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Cicloturismo

Una travesía por la cordillera patagónica en modo bikepacking con una bici de doble suspensión. Cómo configurarla. Ventajas y desventajas.

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La lógica indica que una bici rígida de trail es la opción más coherente cuando se trata de realizar travesías de bikepacking en la Cordillera de los Andes. Las largas distancias sin capacidad de abastecerse obligan muchas veces a forzar el sistema de carga a su máxima capacidad y allí el frame bag (bolso de cuadro o triángulo) cumple una función casi esencial, al menos a la ahora de transportar grandes cantidades de alimento. Además, ya sabemos que contar con menor cantidad de piezas móviles se traduce directamente en menos posibilidad de roturas e inconvenientes y es allí donde las dobles parecen mostrar sus puntos débiles frente a una clásica hardtail.

¿Pero qué sucede en el terreno? ¿Cómo se comporta una doble en una travesía real en la cordillera patagónica, con carga real y en una ruta de bikepacking de lo más técnica que se pueda encontrar?

La Tehuelche Trail
A finales de abril y ya con el invierno pisándonos la rueda trasera, nos fuimos a intentar completar otra etapa del Tehuelche Trail, la ruta de bikepacking que desde hace tiempo estamos abriendo en Santa Cruz y mediante la cual se va a poder recorrer casi por completo la provincia a través de los distintos valles cordilleranos que viajan paralelos a la Ruta Nacional 40.
En esta ocasión, y teniendo en cuenta una pequeña brecha de 4 días de buen clima, decidimos salir a completar el segmento entre el lago Viedma y el lago Argentino, que si bien sabíamos que nos llevaría algunos días más, por su baja altitud estaríamos seguros en caso de que el mal clima trajera consigo la primera gran nevada del año.
La idea era ir muy livianos, para avanzar rápido por un trazado que según los mapas tendría mucho de fuera de ruta, así que sin lugar a dudas era la ocasión perfecta para probar la doble y exigirla un poco más que de costumbre

Venzo Exceed aluminio de doble suspensión

En este último año la Exceed de Venzo se ha convertido en mi bici favorita y viviendo en El Chaltén podría decir que es la bici más polivalente que pude probar hasta el momento, ya que con ella puedo salir a hacer rodajes largos por la ruta de ripio que va camino al lago Del Desierto sin sufrir demasiado en entrenamientos de 5 o 6 horas de duración, ir a senderear rápido por el bosque, donde con esta bici las bajadas técnicas, las raíces y las zonas rocosas parecieran no existir, y lo mejor de todo: también la he estado usando para salidas de exploración de uno o dos días por la meseta esteparia o los filos cumbreros de las montañas que rodean al pueblo sin encontrarle muchas limitaciones incluso a la hora de cagarle el saco de dormir y alguna que otra cosita necesaria como para pasar la noche bajo las estrellas.

Pero claro, no es lo mismo dar una vuelta cerca de casa que salir durante una semana con todo lo necesario para atravesar valles desconocidos en donde uno nunca sabe lo que se va a encontrar. Es allí donde todas las partes del equipo dejan de ser simples partes para transformarse en herramientas en las que uno debe confiar en todo momento y por eso mismo hacer algún cambio en el equipo siempre es una cuestión a tomar con cierta delicadeza.

En mi caso, hacía mucho tiempo que venía pensando y analizando la idea de llevar la doble a alguna travesía por fuera de ruta y por eso fui probando de a poco distintas configuraciones de equipos de bikepacking en salidas cortas en todo tipo de terrenos. Primero la estepa, con sus caminos de guanaco que te van llevando a donde quieren; después el bosque con barro, raíces y piedras, los senderos trabados, la roca desnuda de los filos donde el viento erosiona todo lo que toca y en todas las ocasiones la bici funcionó a la perfección e incluso sin mostrar muchas desventajas frente a mi otra bici hardtail Venzo Atix, probada tantas veces en travesías largas de bikepacking en Cordillera de los Andes. Lo que quedaba entonces era solo encontrar la ocasión para cargar la doble con lo necesario para varios días y salir de travesía a las montañas patagónicas.

