Deporte y Entrenamiento
Achaques de nuestro siglo: cuánto hay que moverse por día (y por qué) para dejar de ser sedentario

Hace más de 30 años que la Organización Mundial de la Salud viene advirtiendo que la obesidad y sus males asociados, como la diabetes tipo II, es la enfermedad más común de la época. Ésta se define como una enfermedad metabólica, epidémica y crónica, con exceso de grasa corporal.
En lo últimos tiempos el ser humano ha cambiado radicalmente sus hábitos de movimiento. Haciendo un repaso rasante de los últimos 40.000 de años de evolución, nuestra especie pasó de ser cazadora y recolectora nómada a agricultora. Y en los últimos 150 años pasamos de la revolución industrial a la actual “revolución cibernética”.
En síntesis, hoy el ser humano es una persona totalmente sedentaria, que en muchos casos pasa gran parte del día sentada frente a una pantalla. Esto trae consecuencias muy perjudiciales para la salud. Es que el ser humano no está hecho para la hipocinesia (falta de movimiento). Siguiendo con datos históricos, el hombre de Neanderthal gastaba alrededor de 7000 calorías por día. Es que el gasto energético a través del movimiento es constitutivo del genoma humano. Pero lamentablemente, con todos los avances técnicos y cibernéticos, el ser humano está evolucionando hacia el “homo obesus”…
En el grupo de los sedentarios
Así las cosas, el sedentarismo es una de las características principales de la sociedad de hoy. Una idea muy común que suelo escuchar es la de que ““yo no soy sedentario porque voy tres veces por semana al gimnasio” (o a natación, o a clases de salsa, según el caso)”. Hay personas que creen que por moverse tres veces por semana durante 60 minutos no están en el grupo de los sendentarios. Pero tengo una mala noticia para ellos: la semana tiene siete días de 24 horas cada uno. Es decir, 168 horas en total. Si nos movemos sólo tres horas de esas 168, estaríamos hablando de apenas un 1.78% del tiempo semanal. En conclusión, las personas que defienden aquella idea son igualmente consideradas sedentarias.
¿Qué hacer, entonces? Para salir de la sombra del sedentarismo hay que gastar entre 600 a 750 calorías extras por día. Traducido al ciclismo, estamos hablando de pedalear todos los días, como mínimo, 45 kilómetros. Expresado en minutos, el hombre debe moverse de 630 a 840 minutos semanales como mínimo para no ser considerado sedentario.
Es mucho, ¡pero no nos desanimemos, que se puede lograr! Tan sólo es cuestión de proponérnoslo y de darle al ejercicio físico y a la salud un lugarcito entre el top 10 de nuestras prioridades de vida.
(Y sigo con los datos estadísticos, que aunque son alarmantes sirven para tomar conciencia: el sedentarismo ocasiona unas dos millones de muertes al año a nivel mundial.)
Efectos nocivos
Como decíamos más arriba, la diabetes tipo II es una de las enfermedades asociadas a la obesidad. En el 2000 se estimaba que en el mundo existían unos 150 millones de personas diabéticas. En la actualidad la cifra asciende a 221 millones de casos, de los cuales el 90% son del tipo II.
Existen tres tipos de diabetes:
• Diabetes Tipo I o insulinodependiente. Se produce cuando el páncreas no produce insulina. Aparece casi siempre antes de los 20 años, por lo que se la conoce también como diabetes juvenil. Las personas con esta enfermedad generalmente no son obesas y necesitan inyecciones diarias de insulina para mantener estables sus niveles de glucemia.
• Diabetes Tipo II. Es la más frecuente de las dos y se produce cuando se presenta una deficiencia en la producción o acción de la insulina. Se la relaciona con la obesidad en la mayoría de los casos y se desarrolla después de los 40 años. Es sobre este tipo de diabetes que tenemos una mayor probabilidad de actuar mediante ejercicios físicos adaptados y pensados para contrarrestar esta patología.
• La diabetes gestacional, que se puede desarrollar entre la semana 24 y 28 de gestación, debido a que existe la producción una hormona que actúa en contra del efecto de la insulina.
Para combatir los efectos nocivos de la diabetes tipo II debemos atacar el problema de raíz, que es la presencia de grandes concentraciones de tejido adiposo en las personas afectadas. De ahí que diabetes tipo II y obesidad sean enfermedades que van de la mano.
La grasa se distribuye en las personas por todo el cuerpo, pero la más peligrosa de todas en términos de salud es la abdominal. Esta se subdivide, a su vez, en grasa subcutánea superficial, grasa subcutánea profunda y grasa visceral.
