No todo se trata de infraestructura en cuanto al ciclismo urbano. Ni de automóviles que impiden desarrollarlo. Hay sin lugar a duda cuestiones culturales y de comportamiento que imponen barreras aun más infranqueables que las barreras materiales.
Muchos planificadores suelen fallar al desarrollar infraestructura ciclista o políticas de promoción del ciclismo en general precisamente por no tener en cuenta estos factores, desplegando sus acciones a favor de los ciclistas experimentados, excluyendo a aquellos que más se beneficiarían del ciclismo como un medio de transporte cotidiano, entre ellos la población de más bajos ingresos, los niños y los ancianos. Es fácil de constatar que por la extensa red de ciclovías que ha construido la ciudad de Buenos Aires básicamente circula gente joven y ciclistas experimentados, ya que desde el punto de vista cultural es un red excluyente, pensada y construida para gente que se les anime.
Las que siguen, a la manera de apuntes, son algunas de las barreras que excluyen a aquellos que deberían estar siempre en el centro de la mirada de los planificadores urbanos.
El modelo ciclista
El ciclismo que practican los iniciados en la materia, como los deportistas y los que lo hacen para mantenerse en forma, provoca una serie de asociaciones negativas en gran parte de la población urbana. Es ese personaje identificado por muchos por no respetar los semáforos, por invadir la vereda peatonal o por circular a contramano o zigzagueando entre los autos. Un personaje, generalmente joven y masculino, enfundado en ropa visible de lycra, con una palangana sobre su cabeza y sobre una bicicleta que supera cualquier presupuesto imaginable por un no ciclista. Para la mayoría de la población este personaje es un deportista, alguien “raro”, no alguien que se moviliza diariamente en ese medio de transporte, y no constituye un modelo al cual aspirar.
La aspiración automovilística
Contrariamente, en nuestras sociedades, particularmente entre las más empobrecidas, el automóvil sigue siendo un objeto aspiracional, un símbolo de estatus y posición social, mientras que la bicicleta está directamente asociada a la pobreza y a las tareas de servicio como el delivery o el correo o simplemente la indigencia.
Las bicicletas
Pese a que los que tenemos experiencia sobre la bicicleta sabemos que se trata de un medio de transporte sumamente accesible desde cualquier punto de vista económico, la mayor parte de la población suele verla como un objeto caro, complicado de elegir, de costoso y especializado mantenimiento y fácil de robar, todo lo que genera una barrera importante en la población de menores ingresos.
Adicionalmente, una cultura ciclista muy pobre hace que la gente que finalmente llega a hacerse de una bicicleta, no necesariamente adquiera la que más conviene a su capacidad física y al propósito con que va a usarla.
Las habilidades
No todo el mundo sabe andar en bicicleta y además a la mayor parte de los que de niños han sabido hacerlo y han dejado de pedalear por décadas, las habilidades requeridas para moverse en el tránsito le resultan como mínimo de alta exigencia. No es fácil de imaginar que en ciudades diseñadas para los automóviles como las nuestras, gente de edad avanzada se lance a las calles a sortear “enemigos” de 1.500 kilogramos o más. Ni mucho menos que los padres imaginen a sus hijos en tal aventura, a lo que se suma que si los padres no tienen las habilidades necesarias, difícil es que sus hijos las adquieran.
Falta de conocimiento e información
Mucha gente, diría que la mayoría, desconoce los beneficios de optar por moverse diariamente en bicicleta y carece de parámetros para determinar qué caminos serían más convenientes tomar para ir a determinados destinos. Esto lo refuerza la ausencia de campañas para poner en conocimiento del público la infraestructura existente, la falta de señalización de continuidad de carriles ciclistas en los casos de interrupción por razones de diseño urbano y la falta de aplicaciones específicas que guíen al ciclista por la red urbana.
Sumado a esto, la infraestructura ciclista suele ser vista por gran parte de la población como un privilegio para pocos, en detrimento de la “mayoría” automovilista.