Configurando una doble de bikepacking
Lo primero que uno nota al querer armar una bici doble de bikepacking es la poca o nula capacidad de utilizar un frame bag o bolso de cuadro, que en general es el lugar donde se suele llevar la comida y las cosas de mayor peso. Pero eso claro, depende de la geometría y el talle de la bici que estemos usando, ya que a veces ni se justifica colocar un bolso, que desde ya va a tener que estar fabricado con la forma y la medida específica que respete el shock de amortiguación.

En el caso de la Exceed, que uso en talla M, bien valdría la pena la fabricación de un bolso, ya que el espacio de carga es respetable y podría resultar sumamente provechoso (ya hablaremos con los amigos de Halawa al respecto…, que de eso saben sin cuentos). También, dependiendo de la geometría de la bici, hay que tener en cuenta que algunas dobles pueden quitarnos espacio de carga en el seat bag/bolso bajo asiento, que debido a la oscilación de las vainas puede llegar a tocar en la rueda trasera. Y finalmente otro factor muy importante a tener en cuenta es ajustar la presión de ambos amortiguadores como para compensar el peso extra de carga. En mi caso aumenté un poco la presión antes de la travesía y me llevé el inflador por las dudas de haberme quedado corto y que la bici se comportara como un flan debido al peso extra y aunque finalmente no fue necesario utilizarlo en ningún momento, en lo personal recomiendo llevarlo, ya que es asombroso lo que cambia la bici en los distintos terrenos ajustando el sag y la presión al gusto de cada ciclista.

¿Hardtail o full suspension?
De todas formas me parece oportuno resaltar que en una travesía de bikepacking con bicis de doble suspensión, la premisa siempre debe ser ir livianos y priorizando la rapidez, fluidez, confort y diversión que ellas aportan. Definitivamente puedo afirmar que todo lo que se hace con una doble en este tipo de travesías se puede hacer con una hardtail sin notar diferencias de relevancia. Pero sin lugar a dudas, al final la experiencia va a cambiar sustancialmente, ya que una bici doble en una travesía por senderos e inclusos terrenos vírgenes nos va a permitir pedalear muchísimos más sectores que una hardtail y no solo por la tecnología aplicada a la suspensión sino también porque inevitablemente vamos a estar viajando más livianos y por ende más rápidos. Lo importante aquí es no caer en comparaciones ni pensamientos del tipo “es mejor con tal o cual bici”, sino enfocarse en qué herramienta es la adecuada para cada tipo de uso y cual le va a aportar más a cada experiencia.

Qué cargar para cada viaje
Con Sol tenemos muchos años viajando juntos en bici y eso hace que a la hora de preparar los equipos estemos casi automatizados. Cada uno sabe qué lleva, dónde, cuánto y cómo a cada travesía. Solo hace falta definir cuántos días serán, por qué geografía, en qué época y mágicamente todo se acomoda en su correspondiente lugar. Sin embargo cada vez que algo cambia en el equipo, nos produce cierto estrés que dura hasta que cada cosa vuelve a encontrar su lugar definitivo nuevamente.


Justamente en este momento estamos en una etapa de quiebre en lo que hacemos en el ámbito del ciclismo de aventura y eso hace que en el último tiempo estemos cambiando muchos hábitos y elementos de nuestro equipo para poder llevar a cabo travesías más técnicas en zonas aún más remotas de las que venimos frecuentando en la Cordillera de los Andes. Eso hace que inevitablemente tengamos que ponernos más exquisitos con la elección de materiales y por eso, entre otras cosas, incorporamos alimento liofilizado que los amigos de Camp Foods nos facilitaron para los próximos proyectos y de a poco vamos actualizando nuestro antiguo equipo de montaña por materiales más modernos, que sobre todo nos quitarán algunos kilos a la hora ir para arriba o atravesar zonas complejas. En materia de bicis y siguiendo un poco el concepto que los escaladores llaman “estilo alpino”, queremos apoyarnos en las nuevas tecnologías, que sobre todo aportan la posibilidad de ir más livianos, más rápidos y más seguros por lugares a donde antes era impensado llevar una bici.

