Deporte y Entrenamiento
El lado positivo de las lesiones deportivas
Sin lugar a dudas, quien lea el título de esta nota se preguntará si está bien escrito o si habrá habido algún error de tipeo. ¡No, no nos equivocamos! Deseo abordar el tema de las lesiones en el proceso del entrenamiento deportivo desde una perspectiva poco usual, que es la de analizar las ventajas y los beneficios que traen consigo los períodos en los cuales los deportistas se encuentran lesionados o recuperándose de una lesión u operación.
Estoy convencida de que absolutamente todo en la vida, incluso estar lesionado, tiene su lado positivo.
El deportista descansa
Comencemos por definir la palabra lesión como toda alteración de un tejido u órgano con déficit funcional, producido por la acción de una causa patógena, un golpe o una herida. Abarca desde las raspaduras y golpes producidas por las típicas caídas en el ciclismo hasta esguinces, tendinitis, desgarros u operaciones de rodillas que nos provoquen una disminución funcional, ya sea parcial o total.
Sea cual fuere el caso, tanto las lesiones leves como las más graves nos alejan en mayor o menor medida del normal desarrollo e implementación del proceso de entrenamiento que habíamos planificado.
¿Qué hacemos entonces? En primer lugar, acudir al principio básico de toda planificación deportiva, la flexibilidad. (Dicen que los mejores entrenadores planifican en “lápiz”, porque saben que en algún momento deberán borrar y corregir variables planificadas.) El hecho de lesionarnos nos desvía momentáneamente del proceso de entrenamiento planificado, y es precisamente esto lo que nos obliga a transitar un camino distinto en el entrenamiento, que sin duda alguna tiene sus pequeñas y grandes ventajas, a saber:
• Las lesiones nos obligan a disminuir el volumen y/o la intensidad de la carga o incluso a suspender por completo el entrenamiento. Sea cual fuere el caso, esto trae como consecuencia, indefectiblemente, la potenciación de los procesos de regeneración metabólica o, dicho de otra manera, el deportista descansa.
• En caso de tratarse de lesiones que no impidan por completo la actividad motora, estas traen aparejadas la ventaja de potenciar otros aspectos que de otra manera no entrenaríamos de forma exclusiva.
Entrenar otras cosas
Van aquí dos ejemplos reales. En mi época de triatleta mi fuerte era la natación, pero dentro de la natación mi talón de Aquiles era la patada. Recuerdo que en una semana de choque (con pico de volumen en natación) me lesioné. Tuve una tendinitis del supraespinoso que me obligó a inmovilizar el brazo por cuatro días. Ante esta realidad, en lugar de no entrenar la parte de agua, me puse a hacer sólo patada, aunque, obviamente, en lugar de nadar entre 7000 y 8000 metros, sólo pateaba de 3000 a 4000 por día. ¡El resultado de esos cuatro días de patada intensiva fue que pasé de 1m 45s para los 100 metros patada a 1m 32s! De no haber tenido la tendinitis, nunca hubiera mejorado la patada en tan poco tiempo. Y esto sucedió porque no solo se redujo el volumen diario, sino que a la vez se incrementaron en un 300% los metros dedicados a entrenar la patada.
Otro ejemplo es lo que me sucedió con una deportista de aventura que padecía una lesión crónica en la planta de los pies que le impedía trotar o hacer trekking por grandes distancias (hasta que la operaron y se solucionó el problema). Pero mientras tanto, lo que hacíamos era priorizar la parte de musculación, flexibilidad, remo, natación y mountain bike. Con todas estas variables, no sólo mejoramos la fuerza general y mantenemos la resistencia de base, sino que además desarrollamos específicamente su rendimiento en remo y bici.