Laureano Núñez es ciclista, organiza salidas en bici para principiantes y da clases para todos aquellos –adultos y niños a partir de los 12 años– que aun no saben pedalear y quieren aprender. Las clases son 100% personalizadas. Las clases se realizan en Puerto Madero, una vez por semana, acordando los horarios según los requerimientos de los alumnos, y duran una hora. La idea es tener nociones básicas de cómo pedalear en la ciudad, aprender la técnica, perder el miedo y practicar. También se enseñan nociones básicas de mecánica (como arreglar una pinchadura y cambiar una cámara) y teoría básica sobre seguridad vial para movernos de forma segura. Las clases finalizan cuando el alumno siente que alcanzó su meta y siente que puede seguir por si solo.
Desde 1984, mucha gente festeja cada 19 de abril como el día de la bicicleta, pero la mayoría absoluta desconoce cuál es el origen del festejo. El hecho es que en aquel año, 1984, alguien observó que el 19 de abril se cumplía un aniversario del día en que Albert Hofmann tomara accidentalmente LSD por primera vez.
Les contamos la historia.
Albert Hofmann (1906/2008) fue un afamado químico suizo que entre sus principales logros está el de haber descripto la estructura de la quitina, aunque es más conocido por ser el primero en haber sintetizado, ingerido y por lo tanto experimentado los efectos psicotrópicos del LSD, mientras estudiaba los alcaloides producidos por un hongo parásito del centeno llamado cornezuelo.
La sustancia que Hofmann describiría como “una de las dos o tres cosas más importantes que he hecho en mi vida”, fue sintetizada por él por primera vez en 1938, mientras estudiaba los derivados del ácido lisérgico. La dejó de lado, pero en 1943 volvió a interesarse en ella. Hofmann confiesa que tuvo “la sensación de que esta sustancia podría poseer otras propiedades además de las establecidas en las primeras investigaciones”. Ello lo condujo a sintetizar de nuevo LSD-25, para que el departamento farmacológico del laboratorio Sandoz (hoy Novartis) donde trabajaba llevara a cabo algunas pruebas.
El asunto es que mientras purificaba y cristalizaba LSD le irrumpieron una serie de extrañas sensaciones. Había absorbido accidentalmente una pequeña cantidad del producto a través de la punta de sus dedos. En un informe que le enviara a un colega poco después describiría las sensaciones que lo asaltaron: “Me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y a dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.”
Inmediatamente dedujo que había ingerido LSD accidentalmente y que esta sustancia era la que le había provocado aquellas sensaciones, de modo que, como buen científico, decidió llegar al fondo del asunto y experimentar el tema en sí mismo.
Fue así que el 19 de abril de 1943 Hofmann ingirió intencionalmente lo que consideró por entonces una dosis mínimamente efectiva de LSD, 250 microgramos, dando pie a lo que ya es leyenda, quizás el más famoso de los paseos en bicicleta. Nos lo cuenta el propio Hofmann: “A esta altura ya estaba claro que el LSD era el que había causado la experiencia previa, ya que las percepciones alteradas eran del mismo tipo, sólo que ahora mucho más intensas. Tenía que esforzarme por hablar de manera inteligible. Le pedí a mi asistente, que estaba informado del experimento, que me acompañara a casa. Fuimos en bicicletas, ya que por las restricciones de la guerra no había automóviles disponibles. Camino a casa, mi estado comenzó a tomar formas amenazadoras. Todo en mi campo de visión ondulaba y se distorsionaba, tal como se ve en un espejo curvo. También tenía la sensación de no poder moverme, pese a lo cual mi asistente me contaría luego que habíamos viajado muy rápidamente.”
Hofmann, que no podía concebir el uso del LSD más allá de la medicina, sufrió años más tarde la prohibición del LSD por parte de los gobiernos, preocupados por los efectos que producía en ese momento la contracultura hippie, que había “secuestrado” a la sustancia. El estaba convencido del potencial curativo de la droga: “Si fuera posible detener su uso inapropiado, su mal uso, entonces pienso que sería posible dispensarla para su uso médico. Pero mientras siga siendo mal utilizada y mientras la gente siga sin entender realmente los psicodélicos, utilizándolos como drogas placenteras, errando a la hora de apreciar las muy profundas experiencias psíquicas que pueden inducir, su uso médico seguirá parado. Su consumo en las calles ha sido un problema durante más de treinta años. En las calles las drogas se entienden mal y ocurren accidentes. Esto hace muy difícil que las autoridades sanitarias cambien su política y permitan el uso médico. Y aunque podría ser posible convencer a las autoridades sanitarias de que los psicodélicos podrían ser utilizados con seguridad en manos responsables, su uso callejero sigue haciendo muy difícil que estas autoridades sanitarias estén de acuerdo.”