Estos tejidos adiposos son de efecto altamente negativo para la salud, ya que provocan alteraciones metabólicas, como intolerancia a la glucosa, hiperinsulinemia, hipertensión arterial, aumento de los triglicéridos y del colesterol malo y también disminución del colesterol bueno, aumento de ácido úrico, etcétera (por nombrar a los efectos más conocidos). A este conjunto de sintomatologías se las conoce con el nombre de síndrome plurimetabólico.
Si tomamos la decisión de modificar nuestros hábitos de vida sedentarios y volcarnos al movimiento, todo esto se puede revertir en un altísimo porcentaje. Sin embargo debo aclarar que sin constancia no se verán los cambios.
Así como el tejido muscular necesita progresión para su incremento, el tejido adiposo necesita progresión para su eliminación. De nada sirven las dietas mágicas o aparatos milagrosos, ni las costosas operaciones de liposucción o lipoescultura sino modificamos nuestros hábitos de movimiento y alimentación.
Está comprobado que una disminución brusca del tejido adiposo y del peso corporal trae consigo más trastornos que beneficios. Es que nuestro sistema nervioso (y nuestra propia imagen corporal) necesitan de un tiempo determinado para adaptarse a su nueva forma. Es por ello que se aconseja un máximo del 10% de pérdida del peso corporal cada seis meses (que es lo que demora nuestro sistema nervioso en asimilar la nueva imagen corporal). Es decir que una persona de 80 kilos no debería perder más de ocho kilos en seis meses. Eso da un promedio de 1.3 kg por mes, unos 250 a 350 gramos por semana.
Ejercicio versus sedentarismo
Para producir una disminución del tejido adiposo, en primer lugar debemos comenzar a salir del sedentarismo, que, como dijimos, es una elección nuestra cada día.
Existe un dicho común que reza: si usted necesita salud haga ejercicio, si usted necesita bajar de peso haga dieta y si necesita bajar de peso y salud haga dieta y ejercicio.
Y esta es la clave para conseguir y preservar una salud integral. Es que el sedentarismo es incongruente con la naturaleza del hombre, y si vamos en contra de esta naturaleza nos terminaremos enfermando.
Ahora bien, para quemar grasas debemos seguir el siguiente proceso:
• Movilizar los ácidos grasos desde el tejido adiposo.
• Transportar los ácidos grasos hacia el músculo.
• Consumir ácidos grasos por parte de la célula muscular. Este proceso es comúnmente conocido como oxidación de las grasas.
Suelo repetirles a mis alumnos una frase que escuché en un curso del licenciado Mario Di Santo: ““El único quemador de grasa se llama mitocondria”. Ese es el lugar preciso de la célula muscular donde la grasa es transformada en energía para la contracción muscular.”
Detesto las publicidades de productos “mágicos” que dicen, por ejemplo, que en forma totalmente natural perderás tres kilos de peso en una semana. La única manera de eliminar la grasa es a través de la dieta y el ejercicio físico.
Somos nosotros, los profesionales del ejercicio físico y del movimiento (junto a un equipo interdisciplinario de médico, endocrinólogo, psicólogo y nutricionista), quienes debemos guiar a las personas para que logren sus objetivos de salud. Salir del sedentarismo es una cuestión no sólo de movimiento cuantitativa, posible de calcular en minutos y horas, sino también y por sobre todas las cosas, cualitativa. Es decir, uno debe saber con exactitud qué ejercicio darle a cada persona y cómo armar una sesión para producir verdaderamente una disminución del tejido adiposo y la progresiva recuperación del estado de salud que los afectados vienen a buscar.
Bibliografía: Fisiología Médica, de William Ganong | Apunte de AFA (Actividad Física Adaptada) 2008, de Mario Di Santo.
Texto: Elisa Lapenta*
Foto: Luca Bravo en Unsplash
*La autora es Profesora de Educación Física, especializada en Alto Rendimiento en Alemania y ofrece un servicio de entrenamiento orientado a deportistas de todos los niveles: tiempo libre, amateur, semiprofesional, pofesional): (0351)6225243 | @elisanoemilapenta
ABC
La técnica de pedaleo adecuada
Es común que durante el pedaleo muchas personas sientan molestias, dolores o sensaciones extrañas que no son habituales. ¿Alguna vez analizaste tu técnica de pedaleo y tu posición en la bici? ¿Sufrís de dolores de espalda, cuello o rodillas al terminar tus sesiones de entrenamiento? ¿Sentís que al pedalear hacés demasiada fuerza o vas demasiado liviano?
Mejorar la técnica puede ser la solución para evitar lesiones, dolores musculares y/o articulares, reducir el desgaste innecesario durante una sesión de entrenamiento y disfrutar plenamente del pedaleo.