Maduración psicológica
Un tercer aspecto que mejora en los períodos de lesión es el perfil psicológico del deportista, obviamente si se encara el tema de forma adulta. Me pasó en su momento con un afamado triatleta, quien sufrió una operación en su rodilla que lo mantuvo alejado de las competencias durante casi ocho meses. Durante ese tiempo él encaró su rehabilitación con una responsabilidad admirable. No faltaba nunca a las sesiones de fisioterapia y cuando salía de ellas se internaba dos horas por día en el gimnasio a hacer los ejercicios propioceptivos y de resistencia a la fuerza que le permitieron recuperar los niveles de fuerza en la pierna operada. Luego recomenzaríamos con la natación, después con el ciclismo y por último con el trote. Fue un largo camino de recuperación el que hizo que el triatleta en cuestión madurara psicológicamente más aun, y a la vez que templara su paciencia. Por otro lado, ese período sin presiones, en donde no se esperaban de él resultados deportivos, le permitió rever y replantear objetivos personales y deportivos.
Luchar o rendirse
Podemos concluir entonces con la conocida frase «lo que no mata fortalece». Pero debo aclarar sin embargo que todo esto depende de la actitud que tengamos ante la vida misma. Pues alguien que es esencialmente pesimista puede fácilmente ver en una lesión un túnel oscuro y no el comienzo de un nuevo ciclo.
Me gusta decirles a mis deportistas que cada uno tiene la libertad de elegir cómo pararse ante un problema, en este caso ante una lesión. Simplemente hay que elegir entre luchar o rendirse.
Personalmente entiendo a las dificultades como una oportunidad de mejorar y crecer. Elijo pararme en los “sí” y no tirarme a llorar inmóvil a sobre todos los «no» que me plantea cualquier situación desfavorable. Aún conservo bajo el vidrio de mi escritorio una frase que me escribiera mi entrenador Javier Capitaine hace ya más de 20 años: «Los peores períodos aparentes son, a la larga, los más productivos. Solo quienes tienen el valor de persistir logran entenderlo.»
Texto: Elisa Lapenta*
Foto: Towfiqu Barbhuiya en Unsplash
*La autora es Profesora de Educación Física, especializada en Alto Rendimiento en Alemania, titular de H3o (servicio de entrenamiento orientado a deportistas de todos los niveles: tiempo libre, amateur, semiprofesional, pofesional): (0351)6225243 | elisalapentah3o@hotmail.com | h3o Sports | INSTAGRAM @elisanoemilapenta
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)
Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.
Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.
Eventos
Trasmontaña 2025 – Crónica desde La Sala, barro y todo

Por Pedro Piusselli
Este domingo, La Sala fue epicentro de una batalla de barro y espíritu biker: la edición 31 del Trasmontaña convocó a casi 2.500 riders, que salieron desde las 8 de la mañana con sus bicis listas, las cubiertas ya amasando tierra y ganas de correr en el cuerpo.
Desde la primer vuelta de pedal se adivinó que el circuito iba a marcar la jornada. Mucho barro acumulado, senderos resbalosos, trepadas que exigían todo y bajadas que pedían tomar decisiones rápidas para no terminar en el pasto. Claro, también hubo momentos de vértigo y esos descensos que te dejan el corazón en las manos.
Triunfo inesperado en Élite Caballeros
En Élite Caballeros, y en una carrera que quizá pocos veían venir, Agustín Durán (San Juan) junto a Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) cerraron la general como nuevos campeones del Trasmontaña, rompiendo el dominio de Macías/Contreras que venían de cuatro títulos seguidos.
Durán, extenuado pero feliz, lo definió con una frase que resume el alma del MTB: “Es una carrera muy dura… pero al final lo disfrutamos por completo”. Y Goudailliez agregó, casi riéndose de lo vivido: “Me enredé entre dos árboles y perdí unos segundos, pero quedé muy contento”.
Dominio en Élite Damas
Entre las Damas, el título de Élite fue María Emilia Filgueira y Leila Luque, quienes ratificaron su potencia y temple en medio de un trazado que exigió técnica y resistencia por igual. Con ritmo constante y bajadas sin titubeos, se quedaron con la categoría y sumaron una página más a la historia grande del Trasmontaña.
Un mito entre nosotros
Y si todo eso ya era llamativo, apareció un nombre que parece de otra era: Ned Overend. Por primera vez en Argentina, el primer campeón mundial de cross country corrió el Trasmontaña. Verlo pedalear entre la senda tucumana a sus 69 años en dupla con Martín Ariel Santos fue una de esas postales que te recuerdan que el amor por este deporte no envejece.
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