cambio cultural hacia una sociedad sustentable, resiliente y equitativa.”
En el marco institucional que ha desarrollado STS han florecido diversas iniciativas:
-Carpoolear, la primera plataforma argentina para compartir viajes en automóvil,
-De la Huerta a la Olla, un canal solidario que conecta a productores agroecológicos con comedores de Rosario,
-Re Sapiens, talleres ambientales teórico-prácticos en instituciones educativas,
-La Pedaléctrica, una iniciativa que promueve el uso racional de la energía,
-Ecoalimentate, una plataforma que facilita la vinculación entre consumidores y productores agroecológicos. y
-Rosario en Bici, que promueve a la bicicleta como modo de transporte.

www.stsrosario.org.ar

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