Ocultar Barra

Viajeros: La magia de los países bálticos

Fecha: 28.02.2020

Por Esteban Mazzoncini

La ilusión de empezar a viajar en bicicleta se concretó a miles de kilómetros de mi ciudad natal (Buenos Aires). El lugar de partida fue Tallin, Estonia. Si bien mi objetivo mayor es llegar a Sudáfrica, pedaleando durante dos años, en este artículo quiero compartirles como fue la experiencia que viví desde Tallin hasta Vilna, la capital lituana, cerca de la frontera con Bielorrusia.

Para quienes se inician en el cicloturismo, como es mi caso, recorrer los países bálticos es ideal ya que la ruta es bastante plana, con pequeños desniveles.


Lo que impresiona apenas uno sale de Tallin es la vegetación. A ambos lados del camino se levantan enormes árboles que reparan un poco si aparece el viento. Hasta Riga, Letonia son 310 kilómetros que en su mayor parte se hace bordeando el Golfo de Riga e increíbles parque nacionales.

Antes de continuar hacia Vilna, la capital de Lituana (que serían otros 295 km), decidí cambiar el itinerario original para acercarme hasta Kolka, justo donde el golfo se une con el mar Báltico. Desde ahí fue imposible rechazar la propuesta de un local de visitar el Parque Nacional Slïteres, comiendo hongos silvestres, berries y frambuesas. El desvío de 315 km valió la pena y regresé a Riga por la zona de la campiña, visitando pequeños pueblos como Mazirbe, Dundaga o Talsi.

Algo que sorprende al cicloviajero en estas latitudes es el respeto que tienen los camiones y autos durante todo el trayecto. Algunos disminuyen la velocidad cuando pasan cerca, otros se alejan del carril y algunos se detienen para regalarte fruta o agua.

A mitad de camino, entre Riga y Vilna, se llega a una pequeña ciudad llamada Panevezys. Desde allí lo mejor es tomar la ruta 174 y no la autopista A2, porque es más tranquilo el recorrido y porque permite acercarse mejor a la gente local. Por otro lado porque se encuentran tiendas donde abastecerse de comida, algo que no ocurre en la autopista.

Viajar por Estonia, Letonia y Lituania durante el comienzo del verano tiene sus puntos a favor y en contra. Por un lado las temperaturas son agradables. Rara vez superan los 25ºC, los vientos son suaves y escasos. La contra es que suele haber algunas lluvias, que si bien no son fuertes aparecen en los momentos menos indicados.

El recorrido, en total 1.030 km (contando el desvío), lo realicé con una Zenith Lanin, rodado 26. Llevo alforjas Halawa delanteras y traseras y bolso de manubrio, equipo completo de acampada (cocina MSR), ropa para verano e invierno y como trabajo de fotógrafo durante el viaje cargo con equipo tecnológico (computadora, cámara, baterías, etcétera). En total serán unos 65 kilos, incluyendo el peso de la bicicleta.

Ahora me encuentro en Bielorrusia y lo que más aprendí en estas tres semanas de viaje es a dosificar el esfuerzo, a prestar atención a cómo está el cuerpo, cuándo necesita descansar, elongar o volver a la ruta. Me resultó muy útil tener comida suficiente como para tres o cuatro días, ya que por momentos la noche me alcanzó en un bosque, en una estación de servicio o en la playa.


Si te gustó, compartilo con:

Hablamos sobre: Viajes en bici

Tags: , , , , , ,

Dejá tu comentario

    No Banner to display

    LEELA GRATIS ACÁ

    Nº 307 - Julio 2020


    > Cómo elegir nuestra próxima bicicleta urbana.
    > Algunas medidas críticas de la bicicleta.
    > Mariano Lorefice: un viaje indoor de 10.000 km.
    [+]

    canaglia

    philco

    ubice

    adsgoogle

    mov responsable