La doble en la Codillera real
Cuando finalmente llegó el día de la travesía, la Exceed estaba armada con:

el arnés frontal, en donde llevaba mi saco de dormir, aislante, carpa y la capa impermeable, más
un bolsito frontal acoplable al arnés, en donde viajaban guantes, linterna frontal, GPS, gafas, algunas barras de chocolate y frutos secos.
En el bolso bajo asiento llevé como de costumbre algunas prendas extra para los campamentos, el abrigo, la cocina multicombustible MSR y las 6 raciones de alimento liofilizado más algo de queso, salame y galletas.
Luego coloqué las herramientas y repuestos en el pequeño bolso porta objetos que sujeté al caño superior del lado del asiento
y en el otro extremo fue el Jhatun, con algunos alimentos más, el móvil y los infaltables chupetines.
Bajo el caño inferior coloque la botella con combustible para la cocina y un paquete de spaghetti extra por las dudas, más un Tamal con cámara extra y parches.
Dos porta botellas con botellas de 750 ml en el manubrio y dos portabotellas en la horquilla con Nalgenes de 1.5 litros a cada lado.

La travesía
Cargada de esta manera, la bici quedó bien equilibrada y asombrosamente liviana para una salida de 6 a 7 días de duración, y para mi sorpresa durante la travesía prácticamente no sentí diferencia al conducir la bici por caminos de ripio, en los senderos, ni cuando nos tocó pedalear sobre la estepa intentando unir segmentos en donde no existían siquiera las huellas de guanaco y en donde Sol y Nico, un amigo que nos acompañó en esta oportunidad con mi Venzo Atix, iban rebotando exageradamente.

En las bajadas la bici llega a su máximo potencial y brinda una seguridad que por momentos se puede tornar peligrosa si uno se deja llevar por la excesiva confianza. Nunca hay que olvidar que una caída en estas zonas puede complicar enormemente las cosas, con lo cual y a pesar de que las dobles invitan a bajar rápido, siempre hay que ser consciente de lo que puede ocurrir si nos accidentamos en un lugar remoto al que solo se tiene acceso caminando o a caballo.
En la montaña, fueron muchas las partes en donde yo pude pedalear y tanto Sol como Nico tuvieron que caminar. Sin embargo una vez que salimos a los caminos rurales de ripio y luego al pavimento de la Ruta Nacional 40, ellos lograban una gran diferencia, sobre todo en las subidas, en donde la doble con carga parecía quedar adherida al suelo. Pero claro, esos solo eran tramos de enlace, porque lo divertido, lo importante y lo mágico había quedado atrás, en las montañas y en la enormidad de la cordillera patagónica.

Ventajas y desventajas de la doble con bikepacking
A modo de resumen voy a enumerar algunos pros y contras a la hora de elegir una bici de doble suspensión para hacer salidas de bikepacking:

Ventajas
Mayor eficiencia en zonas técnicas.
Mayor seguridad en zonas técnicas.
Mayor confort en zonas técnicas.
Conducción más divertida.
Mayor posibilidad de pedaleo en segmentos fuera de ruta.
Posibilidad de ajuste de presión en amortiguadores.

Contras
Más costosas.
Más posibilidad de roturas en viajes largos.
Menor capacidad de carga para viajes largos.
Algo blanda en las subidas.
Suelen ser un poco más pesadas.
Requieren mayor conocimiento técnico.

Conclusiones finales
Desde nuestro punto de vista, las bicis de doble suspensión le aportan nuevas posibilidades al ciclismo de aventura, logrando su mayor provecho en salidas cortas de 1 o 2 días por zonas montañosas, terrenos técnicos o exploraciones rápidas. Pero también son una excelente herramienta para travesías de bikepacking en zonas montañosas o fuera de ruta que no demanden más de una semana de duración.

 

Por Nación Salvaje
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Cicloturismo

Cicloturistas Bahienses: diversión a pedal para todos los gustos y capacidades

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Con el paso de los años y el crecimiento imparable de la actividad cicloturista en la Argentina, la zona de Bahía Blanca fue convirtiéndose en un importante centro de actividades para una gran cantidad de agrupaciones de ciclistas, desde pequeños grupos que hacen salidas suburbanas hasta agrupaciones muy numerosas que abarcan todas las posibles facetas de la actividad. 

