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Deporte y Entrenamiento

Herramientas de entrenamiento: el potenciómetro

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El ABC de los medidores de potencia: funciones y modelos. En columna aparte, la opinión de dos consagrados deportistas y entrenadores: Fiorella Malaspina y Jorge Giacinti.

En la década del 80, el ciclista norteamericano Greg LeMond, ganador de tres ediciones del Tour de Francia, fue uno de los primeros ciclistas profesionales en utilizar potenciómetros, en ese entonces el prototipo Power Pacer (Team Stawberry) fabricado por la marca SRM. Poco a poco el adminículo comenzó a ser adoptado por otros ciclistas y a ser desarrollado y producido por otras marcas, hasta llegar a convertirse en el día de hoy en una de las herramientas más importantes en el entrenamiento de ciclistas profesionales.
Un medidor de potencia o potenciómetro de ciclismo es un dispositivo que mide la potencia de salida del ciclista. La mayoría de los medidores de potencia en bicicleta utilizan galgas extensométricas* para medir el par aplicado y, cuando se combinan con la velocidad angular, calculan la potencia.
Los medidores de potencia generalmente transmiten datos de forma inalámbrica y se pueden emparejar con computadoras para bicicletas. Al proporcionar retroalimentación instantánea al atleta y al permitir un análisis más preciso de las salidas, los medidores de potencia pueden ser una herramienta útil para el entrenamiento.
Los medidores de potencia generalmente transmiten datos a través de protocolos ANT + o Bluetooth Low Energy y se pueden emparejar con computadoras para bicicletas estándar que muestran información sobre la potencia generada por el ciclista.

Potencia y frecuencia cardíaca
Los medidores de potencia brindan una medición objetiva de la potencia de salida real que permite hacer un seguimiento del progreso del entrenamiento de manera muy simple, algo que es más difícil cuando se usa, por ejemplo, solamente un monitor de frecuencia cardíaca. Los ciclistas suelen entrenar a diferentes intensidades, dependiendo de las adaptaciones que buscan. Una práctica común es utilizar diferentes zonas de intensidad.
Los potenciómetros brindan retroalimentación instantánea al ciclista sobre su desempeño y miden su potencia real. Los monitores de frecuencia cardíaca miden el efecto fisiológico del esfuerzo y, por lo tanto, aumentan más lentamente. De esta manera, un atleta que realiza un entrenamiento de intervalos, mientras usa un medidor de potencia puede ver instantáneamente que está produciendo 300 vatios, por ejemplo, en lugar de esperar a que su frecuencia cardíaca suba a cierto punto. Además, los potenciómetros miden la fuerza que mueve la bicicleta hacia adelante multiplicada por la velocidad, que es el objetivo deseado.
Esto tiene dos ventajas significativas sobre los monitores de frecuencia cardíaca:
1. La frecuencia cardíaca de un atleta puede permanecer constante durante el período de entrenamiento, pero su producción de potencia puede estar disminuyendo, lo que no se puede detectar con un monitor de frecuencia cardíaca.
2. Si bien un atleta que no está descansado o que no se siente del todo bien puede entrenar a su frecuencia cardíaca normal, puede no estar produciendo su potencia normal. Un monitor de frecuencia cardíaca no revelará esto, pero un medidor de potencia sí. Además, los medidores de potencia permiten a los ciclistas experimentar con la cadencia y evaluar su efecto en relación con la velocidad y la frecuencia cardíaca.

Medición de potencia de doble cara
Los medidores de potencia de dos lados pueden medir la potencia generada individualmente por la pierna izquierda y la pierna derecha. Los datos resultantes permiten monitorear la proporción de piernas dominante/no dominante y observar cómo varía en relación con las diferentes condiciones de carrera y condición física. Esto puede ser útil para corregir desequilibrios y en programas de rehabilitación postraumática.