La postura correcta
Antes de subirse a la bici es recomendable establecer la altura del asiento. Éste debe situarse al nivel de la cadera y estar paralelo respecto del piso. Una vez sentados en posición de pedaleo, al apoyar el talón sobre el pedal (en el momento en que se encuentra el pedal más cerca del piso) la pierna debe quedar semiflexionada y no extendida por completo.
Si al pedalear hay un balanceo de la cadera hacia a un lado y otro, significa que el asiento está alto. Si existe una exagerada flexión de las rodillas (sobrepasan en altura a la cadera), debe corregirse la altura del asiento subiéndolo. Atención: una flexión exagerada de rodilla puede acarrear lesiones.
Respecto a los brazos, no deben estar extendidos al pedalear. Es algo común que pase cuando la distancia entre el manubrio y el asiento es demasiado grande. Por el contrario debe haber una semiflexión de los codos de manera que se mantengan relajados los miembros superiores (cuello, hombros, brazos, manos). Además, esto evitará que las irregularidades del terreno, convertidas en vibraciones, repercutan en nuestra espalda y miembros superiores, especialmente en antebrazos. Así lograremos que no aparezcan esas sensaciones de contractura muscular que con el paso del tiempo se pueden agudizar, hasta obligarnos a parar de pedalear.
Las manos se deben mantener relajadas y apoyadas sobre el manubrio (éste no debe estar ni muy bajo ni muy alto respecto de la posición del asiento). No deben ir agarradas haciendo fuerza en todo momento, algo que solo será necesario en determinadas situaciones, como por ejemplo, al pararnos en los pedales, encarar una pendiente o aumentar la velocidad repentinamente (embalar).
El torso tiene que estar inclinado hacia el frente a unos 45º respecto del manubrio, de modo de evitar chocar frontalmente contra el aire y tener molestias en la zona lumbar. Y cuidado, en ningún momento se debe descargar el peso corporal totalmente hacia adelante. Éste debe estar balanceado entre el asiento y el manubrio.
El ciclo de pedaleo
Básicamente nos referiremos al pedaleo como un movimiento circular con una aceleración hacia el frente que luego irá descendiendo para comenzar a ascender hasta llegar a la posición inicial. Partimos de la base de que en cada ciclo debe aplicarse la fuerza de manera uniforme durante todos los momentos del pedaleo. De esta manera se involucra un mayor número de músculos, especialmente glúteos, flexores de pierna, flexores de cadera y extensores de pierna (cuádriceps), los cuales se emplearán de manera colectiva.
Obviamente, para lograr el pedaleo uniforme lo mejor será hacerlo con pedales de sistema click-on o automáticos y zapatos de ciclismo con sus calas específicas. Con pedales con punteras o simplemente pedales convencionales, muchos momentos del ciclo de pedaleo no pueden aprovecharse.
El ciclismo estacionario o indoor
Se trata de una excelente opción para complementar el entrenamiento, comenzar a pedalear o simplemente movernos un rato. El objetivo principal de quienes se acercan a esta actividad es continuar con el entrenamiento, haciendo trabajos específicos de pasadas y fuerza.
El ciclismo indoor es una excelente oportunidad para concentrarnos también en nuestra técnica de pedaleo. Esto es importante porque esa técnica (sea buena o mala) irremediablemente la aplicaremos luego cuando estemos rodando en nuestra bicicleta.
Hay que prestar atención especialmente en clases grupales, ya que al subirnos a una bici fija que fue usada por otra persona siempre habrá que realizarle modificaciones antes de comenzar.
Los errores más comunes
– Pedalear con el asiento bajo o alto, lo que trae como consecuencia dolores en las rodillas y en la parte baja de la espalda.
– Pedalear todo el tiempo con muy baja o demasiada cadencia produce un desgaste innecesario de energía. Se siente como un pedaleo trabado o, al contrario, demasiado fácil.
– Hacer fuerza con los brazos y mantener los hombros duros ¡A relajarse!
– Llevar muy rígidos los tobillos. La articulación del tobillo se modifica en cada ciclo de pedaleo y es importante permitir que esto suceda con naturalidad.
Consejo para mejorar
Pedile a alguien que te filme de frente, de espalda y de perfil mientras pedaleás. Luego analizá tu posición y técnica. Recordá que trabajar y mejorar tu forma de pedalear te permitirá hacerlo de manera eficiente y disfrutar más de las sesiones indoor así como los kilómetros en ruta.
Por Pablo Canales: Profesor en Educación Física (UNLP), Especialista en Rehabilitación por el ejercicio (UCALP), Entrenador de Atletismo/ Triatlón e Instructor de Spinning: canalespra@gmail.com, pra_canales@hotmail.com.
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Campeonato Mundial de Gravel UCI 2025: un desafío épico en los paisajes de Limburg