Hofmann murió el 11 de enero del 2008, a los 102 años de edad. Protagonizó en vida el más extraño viaje en bicicleta, drogándose sin intención ni de ganar una carrera ni de sentir placer sino con el único propósito de investigar curaciones para las enfermedades del hombre. Sólo por ello merece que prendamos una vela en su honor… y que demos un paseo en bicicleta en su homenaje.
Sumate a la Bicicleteada «Marea Azul», que se realizará el próximo jueves 2 de abril de 2026 en conmemoración por el Día Mundial de la Concientización del Autismo.
Este evento, organizado por TGD Padres TEA Grupo Promotor y Empujando Límites, propone una jornada de visibilización y encuentro familiar sobre ruedas por las calles de la Ciudad de Buenos Aires.
Detalles del evento
La convocatoria es abierta, de carácter libre y gratuito, y no requiere inscripción previa. Los participantes pueden acercarse directamente al punto de encuentro o sumarse a lo largo del trayecto.
Fecha: Jueves 2 de Abril de 2026.
Punto de encuentro: El Planetario.
Horario de encuentro: 14:00 h.
Horario de salida: 14:30 h.
Recorrido: Av. Sarmiento – Av. del Libertador – Cerrito – Obelisco – Plaza del Vaticano (junto al Teatro Colón).
Llegada estimada: 15:45 h. (para el comienzo del acto central).
¿Cómo participar?
La consigna principal es conformar una verdadera «Marea Azul». Se invita a todos los asistentes a vestir una remera azul y, quienes lo deseen, pueden decorar sus bicicletas con globos o flecos del mismo color.
Para garantizar la seguridad de todos los asistentes, el uso del casco es estrictamente obligatorio.
Nota: El evento se suspenderá en caso de lluvia.
¡Agendá, invitá y difundí! Los esperamos para compartir una tarde de pedaleo, familia y concientización.
Contacto de los organizadores: Prensa y medios: info@tgd-padres.com.ar Web: www.tgd-padres.com.ar
30 Días en Bici es una iniciativa que promueve el uso diario y cotidiano de la bicicleta invitando cada mes de abril a probar sus ventajas durante 30 días para generar así el hábito de moverse en bici.
Es un evento de alcance global que ya se ha extendido a más de 70 ciudades del planeta y este año cumple 11 años en el mundo de habla hispana.
La idea de esta campaña es naturalizar la bicicleta como una vía de movilidad personal económica, funcional y amigable con el medio ambiente.
Para difundir la propuesta, 30 días en bici propone el desafío de desplazarse únicamente utilizando bicicletas durante los 30 días del mes de abril. Es decir, que cada persona involucrada en este reto global asimile esta forma de moverse como parte de su rutina diaria.
🚲CÓMO PARTICIPAR
Si quieres sumarte a la iniciativa que es tendencia en Internet, solo necesitás una bici y tener disposición para pedalear. Literalmente, basta comprometerse a usar únicamente la bicicleta para moverte durante todo el mes de abril.
No importa si solo la utilizarás para ir desde casa al trabajo, o emprenderás un viaje…, la idea es atreverse a un estilo de vida más consciente a través de la adopción de una movilidad sustentable.
Para que esta sea una actividad de ciudadanía, 30 días en bici te propone anotarte en el sitio oficial del evento y contagiar a tus amigos y contactos compartiendo fotos en tus redes. Incluso es posible anotarse como voluntario y colaborar con los diferentes proyectos promovidos durante 30 días en bici.
Compartí historias en tus perfiles usando las etiquetas #30díasenbici o #30DEB. 30 Días en Bici en 🇦🇷 👉 @30diasenbiciba y @psibahiablanca