Algunos tipos de potenciómetros
La mayoría de los medidores de potencia de ciclismo utilizan galgas extensométricas para medir el par aplicado y, cuando se combinan con la velocidad angular, calculan la potencia. Estos potenciómetros se montan en la caja pedalera, en la maza trasera o en las palancas.
Los medidores de potencia basados en palanca y araña son los más difundidos en la actualidad y miden el par aplicado a través de ambos pedales mediante galgas extensométricas colocadas dentro de la palanca o de la araña. El cálculo de la potencia se deriva de la deflexión de la/s galga/s y de la cadencia de pedaleo. Si bien la mayoría de los medidores de potencia basados en palancas miden la potencia de salida de una sola pierna o necesitan un segundo sensor para medir la potencia de salida de ambas piernas, los medidores de potencia basados en araña siempre miden la potencia total de salida de ambas piernas.
Los medidores de potencia basados en pedales se pueden ubicar en el eje del pedal o en el cuerpo del pedal. Este tipo de medidor de potencia mide la fuerza del ciclista exactamente donde se aplica, a través de uno o ambos pedales. Estos pedales son fáciles de instalar y cambiar entre bicicletas.
Los medidores de potencia de caja pedalera se basan en la deflexión torsional en el eje de la caja. Esto se hace por el eje, que tiene en cada extremo un disco con perforaciones. Mediante sensores fotoeléctricos sin contacto se detecta cuándo se aplica torque al pedal izquierdo y luego se duplica. Un medidor de potencia de maza trasera utiliza las mismas galgas extensométricas que están presentes en los medidores de potencia de palancas, pero está ubicado en la maza de la rueda trasera y mide la potencia en la rueda trasera. La potencia medida con un medidor de potencia de este tipo será ligeramente menor que la potencia medida con un medidor de potencia en las palancas, debido a las pérdidas de potencia en la cadena, los pedales y la caja pedalera. Como estos medidores están integrados en la rueda trasera, es sencillo intercambiarlos entre bicicletas, siempre que las ruedas sean compatibles.

 

*Una galga extensiométrica o extensiómetro es un sensor que mide la deformación, presión, carga, par, posición, etcétera, y se basa en el efecto piezorresistivo, que es la propiedad que tienen ciertos materiales de cambiar el valor nominal de su resistencia cuando se les somete a ciertos esfuerzos y se deforman en dirección de los ejes mecánicos.


 

Una gran herramienta para el entrenamiento y la carrera

Por Fiorella Malaspina y Jorge Giacinti*

Desde nuestro humilde lugar, alimentado con estudios y sobre todo con experiencia, queremos dejar un aporte sobre una valiosa herramienta de entrenamiento muy en boga: el potenciómetro.

Un potenciómetro es un aparato que mide la fuerza que generamos al pedalear. Dicha fuerza se mide en vatios, que es la relación fuerza-velocidad. La cantidad de vatios que generamos se ven reflejadas en el monitor o reloj que usemos, y esa información es muy valiosa, ya que gracias a ella podremos controlar cuantitativamente datos como los siguientes:

Cambios en la condición física: generar mejor promedio de vatios en un recorrido delimitado significaría mejorar el rendimiento. Esta información es objetiva. El uso sólo de un pulsómetro o de un GPS que mida la velocidad no arrojarían información objetiva, ya que esa información está sujeta a variables como el viento, el terreno cambiante, el comportamiento aerodinámico de la bici o la postura adoptada en la misma. E incluso la calidad del material influye en el rendimiento (bici, ruedas, neumáticos, etcétera).

Mediante el análisis de test, entrenamientos o carreras, podremos analizar capacidades naturales y áreas en las que necesitamos mejorar, como así también delimitar zonas de entrenamientos para programar sesiones específicas y hasta podremos conocer y estimar un rendimiento en ciertas distancias. Ejemplo: saber en qué momento comienza a caer la potencia en un sprint permitiría estipular  la distancia de embalaje, o  saber hasta cuantos vatios podríamos desarrollar en una contrarreloj para que resulte exitosa; es decir, controlar el rendimiento con los vatios (un número visible en nuestra computadora) para no exigirnos demasiado y caer en una pronta fatiga sin poder sostener el esfuerzo.

Permite conocer el peso corporal óptimo. La potencia es la relación fuerza-velocidad. Una persona de mayor peso deberá generar más vatios para ir a la misma velocidad que su compañero de menor peso.

Permite optimizar el  entrenamiento, al ser  específico y cuantitativo, sobre todo en practicantes que cuentan con poco tiempo para sus sesiones.

Permite observar la eficacia del pedaleo. Gracias a los datos arrojados, sabremos con qué desarrollo y cadencia se obtienen mejores resultados en ciertas distancias.