Dutch Mathieu Van Der Poel pictured in action during the men elite race at the UCI World Gravel Championships, Sunday 06 October 2024, in Leuven.
BELGA PHOTO DAVID PINTENS (Photo by DAVID PINTENS / BELGA MAG / Belga via AFP) (Photo by DAVID PINTENS/BELGA MAG/AFP via Getty Images)
Originalmente previsto para los días 18 y 19 de octubre de 2025 en Niza (Francia), el Campeonato Mundial de Gravel UCI fue finalmente reubicado, debido a “dificultades de organización” y calendarización, en la región del Zuid-Limburg (Limburgo Meridional), Países Bajos, con fechas definitivas los días 11 y 12 de octubre de 2025.

Un entorno ideal para el gravel
Limburgo del Sur, galardonada en 2016 con la etiqueta UCI Bike Region, acumula una sólida trayectoria como anfitriona de grandes eventos ciclistas: cinco mundiales de ruta y un campeonato de ciclocross. La elección de esta región no fue casual: sus ondulantes colinas, pistas forestales y caminos rurales conforman un terreno ideal para una prueba tan exigente como la gravel.
Recorrido técnico y exigente
El trazado definitivo presenta un circuito de aproximadamente 50 kilómetros que combina diversas superficies—grava, caminos rurales, senderos forestales y tramos pavimentados de transición—y cuatro ascensos cortos de entre 500 y 1 500 metros.
Uno de los puntos álgidos de cada vuelta es la exigente subida del Diependaalsweg, que aparece alrededor del kilómetr 40 e incluye tramos arenosos. Además, en el bucle final hacia Maastricht, se presenta la ascensión clave: el Bronsdalweg, un kilómetro con una pendiente media del 7.2 % y puntas de más del 8 %, casi íntegramente por grava, a solo 14 kilómetros de meta.

Formato de las carreras
La competencia elite femenina (131 km) incluirá 2,5 vueltas al circuito, mientras que la élite masculina (180 km) completará 3,5 vueltas. Además, se disputarán pruebas en 13 categorías de edad (amateurs) durante ambos días.

Los protagonistas
En el torneo participarán los actuales campeones del mundo Mathieu van der Poel (élite masculina) y Marianne Vos (élite femenina), ambos de los Países Bajos.
Eventos
Trasmontaña 2025 – Crónica desde La Sala, barro y todo

Por Pedro Piusselli
Este domingo, La Sala fue epicentro de una batalla de barro y espíritu biker: la edición 31 del Trasmontaña convocó a casi 2.500 riders, que salieron desde las 8 de la mañana con sus bicis listas, las cubiertas ya amasando tierra y ganas de correr en el cuerpo.
Desde la primer vuelta de pedal se adivinó que el circuito iba a marcar la jornada. Mucho barro acumulado, senderos resbalosos, trepadas que exigían todo y bajadas que pedían tomar decisiones rápidas para no terminar en el pasto. Claro, también hubo momentos de vértigo y esos descensos que te dejan el corazón en las manos.
Triunfo inesperado en Élite Caballeros
En Élite Caballeros, y en una carrera que quizá pocos veían venir, Agustín Durán (San Juan) junto a Juan Ignacio Goudailliez (Mendoza) cerraron la general como nuevos campeones del Trasmontaña, rompiendo el dominio de Macías/Contreras que venían de cuatro títulos seguidos.
Durán, extenuado pero feliz, lo definió con una frase que resume el alma del MTB: “Es una carrera muy dura… pero al final lo disfrutamos por completo”. Y Goudailliez agregó, casi riéndose de lo vivido: “Me enredé entre dos árboles y perdí unos segundos, pero quedé muy contento”.
Dominio en Élite Damas
Entre las Damas, el título de Élite fue María Emilia Filgueira y Leila Luque, quienes ratificaron su potencia y temple en medio de un trazado que exigió técnica y resistencia por igual. Con ritmo constante y bajadas sin titubeos, se quedaron con la categoría y sumaron una página más a la historia grande del Trasmontaña.
Un mito entre nosotros
Y si todo eso ya era llamativo, apareció un nombre que parece de otra era: Ned Overend. Por primera vez en Argentina, el primer campeón mundial de cross country corrió el Trasmontaña. Verlo pedalear entre la senda tucumana a sus 69 años en dupla con Martín Ariel Santos fue una de esas postales que te recuerdan que el amor por este deporte no envejece.
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