Entre estos últimos está el grupo Cicloturistas Bahienses, que se fundó en abril del 2021con el objeto de difundir y promover toda la actividad vinculada al ciclismo, los viajes en bici, las salidas locales, zonales y regionales, concretando recorridos cortos y largos, en grupos o individuales. Hoy lo integran más de 150 ciclistas, entre los cuales los hay de Bahía Blanca y también de la ciudad vecina de Punta Alta.

Una importante característica de Cicloturistas Bahienses es que además de la actividad central sobre las dos ruedas, la agrupación colabora participando en campañas solidarias con establecimientos escolares de Bahía Blanca y de la región y también brinda su aporte a la Plataforma de Sustentabilidad Integral, una importante institución que fomenta la movilidad sustentable a través del uso de la bicicleta y el cuidado del medio ambiente y que organiza congresos internacionales de la temática.

En cuanto al día a día, no solo los administradores del grupo organizan las salidas, ya que es posible que  cualquier integrante pueda proponer y organizar una, para lo cual debe indicar el destino, la distancia a recorrer, el horario de salida y el grado de dificultad de acuerdo al camino que se transitará. Esto permite que a veces haya más de una salida a diferentes lugares en un mismo día. Una vez aprobada la propuesta por los administradores, esta se difunde a través de Whatsapp, Facebook e Instagran. 

Las salidas diarias más habituales se realizan a la zona rural o la marítima lindantes a la ciudad de Bahía Blanca y los fines de semana o feriados a zonas más alejadas, como la localidad de Cabildo y localidades que integran el partido de Tornquist como Saldugaray y Sierra de la Ventana, entre otras, o del partido de Villarino.

En verano se organizan salidas nocturnas, ya sea para ver la salida de la luna llena a Puente Canesa (puente sobre el Arroyo Naposta), la puesta del sol en el muelle de General Cerri o desde la playa de Villa del Mar (Punta Alta).

Un abanico de actividades definitivamente para todos los gustos y capacidades.

En redes: @cicloturistasbahienses

Walter Martínez: wj_martinez@yahoo.com.ar

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Cicloturismo

Gabriela Sabatini: enamorada de la vida, de Argentina… y de la bici

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Residente en Suiza, Gabriela Sabatini no deja de visitar con frecuencia su país de origen. En esta ocasión pedaleó las Salinas Grandes jujeñas y otros puntos de la provincia. En sus redes, la extenista, hoy frecuente ciclista, posteó una selección de fotos de su viaje con un texto más que elocuente.

Ya en Jujuy, Gaby no solo pedaleó las Salinas Grandes, sino que aprovechó para visitar los mejores puntos de la provincia norteña.

Fotos: Instagram @sabatinigabyok

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Cicloturismo

Pedalea o muereh: una familia circletera (sí, circletera) y un viaje sin destino

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“Hace un año salimos de Olavarría con los pedales floreciendo justo con la primavera. Junto con cuatro amigos más, doce ruedas de bicicleta nos dirigimos al sur de la Argentina. Llegamos hasta Bariloche para saber que la hermosa familia circletera (N. de la R.: sí, así, circletera, mezcla de circo y bicicleta) cambiaba de deseos y así fue como nos despedimos.” 

Con estos renglones empieza el primer email que nos mandaron Lusi y Gise para contarnos el viaje que luego de aquella vuelta por el sur argentino decidieron hacer juntas con una primera meta, Brasil, pero sin destino fijo ni mucho menos final. 

Cuando pegaron la vuelta del sur, Lusi y Gise volvieron a la ciudad de Olavarría un primero de abril para abrazar a sus familias y seguir, ahora con ganas de conocer las Cataratas y después cruzar a Brasil.

“Fue duro, fue muy duro —recuerdan en aquel primer email—, pero coronamos los días pedaleando más de lo que creíamos que podíamos, superadas en aprendizajes de portuñol, orgullosas de lo que logramos y pedaleando para no morir.”