El FTP

Para desarrollar una progresión exitosa en el entrenamiento se necesita de una planificación. Ya sea esta a corto, mediano o largo plazo y su raíz es una batería de testeos. Uno de ellos es el FTP. El FTP (Functional Treshold Power = Umbral de Potencia Funcional) es la máxima potencia que un ciclista puede mantener a un ritmo casi constante durante aproximadamente una hora sin fatigarse. El FTP se obtiene de una contrarreloj de 60 minutos o, en ocasiones, de una prueba de 20 minutos, pero al ser una prueba considerablemente más corta, donde el deportista pone mayor ímpetu y capacidades anaeróbicas, los datos se distorsionan en más o menos un 5%  respecto a la prueba contrarreloj de  60 minutos. En definitiva, restando ese 5% tenemos como resultado un dato muy parecido al de una dura contrareloj de una hora.

El FTP permite delimitar zonas de entrenamiento. Estas zonas son distribuidas en la planificación según los objetivos, como ya dijimos, a corto, mediano o largo plazo del ciclista.

El FTP también resulta una gran herramienta en carreras. Cuando la potencia supera al FTP, la fatiga aparecerá mucho antes, mientras que una potencia inferior al FTP  podrá mantenerse durante mucho más tiempo.

Las planificaciones deberían tener como meta mejorar el FTP, ya que mejorándolo, mejoran las zonas de entrenamiento y por ende el rendimiento deportivo.

Cómo elegir un potenciómetro

La mayoría de las marcas son buenas, pero lo más importante es que tengan un representante oficial en el país, para resolver cualquier tipo de problema que pueda aparecer.

 

Por Fiorella Malaspina y Jorge Giacinti.

Fiorella Malaspina es Licenciada en Educación Física, triatleta y ciclista, además de actual campeona argentina de contrarreloj. Jorge Giacinti es un ciclista de ruta y pista con un extenso y triunfal palmarés. Ambos forman una pareja de entrenadores orientada a ciclistas profesionales. | jorgegiacinti@gmail.com

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Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso

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Tour de France 2026: Pantallas rotas, dolor real y el olor a miedo en el primer descanso

Por Pedro Piusselli

Nueve días de tortura. Nueve días de tipos al límite del colapso físico, de directores de equipo sudando frío detrás del volante y de transmisiones que intentan venderte un deporte quirúrgico y controlado que, por suerte, todavía se les escapa de las manos. El pelotón del Tour de France 2026 frena hoy a lamerse las heridas en este primer día de descanso. Es el momento perfecto para ver dónde se rompieron sus malditos planes, quién tiene la sangre en el ojo y hacia dónde apunta la tormenta que se viene.

Querían un Tour de laboratorio. Diseñaron estrategias milimétricas para mantener a los líderes flotando en una burbuja estéril de vatios calculados. Pero el ciclismo de verdad es mugre, es asfalto hirviendo, es viento cruzado y es agonía pura. Y esta primera semana se encargó de recordarles que el algoritmo no tiene piernas.

1. El pánico de Barcelona: Sin guardaespaldas en Montjuïc

El Tour arrancó pateando el tablero con una Contrarreloj por Equipos en Barcelona que prometía ser histórica, y vaya si lo fue. Pero no por la sincronización estética de los trenes aerodinámicos, sino por el sálvese quien pueda que provocó la nueva regla de la organización.

Al obligar a tomar el tiempo del equipo con el primer corredor, pero computar el tiempo individual para la clasificación general, los directores tuvieron un cortocircuito mental. Se terminó la vieja táctica de viajar protegidos como una corporación donde los gregarios te hacen de escudo y te llevan entre algodones para que flotes sin despeinarse.

En Barcelona los dejaron sin guardaespaldas. Vimos a los capos de escuadra totalmente expuestos, doblando al límite en las curvas urbanas y reventándose el pecho en solitario en la subida final al Estadio Olímpico de Montjuïc. Ver la cara de pánico y las bocas abiertas de los máximos favoritos al cruzar la meta, dándose cuenta de que desde el segundo uno iban a tener que sangrar solos, fue una caricia para los que amamos el ciclismo clásico. Las primeras diferencias de este Tour se marcaron con riñón y sudor individual, no con la inercia del presupuesto.

2. El Tourmalet y los Pirineos escupieron la mentira

La etapa 6 fue un puñetazo en la boca del estómago para los que basaron su pretemporada en simuladores virtuales y números teóricos de túnel de viento. El Tourmalet no entiende de software.