Hoy cuentan su modo de vida desde @pedaleaomuereh. Seguilas, vale la pena. Y nos mandaron el texto que podés leer a continuación.

Pedalea o muereh: un viaje sin plan…

Por Lusi y Gise

El día que se estableció la cuarentena, nos encontramos con unos amigos que recién habían vuelto de México.

Hacía dos meses que habíamos vuelto de Ecuador, nuestro primer viaje a dedo durante un año. Pasamos por Bolivia y Perú y en Salta adoptamos a Elado, una gatita negra.

Como a todos, la pandemia nos dejo en shock, pero cuando empezamos a encontrar la libertad para salir a la calle a laburar (ya que hacemos arte en las calles), aprovechamos.

Con un golpe de suerte y algunos ahorros compramos las bicis (la idea de seguir viajando nunca desapareció, pero ahora le habíamos agregado ruedas a las ganas).

Nacimos en Olavarría, una ciudad (bonaerense) llena de arte, donde quienes estamos en la movida independiente somos todos amigos y la mayoría viajeros. Nos juntábamos mucho a entrenar, a comer, para ir a algún evento y para los cumpleaños coordinábamos encontrarnos en el camino. Terminamos siendo varios paseando en bici y fantaseando con la idea de viajar en galera… y así fue como sucedió.

Firmamos contrato (imaginario por supuesto) y empezamos los preparativos.

Nos fuimos adentrando en la mecánica, aprendiendo a parchar y toqueteando un poco las bicis para ver qué onda.

Eze y Leo, salieron un mes antes hacia el Partido de la Costa y junto con ellos volvió Fran, marajense (N. de la R.: gentilicio de Mar de Ajó).

Durante ese mes nos reuníamos con la Flo. Ella había viajado por Brasil en bici junto con Olga, una perrita brasileña amante del sol. Nos enseñó a armar unas alforjas con bolsas de alimento para perros y el resto fueron agarres improvisados.

El 21 de septiembre del 2021 salimos rumbo al sur Flo, Leo, Eze, Fran, Lusi, Gise, Elado y Olga. Juntos eramos “Elado de Olga CIRCLETEROS”. 

Durante 8 meses hicimos funciones de circo para juntar la plata para comer, recorrimos Buenos Aires, los calores extremos de La Pampa, Río Negro y el valle de Neuquén. Fue una hermosa convivencia y aprendimos un montón para luego largarnos a la ruta solas. 

En Bariloche nos tocó despedirnos. Nosotras queríamos conocer Brasil desde hacía rato y ya era hora. Así que pegamos la vuelta.

Pasamos por nuestra ciudad natal para saludar a la familia. Un mes en Olavarría y apareció Moro, la cachorra, que no tenía planes de ser pequeña.

En mayo del 2022 partimos rumbo a Misiones. Hicimos la ruta 14, conocimos algunos de los saltos más turísticos y pasamos por San Pedro a saludar a una amiga.

En Puerto Iguazú nos quedamos un mes. Nos instalamos en la YPF que esta a 1 kilómetro de la aduana, donde conocimos gente muy hermosa con la que conectamos mucho, juntamos la plata para conocer las Cataratas, siempre con malabares, sahumerios, algunos piercing o un poco de música, y laburamos un poco más para cruzar la frontera con algunos ahorros.

Después de 3 meses en la tierra colorada, junto con Moro y Elado, atravesamos la aduana.

No hablábamos nada en portugués, pero poco a poco fuimos entendiendo cómo funcionaba y cómo era la cultura. Atravesamos Foz Do Iguaçú por una ruta alternativa hasta llegar a la 277, que iba a ser la única ruta que transitaríamos durante los próximos meses.

Al principio fue difícil. Los postos (estaciones de servicio) se convirtieron en nuestra casa en el estado de Paraná, con duchas gratis y permiso para armar la carpa. Íbamos seguras.

Así cruzamos todo el estado, pasando por Cascavel, Guarapuava, y antes de llegar a Curitiba perdimos a Eladito en un accidente. Nuestra compañera desde hacía 4 años ya no estaba y eso nos rompió el corazón. Nos sentíamos tristes, cansadas y sin fuerzas.

Deseábamos estar en casa, abrazadas a nuestros padres, madres y hermanos. Recibimos un montón de mensajes hermosos, acompañándonos. Pero decidimos seguir viaje porque nos pareció que la ausencia de Elado se iba a sentir más estando en casa.

Para nuestra suerte, en Curitiba nos recibió una familia que habíamos conocido en la ruta. En Paraná fueron muchos días de lluvia, muchos morros y subidas muy difíciles. Veníamos golpeadas y esa semana con la familia Sawazaki fue un mimo al alma. Nos adentramos un poco más en el idioma, hicimos intercambios culinarios y nos levantaron el ánimo, cosa que nos sirvió para tener más energías a la hora de seguir.

Después de un mes y medio cruzamos al Estado de São Paulo y llegamos al fin al litoral. La primera playa fue Peruibe, y avanzamos por la ruta 101, que costea el país, para disfrutar del mar. 

Es inexplicable la magia que se encuentra dentro de las playas paradisíacas que nos sorprenden al otro lado de los morros. Barra Do Una, Maresias, Toque Toque, Uabatuba (donde llueve mucho) y las que nos faltan por conocer…

No tenemos un plan real; cuando nos preguntan decimos que vamos hasta Colombia o que queremos llegar al litoral norte de Brasil. Pero la realidad es que nuestros planes cambian todo el tiempo y como vamos tranquilas y sin apuros le hacemos caso a la intuición si pinta quedarnos o irnos de un lugar.

Por ahora llegamos a Rio de Janeiro, nos encontramos con unas amigas en Paraty, quienes se prendieron a la locura y se compraron unas bicis para seguir con nosotras. Paramos un mes en la ciudad histórica para reparar, hacer unos cambios bonitos a las bicicletas y seguir.

Mientras, nos ordenamos, paseamos y de paso vamos subiendo registros de nuestras aventuras en nuestras página de instagram @pedaleaomuereh y algunos cortos que hacemos a Youtube.

Gracias, mamá y papá, hermanos y amigos, por estar del otro lado de la pantalla, siempre haciéndonos sentir su amor. 


https://www.instagram.com/pedaleaomuereh/?hl=es-la | gisemartinnzz@gmail.com 

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Cicloturismo

10 imperdibles consejos para cicloturistas

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Viajero incansable y profesional de la actividad, Diego Andrich se subió a la bici en 1992 y no paró de viajar. Toda su experiencia la vuelca diariamente en su Tienda de Biciviajeros, de Caballito (CABA), especializada en cicloturismo. Lo que siguen son 10 de sus consejos para viajeros en bicicleta.

1  ¡Hidratá, siempre hidratá!

Agua fría, agua tibia, lo que te guste, pero siempre hidratá. Y si en tu recorrido no sabés dónde vas a conseguir agua, buscá una casa, un arroyo, un río y llená todos tus envases. ¡Hidratá, siempre hidratá!

2  Para cocinar, agua de mar

Un buen tip es que cuando hacés tu planificación y sabés que tu ruta pasa cerca del mar, podés utilizar el agua marina para la cocción. A lo sumo la dejás hervir un rato antes de poner la comida, pero de esta manera te ahorrás el consumo del agua potable, siempre imprescindible en los viajes en bicicleta.

3  Linterna de bicicleta, linterna frontal

Pedalear de noche tiene algunos secretos. No es imposible, aunque puede ser algo peligroso, pero un buen secreto es que más allá de la cantidad de lúmenes que tengas en tu iluminación es tener dos luces: una que va fija en el manubrio de la bicicleta y una linterna frontal en el casco. ¿Por qué esta última? Por la curiosidad: uno va pedaleando por un sendero, un camino nocturno totalmente oscuro en el medio de la nada y escucha un ruido y lo que uno hace automáticamente es querer ver qué produce ese ruido. Entonces, una linterna frontal te permite iluminar hacia ahí y evita que, al no tenerla, de manera inconsciente muevas el manubrio para poder ver y se produzca un accidente. 