Las megacorporaciones de la categoría quisieron imponer su ley. Pusieron a sus gregarios de un millón de dólares a sostener ritmos de destrucción masiva en las rampas de los Pirineos, buscando adormecer la carrera bajo la dictadura de los vatios por kilo. Pero la montaña es el mejor detector de mentiras del planeta.

Cuando el aire empieza a faltar por encima de los 2.000 metros y la pendiente muerde los talones, la teoría se evapora. Vimos nombres importantes quedar descolgados del grupo de favoritos mucho antes de lo previsto, arrastrando las piernas y perdiendo minutos que en el ciclismo moderno son una sentencia de muerte. El Tourmalet no perdona el humo de la pretemporada: o tenés el punto de maduración justo en las piernas o la ruta te escupe para atrás sin piedad.

3. El mano a mano: El ring de los favoritos

Olvidate de las declaraciones de prensa diplomáticas; en el pelotón se huelen el miedo. La general está al rojo vivo y las posiciones actuales reflejan que esto va a ser una guerra de desgaste psicológico:

  • Tadej Pogačar (UAE Team Emirates) lidera con 32h 17′ 04″. El esloveno es el dueño absoluto del circo por ahora. Se calzó el amarillo y corre con la confianza de quien se sabe el más fuerte del patio, obligando a los demás a salir de su libreto defensivo.

  • Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) acecha a 2m 42s. Fiel a su estilo de hielo, el danés resiste apoyado en su tren de montaña. No se desespera; sabe que la verdadera altitud y el desgaste de la tercera semana juegan a su favor.

  • Isaac Del Toro (UAE Team Emirates) completa el podio a 3m 27s. El pibe mexicano es la absoluta revelación de este Tour. Su presencia en el tercer escalón de la general es un dolor de cabeza táctico para los rivales del UAE, que ahora tienen que vigilar dos frentes.

4. El botín de guerra: Quiénes visten los Maillots hoy

  • Maillot Amarillo (General): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates).

  • Maillot Verde (Puntos): Mads Pedersen (Lidl-Trek), dominando la regularidad a base de potencia y consistencia pura en los sprints.

  • Maillot de Lunares (Montaña): Tadej Pogačar (UAE Team Emirates). Como el esloveno ya viste de amarillo, la mística camiseta de la montaña la lucirá Jonas Vingegaard en la ruta por ser el segundo de esa clasificación.

  • Maillot Blanco (Jóvenes): Isaac Del Toro (UAE Team Emirates), custodiando la corona sub-26 y demostrando que el futuro ya llegó y no pide permiso.

5. Lo que viene en la segunda semana: El territorio del caos

Si la primera semana dolió, la segunda va a quebrar voluntades. Dejamos atrás la frescura y entramos en el terreno de la fatiga crónica.

El pelotón va a cruzar etapas de transición traicioneras, donde el viento de costado y las emboscadas en media montaña van a desgastar los nervios de los favoritos. Pero todo el mundo tiene la cabeza puesta en el cierre de este segundo bloque: la Etapa 15 con el final agónico en el Plateau de Solaison el próximo domingo.

Esa pared de categoría Especial, con sus 11 kilómetros destructivos a casi el 9% de pendiente promedio, va a ser el escenario de un cara a cara brutal. Ahí no va a haber gregarios que valgan, ni radios que dicten tácticas. Va a ser el hombre contra su propia agonía, en la víspera del segundo día de descanso.

El veredicto del primer descanso

Las computadoras siguen encendidas en los hoteles de los equipos, buscando la fórmula mágica para recuperar los músculos de los líderes. Pero el Tour de France se resiste a morir en una oficina.

Que sigan mirando las pantallas de sus ciclocomputadores y rezándole a los datos. La carretera, el calor y el cansancio acumulado se van a encargar de apagárselas de un golpe en la cabeza. Esto sigue siendo un deporte de carne y hueso, y el verdadero infierno recién está por empezar.

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El Tour de France 2026 a horas de la largada: La paradoja del potenciómetro que amenaza la épica del ciclismo

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Por Pedro Piusselli

Estamos a solo horas de que se habilite la rampa de salida. Mañana arranca el Tour de France 2026 y la mística de la ronda francesa ya tiene a todo el mundo de las dos ruedas con los ojos clavados en el calendario. Sin embargo, antes de que caiga la bandera y el pelotón empiece a devorarse los primeros kilómetros, la previa de esta edición abre un debate profundo sobre la naturaleza misma de la competición moderna.