Otra razón es que en un sendero la luz del manubrio no nos permite ver una curva que aparece de repente, mientras que la luz del casco permite que con un movimiento de cabeza logremos iluminar la curva que se nos viene encima.

Entonces: linterna de bicicleta y linterna frontal, dos productos que conjugados hacen que tu pedaleo nocturno por el medio del campo sea más seguro.

4  Precauciones al recoger agua de arroyo  

A la hora de sacar agua de un arroyo cerciorate que no haya animales bosteando y en general que no haya animales en el cauce. Y siempre que saques agua de un arroyo, que sea aguas arriba del cruce del camino por el que estás transitando, de manera de evitar que si hubo alguna contaminación producida por un vehículo ésta no esté en el agua que vas a recoger.

5  Comida liofilizada

En el bikepacking, por un tema de espacio se incorporó algo que ya existía en el mundo del aire libre, la comida liofilizada, que es comida ya cocinada y deshidratada, a la que solo hay que agregarle agua hirviendo, esperar 10 minutos, revolver, y ya está lista para comer. De esta manera evitás tener que transportar insumos, condimentos y un montón de cosas que ocupan mucho espacio. 

Muchas marcas de comida liofilizada ya vienen con un envase listo para que le agregues el agua al mismo envase de la comida, pero eso nos genera el problema de no dejar rastros, ya que generamos mucha basura por cada porción de alimento que llevamos. Por eso, algunas marcas están comercializando comida liofilizada a granel. Vas a la tienda especializada y comprás la cantidad de porciones o raciones que necesitás para tu viaje y las transportás en un envase reutilizable.

6  Menos basura

Un buen tip para no tener más basura que la mínima necesaria, es fraccionar los alimentos que vas a llevar en la salida. De esa manera generás menos basura, ya que a los envases en donde transportes el alimento fraccionado los podés reutilizar

7  Fuentes de energía

Otro dato importante a la hora de planificar un viaje en bicicleta es calcular la cantidad de horas en que vas a necesitar tu iluminación, ya sea una linterna de bicicleta o una frontal. En ese punto tenés que elegir qué te conviene más, si una linterna recargable o una linterna con pilas recargables. En el primer caso es sumamente importante comprar un power bank para recargar energía y en el segundo llevar pilas recargables de repuesto.

Lo ideal es combinar los dos sistemas de alimentación, uno recargable y otro con pilas, para que uno por lo menos lo tengamos a disposición.

8  Alimentos que absorban agua y no que la derrochen

Cuando hacés la planificación de tu viaje y sabés que vas a tener poco acceso al agua, está bueno pensar en alimentos que a la hora de cocinarlos absorban el agua y no como, por ejemplo, los fideos, en los que se desperdicia mucha agua. De esa manera vamos a necesitar menos agua o por lo menos no vamos a desperdiciarla.

9  El lugar, la época, el fuego y otras yerbas

A la hora de planificar es clave entender que lo importante no es solamente encontrar un buen recorrido sino averiguar en qué época del año está bueno ir por las condiciones climáticas, las temperaturas. También está bueno investigar dónde conseguiremos agua, dónde podremos comprar comida, dónde estará bueno dormir. No está bueno dormir en cualquier lado, en ocasiones incluso por el rastro que vamos a dejar. Obviamente, nunca encender fuego, a menos que sea un lugar sumamente preparado para eso y siempre dejar el lugar en las mismas condiciones en que lo encontramos, o mejor, para que la persona que viene atrás pueda disfrutar tanto o más que nosotros.

Repito: el fuego siempre y únicamente en el lugar que está especialmente preparado para eso. La fogata queda muy linda pero no va en cualquier lugar.

10  Cómo tomar agua caliente

Hablemos un poco de cómo combatir la deshidratación. El agua caliente es difícil de tomar pero es mucho más amena si le agregamos unas hierbas o un saquito de té o de mate cocido. Esto la hace más agradable al paladar y la tomamos más fácil. Incluso es posible agregarle hasta un poco de azúcar si ese es tu gusto. El agua caliente hidrata igual que el agua fría, pero al paladar no es agradable.

Por Diego Andrich: www.tierradebiciviajero.com.ar | 11-24670104

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