Este Tour 2026 se presenta, desde el calentamiento, como la confirmación absoluta de un cambio de era: la deshumanización del esfuerzo. Nos preparamos para tres semanas donde la ciencia del rendimiento deportivo amenaza con domesticar por completo los arrebatos heroicos a puro corazón y desarrollo de plato grande que hicieron grande a este deporte.

La dictadura de los vatios por kilo que se viene

Si miramos las planificaciones de los equiposdominantes (con el Visma-Lease a Bike y el UAE Team Emirates a la cabeza de esta carrera armamentística), queda claro que los directores de equipo han convertido la geografía de Europa en una ecuación matemática antes de haberla pisado. Mañana no solo largan ciclistas; largan algoritmos.

  • Ritmos de laboratorio: La previa nos muestra que los gregarios ya no van a tirar por instinto ni por sensaciones. Están programados para ponerse al frente del pelotón a sostener unos exactos y calculados vatios por kilogramo. El objetivo es claro: neutralizar cualquier intento de épica. Si un rival tiene la osadía de saltar, la orden desde el auto ya está escrita: mantener el número en la pantalla porque la ciencia dice que el atacante va a explotar más adelante.

  • Anatomía de lo previsible: Con la tecnología de simulación actual, los directores saben exactamente cuánto combustible tiene el tanque de cada atleta antes de la largada. El margen para lo inesperado se reduce al mínimo en un mapa que este año, además, carece de tramos de pavé o gravel que puedan caotizar la carrera.

La crítica no va dirigida a los ciclistas, que son verdaderos superhumanos capaces de soportar niveles de dolor intolerables, sino a un modelo de competición que, desde el día uno, premia la previsibilidad por sobre la audacia.

El contraataque de los «Outsiders»: ¿Hay espacio para la rebeldía?

El ciclismo grande necesita de la rebeldía para mantener su mística. Si el Tour se vuelve una hoja de Excel viviente, la audiencia bosteza. Por eso, la gran expectativa a partir de mañana está puesta en los equipos medianos.

Conscientes de que no pueden ganar la guerra de desgaste en los números de laboratorio contra las billeteras multimillonarias de las megacorporaciones, su única opción es romper el guion establecido. Las escapadas suicidas de larga distancia y las tácticas caóticas en las etapas de media montaña o emboscadas de transición son el último refugio del ciclismo romántico. Es ahí, donde el terreno es inestable y las calculadoras mienten, donde esperamos volver a ver la esencia pura del deporte.

Las cuatro batallas reales donde el algoritmo puede volar por los aires

Para fortuna de los románticos, la organización del Tour ha diseñado un recorrido con cuatro momentos clave que prometen cortocircuitar los planes más fríos de los directores de equipo:

  1. Etapa 1 (Sábado 4 de Julio) – Contrarreloj por Equipos en Barcelona: El Tour patea el tablero de entrada con una CRE tras décadas de ausencia en el inicio, pero con una regla revolucionaria: el tiempo del equipo se toma con el primer corredor en cruzar la meta, pero para la clasificación general se computará el tiempo individual de cada líder. Se terminó el viajar protegidos en bloque; los capos van a tener que vaciarse solos en la subida final a Montjuïc. Habrá diferencias reales desde el primer segundo.

  2. Etapa 6 (Jueves 9 de Julio) – Pau a Gavarnie-Gèdre: El primer examen serio de alta montaña en los Pirineos. El pelotón va a encadenar el Col d’Aspin y el mítico Col du Tourmalet antes de terminar en el puerto inédito de Gavarnie-Gèdre. Al caer en la primera semana, es el día del juicio: los que no hayan llegado con el punto justo de preparación van a quedar expuestos ante el ritmo de carrera y perderán minutos irrecuperables.

  3. Etapa 15 (Domingo 19 de Julio) – Champagnole a Plateau de Solaison: Un cierre de segunda semana brutal justo antes del descanso. La meta está en el durísimo Plateau de Solaison, un puerto de categoría Especial con más de 11 kilómetros al 9% de pendiente promedio. Una pared de desgaste puro donde las estrategias de equipo se desarman y el ritmo de los gregarios ya no alcanza para tapar las debilidades individuales.

  4. El doblete del Alpe d’Huez (Etapas 19 y 20 – Viernes 24 y Sábado 25 de Julio): Una locura histórica. El Tour se define subiendo al Alpe d’Huez dos días seguidos por vertientes distintas. La Etapa 20 será una carnicería total cruzando la Croix de Fer, el Telegraphe, el techo del Tour en el Col del Galibier (2.642 m) y subiendo al Alpe por el inédito Col de Sarenne. A solo 24 horas de París, el que tenga una mala tarde acá pierde el Maillot Amarillo en el último suspiro.

Conclusión: El algoritmo contra la historia

El Tour de France 2026 que arranca mañana promete un nivel físico descomunal y velocidades récord, pero nos deja una advertencia flotando en el aire antes del primer pedalazo. Si la dependencia tecnológica de los corredores en plena carrera sigue creciendo sin límites, corremos el riesgo de transformar la carrera más hermosa del planeta en una partida de ajedrez jugada por computadoras desde los autos de los directores.

La mística del Tour se construyó sobre el sufrimiento impredecible, sobre el error humano y las desfallecidas históricas. Esperemos que a partir de mañana, las piernas, el coraje y la locura de algún rebelde logren cortocircuitar las calculadoras de los ingenieros. Que gane el mejor, pero que gane el más humano.

A partir de mañana, las calculadoras se encienden, pero la última palabra la van a tener las piernas y el asfalto. Para que no te pierdas nada de lo que pasa detrás de los números y las estrategias de laboratorio, nos vamos a encontrar acá mismo cada día de descanso. En esas jornadas donde el pelotón frena a respirar, nosotros nos sentamos a hacer el análisis semanal en frío, destripando las tácticas de los directores de equipo y buscando a esos rebeldes que se animen a romper el algoritmo.

¡Que empiece a rodar el Tour!

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30 Años de Leyenda: El Desafío Río Pinto 2026 consagró a sus nuevos gladiadores

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Por Pedro Piusselli

La Cumbre, Córdoba. No fue un domingo cualquiera. Fue el día en que el Valle del Río Pinto rugió más fuerte que nunca para celebrar tres décadas de historia, barro y gloria. En una edición aniversario que desbordó emoción, más de 6.000 almas se lanzaron desde la base de La Cumbre para enfrentar el rito de pasaje más importante del MTB sudamericano.

La Batalla por el Trono: Un final de infarto

La categoría Pro Masculina entregó un espectáculo que quedará grabado en las retinas de los miles de espectadores presentes. En un sprint final que se definió por apenas milésimas de segundo, el riojano Agustín Durán se alzó con la victoria máxima, deteniendo el cronómetro en 2:52:03.

Fue una lucha de titanes: Durán no solo venció al crono y al terreno, sino que tuvo que contener los embates finales de Maximiliano Aiello (2:52:04) y Fernando Contreras (2:52:06). Los tres cruzaron la meta casi en una misma exhalación, demostrando que, tras 93 kilómetros de castigo, la gloria se decide en un último suspiro de coraje.

El Debut Soñado: Julieta Zurita conquista el Valle

Si de épica hablamos, lo de Julieta Zurita fue cinematográfico. En su primera participación en el Desafío al Río Pinto, Zurita no solo se animó a la distancia, sino que dominó la General Femenina con una entereza de veterana. Cruzó la meta entre lágrimas, consagrándose en el escenario más difícil del continente y demostrando que el «Pinto» premia a quienes se atreven a desafiar lo imposible.

Una marea humana bajo el cielo de Punilla

Desde aquel lejano 1996 hasta este 2026, la carrera ha crecido hasta convertirse en un fenómeno cultural. Con una presencia femenina récord de más de 1.000 mujeres y ciclistas que estuvieron presentes en aquella primera edición histórica hace 30 años, el Valle de Punilla fue testigo de una comunión única entre aficionados y profesionales.

El circuito, implacable como siempre, presentó sus clásicos vados, el polvo del camino y esa subida final de San Marcos que separa a los ciclistas de la inmortalidad.

Resultados Destacados – Edición 30 Aniversario:

  • Ganador Pro Masculino: Agustín Durán (La Rioja) – 2:52:03

  • Ganadora General Femenina: Julieta Zurita – 3:25:34

  • Ganador E-Bike: Ariel Puy Soria – 56:10

La edición número 30 ya es historia, pero el eco de los pedales contra la piedra del valle seguirá sonando hasta que el año que viene, la campana de salida vuelva a convocar a los valientes a la carrera más grande de América.

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ABC

La técnica de pedaleo adecuada

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Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

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La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.

El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.

El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.

Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.

Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.

Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.

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